El arte de reparar un instrumento

El arte de reparar un instrumento

El arte de reparar instrumentos es un oficio antiguo que sigue vigente y tomando cada vez más importancia en Colombia.

 

Este viernes culminó el VIII Seminario Internacional de Luthería en el municipio antioqueño de Envigado. Más de 100 músicos y aprendices se reunieron en la Biblioteca Pública y Parque Cultural Débora Arango para aprender de la mano de maestros internacionales el arte de reparar un instrumento. 22 de febrero de 2019. periodista Jose Miguel Gòmez.

El arte de fabricar y reparar instrumentos musicales se relaciona con un término místico que remonta siglos atrás, a épocas de colonias y artesanos: la luthería. Este oficio, que hasta el sol de hoy sobrevive con un ímpetu único en su especie, es de los pocos que actualmente son valorados por su trabajo manual antes que una intervención tecnológica. La figura del luthier en su taller, lleno de herramientas hechas a la medida de cada instrumento, de cada cuerda, cada boquilla y tipos de madera, sigue siendo una pieza clave para las orquesta.

Durante el VIII Seminario Internacional de Luthería que se realiza esta semana en el municipio de Envigado, ARCADIA habló con el director de la Asociación Latinoamericana de Luthería (ALL), Eduardo Mognaschi Cochella, acerca de esta antigua profesión y sobre el impacto social que tiene el seminario en la joven Red de Escuelas de Música de Envigado.

La organización del VIII está a cargo del director de la ALL, Eduardo Mognaschi Cochella FOTO: Cortería Eduardo Mognaschi

Mognaschi fundó la ALL hace 11 años en Perú y, desde entonces, luthiers de 17 países de Latinoamérica se han unido a la asociación. Como parte de su estrategia de trabajo, esta realiza dos seminarios nacionales en los países miembros, que preparan a los participantes para un encuentro internacional que hace ocho años se viene realizando en diferentes países de la asociación. En 2019 Colombia es anfitrión por segunda vez. El taller de luthería se realiza en laBiblioteca Pública y Parque Cultural Débora Arango, en Envigado, Antioquia.

Eduardo Mognaschi: En Perú, se llevó a cabo en el Conservatorio Nacional de Música y en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Luego nos fuimos a Mendoza, Argentina. Estuvimos allí una semana en una fábrica que hace cañas para clarinetes, saxofones y oboes. El siguiente año estuvimos en Brasil, en Sao Paulo, en una fábrica de instrumentos y herramientas para los luthieres. Los asistentes pudieron ver el proceso de cómo se hacen las herramientas desde el principio y pudieron comprarlas a precio de fábrica. Esas facilidades han sido muy positivas para los luthieres participantes porque se capacitan anualmente y pueden adecuar sus talleres con herramientas a muy bajo costo, gracias a las asociaciones que tenemos con empresas del sector. En el caso del séptimo seminario, estuvimos en Colombia, en Envigado. Lo repetimos este año a petición del director de la Red de Escuelas, Diomer García. Ahora hay 110 personas comprometidas en este seminario, es el más numeroso de los ocho que han sido seguidos.

El diálogo con el maestro Mognaschi evidencia la importancia que han cobrado los seminarios en Envigado. No solo por la alta asistencia de aprendices, sino por el impacto social que tiene el desarrollo de estos talleres que limpian, reparan y reconstruyen los instrumentos de las orquestas y bandas municipales.

La Red de Escuelas de Música de Envigado agrupa todas las orquestas, bandas, ensambles y coros que han surgido en el municipio desde 1997. En 2017 se fundó con tan solo 250 músicos, pero ahora, en 2019, sus integrantes se multiplicaron exponencialmente y llegan a 3.500 músicos.

La Red cuenta con 170 instrumentos que pone a disposición de aquellos músicos que no cuentan con un violín o clarinete propios. Es aquí donde el Seminario de Luthería cobra tanta relevancia. En promedio, el mantenimiento de un instrumento de cuerda puede oscilar entre 100.000 y 300.000 pesos dependiendo del tamaño, los de madera aproximadamente 200.000 pesos y los de bronce 150.000 pesos. Sin embargo, según el director de la Red, Diomer García, el valor total por sección que tendría que pagar la administración por el mantenimiento de los instrumentos que le pertenecen alcanzaría aproximadamente los 40 millones para metales, 35 millones para maderas, 20 millones para instrumentos de percusión y 35 millones para cuerdas.

Los participantes del taller, trabajan con los instrumentos de la red y así ni los instrumentistas, ni las orquestas o bandas, tienen que financiar su mantenimiento o reparación. Se trata de una ayuda aún más significativa si se tiene en cuenta que la mayoría de participantes provienen de estrato 2 (1016) y 3 (1728), quienes no tendrían acceso fácil a este servicio en caso de contar con instrumento propio.

Los integrantes del taller podrán aprender de primera mano con maestros internacionales. FOTO: Diomer García 

¿Cuál es el objetivo de trabajar con orquestas locales?

Eduardo Mognaschi: La idea es llegar a cada país y crear un nexo con entidades que necesiten de nuestra ayuda, por eso no estamos en un hotel o centro de convenciones para hacer nuestro seminario. Estamos aquí mismo en la Biblioteca Débora Arango que es donde nos han prestado todas nuestras instalaciones para que podamos reparar todos los instrumentos de la Red. Envigado tiene una red de bandas y orquestas, en las cuales hemos podido venir, aparte de capacitarnos, a hacer un trabajo social, porque le reparamos todos los instrumentos a las bandas y orquestas de la Red de Escuelas de Música de Envigado sin costo alguno. 

Según el maestro Mognaschi un buen luthier debe ser primeramente un buen músico. De esta manera tendrá la “capacidad de hacer una evaluación exhaustiva del instrumento” durante el proceso de mantenimiento  o reparación. Además, debe ser una persona dispuesta a viajar y salir del mundo sedentario del taller de luthería para participar de talleres y seminarios que les permitan estar en constante capacitación y actualización en las técnicas.

Es por eso que como parte de este Seminario se hará una premiación a los 10 mejores participantes para que viajen a una de las fábricas más importantes de instrumentos a nivel mundial: Buffet Crampon, en París. Esta iniciativa es apoyada por la fundación Salvi, quien aportará 5 cupos para el viaje.

¿Cómo ve el talento local, el talento envigadeño?

Eduardo Mognaschi: Hemos visto el crecimiento de ellos, debido a que es el segundo seminario para ellos, muchos de ellos ya están haciendo una buena labor. Ellos mismos han reparado instrumentos, los profesores han quedado sorprendidos. El viernes se definirán los ganadores del viaje a París, hay una gran expectativa. 

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Según el maestro Mognaschi el “luthier toma un papel preponderante desde las fábricas hasta las tiendas de instrumentos”. En primer lugar, el luthier debe ser quien haga el control de calidad antes de que cada piccolo o saxofón salgan de la fábrica hacia su comercialización. Luego, en las tiendas existe un sistema posventa, en el cual hay garantías, que pueden ir de 1 a 10 años, en caso de alguna falla, las tiendas deben contar con luthieres que puedan solucionar el problema. “Es por eso que por lo general los luthieres se vuelven luthieres de marca”, dice el maestro. Esto es, luthieres expertos en Yamaha, Buffet, Stradivarius, etc.

Ahora bien, pensar una orquesta sin mínimo un luthier sería menospreciar la importancia que estos tienen para el buen funcionamiento de cada concierto. En el caso de la Red de Escuelas de Música de Envigado, no se trata de ignorar esta profesión, por el contrario, luego de casi tres años de funcionamiento formal, ya se está buscado la financiación para tener, a corto plazo, un luthier de tiempo completo. Con esto se va generando poco a poco la necesidad de, incluso, tener su propio taller con un par de profesionales más.

¿Cuál es la real importancia de un luthier en la vida de una orquesta?

Eduardo Mognaschi: Básicamente es parte del organigrama de una orquesta, una orquesta sin un luthier no puede funcionar. Por ejemplo, la Orquesta Simón Bolívar de Venezuela lleva cuatro luthieres a cada una de sus giras, la importancia es como un músico más de fila. Es más, son más importantes aún, pues son los que están todo el tiempo reparando los instrumentos. En Envigado, lo ideal sería que la orquesta tuviera siempre sus luthiers, por eso es que se les está apoyando con la formación. Si bien hoy en día un músico profesional puede ser capaz de hacerle mantenimiento a su propio instrumento, este no contaría como un luthier de carrera. El maestro Diomer García dice que en Colombia existen por lo menos unos 80 luthieres profesionales, eso deja ver que esta actividad apenas está siendo explorada como una carrera profesional en Colombia.

No obstante, a pesar de la falta de oferta y de los avances tecnológicos, para el maestro Mognaschi, por ahora no existe riesgo alguno de que esta profesión sea reemplazada por una máquina o robot. “Los músicos prefieren el trabajo manual en estos casos, no quiere que una máquina ‘meta las manos‘ en sus instrumentos por nada del mundo. Es más, el músico exigente se queda en el taller hasta que el luthier termine el trabajo.”

¿Cómo ha sido la evolución de esta profesión?

Eduardo Mognaschi: A partir de los 70 se comenzó a profesionalizar el luthier, empezaron las escuelas en Alemania y las facultades en Inglaterra, luego en París y Estados Unidos. A partir de ese año salieron fábricas de herramientas en Europa, Japón y en Estados Unidos. Actualmente solo Brasil tiene una fábrica de instrumentos en toda Latinoamérica, de la cual nos abastecemos gracias a los TLC. Y en Colombia tenemos una escuela de luthería de la Fundación Salvi, en Bogotá.

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Hasta ahora la vida de un luthier siempre tiene una disyuntiva fundamental que determina el rumbo de su carrera. ‘¿Ser o no ser? Esa es la cuestión’, diría un luthier al momento de enfrentarse a la decisión de seguir siendo instrumentista o dedicarse de lleno al arte de reparar instrumentos. Según el maestro Mognaschi, por lo general los músicos que sienten una pasión compartida por la luthería, deben tomar esa decisión radical de dedicar su vida a una sola profesión.  

La Orquesta Sinfónica Junevenil e Infantil de Envigado con el Coro infantil de Envigado. FOTO: Sebastian Pulgarín.

¿Cómo es la vida de un luthier?

Eduardo Mognaschi: La vida de luthier es a veces sedentaria, porque tiene que estar en el taller todo el día, no sale para nada. Nosotros somos músicos, que tenemos que renunciar a la música: o estamos en la orquesta o en el taller. Muchos músicos comienzan ‘part time‘ en la orquesta y en el taller, pero lo van dejando, hasta que que solo se dedican a la luthería. Como en el caso mío, yo tocaba en la sinfónica de Perú, primer clarinete, hasta que lo fui dejando poco a poco hasta dedicarme netamente a la luthería. 

Este viernes culmina entonces el VIII Seminario Internacional de Luthería en Envigado, el cual no solo potencia esta profesión en desarrollo, sino que impulsa el desarrollo del municipio a través de la economía creativa y el turismo. En el taller participaron delegaciones de varios países de Europa, como Alemania, Francia y Portugal; de Latinoamérica, como Chile, Brasil, Argentina, y por supuesto Colombia.