Las Casitas

carrera 46 sur

Información obtenida del periódico El Informativo de Envigado, mayo de 1998, pagina 4ª:  Según este periódico el barrio data aproximadamente desde 1943 con sus primeros pobladores.

Ernesto Pabón llegó al barrio las casitas hace más de 50 años en compañía de los fundadores los Chaverra y los Jaramillo. Estas familias eran dueñas de la mayor parte de las tierras del barrio y eran las interlocutoras con las diferentes administraciones municipales para obtener ayudas que necesitaba la comunidad. Horacio Rave fue uno de los líderes y fundadores de la organización o comité cívico, igual que Marcos Vélez, Ernesto Pavón, Pedro Ramos, Enrique Jaramillo, Ana Jaramillo y Jesús Estrada. Esta primera Junta se dio a la tarea de mejorar la electricidad y el servicio de acueducto. De la JAC Alto de las Flores, obtuvieron ayuda para el aprovisiónamiento de agua, quienes le cedieron el sobrante de sus aguas y ya por tubería galvanizada los trajeron hasta sus casas.  Sin embargo como no tenían tanque de almacenamiento el agua se perdía y cuando arriba en el barrio de las flores había mucho consumo se quedaban sin líquido y de nuevo tenían que acudir con baldes y ollas a los aljibes.

calle 49 D sur

Luego de muchos años de sudor y trabajo llegó el día de contar con energía eléctrica, acueducto y alcantarillado en condiciones aceptables. Ya la necesidad era la educación igual que un sitio de culto religioso católico. Para ello consiguieron que el señor Polo Santa María donará el terreno donde funcionaba la bomba de agua. Allí acondicionó la comunidad un pequeño salón para recibir la misa  dominical y que funcionara un kinder. El progreso de este sitio no duró mucho porque el ensanche de la avenida Las Vegas los dejo otra vez sin el espacio requerido.

El testimonio de Francisco Restrepo (Monin), líder de la Junta de acción comunal del barrio comentaba que la única opción para salir del barrio era la carrera 43ª, vía que comunica Envigado con Sabaneta. Menciona las playas del río Medellín y los pescados que cogían en él.

El nombre del barrio se debe a que existían pocas casas y pequeñas en esta parte del municipio. Según las escrituras de esas primeras casas, el lugar tuvo otro nombre Barrio Blanco, por su cercanía con la loma del barro, y el material extraído era de color predominantemente blanco.

monumento al sagrado corazón de Jesús, carrera 46 sur

La parroquia

La construcción de la parroquia es capítulo importante para la Comunidad de las Casitas. Es con el testimonio de la señora Gabriela Jaramillo como se reconstruye en parte la historia del templo que hoy acompaña al barrio. Ella se dio cuenta que Alfonso Bolívar y Marco Navarro, personas humanitarias de el barrio el poblado de Medellín, habían comprado la finca Rafael Díaz, entonces enviaron una carta donde les ponía la necesidad de un terreno para la parroquia del barrio, comunicación suficiente para que don Rafael generosamente donará los terrenos para construcción del tiempo en la escuela, que era la otra necesidad. Eran tan extensas esas tierras, que al lado del templo quedó un amplio lote, dónde está hoy una empresa que la curia posteriormente vendió sin consultarle a la comunidad.

Doña Gabriela Jaramillo de una asombrosa vitalidad coordinó con los otros miembros de la Junta parroquial la construcción y la selección del nombre. Según nos cuenta la denominación de la parroquia como María Madre de la Misericordia, se debe a un milagro que la Santa le hizo a ella y a Melo Mesa; a este señor le ha dicho el doctor Francisco Restrepo Molina que arreglara todo porque las posibilidades de quedar muerto en la operación eran todas. Al hacerle el examen previo a la operación sólo encontrar una sombra del cáncer que padecía. con un grupo de familiares y amigos fueron hasta Santa Rosa de osos a pagarle la promesa a la Virgen. Igualmente, doña Gabriela quien estuvo grave también durante 34 días hospitalizada por su hijo número 16 (el último). Debido a su liderazgo, el párroco de Sabanet, Ramón Arcila la comisión para que realizará cada año la peregrinación a la madre la misericordia, esta devoción le bastó para que le consideraran también ese nombre para la parroquia las casitas que a su decir también construyeron sus habitantes a apunta de milagros y empanadas. también recuerda doña Gabriela que al puente de las viudas ubicado cerca al matadero lo llamaron así debido a que por allí había una pequeña servidumbre con 3 casitas de paja donde vivían 3 mujeres viudas (periódico El Informativo, mayo de 1998, pagina 4ª)

La llegada de Sofasa a Envigado en 1970 impacto de multiples maneras a la población. En las Casitas recuerda Gloria Montoya, se estaba dando la construcción de muchas de las casas de su barrio y las casitas e indirectamente lo que Sofasa desechaba se convirtió en materiales para los vecinos de este barrio. Cuenta con entusiasmo que: “cuando empezaron a llegar las partes de los carros venían en una manera muy buena y en esa época estaba uno empezando a hacer las casas. Por lo menos donde mi mamá que eran 11 algunos ya se estaban empezando a separar, entonces había que ir comprando los muebles. Hemos escuchado que los primeros chifonieres o escaparates eran de esas cajas. Uno los traía en carretas, tratando de coger los que estaban completito. En mi casa, que aprendimos a hacer de todo,  las forrábamos y como mi mamá cosía, quedaba el escaparate. Esa madera era muy buena, eso sí…nos enseñaban a lijarla, para uno no rasparse. Eso servía para todo, incluso, de ventanas”[1].

Una de las diversiones de sus habitantes fue el disfrute del tren en todas sus manifestaciones. La cercanía a la vía ferroviaria llevó a varios de sus habitantes a tenerlo como recreación, así cuentan varios habitantes de sus experiencias: Aníbal Uribe Jaramillo cuenta que “bajábamos corriendo a coger el tren al frente de Peldar, venía del centro y nos llevaba hasta Caldas por 5 centavos, pero casi siempre nos íbamos goleados”[2].

Hernando Jaramillo Castrillón: “donde está el taller de motos nosotros nos hacíamos a ver pasar el tren todas las tardes. los primeros que llegaban encima del tren, por eso tenía una Rueda y eso la jalaba para desbloquear el tren Hola cerraban para atrancarlo para que no se fuera, y como nosotros éramos tan maldadosos los subíamos y lo desbloqueábamos”.

Igualmente, también recuerda Herlinda Cano: “yo recuerdo de niña que mi mamá programaba los paseos en tren, mis hermanas y yo teníamos novio y con ellos nos íbamos y retornamos por la noche. también recuerdo que caminábamos por la carrilera tomados de la mano con los novios; estas salidas eran deliciosas porque eran sanas YY se disfrutaba mucho de la compañía del otro”.

Otros fueron a pasar su luna de miel al hotel Magdalena de Puerto berrío y recuerdan con gracia su trayecto en el ferrocarril. ese también sirvió de fuente empleo informal para muchos como fue el caso de una de las participantes que se dedicaba a vender sombreros aguadeños en algunas de sus estaciones.

Casa y callejón de los Jaramillos, una típica y forma particular de urbanismo, resultado de la división para descendientes de una misma familia.

[1] diagnóstico gerontológico zona 8 del municipio de envigado, documento viajando por las memorias de los adultos mayores de la zona 8 de envigado. comfenalco Antioquia

[2] Adultos mayores asistentes a los talleres de lectura 2017-2018.

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