Patrimonio de Envigado

      

HISTORIA DE LA ESCULTURA “LA PIEDRA DEL AYURÁ”.

Es una escultura en hierro oxidado y piedra, destinada al embellecimiento artístico de Envigado, representa en forma transfigurada una mano sosteniendo la piedra entre sus dedos, pero admite otras figuras y representaciones dependiendo del lugar desde donde se le mire. Es una obra de arte abstracto contemporáneo. La piedra tiene unas dimensiones de 2.69 metros de perímetro y una tonelada de peso que la quebrada La Ayurá ha venido esculpiendo desde hace muchos años en sus corrientes, y que depositó junto al puente de La Paloma, de donde la artista Sonia Tamayo de Puerta, la extrajo con grúa. “Observaba muchas piedras en la quebrada la Ayurá, pero decía había una muy redonda y muy bonita”, relata Hector Gómez Gallego, fundador del periódico local La Piedra, nombrado en honor de ese acontecimiento artístico. Cuando la artista terminó la escultura, no tenía donde colocarla, por lo que fue a parar a las mangas de Cristalería Milán (casa “Mérida” o casa de los Puertas). finalmente el alcalde Hector Londoño Restrepo dispuso su erección en el sitio donde antes se encontraba. Ahora, con la autorización del artista, se desplazó hasta el lugar actual.  “La escultura integra la forma esférica de la piedra con cuatro semicircunferencias de platina de hierro que se desplazan asimétricamente unas sobre otras, teniendo la piedra como su centro generatriz, motivando la expresiones de fuerza y movimiento que se integran y se equilibran de forma armoniosa. el contraste entre los materiales, hierro y piedra, al igual que el hecho de que son productos creados por el hombre y la naturaleza, se conjugan para hacer realidad el esfuerzo que se propone exaltar y de perpetuar un símbolo que se ha constituido en factor de identidad de un pueblo”. (Fuente: periódico La Piedra, abril de 2016, No. 188)

  

LA CASA DE LA CULTURA  “Miguel Uribe Restrepo”

Por Julián Londoño, historiador.

La casa de la cultura Miguel Uribe Restrepo es en la actualidad un centro cultural del municipio, destinado a diversas actividades culturales como el teatro, la música, el arte, entre otros. Esta casa tiene su origen en los tiempos coloniales tardíos, lo que quiere decir que se estima su origen y construcción primaria entre 1740 a 1750 aproximadamente, esto se infiere de los materiales y tipo de construcción.

En pleno siglo XVIII, conocido como el siglo de la Ilustración, la casa hacía parte de una gran hacienda de nombre “Andalucía”, que se extendían desde la carrera 43A también conocida como avenida del poblado hasta la margen derecha del Rio Aburra, todo el costado occidental de Envigado. Fue una hacienda-casa con diferentes usos productivos, de finca de ganado lechero y caña de azúcar, situada en lo alto del terreno que dominaba la margen derecha del río Medellín, y con amplios espacios en sus riberas.  Tuvo viviendas para sus trabajadores, ingenio con su trapiche para la elaboración de caña de azúcar y demás enseres y utensilios.

Este inmueble de estilo colonial es una de las construcciones más antiguas que conserva la ciudad de Envigado. Se ubica en el barrio “Andalucía”, nombre con el que fue reconocido desde probablemente mediados del siglo XIX.

Desde la década de 1960, el Centro de Historia de Envigado impulsó la idea de convertir dicho bien en Monumento Nacional, esta idea surgió con el interés de resaltar la existencia en envigado, no solo de bienes de origen colonial, sino además de reivindicar la vida de uno de los próceres de la patria, puesto que:  en dicho lugar había nacido el prócer  y destacado político y orador Miguel Uribe Restrepo, asuntos por los cuales este lugar, además “formaba parte del patrimonio cultural del municipio, de la historia patria, y poseía belleza, antigüedad y tradición histórica, requisitos todos exigidos por las leyes quinta, artículos 107 y 190 de 1946”, como decía René Mesa Arango, presidente y miembro destacado del Centro.

Para la década de 1960, se iniciaron las gestiones en pro de declarar este lugar como patrimonial, y aunque las diligencias ante el gobierno nacional y el Congreso de la República no surtieron efecto, sí se logró impulsar la compra del bien inmueble por parte del municipio, por lo que, en el 11 de septiembre de 1969, el Concejo Municipal aprobó el contrato entre el Alcalde, el Personero y la familia propietaria: Cristian Botero Mejía y las hermanas Botero Restrepo. El precio fue estipulado por el valor de $ 118.240 pesos. El contrato estipulaba que la casa sería dedicada a actividades educativas, culturales, turísticas, de oficinas públicas y Centro de Historia

Origen de la Casa

La casa y la finca Andalucía tiene su origen de construcción desde don Miguel María Uribe Vélez, casado con doña María Josefa Restrepo, pasó a su hijo Agustín la propiedad. Don Agustín Uribe Restrepo, uno de los 22 hijos de la familia, cuando su fortuna vino a menos, pasó el dominio de su propiedad a don José Julián Saldarriaga, “y de este, por herencias y por ventas sucesivas vino al dominio de doña Mercedes Saldarriaga de Botero”.

La posesión de la casa y sus terrenos pasa por manos de la familia Saldarriaga a la familia de los Botero: Botero Saldarriaga, Botero Mejía y Botero Restrepo.

Mercedes Saldarriaga de Botero heredo en 1883, la propiedad de su madre, Doña Antonia Londoño de Saldarriaga, un globo de terreno situado en el Municipio de Envigado cuyos límites hacia el Occidente se extendieron hasta el río Medellín; por el Sur con el camino que seguía de Envigado a ltagüí, y por el Oriente con tierras de Rafael Arango (abuelo de Débora Arango); el lote comprendía 137 cuadras de extensión. Al morir José Julián Saldarriaga, padre de doña Mercedes, se protocolizó su mortuoria en la cual declaró deber a Miguel Botero Pardo, esposo de su hija Mercedes, la cantidad de 1000 piezas de a 8 décimas; para sufragar la deuda solicitó, a su albacea, pagar con un globo de terreno situado en Envigado y que ocupaba: “una casa de tapia y tejas mitad nueva mitad vieja, con una anexidad de pesebrera y de otra casa también de tapia i tejas con su correspondiente ramada, en donde se encuentra la máquina de moler caña y esta con sus anexidades de horno, fondos, pailas i demás enceres correspondientes a su servicio”. Además de la porción de terreno llamada “la manga de las mulas, hasta abajo con el río Aburrá”.

Compras sucesivas y ampliación

La finca en sus terrenos comprendía seis casas pequeñas de habitación, y otra grande que servía de morada para los dueños de la finca, y un edificio para vivienda de los trabajadores, el ingenio con su trapiche para la elaboración de caña de azúcar y demás enseres y utensilios. Sus linderos eran:

“Por el Oriente, con la carrera “Girardot”; por el Sur, con la Calle “Miguel Uribe” hasta la entrada de la finca “Andalucía”, siguiendo la izquierda y lindando con predios de José Vélez y de las Hermanas de La Presentación, hasta la calle que conduce de Envigado a ltagüí; ésta abajo, hasta encontrar un camellón, en línea recta, hasta encontrar el lindero con la finca de Rodolfo Jaramillo; siguiendo este lindero, hacia arriba, hasta el lindero con predio de  la señora Maria J. Arango, Eduardo Escobar, Luisa Arango, y herederos de José Mejía, hasta encontrar la carrera “Girardot”, punto de partida” .

Para los años 80, doña Mercedes se propuso extender los terrenos de su hacienda comprando a su vecinos: a Gonzalo Correa, un lote de terreno de aproximadamente 7295 varas cuadradas de 88 cm cada uno, con los siguientes linderos: “por el Oriente en una extensión de 25 mts, 60 cms. Con la calle Girardot y por el Sur con la casa del vendedor y luego calle del doctor Miguel Uribe Restrepo” . De igual manera, decidió comprarle a José Manuel Arenas, una faja de terreno con los siguientes linderos: “Por el frente con la calle Girardot o sea por la carretera que de Medellín conduce a esta población y por detrás con propiedad de la compradora” .  Dos meses =después compró a Samuel Ochoa y señora una casa de tapias y tejas con su correspondiente solar, con una extensión de 160 varas cuadradas y que lindaba: “por el Oriente y Occidente con finca de la compradora; por el Sur con propiedad de la compradora”, quedando conformada la Hacienda “Andalucía”, con una extensión total de 216.921 m2 con 156 mm avaluada en $38.500 .

Para 1932, doña Mercedes registró la finca a nombre de su hijo Ricardo Botero S. . Posteriormente, en juicio de sucesión de su madre, Ricardo cedería parte a su cuñada, Zoraida Mejía viuda de Carlos Botero, su hermano, por adjudicación .   A Ricardo Botero Saldarriaga se le adjudicó la finca territorial, primer lote del plano hecho por el señor Posada, con un área total aproximada de 86725 m2 con 30 cm de m2, y que consistía en un globo de terreno continuo, con la casa grande de habitación, sus dependencias, muebles, útiles, enseres y herramientas, y una casa pequeña, que daba frente a la calle “Miguel Uribe”.

La finca “Andalucía” fue “objeto” de traspaso legal dos veces durante la década  de 1960, el primer traspaso se realizó en 1962 como parte de una herencia como consta en la escritura publica #2841 de 1962 firmada en la notaría 7° del circuito de Medellín, cuando la Señora Amelia Mejía de Botero:

“que hace donación gratuita e irrevocable de una cuota intelectual de una tercera parte, a cada uno de sus tres hijos anteriormente citados, en una finca de su propiedad denominada “Andalucía”, situada en el municipio de Envigado, con todas sus mejoras y anexiones, entre las primeras, la casa de habitación, de tapia y tejas las demás anexidades y servidumbres activas, las que se deducen de los títulos anteriores relativas al agua captada del riachuelo la Ayurá, con especial mención de lo constante en la escritura numero 1692 de 10 de julio de 1934 de la notaría segunda del circuito de Medellín, y determinada por los siguientes linderos: por el oriente en toda su extensión con la carrera once(11), hasta la calle de miguel Uribe Ángel; de este punto en línea recta hacia el occidente siguiendo la dirección de la calle Miguel Uribe Ángel hasta el mojón B. del plano del Dr. posada, mojón que esta ubicado a 63 metros del extremo de las tapias que separan la finca de la expresada calle Miguel Uribe y el jardín de la casa grande, de dicho mojón B, en línea recta a buscar el mojón C. del citado plano el cual esta situado en el vértice del ángulo recto que forman las rectas del mojón B.  hacía allí, ángulo de 90 grados y la recta que cae a esta del punto D. del plano situado en el lindero común de la finca Andalucía y la de los herederos de Carmen de González y de Teresa Uribe, y del punto D. siguiendo los linderos de la finca Andalucía con los citados herederos de Carmen González y de Rosa Mejía, hasta salir por los cercos existentes a la carrera once (11) antes citada”.[1]

 A su vez en la notaría tercera del circuito civil de Medellín reposan las escrituras N° 2183 de 1965, es decir, tan solo 3 años después de la sucesión antes citada, en esta nueva sucesión se describen los mismos linderos de la propiedad, esta vez, el traspaso de esta propiedad se hace del señor Carlos Botero Mejía quien se encontraba entre los herederos anteriores; esta vez la beneficiaria de una nueva sucesión sería María Mercedes Botero, hija del anteriormente nombrado Carlos Botero en dicha sucesión los linderos nombrados son los mismos que en la sucesión de 1962, esto nos lleva a pensar que los espacios y terrenos de la finca “Andalucía” fueron de gran valor para sus últimos propietarios.

Sin embargo para el año 1969, año en el cual el concejo municipal de Envigado aprueba la compra del predio conocido como Andalucía, la extensión de esta es modificada, y sus linderos reducidos al punto de adquirir escasamente los jardines que rodean la casa y que hoy en día componen la casa de la cultura Miguel Uribe Restrepo

Para 1969[2], un periódico de la ciudad destacaba la existencia de esta casa de 220 años, en el año de 1968, el concejo municipal de Envigado tomaba la decisión de transformar la hacienda “Andalucía” que para entonces era un espacio privado, y transformarlo en espacio publico, con un uso específico, el de incentivar el culto de las artes, en sus diferentes expresiones.

Según el acuerdo N° 031 firmado el 11 de septiembre de 1969, el concejo municipal de envigado aprueba contrato de compraventa celebrado entre el municipio de Envigado, representado por el entonces alcalde y el personero municipal (Roger Hersing Villa, y Eusebio Vélez Pérez) con los señores propietarios: Cristian Botero Mejía, María Mercedes y María Cecilia Botero; el terreno adquirido por el municipio fue de 739 cuadras, que comprendían áreas construidas, así como áreas no construida.[3]

Lo importante de estos documentos es que nos permite dimensionar los cambios que ha sufrido la zona alrededor de la casa de la cultura Miguel Uribe Restrepo, puesto que en otro documento que reposa en el Archivo del Concejo Municipal de Envigado, describe no solo los linderos y medidas que tenía la propiedad, además es claro que sus alrededores serían utilizados en el futuro para el crecimiento urbanístico del municipio[4]

Finalmente, en el mismo documento, acuerdo N° 031 de 1969, se establece el precio a pagar por el municipio a cambio de la hacienda “Andalucía”, el montó que se estableció fue de 118.240 (ciento dieciocho mil doscientos cuarenta pesos) que serían pagados en 4 cuotas iguales pagables con diferencia de 6 meses entre cada cuota, que correspondían a un total de 39.413.33 pesos.

El proceso de traspaso de la hacienda “Andalucía” finalizó en el año de 1975, a su vez, este fue el año en el que el honorable concejo municipal de envigado, aprobó por unanimidad la creación de la casa de la cultura, Institución con una partida presupuestal propia que ascendió a 5.000 pesos y que tuvo como objetivo: el organismo de creación municipal con carácter y objetivos puramente culturales, dotado de los instrumentos necesarios para atender el desarrollo de la cultura en el municipio, para promover el iteres colectivo en el cultivo de las letras y las bellas artes y para procurar la conservación y debido aprovechamiento del patrimonio histórico y cultural de la ciudad.[5]

Durante la posesión de la señora Mercedes Saldarriaga viuda de José Miguel Botero Pardo, en la segunda mitad del siglo XIX, se vivió un ambiente de actividad social de la familia por la descripción del ambiente vivido en la hacienda, en una noche de fiesta, en agosto de 1898, citado en el periódico el Montañés de Medellín; allí aparece como anfitriona la señora Mercedes, acompañada de sus hijos: Carlos, Ricardo, Elisa y Elena. Así lo anotaba el cronista: “Amplia, espaciosa es la casa, llena de luz, seductora y sonriente como la tierra de María Santísima; sombréala frondosos árboles, bésale el río los pies, circúyela uno de los más pintorescos y variados paisajes de nuestro valle [ … ] decoraban corredores y salones coquetas japonerías; embalsamaban el aire y recreaban la vista los arbustos florecidos del anchuroso patio( .. .]”[6].

Los trajes vaporosos de las bailarinas medellinenses gozaban de la música de la Orquesta Mondragón, más de 300 personas “bullían gozosas en aquella casa”, entre ellos se encontraba un huésped francés, Victor Azam, como también poetas, comerciantes, músicos, entre otros.

Centro productivo

La hacienda “Andalucía” fue un centro productivo y de trabajo, con cultivos de caña, pan coger, huertas, cría de ganado (equinos) y (vacunos), entre otros, para la subsistencia de trabajadores y habitantes de la hacienda, pero al mismo tiempo, se tenía una producción y explotación más intensiva de los cultivos de caña, evidencia de esto, fueron los molinos y otras construcciones menores destinadas a la fabricación de panela en las zonas bajas de los terrenos que poco a poco se le fueron ganando al rio, así como otras construcciones menores en la zona norte de los terrenos.

Andalucía hizo parte de la gran estructura agraria que se impulso en el siglo XVIII[7], debido fundamentalmente a la crisis minera del siglo anterior que posibilitó a la explotación de la tierra bajo la forma de haciendas, hatos, estancias y huertas con propósitos agrícolas y ganaderos. El Valle del Aburrá era propicio por diversos factores: el despojo rápido de las tierras de los indígenas, abastecimiento de aguas y formas de riego, introducción de nuevos cultivos y ganado, la introducción de negros esclavos y una creciente masa de mestizos en trabajadores, al servicio de los españoles y sus descendientes.  Es por eso que ante el florecimiento de haciendas y estancias sirvió como presión para la fundación de la Villa de la Candelaria de Medellín en 1676.

La ocupación de la tierra por la población española en el Valle de Aburrá había comenzado desde principios del siglo XVII, en especial este proceso de adjudicación de propiedades territoriales tuvo mayor auge con a partir de la empresa conquistadora de Gaspar de Rodas.

Como lo refiere el historiador norteamericano James Parsons: “por venta, herencia y usurpación el Valle de Aburrá fue cubierto por un número comparativamente grande de posesiones. Vásquez de Espinosa lo llama: una de las más fértiles y ricas dehesas en todas las indias, contiene gran número de ganados, ovejas, caballos, yeguas, mulas y produce excelentes vegetales y hortalizas. Ellos consecha ají, grandes cantidades de maíz y cuatro o cinco variedades de frijol, cultivan en abundancia las patatas; tienen colmenas en los arboles; y en la tierra hay cerdos monteses y domésticos y toda variedad de ganado”[8].

Por su ubicación, en el camino hacia el sur del Valle y costado oriental del río Aburrá, la hacienda “Andalucía” se convirtió en un paso obligado del tráfico de comercio, personas y flujo de comunicación en general[9]

En un inventario registrado en la escritura de 1869, se describe la casa como “de tapia y tejas mitad nueva mitad vieja, con una anexidad de pesebrera y otra casa también de tapia y tejas con su correspondiente ramada, en donde se encuentra la máquina de moler caña y esta con sus anexidades de horno, fondos, pailas i demás enceres correspondientes” (Escritura Pública Nº 1212 de 17 de mayo de 1869)[10].

Durante el siglo XIX, y hasta bien entrado el siglo XX, la hacienda “Andalucía” sirvió además como espacio productor y abastecedor de productos para las minas ubicadas en el suroeste antioqueño, (Amaga, titiribí y Marmato) siendo un lugar importante, no solo para el desarrollo cultural sino también para el desarrollo industrial y económico de la región. Para 1932, los planos de la hacienda registraban como poco a poco se reducirán los predios anexos a esta propiedad, pero a su vez contaba con un trapiche para la producción de aguardiente[11].

La finca tomaba su agua de la quebrada “Ayurá”, a través de un acueducto que la conducía desde la toma hasta su destino, donde movía el trapiche, como consta en la distribución del líquido de 1914[12].  El uso de sus aguas limpias, como el verter las aguas sucias a la calle El Palo, hizo que se presentaran litigios con los vecinos y el municipio.

El problema creció por la fuerte demanda de agua por parte de los diferentes procesos industriales y residenciales, pues se habían asentado algunas industrias y la población había crecido. Es así como en 1917, Carlos Botero, hijo y representante de la señora Mercedes decidió arreglar la conducción de las aguas residuales que se vertían en la calle El Palo[13]. A lo cual el Concejo agradecía “la prontitud y los buenos deseos”[14]. De hecho, se hizo un acuerdo entre el concejo, Emilia Ochoa y los hermanos Botero para el arreglo de la calle, en el cual se aceptaban $4,000 pesos y la extracción de piedra de la quebrada Ayurá por cinco años, siempre y cuando se invirtieran en la obra.   Para enero de 1917, Los trabajos se concluyeron parcialmente[15].

.Miguel Uribe Restrepo

La casa de la hacienda “Andalucía”, además de ser el símbolo de un modo de producción histórico de las haciendas productivas del siglo XVIII, que se mantiene en pie, fue el Hogar y lugar de nacimiento de Miguel Uribe Restrepo (1792-1841), nombre que lleva hoy como homenaje a este hombre ilustrado que siendo oriundo de Envigado se destacó a nivel regional y nacional por su papel en la política como senador y educador en la universidad de Antioquia.  Por sus dotes intelectuales, su época más destacada la alcanzó entre 1816 y 1827, época en la cual ocupó un cargo de reconocimiento nacional, siendo senador de la república, y ocupando este cargo, desempeñó una férrea oposición al proyecto político centralista encabezado por Simón Bolívar.

Miguel Uribe Restrepo, era sobrino de José Félix de Restrepo, forjando así una tradición familiar de hombres ilustrados y con gran influencia en la sociedad neogranadina. Gracias a sus estudios en derecho y literatura que desarrolló en el Colegio del Rosario en Bogotá, logró ocupar la presidencia del senado en 1827.

Una vez terminada su labor política, “Miguel” regresó a Envigado para ser docente en la Universidad de Antioquia, “Alma Mater” del departamento, donde se destacó por sus cátedras de derecho y literatura, labor que impulsó y profundizó hasta convertirse en dramaturgo y ser promotor del teatro en Antioquia, tanto como actor y director. Esto último, nos permite pensar la casa “Andalucía” como un sitio  donde siempre se ha reservado como un espacio para el ejercicio de la cultura y las artes.

Como colegio infantil Kindergarten

Queda en registros fotográficos de Melitón Rodríguez que existió y funcionó en 1918 el Colegio Infantil Kindergarten, de iniciativa privada, como los mas de 30 colegios del país. Las orientaciones pedagógicas a los niños se realizaban en los pasillos con diferentes elementos manuales y pupitres en madera, bajo la supervisión de una joven maestra.

La educación infantil o Kindergarten fue propiciada por la ley 25 de 1917, que creaba la educación de preescolar en el país y el Instituto Pedagógico Nacional en Bogotá.  El instituto centraría sus funciones en “la ciencia pedagógica para maestros de escuela inferior, superior y normal, y profesores aptos para la enseñanza” y en su artículo séptimo decía que debía existir una sección especial para la formación de profesoras de Kindergarten[16].

Uno de los personajes importantes en este proceso histórico fue la Dra. Franziska Radker, quien había llegado al  país  encabezando  una  misión  alemana,  cuya función  era  reformar  y  reorganizar  la  Escuela  Normal  y  el  Instituto  Pedagógico Femenino de Tunja. La Dra. Radker creó, organizó y dirigió la escuela Montessori de Bogotá, que a la postre fue uno de los primeros institutos del país dedicados a la formación de maestras preescolares.

Como Casa de la Cultura

La Casa de la Cultura “Miguel Uribe Restrepo” de Envigado, es un espacio de tradición no solo histórica, por su duración y permanencia a lo largo del tiempo, sino además un baluarte cultural, puesto que en ella, se han forjado hombres insignes para la industria, la economía, la nación y el Estado, de igual manera, en su interior, se han frecuentado actividades de naturaleza cultural, que han servido para el avance cultural e intelectual de la nación, y sobre todo del municipio de Envigado.
Aunque es muy difícil dilucidar la verdadera extensión de la propiedad en épocas coloniales, así como la redistribución de lotes en posteriores traspasos y sucesiones gracias a la compleja ubicación de los documentos históricos o fuentes primarias, sabemos que el municipio de Envigado adquirió la hacienda “Andalucía”, con una extensión menor  a su original, pues fueron vendidos y utilizados a partir de 1975 como espacios para el crecimiento urbano y demográfico de la ciudad Señorial.

Aunque hoy en día tanto la propiedad de origen colonial como la Institución Casa de la cultura, son concebidos como uno solo, es de vital importancia entender que estos 2 baluartes tienen orígenes históricos y temporales diferentes, que se han entrelazado hace aproximadamente 40 años atrás, para fusionarse y ser aprovechados como espacios de desarrollo cultural musical entre otros, inicialmente la casa de la cultura fue pensada como espacio de incentivo de las bellas artes, pero al mismo tiempo lugar para el incentivo de la práctica deportiva, también como sede del Centro Histórico de Envigado, institución encargada de elaborar esta investigación y de promover la declaratoria publica de la casa “Andalucía” como bien público:

El Centro, puede mostrar con orgullo los resultados de muchos años de permanencia, con edición de libros, sus boletines históricos y su representatividad en los diferentes eventos relacionados con centros de historia a nivel departamental y nacional. Entre esos resultados fue su intento de gestionar la declaración de Monumento Nacional, la casa natal de Miguel Uribe Restrepo (hoy sede o Casa de la Cultura), pero no lo pudo lograr. Sus gestiones en Bogotá, sus cartas, conversaciones con los parlamentarios antioqueños y la gestión misma ante el gobierno nacional, no rindieron sus frutos.  Y solo fue posible que la casa del historiador José Manuel Restrepo, fuera declarada mediante decreto No 1519 del 4 de julio de 1956.  Según el presidente del Centro de Historia René Mesa Arango de esa época, la casa natal de Miguel Uribe Restrepo se justificaba porque “formaba parte del patrimonio cultural del municipio, de la historia patria, y poseía belleza, antigüedad y tradición histórica, requisitos todos exigidos por las leyes quinta, artículos 107 y 190 de 1946” (Boletín Histórico, No.3, de junio de 1972).

Aunque las diligencias ante el Gobierno Nacional y el Congreso no surtieron efecto, sí se logró impulsar la compra del bien inmueble por parte del municipio, por lo que en el 11 de septiembre de 1969, el Concejo Municipal aprobó el contrato entre el Alcalde, el Personero y la familia propietaria: Cristian Botero Mejía y las hermanas Botero Restrepo. El precio fue estipulado por el valor de $ 118.240 pesos. El contrato estipulaba que la casa sería dedicada a actividades educativas, culturales, turísticas, de oficinas públicas y al Centro de Historia.

La defensa del Patrimonio material sigue siendo un aspecto importante de los objetivos centrales del Centro hoy, porque está convencido que la mejor forma de preservarlo y protegerlo es divulgando su historia y su valor. Las presente y futuras generaciones deben conocer sus bienes patrimoniales para aprender a reconocerlos y fundamentar una identidad de ciudadano, abierto a los cambios, pero pensando en el pasado[17].

La casa de la Cultura de Envigado, Miguel Uribe Restrepo, es un espacio que albergado diferentes usos, desde la producción agrícola, como actividades ecuestres y fabriles, pero sobre todo, que en su interior, siempre se ha reservado un lugar, y tiempo para el ejercicio de diversas artes como la literatura, y la dramaturgia, hoy por hoy, este sitio, otrora llamado hacienda “Andalucía” es un espacio socialmente aceptado como lugar de encuentro ciudadano y además como el espacio donde se cultivan y practican diversas actividades de índole cultural; actividades estas que siempre han destacado al municipio de Envigado como un municipio de gran importancia dentro de la práctica y desarrollo de actividades ilustradas y culturales en el país.

Destacándose personajes como Manuel Uribe Restrepo, Devora Arango, Fernando Gonzales, Miguel Uribe Restrepo todos oriundos de este municipio, y demostrando así una fuerte tradición por el cultivo de las artes y los oficios letrados.

 Restauración de la Casa

La historia constructiva de la casa “Andalucía” es difícil de componer, ya que sus habitantes no llevaban archivos particulares, pero se vislumbra en instrumentos públicos ubicados en los archivos históricos de Envigado y Medellín, cuando aparece en sucesiones y ventas realizados en notaría, plasmados en escrituras de cada transacción, pero que trata principalmente de los terrenos de la hacienda, no de la casa propiamente. No obstante, la casa cuenta con características constructivas y formales que obedecen a momentos históricos documentados, y que pueden ser usadas como referencia temporal[18].

El origen colonial de esta construcción plantea la inquietud acerca de la forma y materiales que se utilizaron para construir la misma; como cotidianamente se hacía en la época, la casa fue levantada con materiales comunes y fáciles de conseguir en el entorno, suministrados por la naturaleza y forma de vida de la época; barro, boñiga, guaduas entre otros, eran materiales fáciles de conseguir durante la precaria época colonial[19].

Sin embargo, su proceso de ampliación continuó evolucionando hasta el siglo XX, época en la cual le fueron agregadas mayores espacios, decoraciones de paredes, cobertura de rejas metálicas a sus ventanas, de igual manera, las antiguas puertas, fueron restauradas por cerraduras modernas, pero igualmente elaboradas en gruesas maderas acordes al tipo de construcción colonial.

La casa, al ser una hacienda aislada, no contaba con muros medianeros, obedecía el patrón de espacios de forma rectangular, distribuidos en “L”, “U”, o claustro completo, construidos con muros de tierra pisada donde el patio y los corredores se configuran en espacios distintivos, en este caso se presenta una distribución en claustro con habitaciones en galería, comunicadas internamente. Esta arquitectura, incorpora las tradiciones constructivas heredadas de los españoles de influencia morisca y de la tradición indígena y negra, casi siempre asociadas a las clases bajas. Una vez consolidado el proceso de ocupación, las paredes iniciales de bahareque son reemplazados por materiales menos perecederos como los muros de tapia. Lo mismo sucede con los techos de paja, que fueron reemplazados por teja de barro, aunque ambas técnicas aprovechaban la abundancia de material en el sitio, como tierra y madera para la tapia pisada. Esta cubierta de teja, tiene un armazón de tipo par y nudillo, tradición española, de uso común en las construcciones de la época[20].

La arquitectura tradicional de la casa fue adquiriendo con el tiempo, diversos ornamentos en sus paredes ( con papel de colgadura), ventanas, puertas y pasillos, según la capacidad económica de sus dueños y las generaciones de propietarios que hemos reseñado. Se vivieron transformaciones de sus espacios: el patio central donde llegaban las bestias y trabajadores, se convirtió en un jardín de recreo con una pequeña fuente de agua, se anexó una casa para el mayordomo. Luego,  en su existencia como casa de la cultura, varias dependencias y actividades se realizaron en sus espacios. El teatro fue escenario de representaciones teatrales, encuentros de escritores, antropólogos, galería de arte, sede del archivo histórico, sede del centro de historia de Envigado, oficinas administrativas y el origen del museo arqueológico de Envigado.

Referencias

Para el presente trabajo se hizo una larga pesquisa de diferentes archivos y bibliotecas, fue necesario además el uso de otras herramientas como tesis de grado y otras publicaciones que tienen relación con los Bienes de Interés Cultural y Patrimonial:

Bienes Inmuebles Patrimoniales. Municipio de Envigado. Diciembre de 2005.

Archivo Histórico de Antioquia (A.H.A):  fondo Instrucción pública
Archivo Histórico del Concejo de Envigado: Actas del Concejo (diversos años)
Escrituras Públicas:  notaría N° 3 del circuito civil de Medellín, escrituras # 2183 año 1965
notaría N° 7 del circuito civil de Medellín, escrituras #2841, año 1962

[1] Notaria 7° del circuito civil de Medellín, escritura N° 2841 de 1962

[2] Estudio Histórico de la cara de la Cultura “MUR”, Javier Mario Franco Ossa, alcaldía de envigado

[3] Archivo del Concejo de Envigado, 1969, Folio 214, doc.: acuerdo N°031, 11 de septiembre 1969

[4] Archivo del Concejo de Envigado,

[5] Archivo del Concejo de Envigado, libro 1975, acuerdo N° 020 de 25 de mayo de 1975.

[6] Prologus. “Reseña Mensual”. En: Montañés, Vol. 11 , N° 12, Medellín, agosto de 1898, pág. 489. En: Bienes inmuebles patrimoniales municipio de Envigado, página 42

[7]Bonilla V., Gloria E. La Estructura Agraria en el Valle del Aburrá 1676-1730. Trabajo de grado, Universidad de Antioquia, 1984. Biblioteca EAFIT.

[8] Parsons, James La Colonización antioqueña en el Occidente de Colombia. Carlos Valencia Editores, 3ra. Edición, Bogota, 1979. P. 89

[9] Historia Económica y social de Colombia tomo II, cap. VIII carácter general de la economía minera, colmenares German, tercer mundo editores, Bogotá 1999

[10] Estudio Histórico de la cara de la Cultura “MUR”, Javier Mario Franco Ossa, alcaldía de envigado

[11]Historia Económica y social de Colombia tomo II, cap. VIII carácter general de la economía minera, colmenares German, tercer mundo editores, Bogotá 1999

[12] Archivo Histórico de Envigado, en adelante AHE. Actas del Concejo 1914-1915. Acta N• 35 del 24 de Agosto de 1914

[13] AHE, Actas 1915-1917. Acta N° 25, sesión extraordinaria 25 de mayo de 1917.

[14] AHE. Actas 1915-1917. Acta 26 de 12 de junio de 1916

[15] AHE, Acuerdos 1915-1917. Acta N• 50 de 22 de enero de 1917

[16] Ley 25 de 1917

[17] http://www.centrodehistoriaenvigado.co/quienes-somos/proyectos/#1498734503729-8b9af3c3-caa2)

[18] Estudio Histórico de la cara de la Cultura “MUR”, Javier Mario Franco Ossa, alcaldía de Envigado

[19] Estudio Histórico de la cara de la Cultura “MUR”, Javier Mario Franco Ossa, alcaldía de envigado

[20] Estudio Histórico de la cara de la Cultura “MUR”, Javier Mario Franco Ossa, alcaldía de envigado

    

        

En marzo de 1975, la casa se define como Casa de la Cultura, como organismo de carácter cultural que debía promover el interés colectivo por las letras, las artes y el aprovechamiento y conservación del patrimonio histórico y cultural. En ese mismo año, se nombraría con el nombre de “Miguel Uribe Restrepo” y se crearía el cargo de director.

Fuente: Bienes inmuebles Patrimoniales. Municipio de Envigado. Diciembre 2005

LA PLAZA DE MERCADO

Este edificio marco el desarrollo urbano de la ciudad, en el eje occidente-oriente y se desarrollo por  la necesidad de un espacio adecuado a las actividades de compra-venta agropecuaria y otras mercancías.

“el aumento de construcciones urbanas empezó a exigir una amplia reglamentación y severa vigilancia tanto de la higiene, como del aseo y el ornato de la ciudad. Los espacios bien construidos, sanos, higiénicos, con luz y abundante aire, y hasta con instalaciones sanitarias adecuadas” ( Bienes, p. 63)

Desde 1898, se iniciaron las compras de casas para la Plaza de Mercado pero solo hasta la década de 1940, se logra concretar la  construcción con planos de la firma Nuri de Félix Mejía y Carlos Obregón, quienes habían desarrollado importantes obras arquitectónicas en Antoquia, y en especial, Obregón había diseñado la casa Otraparte del escritor Fernando González (Velez, 2003). Los terrenos fueron comprados en 1942 a Sinforoso Uribe D. (apoderado de Lino Uribe Mejía), Carolina Uribe Mejía  y Pedro Luis Quiroz H., por valor de $9.200 pesos y una área de 3.226 metros cuadrados.

Los mercado se víveres de los habitantes de Envigado se venía realizando desde su creación en las tiendas de los comerciantes  y la plaza o parque principal. Desde la colonización española, la plaza se había convertido en el centro de las actividades económicas, sociales, culturales, religiosas y políticas, pues se ubicaban allí, los principales edificios símbolos de las instituciones más representativas: la iglesia, el cabildo, la alcaldía, las casas de los principales o miembros de la clase alta.

En dicho lugar cobra vida la actividad política, el tumulto, la protesta, el encuentro social y comercial; allí se congrega el vecindario en sus salidas de misa, en sus ocasionales encuentros, en las diversiones, fiestas y ferias, en el uso del tiempo libre y el ocio, como fueron los bares, cantinas, cafés y heladerías. De hecho, el parque o plaza central, se ha convertido en el símbolo de las representaciones igualitarias de las clases, sin distinciones y sin barreras de estrato; como ha ocurrido en la reconocida Fiesta del Carriel, a partir de la década de 1950.

El mercado o feria funcionaba en los días autorizados por el Concejo municipal, esto es, los jueves y domingos, y estableció reglamentos de orden y aseo, dado que proliferaban las basuras y el desaseo.  De hecho, la modernidad entendida como movimiento cultural tuvo presencia en los discursos higiénicos, transmitidos por los médicos, como Manuel Uribe Ángel para la ciudad de Medellín a principios del siglo XX.

Finalmente se anota que la Plaza de Mercado fue victima de un incendio en la madrugada del 1 de mayo del 2008, afectándose parte de los techos construidos en caña brava y teja; además del impacto de los 25 comerciantes.

Fuentes:

Bienes inmuebles Patrimoniales. Municipio de Envigado. Diciembre 2005

Vélez White, Mercedes (2003) Arquitectura Contemporánea en Medellín. Colección Biblioteca Básica de Medellín. Medellín. ITM.

Botero Herrera, Fernando (1996) Medellín 1890-1970:Historia Urbana y juego de intereses. Medellín, Editorial Universidad de Antioquia.

  

     

HISTORIA DE LA ESCUELA FERNANDO GONZÁLEZ

Por Julián Londoño

La Institución Educativa Fernando González fue creada en 1832, mediante Decreto Presidencial del General Francisco de Paula Santander, bajo el nombre de “Escuela Pública Urbana de Varones del Centro”.  Hacia la década de los años 1920, es trasladada a la edificación actual. Al ser el primer centro educativo del municipio ha recibido por parte de los historiadores el apelativo de “Escuela madre de la cultura envigadeña”.  Son 90 años de la Sede Escuela Fernando González, que hoy es Monumento Nacional y que fue diseñada por el reconocido arquitecto belga Agustín Goovaerts, quien es responsable también del diseño y construcción del antiguo teatro Junín y hotel Europa, el Palacio Nacional, Cárcel La Ladera y la iglesia del Sagrado Corazón, entre otros.  En Envigado, el arquitecto belga diseño también la fachada del cementerio y el colegio de niñas La Presentación[1].

“Su construcción nunca fue terminada en su totalidad debido a problemas presupuestales. La planta de la edificación se desarrolla en esquema de claustro, está compuesta por dos patios divididos con un corredor cubierto” [2].

Según la resolución 050 de octubre de 1994, ratificada con el decreto 1913 de noviembre 2 de 1995, el edificio donde se encuentran fue declarado “MONUMENTO NACIONAL” dada su antigüedad y valor arquitectónico.

Este bien municipal de Interés Cultural y Patrimonial (BIC)) que se conoce como la escuela primaria “Fernando González” fue creada inicialmente como una escuela para varones (debido a las concepciones sociales que se tenían en la época, donde la educación y otros espacios sociales eran restringidos para las mujeres, así como para varones que no poseían propiedades)  y donde intervinieron en su construcción instituciones departamentales y municipales. Por su naturaleza, publica e instructiva, dependía entonces de la oficina de instrucción pública del Departamento de Antioquia, municipalmente, la responsabilidad recae sobre el concejo municipal, y la Secretaría de Educación de Envigado.

Los registros históricos muestran su origen y construcción, y consisten en diferentes acuerdos del concejo municipal y los informes de la oficina departamental de instrucción pública. Por otra parte, se resalta la historia de la escuela “Escuela Fernando González (1832-2010), de la señora Blanca Ruth Álvarez, miembro horario del Centro de Historia de Envigado y docente oficial, que resulto de vital importancia, puesto que dio luces a la orientación de la investigación histórica.

De esta lectura, así como de la consulta de diferentes archivos, específicamente los siguientes: Archivo Histórico de Antioquia (A.H.A), Archivo del Concejo Municipal de Envigado (A.C.E), Archivo Histórico Central de Envigado podemos registrar poca pero importante información acerca del proceso de construcción y consolidación e esta importante institución.

La creación de la escuela respondió a un contexto nacional y provincial, donde existió gran interés por modernizar el territorio y consolidar la república por medio de importantes obras así como la ampliación de la población ilustrada. En 1910, Colombia celebró sus primeros 100 años como nación independiente, para esta importante ocasión se adelantaron importantes festivales a lo largo y ancho del país.

En este marco del centenario de la República, uno de los proyectos más ambiciosos y relevantes sería la construcción e inauguración del llamado quiosco de la luz, ubicado en la ciudad de Bogotá; la importancia de este proyecto no fue dimensionada sino hasta años después de haber sido inaugurado; lo relevante de esta construcción se debió a que fue la primera en el país construida con cemento, además contaba con suministro de energía eléctrica pocos años después; este avance tecnológico dio la posibilidad de replicar este tipo de construcción en diferentes partes de la geografía nacional.

En el contexto provincial y regional, la llegada del siglo XX motiva a los líderes políticos antioqueños a ejecutar y promover proyectos ambiciosos que materializaran los grandes avances que venía teniendo la provincia en materia económica e industrial. Para esto, era necesario ampliar el espectro de hombres “letrados”, pero, además, plasmar física y simbólicamente la grandeza de los hombres nacidos en esta tierra e impulsores de una moderna industria. Por ello, el gobernador Pedro Nel Ospina Pérez, se embarca en un afanoso proyecto de infraestructura que incluye la construcción del conocido ferrocarril de Antioquia, así como otros proyectos de “menor” trascendencia, pero que a largo plazo cristalizarían el proyecto de modernidad antioqueña.

En el año d 1886, año en que también se proclamó la ultima constitución del siglo XIX y en que Eduardo Vásquez, rico negociante, contrató al arquitecto francés Charles Carré, para que construyera dos edificios en la plaza de Cisneros, en el sector conocido como Guayaquil (Medellín).

Eran 16 locales en el primer piso y 2 pisos superiores con 2 apartamentos de 8 habitaciones cada uno. Eran los primeros de la ciudad.  “Constructivamente fue innovador en la región. Fue el primer edificio en el que se usaron columnas que permitían modular el espacio interior, era bien iluminado y ventilado con un patio interior. Carré sacó el mejor provecho del ladrillo, y su diseño fue regular y proporcionado”, dice el arquitecto Álvaro Sierra, quien diseñó la restauración de la fundación Ferrocarril de Antioquia[3].

Ambas construcciones fueron los primeros vestigios de la modernidad arquitectónica e ingenieril en la provincia de Antioquia, bajo esta influencia, fue entonces que la administración de la provincia de Antioquia adquirió los servicios del arquitecto constructor, Agustín Gooverts, a quien encargó el diseño y construcción de múltiples edificios con diferentes fines, entre los que se encontraban cementerios, templos, ente otros.

La educación en Envigado

Las pesquisas y la múltiple información revisada permiten testificar que la educación en el municipio de Envigado ha sido un asunto de vital importancia, puesto que, para el año de 1918, año en el cual se ordena la construcción de la escuela de varones, venía funcionando otra escuela de varones que llevaba por nombre “Uribe Ángel[4]”, aquella escuela de varones, (nuestro BIC) era la segunda escuela y centro de enseñanza consolidada en el municipio y la primera de orden público. La nueva escuela de varones hoy escuela Fernando González, pasaría entonces a ser el tercer claustro de enseñanza, y el segundo establecimiento de naturaleza publica de la ciudad señorial,

En el informe de la oficina de Instrucción pública del departamento de enero de 1919 realizado por su director Ambrosio Henao al entonces gobernador de Antioquia Pedro Nel Ospina, afirmaba:

Envigado: Los de las escuelas urbanas pertenecen al municipio y están avaluados en $23.000, los de las escuelas rurales de sabaneta, atravesado, Ayurá y Chingui, son de instrucción publica y valen $5.600, De los de las otras 5 escuelas, uno es gratis y los 4 restantes alquilados en $338 anuales. Es también en propiedad del municipio el local donde funciona el colegio Uribe Ángel, avaluado con su predio anexo en la suma de 4.000.  Está en construcción, según modelos oficiales, un local para la escuela urbana de varones, que con su predio respectivo fue avaluado en $1.800”[5]

Este informe permite entender que la construcción de la escuela de varones era un proyecto no solo de índole municipal, sino que contaba con la colaboración y voluntad política del departamento. Fue un proceso iniciado en 1916 y que incluyó con la construcción de tres escuelas infantiles en las ciudades de Medellín, Sonsón y Santo Domingo, 122 escuelas rurales, y 34 secciones de escuelas urbanas[6].

Por estar incluida en los planes de consolidación y conmemoración republicana, la escuela fue encargada en su diseño al ingeniero constructor departamental, (Emanuel Gooverts) quien intentó plasmar en la obra arquitectónica valores propios de la época republicana, así como espacios aptos para el desarrollo de las diversas actividades de instrucción que allí se desarrollarían.  Si el transeúnte común, camina por el centro urbano de Envigado y se topa de repente, con este edificio que le parecería “viejo y anacrónico”, no es extraño que lo piense así, ya que la escuela se ve fuera de lugar ante las estéticas “simples” de la moderna urbanidad.  El edificio que hoy alberga la escuela primaria Fernando González goza con unas calidades estéticas y materiales que permite rememorar aquella época donde la construcción de la nación se hacía a partir del estímulo a los buenos oficios que ocupaban el centro de atención de las instituciones, así como de aquellos hombres que dirigían las políticas del país y la sociedad antioqueña-

Desde sus orígenes la escuela Fernando González cumplió un rol trascendental dentro de la sociedad envigadeña, puesto que en ese lugar se educaron personas de las mas diversas clases sociales, las clases practicas que allí se han impartido, han servido no solo para impartir profundos conocimientos de diferentes áreas, además ha sido espacio de convivencia para todas las clases sociales[7], demostrando así que la educción es el espacio social por excelencia para suprimir las diferencias sociales y fomentar el progreso de la sociedad.

 Creación de la escuela

La nueva escuela de varones de Envigado fue ordenada y creada bajo acuerdo No. 11 del 26 de enero de 1918, del Concejo Municipal:

Por medio del cual se dispone la construcción de un edificio modelo para escuela=1° que por decreto 419 de 15 de octubre de 1910, la gobernación del departamento ordenó la construcción la construcción de locales para escuelas en todos los municipios y de preferencia en las cabeceras=2°que dichas construcciones deben hacerse de compromiso con los planes a instrucciones que suministre la dirección general de Ins. Publica= 3° que el plano requerido para la construcción de un edificio modelo para escuelas en esta cabecera se está elaborando por el ingeniero constructor del departamento por orden de la dirección general de Ins. Publica. = 4°que esta entidad (Dirección Gral. de Ins. Publica) directamente y por conducto de la Inspección Provincial ha pedido a esta corporación se emprenda dicha construcción y no ha sido atendida, como se ve en el informe rendido a la gobernación, con motivo de la reunión de la asamblea departamental en sus ultimas sesiones = 5° que en el mismo informe se incluye la ayuda del Respetado Señor Inspector Provincial por no hacer sido dicho a este respecto a pesar de proceder el municipio un tanto mas que propio para la mencionada construcción = 6°que en realidad el terreno y local adquirido con este fin, no puede destinarse a otro uso ni revenderse por pertenencia a la Ins. Publica primaria y que es meramente para la construcción proyectada, tanto por su situación, nivelación y aguas como por su salubridad. = 7°  en el valor o presupuesto de las seis unidades seleccionadas a la Instrucción P. Primaria   debe emplearse de preferencia en este tipo de obras, ACUERDA= Art. 1° de el alcance de la siguiente necesidad y utilidad pública, la construcción de un edificio modelo y adecuado a las escuelas de esta cabecera. = Art. 2° procédase a la construcción de dicho edificio en el terreno comprado al efecto situado en la parte oriental de la ciudad, delimitado en un lado el plano dado por el ingeniero constructor del departamento mandado por la dirección general del departamento de instrucción pública”.[8]

Este acuerdo informaba de un aspecto valioso en su construcción: el interés del Departamento de Antioquia a través de su oficina de Instrucción Pública y su constante vigilancia por los avances en la construcción del “edificio modelo”.

Sin embargo, la construcción de este recinto académico municipal, hoy escuela Fernando González, contó con varios inconvenientes, desde la denominación o nombre porque existía previamente en el municipio de una Escuela de Varones, que en el año de 1916 pasó a llamarse Escuela Uribe Ángel[9]; hasta errores en su proceso de construcción, por lo cual en el año de 1918 el concejo municipal bajo acuerdo N°38 de 10 de junio 1918:  autorizó una partida extra, por un total de 12 pesos con el fin de realizar nuevamente las medidas de los predios y lotes donde se construiría dicho establecimiento.

Los inconvenientes no faltaron en el proceso de construcción de este edificio, a los inconvenientes y demoras de la aprobación política y presupuestaria de dicho proyecto, se le sumaron otros errores técnicos y constructivos a los anteriormente señalados, estos errores obligaron a nuevas intervenciones del espacio antes de comenzar su construcción:

Aprueba una partida presupuestal adicional de 12 pesos para pagar el ingeniero que practique las medidas del terreno, de acuerdo con los datos suministrados por el Señor ingeniero arquitecto del departamento, y procurando que dicho plano no ocupe sino la mitad del terreno destinado a la escuela modelo”. [10]

 En 1921, la construcción avanzaba, y el ala norte de la edificación estaba cimentada y tenía las bases y muros que albergarían allí servicios sanitarios, ´seis aulas de clase y oficina de dirección, los diseños originales incluían dos alas divididas por un espacio central carente de muros que lo cerrasen. Cada “nave” de la construcción contendría a su vez un patio interno y amplios pasillos que rodearan todo los patios y zonas de recreo.

Para la década de 1950, la escuela modelo es intervenida, se dotó de pisos duros en los patios, pisos estos que fueron construidos a base de piedra y cemento, permitiendo la practica de deportes como baloncesto, “vóley ball”. Además, sus espacios fueron abiertos para el uso y recreación de la comunidad envigadeña en general.

Como nos permite ver el texto:  “educación y fotografía, un estudio genealógico, el recurso visual es de gran importancia puesto que nos permite observar no solo las actividades que se desarrollan dentro de la institución, sino que además, la imagen nos permite sustraer una cantidad de información “no advertida”[11], información esta que no permite ver las diferentes actividades desarrolladas dentro de la institución; pero además nos permite ver la evolución constructiva por medio de la imagen, en este caso las imágenes insertas en este trabajo, nos permiten observar que si bien los espacios comunes dentro de la institución educativa Fernando González no han sido modificados considerablemente, si existen cambios sensibles dentro de las instalaciones que van enfocados al aprovechamiento de dichos espacios de diferentes maneras, y diversos usos.  Además de la evolución y aprovechamiento de materiales acordes a las épocas transcurridas.

En 1966 marcó una nueva época de intervención de la escuela de varones, puesto que se inició un proyecto nuevo, ambicioso y agradable: la construcción de una piscina. Este elemento contó con la colaboración de la comunidad en general, estudiantes, maestros y otros centros educativos del municipio que vieron en el nuevo proyecto una gran oportunidad de diversificar la enseñanza de sus estudiantes, aspecto que demostraba una vez más, el estrecho vínculo de la población envigadeña con su principal institución educativa.

 Conclusión

La Escuela de Varones de Envigado empezó su proceso de creación y construcción con el acuerdo municipal N°11 del 26 de enero de 1918, con el cual el concejo municipal de Envigado dio creación a un local de instrucción pública. El concejo daba así también cumplimiento al decreto 419 de 1910, donde se ordenaba la creación de edificios de instrucción pública en todos los cascos urbanos del departamento.

En su ejecución, el municipio de Envigado entonces debió solicitar un presupuesto adicional para corregir los defectos en las medidas del plano y el terreno. Aunque aún no es claro en qué fecha fue terminada, se puede determinar que para 1923 tenía dos salones, con igual número de amplios patios y una fuente central de agua que servía para abastecer el lugar.

Posteriormente tres décadas después (1960), se hace una nueva intervención en el lugar para dotarla de pisos firmes y más agradables, que permitieron la práctica de varios deportes modernos al interior del claustro, dentro de una nueva concepción educativa de formación del cuerpo, además de la mente. En consecuencia, incentivó en el resto de la comunidad de jóvenes, la práctica de los deportes y por ende, el desarrollo motriz de ellos. Y fue aún más, estimuló su práctica en el resto de la población del municipio y la demanda de contar con espacios adecuados, generando otras dinámicas sociales en el municipio.

Mientras la escuela de varones se consolidó como baluarte de la instrucción pública en Envigado, así como centro y espacio para la recreación y el deporte, también tuvo un rol trascendental en el crecimiento urbano de la ciudad señorial, puesto que la urbanización y densificación del municipio empezó a hacerse en los alrededores de este centro educativo, en lo que fue conocido y llamado barrio Mesa, hasta entonces, el trasegar y devenir de la vida en el valle de Aburrá  y en Envigado no permitía la concentración de muchas personas en pequeños espacios urbanizados, por el contrario, haciendas, potreros, así como cultivos agrícolas dominaban el paisaje que comenzaba a verse modificado por la concentración urbana hacia el oriente del parque o parroquia Santa Gertrudis.

Las fases constructivas de este claustro terminaron cerca de 1966 cuando de manera organizativa, participativa y con la apropiación social y comunitaria del claustro se llevó a cabo la construcción de una piscina que sirvió a los estudiantes y la comunidad envigadeña en general

[1] Luis Fernando Molina   Agustín Goovaerts: representante de la arquitectura modernista en Colombia. Boletín Cultural y Bibliográfico, vol 30, No. 34, 1993.

Mercedes Velez White: Agustín Goovaerts y la arquitectura en Medellín, 1994

[2] Patrimonio Urbanístico y Arquitectónico del Valle de Aburrá, Área Metropolitana, 2010

[3] González Escobar, Luis Fernando “El Edificio Carré. Una aproximación contextual histórica”, Fundación Ferrocarril de Antioquia, marzo de 2000.

[4] Archivo del Concejo de Envigado, libro 1916, documento N°8 del 20 de marzo de 1916

[5] Archivo Histórico de Antioquia, Fondo Instrucción publica libro i 1521- 1918-1919

[6] A.H.A Fondo: Instrucción pública, ordenanzas 1916, págs. 7-22

[7] Educación y Fotografía, un estudio genealógico en la Institución Educativa Fernando González del Municipio de Envigado, Mónica María Cardona Zuluaga, Universidad de San Buenaventura Colombia Facultad de Educación Maestría en Educación Medellín, Colombia 2017, pág. 77

[8] A.C.E libro 1910-1918, acuerdo N° 14 de 14 de febrero de 1916

[9] A.C.E libro 1910-1918, acuerdo N°8 de 20 de marzo de 1916:

[10] A.C.E, libros de actas y acuerdos, 1918, acuerdo N° 38 de 10 de junio de 1918

[11] Educación y Fotografía, un estudio genealógico en la Institución Educativa Fernando González del Municipio de Envigado, Mónica María Cardona Zuluaga, Universidad de San Buenaventura Colombia Facultad de Educación Maestría en Educación Medellín, Colombia 2017, págs. 93-97

    

 BAR LA YUCA  (Crónica de Oscar Dominguez)

“Es difícil asimilar que una planta sin ínfulas en su árbol genealógico como la yuca, que crece pa’ arriba y pa’abajo, haya servido para bautizar un bar que puso el punto sobre la i de la bohemia envigadeña durante los años sesenta y setenta.

En el principio era  Pablo Correa, alias Pablo Yuca, el dueño del bar. El negocio terminó heredando el nombre de ese primer propietario.  El local, propiedad de Pacho Díaz, estaba localizado en la Calle 38 S con 42, y lindaba por todas partes con las palomas del parque que de pronto dejaban su aérea huella digital (caca) sobre clientes y demás parroquianos.

A un lado, como quien va para Rosellón, La Yuca tenía como guardaespaldas ideológico la iglesia de Santa Gertrudis cuyas campanas eran tocadas a ritmo del tango “Ladrillo”, de Juan Pulido, por un campanero que tenía vale perpetuo en el bar. La gente se podía guiar por el olor que despedía el baño de La  Yuca, tan fuerte que mareaba dos cuadras a la redonda.

Para que ni siquiera los amnésicos olvidaran el nombre del bar, cuatro o cinco yucas se mecían altaneras en el cielo raso. Triste destino de unas yucas que habrían podido decorar un buen sancocho de tres carnes en un paseo de olla y pipo a la Loma del Chocho.   Después y durante mucho tiempo, decir La Yuca era decir los Mesa. Marco Tulio Mesa, quien le compró a Pablo Yuca, casó en prolíficas e hiperbólicas nupcias con una dama de su mismo apellido, doña Ana, quien todavía alegra a sus “Mesitas” en el barrio Los Naranjos.

Para ellos, sentarse a la mesa era como comer pleonásticamente sobre el apellido. Con exactitud de reloj suizo, cada año, “Pipí fijo” Marco Tulio embarazaba a su mujer. La televisión todavía no se usaba como preservativo.

Todo “Mesita” nuevo traía no solo el pan bajo del brazo, sino un disco de música del antier, de pasta dura. Llegaron a tener hasta 15 mil. Música que no tuvieran no existía. O se la conseguían al cliente, eso sí, mi don.

Doña Ana recuerda los nombres de sus 17 hijos en fila, como los trajo al mundo: Mario (fallecido), Leticia, Jaime, Jairo, Nevardo, Fabio, Tulio, Gloria, Orlando (fallecido), Gustavo, Hernando, Socorro, Alonso, Gildardo, Augusto, Ramiro y Arnoldo.

Eran tantos, que para dar con el nombre de uno, doña Ana los mencionaba a todos. Mirándoles la barriga llena, el corazón contento o la mirada evasiva, descubría quién se había doblado en el almuerzo dejando a uno de los Mesas atisbando pa’ Rosellón. Un coscorrón o un pellizco decoraba entonces el brazo del intruso petacón que se excedió gastronómicamente.

A muchos de los Mesas les dictó el negocio. O sea que varios le hacían la segunda o la tercera voz al taita porque la función en La Yuca empezaba con las gallinas (cinco de la mañana, tirando a cuatro y media am).

La jornada terminaba a media noche cuando había que sacar al último borrachito que exigía por enésima vez canciones de Cueto y Arvizu, Tito Schippa, Ortiz Tirado, Agustín Lara…

El Grupo Mesa monopolizaba el negocio del tinto y del perico, los mejores del mundo, según un hiperbólico cliente que, como tantos, consiguió novia perpetua mirando las ceibas del parque y las muchachas que pasaban por allí.

Ahora se consigue novia por internet. Antes bastaba con “navegar”  etílica o “tinteramente” en La Yuca. La gracia del perico hecho con Café La Bastilla , “bueno hasta la  última gota”, radicaba en que se mezclaba con leche de ordeño, virgen de toda química.

Después de la misa para congraciarse con Dios, un tinto era la fórmula de los feligreses que aterrizaban en La Yuca a practicar un deporte que se inventó en la tierra del amor-cilla, Envigado: echar paja con música vieja al fondo.

A medida que al día le iban creciendo los pantalones, la Pilsen , la Clarita , el señoritero ron con cocala y el aguardiente “oFLAiciales” irrumpían en escena. Entonces cambiaba la exclusividad de la casa: aguardiente servido con naranja agria de pasante. La malacara que producía el aguardiente se mezclaba con la que generaba la naranja agria. Así emborrachaba más y daba menos guayabo. Las malacaras mezcladas producían parroquianos felices que se iban poniendo gastadores. Nadie negaba la cuenta.

Un negocio así, pacífico de día y alebrestado de noche, era lo que don Marco Tulio y doña Ana necesitaban para alimentar, educar, vestir y casar 17 bocas que dependían de La Yuca , monumento nacional en el corazón de miles de cincuentones, sesentones  y “yucólogos” de hoy que hacen parte de esta historia.

Verbos enfrentados se conjugaban en las animadas tertulias del desaparecido Bar La Yuca , de Envigado.  Allí se iba a ver, oír, oler, gustar, palpar, despotricar, arreglar, matrimoniarse, conspirar, amar, desentusarse, imaginar, evocar, ansiar, olvidar, desenguayabar, crear, pintar, debatir.   Empinar el codo era una rutina diaria pero también la imaginación se daba sus ínfulas porque intelectuales de los estratos 1 a 6 se daban cita allí.  A muy pocos les chocaba el verbo leer. Había intelectuales puros e impuros que mantenían decorado el sobaco con libros jamás leídos.

Los domingos incluían debate a los dominicales literarios, no sólo de El Colombiano. Los más veloces y con deseos de inmortalidad a costillas del ingenio ajeno, madrugaban a Medellín a comprar los magazines de El Espectador y El Tiempo.

Esos madrugadores, con textos recién leídos y bien memorizados y asimilados, se iban a cañar a la salida de misa de doce con tesis y metáforas sacados de los diarios de la capital.  Pero de aquello – el crédito para quienes habían sudado el ensayo, el poema o el cuento- pocón. Las cosas no son del dueño sino del que las piratea.

Había visitantes de alto turmequé: desde allí Fernando González le dedicó uno de sus libros a las ceibas del parque. El maestro Iván Calle metía en el disco duro de su imaginación la materia prima de sus futuros óleos. Jairo Tamayo Jaramillo, a la par que craneaba prisiones perpetuas para la luz, llamadas también lámparas, recogía los borradores de “El Ocaso de un paraíso”.  Es la novela que los envigadeños están no sólo leyendo sino -ojalá- comprando. Porque nada peor para un autor que convertirse en best seller de libros regalados, nunca comprados.  Doble a sencillo a que si no se hubiera aprendido de memoria las canciones de Arvizu, Pulido, Lanza, Ortiz Tirado, Pedro Vargas, Margarita Cueto, el Conjunto América…,  el ingeniero Luis Carlos Molina no habría produciendo bellezas de libros en la editorial de la Universidad Pontificia Bolivariana . “Pensamientos de un viejo”, fue el último en salir bajo su mandato.

El verbo darle de comer al ojo era otro de los deportes de la parroquia desde La  Yuca.  Los cocacolos de medias blancas le daban de comer al ojo atisbando pipiolas de los distintos colegios que convertían el parque y las misas en una pasarela. Mínimo la mitad más uno de los romances de la época de La Yuca nacieron de los flirteos de las bellas acabadas de regañar por el párroco Pablo Villegas o por Humberto Bronx.

Por aquellos muchachos de La Yuca , rotulados a veces como vagos del parque, nadie daba un peso. Ahora están dando lidia en un montón de  oficios. Siempre es que el ocio es creativo. Echándole cinco al piano en el traganíquel para cien selecciones, Mario Vélez empezó a hacer camino al andar en la política que lo ha tenido como de mandamás en el Concejo, y pisando duro en el Club Rotario, al tiempo que produce alfombras para descansar caminando.

Las inquilinas con plumas del parque, las palomas, estaban adiestradas para que se extrovirtieran fisiológicamente sobre los borrachos cansones, los gotereros y quienes negaban la cuenta en el bar.  El municipio y el país se arreglaron y se desarreglaron un millón de veces desde aquella esquina de aquel parque por donde pasaba el matinal, el vespertino y el nocturno de la ciudad que entonces no se dejaba llamar el Mónaco colombiano”.

Fuente: http://www.oscardominguezgiraldo.com/?p=639

Alberto Burgos Herrera “Cafés, Bares y Música en Envigado“. 2011.

Fue el intelectual envigadeño Hernando Garcés Uribe, quien dió la idea para la celebración anual de la Fiesta del Carriel en agosto de 1946. En una carta que dirigió al periodista Bernardo Jaramillo Correa, y publicada en el semanario Ceibas:

Con motivo de la reciente celebración de la Fiesta del Maíz en Sonsón, se me ha ocurrido una idea que quiero comunicar a Ud. que ha sido abanderado de toda buena iniciativa: por qué en Envigado no se celebra anualmente, “La Mata del Carriel”. Aquí se fabrican los más finos y de mejor calidad y nuestros hábiles talabarteros mantienen abastecidos los ya escasos mercados del artículo.

Y nada, creo yo, simboliza mejor nuestra raza antioqueña que el tradicional Carriel que va cayendo en desuso. Nuestros lejanos abuelos, agricultores y arrieros, que crearon estos pueblos a golpe de esfuerzo usaron todos ellos el inflado Carriel que reemplazaba admirablemente los seis bolsillos del incómodo saco que la civilización actual nos ha obligado a llevar. Y en él cargaban todos los objetos necesarios, desde la blanca y afilada barbera que abría ríos de sangre en el cuerpo del enemigo, hasta el perfumado pañuelo de gayos colores, bordado por las manos amorosas y leves de alguna fresca campesina.

El Carriel es símbolo de esta raza macha y bravía, deshormonada ahora por los aliños y amaneramientos de la civilización. Y a fe que es muy bello y no tiene nada qué envidiar a ninguna prenda moderna. El gran cantante Carlos Julio Ramírez en su última visita a Colombia, declaró que las artistas de Holywood lucían con orgullo los carrieles antioqueños en los aristocráticos cabarets de la ciudad del cine. Envigado es el paraíso de las mujeres hermosas; aquí florecen como rosales, las más bellas y fecundas mujeres de la raza. Sobraría pues, quien recibiera dignamente la corona real de la Fiesta Típica, luciendo un hermoso Carriel sobre su femenino busto imperial. 

A usted, Don Bernardo, que ha sido propulsor del progreso envigadeño le comunico gustosamente esta iniciativa para que la agite desde su periódico y emita su valiosa opinión.

Y quiera Dios que algún día estemos de pantalón de dril, camisa por fuera y “Guarniel Terciado” celebrando entre tiples y guitarras, la Fiesta Típica del Carriel” ( Monografía de Envigado, Sacramento Garcés Escobar, Tercera edición, p. 76)

Hernando Garcés Uribe, fue hijo de Sacramento Garcés Escobar, de su primer matrimonio con Camila Uribe Estrada. Fue pedagogo, poeta y periodista. Obtuvo su grado superior  o pregrado como “Instituto Superior” en la Escuela Normal Superior de Medellín en 1940. También obtuvo el posgrado en Psicología y enseñanza de “anormales”. Fue socio fundador y de número del Centro de Historia de Envigado. Desempeñó cargos en la educación de Envigado: como director en la escuela  “Fernando González” y del Instituto Obrero de Coltejer.

Solo en 1951 se organizó la primera celebración, bajo el liderazgo de la Sociedad de Mejoras Públicas, y se coronó como reina a Virginia Mejía Díez, nacida en Envigado y quien tenía 20 años, en competencia de Fabiola Aristizabal de 18 años, nacida en San Rafael. Ganó la que más dinero recogió. Luego se realizaron otras fiestas: 1952,1953, 1960 y 1961. Por oposición del sacerdote Eugenio Villegas, se suspendieron, hasta 1999, cuando se revivieron por iniciativa del Concejo Municipal, y se oficializaron las Fiestas mediante Acuerdo No. 017 del 3 de mayo de 1999, “como manifestación de las tradiciones del pueblo Envigadeño y como expresión colectiva de nuestros valores folclóricos, artísticos y culturales, en busca de rescatarlos para nuestras futuras generaciones”.

El Acuerdo creaba una junta organizadora de carácter permanente, integrada por: el alcalde o su delegado, quien la presidirá, un representante del Concejo Municipal, elegido por la corporación; un representante de las Instituciones Cívicas o Culturales con domicilio en Envigado; un representante de las Organizaciones de Comerciantes de esta ciudad y el comandante de Policía.

             

El mismo acuerdo establecía que la Junta tenía la responsabilidad de la organización de las Fiestas del Carriel, su fecha de celebración, la programación y los espectáculos que se debían realizar. El acuerdo fue sancionado por el alcalde Héctor Londoño Restrepo y su secretaria de gobierno Luz María Restrepo Botero.

En 1960 se realizó la Fiesta del Carriel y sus ingresos generados a beneficio de la construcción del edificio para la Biblioteca “José Félix de Restrepo”, en la cual participaron dos candidatas Teresita Pineda Duque (quien fue coronada) y Estela Lalinde.

Recuento de las fiestas

Por Daniela Vasquez

Las fiestas del carriel se iniciaron en Envigado en el año de 1951. Continuaron por dos años consecutivos hasta su interrupción en 1953. Siete años más tarde, entre el 25 de junio y 3 de julio de 1960 se retomaron hasta el año siguiente. Posterior a la controversial fiesta de 1961 se suspendieron de manera definitiva hasta 1999 cuando se realizó una nueva agenda festiva entre el 16 al 19 de septiembre[1].

Según Sacramento Garcés (1985: 76) las fiestas del carriel fueron propuestas por el envigadeño Hernando Garcés Uribe “en el mes de agosto de 1946”. Su interés por las fiestas fue expresado como una posibilidad de diferenciación del municipio respecto a sus valores identitarios y culturales. Las fiestas pueblerinas temáticas de un elemento cultural como fue el caso de las fiestas del maíz en el Municipio de Sonsón eran un ejemplo referente para iniciar con unas fiestas propias. El carriel representaba ya para esta época un elemento común de la vida rural y urbana de los pobladores. En una carta dirigida por Hernando Garcés al periodista Bernardo Jaramillo Correa, que apareció publicada en el semanario ‘Ceibas’, éste menciona: “¿Por qué en Envigado no se celebra anualmente la Fiesta del Carriel? Envigado ha sido, hablando antioqueñamente, ‘La Mata del Carriel’. Aquí se fabrican lo más finos y de mejor calidad y nuestros hábiles talabarteros mantienen abastecidos los ya escasos mercados del artículo”.[2]

Rememorar al carriel era, además, contar de su virilidad, asegurar su uso valiente y bravío que representaba el hombre trabajador envigadeño; “El carriel es el símbolo de esta raza […], deshormonada ahora por lo aliños y amaneramientos de la civilización”. Teniendo el carriel tal relevancia en la historia de un pueblo, siendo además conocido, como escribiría Hernando, por algunos importantes personajes internacionales, sus fiestas serían buenas referencias del ‘típico’ y funcional objeto, que pocos años después lucirían realmente las mujeres concursantes de sus reinados.

Las fiestas, patrocinadas por la Sociedad de Mejoras Públicas de Envigado, fueron reconocidas por su oferta de actividades lúdicas, por la algarabía de sus bailes, shows, cabalgatas y música, por su variedad gastronómica, y principalmente, por la expectativa de su concurso estrella: la elección de la Reina del Carriel. El reinado fue el eje fundamental de toda la semana de fiestas; las mujeres concursantes, junto con sus patrocinadores, comités y amigos competían en la búsqueda de fondos económicos para definir su victoria. En 1951 las mujeres candidatas fueron la salgareña Fabiola Aristizábal con 18 años y la envigadeña Virginia Mejía Diez de 20 años, ganadora en la ocasión[3]. Los reinados de las fiestas realizadas en las décadas de 1950 y 1960 fueron en beneficio de la construcción y mantenimiento de la Biblioteca ‘José Félix de Restrepo’.

Para el año 1960, las fiestas del carriel se realizaron entre el 25 de junio y el 3 de julio, iniciando con el desfile de carrozas típicas en presentación de las candidatas Teresita Pineda y Blanca Luz Mejía[4]. Similar a ocasiones anteriores, ocurrieron las ventas de los ranchos en la Plaza Principal, el baile típico con orquesta que en esta ocasión se desarrolló en el Club Colombo, y serenatas obsequiadas por las candidatas, entre otras actividades. La Junta Central estaba integrada por Alonso Hoyos Gómez, Humberto Uribe, y Héctor Gómez Gallego[5].

A pesar de su interrupción en años anteriores, las fiestas del carriel eran ya reconocidas fuera de la región antioqueña. Para esta festividad, la Junta promovió el evento en diversas oficinas de turismo, nacionales e internacionales. Además, la empresa de aviación ‘Línea Aérea Taxader’ se asoció con los organizadores y ofreció dos pasajes aéreos “incluyendo toda clase de gastos para la señorita que salga elegida como reina de dicho certamen turístico y uno de sus acompañantes”[6]

La reina elegida fue Teresita Pineda Duque y el responsable de coronarla fue  Luis Guillermo Echeverry, presidente de la Asociación Colombiana de Agricultores (SAC)[7].

El recaudo total, hecho con los votos por las dos candidatas, superó la suma de cuarenta y cinco mil pesos. Más de veinticuatro mil correspondieron a la señorita Pineda Duque, y los veintiún mil restantes a su gentil contendora, Blanca Luz Mejía […] Con anterioridad se había anunciado, y anoche se ratificó, que el club “el Rodeo” candidatizaba a Teresita Pineda como candidata de ese centro social para el reinado galante de las flores que se efectuará en la ciudad de Medellín en el presente mes de julio[8].

Un hecho particular a inicios de la fiesta fue el levantamiento de un toldo que de manera sorpresiva mostraba guarnieles elaborados en el Municipio de Jericó. Ante este episodio, mencionó el Radioperiodico Clarín[9], se incitaba los envigadeños a que mostraran sus carrieles para no verse superados en su propia localidad.

De todas maneras, la fiesta transcurrió con normalidad, días previos se estrenó el “Bambuco ‘Envigadeña Querida’, con la participación de grupos del municipio y su autor Alfonso Rivera Buitrago”[10] y quedó establecida la morcilla como un alimento insigne del evento, que, por ser un buen acompañante del aguardiente, registró récord en su venta respecto a ocasiones anteriores[11]. Para finales del mes de agosto de 1961 se presentaron a las candidatas Teresita Uribe, Teresita Duque y Stella Islinda[12] para participar en la siguiente fiesta del carriel que se llevó a cabo del 7 al 15 de octubre[13]. María Teresa Duque fue coronada reina por Alberto Londoño González, celebración que fue convocada en la Casa de Cosiaca, en el transcurso final de la fiesta[14]

Posterior a esta semana de celebraciones, las tensiones ya existentes entre el padre Eugenio Villegas representante de la Iglesia Católica de Santa Gertrudis y los organizadores de la Sociedad de Mejoras Públicas se exacerbaron. El padre Villegas había hecho público su descontento del desorden moral, escándalos de prostitución en el parque y en el atrio mismo del templo. Todo ese “caos” que rompía el orden y la tranquilidad, en el consumo excesivo de alcohol y demás actividades festivas que poco correspondían con la moral cristiana[15].

Las cantinas amanecen con tres o cuatro borrachos caídos de la rasca, debiendo hasta los calzoncillos. Lo mismo pasa en las casetas del parque. Este panorama es que le daña el genio al padre Duque y al padre González y los obliga a subir al púlpito a echar maldiciones en la misa de las cinco de la mañana. Todo lo que se logra en semana santa, se echa a perder en las fiestas del carriel[16].

Para finales de octubre de 1961 el conflicto se evidenció con una acusación del sacerdote Fernando Gómez durante la ‘Hora Católica’, en Radio Visión. Sus declaraciones no sólo estuvieron relacionadas con la denuncia a los bailes públicos, sino a las dudas que los mismos percibían en el manejo de los ingresos económicos, además de la ausencia de envigadeñas en la candidatura del reinado y otros protagonistas de la organización, tal como vemos en los siguientes párrafos reproducidos de manera textual por radioperiódico Clarín:

Los promotores de la fiesta del carriel, empleados públicos casi todos, o no son de Envigado o no viven allí. Tampoco vive allí el presidente de la sociedad de mejoras públicas, alma del festival. Ninguna de las candidatas era de Envigado […] Con un mes de anticipación, los seis párrocos de Envigado se dirigieron al señor alcalde para solicitarle la prohibición de bailes públicos, la presencia de mujeres de mala vida y una duración de tres días en lugar de ocho. El burgomaestre no contestó la atenta nota de los venerables párrocos y parece que entendió las cosas al revés[17].

Si damos fe a los reporteros de la prensa, durante ocho días se vendieron toneladas y toneladas de aguardientes y de cervezas. El dinero, pues, debió haber llegado como un caudaloso río a la amplia caja de la sociedad de mejoras públicas […] amanecerá y veremos, como dice el refrán[18].

A pesar de las fuertes denuncias, no parece que la Sociedad de Mejoras Públicas de Envigado (SMP) se haya referido a éstas como determinantes en su decisión de continuar con la organización del evento, y, sin embargo, la fiesta de 1961 fue la última de la década. En una reseña histórica de la celebración publicada en el periódico mensual Ceibas, propiedad de la SMP[19], no se hizo referencia a la preocupación eclesiástica, sino a las dificultades posteriores para obtener patrocinios y lograr la convocatoria de las candidatas para el reinado.

En el año de 1962, la junta organizadora inició nuevamente los preparativos de la festividad, una vez más fue truncada por los diversos aprietos mencionados. La Iglesia Católica y la Junta Central convinieron una forma de evitar la fiesta sin ocasionar pérdidas económicas a la SMP, tal como reseña el secretario de la Junta Héctor Gómez Gallego[20]:

Siendo entonces yo Rector del Instituto Nocturno de Bachillerato […] se constituyó otra junta Central para la fiesta del Carriel, pero a beneficio de este plantel, integrada por el Dr. René Mesa Arango, el Dr. Hernán Puerta Cardona y yo como Secretario. El Padre Pablo Villegas estaba dispuesto a no permitir más esas fiestas, para lo cual por todos los medios nos ‘bloqueó’ impidiendo los patrocinios de las empresas de siempre. Y entonces ocurrió esto: Don Pastor Garcés era profesor de Religión en el Nocturno e intermediario con el Padre Pablo, y vino a decirme: Rector, le manda a decir el Padre Pablo que cuánto dinero aspiran a conseguir en las fiestas. Dígale por favor al Padre Pablo, que aspiramos a $20.000. Don Héctor, le manda a decir el Padre Pablo que si no hace esa fiesta le consigue los $20.000. Me reuní entonces con René y Hernán, les hice saber lo del bloqueo, nadie aceptaba como candidata y nada podríamos hacer y ello me dijeron: ‘párele la caña al Padre Pablo’. Entonces le dije a Don Pastor: Dígale por favor al Padre Pablo que no voy a hacer la Fiesta y que le acepto los $20.000; el Padre Pablo puso a todas las mujeres de la parroquia a hacer empanadas y como a los dos meses Don Pastor llegó con el cheque por dinero prometido menos unos pocos pesos.[21]

Pasados estos hechos y 37 años más de ausencia de la conocida fiesta envigadeña, se retomó en el año de 1999 crear una nueva Junta, oficializada esta vez por la Administración Municipal. Por acuerdo n° 017 del 2 de mayo de 1999 se acordó la oficialización de las fiestas del carriel “como manifestación de las tradiciones del pueblo envigadeño y como expresión colectiva de nuestros valores folclóricos, artísticos y culturales”[22]. La Junta estuvo integrada por el Alcalde Héctor Londoño Restrepo, un representante del Concejo Municipal, un representante de las instituciones cívicas o culturales con domicilio en Envigado, un representante de las organizaciones de comerciantes de la ciudad y el comandante de la policía del municipio.

Bajo el lema “Identidad de nuestro pueblo para la paz” las fiestas acontecieron entre 11 y el 19 de septiembre, con las ya mencionadas típicas carrozas, danzas, además de corridas de toros, conciertos para jóvenes, tangovia, cabalgata, tablado y orquesta, entre otras actividades. La ganadora del reinado intermunicipal fue la envigadeña Carolina Escobar Parra, compitiendo con 23 representantes de otros municipios[23].

Las fiestas continuaron del 19 al 23 de julio en el año 2000, en conmemoración, además, del 80° aniversario de la SMP. Liliana María Agudelo Escobar fue la reina del certamen[24]. Posterior a esta fecha, las fiestas del carriel se han realizado de manera intermitente hasta la actualidad, lo que ha llevado a grupos interesados, como la corporación Corcarriel, a buscar alternativas y reconocimientos del valor cultural de la fiesta para augurar su tradición en el municipio.

[1] Garcés, Monografía. La Piedra del Ayurá 7 (agosto 1999): 1 y 15.

[2] Garcés, Monografía, 3era edición, 76.

[3] La Piedra del Ayurá (6), julio de 1999, 7.

[4] AHM, Radioperiodico Clarín. t. 43, f.32 y f.115.

[5] Periódico Ceibas (195), octubre, 1997, 10.

[6] AHM, Radioperiodico Clarín, t. 42, f.229.

[7] AHM, Radioperiodico Clarín, t. 42, f.378.

[8] AHM, Radioperiodico Clarín, t. 45, f.95.

[9] AHM, Radioperiodico Clarín, t.44, f. 150.

[10] AHM, Radioperiodico Clarín, t. 44, f. 97.

[11] AHM, Radioperiodico Clarín, t. 45, f.91.

[12] AHM, Radioperiodico Clarín, t. 89 f. 338.

[13] AHM, Radioperiodico Clarín, t. 89, f. 179.

[14] AHM, Radioperiodico Clarín, t. 90, f. 260.

[15] El domingo 23 de octubre de 1961 se realizó la ceremonia de reparación religiosa por los eventos ocurridos durante la fiesta. Consulta en: AHM, Radioperiodico Clarin, t. 92, f. 55-57.

[16] Vanegas, Del Carriel y la Guayaba, 140.

[17] AHM, Radio periódico Clarín, t.92, f.57.

[18] AHM, Radio periódico Clarín, t.92, f.114.

[19] Periódico Ceibas (195), octubre de 1997, 10.

[20] Existe una confusión en diversas fuentes sobre la fecha de la última fiesta realizada. Héctor Gómez y la Sociedad de Mejoras Públicas mencionaron que ocurrió en 1962, sin embargo, esto no coincide con las fuentes primarias consultadas por la investigadora. Las candidatas del reinado que Héctor menciona para la fiesta de 1962, son para las fuentes primarias las de 1961, siendo ésta la última en el registro.

[21] La Piedra del Ayurá (7), agosto 1999, 15.

[22] La Piedra del Ayurá (5) junio, 1999, 7.

[23] La Piedra del Ayurá (9) octubre, 1999, 1.

[24] La Piedra del Ayurá (18), agosto, 2000, 1.

Fuente: La Piedra del Ayurá, junio de 1999, No. 5.

     

MONUMENTO A CRISTO REY (1931)
Situado en la avenida del Barrio Mesa Jaramillo, es el símbolo y testimonio, entre otros, de la formación religiosa de los habitantes de Envigado. Su población en general y en especial, los obreros de la textilera Rosellón, fueron moldeados según el cristianismo católico y en la Doctrina Social de la Iglesia. Sacerdotes y diferentes grupos y comunidades religiosas, como los Hermanos Lasallistas, las Hermanas de la Presentación, los grupos Marianos, así como la Juventud Católica, permearon la cultura, la mentalidad, la moral y el pensar de los obreros.
La Juventud Católica se fundó en Medellín en 1913 para estimular en los jóvenes varones y prepararlos para la defensa de la Iglesia y la propagación de la doctrina cristiana entre los obreros “por medio de la pluma y la palabra”. Estaba adscrita a la Asociación de la Juventud Católica Colombiana (Londoño, Patricia Religión, Cultura y Sociedad en Colombia. Medellín y Antioquia, 1850-1930, p.129.)
El Monumento a Cristo Rey, fue levantado por aportes de los obreros de Rosellón y de la Juventud Católica en 1931. A este lugar religioso e histórico se unen otros monumentos o altares a la Virgen María en el Barrio Obrero o Jesús María Mejía (1941).

https://www.youtube.com/watch?v=cELISRo9m34&list=PLrgrCXxf2uRiZmywGXnV_2-MMVdEPefWA&index=14

  

Fue fundada por el señor Eulogio Loaiza en 1959, ubicada en el costado izquierdo de la vía en la Loma del Escobero (Calle 36D sur #23-88). “siempre fue maestro de albañilería, construyó varias casas, algunas piscinas y prácticamente todo lo que se ocurría de construcción en estas lomas, el lo hacía. Este hombre con su esposa tuvo dieciséis hijos y tal vez buscando otro ingreso para la familia montó una pequeña tienda mixta; le fue tan bien que tuvo que hacerle una ramada y luego construirla en forma”. (Burgos H., Alberto Cafés, Bares y Música en Envigado, pág.200)

El lugar se convirtió en un centro de diversión, baile y parranda, con conjuntos de tiples y guitarras, además de lugar de paseo para la gente de Envigado y de Medellín. Se escuchaba música “vieja”: de Briceño y Áñez, Juan Arvizu, Valente y Cáceres, Lydia Mendoza, las hermanas Padilla, Pepe Aguirre, Agustín Magaldi, Carlos Gardel, entre otros.

En diciembre, el Farolito se convertía en una fiesta, con música parrandera con melodías de Guillermo Buitrago, Luis Carlos Jaramillo, José A. Bedoya, Gildardo Montoya, los trovadores del Recuerdo y Leonel Ospina.
Cerca de 20 casas conforman El Farolito, comunidad ubicada a un costado de la calzada que atraviesa la vereda El Escobero, en Envigado. Las primeras viviendas que fueron construidas han sufrido fuertes remodelaciones a través de los años.
En 1981, muere Eulogio y su hijo, Orlando Loaiza Vélez, continuó con la administración del lugar, que cuenta con 18 mesas y la gente que asiste es muy variada. Aunque los ritmos nuevos del Vallenato y el merengue dominicano, a igual que la Salsa de Puerto Rico, también se imponen. En el momento ( julio 2017), el Farolito se encuentra en declive, porque las personas prefieren otros sitios como San Felipe Bar, existe poco espacio para parquear y sus transeúntes pasan de largo buscando el oriente, polo de desarrollo e inversión.

El Farolito es también un pequeño poblado que fue creado hace más de sesenta años y está ubicado a un costado de la vía El Escobero. Hace parte de la zona 10 de dicho municipio. En sus inicios fue un sector netamente rural, ocupado por campesinos, fincas, cultivos, árboles frutales y animales de granja, poco a poco se ha ido opacando por el brazo de la modernización, ese que se refleja en la rápida construcción de urbanizaciones y vías en el sector.

Así mismo, la instalación de algunos locales comerciales y de esparcimiento como estaderos y bares, han hecho que los habitantes tradicionales no quieran salir de sus casas y permanezcan aislados. Hoy se considera según el POT de 2011, un centro de poblado rural, con una población de más de 300 habitantes. En cuanto al estrato de las viviendas, hay que decir que estos van desde el 2 y 3 en El Farolito y 5 y 6 en las nuevas viviendas, locales y fincas de recreo.
Pese a todo, las familias que aún habitan El Farolito reconocen que gracias a la Junta de Acción Local, creada en el año 1982 con el objetivo de velar por la prestación de los servicios básicos en El Escobero, tienen un hogar. “Anteriormente uno veía muchos cultivos, mangas y se respiraba mayor tranquilidad. Ahora que miramos al horizonte tan solo vemos ladrillos y cemento, Dios quiera que la JAC nos siga protegiendo y no nos deje sacar por algún constructor”, comentó Ricardo Montoya, quien vive allí desde hace 58 años.

Los caminos antiguos de La Ayurá y Los Aguacates se encuentran en la vereda de El
Vallano, la cual comprende la vertiente sur de quebrada La Ayurá o Escarpe del Vallano.
Este escarpe hace de las laderas erosionales de la Altiplanicie de Rionegro (conocida en
esta parte como Altiplano de Las Palmas).
“Las montañas estructurales erosionales del Vallano, zona que se conoce como el
escarpe del Vallano, se encuentran en los pisos térmicos medio y frío, en las zonas de
vida de Bosque Húmedo Premontano (bh-PM), Bosque Húmedo Montano Bajo (bh-MB) y
Bosque Muy Húmedo Montano Bajo (bmh-MB). Comprenden, de este a oeste, desde la
margen izquierda de la quebrada La Ayurá hasta el límite con el Municipio de Sabaneta; y
de norte a sur, aproximadamente a partir de la cota 1.600 msnm, al sur del casco urbano,
hasta los 2.850 msnm en el límite con el Municipio de Caldas. En el perímetro urbano
comprenden los barrios Loma del Barro, El Trianón, San Rafael, La Mina, y parte de El
Salado; y en el área rural, la vereda El Vallano … Comprenden 1.771,06 hectáreas
equivalentes al 22,79% del área total del Municipio. Se caracterizan por un paisaje de
laderas muy largas, relativamente escarpadas de montañas en rocas metamórficas de
esquistos y neises micáceos” (Otero de Santos 2007: 25).
Estos caminos comunicaban a Envigado con el Retiro, ascendiendo por este relieve
escarpado (con una pendiente de entre 25 y 50 %) hasta la Altiplanicie de Rionegro,
desde los 1.600 hasta los 2.100 m snm. Sin embargo, para acceder a la Altiplanicie de
Rionegro, era necesario superar la cuchilla de Las Margaritas que alcanza los 2.800-2.900
m snm, por lo que puede decirse que el recorrido de estos caminos era muy pendiente, lo
cual debió hacer difícil el tránsito de mulas y personas.
Para conocer el trazado y describir los caminos se hizo inicialmente un reconocimiento de
los mismos mediante varios recorridos a píe1. Para su georeferenciación (o localización
en un sistema de coordenadas geográficas) se empleó un GPS (Sistema de
Posicionamiento Global) y la cartografía digital en Arc Gis de las Secretaría de Planeación
del Municipio de Envigado. Además del trazado de los caminos, se georeferenciaron otros
elementos como cruces de caminos o inicios de caminos secundarios, elementos
constructivos y accidentes (transversales, descoles, banqueos, afloramientos rocosos,
canalones, muros acompañantes), hitos geográficos (quebradas, bosques, formaciones
rocosas), y terrazas o sitios con potencial arqueológico (Fotos 1 y 2).
Además de la georeferenciación, se hizo un registro fotográfico y escrito de todas estas
características de los caminos, el cual puede observarse en las “fichas de registro
1 Para esto fue decisiva la colaboración de los funcionarios de la Oficina de Gestión de Riesgos,
Adolfo León García y José David Tabares, ya que los caminos atraviesan amplias zonas
despobladas y sectores enmontados.
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detallado de caminos”. Para este registro se diferenciaron varios tramos en cada uno de
los caminos.
3.1. El Camino de La Ayurá
El camino de La Ayurá, o camino de Envigado a El Retiro, inicia cerca al Parque
Ecoturístico de El Salado, en el sitio conocido como La Truchera, y luego de 2 Km se
bifurca formado dos ramales: el ramal La Ayurá, que corresponde al camino original a El
Retiro, que bordeaba la quebrada La Ayurá para subir hacia la altiplanicie de Rionegro, y
el ramal El Palo, más reciente, el cual sube hacia la quiebra que separa a Envigado con
Caldas, donde se conectaba con el camino de La Romera que venía desde Caldas, para
continuar hacia el Retiro (Mapa 1). Para el registro detallado de este camino se
diferenciaron cuatro tramos.
Foto 1: Georeferenciación y registro de puntos de interés.
Foto 2: Registro de características de los caminos.
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3.1.1. El tramo 1.
El Tramo 1, entre el inicio y la bifurcación de los caminos de La Ayurá y El Palo, tiene 720
m entre los 2.079 y los 2.172 m snm, con una pendiente promedio de 12,9%, y
corresponde a la parte inicial del camino, que en su mayor parte presenta una carpeta
empedrada (Fotos 3 y 4; Mapa 2). En algunas partes del trayecto empedrado se
encuentran “transversales” de piedra, que evitan la erosión de suelo y el movimiento de
las piedras, y en trayecto no empedrado se presentan canalones (o “canelones”)
profundos que alcanzan hasta 1,80 y 6 m de alto, producidos por el paso de las mulas
durante muchos años, posiblemente más de un siglo (Fotos 5 y 6). También se presenta
sectores con muros acompañantes (Foto 7). Este tramo está siendo restaurado y
readecuado actualmente por la Oficina de Turismo de la Secretaría de Desarrollo
Económico y la Oficina de Gestión de Riesgos de la Secretaría de Obras Públicas.
Foto 3: Camino de la Ayurá. Tramo 1. Capeta empedrada.
En la parte plana de este tramo, donde la banca se amplía hasta 10 m, al lado derecho
del camino se encuentra un perfil en que se observan fragmentos de cerámica
prehispánica, provenientes de una terraza con una vivienda reciente. Al otro lado del
camino se encuentran otras dos terrazas en las que se observan también fragmentos de
cerámica prehispánica superficiales. En esta parte hay cuatro terrazas (T1 a T4), o áreas
relativamente planas, con un alto potencial arqueológico (aunque algunas están muy
alteradas por movimientos de tierra, construcciones recientes, y un cultivo de caña de
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azúcar) que deben corresponder a un asentamiento prehispánico, que aprovechaba la
única zona con pendientes suaves al inicio de este en este camino (Fotos 8 y 9). No
obstante se deberán realizar sondeos para corroborar la existencia de este asentamiento
y la contemporaneidad de las terrazas. Donde termina este tamo, al lado derecho del
camino se encuentra otra terraza antrópica (T 5). Para la descripción detallada de este
tramo ver la Ficha de Registro Detallado de Caminos No. 1 (Anexo 2).
Foto 4: Camino de la Ayurá. Tramo 1. Capeta empedrada.
Foto 5: Camino La Ayurá. Tramo 1. “Transversales” de piedra.
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Foto 6: Camino de La Ayurá. Tramo 1. Canalones profundos.
Foto 7: Camino de La Ayurá. Tramo 1. Muros acompañantes.
Foto 8: Camino de La Ayurá. Tramo 1.Terrazas antrópicas con potencial arqueológico (T4 y T5).
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Foto 9: Camino de la Ayurá. Tramo 1. Trazado y Terrazas antrópicas.
a.ntrópicas
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3.1.2. El Tramo 2
El Tramo 2, o ramal La Ayurá, corresponde al antiguo camino de Envigado a El Retiro,
que continuando el tramo 1 seguía por la cuenca de la quebrada La Ayurá. Este tramo,
entre la bifurcación de los ramales La Ayurá y El Palo hasta los predios de la finca La
María, tiene 919 m, entre los 2.003 y los 2.2º56 m snm, con una pendiente promedio de
5.8% (Mapa 3). Este tramo no tiene carpeta empedrada y sólo llega hasta un carreteable
privado de la finca La María, ya que de allí en adelante el trazado del camino se perdió,
debido a deslizamientos de tierra, y sólo quedan algunos canalones como restos del
antiguo camino(Fotos10 y 11). El camino que se conserva va por la margen sur de la
quebrada La Ayurá, la cual se caracteriza por pendiente pronunciada y continua, una
razón por la cual no se presentan terrazas con potencial arqueológico. Tampoco se
presentan canalones ni descoles, pero hay dos trayectos que aprovechan afloramientos
rocosos (Foto 12). Antes de llegar al carreteable de la finca La María, el camino atraviesa
la quebrada La Ayurá y continúa por la margen norte (Foto 13). Para la descripción
detallada de este tramo ver la Ficha de Registro Detallado de Caminos No. 2 (Anexo 2).
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Foto 10: Camino de La Ayurá. Tramo 2 (ramal La Ayurá). Relación con las terrazas antrópicas.
Foto 11. Camino de La Ayurá. Tramo 2 (ramal La Ayurá).
Foto 12: Camino de La Ayurá. Tramo 2 (ramal La Ayurá). Trayectos con afloramientos rocosos.
Los caminos antiguos de la vereda El Vallano. Municipio de Envigado (Antioquia).
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Dirección de Cultura. Secretaría de Educación y Cultura. Municipio de Envigado.
Foto 13: Camino de La Ayurá. Tramo 2 (ramal La Ayurá). Quebrada La Ayurá.
3.1.3. El tramo 3
El Tramo 3, o ramal El Palo, corresponde a un camino que sigue la margen oriental de la
quebrada El Palo, tiene 978 m, entre los 1.857 y los 2.114 m snm, con un pendiente
promedio de 8,8 % (Mapa 4). Este tramo no presenta carpeta empedrada, pero se
encuentran algunos trayectos afloramientos rocosos que funcionan como empedrados
(Foto 14). También se observan canalones profundos y de profundidad media, y algunas
adecuaciones del camino como “transversales” de troncos de madera (para el control de
la erosión) y descoles (para el drenaje del agua) (Fotos 15 y 16), y algunos tramos con
muros acompañantes. En ese tramo se registraron cuatro terrazas antrópicas (T5 a T8)
(Fotos 17 y 18). Para la descripción detallada de este tramo ver la Ficha de Registro
Detallado de Caminos No. 3 (Anexo 2).
Foto 14: Camino de La Ayurá. Tramo 3 (ramal El Palo). Afloramientos rocosos.
Los caminos antiguos de la vereda El Vallano. Municipio de Envigado (Antioquia).
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Dirección de Cultura. Secretaría de Educación y Cultura. Municipio de Envigado.
Los caminos antiguos de la vereda El Vallano. Municipio de Envigado (Antioquia).
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Dirección de Cultura. Secretaría de Educación y Cultura. Municipio de Envigado.
Foto 15: Camino de La Ayurá. Tramo 3 (ramal El Palo). Canelones profundos y medios.
Foto 16: Camino de La Ayurá. Tramo 3 (ramal El Palo). Trasversales y descole.
Foto 17: Camino de La Ayurá. Tramo 3 (ramal El Palo). Terrazas antrópicas.
Los caminos antiguos de la vereda El Vallano. Municipio de Envigado (Antioquia).
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Dirección de Cultura. Secretaría de Educación y Cultura. Municipio de Envigado.
Foto 18: Camino de La Ayurá. Tramo 3 (ramal El Palo). Terrazas antrópicas.
Los caminos antiguos de la vereda El Vallano. Municipio de Envigado (Antioquia).
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Dirección de

Historia de la Casa Consistorial

 

Por: Erika Monsalve Ochoa, Historiadora.

 

Introducción

La Casa Consistorial, Del latín tardío consistorium, «lugar de reunión», son las casas municipales, del ayuntamiento o de la institución semejante que ejerza el gobierno local (concejo, cabildo, cámara municipal, etc.). Aunque a menudo se le denomine también «ayuntamiento», no hay que confundir la institución con el edificio que la acoge (todas o algunas de sus dependencias, especialmente el lugar donde se celebran los plenos municipales: salón de plenos o salón del concejo). Es usual que sea una de las edificaciones más destacadas de la plaza principal de una localidad (plaza mayor en el urbanismo español e hispanoamericano), a veces junto a la iglesia principal. Cuando la institución municipal tenía riqueza suficiente, estas edificaciones se encargaban al arquitecto municipal o maestro mayor de obras, que en algunos casos eran artistas destacados.

Actualmente es la sede del Concejo Municipal de Envigado, situada en un costado de la plaza o parque principal, en el sitio denominado “Pasaje de la Alcaldía”, al lado de la actual sede administrativa municipal; y ha sido testigo permanente de las transformaciones urbanísticas del parque y su centro de poder político.

La Casa es una herencia del sistema colonial y de la tradición española de poblamiento y administración de gentes, riquezas y territorios, y ha sido el lugar del gobierno municipal ordenado en torno del cabildo o concejo, incluso antes del afianzamiento de la figura del alcalde como eje del poder ejecutivo. Otras Casas Consistoriales reconocidas en el departamento como patrimonios urbanísticos son de los municipios de Santa Fe de Antioquia y Rionegro.

La necesidad de una casa de gobierno con buenas instalaciones para las oficinas de los funcionarios locales está relacionada con la importancia del municipio en el contexto regional. Reconocimiento de la categoría jurídica y política del territorio de Envigado: distrito parroquial, distrito municipal y finalmente erección municipio de Envigado en 1911.

En la Constitución de 1830 se establecía la existencia de concejos municipales derivados del régimen español[1] y aunque a lo largo del siglo XIX y XX se produjo la división jurídico-política de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, en la casa seguían compartiendo el Alcalde y el Concejo en oficinas al interior de la Casa Consistorial que funcionó como Palacio Municipal hasta finales del siglo XX, cuando fue inaugurada la actual sede de la alcaldía.

La casa consistorial fue no solo un espacio deliberativo del concejo, tuvo otros usos a lo largo de los dos siglos anteriores: oficina del alcalde, personero, juzgados, alquiler del patio para teatro, escuela urbana de niñas; fue centro de la administración pública hasta la construcción del actual palacio municipal.  De igual manera están conectados ambos edificios a través de un pasaje peatonal construido posteriormente en la parte interior.

Es innegable que este bien cultural es referente visual, cultural y turístico del municipio de Envigado.

Presentación actual del bien

 

Tomada de Wikimedia 2018

La Casa conserva el estilo republicano con el cual se construyó a finales del siglo XIX y comienzos del XX, con sucesivas mejoras, reparaciones e intervenciones; posee tres niveles con un ascensor para acceso de personas de movilidad reducida a las sesiones del concejo, también tuvo unas escaleras metálicas que por fortuna fueron retiradas prontamente al evidenciarse la agresiva violación al patrimonio arquitectónico.

Actualmente incluye en sus instalaciones el Recinto de sesiones del concejo, oficinas de los concejales y sus asistentes, archivo histórico, y capilla (construida en 1996) lo que resalta la marcada religiosidad en el municipio.  En el primer piso se encuentran las oficinas de las Secretaría de Gobierno y Hacienda, cárcel y Patio central.

 

Antioquia-Medellín-Envigado

“Como heredero del Estado Colonial Español el Estado Republicano conservó durante los primeros decenios varios de sus rasgos e instituciones” (Tirado, 1978)

Desde 1812 la prefectura de la provincia estudió la autorización y el reconocimiento de la Casa Consistorial de Envigado, en una solicitud de sus vecinos para obtener el título de Villa:

“En la mañana del quince de julio de mil ochocientos doce, reunido el Senado en sesión ordinaria, propuso el Sor. Prefecto que se haga presente en el acuerdo de hoy la información producida por el vecindario de Envigado en que se acredita el fondo de propios y que asciende a.q.l (sic) partido del año; el terreno y bienes tratados para ejido; medios para construcción, casa de ayntamiento (sic) y demás cosas esenciales que se le exigieron en acuerdo de ocho de junio último. (Documento No. 13000, pág 59. Archivo Histórico de Antioquia)[2]

Después de evaluada la solicitud de vecinos de Envigado para obtener el título de Villa no fue concedida. En 1814 los vecinos de Envigado lo vuelven a intentar, pero el gobierno provincial en 1815 niega la solicitud por segunda vez “…por razones de inconveniencia de unir mejor los pueblos de Rionegro, Marinilla, Santa Fe de Antioquia y Medellín, ante las amenazas de reconquista española. Además, para no crear mayores divisiones y rivalidades al interior de la provincia. De igual forma, los principales dirigentes de Medellín, se oponían a que su ciudad se debilitara en su poder y gobernabilidad, dándole a Envigado el título de villa.”[3]

Entre 1832 y 1851, Antioquia se constituyó como una sola provincia, a partir de 1851 el gobierno liberal de José Hilario López la divide en tres provincias, Medellín, Antioquia y Córdoba.

La Constitución Municipal de la Provincia de Medellín (1853) dividió el territorio en varios distritos parroquiales y su gobierno con un cabildo y un alcalde. Las responsabilidades del cabildo incluían organizar:

“un local para el despacho de los funcionarios parroquiales junto con sus archivos. Estas oficinas albergaban además del cabildo, la alcaldía y el juzgado y, en algunas ocasiones, la cárcel. Generalmente se designaba un escribiente como empleado de estas dependencias, que hacía las actas, los acuerdos, la correspondencia, resoluciones y decretos, y la custodia en general de la documentación producida. Durante varios años e inicialmente, el juez parroquial hizo de escribiente, en especial por los costos económicos que representaba su pago por cada una de las dependencias.”

Los distritos parroquiales como categoría jurídico administrativa estuvieron en esta década del cincuenta, organizados según dos leyes: la del 30 de mayo de 1849, estableció los órganos de la administración y régimen municipal, la del 18 de diciembre de 1856 y la del 22 de diciembre de 1859. [4]

En 1856 se reorganiza el territorio y su administración dando lugar al surgimiento de Estados independientes como es el caso de Antioquia en 1856, el cual absorbería la jurisdicción de la anterior Provincia de Medellín. Integrando junto con otros estados la Confederación Granadina que duraría hasta 1865 para dar paso a Los Estados Unidos de Colombia en 1863.

Esta etapa se caracterizó por un régimen federalista que se mantuvo hasta la promulgación de la Constitución Política de 1886 que reordenó el territorio del país bajo un régimen centralista y con el nombre de República de Colombia, y estableció la división jurídico-administrativa de Estados a Departamentos.

El otrora distrito parroquial cambia de denominación para comienzos del siglo XX ya que en 1911, el ordenamiento territorial sufre una transformación y una modernización en todo el país y la Asamblea Departamental de Antioquia le otorga la categoría de Municipio a Envigado.[5]

 

 

Tomado de Imágenes de Envigado 1850-2000

CRITERIOS DE VALORACIÓN HISTÓRICA[6]

Casa Consistorial: Casa del Cabildo y del poder político

… es dever [sic] proveer este lugar de una casa consistorial con las piezas necesarias para el despacho de los empleados parroquiales i una cárcel segura con los departamentos necesarios para los dos sexos[7]

Los orígenes de su construcción datan de finales del siglo XIX, época en la Envigado, primero como parroquia y luego como distrito de la Villa de la Candelaria de Medellín, empieza a figurar como epicentro del desarrollo social, económico y cultural del sur del Valle de Aburrá.

Históricamente la casa consistorial se ubicaba en la plaza mayor de las villas y ciudades fundadas, nombrado así por la palabra latina consistorium que significa “lugar de reunión”, era precisamente lugar donde se realizan las asambleas municipales de los cuerpos colegiados que ejercen el poder local.

La historia del municipio está fuertemente relacionada con la historia de sus instituciones políticas, siendo La Casa Consistorial residencia clásica del concejo, la cárcel y del poder ejecutivo, aunque en la actualidad el Alcalde tenga su despacho en el moderno edificio contiguo a la sede del concejo.

Historia de la propiedad

Sede del poder político municipal siglos XIX y XX

Al ser un bien público, sede del poder político municipal su proceso de construcción se dio a partir de varios acuerdos municipales del Concejo de Envigado, en los cuales se registraban los sucesivos contratos con albañiles y la compra de bienes y terrenos, reparaciones, mejoras y ampliaciones.

En 1851 se amplía una casa consistorial, anterior a la actual, de las rentas municipales del Distrito se destina para comprar “piesas alta y baja que son propiedad del Sor. Antonio María Escovar para el despacho de las autoridades locales del distrito. Los empleados municipales eran: alcalde, juez, personero y tesorero parroquial. El acuerdo respectivo fue firmado en el despacho del cabildo parroquial de Envigado a 6 de enero de 1851, presidente Saúl María Uribe, secretario Antonio María Escovar; la propiedad se compró al mismo secretario del cabildo.

Dos años después se compró la actual Casa Consistorial a Bautista Uribe destinando $3.000 para dicha compra más $50 para muebles, también se pagó $1000 de la anterior casa consistorial más hipoteca de $1200 en pagarés de la renta, $700 y $800 un año después. El Acuerdo que aprobó estos dineros fue firmado el 12 de abril de 1852 por el presidente del Concejo Agustín Uribe Vélez y el secretario Nicanor Restrepo.

En un acuerdo posterior considerando que “es deber proveer este lugar de una casa consistorial con las piezas necesarias para el despacho de los empleados parroquiales i una cárcel segura en los departamentos necesarios para los dos sexos” se pone en pública subasta la que hasta ese momento fue casa consistorial (13 de junio de 1853)

El diciembre 13 de 1853 se acordó destinar trescientos pesos para el pago del último contado de la casa consistorial al señor Bautista Uribe, siendo Presidente del cabildo Estanislao Soto y Secretario Antonio María Escobar.  Por otra parte, el Periódico Presencias de la Sociedad de Mejoras públicas de Envigado (22 de marzo de 1970, pág. 6) reseña la Escritura No. 610 de junio 17 de 1853: “Tres mil pesos costó el terreno para el actual palacio municipal de Envigado.” En la década posterior (1860-1870) se presentó la necesidad de numerosas reparaciones que no fueron realizadas por los pocos ingresos fiscales.

La construcción y mejoras de la Casa Consistorial no es entonces cuestión de un solo arquitecto o dentro de un proyecto puntual sino más bien producto de distintas eventualidades y contingencias a finales del siglo XIX[8] así que la autoría es compartida por numerosos arquitectos, maestro de obra y artesanos que aportaron con su trabajo a la forma  y estructura final que hoy observamos en La Casa Consistorial.

Durante el año de 1882 Apolinar Santamaría y Arcecio fueron encargados de varios trabajos como blanquear la parte del edificio que da a la calle, y componer y asegurar con una argolla la puerta de la cárcel respectivamente.

En 1886 Vicencio Restrepo refaccionó una puerta y desyerbó los patios; también fue contratado Rafael Cortés para refaccionar el corredor, echar un suelo, poner dos pilares y unas barfas; cuñar y emboñigar un suelo en la pieza que sirve de cárcel; encañar y taquear y enladrillar un corredor; echarle suelo a la pieza de la cárcel. Dos años después firmó un nuevo contrato para quitar dos paredones en el zaguán, colocar en el techo ocho alfardas, poner dos puertas, una ventana y un escaparate, hacer los remiendos en boñiga en las paredes y en el claustro antiguo, blanquear todas las paredes en el local que sirve de cárcel para utilizarlo como escuela urbana de niñas.

Para el año siguiente Benigno Arango reparó dos puertas de madera; posteriormente (1889) Bartolomé Santamaría y Estanislao Molina fueron contratados para construir las tapias necesarias en la escuela de varones y cárcel y armar la casa que debe ser construida de balcón, a encañarla, a entejarla, echarle suelo y darle dos capas de boñiga.

Entre 1893 y 1897 Jesús María Restrepo se encargó de construir tapias que se habían derruido y Tristán Cardona de arreglar el desagüe y unas tapias.

En la primera década del siglo XX se encargó al arquitecto Rafael Calderón de estudiar las condiciones y problemáticas de la estructura para tomar la decisión de demoler o no la casa y comprar otra. En 1907, el Concejo Municipal decidió al fin de refaccionarlo y no comprar otra sino tan solo alquilar temporalmente otro lugar para oficinas públicas mientras se reconstruía el segundo piso.

En el informe de 1908 del Alcalde señor don José María Mesa Jaramillo (historiador y educador destacado de Antioquia) propuso a través de los concejales Román Villa G. y Álvaro Carvajal la realización del plano necesario para la refacción de la Casa Consistorial, propuesta que fue aprobado por unanimidad en el Concejo en el mismo año; como director de la obra se designó a Tomás Castrillón; el Concejal Uribe O. presentó una polémica por contratar maestros y obreros de Medellín que de Envigado (más empeño al tratarse de un edificio público de su propio pueblo).

Durante los años 1908 y 1909 Francisco Álvarez se contrató como “arquitecto práctico” encargado de las obras. Además de refaccionar toda la casa, recibió el pago más alto otorgado por el Distrito por derrumbar y reconstruir varias obras en el primer piso, colocar umbrales y tapia; encanar con media vuelta de tapias encima para el segundo piso; construir los almohadillados de las esquinas de los cuerpos salientes del edificio;  forrar con material todo el rebanco del frente de este; levantar las bases de las columnas; edificar el techo bordado en falso;  construir de material y construir con cemento romano las azoteas, encanando y entablándolas; erigir balaustradas; bardar, armar y techar en la Casa Consistorial;  alzar el muro inmediato a la calle, que serviría de balaustrada; construir siete columnas de cal y canto en el salón que sirve de escuela urbana de varones, entre otras obras.

En 1908 se le encargó al mismo Francisco Álvarez: Derruir y reconstruir los pisos y las piezas del edificio, pero el dinero quedó corto otra vez, lo que obligó a dirigir una comunicación al gobernador solicitándole que se hiciera cargo de la finalización de la obra según el artículo 10 de la ley 1a. de 1908[9]. Durante ese año también se contrató a Tomás Castrillón como director de varios trabajos en la Casa Consistorial.

En 1910 Rafael Villa G., Avelino Santamaría y Antonio María Carmona Villa se encargaron de tablar 220 varas cuadradas del segundo piso, de madera de comino, bien cuñados y recorridos lo canes y ensamblada la madera. Y en el mismo año, Antonio María Carmona (alias el mono) construyó tres puertas de madera de comino, una escala de cal y canto; otra escala de madera y recortar unos dientes de tapia; construir dos puertas de madera de comino, engrasadas y puestas en determinado lugar y 22 varas cuadradas entablado, entablar con madera de comino 14 varas cuadradas en el segundo piso. Por su parte Eulogio Diez suministró dos puertas clavadas y abarrotadas con reja y hierro de 12 pulgadas de alto.

Baltasar Ruiz también aportó seis puertas con sus chapas de buena calidad, 19 aldabones y 3 picaportes y fue encargado de nivelar el patio de adelante y abrir desagües.

Para 1912, Carlos Mariscal Obando construyó una verja de hierro para la puerta de la mitad de la casa y recubrió con reja del mismo metal las ocho tribunas o miradores de la casa.

Entre los años 1912 y 1913 José Domingo Santamaría: se ocupó de los corredores; enladrillar el salón destinado a las sesiones del Concejo, la pieza para la telegrafía y el zaguán; enladrillar la acera, construir cinco varas de alcantarillado de arco de cal y canto; empedrar el callejón que da entrada al patio; emboñigar y blanquear el edificio en la parte baja; pintar la verja, construir tres excusados y una puerta de comino en la pieza de la Alcaldía, destruir bahareque de un salón y blanquearlo; enladrillar el corredor occidental y poner reja de madera de comino en una pieza; pintar las 16 cerraduras que estaban en mal estado. En 1917 regresó para arreglar las puertas de la cárcel.

También en 1917, Rafael Santamaría construyó una ramada para guardar las mesas que el Distrito prestaba para los días de mercado en la Plaza Principal; en 1918 Avelino Santamaría:  puso una puerta de madera donde termina el zaguán y Benedicto Londoño una de las piezas altas del edificio 2 puertas de comino, construir la cañería para poner el agua potable como también el poso que debe recibirla y un excusado en el desagüe de ésta; un empedrado de 24 metros cuadrados, el alambrado para aislar el corral coso público, un armario de comino para ubicar el archivo y una mesa de escritorio  de la misma madera destinados a la Alcaldía; 7 yardas de hule Pergamoide para cubrir las mesas y blanquear todo el edificio, con excepción del frente.

En 1944 se realizó ampliación de la casa con planos aprobados por la Dirección de Higiene y Asistencia Social del Departamento y en 1953 se realizó la inauguración oficial del Palacio Municipal el 15 de agosto con asistencia del presidente de la república, General Gustavo Rojas Pinilla.

Para 1969 Abel Garcés V. se encargó de forrar en tablilla la oficina del alcalde en triple Pizano, pintado y barnizado; hacer zócalo de tablón en las oficinas y cielo raso que actualmente se encuentra destapado, (fotos arquitecta); además de enyesar y pintar los muros de las oficinas del Palacio Municipal; enchapar el salón de la Alcaldía.

El mismo año Hernán Garcés Ramírez levantó los planos del Palacio Municipal y el ingeniero J. Grajales realizó los cálculos para la loza del salón del Concejo; Eusebio Vélez Pérez se encargó de construir el salón del Concejo Municipal; la loza, 4 columnas de concreto; demoler tribunas, botar escombros y pulimentar piso.

Arnulfo Patiño B. y Jairo Gómez U pintaron en aceite el interior y exterior del edificio; barnizaron las columnas, las cornisas y balcones del frente del Palacio, pasamanos y filetes, retocaron las líneas demarcadas, los muros; raspar y pintar las puertas, barnizar, también pintaron los cielos rasos.

Como se ha visto, en el recuento de las diferentes construcciones y usos, el fin principal de la Casa Consistorial fue alojar las oficinas municipales desde las cuales los funcionarios administran la vida política, social y económica del municipio. Pero también cumplió otros fines diversos como habitación particular, escuela, cárcel, e incluso centro cultural ya que entre 1876 y 1887 el patio de la Casa Consistorial también fue utilizado para espectáculos de teatro y acrobacia. (Actas y Contratos. Archivo Histórico del Concejo de Envigado)

En sus orígenes funcionó como oficina del alcalde, el personero, el juez y lugar de reuniones para el cabildo y archivo municipal, hoy solo alberga la sala de sesiones del Concejo, la Capilla, oficinas para los concejales y sus equipos de trabajo, el Archivo Histórico del Concejo en el segundo piso, la actual oficina del presidente del Concejo fue otrora el despacho de la Alcaldía, la oficina del secretario

Hasta hace poco más de diez años en el primer piso estaban las oficinas de Contraloría y Personería antes que tuvieran sedes propias, ahora solo queda La oficina de Asesoría Jurídica.

 

Contexto físico y urbano

La Casa Consistorial está ubicada en la Centralidad urbana del municipio, Parque Marceliano Vélez[10], exactamente en el pasaje de la alcaldía, contiguo al  Nuevo Palacio municipal “Jorge Mesa Ramírez”, inaugurado en la última década del siglo XX.

A pesar del traslado de las oficinas del Alcalde, sus secretarios, taquillas y atención al público para el moderno edificio, la fachada de la Casa Consistorial sigue siendo reconocido como lugar representativo para Envigado ya que locales y visitantes lo relacionan con el poder político y la historial del municipio.

Su valor histórico y simbólico está dado no solo por la imponencia de su balcón con columnas sino también por permanecer en el imaginario local como sede del poder político: este edificio es un hito de identidad municipal en la región, el país y el mundo ya que es una imagen representativa incluso dentro del turismo local.

La arquitectura no se presenta en secuencias o episodios repentinos o aislados. Fluye de modo muy continuado de un periodo a otro de la historia política, no coincidiendo a veces con esta última, y acompañándola rara vez de modo sinfónico.

No sería claro ni exacto hablar de una arquitectura “del siglo pasado” en Colombia pues la Colonia pervade ampliamente toda la mitad de aquel, por una parte, y por otra, ya bien entrado el siglo xx, la arquitectura republicana sigue muy campante en campos y ciudades colombianas. (Téllez, 1978)[11]

Su valor estético está representado en su fachada de estilo republicano, en las columnas de su balcón frontal y en su estructura de patio central aunque ya está transformado por un ascensor que da acceso a los ciudadanos con problemas de movilidad que estén interesados en asistir a las sesiones abiertas del concejo.[12]

El Concejo municipal de Envigado: principal habitante de la casa

Actualmente el poder ejecutivo del municipio está en cabeza del Alcalde y el poder legislativo lo ostenta el cuerpo colegiado elegido democráticamente y que conforman el Concejo Municipal.

En sus orígenes coloniales, el Concejo, principal habitante de la Casa Consistorial era denominado Cabildo[13] parroquial y posteriormente distrital. La institución del Cabildo es de tradición ibérica de la cual heredamos formas, usos y costumbres de la vida política, social y cultural en todos los territorios antes bajo la dominación de la corona española y su impero ultramarino.

BIEN DE INTERÉS CULTURAL MUNICIPAL

CASA CONSITORIAL

Carrera. 43 # 38Sur- 35

[1] Constitución Política de 1830 Congreso de la República, Sección III. De los Concejos Municipales

Artículo 134: Habrá Concejos Municipales en las capitales de provincia y en aquellas cabeceras de cantón en que puedan establecerse a juicio de las Cámaras de Distrito. La ley organizará estos Concejos, designará sus atribuciones y determinará el número de sus miembros, la duración de sus destinos y la forma de su elección.

[2] (Citado por Sánchez, Vedher: Envigado: entre la montaña y el río Alcaldía de Envigado Capitulo XIII Panorama urbanístico, Apéndice La Casa Consistorial, Concejo municipal, Lealón. 2002 pág 147)

[3] Página web Centro de Historia de Envigado: Historia de Envigado Siglo XIX.

[4] HISTORIA DEL ARCHIVO HISTÓRICO DEL CONCEJO MUNICIPAL DE ENVIGADO. Edgar Hernando Restrepo Gómez. http://www.centrodehistoriaenvigado.co/historia-de-envigado/patrimonio/

[5] Ordenanza 19 de abril 8 de 1911

[6] Según Decreto 763 de 10 de marzo de 2009. Por el cual se reglamentan parcialmente las leyes 814 y 397 de 1997 modificada por la Ley 1185 de 2018, en lo correspondiente al Patrimonio Cultural de la Nación de naturaleza material.

[7] La que existía no cumplía con lo reglamentado en la ley de 3 de junio de 1848 orgánica de la administración, Acuerdo de mayo 7 de 1853. Archivo Histórico del Concejo de Envigado.

[8] BIENES DE INMUEBLES PATRIMONIALES, Coordinadora Yadira Muñoz, Municipio de Envigado, 2005). Arquitectos y Alarifes, con vacío de información 1919 a 1968

[9] Artículo 10. El Poder Ejecutivo queda Facultado para hacer con fondos del Tesoro Nacional, y conforme a los presupuestos respectivos, toda clase de obras públicas en los Municipios, cuando las rentas de éstos fueren deficientes, así como también para concluir a costa del Tesoro nacional las casas municipales que se encuentren en construcción

Parágrafo. El Poder Ejecutivo fomentará, por cuantos medios estén á su alcance, la mejora de la administración municipal.

[10] Nombrado así en el Acuerdo No. 9 de abril 13 de 1923 en honor al político y militar envigadeño Marceliano Vélez Barreneche, (18 de junio de 1832 – 13 de abril de 1923) primer egresado de derecho de la Universidad de Antioquia y en cinco oportunidades fue Gobernador de Antioquia.

[11] La arquitectura y el urbanismo en la época republicana 1830-40/ 1930-35. En MANUAL DE HISTORIA DE COLOMBIA, Tomo II. Director Jaime Jaramillo Uribe, Instituto Colombiano de Cultura. Bogotá, 1978

[12] También se instaló una escalera metálica en el centro del patio, pero fue retirada prontamente.

[13] El cabildo —también llamado ayuntamiento o concejo (concillium)— era el representante legal de la ciudad o villa, el órgano municipal por medio del cual los vecinos velaban por los problemas judiciales, administrativos, económicos y militares del municipio. Su estructura y composición fue semejante a la que tuvieron los concejos de España, pero sus atribuciones variaron y también su importancia política, debido a las condiciones especiales que tuvo la sociedad de los reinos y provincias de ultramar.

Historia de la Casa de la Cultura “Miguel Uribe Restrepo”

Por: Erika Monsalve Ochoa, historiadora

Introducción

El hoy municipio de Envigado, antes distrito parroquial dependiente de la Villa de la Candelaria de Medellín, cuenta como fecha de fundación el año de 1775, aunque no haya documentos que respalden dicha afirmación, tan solo el año de aceptación del primer cura de la Parroquia de Santa Gertrudis por parte del poder eclesiástico.  Pasó a ser reconocido en la categoría municipal en 1911 por la Asamblea Departamental[1], actualmente se clasifica como entidad territorial de primera categoría por su población y crecimiento económico significativos para toda la región; recientemente empezó a hacer parte del Área Metropolitana del Valle de Aburrá, Departamento de Antioquia, región central de Colombia, país suramericano que hace poco rindió homenaje a la pintora imprimiendo su rostro en un billete de baja denominación dentro de la numismática nacional.

Este trabajo de valoración histórica de Casablanca, casa finca de la Familia Arango en Envigado y casa taller de la gran artista antioqueña Débora Arango desde su retiro temprano y voluntario de la sociedad a causa de las críticas morales y religiosas a su obra a mediados del siglo XX hasta su muerte en 2005; inmueble declarado como Bien de interés cultural nacional con la Ley 1248 de 2008[2] e incluido como tal en el Plan de Ordenamiento Territorial 2011-2023 Municipio de Envigado[3], es un trabajo conjunto entre el Centro de Historia de Envigado y la Secretaría de Cultura del mismo municipio para avanzar en la reivindicación de la obra de la pintora Débora Arango Pérez ya que se resalta la importancia de Casablanca como su lugar de residencia hasta sus últimos días, hacienda de la familia Arango desde finales del siglo XIX y también taller donde la artista dejó considerables muestras de su talento en pintura, cerámica y muralismo. Colombia: el billete de dos mil.

Se puede mencionar también el trabajo de Teleantioquia que hace poco transmitió la serie “Débora la mujer que desnudó a Colombia”; por su parte el Banco de la República en su última impresión de billetes de la moneda nacional, incluyó a Débora en el nuevo diseño del billete de Dos mil pesos[4]

En el municipio de Envigado la Alcaldía construyó el Parque Cultural Biblioteca con el nombre de la artista y hace varios años funciona la Escuela Superior de Artes Débora Arango que actualmente construye la nueva sede junto al mismo Parque Cultural Biblioteca. Débora también está presente en el arte urbano ya que se pueden observar grafitis con imágenes de personajes ilustres del municipio entre ellos nuestra pintora.

A pesar de todo ello el nivel de conocimiento y reconocimiento de la artista y su obra entre la población de Envigado y el Valle de Aburrá es poco, aunque las iniciativas públicas en Envigado superan las de Bello en torno a Lola Vélez, otra artista importante para la historia del arte antioqueño y colombiano.

La adquisición de Casablanca por parte de Área Metropolitana y Alcaldía de Envigado en 2017 marca otro hito importante dentro de la labor de la administración local por la conservación y difusión del patrimonio artístico y cultural del municipio.

Los Orígenes de la propiedad familiar de Débora Arango datan de finales del siglo XIX y más de medio siglo después se convertiría en el refugio de la pintora, que se recluyó entre sus paredes debido a los rechazos a su obra de una sociedad conservadora que no soporta que una mujer refleje con tanta sensualidad y crudeza la realidad colombiana.

“Al llegar a La Chinca se entraba a la población por dos estrechas calles con casas de habitación a lado y lado de la vía. Eran entonces la carrera 12 hoy carrera 43 a cuyo costado occidental se encontraba Casablanca y Samaria, ambas con características de casas fincas por sus frondosas arboledas florecidos jardines y amplias zonas verdes. (Delio Valencia Ríos, citado por Vedher Sánchez, 2002)

El Envigado Rural y el contexto ambiental de la historia del municipio se puede determinar a partir del estudio de varias casas finca que aún sobreviven como Andalucía, actual Casa de La Cultura Manuel Uribe Restrepo, y Casablanca en su doble carácter: referente de la historia arquitectónica y espacial, además de su protagonismo como lugar que fue escenario del desarrollo artístico de Débora en el periodo de encierro.

La Futura Casa Museo Casablanca aportará a la proyección internacional del municipio, incrementar el afluente de visitantes, turistas gracias a la visibilización del patrimonio artístico y cultural de Envigado y su gran impacto social y económico en la vida del municipio y de toda la región.

BIEN DE INTERÉS CULTURAL NACIONAL

CASABLANCA

CRITERIOS DE VALORACIÓN HISTÓRICA[5]

Casablanca es la propiedad familiar de la artista antioqueña María Débora Elisa Arango Pérez (Medellín, 11 de noviembre de 1907 – Envigado, 4 de diciembre de 2005), pintora expresionista y acuarelista colombiana. Casablanca fue casa finca o hacienda construida en un entorno rural propio del siglo XIX y hasta muy entrado el siglo XX cuando se sucede la explosión demográfica y la urbanización de Envigado municipio al sur del Valle de Aburrá, junto a Medellín, la capital del departamento, de principal importancia para la región. Está ubicada en la entrada al municipio, en toda la carretera que de este conduce a Medellín. Se identifica actualmente con la nomenclatura Carrera. 43 # 32 A sur-73, hasta los años 70 estaba marcada con la dirección Avenida 24 # 11-10.[6]

La Familia Arango

En el siglo XIX, Envigado va a ser protagonista de la colonización y, con ella, se impulsará la arriería, eslabón vital para el flujo del comercio local, pues según el censo de 1864 se contaba con 88 arrieros, solo equiparable con otros 70 ubicados en La Estrella. Por igual se impulsó el trabajo de los talleres artesanales de talabartería que darían origen a la industria del calzado como las fabricas Rey Sol y Bota del día[7].

En el seno de una familia de comerciantes vinculados con la industria del cuero que está directamente relacionado con el calzado y la talabartería, nacería Débora Arango, hija de Cástor María Arango Diez dueño de casa comercial en Medellín.

Vedher Sánchez y otros investigadores afirman que la construcción de Casablanca, cuyos linderos siempre se identificaron en la cabecera del distrito, a orillas de la carretera hacia Medellín, entre las calles llamadas ‘Pérez Colmero’ y ‘Duque Uribe’, finalizó alrededor de 1870, por la misma época en que nació Cástor, bajo órdenes del abuelo de Débora Arango, señor Rafael Arango Uribe[8]; en la consulta de archivos no se recuperó información sobre arquitectos de la casa o transacciones comerciales sobre tierras de la familia Arango antes de Cástor María Arango padre Débora; al morir Rafael Arango en 1905  sus hijos  Cástor, Hipólito, Manuel Salvador, María Rosa y Zoila Rita, y su viuda Rufina Diez de Arango recibieron como herencia las casas y las tierras.

Hijuela del señor Cástor María Arango 24 de julio de 1904

Se le adjudica lo siguiente

El lote de tierra señalado en la partición con el No.4 que tiene un área de 404.036 metros cuadrados y que linda: por el frente por la carretera que conduce de Medellín a Envigado; por el lado de arriba o sur con el lote No. 3 adjudicado a los señores Manuel Salvador y Castor Ma. Arango; por detrás con el mismo y por el lado de abajo con el lote No. 5 que se le adjudicará a la señora Zoila Rita Arango de A.” (Archivo Débora Arango Pérez, EAFIT. Carpeta DAP-59, f.1)

 

Hijuela del cónyuge sobreviviente

Una casa de tapias y tejas con cocina de lo mismo ubicado en el Distrito de Envigado y que linda

 

Posteriormente Cástor compra su parte de la herencia a su madre María Rufina Diez

Yo Rufina Diez, viuda, mayor de edad y vecina de Envigado declaro: que recibí de los señores Manuel Salvador y Cástor María Arango vecinos de Medellín la suma de cincuenta mil pesos ($50.000) resto de mayor suma en que les vendí una finca rais (sic) situada en Envigado de la cual les otorgué escritura de venta. 4 de diciembre de 1904. (Archivo Débora Arango Pérez, EAFIT. Carpeta DAP-55, f.35)

Y con fecha 21 de abril de 1907 aparece la venta de Rufina Diez a Cástor Arango de

Un lote de terreno que tiene una pucha de cabida, herencia de su esposo Rafael Arango, situado en el área de la población de Envigado y que linda: por el frente con la carretera que de Medellín conduce a este distrito, por un costado con finca de la sucesión de Teresa Arango de U. y por el centro y el otro costado con propiedades del comprador y Manuel S. Arango y Ricardo Uribe. (Archivo Débora Arango Pérez, EAFIT. Carpeta DAP-55, f.38).

Cástor Arango Diez contrajo matrimonio con Elvira Pérez tuvieron 6 hijos, entre ellos María Débora Elisa quien será mujer irreverente y artista prominente en la historia cultural del país y de toda Latinoamérica.

Árbol genealógico padres de Débora Arango.[9]

Para mediados del siglo XX la casa pasa a manos de las hijas de Cástor

En 1907 nace Débora Arango y en 1941 Cástor y Elvira sus padres entregan en donación a Carolina y Débora la finca en Envigado. Es así como Casablanca llega a manos de Débora quién también les compra su parte a algunas de sus hermanas, para residir con dos de ellas y una sobrina nieta desde su encierro voluntario a causa de la crítica moral que la alejó de los círculos artísticos del país hasta el final de sus días.

También Débora compra terrenos a su tío paterno Salvador, el cual los consiguió en la partición de bienes de las sucesiones de Ángel María Arango y Dolores Diez.

2 de marzo de 1938

… un lote de terreno con todas sus mejoras y anexidades, situado en el distrito de Envigado, que da frente a la carretera que de Medellín conduce a dicha población, que tiene un área total aproximada de dos mil cuatrocientos setenta y seis metros cuadrados, que linda ‘por el oriente con la carretera pública que de esta ciudad conduce a Envigado; por el sur con propiedad que es o fue de Luis de J. Arango; por el occidente con propiedad de Eduardo Escobar y otros; y por el norte con propiedad de herederos de Dolores Arango de O.

(DAP56, f19)

 

Herencia de Cástor a Débora y Carolina Arango, 9 de octubre de 1941

[Cástor declara] “… que transmite a título de donación entre vivos e irrevocablemente a las señoritas Carolina y Débora Arango Pérez que son sus hijas legítimas, el dominio sobre un lote de terreno, con sus edificaciones de tapias, bahareques y tejas, con sus mejoras y anexidades, situado en el área urbana del municipio de Envigado que mide quince varas de frente por veinte de centro, que linda: por el frente con la carrera trece, que da salida para Medellín; por un costado con la calle veintitrés; por el centro, que da al occidente, con propiedad  de Lucila Arango; y por el otro costado que da al sur, con propiedad antes de Rubén Uribe, hoy de Inés Uribe de Saldarriaga. Valor del inmueble donado $12.000, registrado en la Oficina del Circuito de Medellín el 17 y 24 de octubre de 1941.” (DAP56, f27)

Matilde y Elvira (hermanas) venden a Débora Arango. Medellín, 16 de diciembre de 1947

“… inmueble ubicado en el municipio de Envigado con casa de habitación, mejoras y anexidades con los siguientes linderos… por el frente con la carretera pública que de Medellín conduce a la población de Envigado y predio de Ángel María Arango y Dolores Diez; por un costado, con propiedad de Oscar y Mauricio Botero Mejía; por el centro, con propiedad de los mismos Oscar y Mauricio Botero Mejía y por el otro costado, en parte, con propiedad de Oscar y Mauricio Botero Mejía y con propiedad de Ángel María Arango y Dolores Díaz, siendo de advertir que dentro de los linderos expresados existe un pequeño lote de terreno perteneciente a Zoila Rita Arango.”

La venta fue registrada en enero de 1948 por valor de $10.000 (DAP-56, f30)

En 1938 (marzo 2) Débora también le compra a su tío paterno Manuel Salvador Arango

“… un lote de terreno con todas sus mejoras y anexidades situado en el distrito de Envigado, que da frente  a la carretera que de Medellín conduce a dicha población, que tiene un área total aproximada de dos mil cuatrocientos setenta y seis metros cuadrados, cincuenta y un centímetros cuadrados que linda por el oriente con la carretera pública que de esta ciudad conduce a Envigado; por el sur con propiedad que es o fue de Luis de J. Arango; por el occidente, con propiedad de Eduardo Escobar y otros; por el norte con propiedad de herederos de Dolores Arango de O.

Manuel Salvador Arango lo consiguió en la partición de bienes de las sucesiones de Ángel María Arango y Dolores Diez (1937).

 

Débora Arango posa junto a la pintura que realizó de su padre Cástor María Arango Diez

Autenticidad y cambios: construcción que data de segunda mitad de siglo XIX se conserva casi en su totalidad, con excepción de la gran sala donde se recibían a periodistas y visitas en los últimos años de vida de la artista; su composición es muy similar a la original aunque ya perdió sus grandes extensiones verdes circundantes que la misma artista reconocía que llegaban hasta las riberas del río Medellín; junto con la Finca Andalucía, hoy Casa de la Cultural Miguel Uribe Restrepo, fueron las dos grandes propiedades que marcaban el paisaje de la zona de entrada desde Medellín al Envigado rural del siglo XIX.

 

 

CONTEXTO FÍSICO Y URBANO

El inmueble está ubicado en Envigado, municipio de principal importancia para la región que se localiza al sur del valle de Aburrá, Departamento de Antioquia, región central de Colombia

El contexto urbano se configura a partir del surgimiento del barrio en torno a la iglesia San Marcos (1961), donde antes solo se ubicaban algunas casas fincas en sector de entrada al casco urbano en la carretera Medellín-Envigado por donde transitó también el tranvía.

El Acuerdo 16 de abril 22 de 1929 del Concejo de Envigado ordena el ensanche de calles transversales, calle Miguel Uribe Ángel desde portada de Andalucía hasta plazuela de Chiquinquirá, casa al lado de Casablanca donde vivió el sacerdote Jesús María Mejía y su madre.

“Hoy esta hermosa mansión [Casablanca] está restringida a prácticamente el área de la casa con algunos jardines, pero desde sus comienzos en 1870 y hasta bien avanzado el siglo XX era una enorme estancia que limitaba al sur con terrenos de Andalucía hoy Casa de la Cultura, al occidente con la ribera del río Medellín por donde pasaba la vía del Ferrocarril de Amagá, al norte se extendía por lo que hoy  son el barrio y la parroquia San Marcos y por el oriente era deslindada por la vía que de Envigado conducía al Poblado y Medellín comúnmente llamado ‘el carretero’. (Sánchez, 2002)

El paisaje también cambia considerablemente con la apertura de la estación de servicios Texaco en los años 70 del siglo XX.

VALORES ESTÉTICOS Y SIMBÓLICOS

El valor artístico de Casablanca viene dado por la colección de cerámicas que pintó la artista, por los cuadros y por el mural que la artista elaboró en el garaje

Cerámicas pintadas por Débora Arango, en exposición al interior de Casablanca.

La vida y obra de Débora

Irreverencia, revolución social en el arte, Débora como protagonista de su época, su obra como crítica punzante a las desigualdades

Casablanca tiene una extensión de 579 metros cuadrados y fue entregada con su mobiliario original, los que tenía la maestra, “La familia donó 600 bienes muebles, entre dotación, mobiliario, enseres y obras originales como tres óleos, dos acuarelas y 30 dibujos”, contó Esteban Salazar Ramírez, jefe de Planeación de Envigado. (CLAUDIA ARANGO HOLGUÍN: La casa de Débora Arango, Casablanca, ya es un bien público | El Colombiano, PUBLICADO EL 06 DE DICIEMBRE DE 2017)

Durante la segunda mitad del siglo XX Casablanca no fue tan solo su lugar de residencia sino también su taller y sala de exposición privada ya que durante los años de encierro la artista se dedicó a la cerámica, la pintura y a practicar lo aprendido en México para plasmarlo en el mural del garaje.

El valor histórico, simbólico y estético de Casablanca se identifica en el arte al interior de la casa: cerámicas, pinturas y el mural ubicado en el garaje de la casa. Además del valor patrimonial de la casa como referente arquitectónico de la historia del municipio de Envigado y de su pasado rural.

Su valor, en relación a la vida y obra de la artista rechazada por la sociedad de su época y por fin reivindicada a finales del siglo XX, se evidencia en que se constituyó en refugio y taller donde Débora desarrolló labor artística e incluso dio clases.

De casa de habitación y taller a Futura Casa-Museo

La artista vivió y trabajó en dicha casa desde 1945 hasta su muerte en 2015 (Revista Diners, 2011). La casa está ubicada cerca al parque de Envigado, sobre la avenida 43A, la principal de la ciudad, que da acceso a su centralidad. Tiene 3.300 metros cuadrados de área, que comprenden zonas de jardines y la casa central, con tres dormitorios conectados entre sí internamente, un comedor con una sala pequeña aledaña para fumadores, otra habitación que sirve de sala y un gran salón que conecta al patio trasero con sillones y mesas, para reuniones más formales.

Alejada del medio artístico, Débora se encerró por un largo período en su casa-taller llamada “Casablanca”, donde elaboró zócalos, baldosines y murales en cerámica cocida. En 1975 con casi cien obras hizo una exposición individual en la Biblioteca Pública Piloto de Medellín. En 1984 el Museo de Arte Moderno de Medellín, hizo una exposición retrospectiva donde se mostró más de 250 obras entre acuarelas, óleos y cerámicas, así se reivindicó plenamente como artista.

 

 

Casablanca

Casa museo Débora Arango: nuevo epicentro cultural de Envigado

Casa Azul de Coyoacán/ Casablanca de Envigado

Magdalena Carmen Frida Kahlo Calderón (1907-1954) y María Débora Elisa Arango Pérez (1907-2005)

Además de tener tres nombres, se pueden establecer más equivalencias entre Frida Kahlo pintora mexicana y nuestra Débora, ambas vinieron al mundo a comienzos del siglo pasado (1907) y ambas tuvieron una casa taller: Frida en Coyoacán, en uno de los barrios más antiguos y bellos en el centro de Ciudad de México. La que es reconocida con el nombre de Casa Azul es hoy el Museo de Frida Kahlo con millones de visitantes al año y que conserva gran parte del legado de esta pintora en su universo íntimo.

La Importancia de estas dos pintoras en la historia del arte latinoamericano es innegable pero el caso de la mexicana es radicalmente opuesto ya que, aunque si sufrió rechazo y persecución nunca fueron de la magnitud de los que sufrió Débora en los medios locales por cuestiones religiosas y misoginia, Frida si disfrutó del reconocimiento social a lo largo de todo lo largo de su carrera artística.

…como lo plantea la licenciada Hilda Trujillo, directora del Museo Casa Azul de Frida Kahlo y del Museo Anahuacalli de Diego Rivera, las obras de los artistas muertos, así como sus casas y sus colecciones, “son todo un discurso para un país, que puede ser expresado como orgullo, que puede convertirse en un discurso nacional, para que, además de rendir homenaje a un creador, se le dé toda una muestra al mundo de la cultura que se tiene”.

La obra de Débora Arango pertenece a varias historias del arte a la vez: por su manera de captar el momento histórico, por su mordacidad, por volver suyo un legado artístico dominado por pintores hombres, por su atrevimiento para subvertir los paradigmas tradicionales de ser artista-mujer y mujer de sociedad con visión y valentía. Nada de eso ha pasado desapercibido.

[1]Asamblea Departamental de Antioquia: Ordenanza No. 19 de abril 8 de 1911

[2] Ley 1248. Por medio de la cual la Nación rinde homenaje a la pintora Débora Arango Pérez y se declara museo y bien de interés cultural de la Nación la casa en que vivió.

[3] Acuerdo No. 010. Concejo Municipal de Envigado. Abril 12 de 2011

“[4] La artista Débora Arango, Caño Cristales (el río de los cinco colores), las hojas y el fruto del árbol lechoso y la representación gráfica del pájaro de la obra “Las monjas y el cardenal” son la imagen del nuevo billete.” En presentación de la nueva familia de billetes Banco de la República. http://www.banrep.gov.co/es/comunicado-29-11-2016

[5] Según Decreto 763 de 10 de marzo de 2009. Por el cual se reglamentan parcialmente las leyes 814 y 397 de 1997 modificada por la Ley 1185 de 2018, en lo correspondiente al Patrimonio Cultural de la Nación de naturaleza material.

[6] Fue cambiado durante la administración del señor Alcalde Jorge Mesa Ramírez, consta en carta fechada el 11 de octubre de 1972 (Archivo Débora Arango Pérez, carpeta DAP-59, f. 46. Universidad EAFIT)

[7] Edgar Restrepo, Envigado en el siglo XIX, http://www.centrodehistoriaenvigado.co/

[8] Se consultó en el Archivo Histórico de Antioquia, Fondo Notarial, Notarias primera y segunda que corresponden a la época, no se pudo hallar escrituras que den cuenta de la adquisición de las tierras por la familia Arango y de la construcción de la casa finca que será conocida como Casablanca.

[9] Tomado de Geneanet. Fragmento del Árbol genealógico de Cecilia Elvira Londoño Arango hecho por Enrique Pareja. Mejía.  https://gw.geneanet.org/epareja?lang=es&pz=alfonso+enrique&nz=pareja+mejia&ocz=0&m=A&p=cecilia+elvira&n=londono+arango&siblings=on&notes=on&t=T&v=6&image=on&marriage=on&full=on

    

Inaugurado el 12 de octubre de 1943, se ubica sobre la calle 37 sur, en la pequeña plazoleta, fue producto del impulso de la Sociedad de Mejoras Públicas, quien recogió dinero para contratar la escultura con el Taller de la familia Carvajal. El costo fue de 250 pesos del pedestal ( pagados por la alcaldía) y 500 pesos de la escultura, pagados con la recolección de fondos: vendiendo claveles rojos y blancos, rifas dominicales y colectas, veladas lirico-literarias (periódico CEIBAS, agosto 17 de 1940 No. 16).

La placa desaparecida hoy, decía:
SOCIEDAD DE MEJORAS
PÚBLICAS
ERIGIDO
Bajo la administración
Del alcalde
Sr. Carlos Zuluaga P.
Y el Concejo Municipal de
1941 a 1943
Envigado, octubre 12 de 1943

Con anterioridad, la Sociedad que aglutinaba a diferentes sectores sociales de Envigado, había realizado la Fiesta de la Madre con apoyo del Concejo Municipal y el cura parroquial José Piedrahita, el cual exaltó “las virtudes de la maternidad e hizo la apología de las madres desaparecidas”.

La Fiesta conto con un programa de misa solemne por el descanso de las madres muertas y el mejorestar de las vivas, peregrinación al cementerio, con asistencia de la escuela de niñas Santander, de la SMP y de centenares de personas, se realizó la Bendición de la primera piedra para el monumento, en oración fúnebre el presbítero José Piedrahita, cura de la parroquia, “quien exaltó las virtudes de la maternidad e hizo la apología de las madres desaparecidas”.
Decía la Sociedad de Mejoras Públicas:“alrededor de este monumento, se agruparán todos los corazones envigadeños; será el lazo de unión de todas las clases sociales; al pie de la estatua de la madre, evocaremos el grato recuerdo de las madres idas y aguijonearemos el amor a las que hoy existen, ese monumento será el símbolo de nuestros dolores, el bálsamo de nuestras penas, el monumento a la Madre, será el tributo de nuestro cariño a ese ser cuasi divino que a su paso por la tierra sembró amor y cosechó lágrimas, prodigio ternuras infinitas y recibió crueles ingratitudes, derramó sabias enseñanzas y amargó su existencia…”
El monumento a la madre fue pensado por la Sociedad como un sitio de reunión de todos los envigadeños, que fuera el emblema del pueblo, “el sumum del amor a nuestras prolíficas mujeres”.
La inauguración inicialmente se retardo, por las diferencias en los nombres de los patrocinadores en la placa del pedestal. Al saber la SMP que en la placa mandada a hacer por el alcalde, no aparecía su nombre, mostró su desacuerdo e inconformismo. Intentó solucionar el impase en varias ocasiones, invitandolo a una sesión ordinaria, pero se negó, en vista de lo cual, la Sociedad aprobó por unanimidad aplazar la inauguración del monumento indefinidamente. Al otro día, en las horas de la noche y luego de una reunión entre diferentes miembros de la sociedad, el personero y el alcalde se llegó a un acuerdo. Por la sociedad estuvieron Gonzalo y Alberto Robledo, Mario Gómez, Jorge Lalinde, el doctor Francisco Restrepo Molina y el director de Ceibas Bernardo Jaramillo Correa; por la parte oficial, el señor alcalde Carlos Zuluaga, el personero Pedro Quiroz y el medico oficial doctor Julio Uribe Uribe.

El taller de los Carvajal, fue creado en Medellín por Alvaro Carvajal Martínez, quien tuvo 11 hijos y uno de ellos Gabriel Carvajal Pérez, (nació el 21 de agosto de 1916) se distinguió como fotógrafo de la ciudad de Medellín. Los demás hijos se destacaron por sus habilidades manuales para la talla en madera, cemento y bronce, tanto de esculturas religiosas en diversas iglesias católicas de Antioquia, como de bustos de personajes importantes en la escena militar.

Esta efervescente activida artítica y familiar del taller entró en decadencia con la llegada de unos escultores de yeso provenientes de España, de quienes sólo se conoce que el manejo de dicha técnica aceleró el proceso de producción de santos, elaborándolos en serie.
Diferente al trabajo realizado en el Taller Carvajal, pues cada imagen que tallaban se diferenciaba de la anterior y la siguiente, en gestos y posturas, estilo que demandaba mayor cantidad de tiempo. Razón por la cual, los escultores españoles empezaron a ser más solicitados en tanto podían hacer un santo a menor tiempo y precio.

   

“,…en términos que se decía que en este ferrocarril sucedía lo que en la construcción del de Panamá: que cada polín representaba la vida de un obrero” [1]

Manuel Uribe Ángel. Archivo Fotográfico Biblioteca Pública Piloto. Código de referencia: BPP – F – 019 – 0618.

Antes de emprenderse las obras de construcción de los ferrocarriles en Colombia, los medios que se tenían para la comunicación entre los diversos entes urbanos, era por las antiguas vías que habían trazado los nativos pobladores de estas tierras, representados en los caminos prehispánicos y los que posteriormente construyó la corona española.

Por lo montañoso del territorio nacional, pero particularmente del departamento de Antioquia, sus comunicaciones fueron difíciles, lo que llevo a que el territorio estuviera aislado en mayor o menor medida, del resto de sus vecinos, ya que el único camino que se conocía era el de Nare, que existía desde la época de la colonia y por el cual se tenía salida al río Magdalena y de allí con la ciudad capital del país, la Costa Atlántica y de aquí hacía el exterior.

Los caminos más comarcanos, en el interior de la provincia, eran aquellos que transitaban los arrieros, con excepción del camino real que unía la Villa de La Candelaria de Medellín y la ciudad capital de Santa Fe de Antioquia, el cual se tienen referencias desde el siglo XVII, que llegaba hasta el Envigado cerca de la villa de la Candelaria, como se dejó escrito en documentos de interés patrimonial para el año de 1776:

“…de la manga del dicho Don Cristóbal y haciendo calle con dicha cerca a dar donde topa con la quebrada que llaman del Higuerón y pasada ésta por derecera cortando por tierras de Don Manuel Correa a dar al río a un paso que está en frente del lindero de las tierras, que posee Don Pablo de Arango y Lucas Quirós, largando cada uno por su parte quince varas que es lo que pertenece a un camino real…” [2]

Los caminos son un elemento cultural que contribuye a las relaciones interpersonales, una vía para el contacto, el vínculo social, y un aspecto del comercio; en definitiva, es un factor fundamental en el proceso de desarrollo vital de los pueblos. El Envigado de entonces hacía parte de la red vital de caminos de la subregión, pues de él partían las vías que cruzaba hacia el oriente con Las Palmas, Rionegro, El Retiro, y el suroeste.

Entonces, con una mirada a partir de fuentes secundarías, podemos hacernos una idea de las vías de comunicación que existían en la localidad, hasta que llegó el ferrocarril y una obra de ingeniería que dinamizó las relaciones socio- económicas, y culturales de los habitantes envigadeños.

La construcción de la estación se puede sintetizar a partir de algunos datos generales que se han consultado, y que dará cuenta de sus aspectos relevantes.

Inicios del ferrocarril

El ingeniero cubano Francisco Javier Cisneros es el pionero del diseño e inicio de la construcción del ferrocarril de Antioquia, desde las orillas del río Magdalena, en el sitio Remolinos, en el actual municipio de Puerto Berrío. Él hizo alusión en 1879, del fortalecimiento futuro de las comunicaciones de Antioquia con otras regiones.

“…hizo notar la importancia que tendría para la agricultura y el comercio interior de los antiguos estados de Antioquia y del Cauca, la construcción de una vía férrea que pusiera en comunicación entre sí los valles de los ríos Porce y Cauca;…” [3]

Se trataba de unir y comunicar los Valles del Porce y Cauca, importantes arterias fluviales de la región y valles interandinos en la vida económica, social y cultural de Antioquia, para luego enlazarlos con la línea del Pacifico que se construiría desde el valle del Cauca, procurando que los océanos Pacifico y Atlántico estuviesen unidos por medio de  la línea férrea.

Croquis que señalan las principales estaciones ferroviarias entre Medellín y la vecina población de Caldas. En: Archivo Histórico de Antioquia,  Fondo: Mapoteca. Signatura: 830.

Sobre un aspecto general sobre la línea que uniría la Ciudad capital Medellín y el río Cauca, dice un estudioso del tema:

“La ruta férrea Medellín – río Cauca había sido una preocupación temprana en Antioquia. los primeros estudios los había realizado Francisco J. Cisneros y Franklin White hacia finales de la década de 1870, pero sólo hasta 1890 se realizó el primer intento, aunque infructuoso, de llevar a cabo la obra. Las negociaciones se realizaron con la casa O”Brian &Wright para construir un ferrocarril en el Valle de Aburrá hasta el nacimiento del río Medellín en el municipio de Caldas con la autorización para continuarlo hasta el departamento del Cauca” [4]

El ferrocarril de Antioquia, cuya estación terminal era Medellín, años después realizó el trazado hasta el río cauca, ampliando su recorrido a unas zonas ricas en minas de carbón y de hierro y próxima a algunas explotaciones de oro y plata. Fue una forma de expandir las comunicaciones hacía el sur-occidente buscando su dirección al océano Pacífico. En la administración se le llamó la Sección del Cauca, que iba desde la estación Medellín hasta la estación “Alejandro López” en el actual municipio de La Pintada, y su importancia era mayor cuando podía tener acceso a una zona de formación carbonífera, en la banda oriental de la hoya del río Cauca, y poder así obtener la fuente energética para las locomotoras e impulsar nuevas empresas ferroviarias.

En el desarrollo de la Sección Cauca y de todo el sistema ferroviario del departamento, al momento de terminar la construcción del túnel de La Quiebra (1929) y unir completamente la vía desde Puerto Berrio hasta Medellín, se suprimieron las divisiones de Nus y Porce (y por tanto las superintendencias) y se crearon dos nuevas divisiones del sistema: la de Puerto Berrio-Medellín y la de Medellín al sur, que incluía el de Amagá (marzo de 1927) y el tramo al Cauca.

El ferrocarril de Amagá

Los estudios técnicos para la construcción de la vía entre Medellín y Amaga, se iniciaron en 1907, y su levantamiento efectivo se realizó en el año mismo de la inauguración de la estación Envigado en 1911:

 “Desde 1875 se inició la ejecución del contrato para el trazado y la construcción del Ferrocarril de Antioquia, entre el río Magdalena y Barbosa,[5] el primer tramo de 47 kilómetros, entre Puerto Berrio y el río Nus se realizó en los primeros diez años; en 1907 se llevó a cabo un convenio entre la nación y una sociedad anónima antioqueña para el trayecto férreo Medellín – Caldas; los trabajos comenzaron en 1911 y en el mismo año se concluyó; desde allí hasta Amagá (13 Km) se terminó en 1914; el 13 de diciembre de 1932, el ferrocarril llegó hasta La Pintada (Km 144), uniendo por vía férrea los ríos Magdalena y Cauca; en 1911 se clavó el primer riel del ferrocarril de Amagá en Medellín; y, el sábado 15 de abril a las cinco de la tarde se dio al servicio el primer trayecto entre el Km 1 al 8 más 616 metros y 50 Cm (k8 + 616,50/100m), comprendidos entre Medellín y Envigado[6]

Cuando se creó la sociedad anónima que prosiguió con la construcción del trayecto de Medellín a Amagá, se dinamizó su ejecución;  mano y capital regional a favor de la magna obra que tanto desarrollo, progreso, inter comunicaciones zonales, otras oportunidades de emprendimientos de obras así industriales como de índole comercial, de infraestructuras para un futuro cierto pero llevadero, con la construcción de las vías.

La inauguración de las estaciones, era un acontecimiento de suma importancia para las autoridades jurídicas, Administrativas,  sociales, el clero.

Página del Periódico del Ferrocarril de Antioquia, que indica el movimiento de pasajeros en la división del Cauca (a que pertenecía la estación de Envigado) en abril de 1929.

En los años siguientes el ferrocarril de Antioquia pasaría a ser propiedad de la nación, mediante decreto legislativo (O DECRETO DEL GOBERNADOR?,)  No. 0201 de 1958,  y luego la ley 159 de 1961. Esta venta fue autorizada por la Asamblea Departamental de Antioquia mediante la Ordenanza No. 15 de 1961.   ¿Motivos?

Con las líneas ferroviarias y sus dinámicas propias, llegó también un aspecto de ingeniería, técnico y del oficio, que se puede evidenciar en los elementos, objetos, herramientas, administración, construcciones, cambios del paisaje:

 

“Ahora

Para hacer el camino a la locomotora

Las lomas y los riscos disciplinaron:

Las colinas, las abras, se tornaron

Sabios cortes e insignes terraplenes,

Simétricos taludes; y líticos, ciclópeos

Pontones; y rectas y tangentes

Y curvas y espirales

­-Curvas voluptuosas, amplias­-, y desnivel

Dosificado – un dos por mil-

Para fácil marcha de los trenes

Futuros, futuros, y la difícil de los actuales

Peatones”[7] 

Esta descripción del poeta León de Greiff, en especial de la tierra calentana (Bolombolo), “región salida del mapa”, recuerda la acción antrópica del hombre sobre su entorno natural; la línea férrea que se extiende por donde el ingenio y la geografía lo permitan.

Las informaciones de la ejecución de la obra, de la vida que se vivió, lo cantaron y recordaron los juglares de la época, los intelectuales, los escritores a partir de la literatura representada en coplas, trovas, poesías, cantos, recuerdos.

En otro de sus escritos De Greiff dice:

“Dañaron el paisaje

– que a mí no asaz me peta-

Como un pintor y un lienzo y la paleta;

Dañaron el paisaje

Con técnicas absurdas y fórmulas tediosas,

Los sabios (infatuados

Como cualquier poeta),

Los sabios infactuados

 De ciencia ingenieril”  [8]

Lamento del poeta, quien por varios años trabajo como contador en la línea de Amagá, y desde donde escribió algunas composiciones poéticas que hacen relación a las vicisitudes y todo el complejo mundo ferroviario.

(DESCRIBIR LA ESTACIÓN SIN HABLAR PRIMERO DE CÓMO SE CONSTRUYÓ O DE SU INAUGURACIÓN, NO ESTA BIEN) Una descripción del trayecto entre las estaciones Medellín y Envigado la realiza el profesor Rufino Gutiérrez describiendo el entorno geográfico y cultural, con narraciones que detallan aspecto de varios cuadros culturales; los lugares que unía con descripciones arquitectónicas, etc……

“La estación en Medellín está a una cuadra de distancia de la de Antioquia y hace contraste con lo elegante e imponente de ésta, pues es un modesto edificio de un piso, con dos cobertizos, también muy modestos, para depósito y reparación de locomotoras y carros.

La línea sale en dirección sur por entre el camellón de Guayaquil y el que conocíamos con el nombre del Medio, y al llegar al río sigue por la ribera de la derecha de este.

En el kilómetro 9 está la estación de Envigado, a unas cuatro cuadras de la población de este nombre. El edificio es mejor que los anteriores. Los campos muy cultivados y bellos. Aquí empieza a verse, y continúa por largo espacio y a trechos, la cerca o adorno que ha puesto la Empresa del Ferrocarril a su zona, de lado a lado, de naranjas, mandarinas, mangos, pomarrosas y otros árboles frutales y de rosales de muchas variedades, llenos de flores.

Pasado el río Medellín, que más abajo se llama Porce, se llega en el kilómetro 14 a la estación de Itagüí, cuyo poblado está a unos 2 kilómetros de distancia hacía el norte.

Caldas, en el kilómetro 24, es una estación de mucho movimiento, la de mayor después de la de Medellín, con edificio grande, para cuyas bodegas no alcanzan a alojar los centenares de cargas de café que diariamente llegan de los campos vecinos y de las poblaciones del suroeste del departamento. Para las recuas que traen esta carga hay un amplio patio. Está edificada donde principian las calles de la población.” [9] 

Amena descripción que realiza el autor sobre el panorama que observa a sus alrededores, en aquellos años. Campos cultivados, soporte innegable de la vocación agrícola que tuvo la localidad en años idos, los diversos cultivos que engalanaban un paisaje ajeno a los ojos de las generaciones actuales.

La estación “Manuel Uribe Ángel”:

Estación “Uribe Ángel”, municipio de Envigado, inaugurada en 1911. Autor: Fotografía Melitón Rodríguez, 1889 – 1995. Código de referencia: BPP – f – 009 – 0038. Archivo Fotográfico, Biblioteca Pública Piloto. Medellín, Colombia.

Uno de los elementos de mayor importancia arquitectónica de los ferrocarriles, sin lugar a dudas, son las estaciones, estructuras materiales que complementan en gran medida todo el complejo de construcción de las vías férreas y referentes cultural de mayor importancia cuando se quiere hacer una relación general de la historia de los ferrocarriles.

En ellas se han realizado un sinnúmero de actividades comerciales, sociales, culturales en general, siendo un componente arquitectónico urbano nuevo, pues es una estructura que reúne algunas características propias en las construcciones férreas.

Cada estación tenía una serie de elementos constitutivos:

“La composición espacial y usos de una estación ferroviaria se pueden dividir, por una parte, en interiores donde son comunes el vestíbulo zaguán, taquilla, sala de espera, oficina del jefe de estación, oficina del operador del telégrafo, salón de reuniones, oficina de la administración, alcobas de estadía, baños, oficinas de remesas o correos, bodega de equipajes, aforo y entrega de equipajes, bodega de mercancía, bodega de herramientas, oficina de auxilios médicos, etc. Por otra parte, los espacios exteriores se encuentra el andén, pérgola – andén, apeadero, cargadero, etc. Como elementos complementarios y de mobiliario se pueden enumerar los cambia vías, punto rojo, tope de vías, letrero de la estación, letreros de información y nomencladores, placa conmemorativa, pasamanos, bancas, iluminación ornamental, la virgen del Carmen (patrona de los transportadores), telégrafo, poste del telégrafo, tornamesa, lavadero (poseta, pila o aljibe) campana, pasamanos, reloj, locomotoras, vagones, rejas, carro – motores, góndolas, plataformas, carro – tanques, furgones, coches, neveras, restaurantes, auto ferros, entre otros”.[10]

La estación tenía en general tres categorías de transporte: la de pasajeros de primera clase, para personas más pudientes o de clase alta con mejores servicios de atención; la de segunda, para clases medias, obreros y población popular; y las de uso específico de carga.

Posteriormente, todas las estaciones fueron declaradas bienes de interés patrimonial de la nación ( a partir de la ley general de cultura?), con el fin de preservar las pocas que existían o se mantenían en pie, algunas se ubican aún en su sitio original, otras son ocupadas por invasores habitantes para vivienda y algunas no se conoce con exactitud el lugar donde se ubicaron, como podríamos decir ocurre con la estación Manuel Uribe Ángel del municipio de Envigado.

Por ejemplo, vemos que la infraestructura de las construcciones era de la misma característica para todas las estaciones, salvo que algunas eran más reducidas, más pequeñas, para usos diversos, con algunas dependencias, diferentes a otras, según su impacto en el transporte de carga y de pasajeros, etc. Por ello a medida que se construían los ferrocarriles, se iban creando nuevas estaciones, nuevos hitos urbanos que entrarían a ser parte de la cotidianidad urbana regional.

Las estaciones que había en la División del Cauca para el año de 1927, desde Medellín, eran, así en este orden:

Poblado, Aguacatala, Envigado, Sabaneta, Itagüí, Ancón, Tablaza, Caldas, Primavera, Santa Bárbara, Salina, Amagá, Angelópolis, Las Minas, Piedecuesta, Camilo C. Restrepo, Jonás, Fredonia.

En la “Monografía de Envigado” presenta algunos comentarios sobre las estaciones del ferrocarril que existían en ese entonces en su territorio, en que recuerda la importante estación José Félix de Restrepo, en el actual municipio de Sabaneta.

“El Ferrocarril Nacional tiene dos estaciones en territorio envigadeño: La Uribe Ángel, inaugurada el 15 de Abril de 1911 y la de José Félix de Restrepo en Sabaneta inaugurada el 20 de Julio del mismo año”[11]

La estación del antiguo corregimiento de Sabaneta, recordaba a otro importante hijo ilustre de la región, que junto con Manuel Uribe Ángel, dejan sus nombres en estas arquitecturas ferroviarias, que han desaparecido.

Estación “Uribe Ángel” Municipio de Envigado, 1911. Código de referencia: BPP – F – 009 – 0034. Biblioteca Pública de Medellín, Archivo Fotográfico, Medellín Colombia.

Las líneas férreas, las vivencias y dinámicas culturales que se entretejía en ellas, la importancia para el desarrollo de las industrias textiles del país, en esta sección geográfica del Valle de Aburrá,  como un ejemplo; en el beneficio que para las industrias representaba estar cerca de las minas de carbón pudiéndolo beneficiar en las producción de electricidad, y demás aspectos der beneficio; se dinamiza la economía, pues ya se disponía de un transporte más favorable para poder trasladarlos a los centros de consumo; se estuvo cercas también a otros espacios geográficos regionales, se tuvo la posibilidad de aprovecharse del medio de transporte para emprender diferentes actividades socio culturales que dinamizaría regional y nacionalmente el departamento de Antioquia.

Por ejemplo, de la sección de la vía férrea del municipio, se comentaba sobre las muertes accidentales en el ferrocarril, con nombres y fechas del suceso.

“Triturados por el tren. Las siguientes personas fueron trituradas por el tren: Andrea Correa; esposa de Félix Correa, el 6 de Diciembre de 1911; Alfredo González, casado con dolores Arango el 27 de Diciembre de 1935; Jesús María Vélez González el 4 de Diciembre de 1954. Es curioso que estos accidentes ferroviarios hubieran ocurrido todos en el mismo mes”[12]

Tres muertes accidentales en cincuenta años, aunque bajo el número, refleja el riesgo que implicaba transitar por la vía férrea o sus cercanías. El ferrocarril constituía todo un mundo de cosas, humanas y materiales, cargas, fletes, conductor, parafrenero, peones, viaductos, puentes, paso niveles, lugares, productos, valores, cosas variopintas, calles, cuadras, medidas, un mundo de cosas; empresas por crear, fundar, nombres de estaciones, rutas, etc.

Construcción del edificio de la estación “Manuel Uribe Ángel”

En una descripción pormenorizada de las diferentes estaciones con su infraestructura, en la división Cauca (1936), se encuentran enumerados los diferentes elementos que la conformaban: “Estación Envigado: Tiquetera, telefonía y bodega: Construcción de tapia y teja de barro, piso de ladrillo. Área: 120M2.  Kiosco para baño y excusado. Construcción de madera y teja galvanizada [13] inclusive casa para el jefe de estación, dentro del mismo cuerpo del edificio. Tanque de hierro, columnas de adobe” [14]

“Estación Uribe Ángel del Ferrocarril de Amagá, localizada en el municipio de Envigado, a la izquierda las instalaciones de la estación donde se ven campesinos y bultos en arrume. A la derecha el vagón del tren donde posan personas vestidas con atuendos  propias de la élite”. Código de referencia: BPP – F – 001 – 0606. Biblioteca Pública Piloto, Medellín, Colombia.

La descripción de la estación de Envigado, demuestra su sencillez, la funcionalidad del edificio y su orden práctico, así como los materiales comunes de construcción de la época, como la tapia para los muros, teja de barro, madera para el armazón de techos, piso de ladrillo.

También se incluía dentro del conjunto, la casa donde moraba el jefe de la estación.

Para esa época, la división Cauca operaban las siguientes estaciones: Medellín, Poblado, Aguacatala, Envigado (estación Manuel Uribe Ángel), Sabaneta (estación José Félix de Restrepo), Itagüí, Ancón, Tablaza, Caldas, Primavera, Salina, Amagá y Angelópolis.

En el último estudio de patrimonio del 2005, la dirección de cultura consideraba que el sitio conocido como la “La Última estación”, correspondía a los restos arquitectónicos de la primera. Es un local ubicado en la carrera 48, No. 38 A sur 20, sobre la avenida Las Vegas. El Centro de Historia esta completamente seguro que era una bodega o casa del jefe de estación, no la propiamente lugar de abordaje de la carga y los pasajeros en la vía ferroviaria. Sin embargo, se transcribe la descripción arquitectónica que asimila a las características en materiales utilizados en la construcción de la auténtica, aunque ha sufrido transformaciones en su originalidad:

… se distingue por su planta ortogonal y simétrica, con techo a cuatro aguas, muros de adobe empañetado, cubierta con teja de barro, soportado por una estructura de madera compuesta por alfardas, largueros y cerchas. Hoy, dicha construcción, a diferencia de otras estaciones ferroviarias, no muestra en sus techos remates de madera. Por registros fotográficos se comprobó que, en algún momento, sus techos tuvieron tal decorado. La construcción presenta diseño de estaciones ferroviarias, pero el tiempo y las reformas a la que ha sido sometida han transfigurado su apariencia, quedando poco de lo que este edificio fue en su época.

En la fachada occidental hay un corredor porticado con columnas de madera de sentido funcional; hoy, delimitado con un pasamanos, detalle decorativo que no pertenece al diseño original. Presenta, además, una puerta y dos ventanas con rejas de madera tornada, elementos que tampoco pertenecen a dicho diseño. En su interior, la altura entre piso y techo es grande, lo que deja ver la funcionalidad del diseño. El inmueble fue construido para albergar público y almacenar mercancías, según dejan ver los respiraderos o áreas de ventilación abarrotadas con hierro, ubicadas en la parte superior de las ventanas” [15]

“Damas en vía férrea envigadeña, al fondo la estación del ferrocarril Manuel Uribe Ángel 1950” En: “Imágenes de Envigado”, 1860 – 2000. Página: 68.

El actual espacio mencionado fue bodega y casa del jefe de estación, que sufrió transformaciones en su estructura, debido al olvido de que fue objeto por la nación, quien debía velar por su conservación y debido cuidado. Al parecer, algunos de estos bienes de la nación, por manejos administrativos anteriores, pasaron a manos de particulares que los han ido paulatinamente transformando y adoptándolos a sus propósitos, especialmente para el comercio, como se lee en el párrafo siguiente:
“En la fachada norte no aparece corredor, pero se crea un patio con el cerramiento que da continuidad a la fachada principal, sobre la avenida Las Vegas; con un árbol de mango en el centro de éste; también, se anexó un área cubierta hacía el costado oriental con el mismo fin de área social, dando un aire campestre a este espacio” [16]

Esta enumeración de cambios, demuestran la tergiversación del bien inmueble en su función original, y que fue modificado para su fin comercial. Los envigadeños lo tienen hoy como un lugar de remembranza del antiguo ferrocarril, desconociendo las modificaciones realizadas y el real uso del mismo en el contexto de la antigua estación, solo tiene un valor de uso como lugar de esparcimiento y ocio.

En la construcción de la avenida Las Vegas, el referido inmueble, comenta el estudio que:

El trabajo de carpintería de las fachadas no guarda ninguna relación con las originales, es factible que sólo se mantenga la ubicación de los vanos, pero las puertas y ventanas fueron sustituidas. El edificio, como tal, fue opacado con la construcción del intercambio vial “Los Fundadores”, en la Avenida Las Vegas, y por la barra guardachoques ubicada sobre el andén de la fachada principal” [17]

Inauguración de la estación

El jueves 20 de Julio de 1911 a las ocho de la mañana (BRAVO BETANCUR, MENCIONA QUE FUE EL 15 DE ABRIL, p. 134), la estación de Envigado fue inaugurada con la apertura del segundo trayecto del Ferrocarril de Amagá, Km 8 más 616 metros y 50 cm al Km 12 más 10 metros y 70 cm comprendido entre Envigado y Sabaneta.

En la elección del nombre para la estación, el concejo municipal sugirió a la Sociedad Ferrocarril de Amaga, la aprobación en su sesión del 19 de febrero de 1911, el nombre de Manuel Uribe Ángel: Se leyó el acta de la sesión anterior y se le hizo esta observación: Hágase constar que la Sociedad del Ferrocarril de Amagá  aceptó lo solicitado por esta corporación por conducto del señor gerente de bautizar la estación de este municipio con el nombre de “estación Uribe Ángel”. Con esta modificación fue aprobada y se firmó[18] “Se acordó lo que sigue a moción del señor presidente: Facúltese al señor personero municipal para que previéndose de acuerdo con el gerente del ferrocarril de Amagá escogiesen la manera de inscribir en la “estación Uribe Ángel” este nombre con que ha sido bautizada a fin de hacerlo generalmente conocido y perpetuado  [19] 

Otra de las acciones del Concejo estuvo las honras al doctor Uribe ángel por medio de una lápida de marmol. A bueno saber de ella, si desapareció por causa de deterioro o fue a parar a un cuarto de San Alejo, como se dice.

“7…se aprobó por unanimidad y como acuerdo en primer debate lo siguiente: Decrétese la colocación en la “estación Uribe Ángel” del Ferrocarril e Amagá, de una lápida de mármol y letras doradas, para perpetuar la memoria del sabio filántropo doctor Manuel Uribe Ángel, preclaro hijo y orgullo de Envigado[20]

A la inauguración se hicieron presentes autoridades sociales, políticas y religiosas, así Monseñor Manuel José Caicedo, bendijo trenes, vagones y vías férreas, junto con el representante de la junta directiva del Ferrocarril de Amagá, su gerente Camilo C.  Restrepo; El gobernador y general Pedro Justo Berrío; el alcalde del distrito de Envigado Agapito Betancur; y el comisionado del gobierno nacional Jorge Pérez, además de un nutrido público, curioso de ver el inicio de tan gran empresa y sistema de transporte.

Sin embargo, y en vista de que los términos de la ley 26 de 1907, creadora de la sociedad anónima para adelantar la construcción del ferrocarril, comentaba que “Se entenderá que un trayecto de Ferrocarril está construido y que se da al servicio público, si la vía, el material rodante y demás anexidades reúnen todas las condiciones técnicas que se estipulan en este contrato, y si una locomotora arrastrando un tren ordinario cargado recorre la carrilera con la velocidad usual, sin tropiezo”[21].

Por ello, el inicio de operaciones en la estación Uribe Ángel, tuvo retrasos de algunos meses toda por la solicitud de propuesta de tarifas enviadas al ministerio de obras públicas, en que se conceptualizó de pagar unas tarifas en primera y segunda clase y peso permitido llevar, así como descuentos en el transporte de ganado mayor y menor (si la ley establecía las tarifas, porque se habla de negociación y que es la causa de la demora en la inauguración?, cual es la fuente para afirmar eso?) . Las demoras de tipo burocráticas existen desde vieja data en nuestra república y por eso se insistía en que se avance en su promulgación ya que “debido a la urgencia que existe actualmente para poder inaugurar y dar al servicio el trayecto de Medellín a la ciudad de Envigado, trayecto que estaba perfectamente concluido y que ambas poblaciones piden se les dé en servicio” (fuente?).

La inauguración de la estación implicaba para la compañía del Ferrocarril de Amagá, en los términos siguientes:

Se construye la estación Uribe ángel, el hito urbano ferroviario, y su nombre que recuerda a uno de los más queridos y respetados hombres nacidos en la localidad; se cimienta el naciente referente urbano arquitectónico y continúa la vida cultural citadina con elementos nuevos que impactan y dinamizan las relaciones socio cultural en general del municipio.

Con la estación se instauraba un nuevo punto de referencia urbano, una nueva centralidad en complemento al tradicional del parque o plaza de la ciudad. Adicionalmente ingresaba un acelerador del desarrollo urbano a su alrededor, con el levantamiento de viviendas y el barrio Alcalá, en las tierras de la margen del río, que durante mucho tiempo estuvieron sin uso. En los años siguientes, el sector alrededor de la nueva centralidad verá surgir las vías carreteables hacia la población (como veremos) y la conectividad con la Fabrica Peldar en los años 60.

La vida cotidiana que se tejió alrededor de las estaciones. El personaje, el habitante común; la distancia hasta donde se encontraba; parecería que no hiciese parte de la trama local. Llega la estación a dar un nuevo aire urbano a la localidad.

Para el tendido de la vía se utilizaron rieles de acero, de un sistema conocido como Vignole,[22] de 20 kilos de peso por metro longitudinal, cortados en trozos de 5.19 cm, según un informe técnico de 1913.  Se instalaban “empotrados sobre la vía balaustrada con cascajo de río sin lavar y con un alto contenido de arena menuda. Cada kilómetro de carrilera tenía 1700 polines aproximadamente; así, entre Medellín y Envigado existieron cerca de 14648 polines”  (fuente?)

Los materiales que se utilizaron en la construcción de las carrileras eran comunes y de comino, que se encontraban en regiones vecinas de la ciudad de Medellín, que hizo que se presentará un comercio activo por la necesidad constante de usarlas para este fin.

En el archivo Histórico de Antioquia, en el fondo ferrocarril de Antioquia se ha encontrado información de interés para la presente pesquisa, que se citará en que nos enteramos de aspectos diversos sobre la estación en tiempo y espacio, documentos en que hay un contacto de interés mutuo entre la empresa del ferrocarril y la administración municipal.

Portada en uno de los números del “Ferrocarril de Antioquia” Boletín Oficial, de Francisco Javier Cisneros, uno de los forjadores del Ferrocarril de Antioquia. Archivo Histórico de Antioquia. Fondo: Ferrocarril de Antioquia.

Beneficios del ferrocarril para Envigado

Con la puesta del primer riel en enero de 1911, dando inicio a la construcción de la vía hacia Amaga y Caldas, el concejo de Envigado en voz de uno de sus miembros, comentó de las expectativas frente a la obra:  “…además del aumento de la población, su progreso industrial y material que marcha en progresión creciente, el Ferrocarril de Amagá  pronto tocará en la estación de este municipio, y otras circunstancias más que no pueden resaltarse, el amor por esa comunicación es de necesidad y utilidad pública…” [23]

Se encontraban a la expectativa con respecto al porvenir general de la población y particularmente con la llegada del ferrocarril, obra de infraestructura nunca vista en la localidad y de la cual esperaban sacar especiales réditos para el bien de la administración pública en general y para un mejor estar de la sociedad local.

Apertura de calles

Unir la estación y el ferrocarril con el movimiento de personas y tráfico comercial e industrial de Envigado fue una de las iniciativas en cabeza del gerente del Ferrocarril de Amagá, Camilo C. Restrepo, que envió la idea por medio de cartas al concejo municipal, quien mediante acuerdo No. 43 del 23 de febrero de 1911, declaraba de necesidad y utilidad pública la apertura de dos calles”:

“considerando:

  1. Que por circunstancias debidas a la conformación y nivel del terreno en las cercanías de esta población, la Compañía del Ferrocarril de Amagá tuvo que construir el edificio para la “Estación Uribe Ángel” en un punto un poco distante del centro de dicha población;
  2. Que la citada Compañía, por conducto de su gerente, ha solicitado de la corporación de este distrito, el que se decrete la apertura de una calle nueva de corto trayecto, para unir la estación mencionada con la carretera que de esta plaza gira para Itagüí;
  3. Que el concejo ha considerado de necesidad y conveniencia pública, no solo la calle que se indica, sino también otra que, partiendo de la estación Uribe Ángel, en dirección oriente, venga a empalmar con la denominada “José Manuel Restrepo” en la esquina de la casa del sr. Rafael Escobar Isaza crucero de dicha calle con la de “Alejandro Vélez”; y
  4. Que de una de las atribuciones más importante del Concejo Municipal es la de acordar lo conveniente a la mejora y prosperidad del distrito, acatando las disposiciones legislativas y ejecutivas,

ACUERDA:

Artículo 1º. El Concejo Municipal considera que hay grave motivo de utilidad, necesidad y conveniencia pública, en unir esta ciudad con la vía férrea de Amagá,

Artículo 2º. Declárase en consecuencia de indispensable necesidad y de suma utilidad pública, la apertura de las siguientes calles en esta población:

Artículo 3º.  Una que partiendo de la “Estación Uribe Ángel”, empalme con la carretera que de esta plaza gira para Itagüí ; y otra que, partiendo de la misma estación, en dirección oriente, venga a empalmar con la denominada “José Manuel Restrepo”, en la esquina de la casa del sr Rafael Escobar Isaza, crucero de dicha calle con la de “Alejandro Vélez”.

Artículo 4º. Delégase en el señor gerente de la compañía del Ferrocarril de Amagá, la facultad necesaria para la apertura de las mencionadas calles, la dirección de los trabajos y para entenderse  con los dueños de las fajas de terreno que deben ocupar aquellas.

Artículo 5º. Para dar principio a la importante obra que se decreta, presupónese una suma hasta de mil pesos oro ($1.000), la cual se considerará incluida en el departamento de Obras Públicas, capítulo único, artículo 8º  del Acuerdo No. 38, “Sobre Presupuesto de Rentas y Gastos para el año en curso”, quedando aumentado con ella la presupuestada allí”[24]

Sin embargo, las finanzas del municipio no se encontraban en situación de solventar la apertura y enmallado de las calles, la compra de los predios, la construcción del alcantarillado; por lo tanto, la corporación le solicitó al gerente que mandara un ingeniero para su trazado y ayudara al distrito con un préstamo a plazo para realizarla. Para ello se comisionó al vicepresidente  Baltazar Ruiz y al vocal Alejandro Ramírez .  Y se logró acceder a un empréstito de $1000 pesos oro planteados en el acuerdo 43 [25] .

Las relaciones con las compañías del Ferrocarril, tanto de la de Antioquia como la de Amagá, permitieron diferentes beneficios para la población, como fue por ejemplo la rebaja de los fletes para el traslado de la fuente de agua en material de bronce que el concejo pondría en el centro de la plaza y para el uso público. Dice la misiva:

“El señor presidente del H. Concejo Municipal de Envigado, en nota de fecha 7 del presente, solicita rebaja de fletes férreos para la fuente de bronce y verja que introduce aquel distrito para el servicio público. Fue aprobada la proposición siguiente del señor Superintendente General: La fuente de bronce y verja que para el uso público del distrito de Envigado introduce su concejo municipal, se clasificaran en las clases quintas del Nus y segunda del Porce, y a los fletes así computados se les hará una rebaja del 50%. Esta concesión se hará siempre que tales efectos no hayan sido transportados antes del día de ayer, fecha de la solicitud, y de que se presente la factura para la identificación de la carga” [26] 

Del sector de la estación se ha desarrollado una trama urbana que aún está latente en el territorio, representado en sus calles; esas que están desde que se construyó la estación, que de pronto fueron mejoradas, ampliadas, como lo podemos ejemplarizar con la actual calle que sube desde las vegas, la 38 Sur, la que se conoce con el nombre de “Grulla” subiendo por el actual museo Débora Arango, la que va para Peldar, esa  que es muy concurrida y conocida por los habitantes.

Fotografía del acta número 44 de 1911 del Archivo Histórico del Concejo de Envigado.

La carretera entre Envigado  – Itagüí, es otro de los referentes de importancia en este sector occidental del casco urbano del municipio y el puente que los unía, un hito arquitectónico y cultural, lugar de comunicación entre las dos orillas del río a la altura de estas dos localidades, en que ser presentaban variadas interrelaciones humanas, comerciales, de comunicación, encuentros, etc. y más adelante la línea del ferrocarril, que alteraría el paisaje y modificaría en algo el entorno cultural. Ya la terminología ferroviaria ingresa a la cotidianidad de los ciudadanos locales.

Las relaciones entre la compañía ferroviaria y el municipio hacen que se tejan comunicaciones sobre las aperturas de las calles, préstamos, convenios para sacar adelante las obras de las calles, como lo expresan en otra de sus actas, se formen comisiones para organizar las obras:

“…entendiéndose con el gerente del citado ferrocarril señor don Camilo C. Restrepo, le signifique: que esta corporación acepta el empréstito de los $1000 oro para invertirlos exclusivamente en la apertura de la calle que sale a la esquina de la casa de señor Rafael Escobar J; que la empresa del ferrocarril abra la otra…”[27]

 “A continuar …a la demarcación del área de la población, que se extiende a consecuencia de la vía férrea de Amagá y su estación “Uribe Ángel”…a la apertura de una calle que comunique fácil y cómodamente a dicha estación con esta población” [28]

Dentro todo el tejemaneje ferroviario, de elementos, cosas, aspectos humanos involucrados en ésta tarea, aparece además ingenieros civiles recordados en nuestros días, que fueron pioneros y que con su trabajo y experiencia hicieron de la línea del ferrocarril una obra magna para su época, como Alejandro López, ingeniero nacido en Medellín en 1876 y fallecido en Fusagasugá, Cundinamarca en 1940, quien fue recordado y homenajeado por el cabildo municipal en 1911. Decretaron:

“el H. señor presidente sentó esta proposición: Estando prestando el señor doctor Alejandro López gratuitamente importantísimos servicios al municipio, en su carácter de ingeniero civil, tanto en la apertura de la nueva calle, como en la empresa de la planta eléctrica, debe el concejo, en nombre del Distrito que representa, manifestarle agradecimiento por medio de alguna ovación, y para determinar cuál debe ser ésta…nómbrese una comisión… “ [29]

Proposición justa para un benefactor, asesor, compinche de la localidad, como lo fue tan ilustre ingeniero. Sobre este aspecto de ayuda a la localidad en lo concerniente a tener su propia planta eléctrica, se comentó en uno de los boletines del ferrocarril sobre el traslado de una maquinaría para la instalación de electricidad. Escribieron:

“Maquinaría para la compañía de luz eléctrica en Envigado. El doctor Alejandro López, I. C; puso de presente que la maquinaría de que trató en la sesión pasada para la compañía de luz eléctrica de Envigado, viene consignada a él, por haber ofrecido gratuitamente a esa compañía su crédito en el tránsito” [30]

El ingeniero Alejandro López fue una figura importante en la modernización eléctrica de la región, al contribuir con sus conocimientos y experiencia en el montaje de las plantas eléctricas. Por ello, el concejo municipal expresaba al ingeniero López, los debidos agradecimientos y consagrar su nombre en los anales de la municipalidad como uno de los benefactores de este pueblo:

 “se leyó un memorial elevado por el señor Juan Baltazar Berrio por el cual solicita del Honorable Concejo que disponga se le dé la línea divisoria de un predio de su propiedad en la calle que gira para la estación “Uribe Ángel” avenida “Víctor Escobar”. Concluida la lectura y discutido se resolvió: Pase esta solicitud al estudio de la comisión permanente de obras públicas para que informe por el escrito en la próxima sesión” [31]

Se nota en el acta anterior, un interés de un ciudadano envigadeño por tener en orden su propiedad teniendo presente y como referente arquitectónico y cultural la estación Uribe Ángel y la avenida que lleva el nombre de un personaje reconocido en el municipio, Víctor Escobar Lalinde,  un sacerdote envigadeño quien nació el 22 de diciembre de 1860 y murió en Medellín el 25 de marzo de 1907. De este eclesiástico dejaron escrito en una monografía de la localidad que:

“…tenía una memoria excepcional. Para él fue simple juego aprender idiomas, literatura, matemáticas, ciencias filosóficas y teológicas. Sus virtudes corrieron parejas con su inteligencia. Fue ordenado por el excelentísimo señor Bernardo Herrera Restrepo (nieto del historiador José Manuel Restrepo) el 1º de noviembre de 1887. Fue cura de la parroquia de La Candelaria de 1893 a 1903….trajo a Medellín en 1906 la benemérita comunidad de las RR. HH. Salesianas que tanto bien hacen en la educación y la beneficencia” [32] 

Se destaca la obra del sacerdote, recordándolo como ejemplo para sus coterráneos, con una calle, que precisamente llevaba a la estación de la municipalidad.

Detalle de la Avenida Víctor Escobar que comunicaba la estación del ferrocarril y la plaza principal del municipio. En: Archivo Histórico de Medellín.

Años siguientes en el desarrollo de la estación

En otra acta, emanada del Concejo Municipal, se pide una ayuda en la rebaja de los pasajes que ayude a los estudiantes que se tienen que trasladar a la ciudad de Medellín, a estudiar en la Universidad de Antioquia. El acta se refiere en éstos términos:

“Acta No. 28 sesión del día 30 de Junio de 1916, presidida por el señor presidente doctor Luís Eduardo Uribe E.

  1. El señor Fernández sentó otra proposición.

Envíese una nota al señor Gerente del ferrocarril de Amagá, significándole que el honorable Concejo suplica encarecidamente a la gerencia se digne conceder alguna rebaja en el tiquete de ida y regreso para algunos jóvenes que de esta población viajan a Medellín con el objeto de continuar estudiando en la universidad de Antioquia. Puesta en discusión fue aprobada por unanimidad”[33]

El Cabildo Municipal buscaba por medio de peticiones formales a las directivas del ferrocarril de Amagá, ayuda para los que realizaban estudios universitarios, en una época en que los estudios superiores estaban en desarrollo. Pero como sucede en estos llamamientos en aras del interés público, las cosas no salieron a su favor como se entrevé en la siguiente acta de respuesta.

Acta No. 29 del 17 de Julio de 1916…

  1. Acto continuo se leyó una nota del 12 del presente de los señores presidente y secretario del Concejo Administrativo del Ferrocarril de Amagá, por la cual trascriben la siguiente resolución de dicho concejo: El Concejo siente positivamente no poder acceder a lo pedido…” [34]

En vista del uso y de la falta de mantenimiento el concejo solicitaba el arreglo de la vía “Víctor Escobar”, que conducía a la estación, debido al incremento de la actividad comercial y de personas que la transitaban con sus mercancías y el traslado a otros lugares del Valle de Aburrá:
“Acta Numero 29 sesión del día 17 de Julio de 1916. Preside el presidente Luís Eduardo Uribe E.

  1. 1 Incontinenti el honorable vicepresidente Posada sentó esta moción:

Diríjase una nota a los señores alcalde municipal y personero del distrito para que atiendan el mejoramiento de la calle que conduce a la estación del ferrocarril. Puesto en discusión el honorable señor presidente doctor Uribe, lo sustituyó por éste: Autorizase al señor tesorero de rentas para que de acuerdo con los señores alcalde y personero municipales suministre la cantidad necesaria para la reconstrucción o reparación de la avenida “Víctor Escobar” que de esta plaza conduce a la estación “Uribe Ángel” del Ferrocarril de Amagá, según las circunstancias actuales del tesoro municipal” [35]

Se nota un connotado interés por parte de la corporación municipal para que se arregle la calle a la estación, que suponemos debía de en sus trabajos o quehaceres cotidianos.

De igual forma, la vía se enlazaba con la vía que llevaba al municipio de Itagüí, pues el actual puente del pan de queso es una estructura antigua y por ende el medio por el cual se cruzaba el río Medellín y llegar a la vecina población, que quizá es el conglomerado urbano que más relación ha tenido con el actual municipio de Envigado.

El mantenimiento implicaba arreglos de cercos, esplanada y alcantarilladas:

“…la composición con cascajo de varios hoyos o desperfectos que existen en la vía…”[36] 

“10. Enseguida se dio cuenta en el contrato Número 15 confeccionado con el señor Pedro Pablo Ochoa concretado a practicar en la avenida “Víctor Escobar” que conduce a la estación “Uribe Ángel” del Ferrocarril de Amagá, varias obras tales como: reforma de cercos, construcción de una alcantarilla, por 87.60 pesos oro, y se resolvió: Apruébese el presente contrato. Désele el curso legal” [37]

Panorámica de Envigado, con” la Avenida Víctor Escobar” que cruza hacía la Plaza principal. En: “Imágenes de Envigado 1860 – 2000” , página 19.

A través de contratos administrativos con diferentes trabajadores y albañiles se impulsaba su reparación y se suministraba el material de construcción para las vías, como en el contrato número 21 celebrado con el señor Germán de Jesús Mesa para intervenir la calle, que decía:

“…para suministrar 40 carros de cascajo para cubrir los hoyos que existen en la calle que conduce a la estación “Uribe Ángel”, abrir los desagües, suministrar 360 tejas para unas tapias… se resolvió…” [38]

“(Se aprueba) Otro pagaré por 43.36 pesos oro favor del señor Ramón Mesa, por valor de varios carrados de cascajo para emplearlo en la avenida “Víctor Escobar” que conduce a la estación del ferrocarril…”[39]

“3. Se consideró igualmente el contrato No. 12 por 155 – 15 pesos oro,…por trabajos ejecutados en la reparación de un cerco en la calle que conduce a la estación del ferrocarril de Amagá…” [40]

A seis años de la inauguración de la estación Uribe Ángel, sus autoridades municipales expresaban la importancia que había alcanzado para la población y el progreso de la ciudad.  Por ejemplo, diferentes ciudadanos presentaban solicitudes para la rebaja de los pasajes:

“5. Se dio lectura a las solicitudes que los jóvenes Domingo A. Álvarez, Antonio Jaramillo E; Ángel P. García, Antonio J. Calle y Rogelio Arango, en su propio nombre; la señora Gertrudis Arango en el de su hijo Julio Ángel, Isaac Ángel y otros caballeros, en el del joven  Pedro Nel Santamaría han presentado para que  se les conceda el pago del pasaje de 3ª clase en el Ferrocarril de Amagá para trasladarse a Medellín y algunos de ellos algunos auxilios más para favorecerse…” [41]

“6. Se dio lectura a un memorial del señor Juan Esteban Vásquez M. por el cual solicita para su sobrino el joven Pedro Luís Arango, el auxilio de 0.16 oro diarios para el pasaje de tren de 3ª clase en el ferrocarril de Amagá, con el fin de seguir estudios en la Universidad de Antioquia” [42]

La comunidad envigadeña veía en el ferrocarril, una forma algo más cómoda y eficaz para trasladarse a la ciudad capital a realizar sus gestiones de diversa índole, entre ellos, el de adelantar estudios, especialmente en la universidad de Antioquia y como se pide en la misiva, el de la rebaja en los tiquetes, buscando unas tarifas diferenciales en el servicio.

Los tiquetes tenían varias categorías, primera, segunda y tercera, siendo ésta última la más barata y que ellos pedían en su nota. Los estudiantes tenían que viajar todos los días, y tomaban el tren por la mañana y regresaban en el último. Eran viajeros constantes con que se pedía tarifas favorables. Se convirtió en un transporte vital para la comunidad y dinamizó la vida socioeconómica y cultural de los habitantes de Envigado durante las primeras décadas hasta el funcionamiento del tranvía en 1928 y los primeros automóviles de pasajeros en los años 40.

Las calles llevaron los nombres de próceres o personajes destacados de la localidad, como de protagonistas locales, gente común a los que se les reconocía por su sobrenombre, apodo o remoquete, una costumbre generalizado y propio de Envigado, y en general de Antioquia: “Dio cuenta el señor personero de que los Restrepos (Pichonas), le dan el local que queda en la calle que conduce a la estación Uribe Ángel…” [43] 

La “Avenida Víctor Escobar” impulso el movimiento de tierras y cesión de lotes en sus alrededores como puede deducirse de varios hechos:

“6. Hace saber el señor personero que le ha manifestado el señor don Rafael Escobar, que la faja de terreno cedida por él al Distrito para la apertura de una calle en la estación “Uribe Ángel” prolongación de la denominada Borrado va a ser rematada por embargo que se le ha hecho a sus bienes, y que como el Distrito la posee por escritura pública debe reclamarla oportunamente”  [44]  

“7. El señor personero puso en conocimiento de la honorable corporación que cuando se abrió la calle que conduce a la estación “Uribe Ángel” quedó de propiedad del municipio una pequeña faja de terreno, la que fue cedida por éste a la sucesión del señor don Bernardo Ochoa…” [45]

Subrayamos en la primera cita  la calle de nombre “Borrado”, nombre que se escabulle en la memoria colectiva  y posibilita la reconstrucción de la trama urbana del crecimiento del pueblo en ciudad.

El crecimiento de la actividad comercial e industrial con el asentamiento de varias empresas en los años 20, impulsó al concejo municipal en cabeza de su personero, a solicitar al municipio de Medellín a obtener la construcción de una línea del tranvía, que desde 1887 se desarrollaba en la capital. La propuesta era de extender el tranvía hasta la estación Uribe Ángel. Explican la propuesta así:

“2. Sentó enseguida el señor personero la siguiente proposición: Nómbrese una comisión plural, para que estudie, si es posible, una transacción con el municipio de Medellín, a fin de prolongar una de las líneas de tranvía, de manera que venga a esta plaza y termine en la estación del ferrocarril. Como la causa que podría ser obstáculo a este proyecto sería lo de las condiciones sobre que versa el contrato del Ferrocarril de Amagá, debe ser éste el primer punto que se estudie, y si no hubiere inconveniente, ponerse al habla con el representante del municipio de Medellín, para entrar en la transacción de que habla esta proposición” [46]

“5. Preposiciones: El Concejal González presentó la siguiente verbales que fueron aprobadas: Autorícese a los señores personero municipal y abogado del municipio para que inicien con el Ferrocarril de Antioquia las negociaciones tendientes a desviar de la línea del Ferrocarril un ramal que permita el servicio de Auto – Ferro hasta la plaza de la ciudad”[47]

En igual sentido, la corporación había solicitado a la Junta Departamental de Caminos, la construcción de un puente sobre el río Medellín, que comunicara a la otra orilla con el municipio de Itagüí. En la petición escriben en 1919 que:

“3. La presidencia informó que ha tenido conocimiento por el doctor Luís E. Uribe E; de que el puente pedido por el concejo a la Junta Departamental de Caminos, le fue concedido y que se le dijo igualmente que algunos vecinos de Itagüí han ofrecido ayudar para la construcción de los estribos sobre que debe descansar dicho puente en el río, que como la Empresa del Ferrocarril de Amagá es la que más ganará con su colocación, deba solicitar del señor gerente una ayuda con tal fin” [48]

Los vecinos y la administración de Itagüí veían los beneficios del acceso al ferrocarril, aunque para ello debían contar con el apoyo del gerente Camilo C. Restrepo. De esta manera, el ferrocarril estaba catalizando el desarrollo de la zona sur del Valle de Aburrá y su conexión con el suroeste del departamento.

El doctor Luis E. Uribe, quien alertó sobre la noticia de la aprobación del puente, fue una destacada figura regional, pues era médico de varias instituciones públicas, Médico Escolar del Departamento de Antioquia y del municipio por espacio de 20 años consecutivos, además de médico jefe de la fábrica de Textiles Rosellón. El doctor Uribe fue destacado en la vida social y cultural de la ciudad, así como protagonista del concejo y traemos a esta memoria histórica como uno de los más interesados pobladores de Envigado por su progreso y las obras de ingeniería que se realizaban en él.

Era primordial para la corporación y la administración municipal, el de tener unas calles expeditas, cómodas, transitables, síntoma de una emprendedora actividad continúa con su estación ferroviaria.

El Ferrocarril de Amagá es vendido al Departamento de Antioquia

EN ESTA PRIMERA PARTE MENCIONA LOS MOTIVOS DE LA VENTA Y COSAS RELEVANTES.

En otro de los documentos consultados sobre el Ferrocarril de Antioquia y su inventario, a raíz de la venta de éste a la nación, se localizó un escrito donde se describe la estación Manuel Uribe Ángel de Envigado, con algunos datos adicionales, con respecto al anterior documento citado. Con respecto a esto, dejaron escrito que:

“Edificios para estaciones y oficinas. Segunda División. Envigado. Tiquetera, telefonía y bodega. Muros de tapia, techos de teja, piso de ladrillo y baldosa, área 316 M2. Patios y andenes. Kiosco para baño y W.C. Pieza de herramientas, muros de ladrillo, techos de teja de barro, área 34 M2. Casa jefe de estación, muros de ladrillo, techos de madera y teja de barro, piso de baldosa, área 114 M2”  [49]  

Estas medidas suman un área total 464 metros de las instalaciones para el servicio del ferrocarril en la estación Manuel Uribe Ángel en el  municipio de Envigado, según los datos anteriores, que se encontrarían ubicadas a ambas márgenes del ferrocarril en un sector de la actual empresa de Peldar, como se localizan en algunas fotografías aéreas y cartografía del lugar.

Sobre la descripción de las obras de que dispone la estación de Envigado, se trascribirá una cuadro sobre el espacio que ocupan las propiedades, según el inventario de los bienes del ferrocarril  de Antioquia, para la venta a la nación. En el documento se describe el espacio físico en que se halla la estación de la siguiente manera:

“No. 4 Zona entre K 4+ 849.05 al K 9 + 395. Situada entre los municipios de Medellín y Envigado cuyos linderos son: Por el norte, con zona No. 3, con camino que conduce al Poblado; por el sur con terrenos de la estación Envigado y por los lados oriental y occidental con terrenos que fueron de Manuel J. Escobar, José Pabón, Ezequiel Londoño, Juan E. Mesa, Paulina Londoño, Trinidad y Raimundo Londoño, herederos de Alejandro Mejía, María del C Pajón, Leonidas Londoño, Manuel Ruíz, Manuel y Luís Betancurt, Miguel Jaramillo, Waldino Tamayo, Juan Jaramillo, Apolinar Jaramillo y Julio Saldarriaga y Mercedes Botero. Estas zonas equivalen a las zonas relacionadas en la escritura de adjudicación No. 7049 de 17 diciembre de 1957 de la Notaria Tercera de Medellín ya citada con los números 1 a 25.

(ESTA INFORMACIÓN TIENE SENTIDO SI SE RELACIONA CON UN MAPA, DONDE ESTEN LAS LETRAS SEÑALADAS) Zona 5 y 6. Terrenos de la estación Envigado. Situados en este municipio, entre los K 9+395 hoy 9+ 317.25 y K 9 + 703 hoy 9+661, cuyos linderos son: De un punto marcado en el plano con la letra A sobre el costado noreste de la carretera y a 5 metros del eje de la vía férrea, frente al K 9+317.25 una distancia de 19 metros hacia el sur, atravesando la carretera a dar al punto A a 12.50 metros del eje de la línea; de aquí hacia el suroeste, una distancia de 146 metros atravesando una calle a dar al punto B que queda a una distancia de 19.60 metros del eje de la línea férrea y en la esquina de una calle en proyecto frente a la abscisa[50] K 9+477; de aquí hacia el suroeste una paralela a la línea férrea de 16 metros a dar al punto C; de aquí hacia el suroeste formando con la anterior un ángulo recto, una distancia de 14.20 metros a dar al punto D; de aquí hacia el suroeste y formando con la anterior un ángulo recto una distancia de 22 metros a dar al punto E; de aquí hacia el noroeste y formando con la anterior un ángulo recto a dar al punto F a 5.20 metros del eje de la línea; de aquí hacia el suroeste una línea paralela al eje de la vía de 148 metros de longitud a 5.20 metros del eje de la línea a dar al punto G. sobre la margen izquierda de la quebrada; de este punto G. una distancia de 10.20 metros atravesando la zona de la vía férrea hasta el punto H. sobre la misma margen; de aquí hacia el noroeste una distancia de 13.50 metros a dar al punto I; de aquí hacia el norte una distancia de 40 metros a dar al punto J que dista 13 metros del eje de la línea; de este punto una línea quebrada de 171 metros que llega a la esquina suroeste del muro del edificio de Peldar y sigue por todo el paramento hacia el noroeste hasta el punto K; de aquí hacia el este una recta de 15 metros a dar al punto L; de aquí vuelve hacia el noroeste una recta de 39.50 metros a dar al punto M; de este punto hacia el noroeste una recta de 12 metros donde existe la puerta de entrada a la fábrica de Peldar y cruza la línea férrea del apartadero[51] hasta dar al punto N; de aquí hacia el este, una línea de 14 metros a dar al punto O; de aquí hacia el este, una línea de 33 metros a dar al punto P. que dista 12.50 metros del eje de la línea férrea y que está sobre la carretera Envigado – Itagüí; de aquí, cruzando dicha carretera en longitud de 21 metros a dar al punto P. que queda a 5 metros del eje de la línea férrea y de aquí cruzando la zona del ferrocarril una recta de 10 metros a dar al punto de partida A. Estos terrenos fueron adquiridos por el departamento para el ferrocarril de Antioquia, por medio de la escritura No. 7049 de diciembre 17 de 1957 de la notaria tercera de Medellín en mayor extensión y según los numerales 27 y 28 de la citada escritura” [52]

Área de PELDAR. Se nota algunos vagones de ferrocarril y la extensión de la vía férrea hacía el sur. Archivo Fotográfico de la Biblioteca Pública Piloto, Medellín, Colombia. Código de referencia: BPP – F – 018 – 0383.

En el mismo documento, se realiza una relación de las personas con que la empresa tuvo que hacer negocios para la adquisición de predios, con el número y fechas de la inscripción en las notarías. Descripción importante de los bienes  que constituirían después el área que el ferrocarril de Antioquia poseía en el municipio de Envigado.

En las escrituras se presenta el área de la faja o terreno con sus medidas, su ubicación con respecto al trazado general y especialmente los linderos, recordando nombres de propietarios hacía este sector rural de la localidad, hacía el río Aburrá o Medellín y en límites con el actual municipio de Itagüí.

Un ejemplo de las notas sobre las escrituras es como la siguiente:

“Una faja de terreno aproximadamente de 288 metros de longitud, por 10 metros de latitud, con área de 2880 M2 situada parte en el kilómetro siete  (7) y parte en el kilómetro ocho (8) del trazado definitivo del ferrocarril de Amagá, en jurisdicción del municipio de Envigado y comprendida por estos linderos: Por sus costados oriental y occidental con propiedad del vendedor; por el norte con propiedad de la sociedad conyugal constituida por Manuel Ignacio Ruiz y Elena Mesa de R; adquirida posteriormente por el ferrocarril de Amagá… y por el sur con propiedad de herederos del señor Constantino Tamayo y la señora Teodora Arango. Esta faja fue adquirida por compra al señor Miguel A. Jaramillo según escritura No 1111 del 24 de agosto de 1910 de la notaria segunda, registrada el 2 de septiembre siguiente bajo el número 1273, de 2 de septiembre, en el tomo 2 del libro 1”[53]

Se consultó la escritura número mil ciento once consultada en el A.H. A. de la Notaría Segunda de la ciudad de Medellín sobre la historia del terreno del que se habla en la estación de la localidad, que nos remite a otras escrituras años atrás, y que contiene datos históricos y culturales; por ejemplo:

“En el distrito de Medellín, departamento de Antioquia, república de Colombia a veintiocho de agosto de mil novecientos diez ante mí, Estanislao Zuleta notario segundo del Circuito de Medellín… compareció el señor Miguel A. Jaramillo… vecino del municipio de Envigado y dijo: Que da en venta y enajenación perpetúa a la compañía de Ferrocarril de Amagá, sociedad anónima domiciliada en esta ciudad, una faja de terreno que mide de longitud 288 metros, proximalmente por diez metros de latitud, la cual contiene un área de 2880 metros cuadrados y está situada dentro de la finca que el otorgante posee ubicada en jurisdicción de Envigado. La expresada faja está destinada para pasar la vía del Ferrocarril de Amagá, está situada en el kilómetro número siete (7), una parte, y la otra en el kilómetro número ocho(8) del trazado definitivo de dicho ferrocarril y está comprendida dentro de los siguientes linderos: Por el oriente con terrenos del vendedor; por el sur con propiedad de herederos de Constantino Tamayo y finca de Teodora Arango; por el occidente, con terrenos del vendedor y por el norte, con propiedad del señor Manuel Ignacio Ruíz, quebrada “Ayurá” de por medio…    octavo: que el otorgante adquirió la finca…por compra que hizo a los señores Beatriz y  María del Carmen Tamayo…según escritura pública número 2377, ante el Notario Primero del Circuito el 19 de noviembre de 1896…” [54]

Realizar el seguimiento a los diferentes propietarios en la secuencia de las escrituras, ha permitido la reconstrucción de los diferentes poseedores a través de los años, y obtener las características y cambios de las propiedades en el sector estudiado, además de recuperar los topónimos, nombres de fincas, de accidentes naturales, todo siendo modificado por los desarrollos del ferrocarril y la estación Uribe Ángel, hito antrópico que se convirtió en un referente  cultural para la localidad.

En el inventario que se realizó para la venta del Ferrocarril de Antioquia en este año, 1962 y la nación se encuentran las escrituras sobre las transacciones que hizo el ferrocarril con los propietarios de las áreas adquirida por la empresa. Estas son:

Escritura No. 7049 de 17 de diciembre de 1957 d la Notaria Tercera de Medellín, registrada en Medellín el 20 de enero de 1958, así: en el libro primero, impares, serie A, Tomo Primero, Folio 444 No. 246 en enero de 1958, día 11; matricula No. 1 a 16 Folio 1 a 16. Tomo 141 de fracciones abiertas el 15 de enero de 1958. Matricula No. 253 a 298 Folio 253 a 298. Tomo 35 de Envigado. Abierto el 17 de enero de 1958, matrícula 134, folio 179, tomo 9 de Envigado, abierto el 15 de enero de 1942, matrícula No. 19 a 26. Tomo 36 de Envigado, abierta el 17 de enero de 1958, matrícula 272 a 292, Folio 272 a 292.

Escritura 970 del 19 de febrero de 1958 de la Notaria Tercera de Medellín. Libro de matrículas de Envigado, Tomo 30, folios 98 y 99” [55]  

 

 

Fabrica PELDAR. Entrada a las instalaciones, con línea férrea en primer plano. En: Archivo Fotográfico B.P.P. de Medellín. Código de referencia: BPP- F – 004 – 0260.

Mapa que señala la vía férrea y la estación “Manuel Uribe Ángel” en el municipio de Envigado. Archivo Histórico de Antioquia, Fondo: Mapoteca. Signatura: 830.

Son tareas para auscultar con detenimiento las escrituras y remontarse hacía los propietarios originales de estas propiedades; nombres, fincas, escrituras, descripciones, la Envigado un poco más atrás a partir de la estación Uribe Ángel y las posesiones, terrenos, vocación, la geografía del lugar.

Con la anterior pesquisa investigativa se ha pretendido documentar aspectos varios sobre la historia de la estación del ferrocarril del municipio de Envigado, baluarte urbano fundamental y construcción con una inmensa carga cultural, histórica, humana, donde se conjugan aspectos relevantes sobre un hito urbano el cual se pierde en los recuerdos de sus pobladores, y que con la investigación presente, tratamos de recrear recuperando a través de los documentos diversos, algo de su pasado histórico y humano, quedando por auscultar documentos que se encuentran en otros patrimoniales documentales, como los que se conservan en el Archivo General de la nación, donde según informes de fuentes secundarias, se encuentran un gran fondo sobre los ferrocarriles de la nación. En otra oportunidad tendremos la oportunidad de ahondar en el tema, tan interesante y necesario para una historia de las comunicaciones en la localidad.

 

 

Aspecto de del viaducto de la vía férrea que cruza el río Medellín a la altura de la fábrica de PELDAR. En: Archivo Fotográfico BPP DE Medellín. Código de referencia: BPP – F – 015 – 0584.

 

 

 

DOCUMENTOS, CROQUIS, CARTOGRAFÍA, SOBRE ESTUDIO ESTACIÓN

[1] Gutiérrez, Rufino: “Monografías” Página 267. Medio Electrónico…….

[2]Archivo Histórico de Medellín; Fondo: Concejo de Medellín; Sección: Colonia; Título: Informe sobre caminos; Año: 1776; Tomo: 22; Folios: 75 Recto – 77 Recto.

[3] Bravo Betancur, José María Profesor Universidad Nacional  “Monografía Sobre el ferrocarril de Antioquia” Ediciones Autores Antioqueños. Secretaría de Educación y Cultura. Dirección de Extensión Cultural. Volumen 82, Medellín, 1993. Página: 130.

[4]Correa R; Juan Santiago “Del Magdalena al Cauca: El Ferrocarril de Antioquia y el Control Regional” Página 13. En internet.

[5] Gallego Henao, Andrés Uriel.  “Anotaciones sobre la infraestructura en Antioquia. Bogotá, Grupo Argos, Sociedad Antioqueña de Ingenieros, 2003. Páginas: 22 – 24” Citado en el texto que se consulta. Pié de página 7.

[6] Archivo General de la Nación (en adelante AGN). Fondo Archivo Histórico Ferrocarriles Nacionales, Ferrocarril de Amagá 1881 – 1911, Caja 20, legajo 1957. Citado en el texto. Pié de página 8.

[7] Gómez Gómez, Samuel Antonio. “Amagá, es su tierra, conózcala”, Memoria Cultural de Amagá. 2009. Página: 220.

[8] Gómez Gómez, Obra Citada. Página: 221.

[9] Gutiérrez, Rufino. “Monografías”. Tomo: P. 298, 299. FALTAN DATOS Y REFERENCIA COMPLETA. En Biblioteca Luis Ángel Arango, Virtual……

[10]“Red Cultural del Banco de La República en Colombia. Credencial Historia Número 343. “Estaciones del ferrocarril en Colombia, 1850 – 1920”. Sin Foliación.

[11] Garcés Escobar, Sacramento. “Monografía de Envigado” (Segunda Edición) Segunda Edición corregida y aumentada, cuya publicación es auspiciada por el H. Concejo como homenaje a la ciudad en el sesquicentenario de su erección en municipio. Editorial Carpel – Antorcha. 25 de Mayo de 1964.Página: 62.

[12] Garcés Escobar, Sacramento. “Monografía de Envigado” (Segunda Edición). Obra Citada. Página: 124.

[13] “Se denomina galvanizado o galvanización el acto y resultado de galvanizar. Se trata de la aplicación de una capa metálica sobre otro metal diferente haciendo uso de una corriente eléctrica”. En: Wikipedia, la Enciclopedia Libre.

[14] Archivo Histórico de Antioquia. Fondo: Ferrocarril de Antioquia. Oficina Productora: Superintendencia General, Departamento de Materiales, Inventarios y Equipos. Serie: Inventarios de los edificios propiedad del Ferrocarril de Antioquia. Diciembre 31 de 1936. Signatura: 2390. Página: 42.

[15] Castaño González, Mauricio; Restrepo Vélez, Santiago; Santa Álvarez, Jazmín. Investigadores: “Inmuebles Patrimoniales Municipio de Envigado”. Coordinadora Grupo de Investigación Archivo Histórico. Muñoz Mejía Yadira. Arquitecto: Tobón Tamayo, Alejandrino. Envigado, Diciembre de 2005. Página: 81.

[16] “Inmuebles Patrimoniales Municipio de Envigado” Obra Citada. Página 81.

[17] “Inmuebles Patrimoniales Municipio de Envigado” Obra citada. Página: 81.

[18] AHCE. Actas de 1911. Acta número 44, sesión del día 19 de febrero de 1911, bajo la presidencia del concejal Misael Osorio. Folio: 11 Vuelto

[19] AHCE. Actas de 1911. Acta número 63, sesión del día 8 de julio de 1911, bajo la presidencia del concejal Misael Osorio. Folio: 52 Vuelto.

[20] AHCE. Actas de 1911. Acta número 69, sesión del día 21 de agosto de 1911, bajo la presidencia del concejal Misael Osorio. Folio: 67 Vuelto.

[21] Artículo 5 de la Ley 26 de 1907.

[22] “El riel que en Europa se conoce por el nombre de Vignole, porque el inglés Carlos Vignoles lo introdujo en elviejo continente, fue ideado por el Americano Stevens, uno de los grandes ferroviarios de tiempos pasados. Este tipo de riel tiene tres partes, que son: Cabeza,alma y pie. Al pie solemos llamarlo Patín” En: apuntesingenierocivil.blogspot. com/2010/riel.html.

[23] A.H.C.E.(en adelante Archivo Histórico del Concejo de Envigado) Actas de 1911. Acta número 40, sesión del día 16 de enero de 1911, bajo la presidencia del honorable Misael Osorio. Folio: 5 Recto.

[24] AHCE. Acuerdos de 1911, folios 100-104. Actas de 1911. Acta número 43. Folio: 10 Recto.

[25] AHCE. Actas de 1911. Acta número  44, sesión del día 19 de febrero de 1911. Presidente concejal Misael Osorio: Folios: 12 Recto – 12 Vuelto.

[26] Archivo Histórico de Antioquia (AHA). Fondo: Ferrocarril de Antioquia; “El Ferrocarril de Antioquia” Publicación Oficial. Medellín, Junio 30 de 1915. Número: 458. Página: 3636.

[27] AHCE. Actas de 1911. Acta número 48, sesión del día 9 de marzo de 1911, bajo la presidencia de don Misael Osorio. Folio: 19 Vuelto.

[28] AHCE. Actas de 1911. Acta número 51, sesión del día 24 de abril de 1911. Presidente Misael Osorio. Folio: 25 Vuelto.

[29] AHCE. Actas de 1911. Acta número 74, sesión del día 26 de septiembre de 1911. Presidente Misael Osorio Folio: 77 Recto.

[30] Archivo Histórico de Antioquia: Fondo: Ferrocarril de Antioquia. “Ferrocarril de Antioquia” Publicación oficial. Medellín, Marzo 14 de 1912. Número: 296. Página: 2330.

[31] AHCE. Actas de 1916;  Acta No. 21 del 3 de abril de 1916. Folios: 67 Vuelto – 68 Recto.

[32] Garcés Escobar, Sacramento. “Monografía de Envigado” Segunda Edición. Obra Citada. Página: 160.

[33] AHCE. Actas de 1916. Acta No. 28 del 30 de Junio de 1916. Folios: 86 Vuelto – 87 Recto.

[34] AHCE. Actas de 1916. Acta Número 29 del 17 de Julio de 1916. Folios: 88 Verso – 89 Recto.

[35] AHCE. Actas de 1916. Acta Número 29 del 17 de Julio de 1916. Folios: 90 Recto – 91 Vuelto.

[36] AHCE. Actas de 1917. Sesión del día 4 de Junio de 1917. Presidida por el vicepresidente Eulogio Díaz. Folio: 162 Vuelto.

[37] AHCE. Actas de 1916. Acta número 47, sesión del día 18 de diciembre de 1916. Folio: 132 Recto.

[38] AHCE. Actas de 1917. Acta Número 62, sesión del día 18 de junio de 1917. Presidida por el señor presidente Luís E. Uribe. Folio: 163 Recto.

[39] AHCE. Actas de 1917. Acta Número 70, sesión del día 5 de Octubre de 1917. Presidida por el vicepresidente don Eulogio Díaz. Folio: 178 Vuelto.

[40] AHCE. Actas de 1919. Acta número 87, del 22 de septiembre de 1919. Presidente Ricardo Escobar. Folios: 175 Vuelto.

[41] AHCE. Actas de 1919. Acta Número 64, sesión del 21 de enero de 1919. Presidido por el señor presidente Ricardo Escobar P. Folios: 114 Vuelto – 115 Recto.

[42] AHCE. Actas de 1919. Acta número 66, sesión del 29 de enero de 1919. Folio: 125 Vuelto.

[43] AHCE. Actas de 1919. Acta anterior. Folio: 19 Vuelto.

[44] AHCE. Actas de 1919. Acta número 80, sesión del día 10 de Julio de 1919. Presidida por el presidente Don Ricardo Escobar. Folio: 160 Recto.

[45] AHCE. Actas de 1919. Acta número 82, sesión del 4 de agosto de 1919. Presidente: Ricardo Escobar. Folio: 168 Recto.

[46] AHCE. Actas de 1919. Acta número 84, sesión del 21 de Agosto de 1919. Folio: 169 Vuelto.

[47] AHCE. Actas de 1934. Acta número 27, sesión ordinaria del día 13 de Marzo de 1934. Presidente Francisco Restrepo. Folios: 126 Vuelto.

[48] AHCE. Actas de 1919. Acta número 84, sesión del 21 de agosto de 1919. Ricardo Escobar, Presidente. Folio: 171Recto.

[49] Archivo Histórico de Antioquia. Fondo: Ferrocarril de Antioquia. Contratos, 1962. Caja 11.

[50]“Se conoce como abscisa a una coordenada de dirección horizontal que aparece en un plano cartesiano rectangular y que se expresa como la distancia que existe entre un punto y el eje vertical. El denominado eje de abscisa representa al eje de coordenadas horizontal” En: Wikipedia, la Enciclopedia Libre.

[51]“Lugar a margen de un camino u otra vía dispuesto para poder apartarse las personas, los vehículos la mercancía, etc.; y dejar libre el paso” En: Wikipedia, la Enciclopedia Libre.

[52] A.H.A. Fondo: Ferrocarril de Antioquia. Serie: Contratos; Caja: 11. 1962.

[53] A.H.A. Fondo: Ferrocarril de Antioquia. Serie: Contratos; Caja: 11. 1962.

[54] A.H.A. Fondo: Ferrocarril de Antioquia. Serie: Contratos; Caja: 11. 1962.

[55] A.H.A. Fondo: Ferrocarril de Antioquia. Serie: Contratos; Caja: 11. 1962.

Hija mayor de la Parroquia Santa Gertrudis La Magna de Envigado, la Parroquia San José  fue erigida canónicamente en la Arquidiócesis de Medellín por Decreto Arzobispal 693 del 16 de diciembre de 1955. Fue declarada bien patrimonial de valor histórico – arquitectónico del Municipio de Envigado en el primer Plan de Ordenamiento Territorial, aprobado por el Concejo Municipal según Acuerdo 015 del año 2000. Técnicamente está construida con una arquitectura muy sobria, sin ornamentación, en un estilo neogótico con arcos ojivales y pórticos que le dan estabilidad estructural. Con una sola torre y tres naves: central, derecha e izquierda y, en la parte exterior, posee contrafuertes a cada lado que soportan toda la estructura (Arquitecta María Isabel Velásquez, agosto de 2018)

Su historia se remonta  a 1945, época en la cual la Iglesia Santa Gertrudis se estaba quedando pequeña para los múltiples feligreses que asistían fervorosamente a las celebraciones litúrgicas, especialmente en Semana Santa y fiestas patronales. Desde la prensa de la época se hacía eco de la necesidad de construir un nuevo templo en Envigado a razón del aumento de la población que estaba cerca de 25.000 personas.

Para uno de los colaboradores de Ceibas, órgano de la Sociedad de Mejoras Públicas, el  templo de Envigado no tenía la capacidad de albergar a la alta feligresía y por eso “las fiestas patronales y de Cuarenta Horas y las mucho más concurridas de la Semana Santa, tiene que pasar desapercibidas para un gran número de personas que, aunque quisieran asistir, se ven cohibidas por lo bochornoso, antihigiénico y aun anticristiano que resulta el permanecer una y una y media horas en lugar completamente atestado de gentes, en número mayor al que puede alojar el recinto sagrado” (Ceibas, 25 de agosto de 1945, p. 4).

Para el padre de la Parroquia Santa Gertrudis, Jesús Antonio Duque Rivas, el aumento de la población de la ciudad era notorio y el templo cada vez se quedaba más pequeño para los feligreses, por eso consultó con la población la posibilidad de ensanchar la iglesia del parque. Muchas fueron las personas que aseguraron que la idea de ensanchar el emblemático recinto religioso era descabellada, puesto que sería arruinarlo por completo y su costo se elevaría casi a la suma con la que se podría construir uno nuevo (Ceibas, 25 de agosto de 1945, p. 4).

Para “Estanislao”, feligrés de la Parroquia de Envigado y colaborador de Ceibas, el argumento de que el templo se quedaba pequeño para la feligresía no era válido, puesto que “aun cuando tuviera Envigado varios templos las fiestas patronales tendrán que celebrarse en el que está dedicado a la patrona, como también las principales funciones de Semana Santa por ser este, el templo parroquial” (Ceibas, 29 de septiembre de 1945, p. 1). Además, argumentaba que Envigado pronto tendría la Capilla del Asilo, la Capilla del nuevo Hospital del Municipio, la Capilla del Colegio de las Reverendas Hermanas y muy posiblemente, la del Patronato de la Fábrica de Rosellón. A cambio, Estanislao sugería al Padre Duque que “para comodidad e higiene de los fieles, se sirva hacer abrir las ventanas del Templo en esas funciones de mayor concurso, para que el aire se renueve, como también hacer retirar el reclinatorio en forma de vería que rodea el altar del Sr. De la Piedra para que los fieles puedan con mayor amplitud entrar y salir por la nave del Resucitado” (Ceibas, 29 de septiembre de 1945, p. 1).

A finales de noviembre de ese año, varios ciudadanos, entre ellos personalidades de Rosellón, Grulla, Rey Sol, La Bota del Día, Talleres de don Jorge Álvarez y otros como don Luis Palacio, don Jorge Sánchez, don Jacob Jaramillo, artesano de zapatos; don Esteban Carmona y don Misael Osorio, imaginero, concejal y miembro de la junta de fábrica de Santa Gertrudis; además del Alcalde, Antonio Foronda y los funcionarios de la administración municipal, enviaron un memorial al padre Duque, con el fin de que este intercediera ante el arzobispo de la arquidiócesis para que se aprobará la construcción de un nuevo templo en Envigado. Los firmantes de esta misiva ofrecieron con entusiasmo su apoyo al padre Duque y prometieron ayuda moral, material y pecuniaria[1].

El 20 de mayo de 1947 la junta de la Iglesia de la parroquia Santa Gertrudis envío al Arzobispo el memorial de los vecinos acompañado de una resolución donde se expresaba que por el aumento de la población no estaba demasiado lejos la necesidad de dividir la parroquia en dos. Además se hizo alusión al terreno donde se pensaba construir el nuevo templo y se pidió aprobación para que Francisco Restrepo Molina, médico y filántropo de Envigado; Julio Uribe Estrada, propietario de la Farmacia Colombia; Aquilino Saldarriaga Ochoa, personaje ilustre del municipio. Nemesio Álvarez, ilustres concejal; y Pastor Garcés Londoño, comerciante, literato, miembro de la sociedad Jesús de la Buena Esperanza y periodista empírico de Envigado conformarán la Junta de construcción. Este último como tesorero[2].

El 29 de mayo de 1947, la Curia dio licencia para la construcción de un nuevo templo y aprobó todos los puntos expuestos por la junta de la iglesia, como fue el terreno y la junta de construcción.

Uno de los aspectos importantes para construir el nuevo templo fue la consecución del sitio y los terrenos para su construcción. En 1945 la familia González Arango ofreció un terreno en la finca el Guáimaro (cerca de la fábrica de Tejidos Rosellón), pero fue rechazado debido a que no tenía espacio suficiente para la plaza y la casa Cural[3].

El padre Duque y la junta de la iglesia decidieron entonces construir el templo en un terreno llamado el Llano, que las señoritas Elvira y Lucrecia Rendón Bolívar habían cedido en muy buenas condiciones[4] en  1944, quienes, según don Iván González, eran fervientes devotas de San José, por lo cual el nuevo templo lleva el nombre del santo[5]. El señor González fue por varios años concejal de la ciudad, miembro de unas principales familias pobladoras y benefactor de la iglesia Santa Gertrudis.

Las razones expuestas por la junta para construirlo allí eran que dicha “propiedad es suficiente para una gran iglesia con sus dependencias y comodidades necesarias, casa cural y otras obras más”, además, “está situado a unas doce cuadras del actual templo parroquial y a unas cuatro cuadras de la fábrica de Rosellón que tiene alrededor de tres mil trabajadores y con tendencias de seguir aumentando cada día, y que es el barrio donde más casas se construyen y hacia donde más se extiende la población”[6]

Del nombre San José

La ubicación del terreno de las señoras Rendón fue el más adecuado para la construcción del templo, la casa cural y la plaza, porque se encontraba cerca de la Fábrica de Tejidos Rosellón, que para el momento de los inicios de la construcción contaba con más de 3000 trabajadores entre empleados y obreros que demandaban abrigo espiritual, pues tenían largas jornadas de trabajo y la parroquia Santa Gertrudis quedaba muy lejos de la fábrica.

La iglesia y las costumbres católicas se convirtieron en aliados de la industria para obtener un mejor control sobre los obreros. De acuerdo con Londoño (2004) se realizó una constante campaña moral, social y religiosa, con ayuda de las diferentes organizaciones católicas, en especial de la Acción Social Católica y los órganos de prensa como El Obrero Católico, además de la labor de varias comunidades religiosas como los Jesuitas, las Hermanas de la Presentación, los Hermanos Cristianos o Lasallistas. Esta labor era complementada con la acción de la Juventud Católica, la cual preparaba a los jóvenes varones para la defensa de la Iglesia y la propagación de la Doctrina Social Católica entre el medio obrero[7].

Estas acciones de la Iglesia, combinadas con las medidas de los empresarios, que se centraron en los “beneficios sociales y laborales”, y un paternalismo empresarial y un asistencialismo comunitario; dieron como resultado una serie de prestaciones sociales y unas obras de infraestructura como los barrios obreros, la clínica o centro de salud, el Patronato de Obreras, las Cooperativas de trabajadores, las escuelas públicas, los periódicos y las revistas; con el fin de mantener a los trabajadores sumisos y optimizar la producción, así como para prevenir la infiltración de las ideas y partidos comunistas. Por otro lado, se introdujo una ideología del trabajo, de naturaleza religiosa, en la cual, la responsabilidad, el deber y el amor por la empresa y el patrón (como familia y comunidad cristiana) primaban en las relaciones laborales y sociales.

Para don Fernando Rojas, colaborador de la Parroquia San José, la cercanía a la Fábrica también influyó en nombrar como patrono a San José, por ser el abogado de los obreros[8]. Sacramento Garcés, el historiador local y de la época, se atribuyó la idea del nombre a la parroquia nueva en su monografía de Envigado, debido a su “calidad de secretario y archivero de la Parroquia y amigo personal del sr. Cura (Duque)”[9].

Su primer párroco, Antonio José González, comentaba en 1956 sobre su labor en el medio obrero y sus creencias religiosas: “solo me resta por decir que anhelo, con todas mis fuerzas, el mejoramiento permanente de la vida espiritual de la parroquia, así como el mejoramiento material de varios miles de obreros que componen mi grey y cuyo fervor y entusiasmo religioso me ha llenado siempre de satisfacción y de orgullo”[10]

Construcción del templo

El diseño del templo de San José estuvo a cargo de la firma de ingenieros y arquitectos “Colombiana de Construcciones”, entre ellos Aníbal Ochoa Mejía y Orlando Hurtado Restrepo (Sánchez Bustamante y Mejía Martínez, Tomo 2, 2002, p.581). Si bien se desconocen las razones puntuales por las cuales fue construida en estilo neogótico, diferentes estudios resaltan que este estilo estaba de moda. De acuerdo con Checa-Artasu (2012), en Latinoamérica el estilo neogótico en la arquitectura religiosa, fue una constante entre el último tercio del siglo XIX y primera mitad del siglo XX, convirtiéndose en un símbolo del equilibrio entre la jerarquía católica y el gobierno[11] Esta afirmación se explica, porque los templos construidos en este estilo se convirtieron en hitos urbanos por su monumentalidad, lo que se relacionó con la importancia que se le dio al papel de la iglesia en la construcción de los estados nacionales y como lo eclesiástico se incorporó a los gobiernos con el fin de mantener unos valores cívicos y políticos sustentados en la doctrina católica[12].

Varias son las Parroquias en estilo neogótico que se construyeron en Medellín y Antioquia, en especial a principios del siglo XX, entre ellas están la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario (Don Matías) (1926-1970), la Iglesia Nuestra Señora de las Misericordias (Barrio Manrique) (1921-1931), la Basílica Menor de Nuestra Señora del Carmen (Frontino) (1922-1941), la Iglesia Sagrado Corazón de Jesús (“Barrio Triste”) (1923-1930), la Iglesia Jesús Nazareno  (1941-1953) y la Iglesia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro (Barrio San Diego) (1945-1951) entre otras.

Los ingenieros de Colombiana de Construcciones midieron el terreno, pusieron  cuatro estacas, una en cada esquina, y entregaron los planos a Jesús María Vélez (alias “Suso” Vélez), para que empezara la construcción del templo. Don Suso era un albañil de origen campesino que había participado en diferentes trabajos en la ciudad de Envigado como  la Capilla del Señor Sacramentado de la Parroquia Santa Gertrudis la Magna y aunque “no tenía capacidad para hacer esa iglesia, no se equivocó en nada”, según su hijo Israel [13].

Cuenta Fernando Rojas que al principio hubo lo que se llamaba convites que traían piedras de la Quebrada la Ayurá para hacer los cimientos. Los adobes y tejas los trajeron de Tejares San José, ubicado en Guayabal y de propiedad de Manuel Londoño, quien también era dueño de la Ferretería de Envigado. El adobe que se producía, de un quemado especial, con medidas de 42 cm y otro de 40 cm, que ayudaba para unirlos mejor con la mezcla[14].

Los métodos de construcción fueron muy rústicos, no se utilizó hierro y los andamios eran hechos en guadua, regalada de don Félix y don Norato Correa (los famosos locos correa), amarradas con alambre. Los muros eran grandes y las columnas eran de 80 con 1,20 mts. Los trabajadores de la obra no superaban las diez personas, entre ellos don Suso y su hijo Israel, a los cuales les pagaban los sábados cada ocho días en el Almacén El Ideal de Don Pastor Garcés, gran colaborador de la Iglesia.[15]

En la construcción fue fundamental las donaciones amplias y constantes de los feligreses, especialmente de los obreros y administradores de la Fábrica de Rosellón. Cuentan que el Padre Antonio José González Arango subía todos los viernes a pie, desde la Iglesia Santa Gertrudis, a recibir las donaciones que los obreros de Rosellón daban cuando recibían su salario[16]. Así lo recuerda don Iván, que su tío (el padre González) madrugaba para San José y se sentaba en un taburete con una ponchera a tres metros de distancia de la Portería de Rosellón.  De igual forma, las ventas de empanadas y bocadillos en un kiosko que hacían las señoras devotas como su tía Margarita González, Lorenza Uribe, Josefa Montoya, Ana Rojas (tía de don Fernando Rojas), Ramón González y otros de apellido Vasco y López[17].

Aun sin estar terminado el templo, algunos padres de la Iglesia Santa Gertrudis como el padre Jaramillo y el padre Fabio Arango decían misa en un altar que hacían en un corral con canes y una mesa[18]. Una vez terminadas las naves laterales, el padre Duque solicitó a la Curia el permiso para celebrar misas los domingos y días festivos. Dicho permiso fue concedido el 7 de noviembre de 1952[19].

El primer párroco de la Iglesia San José fue el padre Antonio José González Arango, quien se posesionó el 29 de enero de 1956[20]. Perteneciente a una ilustre familia envigadeña que estuvo vinculada al progreso y bienestar de la ciudad, el padre González hizo su carrera sacerdotal en el Seminario de Medellín y fue ordenado por Monseñor Manuel José Cayzedo el 17 de marzo de 1923. Fue sacerdote de Angelopolis y Sabaneta, antes de pertenecer a la Iglesia Santa Gertrudis, donde se desempeñó como padre hasta que Monseñor Joaquín García Benítez, Arzobispo de la Arquidiócesis de Medellín, lo nombró como sacerdote de la Parroquia San José el 16 de diciembre de 1955[21].

El padre González comenzó a celebrar misas los domingos a las cuatro y treinta de la mañana para los trabajadores de Rosellón del turno de la noche, según don Fernando, “para que se fueran a dormir tranquilos y no se tuvieran que preocupar por nada, ni por levantarse para misa”[22].

Su terminación

Según escritura 1507 de 1962, la parroquia San José adquirió terrenos de la urbanización el Guáimaro de la familia González Arango. De acuerdo con la Tesorería de Rentas del Municipio, la Parroquia San José tenía a su nombre los siguientes inmuebles en 1968: Loma San Rafael, La Sebastiana y 4 lotes del Guáimaro (Archivo Parroquia San José)[23]. En 1989, el padre Enrique Bonilla Arenas, vendió a los señores Hernán Gómez y Harivadan Shar el terreno de forma triangular ubicado al lado izquierdo de la Parroquia San José, hoy Urbanización Villas de San José (Escritura 4.530, Notaria Sexta de Medellín)[24].Después de haber sido erigida en parroquia (1955), la Iglesia San José pasó legalmente a ser poseedora de los terrenos donde estaba construida, incluso de otras propiedades, mediante la Escritura 3261 del 4 de julio de 1956 de la Notaria Tercera de Medellín. Por medio de ese título, la Parroquia Santa Gertrudis traspaso los terrenos adquiridos de las hermanas Rendón, una casa de habitación situada en el barrio Uribe Ángel (escritura 34 de 1952) y un lote de terreno de 10 varas de frente por 20 varas de centro situado en la manzana cinco del barrio Uribe Ángel (Archivo Parroquia San José, escritura 621 de 1954 /Envigado).

Con la ayuda del padre González y la generosidad de los envigadeños, el templo de San José fue terminado totalmente más o menos en 1960. Las puertas fueron hechas en cedro por el ebanista envigadeño Don Alfonso Carmona, los vidrios de las ventanas los trajeron de España, los arcos de las puertas principales fueron hechos en piedra bogotana, lo mismo que los confesionarios, la cruz del altar, el púlpito y el comulgatorio. Las campanas fueron donadas por la Fábrica de Rosellón en 1953[25] y la maquinaria del reloj fue traída del taller de mecánica industrial San Rafael de Medellín[26].

Con el nuevo templo, en especial desde 1952, los habitantes de aquella parte de la ciudad tanto urbana como rural, ya no tenían que bajar a Santa Gertrudis a recibir los servicios litúrgicos. Sin embargo, la atracción del viejo templo seguía, pues según cuentan los vecinos de la zona seis de Envigado: “los habitantes continuaban bajando a misa descalzos, con los pantalones remangados y las batas levantadas” (Gómez, 2010, p. 31).

 La casa cural

Entre 1965 y 1967 se construyó la casa Cural. El padre González quería una casa grande, de dos pisos, con corredor, muy bonita, al lado izquierdo del templo (donde hoy está la Urbanización Villas de San José), pero por razones desconocidas, fue construida al lado derecho por Don Iván Vélez (hijo de Suso Vélez). Dicha construcción fue hecha en un terreno con poca firmeza, porque allí habían tirado toda la tierra sobrante del terreno donde construyeron el templo, por esta razón se empezó a deslizar la tierra una vez se abrió la carretera para San Rafael, hoy carrera 30 Sur. En los años noventa, la casa comenzó a ceder y se tarjaron sus paredes (entrevista personal con don Fernando Rojas, 31 de julio de 2018). Por lo anterior, en 1999, el padre Carlos Mario Ochoa Gómez reconstruyó la casa cural poniéndole unas columnas de 30 mts para que cogiera firmeza, además la administración municipal construyó el muro de contención alrededor de ella, sobre la carrera 30 Sur [27]. Doña Marta Rosa Rendón de Bolívar y su esposo Libardo Antonio Bolívar, vecinos de la parroquia, donaron un lote de terreno situado en el paraje la Tablaza en el Municipio de la Estrella, para ayudar económicamente al padre con la reconstrucción de la casa cural (Notaría Primera de Envigado, Escritura 4064 del 23 de diciembre de 1999)[28]

Reformas al templo

Si bien la Iglesia San José ha sido admirada por su belleza y solidez arquitectónica, a lo largo del tiempo se le han hecho algunas reformas en su interior. Después del temblor de 1979 el padre Hernando Escobar le hizo poner vigas y columnas de amarre a la cúpula de la iglesia para darle mayor firmeza (Entrevista personal con don Luis Arturo Mejía, 17 de septiembre de 2018). Alrededor de 1993, cuando estaba el padre Enrique Bonilla, se cayó el techo del Altar principal, porque se deterioró por los múltiples nidos de paloma que había encima. Esto ocasionó un daño en el comulgatorio que debió ser remodelado al igual que el techo. (Entrevista personal con don Fernando Rojas, 31 de julio de 2018). Dicha remodelación fue empezada por el padre Bonilla y terminada por los padres Guillermo Zuleta y Fabio Carmona  (Entrevista personal con don Luis Arturo Mejía, 17 de septiembre de 2018).

En tiempos del padre Bernardo Restrepo (2012-2014) se cambiaron las lámparas del interior del templo. Cuenta don Fernando que lastimosamente estas no duraron mucho y a la llegada del padre Nazareno Sánchez Rivera “se nos apareció un ingeniero, el padre le comento y le hizo poner unos reflectores para iluminar el altar”. Así mismo, el padre también hizo poner los vidrios faltantes en las ventanas e impermeabilizó las terrazas de los costados izquierdo y derecho, porque se estaban presentando filtraciones que afectaban los muros del interior del templo y en el 2017 se instaló nuevamente la cruz de la cúpula que se había caído (Entrevista personal con don Fernando Rojas, 31 de julio de 2018). En este momento se adelantan las remodelaciones de la cafetería, un espacio que tiene la iglesia al lado izquierdo y que puede generar recursos para el manteniendo de la parroquia.

 Urbanismo e inserción de la Parroquia en la comunidad

El terreno donde se construyó el templo estaba al lado de la calle que conducía a Rosellón, rodeado de fincas de plataneras y pasto con ganado, había muy pocas casas, en su mayoría muy rusticas. Al occidente, bajando para la Parroquia Santa Gertrudis, estaba el Barrio Mesa Jaramillo, el cual fue impulsado por accionistas de la Fábrica de Rosellón desde 1923 para dotar de vivienda a los empleados (Restrepo, 2017, p.106). Según cuenta don Fernando, Rosellón había hecho un barrio para los encorbatados (los empleados). En la actualidad, las casas de los empleados están en la manzana comprendida entre las calles 39 y 40 sur y las carreras 34 y 34 A (Ángel, Gente, 17 de marzo de 2017).

Al oriente se encontraban los sectores de La Última Copa, El Socorro, Los Chorritos, El Chispero, Primavera y la Pava que conformaban la vereda el Salado (hoy el barrio El Salado), además lo que se conoce ahora como Chinguí con sus fincas de agricultura y de recreo. Un paisaje muy rural, con caminos estrechos y de herradura.[29] Al Sur se empezaban a poblar, de forma más masiva, los terrenos cercanos a la orilla de la Quebrada la Mina y las fincas aledañas a esta que estaban siendo loteadas y vendidas a bajo costo, principalmente a los obreros y trabajadores de Rosellón, Grulla, Rey Sol y la Bota del Día.[30] Así mismo, en una loma, se encontraba un paraje de caminos entre matorrales, hoy San Rafael, el cual empezó a poblarse y crecer al mismo tiempo que la Parroquia San José. Y al frente o norte habían cultivos de platanares que iban hasta la Quebrada la Ayurá y el barrio “El Guáimaro”, también propiedad de los González Arango.[31]

La parroquia San José contribuyó, de manera significativa,  al desarrollo urbanístico de Envigado, especialmente a la conformación del Barrio San José y a la expansión de la parte Suroriental de la ciudad que desde antes de empezar el templo, se mostraba como un lugar para habitar, principalmente por los trabajadores y obreros de las diferentes industrias. Una vez terminada la construcción del templo, en 1960, se empezó a construir una urbanización al frente de la Iglesia y los vecinos del sector de San Rafael emprendieron la misión de hacer una carretera para comunicar a su comunidad con la carretera a Rosellón (hoy es la carrera 30 Sur).[32]

Entre las décadas del cincuenta y sesenta, la vereda El Salado y los sectores de la Mina, San Rafael y Chinguí se empezaron a organizar, primero en Centros Cívicos y después en Juntas de Acción Comunal, que les permitieron aunar esfuerzos para construir carreteras, acueductos, casas y escuelas, además de encementar vías y realizar obras sociales.[33]

Para los años ochenta y noventa el paisaje alrededor de la Iglesia había cambiado notoriamente, atrás habían quedado las mangas y los árboles frutales. Los sectores rurales se integraron a la zona urbana de la ciudad y sus habitantes ya no vieron la necesidad de bajar a recibir misa a San José, pues se habían construido dos nuevas iglesias: la Iglesia Santiago Apóstol por Decreto 34 del 31 de julio de 1986 en el barrio El Salado y la iglesia Santa María de Nazaret por Decreto 27 del 5 de agosto de 1996 en el barrio La Mina- parte alta (Directorio de parroquias de la Arquidiócesis de Medellín [en línea])

Con la construcción del parque San José a principio de los años ochenta, la parroquia se consolidó como un centro para el encuentro de la comunidad, tanto para las celebraciones religiosas como  culturales y recreativas. El lugar estaba ambientado con árboles, bancas y una estatua de San José muy cerca al atrio de la Iglesia. Así permaneció hasta el año 2014, cuando la administración municipal lo intervino notablemente.

El parque fue remodelado entre el 2014 y el 2015 con una inversión de 3800 millones de pesos y entregado a la comunidad en un acto conmemorativo el 5 de marzo de 2015. De acuerdo con el Alcalde del Municipio de Envigado, Héctor Londoño Restrepo “el parque da todas las condiciones para que la familias puedan venir a sentarse, a disfrutar”[34]. Con la remodelación se quitó la estatua de San José Obrero que estaba en la parte cercana al atrio de la iglesia y se colocó al costado izquierdo de la calle principal que sube para la Universidad de Envigado, gracias a la generosidad de la Familia Agudelo Salinas, vecina y colaboradora de la Parroquia.

Durante los trabajos de remodelación del parque cambiaron un poco las dinámicas del barrio y las fiestas religiosas se vieron afectadas. En palabras del padre Nazareno: “muchos feligreses dejaron de asistir  a la parroquia de San José, porque fueron a otras parroquias ya que era muy difícil la entrada por el pantano, la incomodidad y el templo solo podía abrir una puerta”[35]

La remodelación del parque San José se hizo pensando en mejorar y modernizar la infraestructura  pública, con el fin de recuperar espacios que estaban siendo invadidos por carros, parqueaderos, negocios y ventas ambulantes. El objetivo de la administración municipal fue recuperar y propiciar el disfrute de la comunidad en este sitio[36].

Los diseños de la remodelación estuvieron a cargo de los arquitectos Alexandra Urrea y Javier Vera y el arquitecto John Jairo Henao fue el director de obra. En las medidas nuevas estaba el cambió de los pisos y enchapes del atrio, la plazoleta central y las escalas; la construcción de rampas para garantizar la accesibilidad de población con limitaciones físicas; iluminación LED, instalación de dos cámaras de seguridad, amoblamiento del espacio público con bancas,  basureras, jardines y arborización. Además se creó un nuevo espacio denominado la “Estancia de San José” conformado por andenes, bancas, bolardos, iluminación, arborización y jardín, donde se resaltó el pedestal y la escultura del santo (San José Obrero).[37]

 Ornamentos, imágenes y fiestas religiosas

A la llegada del padre González, el templo estaba construido a medias, pues faltaban los arcos, el techo y todos sus acabados. Además era necesario dotarlos de los ornamentos e imágenes propias para las celebraciones litúrgicas y para que fuera un templo digno como morada de Dios. El padre González dotó a la Parroquia de imágenes sagradas, ornamentos y trajo el sagrario que reposa en el altar derecho de la Iglesia.

Las imágenes religiosas de la Parroquia San José, en su mayoría fueron hechas en el taller de los Osorio, especialmente por don Pedro José Osorio y traídas a ella a partir de 1956, fecha en la que el templo se inauguró como iglesia parroquial.

Entre ellas están: El señor del triunfo, el Buen Pastor, María Magdalena, un Nazareno, La Inmaculada (donada por don Guillermo Tamayo), María Auxiliadora, Santa Gertrudis, San José Obrero, el pesebre y todos los apóstoles. Don Faustino Ruiz Correa, primer mayordomo de fábrica de la Parroquia, regalo el burrito y el asno; el Resucitado fue elaborado por el escultor Pedro Raduá y regalado por Don Julio Uribe; Uno de los Nazarenos y el Señor del Sepulcro (donado por don Guillermo Tamayo) fueron hechos por el escultor de Envigado Pablo Estrada, al igual que los retablos de las estaciones del Santo Viacrucis. El señor Guillermo Tamayo también donó el Cristo de la Cruz.[38] Cuenta don Iván que su familia pagó la restauración de dos o tres Jesús Nazarenos que eran muy feos, con rasgos muy bruscos[39].

En los últimos años se adquirió la imagen de la Madre Laura, idea impulsada por un grupo de oración devoto de la Santa, quienes mandaron a hacer la estatua a Ecuador, según Don Fernando, es la primera imagen de la Madre Laura tallada en madera que entró a Colombia[40].

Por el estilo sobrio del templo, el altar siempre ha sido muy rústico, sin ornamentos. Hace 10 o 12 años se construyeron unos retablos en madera para los altares laterales y en la parte central, construyó un altar en mármol de color crema[41].

En el 2013 se adecuó el salón detrás del altar como oratorio, en el cual se expone al Santísimo todos los jueves. Los decoradores de la parroquia adecuaron el espacio con un retablo hecho de madera e icopor con un ángel a cada lado del Sagrario y la imagen del Sagrado Corazón de María, quien fue obsequiada, hace 5 años, al padre Bernardo Restrepo por los descendientes de la señora Alicia Muñoz, vecina y colaboradora de la Iglesia. El sagrario del oratorio, que está hecho en madera, lo elaboró el padre de uno de los colaboradores de la Iglesia[42].

La mayoría de las imágenes religiosas que posee la Parroquia permanecen guardadas durante gran parte del año en los salones del templo, pues muchas de ellas solo salen en los días de fiestas patronales o en Semana Santa, donde los fieles las pueden admirar y venerar. En la Parroquia, la fiesta patronal se realiza todos los 19 de marzo en honor a San José y el 1 de mayo a San José Obrero. También se celebra la fiesta de la Virgen del Carmen, la Inmaculada y la Santa Madre Laura.[43]

La Semana Santa es una de las celebraciones más concurridas de la Parroquia. De acuerdo con don Fernando, “inclusive, lo que es jueves, viernes y sábado puede venir más gente que en Santa Gertrudis”. Según él, esta celebración es muy parecida a la de Santa Gertrudis, “las procesiones salen del mismo lugar, una arranca para arriba y la otra para abajo”.[44]

En las procesiones se cargan los diferentes Santos representando la pasión y resurrección de Cristo. De acuerdo el jesuita Alberto Múnera, las procesiones tienen por fin evangelizar el pueblo, a través de las imágenes que pasan por las calles y son veneradas por los fieles, quienes mantienen la firme convicción de que estas bendicen sus casas y familias.[45]

En el templo de San José llegan numerosos fieles a celebrar la Semana Santa, según don Fernando, “Llenar esta Iglesia es difícil, difícil, pero se llena”

 Consideraciones finales

Con una arquitectura muy sobria, sin ornamentación, la Parroquia San José es la única en su estilo neogótico con que cuenta la ciudad de Envigado. En casi sesenta años de su existencia ha contribuido de manera notable al desarrollo urbanístico de la localidad, pues gracias a su presencia en el sector se conformó un barrio con el mismo nombre y se expandió la frontera urbana de la parte Nororiental del Municipio.

Sobria, pero imponente, por su estilo y organización, sobresale en el paisaje urbano del oriente de Envigado como testiga del desarrollo de los barrios, los cambios económicos, sociales y culturales de su alrededor. Sin lugar a dudas, la Parroquia San José se ha logrado vincular, con su religiosidad y espiritualidad, a las prácticas, eventos y actividades significativas para la comunidad.

Referencias

Archivo

Archivo Parroquia San José

Notaría tercera de Medellín, Escritura 3539 del 27 de diciembre de 1944.

Notaría Sexta de Medellín, Escritura 4530 del 29 de septiembre de

Notaría Principal de Envigado, Escritura 1507 del 2 de septiembre de 1966

Notaría Tercera de Medellín, Escritura 3261 del 4 de julio de 1956

Notaría Primera de Envigado, Escritura 4064 del 23 de diciembre de 1999

Notaría Primera de Envigado, Escritura 87 del 16 de enero de 2004

Entrevistas

Entrevista personal con don Fernando Rojas, 31 de julio de 2018.

Entrevista personal con don Iván González, 8 de agosto de 2018.

Entrevista personal con don Israel Vélez, 27 de julio de 2018

Entrevista personal con don Luis Arturo Mejía, 17 de septiembre de 2018

Periódicos

“Envigado necesita otro templo”. Ceibas, órgano de la Sociedad de mejoras Públicas, 25 de agosto de 1945, p.4

“Más sobre el nuevo templo”, Ceibas, órgano de la Sociedad de mejoras Públicas, 1 de septiembre de 1945, p.3

“Algo más sobre el nuevo templo”, Ceibas, órgano de la Sociedad de mejoras Públicas, 15 de septiembre de 1945, p.7

“Más sobre el nuevo templo”, Ceibas, órgano de la Sociedad de Mejoras Públicas, 29 de septiembre de 1945, p.1

“Sobre el nuevo templo”,  Ceibas, órgano de la Sociedad de Mejoras Públicas, 24 de noviembre de 1945, p. 4

Ángel, L. “El Barrio Mesa es el paraíso de Envigado”, Gente, 17 de marzo de 2017 [En línea] Recuperado de http://gente.com.co/historia-del-barrio-mesa-de-envigado/

Audiovisual

“El parque San José tiene nueva cara. Noticias Tele Medellín, 9 de marzo de 2015 [Video de YouTube] Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=8T1Zx30HKr8

Alcaldía de Envigado, “Transformación del Parque San José, uno de los sitios más emblemáticos de Envigado”, 6 de marzo de 2015

Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=S8RTPyM8otk

En red

Estudios Previos. Interventoría en la Remodelación del Parque San José de Envigado, 27 de noviembre de 2013 [En línea] Recuperado de https://colombialicita.com/documento/?p=/actual/2013/DEPREV/205266011/13-15-2160126/DEPREV_PROCESO_13-15-2160126_205266011_8995627.pdf&c=13-15-2160126

Secretaría de Obras Públicas, “El Parque San José recuperó su brillo gracias a la inversión de $3.800 millones”, Boletín de Prensa N° 052, 2 de marzo de 2015 [En línea] Recuperado de https://www.envigadoteinforma.gov.co/el-parque-san-jose-recupero-su-brillo-gracias-a-la-inversion-de-3-800-millones/

“Un patrimonio sagrado” Revista Semana, 4 de diciembre de 2014 [en línea] Recuperado de https://www.semana.com/cultura/articulo/las-procesiones-de-mompox-popayan-un-patrimonio-sagrado/383411-3

Libros y Revistas

Checa-Artasu, M. (2012). Catedrales neogóticas y espacialidades del poder de la iglesia en las ciudades del occidente de México: una visión desde la geografía de la religión. Revista electrónica de geografía y ciencias sociales Vol. XVI, núm. 418 (49).

Garcés, S. (1964). Monografía de la ciudad de Envigado. Medellín: Academia Nacional de Ciencias de Bolivia.

Garcés, M., Garcés, G. y Palacio, S. (2015). Tras la senda de Pastor. Bogotá: Ediciones

Gómez, M. (2010).  Tejidos de Memoria. Medellín: Divergráficas Ltda.

Jurado Giraldo, C. (2016). Semblanzas de los Envigadeños más destacados. Envigado: Centro de Historia.

Londoño, P. (2004). Religión. Cultura y sociedad en Colombia. Santa fe de Bogotá: Fondo de Cultura Económica.

Restrepo, E. (2017). Historia de Rosellón (1912-1943).Centro de Historia de Envigado.

Sánchez, V. Mejía, J. (2002). Envigado entre la Montaña y el rio, Tomo 2. Envigado: Editorial Lealon.

[1] Ceibas, 24 de noviembre de 1945, p. 4.

[2] AAM, Fondo Diócesis de Medellín, Correspondencia, Solicitud de licencia para construcción de la parroquia San José, 1947

[3] Ceibas, 1 de septiembre de 1945, p.3

[4] Ibíd.

[5] Entrevista personal con don Iván González, 8 de agosto de 2018

[6] AAM, Fondo Diócesis de Medellín, Correspondencia, Solicitud de licencia para construcción de la parroquia San José, 1947

[7] Londoño, P. (2004). Religión. Cultura y sociedad en Colombia. Santa fe de Bogotá: Fondo de Cultura Económica, pp.85 y129

[8] Entrevista personal con don Fernando Rojas, 31 de julio de 2018.

[9]Garcés, S. (1964). Monografía de la ciudad de Envigado. Medellín: Academia Nacional de Ciencias de Bolivia,  p.43).

[10] Ibíd., p.116

[11] Checa-Artasu, M. (2012). Catedrales neogóticas y espacialidades del poder de la iglesia en las ciudades del occidente de México: una visión desde la geografía de la religión. Revista electrónica de geografía y ciencias sociales Vol. XVI, núm. 418 (49), p.1

[12] Ibíd., p. 2

[13] Entrevista personal con don Israel Vélez, 27 de julio de 2018.

[14] Ibid. entrevista a Vélez.

[15] Garcés, M., Garcés, G. y Palacio, S. (2015). Tras la senda de Pastor. Bogotá: Ediciones Mi Libro.

[16] Entrevista personal con don Fernando Rojas, 31 de julio de 2018.

[17] Entrevista personal con don Iván González, 8 de agosto de 2018.

[18] Entrevista personal con don Fernando Rojas, 31 de julio de 2018.

[19] Garcés Escobar, S (1964). Monografía de la ciudad de Envigado. Medellín: Academia Nacional de Ciencias de Bolivia p.45.

[20]Envigado entre la Montaña y el rio, Tomo 2. Envigado: Editorial Lealon, p. 792.

[21] Jurado Giraldo, C (2016), Semblanzas de los Envigadeños más destacados. Envigado: Centro de Historia. p.270

[22] Entrevista personal con don Fernando Rojas, 31 de julio de 2018.

[23] Se desconoce en qué momento y a quienes fueron cedidos o vendidos los terrenos  de la Loma de San Rafael, La Sebastiana, los lotes del Guáimaro y las propiedades en el barrio Uribe Ángel, pues no se encontraron documentos alusivos a ello y las personas entrevistadas no tenían conocimiento del asunto.

[24] Los señores Hernán Gómez y Harivadan Shar vendieron esta propiedad al señor John Osorio Hoyos, gerente y representante legal de la constructora  de Edificios Ltda. –Conedil, por Escritura 2888 del 29 de noviembre de 1989 de la Notaria 17 de Medellín.

[25] De acuerdo con la semblanza del padre González, las campanas fueron fundidas en la propia Fábrica de Rosellón por el señor Alberto Bolívar en instaladas en la torre en el tiempo pastoral del padre González (Jurado Giraldo, C. (2016), Semblanzas de los Envigadeños más destacados. Envigado: Centro de Historia,  p.271

[26] Entrevista personal con don Fernando Rojas, 31 de julio de 2018.

[27] Entrevista personal con don Luis Arturo Mejía, 17 de septiembre de 2018.

[28] Esta escritura de venta fue revocada por un Acta del 29 de marzo de 2007, firmada por la señora Marta Rosa Rendón, en la cual se aclaraba que el terreno fue donado a la Parroquia San José y no vendido como se expresa en la Escritura. Posteriormente, este terreno fue vendido al señor Honorio Alberto Vélez García por Escritura Pública N° 87 del 16 de enero de 2004 de la Notaria Primera de Envigado.

[29] Gómez, M. (2010).  Tejidos de Memoria. Medellín: Divergráficas Ltda, p.25

[30] Gómez, M. (2010).  Tejidos de Memoria. Medellín: Divergráficas Ltda, p.29

[31] Entrevista personal con don Fernando Rojas, 31 de julio de 2018

[32] Gómez, M. (2010).  Tejidos de Memoria. Medellín: Divergráficas Ltda, p.53

[33] Gómez, M. (2010).  Tejidos de Memoria. Medellín: Divergráficas Ltda, pp.31-52

[34] “El parque San José tiene nueva cara”. Noticias Tele Medellín, 9 de marzo de 2015 [en línea] Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=8T1Zx30HKr8

[35] Alcaldía de Envigado, “Transformación del Parque San José, uno de los sitios más emblemáticos de Envigado”, 6 de marzo de 2015

Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=S8RTPyM8otk

[36] Estudios Previos. Interventoría en la Remodelación del Parque San José de Envigado, 27 de noviembre de 2013.

[37] Boletín de Prensa N° 052, 2 de marzo de 2015 [En línea] Recuperado de https://www.envigadoteinforma.gov.co/el-parque-san-jose-recupero-su-brillo-gracias-a-la-inversion-de-3-800-millones/

[38] Entrevista personal con don Fernando Rojas, 31 de julio de 2018

[39] Entrevista personal con don Iván González, 8 de agosto de 2018

[40] Entrevista personal con don Fernando Rojas, 31 de julio de 2018.

[41] Entrevista personal con don Fernando Rojas, 31 de julio de 2018

[42] Entrevista personal con don Fernando Rojas, 17 de septiembre de 2018

[43] Entrevista personal con don Fernando Rojas, 31 de julio de 2018.

[44] Entrevista personal con don Fernando Rojas, 31 de julio de 2018

[45] “Un patrimonio sagrado” Revista Semana, 4 de diciembre de 2014 [en línea]) Recuperado de https://www.semana.com/cultura/articulo/las-procesiones-de-mompox-popayan-un-patrimonio-sagrado/383411-3

 Para entender la magia que logra despertar un proyecto vial en cada uno de sus hallazgos no hace falta ser arqueólogo, aunque cuánto quisiera saber de esta ciencia, así fuera lo mínimo de sus bases.

Con seguridad se hubiese triplicado mi fascinación al conocer que mientras avanzan las obras de metroplús en su tramo 2A la historia de Envigado va ganando elementos que la pueden recontar.

Por suerte di con el indicado y ahora eso, que para mí fue tan valioso (al punto de considerarlo mágico), lo puedo compartir con ustedes. Conocí a Juan Pablo Díez, quien aparte de ser el director de investigación en la corporación Sipah (Sociedad de Investigación, Patrimonio, Ambiente e Historia) es el arqueólogo titular de la licencia del proyecto que hoy avanza por la cra. 43A, entre San Marcos y el Parquecito del Índer. Esto fue lo que me contó.

Otros 3 colegas conforman su equipo de trabajo y de lunes a domingo (también si hay festivos), en horarios de la obra incluyendo los nocturnos, son los ‘otros ojos’ de las máquinas, puesto que la única forma de garantizar que una obra no haga un daño de patrimonio arqueológico es que tenga un acompañamiento permanente. “Siempre el arqueólogo debe estar al pie de donde se esté haciendo el movimiento de tierra, sea manual o mecánico, para determinar y garantizar”, enfatizó.
Y desde un comienzo quiso hacer un paréntesis para despejar una inquietud de la comunidad. Díez me aclaró que el hallazgo arqueológico tiene una particularidad: se detienen las labores de obra solo en el punto del mismo, “si tenemos una obra que mide más de 1 km y el punto del hallazgo mide 10 m de largo x 10 m de ancho, tenemos una obra de 9900 m y pico que continúa, y no tiene por qué estar parada. Han surgido desinformaciones, pero el proceso de arqueología en el tramo 2A de metroplús no ha frenado la obra, no llega a ese nivel”.

Cuentan viejas historias
Continuó: “El balance reciente mostró que las actividades de rescate hasta ahora han tomado en días hábiles 2 meses y medio y en el punto exacto del hallazgo. No es que la obra haya estado frenada 2 meses y medio; los puntos específicos, en su totalidad, se han tomado ese tiempo para ser rescatados”.

Aclarado esto, pasó a explicar el valor histórico y patrimonial de lo que arroja hasta el momento el primer tramo de este sistema de transporte, en el que se han encontrado 3 tipos de vestigios de interés arqueológico.

En primer lugar están los fragmentos de cultura material (restos de cerámica, herramientas de piedra, restos de loza); los hay desde 2000 años de antigüedad hasta pedazos de vidrio producidos seguramente en los s. XIX o XX y que lo que los hace arqueológicos es que al analizarlos a contraluz se les descubren imperfecciones, burbujas y basuritas, detalles que dejan ver su trabajo artesanal y no de producción industrial.

Esa información no está registrada ni se relaciona aún con el desarrollo urbano. Estos han sido hallados en aproximadamente 56 puntos de la obra (se encuentra un elemento, se detiene la máquina, se levanta y se guarda. Por ahora es eso, el análisis vendrá en la época de laboratorio).

En segundo, los suelos sepultados: pequeños fragmentos de suelos que corresponden al relieve original antes de la construcción de la ciudad. “En esos reductos se desarrolló la vida de las comunidades indígenas y de los primeros colonos, y en ellos, que por cualquier motivo no fueron alterados en la ciudad, se hallan los elementos de cultura material”, dijo el arquitecto.

Calculó que hasta el momento van unos 30 puntos con reductos de suelo, los cuales miden desde casi 1 m hasta 15 m: “Son suelos orgánicos (casi siempre negros), y ese es un gran hallazgo, pues son elementos en su punto de reposo original”, sentenció.

Otro dato interesante es que con muestras de suelo original se puede analizar, por ejemplo, el polen y con este se puede saber qué vegetación había en la época (reconstrucción ambiental).

Este segundo todavía no se ha destapado, porque la obra no ha llegado hasta allá, pero está a 1 m de profundidad y se cree que podría ser prehispánica. Díez acotó: “Hemos notado que el desarrollo del municipio no ha generado movimientos muy fuertes, lo que ha hecho son rellenos y vaciados de suelos para compactarlos y sobre ellos desarrollar la ciudad; las intervenciones y excavaciones más fuertes se han dado donde van las redes de diferentes tipos, pero el resto de la ciudad (sus casas y vías) tiene elementos y suelos por debajo”.

El tercer grupo lo conforman estructuras arquitectónicas que obedecen a la red húmeda de la ciudad desde sus inicios; es decir, el alcantarillado y el acueducto desde el comienzo de la vida urbana de Envigado.

Las construcciones con formas, tamaños y puntos de localización demuestran que no eran casas una seguida a la otra, sino casi que de esquina a esquina. “Estamos hablando de cuando eran mangas y potreros, períodos de 1800 probablemente”, dijo.

Son las famosas acequias, de interés arqueológico sobre todo por sus componentes arquitectónicos e ingenieriles (adobes de barro cocido, macizos, rocas traídas de río, algunas de más de 200 kg); no pegados con aglutinante, sino con argamasa o entre ellos, porque el tiempo los pegó.

Las hay desde 20 cm hasta 4 m, y esto habla de función; por ejemplo, las más superficiales podrían ser conducciones de agua. Pero su importancia histórica es inmensa, al existir la posibilidad de entender y reconstruir cómo era la vida de Envigado en esa época. Esto, con los desechos, que arrojan información sobre qué enfermedades había (agua potable o contaminada) y su crecimiento poblacional, entre otros aspectos.

Hay acequias valiosas por destacar (van unas 30), pero cómo no mencionar el que podría ser uno de los antiguos andenes del municipio y su muro de contención (a partir del muro estarían las viviendas). Según los cálculos del conocedor, su rango cronológico se ubicaría entre 1880 y 1950; está entre las calles 38 sur y 38A sur.

El experto recordó 2 hallazgos de este grupo que han sido de gran interés: al frente de la Fiscalía se encontró sepultado un canal hecho en tierra que sería de conducciones antiguas de agua, en el período prehispánico; está a 70 cm de profundidad. Y a la altura de la calle 34 sur se halló una construcción en piedra, sepultada y sin ningún aglutinante moderno (escombros, cemento, pegante, teja).

Fotos: cortesía

ia y trasladados en algún vehículo. Solo ha de haber unos cuantos a los que les tocó ser enterrados en Santa Gertrudis luego de ser llevados al hombro.

La historia del templo católico como lugar central de la población y del territorio, de concentración, de brújula y eje principal del municipio, se remonta a la época del desarrollo rural, entre 1650 y 1770, cuando el visitador Francisco Herrera Campuzano, adjudicó los terrenos de Envigado, el Ancón e Itagui a Doña María de Quezada, viuda del capitan Juan Dazza. La venta de lotes de tierras atrajo a nuevos colonos, algunos españoles, que en compañía de sus esclavos, se fueron ubicando en la zona.

Varias familias como los Vélez, los Benítez, los Sotos, los Isazas, los Restrepos, los Fernández, entre otros, quienes conformaron las primeras generaciones de pobladores de toda la zona sur del Valle del Aburrá.   Las primera unidades de producción agraria son haciendas que incorporan todas las actividades propias, con establos, pesebreras, sementeras o parcelas con cultivos de pancoger, casa de molienda y

alojamiento para los esclavos. Un ejemplo típico de la hacienda colonial es la casa de la cultura, “Miguel Uribe Restrepo”, que conserva parte su estructura y disposición espacial.

El primer templo católico  se ubicó en el sector de San Rafael, construido por la familia De la Calle y su principal cabeza, Don Francisco de la Calle, quien construye una capilla en su hacienda en 1750, dedicada a Nuestra Señora de los Dolores, luego de obtener la licencia el 28 de julio del visitador Melchor Gutiérrez de Lara. Previamente habían obtenido autorización eclesiástica y justificado desde varios motivos: la existencia de aproximadamente 400 habitantes,

la necesidad de control social y moral, y el difícil traslado hasta la Villa de la Candelaria para los oficios religiosos.

Desde 1772, se inicia el proceso de erección de la parroquia en el parque principal con la gestión de las principales familias de la clase alta como los hacendados blancos para obtener los permisos eclesiásticos de Popayán, capital de la Diócesis y jurisdicción a que pertenecía la villa de la Candelaria de Medellín y por ende el territorio de Envigado.

El cura vicario de la villa Juan Salvador de Villa y Castañeda hizo la solicitud ante el obispo de Popayán, Jeronimo Antonio Obregon y Mena, para erigir dos parroquias por incremento de los pobladores: Envigado y Hato Viejo (Bello). En ese mismo año de 1772 se levanta el expediente eclesiástico para corroborar las condiciones de erección. Se comisiona a José Jerónimo de la Calle, miembro principal de la élite local, para que reúna la información necesaria, y  es así como se levanta un censo que da como resultado 2.163 personas y el testimonio de varios de los representantes de la sociedad rural envigadeña, quienes declaraban las condiciones del sitio y las posibles rentas y recursos para el sostenimiento de la nueva parroquia. Entre ellos, tenemos a Don Vicente Restrepo, cabeza del tronco familiar, del cual desciende José Felix y Cristobal, el primer sacerdote de la parroquia. Otros testimonios fueron: José Palacio Estrada, Antonio Arango y José Antonio Isaci Atuesta. Este donaría las tierras donde se levantaría a partir de 1776, la plaza, calles y manzanas del casco urbano de la ciudad.

El 13 de julio de 1773, el obispo de Popayán decreta la erección de la nueva parroquia, ratificado por el gobernador de la provincia Juan Jerónimo de Encizo, en septiembre del mismo año. Sin embargo la capilla construida en el sector de San Rafael continuó prestando sus servicios hasta tanto no se construyera la nueva iglesia en los terreno donados por Isaci Atuesta, para iniciar el nuevo poblado urbano. Es allí en San Rafael, donde comienza a ejercer su ministerio el padre Cristóbal José Restrepo Velez, desde diciembre de 1775.

Hacia finales del siglo XVIII, la nueva capilla en la nueva plaza se convirtió en el centro religioso de la población. No se tienen datos de su construcción, sin embargo hacia mediados del siglo XIX, se volvió insuficiente para albergar a los habitantes, por su crecido número. Esa sí como mas de 80 vecinos, el 25 de septiembre de 1859 dirigen una carta al presbitero Julián María Upegui pidiéndole que interviniera con el Obispo y obtener el permiso de demolición del viejo templo y edificar uno nuevo.

El 21 de noviembre del mismo año el Obispo dispuso que se organizara una Junta con tal fin. Los trabajos se iniciaron pero pronto hubo que suspenderlos debido a la guerra civil de 1860. El Pbro. Simón de J. Herrera, encargado de la Parroquia, se dirigió al Obispo de Medellín Valerio Antonio Jiménez el 20 de octubre de 1864 pidiéndole permiso para continuar con el Templo. El 25 del mismo mes, el obispo Jiménez concedió el permiso y ordenó, que como tenían que destruir la antigua Iglesia pues la construcción era en el mismo lugar, que si para celebrar la santa misa no había capilla en la población se habilitará una y en los días festivos se celebrará la santa misa en la plaza. De Capilla sirvió una de las habitaciones de la Casa Cural y en los días festivos se celebraba la santa misa en un tablado construido en el costado occidental de la plaza. El 16 de noviembre de 1864 se reanudó la construcción.

Tiempo después lo continuó, bajo la hábil dirección del ingeniero Henri Breche, el presbitero Jesús María Mejía, quien después de grandes esfuerzos y dificultades tuvo el gusto de terminarlo y hacerlo consagrar solemnemente el 24 de febrero de 1897.

Breche había llegado en 1856 a explotar minas en compañía de otros ingenieros franceses Adolfo y Pablo de Bedout, Armand de Coleville, Eugene Lutz y el conde Adolfo de Bourmount. El ingeniero francés se quedó un tiempo trabajando en algunas obras y retornó luego a Francia hacia finales del siglo.

 RECUENTO GENEALÓGICO Y BIOGRÁFICO SOBRE ALGUNOS DE LOS MIEMBROS DEL APELLIDO RESTREPO.

– Familia Restrepo Londoño

los descendientes del apellido Restrepo, se debe a la llegada a la Nueva Granada (Colombia), del asturiano Alférez Don Alonso López de Restrepo y Méndez, nacido en el año de 1620 en el lugar conocido con el nombre de Restrepo cerca de la Vega de Rivadeo en la Feligresía de San Esteban de Piantón, dentro de la jurisdicción de Castropol.

Poco tiempo despues de Alonso, llegó su primo Marcos López de Restrepo del Águila, natural de San Lúcar de Barrameda, llegó poco tiempo después con el fin de contraer matrimonio con Magdalena Guerra Peláez, hermana menor de María Josefa con quien ya se había casado Don Alonso.

En estos tres siglos y medio, hemos visto sobresalir a muchos de sus descendientes en todos ámbitos posibles; en el manejo de la cultura, la política, la administración y labores del  Estado, abogados, médicos, ingenieros; en todos los oficios que se requirieron para el desarrollo del país y se han destacado en la sociedad antioqueña.

En el caso particular de la familia Restrepo Londoño, se puede observar en la primera parte de este trabajo, que comprende los cuatro primeros cuadros genealógicos, detallando en el primero a las personas que antecedieron  a Manuel y Lola, quienes dieron  origen a al  tronco de la familia que componen el árbol con las líneas o “ramas” de los descendientes de Manuel Restrepo Echeverri y su señora María Dolores “Lola” Londoño Posada.  (Ver cuadros 1, 2, 3 y 4).

Manuel Restrepo y Lola Londoño.

A continuación en los cuadros finales, se detalla, la genealogía de algunos de los descendientes de Alonso López de Restrepo y Méndez, quien fue el primero en llegar a nuestro país con el apellido Restrepo. (Ver cuadros 5, 6, 7 y 8)

Mostraré una sinopsis biográfica de algunos de los más destacados representantes de las familias que hacen parte de esta rama del árbol genealógico de los Restrepo de ascendencia antioqueña, comenzando por la línea familiar de mis padres.

Manuel Restrepo Echeverri, mi padre, nació en Rionegro, Ant. el 13 de abril de 1888 y falleció el 30 de abril de 1952 en la ciudad de Medellín.  Fueron sus padres Don Agapito Restrepo González y Delfina Echeverri Echeverri. Desde muy joven emprendió la vida de los negocios cuando su familia se trasladó a Medellín, en el comercio abarrotero en el Guayaquil comercial, residencial  y tranquilo de esa época. Quien conoció a quien su esposa y contrajo matrimonio el día 21 de abril de1914. De esta unión se procrearon ocho hijos, cuatro mujeres y cuatro hombres, de los cuales dos fueron religiosos, Monseñor Alberto Restrepo Londoño, secular del Seminario Conciliar de Medellín (Ver información  cuadro No 1 de los Restrepo) y la Madre Luz Elena Restrepo Londoño, religiosa de la Compañía de María, colegio de la Enseñanza en Medellín.

Se distinguió como comerciante en abarrotes y en la industria ladrillera donde dio empleo a muchas personas con quien fue generoso y humanitario; se recuerdan las donaciones de becas para estudiantes seminaristas de escasos recursos.

María Dolores Londoño, mi madre, era hija de Víctor Londoño Londoño y de Leonisa Posada Restrepo, descendiente de Don Alonso López de Restrepo y Méndez  por la rama de su bisnieto José Lorenzo Vélez de Rivero y sobrina de Juan de la Cruz Posada Restrepo, hermano de Leonisa. (Ver cuadro No 2 de los Restrepo y No 8 de la los descendientes de Alonso Restrepo) y emparentada con Jorge Posada Greiffestein, quien fue presidente de Fabricato, por ser nieto del Dr. Juan de la Cruz Posada Restrepo.

Fue la mayor de 16 hermanos, entre los cuales se destacaron Jesús, Eduardo, Víctor (hijo), Abel y RamónH Londoño Posada; algunas de sus hermanas fueron casadas con prestantes hombres públicos.

Antonio Restrepo Echeverri, mi tío,  quien se distinguió como industrial en productos de chocolate y derivados. Su señora esposa Elisa Escobar, era prima de la esposa de Don Alejandro Ángel conocido hombre público y financista.

Elías Restrepo Echeverri, tío, casado con Teresa Gaviria, se desempeñó como administrador del Tejar Guayabal, propiedad de Manuel su hermano, situado en la carretera a Cristo Rey.

Carmen Restrepo Echeverri, tía, casada con Jacinto Salazar Mora, padres de profesionales distinguidos de la ciudad.

Concepción “Concha” Restrepo Echeverri, tía, quien fue religiosa en Bogotá.

De mis hermanos: Hijos de Manuel y Lola.

Monseñor Alberto Restrepo Londoño, sacerdote. (Ver biografía en la genealogía de los Restrepo, cuadro No 2).

Nora Restrepo Londoño, nació en el año de 1919 y falleció en 1999 en Medellín; religiosa de la Compañía de María (Colegio de la Enseñanza, Medellín). Ocupó diversos cargos en la comunidad, residió en la ciudad de Roma por algún tiempo enviada por su congregación. Como religiosa se conoció con el nombre de la Madre Luz Elena. (Ver cuadro N° 2, de la familia Restrepo)

Blanca Restrepo Londoño, nacida el 28 de diciembre de 1920, casada con Ricardo Barrientos Trujillo,( ambos fallecidos) de cuya unión hubo un hijo el comerciante Mauricio Barrientos Restrepo, casado con Sandra Uribe Vásquez y dos nietos; Ricardo nacido en Medellín y Juan Pablo, nacido en San José de Costa Rica, donde reside desde hace algún tiempo. (Ver cuadro N°2)

Jairo Restrepo Londoño, fallecido y casado con Olga Correa de Greiff (fallecida en 1999) de su unión nacieron Sergio (fallecido en 2011), casado con Clara Madrid, sus hijos fueron Carlos Mauricio, Natalia y Sergio Andrés. Otros hijos del matrimonio, Juan Jairo, Gloria Lucía (fallecida), Andrés y María Elena Restrepo Correa. (Ver cuadro N° 2). Olga Cecilia Restrepo Correa, casa en primer matrimonio con Jorge Gallego  con el cual tuvo dos hijos, Jorge Andrés, casado con Marcela García y Paula María, casada con Jorge Eduardo Villegas Robledo y residentes en los Estados Unidos. En su segundas nupcias con Iván Darío Mondragón.

Margoth Restrepo Londoño, casada con Johnny Bliss Gómez (ambos fallecidos), oriundo de Nueva York de ascendencia alemana, de profesión Arquitecto, egresado de la Universidad Pontificia Bolivariana. Sus hijos fueron Richard, casado con Ángela María Solórzano Gómez, sus hijos fueron Catherine y Hass Bliss Solórzano. De Catherine, descienden sus nietos Tomás y Sara. Su única hija  Mary Ellen, publicista residente en Medellín. (Ver cuadro N° 4)

Alfonso Restrepo Londoño, autor del presente trabajo (Ver información más adelante)

Jorge Restrepo Londoño, nacido en 1931, industrial, fundador de FIVRES, en Medellín y de Mosaicos Restrepo, rdta última en sociedad con su cuñado Johnny Bliss. Casado con Amparo Restrepo Jaramillo, de su unión son sus hijos: Jorge Enrique (piloto de aviación, fallecido) casado con Luz Elena Montoya López, su familia estaba compuesta por sus hijos Alejandro, Andrés, Jorge Emilio y Susana.

  • Su hijo Oscar, casado con Beatriz Barth Olarte, con dos hijos; Simón y Tomás.
  • Su hijo Juan Camilo, en unión con Inés Elena Toro Henao, de quien procede con su hija Samara Restrepo Toro y su otro de hijo Esteban Restrepo Restrepo,
  • Su única hija mujer, Eliana, casada con Fernando Monsalve, quienes tienen los siguientes hijos; Juan Fernando, Mauricio y Miguel, estos últimos son gemelos. (Ver cuadro N° 3)

Luz Elena Restrepo Londoño, nacida en 1935 y fallecida en 1993 en Medellín; casada con Oscar Navarro Mesa (nieto del fotógrafo Rafael Mesa), del cual proceden sus hijos Juan Carlos y Sergio.

Juan Carlos, casado con Gloria Bohórquez tienen sus hijos Daniela y Santiago, residentes en Medellín.

Sergio, casado con María Stella Gómez Palacio, residentes en Miami, Florida. (Ver cuadro N° 4)

NOTA: Don Manuel Restrepo y Lola Londoño dejaron una descendencia de 8 hijos, 22 nietos y 31 bisnietos, para un total de 61 descendientes directos, hasta el presente.

FAMILIA DEL AUTOR.

Alfonso Restrepo Londoño, nacido en Medellín en 1927, casado con Libia Uribe Restrepo (Ver cuadro N° 3). Pintor, escritor, poeta e historiador y aficionado a la Genealogía. Actualmente presido el Centro de Historia de Envigado, y como miembro de Número desde el mes de mayo del 2007, igualmente como miembro de Número de la Sociedad Bolivariana de Antioquia, en la actualidad ocupo el cargo de Tesorero. He pertenecido a varios círculos literarios en la ciudad de Envigado y nombrado por la Tertulia Cultural y Artística de la Biblioteca José Félix de Restrepo de la misma ciudad, como Decano de Poetas. He realizado dentro de mis aficiones literarias un libro titulado, POEMAS DE UN PINTOR DE PALABRAS y varios artículos con carácter histórico para publicaciones del Centro de Historia de la localidad, tales como: La historia del Tranvía Eléctrico de Medellín con énfasis en la línea de Envigado. Sobre la Biografía del Caratejo Vélez (Santiago Vélez Escobar, poeta, músico y repentista antioqueño, de Titiribí).

Bachiller del Colegio San José, en Medellín del año 1945. En mi juventud y hasta mi edad adulta participé como aficionado en deportes como el ciclismo y el Tenis de Campo, además de otros deportes. De mi vida familiar y hogareña, han sido  mis hijos Guillermo, Luis Fernando, Ana María, Nohra y ocho nietos.

Libia Uribe Restrepo, mi esposa, hija de Rafael Uribe Toro (fundador de Villa Cesar –Tapartó) y Tulia Restrepo Uribe, oriundos de Andes Antioquia. Estudiante del Colegio de la Presentación de Medellín. Sus hermanos fueron nueve, los dos mayores fueron hermanos medios, sobreviven tres y han  fallecido seis.

Mis hijos:

  • Guillermo Restrepo Uribe, nacido en 1952, casado con Clara Rico Mesa, sin hijos. De profesión Ingeniero Forestal, realizando especialización en Curitiba Brasil y el Doctorado en la Universidad Laval en Quebec, Canadá. Trabajó un año con el gobierno francés y terminado ese período, se dedicó a viajar por Europa, Asia, África y varios países del mundo.
  • Luis Fernando Restrepo Uribe, nació el año 1955, en unión con Ángela Muñoz Arbeláez, su descendencia son dos hijas, Mónica y Daniela. Con su segunda unión, con Nidia Echeverri Manzano.
  • Ana María Restrepo Uribe, nacida en Medellín, casada con Orlando Aristizábal Giraldo, Ingeniero Químico de la U.P.B. De su unión nacieron María Clara, Economista de EAFIT, actualmente se encuentra realizando un posgrado en la Universidad de New York, labora en la actualidad con la empresa de Cementos Argos. Casada con Esteban López Vargas, economista y realizando en la actualidad su posgrado en la misma universidad. – Ana María, profesional en Negocios Internacionales de EAFIT, actualmente labora con la empresa FAMILIA de Colombia. Casada recientemente con Esteban Correa Villegas, profesional Médico veterinario del CES, actualmente labora con la Empresa Alpina en Medellín. – Sus otros dos hijos Felipe, economista, quienes laboran en Banca de Inversión, Bancolombia y el segundo Santiago, Ingeniero de Producción egresados de EAFIT, labora en Procter & Gamble en Medellín.
  • Nohra Restrepo Uribe, Abogada de profesión, casada con Jorge Villegas Restrepo, ingeniero electrónico, con dos hijos, Mauricio (Ingeniero Eléctrico de la UPB.) y Lina, soltera, terminó estudios en EAFIT, en Administración de Empresas. (Ver cuadros N° 1 y 3 de la familia Restrepo Londoño)

 

 

 

 

 

  LOS RESTREPO

  • DE AYER Y HOY  –

Historia del apellido Restrepo y sus protagonistas

ALFONSO RESTREPO LONDOÑO

Presidente del Centro de Historia de Envigado.

Miembro de Número de la Sociedad Bolivariana de Antioquia.

 

INTRODUCCIÓN

ESCUDOS DE LOS RESTREPO

Acogiéndome a la tesis de algunos genealogistas, pero muy en especial la que nos confirma el actual Presidente de la Asociación de Genealogistas de Colombia, doctor Luís Álvaro Gallo Martínez de que el apellido RESTREPO es originado en Antioquia, puesto que en España está extinguido, y que quienes primero llegaron de la península Ibérica fueron Alonso López de Restrepo y Méndez y poco después, su primo Marcos López de Restrepo del Águila, los cuales conservaron el López en las dos primeras generaciones, quitándoselo de ahí en adelante, salvo unos pocos, y la preposición “De”, la suprimieron en el período de la independencia casi todos, por lo cual se sostiene que el apellido RESTREPO como tal, se origina en Antioquia.

Jorge Velando Ugarteche, Miembro del Número del Instituto Peruano de Investigaciones Genealógicas (El Colombiano, Nov. 15 de 1987), textualmente anota: “A raíz de la división del mundo Cristiano por el protestantismo, la Iglesia inició la Reforma Católica, llamada generalmente Contrarreforma, 1545 hasta 1563 . . ., A fin de que fueran identificados perfectamente los católicos, el Concilio dispuso de que en todas las Parroquias se llevasen libros de registro de bautismos, matrimonios y defunciones, y que se conservaran “por siempre jamás”.  Gracias a dicha disposición, los libros se guardan hasta hoy, y son la principal y casi única fuente de genealogía, importante ciencia auxiliar de la historia. Nos dice además, el Pbro. Daniel Restrepo González en su libro recientemente publicado y dedicado a su padre el Dr. Francisco Restrepo Molina, en el cap. 32, Genealogías, lo siguiente:

“Es bueno mostrar de dónde vienen mis papás, cuáles son sus raíces, presentar su genealogía, decir quiénes fueron ellos, cuál fue su estirpe.  Eran gentes aunque pobres. No está la alcurnia en la riqueza ni está en el poder, radica en el valer. Tanto vale uno, cuanto es. El Concilio Vaticano II lo expresó diciendo: “El hombre vale más por lo que es que por lo que tiene (G53,35)”.  Amargo fuera que uno tuviese que suscribir estos versos:

“Yo no sé dónde nací,

Soy gajo de árbol caído

ni sé tampoco quién soy;

que no sé dónde cayó

no sé de dónde he venido,

¿Dónde estarán mis raíces. . .?

ni sé para dónde voy.

¿De qué árbol rama soy yo?

Para este trabajo he elaborado tres cuadros genealógicos sobre el apellido RESTREPO, todos encabezados en sus dos primeras casillas A y B, que conformar la 1ª y 2ª generación, primeros ascendientes directos de quienes lo tengan en estos tres cuadros por lado paterno a materno. En la casilla A, con el asturiano, el Alférez Alonso López de Restrepo y Méndez, llegado al Valle de Aburrá aproximadamente en 1652, donde se estableció y residió hasta su muerte en 1681, en donde había contraído matrimonio con doña María Josefa Guerra Peláez de la Cámara, natural de Santafé de Antioquia, pero vecina de la Villa.  Para la segunda casilla, la B, de la 2ª generación, continúo solamente con uno de sus nueve hijos, don Alonso López de Restrepo Guerra Peláez, a quien le decían El Mozo. Del matrimonio de este último con doña Catalina López Atuesta, reseño a tres de sus hijos, cada uno cubriendo la descendencia de uno de los tres cuadros, así: en el Nº 1, Alonso José de Restrepo López Atuesta con su esposa Ana María Vélez de Rivero Toro, quienes dan origen a 11 ramas familiares; en el Nº 2, Pedro José de Restrepo López Atuesta, con Josefa María Ventura Vélez de Rivero Toro, su esposa, originando siete ramas, y en el Nº 3, Juan José de Restrepo López Atuesta con su señora María Luisa Guerra Peláez Echeverri, para nueve ramas más, totalizando 27.  Es de notar que a partir de esa tercera generación, los López de Restrepo suprimieron el López, continuando con la preposición “De” hasta los tiempos de la independencia, no obstante, algunos pocos siguieron usando el apellido López.

Lugar de los Restrepo en Asturias

Podrán darse cuenta que en este escrito solamente se relaciona una mínima parte de la descendencia de don Alonso López de Restrepo y Méndez, puesto que son incontables los Restrepo que tuvieron y tienen uno de los apellidos más extendidos, ya no sólo en Colombia sino fuera de ella.

San Esteban de Piantón, Asturias, España.

Sitio de origen del apellido Restrepo, en Asturias, Esp.

CUADRO Nº 1

Columna 1 – Casilla S

ALONSO RESTREPO MORENO: nacido en Medellín en 1893. Médico cirujano de la Universidad de Antioquia en la que también fue profesor. Sus padres residieron en Abejorral. Su esposa, doña Luz, era hermana de don Pedro Luís Restrepo Botero. Su descendencia es numerosa.

Columna 1 – Casilla V.

AXEL RESTREPO RESTREPO: nació en Medellín, hijo del doctor Alonso Restrepo y de doña Luz Restrepo Botero. Médico endocrinólogo de la U. de A., con estudios de especialización en Estados Unidos. En 1985 publicó el libro “Sobrepeso y Obesidad”. Fallecido recientemente en edad temprana.

Columna 2 – Casilla N

Obispo MANUEL CANUTO RESTREPO VILLEGAS: nacido en Abejorral en 1825 y muerto en Guaduas en 1891. Hijo de José Antonio Restrepo Uribe y doña Paula Restrepo Villegas. Ordenado sacerdote en 1849. Estuvo de párroco en Aguadas y Salamina teniendo que huir de esta última población a los montes por persecuciones  También fue ingeniero y botánico; como escritor publicó Viaje a Roma y Jerusalén, orador  consagrado. Fue Obispo de Pasto, actuando como tal 45 años, desterrado por Mosquera, estuvo preso en un barco con enormes sufrimientos, regresando anciano a renunciar en 1873. El Papa León XIII le envió un Pontificio donde lo llamaba Hijo Dilecto de la Iglesia.

Columna 3 – Casilla S

MARCO RESTREPO BOTERO: fue hijo de don Francisco Restrepo Isaza y de doña Ana Joaquina Botero Márquez. Nacido en Sonsón, fue casado con doña María Blanca Jaramillo Arango. Comerciante del ramo textil, fue muy apreciado. En sus últimos tiempos se dedicó a la ganadería. Deja gran descendencia. Una de sus hijas, Amparo, es casada con el industrial Jorge Restrepo Londoño.

Columna 4 – Casilla P

ANTONIO JOSÉ RESTREPO TRUJILLO “ÑITO RESTREPO”: nació en Concordia, Antioquia, en 1855 y murió en Barcelona, España en 1933. Sus padres fueron Indalecio Restrepo Restrepo y María Teresa Escobar Trujillo. Habiendo completado todos sus estudios en la U. de A., en 1876, pero no obstante no haber recibido el grado de abogado, se constituyó como uno de los mejores juristas de la época. Trabajó en las minas del Zancudo en Titiribí. Orador destacado en Cámara y Senado, Procurador General de la Nación y cónsul en la ciudad de Havre, Francia. Amigo de Marco Fidel Suárez. Sus escritos se publicaban con frecuencia en la prensa. Fue un poeta y repentista que nos legó muchas anécdotas. El presidente Concha lo nombró abogado para defender los derechos sobre límites con Venezuela, obteniendo ruidoso triunfo para el país. Con el legendario trovero campesino Salvo Ruíz en titiribí, en las fondas camioneras, con aguardiente tiple, organizaban deliciosas parrandas.

Columna 5 – Casilla V

DIEGO CALLE RESTREPO: hijo de Conrado Calle Lema y Laura Restrepo Jiménez. Titiribí, Ant., 1926. Contrajo matrimonio con Marta López Restrepo. Fue gerente de Empresas Públicas de Medellín entre 1976 y 1985. Director del Banco Interamericano de Desarrollo. Ministro de hacienda, jefe de Planeación Nacional, embajador, gobernador de Antioquia, senador de la república, economista no graduado, poeta, autor de “Cuando estoy lejos de ti”, Al aguardiente, décimas.

Columna 6 – Casilla V

ALFONSO RESTREPO MORENO: abogado, nacido en 1908 en Santo Domingo, Ant., Gobernador (E) 1949. Uno de los fundadores de la U. Católica Bolivariana y de Comfama. Es el padre del subsidio familiar en el país. Era hermano de Jaime Restrepo Moreno, ex alcalde de Medellín e hijo de Pedro Pablo Restrepo y Ana Rosa Moreno Jaramillo. Estuvo casado con doña Margarita Restrepo Jaramillo, sobrina del presidente Carlos E. Restrepo.

 

Columna 7, 8, 9 Y 10 – Casilla I

JOSÉ MIGUEL RESTREPO PUERTA: oriundo de Capacabana, nacido en 1755. Fue gobernador de Antioquia, casado con Leonor Vélez de La Calle, padres de José Manuel, Francisco María y José María Cruz Restrepo Vélez.

 

Columna 7 – Casilla P

CAMILO C. RESTREPO CALLEJAS: 1864 – 1932. Medellín. Estudió ingeniería en Estados Unidos y fue ingeniero jefe del Ferrocarril de Antioquia, gobernador por dos ocasiones. Designado a la presidencia de la república. Casado con Ana Mejía Trujillo, hermana de don Gonzalo Mejía

Columna 8 – Casilla P

OBISPO BERNARDO HERRERA RESTREPO: nació y murió en Bogotá, 1844 – 1928. Fue el cuarto obispo en Medellín. Era nieto de José Manuel Restrepo Vélez.

Columna 7, 8, 9 y 10 – Casillas L, N y P.

 

JOSÉ MANUEL RESTREPO VÉLEZ: nació en Envigado el 30 de diciembre de 1781. Hijo del gobernador de Antioquia José Miguel Restrepo Puerta y doña María Leonor Vélez de la Calle. Casó con doña Mariana Montoya Zapata. Gobernador de Antioquia. Pasó a vivir a Bogotá donde ocupó importantes cargos, secretario de Bolívar y Santander. Escribió “Historia de la Revolución de Colombia”. Fundador de Heliconia, Antioquia, abuelo del obispo Bernardo Herrera Restrepo. Viajó con Caldas por Anolaima, La Mesa, Melgar, Cungay, Pandé y Fusagasugá estudiando la botánica de la zona y esos conocimientos y los adquiridos en el Observatorio Astronómico, le sirvieron para escribir su geografía de Antioquia. En 1827 se publica en París la primera parte de la Historia de Colombia y en 1850, allí mismo, la Historia de la Revolución de la República de Colombia en cuatro (4) tomos, siendo esta obra la primera y la base para todas las investigaciones sobre la historia de la república.

Por sus investigaciones sobre las plantas, el naturalista Kunth Carl Segidmund clasificó una orquídea de Colombia, la cual contempla alrededor de 50 especies. Ecuador, Venezuela y otros países de América, como la “Restrepia Antennifera” en París, en el Instituto Lineo en 1816, Murió el Dr. Restrepo  en Bogotá en 1863.  Los documentos que recogió durante toda su vida quedaron al cuidado de sus hijos, los que fueron transmitidos de generación en generación y hoy se encuentran organizados en el llamado Archivo Restrepo.

José María Cruz y Francisco María Restrepo Vélez, hermanos de José Manuel, el primero fue abuelo de Camilo C. (Claudio) Restrepo Callejas y el segundo era el padre de Juan de Dios Restrepo Ramos “Emiro Kastos” y el abuelo del general de la Guerra de los Mil Días, Juan Jacobo Restrepo González, quien participó en la batalla de Aguadulce en costas del Pacífico. Los descendientes directos del doctor José Manuel son numerosos y residen en Bogotá. Juan Jacobo Restrepo González es el abuelo materno de Libia Uribe Restrepo, esposa del autor de este trabajo.

Columna 11 – Casilla S

OSCAR LONDOÑO RESTREPO: ingeniero químico de la Universidad Pontificia Bolivariana. Es hijo de Ramón H. Londoño Posada y su señora Inés Restrepo Posada. Fue el fundador de la fábrica Inextra S.A, hoy Procter & Gamble Colombia. Así mismo de la firma Ramonache. Londoño, actualmente Ramonache-Coninsa. Está casado con la señora Stella Posada Saldarriaga. Su hijo, Juan Guillermo Londoño Posada, es administrador de empresas de EAFIT, fue gerente de la firma Ramonache-Coninsa.y actualmente es el presidente de Colombiana de Inversiones “Colinversiones” y pertenece a diversas juntas directivas de grandes empresas. Casado con la señora Beatriz Hoyos Mejía.

 

 

 

CUADRO Nº 2

 

Columna 12 – Casilla T

MONSEÑOR ALBERTO RESTREPO LONDOÑO: hijo de Manuel Restrepo Echeverri y Lola Londoño Posada. Nació en Medellín en 1916 y murió en Portugal en 1983. Estudió en el Colegio de San José, pasando al seminario Conciliar de Medellín.  Se ordenó en 1940. Fue vicario cooperador de las parroquias de Santa Bárbara, San Roque, Caracolí, Nuestra Señora del Rosario en Bello y un año en parroquias de Detroit, Estados Unidos,  además de especializarse allí en ciencias psicológicas y económicas para prestar sus servicios nuevamente al seminario como síndico del mismo, a la Acción Católica Arquidiocesana, a la parroquia de Nuestra Señora de Lourdes de la cual fue su fundador, a la rectoría del seminario de Cristo Sacerdote, en La Ceja, Antioquia,  a la parroquia de La Eucaristía en donde estuvo como primer párroco, y por último en la de San José en el Poblado por espacio de 15 años hasta su muerte. El papa Paulo VI lo nombró camarero secreto de su Santidad.

Columna 13 – Casilla Q

MANUEL RESTREPO ECHEVERRI: nació en Rionegro en 1888 y murió en 1952 en Medellín. Casado con Lola Londoño Posada, hizo estudios en su tierra natal. Muy joven se trasladó su familia a Medellín donde tuvo comercio abarrotero, en terrenos de Belén y Guayabal montó la industria ladrillera que lo ocupó por el resto de su vida, también interviniendo en el negocio ganadero, siendo muy apreciado social y comercialmente. Fueron sus hijos monseñor Alberto Restrepo, Nora, religiosa, los demás casados, Blanca con Ricardo Barrientos, Jairo con Olga Correa de Greiff, Margot con Johnny Bliss, Alfonso (quien esto escribe) con Libia Uribe, Jorge con Amparo Restrepo y Luz Elena con Oscar Navarro.

Columna 14 – Casilla Q

FRANCISCO RESTREPO MOLINA: nació en Envigado en 1898, hijo de Francisco Restrepo Lalinde y María Jesús Molina Jaramillo. Estudió en el M.U.A y bachiller de la U. de A., graduado como médico cirujano en 1927. Se casó con doña Graciela González Ochoa, hermana de Fernando González. Profesor y miembro honorario del Centro de Historia de Envigado. Concejal, miembro de número de la Sociedad Antioqueña de Medicina Interna, miembro honorario de la academia de medicina de Medellín, profesor honorario de la U. de A.  Entre sus hijos están los sacerdotes Daniel y Alberto, que con su ministerio han correspondido haciendo el bien a los demás como lo practicaba su padre, muerto en 1976.

Columna 14 – Casilla Q

PEDRO LUÍS RESTREPO BOTERO: uno de los grandes industriales de Antioquia. Hijo de Emilio Restrepo Velásquez y Concepción Botero. Nació en Envigado 1909 y murió en Medellín en 1987. Su familia se trasladó a Amagá en 1917, por lo que tuvo que suspender sus estudios pero al lado de su padre aprendió la explotación del carbón, también transporte, fundición de metales, etc., y a los 17 años trabajó en el Ferrocarril de Amagá. Su contacto con la vidriería de Caldas lo llevó a que en 1928 se vinculara a ella, donde fue administrador por tres años y luego gerente. En 1939 se unió con su hermano Darío y configuraron la sigla Peldar, derivado de sus nombres, hoy una de las empresas más grandes de Colombia.

Columna 15 – Casilla Q

ERNESTO RESTREPO TIRADO: 1862 – 1948. Casado con Clementina Suárez Santander, nieta del general Santander, hijo de don Vicente Restrepo Maya y Dolores tirado. Estudió en Passy, Francia con los hermanos Cristianos. Director del Museo Nacional, cónsul en Sevilla, España por 18 años donde investigó los aborígenes americanos, publicando esa información en “Los Quimbayas, Descubrimiento y Conquista de Colombia” y otros. Perteneció a la Academia Colombiana de Historia y su presidente le hizo publicar el archivo del general Santander en 24 volúmenes de 350 páginas cada uno aproximadamente. General y Jefe Civil y Militar de Bogotá en 1901.

Tíos del Dr. Restrepo Tirado eran don Pastor Restrepo Maya de quien desciende Julio Restrepo de León, esposo de doña Hilda Koseschnik Uribe y don Marco Antonio Restrepo Maya, segundo abuelo de Hugo Álvarez Restrepo, uno de los mejores poetas actuales. Los Restrepo que aparecen en las columnas 14, 15, 16 y 17, descienden directamente de don Marceliano Restrepo Restrepo, gran generador de riqueza en Antioquia.

Columna 18 – Casilla LL

EUSEBIO RESTREPO ARANGO: nació en El Aguacatal (El Poblado) 1793. Con permiso que le concedió el obispo Gómez Plata hizo el traslado de la Capilla de San Blas, localizada en las playas del rio Aburra al terreno donde está actualmente (parque de El Poblado), que era de su propiedad, comprometido en compañía de vecinos de construir la nueva iglesia y hacer cada año la fiesta patronal a San José (nombre actual), por cambio solicitado por el donante. El permiso fue concedido en 1845 y erigida parroquia en 1876.

Columna 18 – Casilla Q

JUAN DE LA CRUZ POSADA RESTREPO: nació en Medellín en 1869. Estudio en el seminario de Medellín y en la Universidad de Antioquia, donde se graduó como ingeniero de minas, especializado en la Universidad de Berkeley, USA. Fue director de la mina El Zancudo. Estudio en la construcción de la Fábrica de Tejidos de Bello. En Cervecería Antioqueña, ingeniero interventor en el Ferrocarril de Amagá, gerente de Coltabaco, concejal de Medellín y presidente del mismo, habiendo conseguido préstamo en Estados Unidos para la construcción del tranvía en la ciudad; profesor de la Escuela de Minas, diputado a la asamblea, director de la Escuela de Agronomía, superintendente del Ferrocarril de Antioquia y de Empresas Públicas de Medellín. En 1925 publicó “La Ciudad”, sobre el antiguo Poblado. Entre sus hijos estaba la pintura y profesora Paulina Posada de Escobar y es nieto suyo el Dr. Jorge Posada Greiffeisten, ex gerente de Fabricato. Era nieto del anterior biografiado, Eusebio Restrepo Arango.

CUADRO Nº 3

Columna 19 – Casilla R

JORGE RESTREPO URIBE: nació y murió en Medellín, 1905 – 1990. Hijo de Isaac Restrepo Posada y Belén Uribe Amador. Fue uno de los alcaldes más dinámicos de Medellín, fundador de Valorización y de la firma familiar Explanaciones Mecánicas, “Explánicas”, que desarrollaron hermosas urbanizaciones en ese entonces, alejadas, que tuvieron gran valorización y de hermosos barrios. Fue fundador de la fábrica de paños Vicuña – Santa Fe. Hermano de Guillermo, Octavio, Julián y los presbíteros Liborio y Eugenio. Sus hijos fueron Darío, Álvaro, Oscar, Sergio, Jesuita e Iván, economista y uno de los más conocedores de la genealogía colombiana. El Dr. Restrepo Uribe publicó “Medellín, su origen, progreso y desarrollo”. Su padre, don Isaac, fue fundador en Bremen, Alemania en 1912 con su suegro Estanislao Uribe Ruiz, del Banco Alemán Antioqueño, que luego se llamó Banco Comercial Antioqueño, hoy día Banco Santander.

 

 

Columna 20 – Casilla U

LUÍS ALBERTO RESTREPO MESA: nació en Envigado. Nació en 1937 Concejal en ocho (8) períodos  y estuvo vinculado a la fábrica Grulla por 38 Años. Ha sido miembro de Número del Centro de Historia de Envigado desde marzo de 1962, habiendo ocupado allí varios cargos. Está casado con doña Imelda Betancur, de su matrimonio tiene dos hijos profesionales, Johnny, empresario en asesorías de sistemas y  Maribel, Contadora ( Costos y Auditoría), labora en la Contraloría del Departamento de Antioquia.

 

Columna 21 – Casilla O

CARLOS E. RESTREPO RESTREPO: era hijo de Pedro Antonio Restrepo Escobar y se segunda esposa Cruzana Restrepo Jaramillo. Nació en Medellín en 1867. Su abuelo paterno, Felipe, era hermano medio del Dr. José Félix de Restrepo. Casado con doña Isabel Gaviria Duque. Fue rector del Colegio Provincial de Antioquia, general de la Guerra de Los Mil Días, representante a la cámara, miembro de la Academia Antioqueña de Historia. Fue elegido a la presidencia de la república por la Asamblea Nacional para el período 1914 -1918. Firmó el tratado Urrutia – Thompson con Estados Unidos en 1914. Ministro de gobierno con Olaya Herrera y luego embajador ante la Santa Sede. Su hija Margarita fue la esposa de Fernando González. Entre sus nietos están Fernando Uribe Restrepo, sacrificado en el Palacio de Justicia por el M-19, el ingeniero químico Carlos Alberto Restrepo Hernández, exitoso empresario del país. Murió el Dr. Carlos E. Restrepo en Medellín en 1935. Su hermano don Nicanor, quien fue casado con doña Margarita Jaramillo Villa, fueron padres de importantes hombres que le dieron lustre a nuestra patria, como fueron el Dr. Gonzalo, Juan Guillermo, Cipriano, Diego y Gabriel Restrepo Jaramillo, entre otros, transmitiendo esos valores a sus descendientes en las recientes generaciones, tales como Juan Gonzalo Restrepo Londoño, Gonzalo Restrepo López, Nicanor Restrepo Santamaría, Eliseo y Andrés Restrepo Londoño, quienes han desempeñado honrosísimos cargos, todos ellos como son el de ministros de estado, gobernadores, alcaldes, embajador ante el Reino Unido de Inglaterra y de Estados Unidos, la gerencia de Ecopetrol, presidencia del Grupo Antioqueño, Gea, presidencia de Augura y además, grandes empresarios del campo, entre otros. Don Nicanor cubre la descendencia ubicada en el cuadro Nº 3, en las casillas    Nºs 22, 23 y 24.

 

Columna 25

JOSÉ FÉLIX DE RESTREPO VÉLEZ: nació en la finca La Doctora, Sabaneta, que pertenecía al llamado partido de El Envigado. A los 13 años ingresó al colegio de San Bartolomé en Santafé de Bogotá. Fue bachiller a los 16 años y de 20 se graduó de abogado. Fue maestro de Caldas, Torres, Zea y otros que posteriormente fueron protagonistas en los destinos de la patria. Profesor de filosofía en el Seminario de Popayán, ciudad donde contrajo matrimonio con doña Tomasa Sarasti y Ante en 1778. En 1816 regresó con su familia a Medellín, y fue vocal de su Cabildo. En 1921 como diputado al Congreso Constituyente pasó a residir definitivamente en Bogotá. Allí fue ministro y presidente de la Alta Corte de Justicia, consejero de Estado, secretario del interior y de relaciones exteriores, también presidente de la  Convención Constituyente reunida en Envigado del 13 de junio al 4 de julio de 1815. Considerado como el libertador de los escalvos y con el dictador Juan del Corral, quien apoyó el proyecto de Ley de Manumisión, aprobado el 20 de abril de 1814, vigente hasta 1816 por ocupación del Estado por el ejército español, pero nuevamente aprobada en el Congreso de Cúcuta el 28 de mayo de 1821. Su muerte ocurrió en Bogotá, septiembre 23 de 1832. Había nacido en noviembre 28 de 1760. El Dr. José Félix era tatarabuelo del presidente Carlos Lleras Restrepo y éste a su vez, abuelo del actual ministro de justicia, Dr. Germán Vargas Lleras.

Columna 26

LUCIANO RESTREPO ESCOBAR: nació en Envigado en 1812, hijo de Don Javier Restrepo Isaza y de su segunda esposa doña María Teresa Escobar Vélez, y murió en Medellín en 1885. En la revolución de 1831 estuvo como militar en la costa. Vivió un tiempo en Kingston, Jamaica, como socio de importante casa comercial y se casó en Santa Marta con doña Josefa María Díaz Granados. Fue gobernador del Estado Soberano de Antioquia, de noviembre de 1881 hasta marzo de 1885. Su gran espíritu de antioqueño emprendedor, lo llevó a fundar las poblaciones de Jardín, San Roque, Segovia y Yolombó. Fue el primero que trajo el ganado Holstein en 1884, de extraordinarios resultados en tierras frías. Otro de los hermanos de don Luciano era Juan Bautista, casado con doña Concepción soto, padres de 33 hijos.

 

 

Columna 27

MIGUEL URIBE RESTREPO: hijo de don Miguel María Uribe Vélez y de doña María Josefa Restrepo Vélez, hermana del Dr. José Félix de Restrepo. 1792- 1842. Nació en Envigado en la finca Andalucía, actual casa de La Cultura de Envigado. Por sus dotes de gran orador fue llamado el Demóstenes Colombiano. Era hermano de don Pedro Uribe Restrepo, gran filántropo antioqueño que participó en muchísimas obras en la ciudad de Medellín, donde residía.

Notas:

Ver cuadros  1, 2 y 3 de Genealogía de los apellido Restrepo.

Las Fotografías adjuntas a este trabajo, son cortesía del Pbro. Daniel Restrepo González y del Centro de Historia de Envigado.

Las fuentes bibliográficas, se encuentran al pie de página de los cuadros genealícos.

Se anexan cuadros 1, 2 y 3 sobre Los Restrepo.

 

 

 

 

 

RECUENTO GENEALÓGICO Y BIOGRÁFICO SOBRE ALGUNOS DE LOS MIEMBROS DEL APELLIDO RESTREPO.

– FAMILIA RESTREPO LONDOÑO –

Un valioso regalo que le hiciera el pueblo español a la paradisíaca e incipiente aldehuela de Aná y a todo este Valle de Aburrá, fue el dejarnos para eterna memoria el apellido Restrepo, hace poco más de tres siglos y medio, suceso motivado por la llegada a estas tierras del asturiano Alférez Don Alonso López de Restrepo y Méndez, nacido en el año de 1620 en el lugar conocido con el nombre de Restrepo cerca de la Vega de Rivadeo en la Feligresía de San Esteban de Piantón, dentro de la jurisdicción de Castropol. Su primo Marcos López de Restrepo del Águila, natural de San Lúcar de Barrameda, llegó poco tiempo después con el fin de contraer matrimonio con Magdalena Guerra Peláez, hermana menor de María Josefa con quien ya se había casado Don Alonso. Así pues, Don Alonso y Don Marcos son considerados como las personas que dieron origen en el territorio sur de Indias al apellido Restrepo. Con el paso del tiempo sus descendientes fueron regando esta semilla.

En estos tres siglos y medio, hemos visto sobresalir a muchos de sus descendientes en todos ámbitos posibles; en el manejo de la cultura, la política, la administración y labores del  Estado, sabios ministros de la Iglesia, en fin, en todos los oficios que se requirieron para la formación de los destinos de la Patria y su marcha destacándose ejemplarmente para los logros de un mejor futuro.

Podemos mirar en la primera parte de este trabajo, que comprende los cuatro primeros cuadros genealógicos, detallando en el primero a las personas que antecedieron  a Manuel y Lola, quienes dieron  origen a al  tronco que formó las diversas familias que componen el árbol con las líneas o “ramas” de los descendientes de Manuel Restrepo Echeverri y su señora María Dolores “Lola” Londoño Posada.  (Ver cuadros 1, 2, 3 y 4).

Manuel Restrepo y Lola Londoño.

A continuación en los cuadros finales, se detalla, la genealogía de algunos de los descendientes de Alonso López de Restrepo y Méndez, quien fue el primero en llegar a nuestro país con el apellido Restrepo. (Ver cuadros 5, 6, 7 y 8)

Mostraré una sinopsis biográfica de algunos de los más destacados representantes de las familias que hacen parte de esta rama del árbol genealógico de los Restrepo de ascendencia antioqueña, comenzando por la línea familiar de mis padres.

Manuel Restrepo Echeverri, mi padre, nació en Rionegro, Ant. el 13 de abril de 1888 y falleció el 30 de abril de 1952 en la ciudad de Medellín.  Fueron sus padres Don Agapito Restrepo González y Delfina Echeverri Echeverri. Desde muy joven emprendió la vida de los negocios cuando su familia se trasladó a Medellín, en el comercio abarrotero en el Guayaquil comercial, residencial  y tranquilo de esa época. Quien conoció a quien su esposa y contrajo matrimonio el día 21 de abril de1914. De esta unión se procrearon ocho hijos, cuatro mujeres y cuatro hombres, de los cuales dos fueron religiosos, Monseñor Alberto Restrepo Londoño, secular del Seminario Conciliar de Medellín (Ver información  cuadro No 1 de los Restrepo) y la Madre Luz Elena Restrepo Londoño, religiosa de la Compañía de María, colegio de la Enseñanza en Medellín.

Se distinguió como comerciante en abarrotes y en la industria ladrillera donde dio empleo a muchas personas con quien fue generoso y humanitario; se recuerdan las donaciones de becas para estudiantes seminaristas de escasos recursos.

María Dolores Londoño, mi madre, era hija de Víctor Londoño Londoño y de Leonisa Posada Restrepo, descendiente de Don Alonso López de Restrepo y Méndez  por la rama de su bisnieto José Lorenzo Vélez de Rivero y sobrina de Juan de la Cruz Posada Restrepo, hermano de Leonisa. (Ver cuadro No 2 de los Restrepo y No 8 de la los descendientes de Alonso Restrepo) y emparentada con Jorge Posada Greiffestein, quien fue presidente de Fabricato, por ser nieto del Dr. Juan de la Cruz Posada Restrepo.

Fue la mayor de 16 hermanos, entre los cuales se destacaron Jesús, Eduardo, Víctor (hijo), Abel y RamónH Londoño Posada; algunas de sus hermanas fueron casadas con prestantes hombres públicos.

Antonio Restrepo Echeverri, mi tío,  quien se distinguió como industrial en productos de chocolate y derivados. Su señora esposa Elisa Escobar, era prima de la esposa de Don Alejandro Ángel conocido hombre público y financista.

Elías Restrepo Echeverri, tío, casado con Teresa Gaviria, se desempeñó como administrador del Tejar Guayabal, propiedad de Manuel su hermano, situado en la carretera a Cristo Rey.

Carmen Restrepo Echeverri, tía, casada con Jacinto Salazar Mora, padres de profesionales distinguidos de la ciudad.

Concepción “Concha” Restrepo Echeverri, tía, quien fue religiosa en Bogotá.

De mis hermanos: Hijos de Manuel y Lola.

Monseñor Alberto Restrepo Londoño, sacerdote. (Ver biografía en la genealogía de los Restrepo, cuadro No 2).

Nora Restrepo Londoño, nació en el año de 1919 y falleció en 1999 en Medellín; religiosa de la Compañía de María (Colegio de la Enseñanza, Medellín). Ocupó diversos cargos en la comunidad, residió en la ciudad de Roma por algún tiempo enviada por su congregación. Como religiosa se conoció con el nombre de la Madre Luz Elena. (Ver cuadro N° 2, de la familia Restrepo)

Blanca Restrepo Londoño, nacida el 28 de diciembre de 1920, casada con Ricardo Barrientos Trujillo,( ambos fallecidos) de cuya unión hubo un hijo el comerciante Mauricio Barrientos Restrepo, casado con Sandra Uribe Vásquez y dos nietos; Ricardo nacido en Medellín y Juan Pablo, nacido en San José de Costa Rica, donde reside desde hace algún tiempo. (Ver cuadro N°2)

Jairo Restrepo Londoño, fallecido y casado con Olga Correa de Greiff (fallecida en 1999) de su unión nacieron Sergio (fallecido en 2011), casado con Clara Madrid, sus hijos fueron Carlos Mauricio, Natalia y Sergio Andrés. Otros hijos del matrimonio, Juan Jairo, Gloria Lucía (fallecida), Andrés y María Elena Restrepo Correa. (Ver cuadro N° 2). Olga Cecilia Restrepo Correa, casa en primer matrimonio con Jorge Gallego  con el cual tuvo dos hijos, Jorge Andrés, casado con Marcela García y Paula María, casada con Jorge Eduardo Villegas Robledo y residentes en los Estados Unidos. En su segundas nupcias con Iván Darío Mondragón.

Margoth Restrepo Londoño, casada con Johnny Bliss Gómez (ambos fallecidos), oriundo de Nueva York de ascendencia alemana, de profesión Arquitecto, egresado de la Universidad Pontificia Bolivariana. Sus hijos fueron Richard, casado con Ángela María Solórzano Gómez, sus hijos fueron Catherine y Hass Bliss Solórzano. De Catherine, descienden sus nietos Tomás y Sara. Su única hija  Mary Ellen, publicista residente en Medellín. (Ver cuadro N° 4)

Alfonso Restrepo Londoño, autor del presente trabajo (Ver información más adelante)

Jorge Restrepo Londoño, nacido en 1931, industrial, fundador de FIVRES, en Medellín y de Mosaicos Restrepo, rdta última en sociedad con su cuñado Johnny Bliss. Casado con Amparo Restrepo Jaramillo, de su unión son sus hijos: Jorge Enrique (piloto de aviación, fallecido) casado con Luz Elena Montoya López, su familia estaba compuesta por sus hijos Alejandro, Andrés, Jorge Emilio y Susana.

  • Su hijo Oscar, casado con Beatriz Barth Olarte, con dos hijos; Simón y Tomás.
  • Su hijo Juan Camilo, en unión con Inés Elena Toro Henao, de quien procede con su hija Samara Restrepo Toro y su otro de hijo Esteban Restrepo Restrepo,
  • Su única hija mujer, Eliana, casada con Fernando Monsalve, quienes tienen los siguientes hijos; Juan Fernando, Mauricio y Miguel, estos últimos son gemelos. (Ver cuadro N° 3)

Luz Elena Restrepo Londoño, nacida en 1935 y fallecida en 1993 en Medellín; casada con Oscar Navarro Mesa (nieto del fotógrafo Rafael Mesa), del cual proceden sus hijos Juan Carlos y Sergio.

Juan Carlos, casado con Gloria Bohórquez tienen sus hijos Daniela y Santiago, residentes en Medellín.

Sergio, casado con María Stella Gómez Palacio, residentes en Miami, Florida. (Ver cuadro N° 4)

NOTA: Don Manuel Restrepo y Lola Londoño dejaron una descendencia de 8 hijos, 22 nietos y 31 bisnietos, para un total de 61 descendientes directos, hasta el presente.

Familia de Alfonso Restrepo Londoño.

Alfonso nació en Medellín(1927), casado con Libia Uribe Restrepo (Ver cuadro N° 3). Pintor, escritor, poeta e historiador y aficionado a la Genealogía. Presidió el Centro de Historia de Envigado, entre 2013-2015, y como miembro de Número desde el mes de mayo del 2007, igualmente como miembro de Número de la Sociedad Bolivariana de Antioquia, en la actualidad ocupaba el cargo de Tesorero. Ha pertenecido a varios círculos literarios en la ciudad de Envigado y nombrado por la Tertulia Cultural y Artística de la Biblioteca José Félix de Restrepo de la misma ciudad, como Decano de Poetas. Ha realizado dentro de sus aficiones literarias un libro titulado, POEMAS DE UN PINTOR DE PALABRAS y varios artículos con carácter histórico para publicaciones del Centro de Historia de la localidad, tales como: La historia del Tranvía Eléctrico de Medellín con énfasis en la línea de Envigado. Sobre la Biografía del Caratejo Vélez (Santiago Vélez Escobar, poeta, músico y repentista antioqueño, de Titiribí).

Alfonso Restrepo Londoño fue Bachiller del Colegio San José, en Medellín del año 1945. En su juventud y hasta la edad adulta participó como aficionado a los deportes como el ciclismo y el Tenis de Campo, además de otros deportes. De mi vida familiar y hogareña, han sido  mis hijos Guillermo, Luis Fernando, Ana María, Nohra y ocho nietos.

Libia Uribe Restrepo, su esposa, hija de Rafael Uribe Toro (fundador de Villa Cesar –Tapartó) y Tulia Restrepo Uribe, oriundos de Andes Antioquia. Fue estudiante del Colegio de la Presentación de Medellín. Sus hermanos fueron nueve, los dos mayores fueron hermanos medios, sobreviven tres y han  fallecido seis.

Sus  hijos fueron:

  • Guillermo Restrepo Uribe, nacido en 1952, casado con Clara Rico Mesa, sin hijos. De profesión Ingeniero Forestal, realizando especialización en Curitiba Brasil y el Doctorado en la Universidad Laval en Quebec, Canadá. Trabajó un año con el gobierno francés y terminado ese período, se dedicó a viajar por Europa, Asia, África y varios países del mundo.
  • Luis Fernando Restrepo Uribe, nació el año 1955, en unión con Ángela Muñoz Arbeláez, su descendencia son dos hijas, Mónica y Daniela. Con su segunda unión, con Nidia Echeverri Manzano.
  • Ana María Restrepo Uribe, nacida en Medellín, casada con Orlando Aristizábal Giraldo, Ingeniero Químico de la U.P.B. De su unión nacieron María Clara, Economista de EAFIT, actualmente se encuentra realizando un posgrado en la Universidad de New York, labora en la actualidad con la empresa de Cementos Argos. Casada con Esteban López Vargas, economista y realizando en la actualidad su posgrado en la misma universidad. – Ana María, profesional en Negocios Internacionales de EAFIT, actualmente labora con la empresa FAMILIA de Colombia. Casada recientemente con Esteban Correa Villegas, profesional Médico veterinario del CES, actualmente labora con la Empresa Alpina en Medellín. – Sus otros dos hijos Felipe, economista, quienes laboran en Banca de Inversión, Bancolombia y el segundo Santiago, Ingeniero de Producción egresados de EAFIT, labora en Procter & Gamble en Medellín.
  • Nohra Restrepo Uribe, Abogada de profesión, casada con Jorge Villegas Restrepo, ingeniero electrónico, con dos hijos, Mauricio (Ingeniero Eléctrico de la UPB.) y Lina, soltera, terminó estudios en EAFIT, en Administración de Empresas. (Ver cuadros N° 1 y 3 de la familia Restrepo Londoño)

 LOS RESTREPO: DE AYER Y HOY  –Historia del apellido Restrepo y sus protagonistas

Escrito por Alfonso Restrepo Londoño, Presidente del Centro de Historia en 2014, y Miembro de Número de la Sociedad Bolivariana de Antioquia.

 INTRODUCCIÓN

ESCUDO DE LOS RESTREPO

Acogiéndome a la tesis de algunos genealogistas, pero muy en especial la que nos confirma el actual Presidente de la Asociación de Genealogistas de Colombia, doctor Luís Álvaro Gallo Martínez de que el apellido RESTREPO es originado en Antioquia, puesto que en España está extinguido, y que quienes primero llegaron de la península Ibérica fueron Alonso López de Restrepo y Méndez y poco después, su primo Marcos López de Restrepo del Águila, los cuales conservaron el López en las dos primeras generaciones, quitándoselo de ahí en adelante, salvo unos pocos, y la preposición “De”, la suprimieron en el período de la independencia casi todos, por lo cual se sostiene que el apellido RESTREPO como tal, se origina en Antioquia.

Jorge Velando Ugarteche, Miembro del Número del Instituto Peruano de Investigaciones Genealógicas (El Colombiano, Nov. 15 de 1987), textualmente anota: “A raíz de la división del mundo Cristiano por el protestantismo, la Iglesia inició la Reforma Católica, llamada generalmente Contrarreforma, 1545 hasta 1563 . . ., A fin de que fueran identificados perfectamente los católicos, el Concilio dispuso de que en todas las Parroquias se llevasen libros de registro de bautismos, matrimonios y defunciones, y que se conservaran “por siempre jamás”.  Gracias a dicha disposición, los libros se guardan hasta hoy, y son la principal y casi única fuente de genealogía, importante ciencia auxiliar de la historia. Nos dice además, el Pbro. Daniel Restrepo González en su libro recientemente publicado y dedicado a su padre el Dr. Francisco Restrepo Molina, en el cap. 32, Genealogías, lo siguiente:

“Es bueno mostrar de dónde vienen mis papás, cuáles son sus raíces, presentar su genealogía, decir quiénes fueron ellos, cuál fue su estirpe.  Eran gentes aunque pobres. No está la alcurnia en la riqueza ni está en el poder, radica en el valer. Tanto vale uno, cuanto es. El Concilio Vaticano II lo expresó diciendo: “El hombre vale más por lo que es que por lo que tiene (G53,35)”.  Amargo fuera que uno tuviese que suscribir estos versos:

“Yo no sé dónde nací,

Soy gajo de árbol caído

ni sé tampoco quién soy;

que no sé dónde cayó

no sé de dónde he venido,

¿Dónde estarán mis raíces. . .?

ni sé para dónde voy.

¿De qué árbol rama soy yo?

Para este trabajo he elaborado tres cuadros genealógicos sobre el apellido RESTREPO, todos encabezados en sus dos primeras casillas A y B, que conformar la 1ª y 2ª generación, primeros ascendientes directos de quienes lo tengan en estos tres cuadros por lado paterno a materno. En la casilla A, con el asturiano, el Alférez Alonso López de Restrepo y Méndez, llegado al Valle de Aburrá aproximadamente en 1652, donde se estableció y residió hasta su muerte en 1681, en donde había contraído matrimonio con doña María Josefa Guerra Peláez de la Cámara, natural de Santafé de Antioquia, pero vecina de la Villa.  Para la segunda casilla, la B, de la 2ª generación, continúo solamente con uno de sus nueve hijos, don Alonso López de Restrepo Guerra Peláez, a quien le decían El Mozo. Del matrimonio de este último con doña Catalina López Atuesta, reseño a tres de sus hijos, cada uno cubriendo la descendencia de uno de los tres cuadros, así: en el Nº 1, Alonso José de Restrepo López Atuesta con su esposa Ana María Vélez de Rivero Toro, quienes dan origen a 11 ramas familiares; en el Nº 2, Pedro José de Restrepo López Atuesta, con Josefa María Ventura Vélez de Rivero Toro, su esposa, originando siete ramas, y en el Nº 3, Juan José de Restrepo López Atuesta con su señora María Luisa Guerra Peláez Echeverri, para nueve ramas más, totalizando 27.  Es de notar que a partir de esa tercera generación, los López de Restrepo suprimieron el López, continuando con la preposición “De” hasta los tiempos de la independencia, no obstante, algunos pocos siguieron usando el apellido López.

Lugar de los Restrepo en Asturias

Podrán darse cuenta que en este escrito solamente se relaciona una mínima parte de la descendencia de don Alonso López de Restrepo y Méndez, puesto que son incontables los Restrepo que tuvieron y tienen uno de los apellidos más extendidos, ya no sólo en Colombia sino fuera de ella.

San Esteban de Piantón, Asturias, España.

Sitio de origen del apellido Restrepo, en Asturias, Esp.

CUADRO Nº 1

Columna 1 – Casilla S

ALONSO RESTREPO MORENO: nacido en Medellín en 1893. Médico cirujano de la Universidad de Antioquia en la que también fue profesor. Sus padres residieron en Abejorral. Su esposa, doña Luz, era hermana de don Pedro Luís Restrepo Botero. Su descendencia es numerosa.

Columna 1 – Casilla V.

AXEL RESTREPO RESTREPO: nació en Medellín, hijo del doctor Alonso Restrepo y de doña Luz Restrepo Botero. Médico endocrinólogo de la U. de A., con estudios de especialización en Estados Unidos. En 1985 publicó el libro “Sobrepeso y Obesidad”. Fallecido recientemente en edad temprana.

Columna 2 – Casilla N

Obispo MANUEL CANUTO RESTREPO VILLEGAS: nacido en Abejorral en 1825 y muerto en Guaduas en 1891. Hijo de José Antonio Restrepo Uribe y doña Paula Restrepo Villegas. Ordenado sacerdote en 1849. Estuvo de párroco en Aguadas y Salamina teniendo que huir de esta última población a los montes por persecuciones  También fue ingeniero y botánico; como escritor publicó Viaje a Roma y Jerusalén, orador  consagrado. Fue Obispo de Pasto, actuando como tal 45 años, desterrado por Mosquera, estuvo preso en un barco con enormes sufrimientos, regresando anciano a renunciar en 1873. El Papa León XIII le envió un Pontificio donde lo llamaba Hijo Dilecto de la Iglesia.

Columna 3 – Casilla S

MARCO RESTREPO BOTERO: fue hijo de don Francisco Restrepo Isaza y de doña Ana Joaquina Botero Márquez. Nacido en Sonsón, fue casado con doña María Blanca Jaramillo Arango. Comerciante del ramo textil, fue muy apreciado. En sus últimos tiempos se dedicó a la ganadería. Deja gran descendencia. Una de sus hijas, Amparo, es casada con el industrial Jorge Restrepo Londoño.

Columna 4 – Casilla P

ANTONIO JOSÉ RESTREPO TRUJILLO “ÑITO RESTREPO”: nació en Concordia, Antioquia, en 1855 y murió en Barcelona, España en 1933. Sus padres fueron Indalecio Restrepo Restrepo y María Teresa Escobar Trujillo. Habiendo completado todos sus estudios en la U. de A., en 1876, pero no obstante no haber recibido el grado de abogado, se constituyó como uno de los mejores juristas de la época. Trabajó en las minas del Zancudo en Titiribí. Orador destacado en Cámara y Senado, Procurador General de la Nación y cónsul en la ciudad de Havre, Francia. Amigo de Marco Fidel Suárez. Sus escritos se publicaban con frecuencia en la prensa. Fue un poeta y repentista que nos legó muchas anécdotas. El presidente Concha lo nombró abogado para defender los derechos sobre límites con Venezuela, obteniendo ruidoso triunfo para el país. Con el legendario trovero campesino Salvo Ruíz en titiribí, en las fondas camioneras, con aguardiente tiple, organizaban deliciosas parrandas.

Columna 5 – Casilla V

DIEGO CALLE RESTREPO: hijo de Conrado Calle Lema y Laura Restrepo Jiménez. Titiribí, Ant., 1926. Contrajo matrimonio con Marta López Restrepo. Fue gerente de Empresas Públicas de Medellín entre 1976 y 1985. Director del Banco Interamericano de Desarrollo. Ministro de hacienda, jefe de Planeación Nacional, embajador, gobernador de Antioquia, senador de la república, economista no graduado, poeta, autor de “Cuando estoy lejos de ti”, Al aguardiente, décimas.

Columna 6 – Casilla V

ALFONSO RESTREPO MORENO: abogado, nacido en 1908 en Santo Domingo, Ant., Gobernador (E) 1949. Uno de los fundadores de la U. Católica Bolivariana y de Comfama. Es el padre del subsidio familiar en el país. Era hermano de Jaime Restrepo Moreno, ex alcalde de Medellín e hijo de Pedro Pablo Restrepo y Ana Rosa Moreno Jaramillo. Estuvo casado con doña Margarita Restrepo Jaramillo, sobrina del presidente Carlos E. Restrepo.

 

Columna 7, 8, 9 Y 10 – Casilla I

JOSÉ MIGUEL RESTREPO PUERTA: oriundo de Capacabana, nacido en 1755. Fue gobernador de Antioquia, casado con Leonor Vélez de La Calle, padres de José Manuel, Francisco María y José María Cruz Restrepo Vélez.

 

Columna 7 – Casilla P

CAMILO C. RESTREPO CALLEJAS: 1864 – 1932. Medellín. Estudió ingeniería en Estados Unidos y fue ingeniero jefe del Ferrocarril de Antioquia, gobernador por dos ocasiones. Designado a la presidencia de la república. Casado con Ana Mejía Trujillo, hermana de don Gonzalo Mejía

Columna 8 – Casilla P

OBISPO BERNARDO HERRERA RESTREPO: nació y murió en Bogotá, 1844 – 1928. Fue el cuarto obispo en Medellín. Era nieto de José Manuel Restrepo Vélez.

Columna 7, 8, 9 y 10 – Casillas L, N y P.

 

JOSÉ MANUEL RESTREPO VÉLEZ: nació en Envigado el 30 de diciembre de 1781. Hijo del gobernador de Antioquia José Miguel Restrepo Puerta y doña María Leonor Vélez de la Calle. Casó con doña Mariana Montoya Zapata. Gobernador de Antioquia. Pasó a vivir a Bogotá donde ocupó importantes cargos, secretario de Bolívar y Santander. Escribió “Historia de la Revolución de Colombia”. Fundador de Heliconia, Antioquia, abuelo del obispo Bernardo Herrera Restrepo. Viajó con Caldas por Anolaima, La Mesa, Melgar, Cungay, Pandé y Fusagasugá estudiando la botánica de la zona y esos conocimientos y los adquiridos en el Observatorio Astronómico, le sirvieron para escribir su geografía de Antioquia. En 1827 se publica en París la primera parte de la Historia de Colombia y en 1850, allí mismo, la Historia de la Revolución de la República de Colombia en cuatro (4) tomos, siendo esta obra la primera y la base para todas las investigaciones sobre la historia de la república.

Por sus investigaciones sobre las plantas, el naturalista Kunth Carl Segidmund clasificó una orquídea de Colombia, la cual contempla alrededor de 50 especies. Ecuador, Venezuela y otros países de América, como la “Restrepia Antennifera” en París, en el Instituto Lineo en 1816, Murió el Dr. Restrepo  en Bogotá en 1863.  Los documentos que recogió durante toda su vida quedaron al cuidado de sus hijos, los que fueron transmitidos de generación en generación y hoy se encuentran organizados en el llamado Archivo Restrepo.

José María Cruz y Francisco María Restrepo Vélez, hermanos de José Manuel, el primero fue abuelo de Camilo C. (Claudio) Restrepo Callejas y el segundo era el padre de Juan de Dios Restrepo Ramos “Emiro Kastos” y el abuelo del general de la Guerra de los Mil Días, Juan Jacobo Restrepo González, quien participó en la batalla de Aguadulce en costas del Pacífico. Los descendientes directos del doctor José Manuel son numerosos y residen en Bogotá. Juan Jacobo Restrepo González es el abuelo materno de Libia Uribe Restrepo, esposa del autor de este trabajo.

Columna 11 – Casilla S

OSCAR LONDOÑO RESTREPO: ingeniero químico de la Universidad Pontificia Bolivariana. Es hijo de Ramón H. Londoño Posada y su señora Inés Restrepo Posada. Fue el fundador de la fábrica Inextra S.A, hoy Procter & Gamble Colombia. Así mismo de la firma Ramonache. Londoño, actualmente Ramonache-Coninsa. Está casado con la señora Stella Posada Saldarriaga. Su hijo, Juan Guillermo Londoño Posada, es administrador de empresas de EAFIT, fue gerente de la firma Ramonache-Coninsa.y actualmente es el presidente de Colombiana de Inversiones “Colinversiones” y pertenece a diversas juntas directivas de grandes empresas. Casado con la señora Beatriz Hoyos Mejía.

 

 

 

CUADRO Nº 2

 

Columna 12 – Casilla T

MONSEÑOR ALBERTO RESTREPO LONDOÑO: hijo de Manuel Restrepo Echeverri y Lola Londoño Posada. Nació en Medellín en 1916 y murió en Portugal en 1983. Estudió en el Colegio de San José, pasando al seminario Conciliar de Medellín.  Se ordenó en 1940. Fue vicario cooperador de las parroquias de Santa Bárbara, San Roque, Caracolí, Nuestra Señora del Rosario en Bello y un año en parroquias de Detroit, Estados Unidos,  además de especializarse allí en ciencias psicológicas y económicas para prestar sus servicios nuevamente al seminario como síndico del mismo, a la Acción Católica Arquidiocesana, a la parroquia de Nuestra Señora de Lourdes de la cual fue su fundador, a la rectoría del seminario de Cristo Sacerdote, en La Ceja, Antioquia,  a la parroquia de La Eucaristía en donde estuvo como primer párroco, y por último en la de San José en el Poblado por espacio de 15 años hasta su muerte. El papa Paulo VI lo nombró camarero secreto de su Santidad.

Columna 13 – Casilla Q

MANUEL RESTREPO ECHEVERRI: nació en Rionegro en 1888 y murió en 1952 en Medellín. Casado con Lola Londoño Posada, hizo estudios en su tierra natal. Muy joven se trasladó su familia a Medellín donde tuvo comercio abarrotero, en terrenos de Belén y Guayabal montó la industria ladrillera que lo ocupó por el resto de su vida, también interviniendo en el negocio ganadero, siendo muy apreciado social y comercialmente. Fueron sus hijos monseñor Alberto Restrepo, Nora, religiosa, los demás casados, Blanca con Ricardo Barrientos, Jairo con Olga Correa de Greiff, Margot con Johnny Bliss, Alfonso (quien esto escribe) con Libia Uribe, Jorge con Amparo Restrepo y Luz Elena con Oscar Navarro.

Columna 14 – Casilla Q

FRANCISCO RESTREPO MOLINA: nació en Envigado en 1898, hijo de Francisco Restrepo Lalinde y María Jesús Molina Jaramillo. Estudió en el M.U.A y bachiller de la U. de A., graduado como médico cirujano en 1927. Se casó con doña Graciela González Ochoa, hermana de Fernando González. Profesor y miembro honorario del Centro de Historia de Envigado. Concejal, miembro de número de la Sociedad Antioqueña de Medicina Interna, miembro honorario de la academia de medicina de Medellín, profesor honorario de la U. de A.  Entre sus hijos están los sacerdotes Daniel y Alberto, que con su ministerio han correspondido haciendo el bien a los demás como lo practicaba su padre, muerto en 1976.

Columna 14 – Casilla Q

PEDRO LUÍS RESTREPO BOTERO: uno de los grandes industriales de Antioquia. Hijo de Emilio Restrepo Velásquez y Concepción Botero. Nació en Envigado 1909 y murió en Medellín en 1987. Su familia se trasladó a Amagá en 1917, por lo que tuvo que suspender sus estudios pero al lado de su padre aprendió la explotación del carbón, también transporte, fundición de metales, etc., y a los 17 años trabajó en el Ferrocarril de Amagá. Su contacto con la vidriería de Caldas lo llevó a que en 1928 se vinculara a ella, donde fue administrador por tres años y luego gerente. En 1939 se unió con su hermano Darío y configuraron la sigla Peldar, derivado de sus nombres, hoy una de las empresas más grandes de Colombia.

Columna 15 – Casilla Q

ERNESTO RESTREPO TIRADO: 1862 – 1948. Casado con Clementina Suárez Santander, nieta del general Santander, hijo de don Vicente Restrepo Maya y Dolores tirado. Estudió en Passy, Francia con los hermanos Cristianos. Director del Museo Nacional, cónsul en Sevilla, España por 18 años donde investigó los aborígenes americanos, publicando esa información en “Los Quimbayas, Descubrimiento y Conquista de Colombia” y otros. Perteneció a la Academia Colombiana de Historia y su presidente le hizo publicar el archivo del general Santander en 24 volúmenes de 350 páginas cada uno aproximadamente. General y Jefe Civil y Militar de Bogotá en 1901.

Tíos del Dr. Restrepo Tirado eran don Pastor Restrepo Maya de quien desciende Julio Restrepo de León, esposo de doña Hilda Koseschnik Uribe y don Marco Antonio Restrepo Maya, segundo abuelo de Hugo Álvarez Restrepo, uno de los mejores poetas actuales. Los Restrepo que aparecen en las columnas 14, 15, 16 y 17, descienden directamente de don Marceliano Restrepo Restrepo, gran generador de riqueza en Antioquia.

Columna 18 – Casilla LL

EUSEBIO RESTREPO ARANGO: nació en El Aguacatal (El Poblado) 1793. Con permiso que le concedió el obispo Gómez Plata hizo el traslado de la Capilla de San Blas, localizada en las playas del rio Aburra al terreno donde está actualmente (parque de El Poblado), que era de su propiedad, comprometido en compañía de vecinos de construir la nueva iglesia y hacer cada año la fiesta patronal a San José (nombre actual), por cambio solicitado por el donante. El permiso fue concedido en 1845 y erigida parroquia en 1876.

Columna 18 – Casilla Q

JUAN DE LA CRUZ POSADA RESTREPO: nació en Medellín en 1869. Estudio en el seminario de Medellín y en la Universidad de Antioquia, donde se graduó como ingeniero de minas, especializado en la Universidad de Berkeley, USA. Fue director de la mina El Zancudo. Estudio en la construcción de la Fábrica de Tejidos de Bello. En Cervecería Antioqueña, ingeniero interventor en el Ferrocarril de Amagá, gerente de Coltabaco, concejal de Medellín y presidente del mismo, habiendo conseguido préstamo en Estados Unidos para la construcción del tranvía en la ciudad; profesor de la Escuela de Minas, diputado a la asamblea, director de la Escuela de Agronomía, superintendente del Ferrocarril de Antioquia y de Empresas Públicas de Medellín. En 1925 publicó “La Ciudad”, sobre el antiguo Poblado. Entre sus hijos estaba la pintura y profesora Paulina Posada de Escobar y es nieto suyo el Dr. Jorge Posada Greiffeisten, ex gerente de Fabricato. Era nieto del anterior biografiado, Eusebio Restrepo Arango.

CUADRO Nº 3

Columna 19 – Casilla R

JORGE RESTREPO URIBE: nació y murió en Medellín, 1905 – 1990. Hijo de Isaac Restrepo Posada y Belén Uribe Amador. Fue uno de los alcaldes más dinámicos de Medellín, fundador de Valorización y de la firma familiar Explanaciones Mecánicas, “Explánicas”, que desarrollaron hermosas urbanizaciones en ese entonces, alejadas, que tuvieron gran valorización y de hermosos barrios. Fue fundador de la fábrica de paños Vicuña – Santa Fe. Hermano de Guillermo, Octavio, Julián y los presbíteros Liborio y Eugenio. Sus hijos fueron Darío, Álvaro, Oscar, Sergio, Jesuita e Iván, economista y uno de los más conocedores de la genealogía colombiana. El Dr. Restrepo Uribe publicó “Medellín, su origen, progreso y desarrollo”. Su padre, don Isaac, fue fundador en Bremen, Alemania en 1912 con su suegro Estanislao Uribe Ruiz, del Banco Alemán Antioqueño, que luego se llamó Banco Comercial Antioqueño, hoy día Banco Santander.

 Columna 20 – Casilla U

LUÍS ALBERTO RESTREPO MESA: nació en Envigado. Nació en 1937 Concejal en ocho (8) períodos  y estuvo vinculado a la fábrica Grulla por 38 Años. Ha sido miembro de Número del Centro de Historia de Envigado desde marzo de 1962, habiendo ocupado allí varios cargos. Está casado con doña Imelda Betancur, de su matrimonio tiene dos hijos profesionales, Johnny, empresario en asesorías de sistemas y  Maribel, Contadora ( Costos y Auditoría), labora en la Contraloría del Departamento de Antioquia.

 

Columna 21 – Casilla O

CARLOS E. RESTREPO RESTREPO: era hijo de Pedro Antonio Restrepo Escobar y se segunda esposa Cruzana Restrepo Jaramillo. Nació en Medellín en 1867. Su abuelo paterno, Felipe, era hermano medio del Dr. José Félix de Restrepo. Casado con doña Isabel Gaviria Duque. Fue rector del Colegio Provincial de Antioquia, general de la Guerra de Los Mil Días, representante a la cámara, miembro de la Academia Antioqueña de Historia. Fue elegido a la presidencia de la república por la Asamblea Nacional para el período 1914 -1918. Firmó el tratado Urrutia – Thompson con Estados Unidos en 1914. Ministro de gobierno con Olaya Herrera y luego embajador ante la Santa Sede. Su hija Margarita fue la esposa de Fernando González. Entre sus nietos están Fernando Uribe Restrepo, sacrificado en el Palacio de Justicia por el M-19, el ingeniero químico Carlos Alberto Restrepo Hernández, exitoso empresario del país. Murió el Dr. Carlos E. Restrepo en Medellín en 1935. Su hermano don Nicanor, quien fue casado con doña Margarita Jaramillo Villa, fueron padres de importantes hombres que le dieron lustre a nuestra patria, como fueron el Dr. Gonzalo, Juan Guillermo, Cipriano, Diego y Gabriel Restrepo Jaramillo, entre otros, transmitiendo esos valores a sus descendientes en las recientes generaciones, tales como Juan Gonzalo Restrepo Londoño, Gonzalo Restrepo López, Nicanor Restrepo Santamaría, Eliseo y Andrés Restrepo Londoño, quienes han desempeñado honrosísimos cargos, todos ellos como son el de ministros de estado, gobernadores, alcaldes, embajador ante el Reino Unido de Inglaterra y de Estados Unidos, la gerencia de Ecopetrol, presidencia del Grupo Antioqueño, Gea, presidencia de Augura y además, grandes empresarios del campo, entre otros. Don Nicanor cubre la descendencia ubicada en el cuadro Nº 3, en las casillas    Nºs 22, 23 y 24.

 

Columna 25

JOSÉ FÉLIX DE RESTREPO VÉLEZ: nació en la finca La Doctora, Sabaneta, que pertenecía al llamado partido de El Envigado. A los 13 años ingresó al colegio de San Bartolomé en Santafé de Bogotá. Fue bachiller a los 16 años y de 20 se graduó de abogado. Fue maestro de Caldas, Torres, Zea y otros que posteriormente fueron protagonistas en los destinos de la patria. Profesor de filosofía en el Seminario de Popayán, ciudad donde contrajo matrimonio con doña Tomasa Sarasti y Ante en 1778. En 1816 regresó con su familia a Medellín, y fue vocal de su Cabildo. En 1921 como diputado al Congreso Constituyente pasó a residir definitivamente en Bogotá. Allí fue ministro y presidente de la Alta Corte de Justicia, consejero de Estado, secretario del interior y de relaciones exteriores, también presidente de la  Convención Constituyente reunida en Envigado del 13 de junio al 4 de julio de 1815. Considerado como el libertador de los escalvos y con el dictador Juan del Corral, quien apoyó el proyecto de Ley de Manumisión, aprobado el 20 de abril de 1814, vigente hasta 1816 por ocupación del Estado por el ejército español, pero nuevamente aprobada en el Congreso de Cúcuta el 28 de mayo de 1821. Su muerte ocurrió en Bogotá, septiembre 23 de 1832. Había nacido en noviembre 28 de 1760. El Dr. José Félix era tatarabuelo del presidente Carlos Lleras Restrepo y éste a su vez, abuelo del actual ministro de justicia, Dr. Germán Vargas Lleras.

Columna 26

LUCIANO RESTREPO ESCOBAR: nació en Envigado en 1812, hijo de Don Javier Restrepo Isaza y de su segunda esposa doña María Teresa Escobar Vélez, y murió en Medellín en 1885. En la revolución de 1831 estuvo como militar en la costa. Vivió un tiempo en Kingston, Jamaica, como socio de importante casa comercial y se casó en Santa Marta con doña Josefa María Díaz Granados. Fue gobernador del Estado Soberano de Antioquia, de noviembre de 1881 hasta marzo de 1885. Su gran espíritu de antioqueño emprendedor, lo llevó a fundar las poblaciones de Jardín, San Roque, Segovia y Yolombó. Fue el primero que trajo el ganado Holstein en 1884, de extraordinarios resultados en tierras frías. Otro de los hermanos de don Luciano era Juan Bautista, casado con doña Concepción soto, padres de 33 hijos.

 Columna 27

MIGUEL URIBE RESTREPO: hijo de don Miguel María Uribe Vélez y de doña María Josefa Restrepo Vélez, hermana del Dr. José Félix de Restrepo. 1792- 1842. Nació en Envigado en la finca Andalucía, actual casa de La Cultura de Envigado. Por sus dotes de gran orador fue llamado el Demóstenes Colombiano. Era hermano de don Pedro Uribe Restrepo, gran filántropo antioqueño que participó en muchísimas obras en la ciudad de Medellín, donde residía.

Notas:

Ver cuadros  1, 2 y 3 de Genealogía de los apellido Restrepo.

Las Fotografías adjuntas a este trabajo, son cortesía del Pbro. Daniel Restrepo González y del Centro de Historia de Envigado.

Las fuentes bibliográficas, se encuentran al pie de página de los cuadros genealícos.

Se anexan cuadros 1, 2 y 3 sobre Los Restrepo.

 

 

 

Por Pedro Nel García Arroyave

Esta fotografía acompaña el reportaje “Fernando González me dijo…” de Luis Enrique Osorio, publicado en la revista Cromos en marzo 7 de 1942.

 

Sus primeras habitaciones

Otra parte no es en verdad su casa, es su intimidad, es su interior, es el espacio que llena y da significado y valor a su vida, como lo corroboran sus escritos. La casa de Otraparte con sus múltiples atributos físicos, pero sobre todo personales y que Fernando construyó con su habitar constante, es decir, con su construcción de su ser en su entorno y con los demás, es el centro de su morada, de su vivir. Su casa hace parte de un adentro, él con todas su dimensiones y un afuera, un espacio de la memoria[1]. “Otraparte” es su adentro, envigado su afuera, lo uno no puede estar sin el otro, es una relación reciproca, ambas se necesitan en una relación y vínculo, en un manantial que se derrama en sus orígenes y se constituye en su trayecto. ¿qué es la filosofía de Fernando sino de un fluir del adentro y del afuera?.

Envigado es su casa realmente y sobretodo un lugar espacio-temporal. ¿Qué son los espacios habitados sino lugares que se llenan de profunda significación?. La infancia de Fernando es un cumulo de experiencias que se depositan en su memoria pero que salen aflote para recordarle quien es, de donde viene, como fue y cómo ha sido su vida, su pensamiento.

Su infancia está llena de múltiples significados, de esos ingredientes que han moldeado su ser moldearon. Nacio en la casa denominada “casa de la calle con caño”, es decir, una habitación que tenía desaguadero de aguas, reconocidas en la nomenclatura como la calle 20 #15-44, donde hoy tiene una placa del centro de historia, que dice: “aquí nació el maestro Fernando González”. Fue parte de la descendencia de su madre Pastora y Daniel, maestro de escuela y negociante,  de 15 hijos, donde solo sobrevivieron siete y él era el segundo:  Alfonso, Fernando, Sofía, Graciela, Jorge, Alberto y Ligia.

En la siguiente larga cita, se reconoce la gran casa, la casa grande de Envigado, como el arquetipo que funciona en un nivel simbólico como proyección de su corporalidad y de su psique humana. Cada una de los espacios habitados y conocidos por él reflejan su forma de percibir el mundo, de proyectarse en él, de resguardar su intimidad, de establecer un espacio de creación personal:

“me dice mi madre que nací a las cuatro de la mañana; que fui muy llorón durante los primeros días, “el que más lloró en la casa”, que era rosado, cabezón y orejón…la conciencia solo me apareció a los 10 años. Viví la niñez y la primera juventud asustado, sin comprender nada, admirado”[2].

“Cuando nací, por allá en 1895, Envigado era una de esas repúblicas andinas que tenían plenitud de vida, precisamente porque vivían aisladas.

¡Qué época tan llena de misterio y encanto…! Para ir a Medellín a pie se gastaba un día, y el premio que nos daban a los niños era llevarnos allá a conocer la feria… En la calle principal de hoy no existían sino la casa de mi bisabuelo, construida por don Lucas Ochoa con un balconcito para atisbar a los peones; luego, una manzana más allá, la de mi abuelo, y después la nuestra. Tres casas solariegas en tres cuadras. Cada cual, al casarse, construía la suya, y la tribu iba creciendo.

Carrera 42, calle principal de Envigado

Todo esto lo recuerdo como una nebulosa… Echábamos cometas, jugábamos trompo con el mono Marceliano, que era un perverso; pescábamos con dinamita y anzuelo, aprendiendo a preparar carnadas de aguacate, guayaba y lombriz, y con la ilusión de cocinar una “viuda” pasábamos todo el día empelotos a la orilla del río… El río era grande, porque había selvas, y esas arboledas misteriosas nos separaban del resto del mundo… Por eso un pueblecito antioqueño tenía más vida propia que una república italiana del Renacimiento: había tendero, carpintero, herrero, boticario, cada cual con una personalidad tan robusta, tan inconfundible, que ofrecía más consistencia que cualquier organismo de un Estado moderno… Salir de allí, de ese pequeño mundo, era como expatriarse para vivir una Odisea…

Muchas veces, al andar descalzos por las selvas, cazando con caucheras, tropezábamos a la orilla del río con los niños de Itagüí, y empezábamos a disputarnos a piedra esa frontera sagrada. Hasta las hermanas venían a la guerrilla, y a una de las mías le hicieron con una pedrada la cicatriz que tiene todavía en la cara… ¡Qué bárbara es una república…! Pero así se explica que Antioquia haya producido a Carrasquilla, a Rendón, a Samuel Velásquez, al autor de Manuela; así se explica que aquí esté la cuna de la novela realmente regional.

¿Sabes lo que pienso, ahora que recuerdo estas cosas…? Que hoy no hay nada de eso, y que nosotros vivimos la niñez en un universo originalísimo que se va a perder, porque no lo hemos escrito… Sólo La María logró recoger algo de toda esa poesía, y a ello debe su triunfo… Captando tanta tradición agonizante, con su colorido regional, y universalizándola, sin ir a plagiar franceses, haríamos obra de arte… La historia además no es el cuento de reyes y héroes, sino de nuestros padres, nuestros maestros, la azada que empuñó una generación, el paisaje que se transforma…

Y en ese otro lugar, de afectos y aprendizajes, donde se estructuró su personalidad, reflejaban su forma de percibir el mundo, de proyectarse en él:

“Pero mi verdadera escuela fue Envigado. Pío el boticario, que era a la vez médico y dentista y sólo se quitaba la ruana para ejercer cualquiera de sus profesiones; Chunga el tendero, que vendía multitud de cosas de origen desconocido, y no tuvo ni competidores ni víctimas; Jesús Restrepo, el abogado de ruana y descalzo, con unos pies blanquísimos, que honraba la profesión y hacía memoriales a cambio de tragos… El juez era un gamonal que no sabía ni escribir; y el verdadero juez, don César, era sordo; pero nadie les puso jamás en duda su autoridad… Zapatero no había sino uno: se llamaba Chito; se dedicó a la política y hoy es jefe del partido liberal… ¡Y el herrero! Ese valía un platal. Hacía instrumentos para que jugaran los niños… A casa de Néstor el carpintero íbamos en peregrinación a conocer el misterio del imán; a la vista asombrada de todos nosotros lo pasaba por sobre los clavos, y quedaba erizado como un árbol sin ramas… Aquello era como ver la Gioconda, y ahí empezó a formarse mi admiración y mi afecto por Francisco Antonio Mesmer, el mago del magnetismo animal, el hombre más raro que ha tenido la humanidad, despreciado a causa de la ciencia oficial.

Todo aquello era vivo, palpitante, lleno de encanto. Era una escuela de que no se habla en pedagogía, pero que hizo de nosotros lo que somos: ¡hombres tan distintos de los que viajan en avión desde antes de aprender a caminar…!”[3].

Uno de sus principales biógrafos cuenta que en su personalidad jugaron destacado papel su madre Pastora y su abuelo materno Benicio Ochoa, pues recibió un temperamento reservado, meditativo casi siempre, y de su abuelo, el ingenio satírico y burlón, de él recitaba una de las frases mas repetidas: “somo cagajón aguas abajo…”[4].

(. Cualidades adquiridas en su casa, de sus padres y abuelos.

Se gradua de bachiller de filosofía y letras por la U de A en 8 e febrero de 1917.

Se casa en 1922 con margarita Restrepo, en manizalez, allí vivió su primeros días de matrimonio. Allí era juez del tribunal. Tenía su sueldo, sus ingresos. vivieron en ¿?

En Villa Bucarest (década de 1934 a 1940)

De su regreso de Europa, y luego de ser expulsado de Italia, por sus críticas al régimen de Mussolini, arrienda una casa al médico Ramon Jaramillo Gutiérrez, llamada Villa Bucarest. Fue grande su actividad intelectual en aquella casa, produjo cuatro libros: el Remordimiento y Cartas a Estanislao en 1935; los Negroides en 1936 y la revista Antioquia; finalmente Santander, a principios de 1940.  El remordimiento y Cartas a Estanislao fueron publicados por la Editorial Arturo Zapata, de Manizales, gracias al apoyo de su hermano Alfonso.

Esta casa se ubicaba por la carrera 43 que entraba al parque principal, mas arriba de la bota del día, cerca de la casa de Manuel Uribe Ángel. “dos cuadras más arriba, estaba el Café de don Jorge (hoy Georgia), donde F.G. solía ir casi diariamente, en sus últimos años, a paladear un aromático café negro (tinto) y conversar con algún amigo” [5].

A continuación traemos una descripción de la casa y del paisaje, hay que detallar la relación entre su sentir íntimo, que es confesado por Fernando, y su pensamiento:

“Es en Envigado, en Villa Bucarest, en donde habito. Es un vallejuelo formado por un río y circuido de altas montañas. La villa mira para occidente, limitada la visión por la cercana cordillera. A la derecha y al frente, lejos, está el boquerón, cortada, en forma de media luna, que tiene la montaña, y hacia él se dirigen mis ojos cuando recuerdo a mademoiselle Tony… Pero… ¡alta y difícil salida de esta prisión! ¿Cómo volver a mi consulado, si mandan los comemocos?

La casa es de corredores que la rodean separados del prado por baranda de un metro de alta. Al frente del corredor delantero, por donde me paseo recordando, y soñando con la juventud que voy a crear, hay un prado de sesenta metros en donde organan los mayos y en donde le doy de beber a la vaca. Ahí estoy, sentado en el brocal del pozo, revolviendo la aguamasa. La vaca bebe y bebe, despacio, y de vez en vez levanta el testuz, saca la lengua áspera y la introduce en las húmedas fosas nasales, me mira y me suelta el vaho que huele a leche, a ternero, y yo me acuerdo de mademoiselle Tony… La vaca es de fondo blanco, y tiene grandes manchas amarillas; el testuz y las patas finas; por el cuello se va yendo la energía vital, chorreando por el cuerpo hacia la ubre; ahí está su esencia. Toda vaca lechera tiende a la ubre.

¿Qué pienso? Pasan los tranvías, y la gente mira y yo pienso: aquí soy un desterrado que vive al lado de su vaca y que no tiene vergüenza de estar dedicado a revolver la aguamasa.

Del prado sigue la carretera y luego una casa con huerto lateral, en donde hay un balso, árbol alto, ramas separadas, hojas grandes, sinvergüenza como un hermano cristiano en las colonias, o como mi alma cuarentona(…) Al otro lado de tal casa hay un madroño, cono verdioscuro, árbol religioso, que produce frutos amarillos, agridulces y de corteza amarga. Mira usted esos dos árboles y le sale involuntariamente esta pregunta: ¿Por qué no hay hombres bellos en Colombia?

Los dos árboles emergen de las tapias del huerto y también emergen copas de arbustos, y hay uno que resolvió en este mes de abril, para festejar mis cuarenta años, echar en la extremidad una flor roja que me hace cosquillas, y me hace resistir y protestar.

Siga usted con la vista y ve los solemnes sauces, cañabravas y guaduas que se balancean religiosamente en las riberas del Aburrá. Luego se va empinando la montaña… Son infinidad de verdes, muchos verdes, y, por último, me sucede que, acosado por recuerdos de amistades, atrevimientos y bellezas, giro los ojos a la derecha, en busca del boquerón, y exclamo: “¡Virgen del Perpetuo Socorro, devuélveme al Mediterráneo, que me comprometo a no volver a acostarme con la mujer única de la calle de Roma!”[6].

En Villa Bucarest, Fernando que había concebido el Remordimiento en su papel de cónsul en Marsella, en Villa Bucarest escribe y termina el libro, a través de la Editorial Arturo Zapata, de Manizales, donde es patrocinado por su hermano Alfonso, quien realiza unas correcciones en su edición y que le comunica desde Manizales, en carta del 2 de marzo de 1935:

“Querido Fernando:

Al sacar en limpio los originales de El remordimiento hice supresión de escenas y cambios de vocabulario en las dos primeras partes, es decir, en la confesión a manera de penitente escrupuloso”.  La respuesta de Fernando escrita desde Villa Bucarest, no se hace esperar

“Marzo 19 de 1935. Envigado (Villa «Bucarest»).

Querido Alfonso:

Ayer recibí la copia extracto del libro «Mademoiselle Toní», desde páginas 35 a 53 inclusive, y fue como si me hubieran dado garrotazo en el cerebro. Inmediatamente sentí congestión y profunda tristeza (…) Te puse telegrama en que impruebo el trabajo. Vamos a las supresiones: ¿Crees tú que la escena de la olida de los calzoncitos de Toní es inmoral? ¿Es mala? Entonces eres moralista, has perdido la inocencia vital. ¿No gozabas tú oliendo la ropa de nuestro padre? ¿No me deleito yo con el olor de las cabezas de mis hijos?”[7].

En Villa Bucarest recibe la visita del expresidente ecuatoriano, exiliado en Colombia, José María Velasco Ibarra. Surge una cálida amistad. Admiración recíproca. Fernando dedicará unos capítulos de Los negroides a quien llega a considerar sin ambages “el primer político-pensador americano”. Y Velasco Ibarra, en el libro Conciencia o barbarie, al ser publicado por la Editorial Atlántida, de Medellín, llamará a Fernando González, “el más original y penetrante de los sociólogos suramericanos”[8].

En 1936, la editorial Atlántida de Medellín publico los negroides y “Conciencia o barbarie” de Velasco Ibarra (Henao p.150-151). Durante algunos meses, Velasco Ibarra regentó en la universidad de Antioquia, las cátedras de filosofía e historia…y en Villa Bucarest enseño historia y ortografía, teniendo como únicos alumnos a fernando y simón, los hijos menores del maestro Fernando González, quienes no podían ser más afortunados, por esta circunstancia y otra adicional: disfrutaban también de lecciones de piano. La profesora era la esposa de Velasco Ibarra.

Como fruto de esa noble amistad, Velasco Ibarra y F. G. se definieron mutuamente, según frases que merecen destacarse. El primero llamo al segundo “el más original y penetrante de los sociólogos suramericanos” (Conciencia o barbarie, p. 157), y este, en los Negroides, dijo que aquél era “el primer gobernante discípulo del libertador”.

Velasco Ibarra, tenía 43 años y había estudiado derecho en Quito y Paris. Era alto, delgado y de anteojos, talante de intelectual, político de pura sangre, orador fogoso y convincente.

En 1937 salió del país para reconquistar la presidencia, fue elegido en cuatro ocasiones, aunque los militares lo derrocaron en tres, solo termino el período 1952-56.

Huerta del Alemán.

Otro espacio habitado por Fernando fue en los terrenos de lo que sería Otra parte, unos terrenos que habían sido conocidos como la Huerta del Alemán. Según el padre Alberto Restrepo González, en una de las libretas de Fernando, se dice:

“Abril 27/61. Estoy reviviendo eso de hace 23 años, la casa y finca de Maximiliano y Ana Tamayo, bajo el puente viejo de la Ayurá, a lindes con la que yo compré al Banco Alemán, que la administraba en nombre de la hijita y la mujer de Niederheiser, el hortelano que se mató al caer un bus de pasajeros en esa hoyada que hay en Aguacatala, en donde la viuda de don Alejandro Ángel hizo una gruta a la Virgen de Lourdes”[9].

Desde septiembre de 1957, de su regreso de Europa como cónsul en Roterdam y Bilbao, se instala en la Huerta a escribir su obra definitiva, de contenido místico: Libro de los Viajes o de las presencias (1959). Este regreso a Envigado es el inicio su obra y en ella recoge segú Ernesto Ochoa Moreno:

“su experiencia de noche oscura, esa vivencia infernal del «Hoyo de los Animales Nocturnos» y su inmersión en el misterio de la Intimidad. Explica Fernando González: «En este libro expresé dramáticamente, dialécticamente, partiendo de mí y de mi Envigado, cómo se hace el viaje desde sus raíces, desde su yo hasta el Cristo y el Padre y el Espíritu Santo»[10].

 

 

 

Antigüedad del predio

        

Simón, Álvaro, Ramiro, Margarita Restrepo, Fernando González, Fernandito y Luis Enrique Osorio. Esta fotografía de Jorge Obando acompaña el reportaje “Fernando González me dijo…” de Luis Enrique Osorio, publicado en la revista Cromos en marzo 7 de 1942.

Los terrenos correspondientes los adquirió Fernando González en 1937, tres años después de su regreso del primer viaje por Europa, con los dineros obtenidos de la herencia que obtuvo su esposa Margarita Restrepo, hija del expresidente Carlo E. Restrepo.

“Desde el punto de vista material de apreciación, es casa campestre situada en Envigado, en la margen izquierda de la carretera que une a este municipio con Medellín. En una pequeña casa de zinc y paredes de bahareque que tenía junto a su huerta, vivió allí durante varios años de las décadas del veinte y treinta un alemán llamado Walterio Niederheiser, al parecer refugiado de la Primera Guerra Mundial. En día en que se movilizaba en un bus de escalera entre Envigado y Medellín, murió en accidente de tránsito con su cargamento de hortalizas.

Otra parte era una finca ubicada sobre la margen izquierda que lleva de Envigado a Medellín. Primero fue conocida como “La Huerta del Alemán”, luego, en 1951, un nuevo propietario, Fernando González Ochoa, tras la muerte de uno de sus hijos la llamaría “La Colmena de Ramiro” y, finalmente, en 1959 recibiría el nombre que aún lleva. En las obras literarias del escritor y filósofo González, esta casa campestre puede encontrarse con el nombre de “Progredere”, que significa proseguir para recordar que es vivir. Por ejemplo en La Tragicomedia del Padre Elías y Martina la Velera: “[ … ] El huerto del Padre Elías es denominado Progredere, para indicar los progresos del entendiendo, que es la Inteligencia en gerundio; pero el día del entierro de quien fuera cura de Entremontes, el padre Restrepón.

“Doña Margarita Restrepo de González con Fernandito y Simón, ante el pozo de la Samaritana”, hizo un apartado del rincón del cementerio, prohibió que ahí se hicieran nuevos entierros, y en la puertecita traída de Progredere inscribió la palabra Otraparte”[11]

Las tierras serían compradas por el escritor en 1937 al alemán Walterio Niederheiser en un remate judicial. Anota el mismo Fernando González: “Esta era la huerta del alemán [ … ] el que hizo aquella casita de bahareque y teja metálica, cerca a ese maravilloso puente de arco que hoy nadie aprecia. Su sombra protectora era aquella ceiba [ … ] El alemán vivía ahí con su mujercita y su hija, sembraba hortalizas e iba a venderlas a Medellín [ … ] Un día, no sé por qué, se suicidó [ … ] Y dejó esa casita, hombre, que es una belleza [ … ] Yo no he querido tocarla [ … ] Le compré la finquita a la viuda Jhan Stephanía Johana María Raush de Niederheiser, para hacer mi casa; pero conservo la huertecita, tal como él la dejó”[12].

El nombre de Otra parte según el biógrafo Henao Hidrón “se refiere a sí mismo, a su convicción acerca de los peligros del yo”; es un signo de rebeldía, evocación del vivir a la enemiga, actitud de independencia, de distanciamiento social y de búsqueda de sí mismo; “e inclusive, en lenguaje metafísico, el escenario escogido para continuar la realización existencial de ese “irse yendo”, que por lo demás define de modo tan preciso la vida del hombre”

  • Por su parte, anota Simón González, hijo de Fernando: “Mi padre, quien soñaba con Otraparte como una escuelita de solitarios, decía que sólo cuando uno se siente solo vive y tiene fuerzas para dar”
  • Para Fernando González sus viajes pasional y mental se explicaban bajo el mayor valor de Otraparte: la intimidad de su finca. En su libro de los viajes o de las presencias anotaba: “Ahora, a las 6 a.m., muy decaído, con miedo y disgustos que rumié toda la noche. Son: Que Alberto sacará a mi finca el desagüe; que tengo ansia de cercar el ochave y temo disgustarlo; que Los Tamayitos venderán la faja que hace parte física de mi finca, a otros. Me atormenta todo esto, y siento mal el hígado, el pulmón, el ciego y la circulación toda[ … ]

Yo quiero entender. Esto me produce siempre libertad. Lo mejor es no cercar el ochave. Todo este bunde es por haber ido ayer con el mayordomo a dar un rodeo a la finca. No. Dame tu presencia a cambio de todo6

Desde el año de la compra hasta 1940 reconocidos personajes participaron en la construcción del inmueble, la cual fue pensada con detalle. Tales personajes eran amigos de Fernando González y jugaron un papel importante en la modernización arquitectónica tanto de Medellín como de varios pueblos antioqueños. El encargado de la obra sería el ingeniero Félix Mejía Arango, conocido como Pepe Mexía, ingeniero de la Escuela de Minas, arquitecto, escritor, artista, caricaturista y político; “trabajó la arquitectura independiente, en un principio, proyectando y construyendo las casa de sus amigos en el barrio Prado” y posteriormente, para la década del diez, organizó una oficina que llamó Félix Mejía y Cía. en la que trabajaron Gabriel Montoya como dibujante y esporádicamente el belga Agustín Goovaerts7. Sobre este personaje y Otraparte anota Osario: “Allí le ha construido, el gran arquitecto Pepe Mejía, con el fruto de la labor literaria, una preciosa residencia estilo misión, donde los sauces y naranjos comienzan apenas a crecer, y la vaca grávida pasea por el llano con sagrada mansedumbre indostánica”8

El tercero y último, el pintor, ingeniero y arquitecto Pedro Nel Gómez estuvo encargado de diseñar el patio exterior, “el hermoso patio que semeja una alfombra adornada por un pozo circular construido de cemento y piedra [ … ) enladrillado a la antigua, con dibujos de piedrecitas, y centralizado por una cisterna rústica que evoca a la samaritana caritativa”10

En la escritura de los herederos de Fernando González aparecen los linderos antiguos de Otraparte: por el Oriente o frente, con la carretera Medellín Envigado; por el Sur, con el cauce antiguo de la quebrada Ayurá ; por el Norte, con una calle de servidumbre o el camino antiguo de Envigado; y, por el Occidente con el mismo arroyo o quebrada Ayurá 11

La casa fue ocupada a finales del año 1940, pero antes de ello, el 12 de diciembre, en su afán de habitar la finca, Fernando González se dirigió al Concejo de Envigado: Estoy edificando una casa en el predio situado al lado izquierdo de la carretera que va a Medellín, en donde tuvo huerta un alemán, precisamente desde el antiguo puente de la Ayurá hacia el norte. El acueducto municipal

llega hasta el frente de la Villa denominada Pontevedra. De ahí a mi predio hay unas 300 yardas, poco mas o menos. La tubería es de pulgada y cuarto. Solicito al Honorable Concejo con todo acatamiento que se sirva ordenar la prolongación de ese acueducto hasta mi predio. Con ello se favorece a los habitantes de ese trayecto y se instiga la urbanización de los lotes en que se divide la finca llamada de los Escobares, en donde están las grandes ceibas. Mi solicitud es pues de utilidad social; si yo fuera rico, haría la obra, no sólo para beneficiarme, sino por el amor a m1  pueblo; pero apenas si tengo con que poner habitable la casa.

Dicen me que el Municipio posee una tubería que ha sido desenterrada ahora cuando hacen la obra del alcantarillado de una de las calles. Quizá ella podría servir.

Como necesito ocupar la casa a fines de este mes, pido muy respetuosamente al Honorable Concejo que se considere benévolamente mi solicitud”[13].

Sobre el decorado del inmueble, el de la casa y la huerta se hicieron con ornamentos de diferentes dueños y lugares. Decía Fernando González: “[ … ] Deja que crezcan los arbolitos y verás [ … ]Allí vamos a poner esa pila de hierro que le quitaron a la plaza de Caldas[ … ] Me la regaló el cabildo, y aquí va a quedar más buena, ¡eh hombre, por Dios!13

  • También estaba la puertecita que encontró tirada en la pesebrera 14

; los vitrales de Cali, obra del artista Leandro Velasco; las lámparas de la capilla de Envigado; el capitel tallado en piedra caliza, revelando la figura mitológica de un sátiro, escultura importada

de Centroamérica, obsequio de su hermano Jorge; la banca del corredor que perteneció a la Iglesia de Cartago 15 ; y la verja de hierro en el pórtico, elaborada por su sobrino Javier Restrepo González.

La descripción de Otraparte se completa con los recuerdos de Luis Enrique Osorio:

“La observamos de lejos, con su sinfonía de ventanas, barandales y tejados; y de cerca vamos descubriendo todas las maravillas de un relicario: allí se coordina todo lo que el ímpetu del cemento armado y el mal gusto del nuevo nco van desalojando: las rejas de hierro que fundiera Francisco José de Caldas al construir la antigua Casa de Moneda; las minúsculas balaustradas que

velaban, en el siglo XVIII, la fisonomía de las mozas rionegrinas; la pequeña imagen de madera desprendida de un púlpito colonial. El salón, amplio y sobrio, coordina tallados de madera muy españoles, hechos por un carpintero de La Ceja que aún no sospecha el modernismo, y el precioso

mesón que perteneció al padre de doña Margarita y suegro de Fernando: el presidente Carlos

  1. Restrepo. Subimos por la escalera conventual, al mirador del piso alto, ante cuya baranda

se destacan, abajo los geranios rojos que engargolan la fachada, y al fondo las faldas salpicadas de alamedas y residencias, que en vez de apiñarse se dispersan dando la más wata sensación de holgura[14].

Luego de la muerte del “Brujo de Otraparte”, el Concejo Municipal de. Envigado, por Acuerdo N° 9 de mayo 22 de 1964, con el fin de honrar la memoria de-Y Fernando González determinó  contratar la erección de un busto vaciado en bronce y la ejecución de un retrato al óleo con dineros del erario municipal. El busto sería -colocado en la Avenida que conduce a Medellín, contiguo a la portada de Otraparte, y el retrato en un sitio prominente del recinto del cabildo. Además el acuerdo convenía denominar oficialmente para efectos de la nomenclatura urbana a la vía llamada Avenida Zúñiga como Avenida Fernando González. También disponía “activar las gestiones tendientes a obtener del Congreso de la República, la aprobación de una ley por la cual se declarara la residencia del Escritor como Monumento Nacional”[15]. Para 1979  otraparte fue declarado por la Asamblea de Antioquia Monumento Departamental, por medio de la Ordenanza N° 76 del 23 de noviembre; precepto no cumplido pues la casa nunca fue adquirida por el Departamento de Antioquia. Posteriormente, según consta en la Escritura Pública N° 245 del 18 de febrero de 1984, otorgada ante Cecilia Augusto Echeverri Arroyave, Notario Segundo de Envigado, los herederos González Restrepo hicieron transferencia a título de venta de la propiedad a Inversiones y Proyectos Ltda., que dividió el terreno en dos lotes, transfiriendo a título de cesión uno de ellos, con una superficie de 1.260 metros cuadrados, correspondiente a la casa con su zona de retiro al Municipio de Envigado con derecho de dominio y posesión efectiva, según los  herederos como “aporte fundamental en beneficio de la comunidad” que “contribuye a perpetuar la memoria del maestro Fernando González Ochoa”; y que como linderos contaba: “Por el frente u oriente, en una línea curva de 24.50 metros de longitud aproximada con la cariara 43A (carretera que de Medellín conduce a Envigado); por el sur, en una línea quebrada de 49 metros de longitud aproximada, con propiedad de “Inversiones y Proyectos Ltda.” (antes Inversiones OTRAPARTE LTDA); por el occidente, en una línea quebrada de 28.30 metros de longitud aproximada, con propiedad de Inversiones y Proyectos Ltda.; y por el norte, en una línea quebrada de 43.65 metros de longitud aproximada con el lote número 2 de propiedad de los señores González Restrepo”

Otraparte, la casa campestre de estilo colonial, con su alcoba y   el segundo piso, desde el 7 de marzo de 1984 tendría como nomenclatura urbana asignada por el Departamento Administrativo de Valorización y Planeación del Municipio de Envigado, la carrera 43A N° 27 A sur 11, según informe de Rubén Da río Sierra Ángel, como director de dicho departamento. Desde que la casa dejó de ser habitada por la familia González Restrepo, la entrada que siempre había sido por un camino en dirección diagonal cambió por una línea recta, camino de piedra que divide en dos el jardín, con su fuente de agua en el centro y árboles a su alrededor.

Fernando González. Foto © Guillermo Angulo (1959)

 

En febrero de 1986 se inauguró la constitución de una Junta Asesora de la Alcaldía Municipal de Envigado, encargada de promover la restauración de la casa y su adecuación como Museo biográfico y filosófico. El 25 de marzo de 1987 se realizó un contrato de comodato precario entre el Alcalde de Envigado, Jorge Mesa Ramírez, y Darío Arcila Montoya, como comodatario. Sólo  hasta el 6 de agosto de 1987 abrió sus puertas al público como Casa Museo Fernando González, un museo abierto y casa de estudio que tenía como objetivo propiciar la creación filosófica y literaria alrededor de la obra de Fernando González.

Otraparte fue inaugurada el 16 de febrero de 2000, en el trigésimo sexto aniversario del fallecimiento del maestro, luego de arreglos como el mejoramiento de su planta interior y el  cambio de la fachada de entrada al antejardín, por otra más alta, segura y de estilo colonial. Fernando González Restrepo, admirador de la obra de su padre, y su hermano Simón habían considerado la posibilidad de crear una institución que se encargara de preservar y difundir la memoria de su padre, luego de un viaje a Chile, en donde conocieron una entidad dedicada a la memoria de la escritora Gabriela Mistral; sin embargo, el proyecto no se realizó debido a la muerte de Fernando, el1 O de abril de 2001. Pero fue gracias a la conservación que hiciera Fernando hijo de los escritos de su padre y a la gran abundancia de recortes, fotografías, libros y objetos sobre la historia familiar, como a la decisión tomada por Simón de crear una entidad encargada de administrar y difundir el legado del Escritor.

El 3 de septiembre de 2002 fue firmado el contrato en el que la Administración Municipal permitía a la Corporación reabrir las puertas de la casa museo como sede, por un espacio mínimo de cinco años. Hoy Otraparte es un reconocido centro cultural en donde se desarrollan múltiples actividades académicas y culturales que reúnen desde la proyección de películas, lecturas y talleres literarios, tertulias, asesorías a estudiantes e investigadores, hasta visitas guiadas, el envío por Internet de boletines informativos y culturales y la actualización de la página electrónica. Simón González, sus sobrinos Lucas González Flórez y Pedro Ángel González, y Gustavo Restrepo, participaron en el proyecto y comenzaron una serie de reuniones que dieron su primer gran fruto el 1 O de abril de 2002, día del primer aniversario de la muerte de Fernando hijo. Ese día se reunió en Otraparte la asamblea de constitución de la Corporación Fernando González Otraparte, conformada por 57 miembros fundadores. Como objetivo, en palabras de Simón dicha Corporación pretendía ser “una vacuna, algo que construya, que a ella vengan los niños y sientan que están solos y tienen que conquistar el mundo, y las ideas, y la vida, que es lo que Dios nos dio”[16].

Tradición de propiedad

Años atrás la propiedad de la cual de esta haciendo relación, fue adquirida por el maestro Fernando González Ochoa, comprado a un ciudadano de origen alemán, representante de la familia que moraba la casa, también de origen alemán que la había comprado tiempo atrás como veremos luego.

Indagando en las escrituras en el Archivo Histórico de Antioquia, en el fondo notarial, se transcribió algunos pormenores de ésta transacción comercial.

La escritura es la correspondiente al número tres mil cientos ochenta y dos, que dice de la siguiente manera:

“En el Distrito de Medellín, Departamento de Antioquia, República de Colombia, a 30 de noviembre de 1939, ante mí Agustín Villegas, Notario Segundo del Circuito de Medellín y los testigos Henao Alzate G. y Jaime Villegas… comparecieron los señores REINBRAND GUNDLACH obrando en su carácter de apoderado general de la señora STEPHANIA JOHANNA MARÍA RANSCH V. de NIEDERBEISER, mujer viuda vecina de la ciudad de Frankfurt S/Main (Alemania), según aparece del instrumento número diez y seis (16) de diez y siete (17) de Abril de mil novecientos treinta y nueve (1939), otorgada ante el cónsul de Colombia en aquella ciudad, poder que contiene cláusula especial para el acto que informa la presente escritura, el cual fue protocolizado en la Notaría Segunda (2ª) de Medellín, el primero de Junio de mil novecientos treinta y nueve (1939) con el número mil quinientos cuarenta y tres (1543), que el suscrito notario ha tenido a la vista, de la cual da fe, y Domingo Jiménez A; obrando en su propio nombre, ambos varones, mayores de edad y vecinos de este municipio, a quienes conozco personalmente y dijeron: Que obrando el primero en su carácter ya expresado, de apoderado de la señora STEPHANIA JOHANNA MARÍA RAUSCH V. de NIEDERBEISER y el señor Domingo Jiménez A; en su propio nombre venden y transmiten en posesión y propiedad a la señora Margarita Restrepo de González, mujer casada, mayor de edad y de este mismo vecindario un lote de terreno, con toda sus mejoras y anexidades, situado en el municipio de Envigado, en la carretera pública que de esta ciudad conduce a dicha población, que en general linda así: Por el frente u Oriente con la expresada carretera pública, que de Medellín conduce a la población de Envigado; por el sur, con la quebrada Ayurá (cauce antiguo); por el Norte, por una calle de servidumbre o camino antiguo de Envigado; y por el Occidente, con la misma quebrada Ayurá. Segundo: Que la poderdante señora STEPHANIA JOHANNA MARÍA RAUSCH V. de NIEDERBEISER, representa en la propiedad de que se trata: Acción de trescientos cincuenta y cuatro pesos, diez centavos (354,10) en relación a un avalúo de ochocientos pesos (800$) dado al total, por una parte, y acción y acción de noventa y un pesos ochenta centavos (91,80) en la misma relación, por otra por adjudicación en la partición de bienes de la sucesión de su finado esposo WALTER L. NIEDERBEISER protocolizado en la Notaria Segunda de Medellín el 15 de marzo de 1934 con el número (618) títulos registrados así: Uno, en el libro Primero, impares al folio 414, con el número 621 el 23 de Marzo de 1934, y uno registrado en la misma fecha y en el mismo libro al folio 414 con el número 622; y el otorgante Domingo Jiménez A; representa un derecho de 354 pesos 10 centavos también en relación a 800 pesos dado al total que hubo por adjudicación de la diligencia de remate de 11 de septiembre de 1939 del Juzgado Segundo en lo Civil de este Circuito, en la solicitud de la señora STEPHANIA JOHANNA MARÍA RAUSCH V. de NIEDERBEISER para vender bienes de su hija menor HELENA NIEDERBEISER, diligencia registrada en el libro primero impares el 29 del mismo mes de Septiembre en el tomo tercero al folio 360 con el número 2664 y en el libro de matrículas el 3 de Octubre último, tomo sexto de            Envigado folio 141 con el número 121, títulos que entregan a la compradora. Tercero: Que el precio en que venden y trasmiten la totalidad de la propiedad de que se trata es el de cuatro mil quinientos pesos (4500$), que los otorgantes vendedores declaran recibidos de la compradora, por conducto del doctor Fernando González, en dinero efectivo a satisfacción… Quinto: Que trasmiten a la compradora la propiedad en general, con todas sus mejoras y anexidades y con todos sus usos, costumbres y servidumbres activas y pasivas que legalmente tengan constituidas o consten en títulos anteriores. Sexto: Que el otorgante RAINBRAND GUNDLACH obliga a su mandante y Domingo Jiménez A; se obliga por su parte al saneamiento de lo vendido, sea porque la compradora… Séptimo: Que ya la compradora ésta en posesión material de lo que por este acto se trasmite con las acciones consiguientes. Presente la señora doña Margarita Restrepo de González de las condiciones dichas, a quien también conozco expreso: Que acepta esta escritura y lo que por ella se le trasmite. Ambas partes dejan constancia de que mediante este instrumento, queda cumplida la promesa de compraventa firmada por el señor RAINBRAND GUNDLACH por una parte y el doctor Fernando González, por la otra, el 25 de Mayo de 1939…” [17]

Como se expresa en la anterior escritura pública, la compra que se realizó por parte del maestro Fernando González de la propiedad descrita, constaba únicamente de un lote, en que no se especifica sus dimensiones, dando a entender que era un globo de terreno a la cual se le construiría casa años después.

El señor Walter Niederheiser falleció a la edad de 31 años, en un fatal accidente de tránsito, como se dejó testimonio en el año de 1933, en el juicio de sucesión :

“Juicio de sucesión del señor Walter L. Niederheiser, mayo de 1933.

El suscrito Director de Catastro Municipal certifica:

Que en los libros de defunción de ésta oficina existe constancia del fallecimiento del ciudadano alemán Walter L. Niederheiser, de 31 años de edad, el cual falleció por consecuencias de un traumatismo causado en un accidente de tránsito el día 20 del mes de marzo del año en curso. La muerte fue certificada por el doctor Carlos Fernández Quevedo[18] . Medellín, 18 de mayo de 1933” [19]

Investigando en los Fondos documentales que disponemos, especialmente en la Archivo Histórico de Antioquia, se ha hallado algo de información sobre la historia del predio que se investiga, quienes fueron sus propietarios anteriores, las dimensiones reales del predio, y otros elementos que nos brindan una idea de lo que fue el otrora espacio geográfico y cultural donde se encuentra la propiedad actual.

El terreno que habitó el señor Niederheiser, fueron adquirido en 1929 por compra a Juan Bautista Escobar Isaza:

“Esta propiedad la hubo el señor Walter Niederheiser por compra al señor Juan B. Escobar, según escritura pública Número 2975 de 22 de Julio de 1929, de la Notaría Segunda de Medellín, título registrado el primero de agosto siguiente. En el libro primero impares, al folio 11, en el número 524, tomo 2 de la oficina respectiva de registro, fue avaluado este lote de terreno por los dos peritos principales, obrando de común acuerdo, en la cantidad de 80 pesos oro,…” [20]

La propiedad no poseía alguna construcción, pues en este fragmento de la escritura no se relaciona nada con respecto a esto, aunque debió construir posteriormente una casa para habitar con su esposa e hija.

Esta propiedad que fue comprada al señor Juan B. Escobar, quien a su vez la adquirió por parte de un remate realizado en aquellos años y por herencia paterna.

Sobre esto, se lee en la escritura:

“Escritura No. 2975. En el Distrito de Medellín, Departamento de Antioquia,… a veintidós de Julio de 1929, ante mí, Clímaco Romos Notario Segundo… compareció el señor Juan B. Escobar, varón, mayor de edad y vecino de este Distrito a quien conozco y dijo: Primero: Que vende al señor Walter Niederheiser, ciudadano alemán, mayor de edad y residente en el municipio de Envigado, un lote de terreno con sus mejoras y anexidades, situado en Envigado y que linda: Por el frente u Oriente con la carretera que conduce de Medellín a Envigado; por el Sur con la quebrada Ayurá; por el Norte, con una servidumbre o camino antiguo de Envigado; por el Occidente, con la quebrada La Ayurá. Se advierte que en el terreno vendido existe una caña de azúcar la cual puede retirar el vendedor en el término de 60 días. Segundo: Que adquirió este inmueble así: Una parte por herencia paterna, otra parte o sea una pequeña faja de terreno, por remate verificado en el Distrito de Envigado, el 31 de Diciembre de 1916, ante la Junta Municipal de Caminos, obrando por delegación de la Departamental del mismo ramo, título que entrega al comprador y otra parte por permuta celebrada con el señor Rafael Antonio escobar, según escritura número 955 de 9 de Junio de 1908, de la Notaria Tercera de éste Circuito…” [21] 

La alusión al camino antiguo, que es recurrente a lo largo de las diversas escrituras, al parecer era una antigua vía, diferente al Carretero actual o sea la carrera 43 A, camino que existió y del cual no quedan algún vestigio material, pero que se reseña en algunos documentos de interés documental, cerca de la quebrada Ayurá. Veamos esta relación en el que se pide la apertura de un camino en un sector de la población.

“Vecinos de Envigado del lado de la quebrada Ayurá se quejan por el cierre de un camino. En este estado comparecieron en esta sala capitular varios vecinos del Curato de Envigado, todos los de este lado de la Yurá exponiendo… impedido el camino de servidumbre de muchos años, por donde transitan al Curato…” [22]

Se entrevé que eran diferentes los caminos que enmarcaban la propiedad, que indica una ubicación estratégica como cruce de caminos en este sector. Podría ser el camino de servidumbre antiguo que se referencia a lo largo de las escrituras, que creemos cruzaba por inmediaciones de la actual Avenida Las Vegas.

Otro elemento interesante en la anterior escritura es lo referente al cultivo de caña de azúcar, producto vegetal del cual el municipio fue gran productor y el cual se beneficiaba para comercializarlo especialmente en las zonas de extracción aurífera. El lote tenía una tradición de cultivo de diversos productos, siendo la caña de azúcar uno de los productos insignes en la industria de la elaboración de la panela.

La historia de la propiedad tuvo varios propietarios entre los cuales, creemos había varios hermanos, como se nota en la siguiente escritura, en que se relacionan además algunas otras personas de la localidad. El predio tuvo varios propietarios, con nombre y apellidos comunes en el municipio.

En 1908, se celebra un contrato de permuta de dos propiedades, por parte de los hermanos Escobar. Tenemos:

“Escritura No. 955, en el Distrito de Medellín, a nueve de Junio de  mil novecientos ocho (1908), ante mí, Julio Villa R. Notario Tercero del Circuito de Medellín… comparecieron los señores Juan bautista Escobar y Rafael escobar… y dijeron: Que de su libre y espontánea voluntad han celebrado un contrato de permuta de dos fincas raíces, cuya situación, procedencia, precio, linderos y demás condiciones de este contrato se expresan más adelante. El primero de los compradores da al segundo o sea al señor Rafael escobar J. un pedazo de terreno que tiene una cabida de cinco mil varas (5000) cuadradas, situado en el Distrito de Envigado en el paraje “Zúñiga”, con todas sus mejoras y anexidades, alinderado así: Por el frente o pie con la carretera que de esta ciudad conduce a Envigado y con una calle de servidumbre; por el costado Sur, con propiedad del señor Félix A. Escobar; por la cabecera u Oriente, con terrenos de Miguel Molina y hermana y por el costado Norte, con propiedad del permutante señor Rafael Escobar J. Este inmueble lo adquirió Juan B. Escobar J. por compra hecha al señor Eusebio Arango, según la escritura número 2517 pasada ante la Notaría Segunda de este Distrito el día 6 de Agosto de 1901” [23]

En esta permuta, notamos que en la escritura se nombra el topónimo Zúñiga, nombre de un sector del municipio en límites con la ciudad de Medellín, y su vez, el nombre de una fuente hídrica que marca el límite con la ciudad capital.

La venta de Eusebio Arango a Juan B. Escobar, dice así:

“Venta de Eusebio Arango a Juan B. Escobar Isaza. Número dos mil quinientos diez y siete…ante mí Clodomiro Ramírez Notario Segundo Interino del Circuito de Medellín, en 1901…compareció el señor Eusebio Arango… y dijo: Primero: Que vende al señor Juan Bautista Escobar Isaza… un pedazo de terreno que tiene una cabida de cinco mil varas (5000) cuadradas situado en Envigado, en el paraje “Zúñiga” que linda: Por el frente  o pie con la carretera que de ésta ciudad conduce a Envigado y con una calle de servidumbre; por el costado Sur, con propiedad de la señora María del Carmen Álvarez; por la cabecera u Oriente con terrenos de Manuel S. Montoya y por el costado Norte con propiedad de Juan B. Escobar. Segundo: Que hubo esta finca por compra hecha a la señora María del Carmen Álvarez según escritura 586 pasada en esta notaria el 18 de Marzo de 1898… carga con una servidumbre pasiva de acueducto a favor del predio vecino de la señora María del Carmen Álvarez…”  [24]

La transacción comercial se remonta al siglo XIX, 1898 como se escribió en la escritura, y aparecen algunas otras personas que son vecinos de la propiedad.

La última escritura que pudimos obtener del fondo documental, es la venta de doña María del Carmen Álvarez a Eusebio Arango, y como expresa la vendedora, no registra nombre de escritura de su compra, por ser esta “títulos de otros bienes”.

“Escritura No. 586 venta de María del Carmen Álvarez a Eusebio Arango … a diez y ocho de Marzo de 1898 ante mí Liborio Echavarría Vélez Notario Segundo del Circuito…compareció la señora Mará del Carmen Álvarez, mujer viuda…y dijo: Que vendo al señor Eusebio Arango…un pedazo de terreno que tiene una cabida de cinco mil varas cuadradas…Segundo: que la vendedora hubo este terreno por adjudicación que se le hizo en la sucesión de su finado esposo señor Rafael Arango Vélez, según escritura que no entrega al comprador porque es título de otros bienes…” [25]

Hasta aquí la historia en tiempo y espacio, de la propiedad del maestro, que aunque quisimos poder remontarnos a épocas más atrás, no fue posible por la imposibilidad de investigar a fondo, pues ya habría que realizar una pesquisa más larga y dispendiosa.

 

Como primera medida, se tiene a disposición la escritura original expedida en el año de 1984, en la cual algunos miembros de la familia González Restrepo sienta su precedente sobre el predio de la finca donde vivieron en el municipio de Envigado, con la matricula inmobiliaria Número: 001 – 0236644 cuya descripción, cabida y linderos, según relata en los documentos de adquisición y en el folio de matrícula inmobiliaria son los siguientes:

“Un lote de terreno denominado “Otraparte” (antes La Huerta del Alemán) con casa de habitación y otras mejoras y anexidades, situada en el municipio de Envigado sobre la carretera que conduce al municipio de Medellín y que linda: Por el frente u oriente, con dicha carretera; por el sur, con cauce antiguo de la quebrada Ayurá; por el norte, con una calle de servidumbre o camino antiguo de Envigado y por el Occidente con el mismo arroyo o quebrada Ayurá. Tiene una cabida aproximada de 3601 metros. Segundo: Que los linderos actualizados son los siguientes: Por el frente u oriente, con una línea curva de 98 metros de longitud aproximada, con la carrera cuarenta y tres A (43 A) (carretera que de Medellín conduce a Envigado); por el sur, en una línea quebrada de 49 metros de longitud aproximada, con propiedad de “INVERSIONES Y PROYECTOS LTDA.” (antes inversiones OTRAPARTE LTDA); por el occidente, en una línea quebrada de cuarenta y ocho (48) metros de longitud aproximada con propiedad de “INVERSIONES Y PROYECTOS LTDA.” (antes “INVERSIONES OTRAPARTE LTDA.); por el norte, en una línea quebrada de 66 metros de longitud aproximada, con la calle 27 sur. Tiene una cabida aproximada de 3674 metros cuadrados…”

La propiedad descrita fue realizada por adjudicación que se hizo en el juicio de sucesión del doctor Fernando González Ochoa, según sentencia proferida por el juzgado Sexto Civil del Circuito de Medellín el día 5 de Septiembre de 1964, protocolizada según escritura número 491 del diez de febrero de 1965, otorgada en la Notaria Sexta de Medellín, sentencia registrada el 18 de noviembre de 1964, en el libro primer pares, serie B, Tomo 10, folio 35, número 5668/74, y en el juicio de sucesión de la señora Margarita Restrepo V. de González, según sentencia proferida por el Juzgado Civil del Circuito de Envigado, el día 18 de Enero de 1980, protocolizada en la Notaria Segunda de Envigado, según escritura número ciento sesenta y siete (167) de febrero 16 de 1981, sentencia registrada el 24 de octubre de 1980.

Continúa el resumen de la escritura, recordando que

“… la casa de habitación existente en el lote, fue declarada MONUMENTO NACIONAL por haber sido la residencia del ilustre escritor y filósofo MAESTRO FERNANDO GONZÁLEZ OCHOA según la ordenanza número 16 de 1979, del Concejo Municipal de Envigado, se hace necesario desenglobar el inmueble ya mencionado …

en la cláusula Primera, en dos lotes de acuerdo con el área que la oficina de Planeación Metropolitana ha definido como entorno inmediato para la casa del maestro, lotes éstos cuya descripción y linderos aproximados son los siguientes

A continuación, se realiza un deslinde del terreno con las especificaciones del área en que quedara conformada y los límites del mismo. Prosigue la escritura en éstos términos:

“Lote 1. Terreno urbano con casa de habitación que fue del maestro Fernando González Ochoa, con una cabida actual aproximada de 1260 metros cuadrados, localizado en el municipio de Envigado y que linda: Por el frente u Oriente, en longitud aproximada de 24.50 metros con la carrerea 43 A (Avenida El Poblado – Envigado); por el Sur, en línea quebrada de 49 metros de longitud aproximada, con terrenos de “INVERSIONES Y PROYECTOS LTDA.” (Antes INVERSIONES OTRAPARTE LTDA.); Por el Occidente, en una línea de 28.30 metros de longitud aproximada, con terrenos de “INVERSIONES Y PROYECTOS LTDA. (Antes “INVERSIONES OTRAPARTE LTDA”); por el Norte, en longitud aproximada de 43.50 metros, con el lote número 2 de propiedad de los señores González Restrepo que se describe a continuación…”

El lote número 2 tiene un área  aproximada de 2414 metros cuadrados y tiene los siguientes límites:

“Por el frente u Oriente, en longitud aproximada de 73.50 metros con la carrera 43 A (Avenida El Poblado – Envigado); Por el Sur, en longitud aproximada de 43,65 metros con el lote Número 1 de propiedad de los señores González Restrepo ya descrito y en longitud aproximada de 24.40 metros con terrenos de “INVERSIONES Y PROYECTOS LTDA.” (Antes INVERSIONES OTRAPARTE LTDA); POR EL Norte, en longitud aproximada de 66 metros con la calle 27 Sur”

Renglones adelante, se solicita al señor registrador de Instrumentos Públicos de Medellín para que se proceda a abrir folios de matrícula del desenglobe, tal como lo proscribe el artículo 50 del Decreto No. 1250 de 1970.

En el numeral sexto se dice que por medio de este instrumento, transfieren a título de venta pura y simple y como cuerpo cierto a “INVERSIONES Y PROYECTOS LTDA” antes “INVERSIONES OTRAPARTE” el lote número 1 resultante del fraccionamiento que consta en el numeral quinto de esta escritura,

“dejando clara constancia de que con esta transacción la familia GONZÁLEZ RESTREPO hace en realidad un aporte fundamental en beneficio de la comunidad y contribuye a perpetuar la memoria del MAESTRO FERNANDO GONZÁLEZ OCHOA”

En el séptimo numeral dejaron constancia que el precio de la venta es la suma de VEINTE MIL PESOS MONEDA CORRIENTE ($20.000) los cuales declaran recibidos en dinero efectivo y a entera satisfacción, de manos de la sociedad compradora. Se aclara también que el lote no ha sido enajenado por los vendedores a ninguna otra persona, y se halla libre de todo gravamen, pleito pendiente, embargo judicial, condición resolutoria etc, excepto por la constitución o declaración de Monumento Nacional proferido según la ordenanza citada… y que de acuerdo con  la ley, asumen  el saneamiento de esta venta y responden por cualquier “gravamen, limitación, acción o pretensión real que contra lo vendido resulte distinto de lo mencionado en este numeral”.

En otro aparte en el numeral décimo, en virtud de la declaratoria de MONUMENTO NACIONAL para la casa del MAESTRO y su entorno inmediato, emanada del Honorable Concejo de Envigado, tanto el municipio de Envigado y su Departamento Administrativo de Valorización, como la JUNTA DEL ÁREA METROPOLITANA DEL VALLE DE ABURRÁ y su Departamento de Planeación Física han asignado el lote número dos (2), producto del fraccionamiento detallado en el numeral cuarto y como contraprestación para los señores González Restrepo sus propietarios, una reglamentación especial que se resume así:

“Índice de ocupación permitido: 0,50; índice de construcción: 2,5: área construida total: 4.670 M2; densidad máxima: 150 unidades de vivienda por hectárea; altura máxima a construirse: 11 pisos; retiros así: sobre la carrera 43 A: a plataforma 7 metros en el 50% del frente y 9 metros en el 50 % del frente; a torre 10 metros; sobre la calle 27 Sur: a plataforma 4 metros y a torre 6 metros; sobre el lindero con residencia del maestro Fernando González 0.: a plataforma 5 metros y a torre 10 metros; Parqueaderos privados y públicos sin restricciones; todo lo cual consta en comunicación oficial que se adjunta al protocolo”

Se presentan una reglamentación en general que se debe tener presente al momento de empezar algún tipo de construcción. Luego se plasmó en el documento la declaración de Enrique Gutiérrez Castaño representante legal de la sociedad compradora INVERSIONES Y PROYECTOS LTDA. Antes ¡INVERSIONES OTRAPARTE LTDA; según se acredita con el certificado de existencia y representación expedido por la CÁMARA DE COMERCIO DE MANIZALEZ, el cual se protocoliza en la presente escritura …que obrando en la calidad invocada

“transfiere en este mismo acto jurídico y a título de cesión a favor del DEPARTAMENTO ADMINISTRATIVO DE VALORIZACIÓN MUNICIPAL DE ENVIGADO, el derecho de dominio y la posesión efectiva (de los cuales la sociedad que representa es titular, según la cláusula sexta de esta misma escritura), del lote número uno (1) con la Casa de habitación que fuera la residencia del MAESTRO FERNANDO GONZÁLEZ OCHOA de acuerdo con la cabida, descripción y linderos ya anotados en el en el numeral cuarto anterior”

Este fue un convenio con el señor alcalde del municipio de Envigado, tal como lo propuso la JUNTA METROPOLITANA DEL VALLE DE ABURRÁ por medio de su resolución número 11 de marzo 22 de 1983, como sustitución por las cesiones del 10% del área bruta (para parques y recreación), del 5% del área bruta (para equipamiento educativo y de salud) sobre el lote del terreno con un área bruta de 11.755 metros cuadrados posee “INVERSIONES Y PROYECTOS LTDA.” EN EL MUNICIPIO DE Envigado entre las calles 27 Sur y 29 Sur y las carreras 43A y 45, a lindes con la propiedad de los señores GONZÁLEZ RESTREPO de que trata éste documento.

En el numeral cuarto se dejó constancia

“que estas cesiones del 10%, 5%, y 0.5 metros cuadrados, por vivienda, que por normas municipales obligan a “INVERSIONES Y PROYECTOS LTDA.”, como requisito para construir en el precitado lote, se consideran cumplidas con la entrega a municipio de la CASA DEL MAESTRO y de su predio, quedando por lo tanto y de una vez por todas, liberando el lote de “INVERSIONES Y PROYECTOS LTDA.”, de todo compromiso municipal o metropolitano, pudiendo entonces sus propietarios acometer los programas de construcción propuestos para el mismo, según se estipula en el oficio No. 106 de Octubre 20 de 1983, emanado del Departamento Administrativo de Valorización de Envigado, cuyo original se adjunta así mismo al protocolo, para que su texto se incluya en las copias que de esta escritura lleguen a producirse. Presente por último el señor ALCALDE DE ENVIGADO, Doctor HUMBERTO MONCADA MORALES, varón, mayor de edad, vecino de Envigado e identificado con la cédula de ciudadanía número 70.503.394 de Itagüí”

El alcalde se expresó en los siguientes términos con respecto a esto:

“Que acepta para el Departamento Administrativo de Valorización Municipal de Envigado la cesión que se le hace en base a este acto notarial y que ratifica los términos que en cuanto a reglamentación especial, liberación de compromisos sobre cesión de áreas, aprobación de proyectos de vivienda y comercio, etc.; que se ha enunciado en esta escritura y sus anexos, en favor de las personas naturales o jurídicas que han tomado parte en este acto”

Hipoteca de la huerta del Alemán

Según la matricula inmobiliaria, ésta nos remite a la escritura número 1270 del dos de mayo de 1942, en que los esposos González Restrepo se comprometen con una hipoteca, que dice, según la escritura

“Primero: Que los exponentes son deudores del Banco Central Hipotecario, sociedad anónima domiciliada en Bogotá, de la cantidad de cinco mil pesos ($5.000) que confiesan haber recibido del mismo banco…”

Este préstamo fue respaldado por varios bienes inmuebles, entre los cuales estaba “La Huerta del Alemán”, con una extensión aproximada de 4 fanegadas con su casa de habitación de dos pisos,

“su casa para los trabajadores, sus aguas, sus cultivos de pastos naturales, todas sus mejoras, anexidades y dependencias presentes y futuras y que se halla demarcada dentro de los siguientes linderos”.

Construcción de Otraparte

“Los planos para la construcción fueron realizados por Carlos Obregón, arquitecto y artista que se destacó profesionalmente por su “habilidad sorprendente para manejar los estilos y las soluciones constructivas” ; estudió por correspondencia en las escuelas internacionales para luego ser maestro en Bellas Artes y socio fundador de la Sociedad de Arquitectos de Medellín”

Fue también conocido el señor Obregón entre el círculo de intelectuales artistas del maestro, quien tuvo el honor de realizar los planos de tan especial y recordada casa.

Otro artista de fama regional, nacional e internacional, fue el maestro Pedro Nel Gómez, del cual son famosos los murales y frescos que se encuentran en algunos edificios gubernamentales y en la Casa Museo que lleva su nombre. De éste artista, comenta el autor:

“El tercero y último, el pintor, ingeniero y arquitecto Pedro Nel Gómez estuvo encargado de diseñar el patio exterior, “el hermoso patio que semeja una alfombra adornada por un pozo circular construido de cemento y piedra (…) enladrillado a la antigua, con dibujos de piedrecitas, y centralizado por una cisterna rústica que evoca a la samaritana caritativa”

La casa fue ocupada a finales del año 1940, pero antes de ello, el 12 de diciembre, en su afán de habitar la finca, Fernando González se dirigió al Concejo de Envigado, en los siguientes términos:

“Estoy edificando una casa en el predio situado al lado izquierdo de la carretera que va para Medellín, en donde tuvo huerta un alemán, precisamente desde el antiguo puente de la Ayurá hacía el Norte. El acueducto municipal llega hasta el frente de la Villa denominada Pontevedra. De ahí a mi predio hay unas 300 yardas, poco más o menos. La tubería es de pulgada y cuarto. Solicito al Honorable Concejo con todo acatamiento que se sirva ordenar la prolongación de ese acueducto hasta mi predio. Con ello se favorece a los habitantes de ese trayecto y se instiga la urbanización de los lotes en que se divide la finca llamada de los Escobares, en donde están las grandes ceibas. Mi solicitud es pues de utilidad social; si yo fuera rico, haría la obra, no solo para beneficiarme, sino por el amor a mi pueblo; pero apenas si tengo con que poner habitable la casa.

Dicenme que el municipio posee una tubería que ha sido desenterrada ahora cuando hacen la obra del alcantarillado de una de las calles. Quizá ella podría servir.

Como necesito ocupar la casa a fines de este mes, pido muy respetuosamente al Honorable Concejo que se considere benévolamente mi solicitud”

La casa como un archivo y expresión de su trabajo

“Al maestro le llamaron la atención las palabras que tuve para sus libros, y me invitó a visitarlo unos dos días a la semana, en la tarde, con el fin de ayudarlo en su trabajo con la biblioteca de Otraparte. Examinaba los estantes, escogía un libro, y se sumergía en él sentado en su escritorio, tomando notas en una hoja que sacaba de un arrume que tenía en un extremo. Luego dejaba la hoja de notas entre las páginas consultadas, lo depositaba en una mesa, y hacía lo mismo con un libro diferente. Al caer la tarde, sobre la mesa quedaban cinco o diez libros. Mi trabajo consistía en transcribir la hoja que reposaba en cada libro, era un borrador con tachones, y luego regresar el libro a su lugar en los estantes. A veces tenía algo que decirle sobre esas notas, a lo que él respondía invitándome a escribir mi comentario como pie de página. Todo el tiempo la pasábamos escuchando los sonidos del silencio” .

“Qué suavidad la suya allá en esa banca del corredor de Otraparte, cuando Lucas de Ochoa —burlón y alegre y sarcástico y triste y placentero— iba nombrando las cosas y la vida. Doña Berenguela era la firmeza impalpable: qué presencia tan aguda la suya. Nos envolvía, y parecía que no estaba con nosotros. Por Margarita Restrepo se ve la grandeza de Fernando González” .

La Corporación ha establecido diferentes elementos importantes en la significación y la topofilía de la casa: el archivo de prensa y fotográfico, biblioteca, colección de documentos varios; la exhibición de objetos relacionados con la vida y obra del maestro, fotografías, el uso de los muebles originales como vitrinas y la instalación de placas con textos explicativos. Además, han instalado diversos dispositivos electrónicos que enriquecen la experiencia del visitante, tales como el audiolibro, el teléfono con la voz de Fernando González, la máquina de escribir que se activa con la presencia del visitante y la sala del segundo piso, que estará dedicada a Pensamientos de un viejo. Se instaló, así mismo, el botiquín homeopático del maestro en el arco de la pared del salón principal, y la iluminación del mueble empotrado en la pared, en donde se exhiben las ediciones príncipes y los libros disponibles para la venta. Se destaca la restauración del vitral del artista plástico caleño Leandro Velasco, realizada por su hermano Alfonso, gerente de Casa Velasco, quien viajó desde Cali en compañía de un ayudante para realizar el trabajo. Aunque Leandro diseñó el vitral, fue Alfonso el que lo hizo a finales de los años cincuenta. Siendo muy joven, Leandro Velasco se instaló en Estados Unidos, país donde ha desarrollado una exitosa carrera como vitralista, pintor y escultor.

La Corporación posee abundantes documentos, fotografías, libros y objetos relacionados con Fernando González Ochoa, su familia y otros personajes. La mayor parte de este material ha sido entregado por los herederos del maestro, pero también se han adquirido otros o recibido en donación a lo largo de los años. En 2017 se continuó el inventario, registro e investigación de los numerosos documentos y libros, lo cual es una labor permanente. El archivo ha permitido que investigadores y periodistas puedan realizar consultas sobre Fernando González, revisando documentos y fotografías para artículos de prensa y revistas, o para investigaciones de pregrado y posgrado en diversas universidades del país. Lukas Gómez y María Camila Tejada han presentado informes periódicos sobre su labor en el archivo, y estos son algunos apartes: “Se continúan encontrando tesoros en el archivo: artículos que no se han publicado, anotaciones inéditas de Fernando González; los documentos hallados siguen contando sobre el proceso de escritura y la actividad editorial, y poco a poco nos damos cuenta del tamaño real del archivo mediante una depuración que resalta los documentos valiosos e importantes”. “Durante el proceso de inventario se ha encontrado varios documentos de terceros en propiedad de Fernando González, lo que demuestra un aprecio tanto por los personajes como por la valoración de la información. Una carta como la de Miguel de Unamuno indica el reconocimiento a la figura y el aprecio por su vida. Vale la pena resaltar la existencia de la carta que le enviaron a Daniel González del colegio San Ignacio, donde le informan de la expulsión de su hijo Fernando. Se conserva así la prueba de este anecdótico hecho, algo que posiblemente uno pensaría que quedaría como un amargo momento.

Otros documentos, como el Diario del padre Elías, forman parte de esos curiosos escritos de Fernando González que solo aparecen en ciertas épocas. También encontramos lo que al parecer es un ejercicio de traducción hecha por Fernando González de un texto en italiano”. “Nos seguimos encontrando con cartas de agradecimiento a Fernando González por el envío de sus libros, pero a partir de diciembre de 1932 ya no son solo por Mi Simón Bolívar, sino también por Don Mirócletes. Esta parte de su correspondencia da cuenta, primero, de su producción intelectual, y segundo, de su vida y su entorno, pues este periodo es de alta actividad epistolar por su trabajo como cónsul en Marsella y su dinámica actividad intelectual como escritor. Siguen apareciendo cartas en francés y en portugués, y cartas de escritores destacados, tanto nacionales (Vargas Vila) como internacionales (José Vasconcelos)”.

En el registro y transcripción de la correspondencia se tienen algunas cartas muy particulares, escritas en francés. Las primeras pertenecen a Auguste Bréal, quien pretendía traducir algunas obras de Fernando al francés, especialmente El Hermafrodita dormido. Los dos autores construyeron una relación de amistad, pues encontramos algunas cartas de Fernando haciendo referencia a un tiempo compartido en Lamardetodo, la casa del artista en Marsella. También, dentro de las novedades encontramos una carta de Jean Grenier, profesor de filosofía del Liceo de Albert Camus. Investigando un poco, nos enteramos de que fue una gran influencia para Camus y su estudio de filosofía. Aparentemente fue Auguste Bréal quien le compartió los libros de Fernando”. Visitas guiadas Entre el 1.º de octubre de 2002 y el 31 de diciembre de 2017 la Casa Museo Otraparte ha sido visitada por 325.885 personas.

Margarita, Fernando, Luis E. Osorio, Fernando y Simón

Un elemento importante de la casa es la vieja mesa que sirvió de comedor y lugar de encuentro de la familia de Fernando,”una mesa antañona del comedor de Fernando González Ochoa, que había sido de su suegro, el presidente Carlos E. Restrepo, y en la que el escritor apaciguaba, en torno a su esposa Margarita y sus hijos, las fatigas de su viaje y de sus búsquedas”.  Y como objeto cargado de profunda significación simbólica esta una pequeña “ceiba envigadeña”:

“Ahí estaba, regresando del pasado, la Y ahí, al lado, tímida y silenciosa, una ceiba envigadeña, plantada en un matero, a la que habían traído cargada en brazos como a una niña. Las dos presencias, convertidas en cruce de caminos de un largo viaje que venía de antes, y de un viaje que apenas comienza, se convirtieron en un símbolo de la Corporación Fernando González – Otraparte, cuya junta directiva, con la presencia de Simón González Restrepo, se reunió el pasado jueves en la casa del maestro.

Fue Simón el de la idea, mágica como todas las suyas, de madrugar a traer la vieja mesa que, tras la salida de la familia de Otraparte, acompañó por tantos años la soledad de Fernando, hijo, y estaba guardada tras su muerte, a la espera de esta inesperada parábola del retorno. Era, repito, una presencia densa, sólida, adusta, paternal.

De repente, Sergio Restrepo, director del centro cultural Stultifera Navis, de Envigado, y presidente de la junta directiva de Otraparte, depositó en la sala el matero en que estaba plantada la pequeña ceiba que, en principio, parecía una intrusa muchachita ruborizada. Pero resulta que el arbolito tiene su historia. Es, tal vez, la última descendiente directa de las viejas ceibas de la Plaza de Envigado, que agonizan irremediablemente por el desgaste del tiempo.

La semilla brotó en el techo del templo de Santa Gertrudis, llevada allí por el viento, por una paloma (¿o sería un ángel?). El padre Eugenio Villegas autorizó a Sergio para que se arriesgara en las alturas y poder trasladar la incipiente ceiba. Él la cuidó por años y ahora, todavía en crecimiento, ha sido sembrada al frente de los sueños de lo que será Otraparte. Perdura así, a la sombra de Fernando González, la simiente de las centenarias ceibas de Rengifo.

Se llaman así las ceibas ya casi desaparecidas del Valle de Aburra, entre las cuales las de La Playa, las de Envigado y otras más que murieron de pie en la ciudad, porque, según cuenta la historia, cuando Antioquia, entre 1877 y 1880, vivió bajo el régimen del general Tomás Rengifo, de ingrata recordación en las guerras de la última mitad del siglo XIX, una plaga de langostas se abatió sobre esta región y, para contrarrestarla, el gobernante militar, que no creía en milagros ni en rogativas, decidió pagar a los campesinos por cada bulto de langostas muertas que le trajeran. Mandó entonces abrir hoyos en puntos claves de la ciudad, hizo vaciar allí los montones de bichos muertos y sembró una semilla de ceiba en cada hueco. De entonces datan las ceibas de Envigado, que tanto amó Fernando González y una cuyas descendientes, niña todavía, ha sido plantada ahora en la tierra que sintió sus pasos de viajero a pie” .

Por igual el gran escritor Manuel Mejía Vallejo, subrayada la relación entre la naturaleza y Fernando:

“Hace pocos días Fernando González Restrepo, hijo del maestro, me trajo a Ziruma unos arbustos de guayacán —retoños del que en su huerta sembrara el filósofo— y dos cedros y dos palmas de corozo y una matica de espuma-de-mar. Mirándolos crecer siento que algo del espíritu de aquel hombre extraordinario recibirá el viento y el sol y la lluvia en estas parcelas de montaña alta” .

También se encuentran las figuras religiosas que tuvieron para Fernando un valor especial, así en su anotación de la semana santa de 1941, dice: “Sobre el arco de entrada a la biblioteca coloqué un Santo Tomás de Aquino, de medio bulto en leño, de unos 40 centímetros de largo. Me lo regaló Jorge y dizque lo trajeron los franciscanos cuando la Iglesia de San Benito era pajiza”.

Visitantes

El padre Andreu Ripol, fundador de la abadía de los benedictinos, con sus primera impresiones de Fernando, se estableció una profunda amistad, evidenciada en el libro Cartas a Ripol.

“Recuerdo con mucho cariño al padre Ripol, que lo visitaba en esos días. Los benedictinos quedaban cerca de Otraparte, y bajaba caminando a visitar a su querido amigo. Venía del Ecuador, donde vivió un tiempo entre los indios de la Amazonía, y una tarde, mirando su álbum de fotos, viendo esos indios maravillosos que parecían de otro mundo, y escuchando los comentarios de su vida entre ellos, decidí ser antropólogo”[26].

Pero los que sí eran de otro mundo eran los Nadaístas, que lo visitaban a menudo. Bulliciosos, rendían tributo a quien consideraban su padre, conversaban sobre todas las cosas posibles e imposibles, y el maestro gozaba con ellos como un muchacho. Yo los miraba en silencio, celoso de esos intrusos que llegaban de Medellín, del Centro, de Versalles y del Metropol, nombres que escandalizaban las buenas y solapadas conciencias de la época. Mi venganza fue una tarde en que estando en el establo, mientras él ordeñaba, escuché el bullicio venir por el jardín:

—Maestro —le dije para que me oyeran—: llegaron las moscas.

Se pusieron furiosos, ese mocoso entrometido salirles con esas. El maestro tuvo que intervenir para calmar los ánimos. En mi interior los admiraba, y a Gonzalo Arango lo idolatraba”[27].

“Hace poco —nos dijo— vinieron a visitarme varios jóvenes: Mejía Vallejo, el novelista; Quevedo, político; Guillén, marxista y Oscar Hernández, poeta bueno como pocos, y conversamos de Marx, de los rusos, de Jean Paul Sartre y de otras cosas, y resulta que Guillén y Hernández hicieron “reportajes”, sendos “reportajes”, y cada uno dio la imagen del diálogo, sin mentir, pero resulta que en el uno aparezco marxista-leninista, y en el otro algo como de la O. N. U., y que maldigo de Sartre, que está muy cerca de mi corazón. ¿Qué pasó? Pues que no supieron que yo soy viajero; lo que les quise insinuar fue que el mundo de Marx es amplio y bello mundo; que allí se pasea como un dios ese poderoso señor barbudo, pero que hay otras presencias o mundos, de mayor realidad; que a ellos se llega viviendo y pasando el mundo de Marx, y del mundo que sigue se pasa a otro, y a otro, y que el guía o resorte dialéctico es el Sucediendo, que es el Hijo de Dios y que es la intimidad en cada uno: “Toma tu cruz (no la cruz, sino tu cruz) y sígueme”, o sea, sigue a la Intimidad. Así pues, ni Guillén, ni Hernández mintieron…, pero yo soy un viajero en la Presencia. Porque desde muy antiguo se sabe que somos en la Presencia: Somos en la casa infinita del Néant o Padre. Sí, yo habito a ratos el mundo de Sartre y el de Marx también…; pero hace años que no desciendo al mundo (real, existente) de los periódicos colombianos, Laureano, Ospina Pérez, Alfonso López, los Santos, El Tiempo y El Colombiano. No maldigo este mundo, porque también es criatura del Padre, pero los mundos son infinitos en jerarquía de presencia, y el mundo colombiano de hoy es, si así pudiera decirse de los infiernos, como el culo de la manifestación, casi la ausencia de presencia”[28].

Otro visitante de la Casa, atraído por la lectura de sus libros, fue  Thornton Wilder, quien en carta del 21 de marzo de 1941, le decía: “Querido Señor González:: El Departamento de Estado de los Estados Unidos me ha enviado en una visita a Colombia, Ecuador y Perú bajo una misión de buena voluntad en lo referente a las relaciones culturales. Soy novelista, dramaturgo y profesor de Literatura Comparada en la Universidad de Chicago. Hablo francés y alemán, y diariamente estoy haciendo avances en la lengua castellana.

He leído con una gran admiración sus libros: El remordimiento, El Hermafrodita dormido, y Los negroides. No tengo que decirle con cuánto interés espero tener una conversación con usted, ni cuántas preguntas me gustaría ofrecer a su consideración, en materias literarias y filosóficas, nacidas de la lectura de esos volúmenes.

Espero estar en Medellín —en el Hotel Europa— el domingo 30 y el lunes 31 de marzo. ¿Sería posible para usted acompañarme a tomar el té uno de esos días, o me permitiría visitarlo en Envigado?

Su libro Los negroides ha arrojado tanta luz sobre los problemas y el genio de la naturaleza colombiana, que sólo me ha servido para aumentar la admiración y el respeto por los hombres y las cosas que veo a mi alrededor, y debo reconocer que incluso bajo presión usted expresa el mismo afecto y esperanza apasionados que Colombia inspira en todos quienes la aman.”[29].

Gonzalo Arango:

“En la época que leí sus libros me hice a la idea de que un hombre tan grande —del que nada se sabía— tenía que estar muerto. Sin embargo, vivía a 50 centavos de bus de Medellín, en una casita a la orilla de la carretera de Envigado, entre pisquines umbríos y naranjos enanos: “Otraparte”.

Era un escritor increíble, porque en un mundo falso, sólo la verdad es increíble. Así, la verdadera inmortalidad de un escritor no está en las estatuas que petrifican su ser y su errancia, sino en los libros que le sobreviven, esas hojas de vida que se abren —abriendo el camino.

Fundó una escuelita rural para enseñarnos a vivir, a ser lo que somos con orgullo, sin complejos europeos, sin alma ajena, sin mistificaciones. Era una escuelita de auto-expresión latinoamericana (lat-indo-americana). Nunca dijo: el que no está conmigo, está contra mí. La esencia de su escuelita fue: el que no está consigo mismo, no está conmigo. Usó el método de enseñar caminando, mostrando el camino. No su camino, el camino de uno mismo, de cada uno. Una vez encontrado el camino había que abandonarlo y seguir solos, ése era el examen, la prueba final. Si uno era capaz de continuar sin él el viaje de las presencias, el maestro concedía a su discípulo el título de Caminante, única meta a la que se podía aspirar en su escuelita andariega.(…)

Una tarde en enero bajo el pisquín de “Otraparte”, me dijo modestamente que esta etapa del camino había terminado, que se iba a morir pronto. De esa extraña declaración estaba ausente la tristeza o la nostalgia del mundo; era una afirmación llena de júbilo, la serenidad de la plenitud”[30] .

[1] Yory García, Carlos Mario  Topofilia o la dimensión poética del habitar,  segunda edición, Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá D.C., 2007.

[2] Anotación del 24 de abril de 1942 (47 años) Libreta inédita

[3] Osorio, Luis Enrique Fernando González me dijo…  https://www.otraparte.org/fernando-gonzalez/vida/osorio-luis-1.html

[4] Henao H., J. Fernando González, filosofo de la autenticidad.  Edición sexta (ampliada) 2014, p. 46

[5] Henao H., J Ibid, p. 143

[6] Cartas a Estanislao, F.G., pp.196-198

[7] El Remordimiento, p. 3,

[8] Henao H., J Ibid, p.20

[9] Restrepo González, Alberto. “El alemán de Otraparte”. El Colombiano, viernes 5 de septiembre de 2003, página 5A, columna de opinión Escuelita.

[10] Libro de los viajes o de las presencias. Tercera edición: Medellín, Universidad Pontificia Bolivariana, agosto de 1995. Prólogo de Ernesto Ochoa Moreno.

[11] ‘Javier Henao Hidrón. Fernando González, filósofo de la autenticidad. Medellín, Editorial Universidad de Antioquia, 1988, pág. 228

[12] Osorio, Luis Enrique Fernando González me dijo…  https://www.otraparte.org/fernando-gonzalez/vida/osorio-luis-1.html  Revista Cromos, marzo 7 de 1942, pp. 42 – 44 / 58 – 61.

[13] Archivo Corporación Fernando González Otra parte

[14] Luis Enrique Osorio. Op. Cit.

[15] Archivo Corporación Fernando González – Otraparte. Acuerdo N° 9 de mayo 22 de 1964

[16] Simón González. Op. Cit.

[17] AHA. Fondo: Notarías. Notaria Segunda del Circuito de Medellín, Agustín Villegas, Notario. Escritura Número tres mil cientos Ochenta y Dos.

[18] En la Guía Ilustrada de Medellín de 1916, editada por la Biblioteca Básica de Medellín, aparece el doctor Carlos Fernández de Quevedo con su consultorio en la calle de Calibío, marcado con el número 50. Página: 255.

[19] AHA. Fondo:Notarias. Notaria Segunda de Medellín, marzo de 1934. Sin foliaciòn.

[20] AHA. Fondo: Notarias. Notaria Segunda. Marzo de 1934. Sin Foliación.

[21] AHA. Fondo: Notarias; Escritura Número dos mil novecientos setenta y cinco, de la notaría Tercera de Medellín. Notario Clímaco Ramos. Julio de 1929. Sin Foliación.

[22] Archivo histórico de Medellín. Fondo: Concejo de Medellín: Año: 1806; Depósito: 1; Vagón: 13; Cara: A; Estante: 1; Entrepaño: 5; Tomo: 71; Título: Acta sobre convento y camino.

[23] AHA. Fondo: Notarias. Notaria Tercera del Circuito de Medellín. Notario: Julio Villa R. Nueve de Julio de 1908.Sin Foliación.

[24] AHA. Fondo: Notarias. Notaria Segunda Interina del Circuito de Medellín, Diez y ocho de Marzo de 1898. Sin Foliación.

[25] AHA. Fondo: Notarias. Escritura Número: 586 del 18 de marzo de 1898. Notario: LIBORIO Echavarría Vélez. Sin Foliación.

[26] El filósofo, Por Gustavo Mejía Fonnegra, https://www.otraparte.org/fernando-gonzalez/vida/mejia-gustavo-1.html

[27] Ibid.. ”. El filósofo, Por Gustavo Mejía Fonnegra.

[28] Henao Hidrón, J. Conversando con Fernando González. Al Ritmo del Tiempo – Testimonio de una afición por el periodismo. Javier Henao Hidrón, Editorial Marín Vieco Ltda, Segunda edición (aumentada), Medellín, febrero de 2002.

[29] Archivo Corporación Otra parte, correspondencia recibida.

[30] Fuente: Periódico El Tiempo, Lecturas Dominicales, 11 de septiembre de 1988, página 13.

Por Edgar Restrepo Gómez

El texto a continuación es la descripción del  valor histórico que posee este archivo, y el cual se utilizó la obtener la valoración histórica y su proceso de patrimonio documental.

Un bien posee valor histórico cuando se constituye en documento o testimonio para la reconstrucción de la historia, así como para el conocimiento científico, técnico o artístico. Es la asociación directa del bien con épocas, procesos, eventos y prácticas políticas, económicas, sociales y culturales, grupos sociales y personas de especial importancia en el ámbito mundial, nacional, regional o local.

El archivo representa  una de las principales fuentes documentales para estudiar la vida municipal en sus múltiples aspectos de sus protagonistas, actores sociales, políticos y culturales, así como sus dirigentes, empresarios, comerciantes, campesinos y propietarios.

Por ejemplo, los registros de la junta de caminos discriminan el valor de las propiedades y sus dueños, aspecto que permite analizar el régimen de la propiedad, sus características, su valor y su mayor o menor concentración. En general, al estudiar esta fuente, facilitaría entender las condiciones económicas y sociales de sus habitantes, y apreciar los cambios en el tiempo y en el espacio.

En el archivo se encuentra referencias sobre lugares, espacios, casas y edificios que  han logrado adquirir un valor testimonial y valor simbólico e histórico para los ciudadanos, constituyéndose en referentes obligados en la mentalidad colectiva y que pueden ser investigados y rescatar su origen, desarrollo e historia con el fin de establecerlos como bienes patrimoniales o de interés cultural, y en consecuencia, obtener su protección según la ley de cultura.

En estas fuentes están los acuerdos sobre presupuestos de rentas y gastos, registro de impuestos, valor, actividades productivas de todo orden, y en especial, las inversiones públicas en materia de educación, salud, y construcción de bienes inmuebles como la Casa Consistorial. O el ritmo de la modernización con la implementación de servicios públicos como acueducto, alcantarillado, telefonía o energía eléctrica. De hecho, existen testimonios del desarrollo del tranvía como servicio de transporte. Con esos presupuestos se puede hacer un balance de los éxitos y dificultades  del municipio en la inversión pública y desarrollo.

En el ámbito privado,  se puede evidenciar la creación de las primeras industrias como las textiles, calzado o alimentos, que permitieron un desarrollo nuevo a la ciudad y crearon la clase obrera como actor principal de la nueva sociedad.  Industrias como Rosellón, establecieron ritmos y disciplinas, mentalidades y expresiones en la población, que de la mano de la iglesia Católica, produjeron una actitud diferente ante la vida, la política  y el trabajo. Aún hoy, Envigado tiene sus industrias propias del automóvil, comunicaciones y el vidrio que le permiten tener un protagonismo en el panorama nacional. De ellas, también se escribirá en un futuro y se deberá consultar sus propios archivos y los del concejo, para obtener un análisis económico completo.

Desde las actas, proyectos de acuerdo y acuerdos se pueden analizar las discusiones planteadas, los intereses  de los actores involucrados y las tendencias políticas de la época. Están los registros de las elecciones para el concejo y otros órganos de representación, que expresan la competencia democrática de los partidos y facciones. En especial están allí, los líderes más destacados con sus iniciativas  e ideas, lo que puede servir de elemento para reconstruir el devenir jurídico-político, los discursos y las mentalidades. Jueces, alcaldes, personeros, concejales y demás funcionarios y empleados aparecen en su papel. Así entonces, se puede entender mejor de qué manera el Concejo, se ha constituido como el escenario por excelencia de la lucha por el poder y el manejo del Estado.

La evolución demográfica tiene su complemento con los censos realizados por la entidad municipal y la discriminación de los pobladores que se encuentran en los documentos, y da cuenta del cambio en la estructura social y la expresión de conceptos como crecimiento vegetativo, tasas de natalidad y mortalidad, inmigración y emigración. De hecho, existe la hipótesis de que el movimiento de colonización hacia el suroeste por parte de las gestes de Envigado fue fruto de esa evolución demográfica y del régimen de concentración de la tierra y de la riqueza.

En igual sentido, la fuente registra los cambios en las jurisdicciones territoriales, en la asignación jurídico administrativa, en la pertenencia a un cantón, una provincia, un departamento o un estado, según el sistema determinado por las constituciones políticas del siglo XIX.

La planeación y el crecimiento urbano tienen su respectiva normatividad en el concejo. Se nombraban, se ampliaban o se creaban nuevas calles como la que llevaba a la nueva estación “Manuel Uribe Ángel” del ferrocarril de Amagá (1914).  Se erigían monumentos a la cultura, a la política o a la religión como el de Cristo Rey en el barrio Mesa. Se propiciaban nuevos barrios, se legalizaban viejos barrios,  aparecían urbanizaciones “modernas” reflejo de las bonanzas de constructores o iniciativas privadas de compañías inmobiliarias.  Todo se legalizaba y se oficializaba mediante actos y acuerdos.

Controversias sobre las fiestas del carriel, depuración y puritanismo de costumbres, grupos de juventud católica, procesiones y semanas santas, apoyos a organizaciones culturales como la sociedad de mejoras públicas, el centro de historia, grupos juveniles o de la tercera edad son eventos documentados en la labor del Concejo.

Acontecimientos que han marcado al municipio y las administraciones dejan su huella en documentos oficiales o en los actos públicos o privados de sus alcaldes, ejemplo la cárcel de la catedral de uno de los bandidos más recordados o maldecidos de la ciudad. Su imagen aún continua en la mentalidad de las generaciones presentes como símbolo de astucia, maldad, destreza, desafío, locura o lucha.

En definitiva, el valor documental del archivo del Concejo de Envigado, está presente en cada línea, párrafo, palabra, dato, imagen, fotografía o plano que registra el acontecer cotidiano, solo falta que los historiadores o cualquier persona del común se atreva a investigarla, a interpretarla o escribirla para dar cuenta de su trascendencia y actualidad.