Barrio Las Flores

Por Carolina Bentham Arias, Historiadora

Origen

Una extensión de tierra pantanosa, a desnivel de la quebrada La Ayurá, que sufría de inundaciones en las épocas de invierno, era lo que hoy conocemos como el barrio Las Flores. Su nombre se debe a la “gran variedad de flores salvajes y silvestres”. Los antiguos miembros de la Junta de Acción Comunal, que fueron sus fundadores, datan la creación del barrio el 13 de octubre de 1962[1]. Sin embargo, según las diversas entrevistas a los vecinos que fueron protagonistas del poblamiento, coinciden en que la ocupación comenzó hacia inicios de los años 70’s.

Cuenta una de sus fundadoras, la señora Oliva Quirós, “nosotros llegamos aquí hace unos 47 años, esto era una calle estrechita y solamente eran tres casas hacia atrás, era puro rastrojo, muchas lagunas, era horrible. Por ejemplo, usted salía por acá y había frutas de todo, era un monte. Yo hasta le dije a mi esposo cuando llegué, hay que pereza esto por aquí”. Es probable que este haya sido uno de los motivos por los que el terreno no se comenzó a edificar con anterioridad.

Algunas versiones sobre la propiedad del terreno indican que las porciones de tierra no pertenecían a un solo propietario sino a diversas familias que, aprovechando la explosión demográfica de Envigado, comenzaron a lotear y vender a bajos precios[2]. Otras dan indicios que cuando algunos interesados llegaron a comprar, quién les vendió “un principio de casa” fue la constructora Construcol. Este “principio” era una casa de una sola habitación en obra negra con cocina, baño, agua, energía y posibilidad de ampliación. Otros propietarios no tenían estas “comodidades” y debían ir a la quebrada a recoger agua, pues no contaban con acueducto instalado[3].

Cuentan los vecinos, que sus pobladores eran obreros de diversas fábricas del municipio como Rosellón, quienes, por el buen precio de los terrenos y su cercanía con el centro urbano, elegían establecerse allí. El terreno o lote se debía desecar y cimentarlo muy bien antes de llevar a cabo la construcción. Como en los demás barrios de este tipo, su Junta de Acción Comunal fue clave para mejorar las condiciones de vida en el mismo[4].

Fundadores

Entre algunos de los vecinos actuales aún queda el recuerdo de aquellos primeros habitantes que dedicaron, a través de arduo trabajo comunitario, su esfuerzo para la construcción, no solo de espacios físicos, sino también, de calidad de vida, a través de convites, ventas de empanadas, mano de obra, lo cual se traduce en solidaridad entre vecinos. Ellos fueron: Ramón Cadena, Alfonso Castañeda, Marcos Carmona, Flor Restrepo, Alfonso Quirós, Luz Sánchez Valencia, Jesús Acevedo, Edilma Vanegas, Rubén Mejía, Orlando Otálvaro[5]. Y es que, en la conformación del barrio, los liderazgos se hacen evidentes entre aquellas personas que con iniciativa buscan el bien común, y en el barrio Las Flores esto fue evidente.

Alfonso Quirós, fundador del barrio Las Flores.2022

Devenir del barrio

De un lote de maleza anegado, con playas por su cercanía a la quebrada La Ayurá, a las edificaciones y trazado de calles que hoy se hacen presentes en el barrio, fue necesario el esfuerzo conjunto de la ciudadanía y la administración municipal. Así lo manifiesta uno de sus fundadores, el señor Alfonso Quirós, “esto eran playas, había una laguna por donde está la iglesia”.

 Construcción de puente sobre la quebrada La Ayurá. Todos los vecinos del barrio, incluyendo los niños, participaron. [1970ca] Archivo personal Alfonso Quirós

Fue así como ese sentimiento de comunidad se manifestó en las relaciones sociales en las que se compartieron afinidades, aspiraciones, valores y objetivos comunes.

Construcción de puente sobre la quebrada La Ayurá. [1970ca] Archivo Alfonso Quirós
Construcción de puente sobre la quebrada La Ayurá. [1970ca] Archivo Alfonso Quirós
Puente sobre la quebrada La Ayurá.[1970ca] Archivo Alfonso Quirós

 Los vecinos se unieron para construir los puentes que los comunicaron con la zona urbana del municipio, comenzaron a cimentar la canalización de la quebrada La Ayurá, ante las constantes crecientes de la misma; gestionaron ante el municipio los servicios básicos de luz y agua, pues el agua que abastecía el barrio era la misma de la quebrada La Ayurá, y posteriormente, la pavimentación de las calles. También colaboraron en la construcción de la parroquia Santa Bárbara de La Ayurá.

Don Alfonso Quirós recuerda que “cuando él y su esposa llegaron al barrio, había un puente (en el cruce hacia San Mateo) estrecho de madera en el que solo pasaban personas, y cuando se subía la quebrada, eso se volvía una cosa horrible ahí”.

Convite calle peatonal parroquia de Santa Bárbara.[1990ca] Archivo personal Alfonso Quirós

Otro recuerdo sobre esta época, lo rememora la señora Edilma Vanegas, residente del barrio cuenta que los lazos de unión entre los vecinos se expresaban a través de la ayuda mutua, “usted por ejemplo hacia un sancocho, y entonces les daba a dos o tres casas, hacía una natilla y se compartía”.[6]

Los mismos residentes del barrio buscaron mejorar su calidad de vida y gestionaron una cancha de fútbol, que con el paso del tiempo desapareció, y en su lugar se construyó un conjunto residencial.

Un barrio es, por naturaleza, el nicho de la participación social y vehículo potencial hacia una planeación efectiva-práctica. En estos espacios se evidencian procesos afectivos, cognitivos y simbólicos, los cuales han sido explicados a partir de la identidad, el apego al lugar, la apropiación del espacio, entre otras[7].

Lugares como las tiendas, son los sitios de encuentro por excelencia en los barrios. Las Flores no es la excepción, son recordadas por sus habitantes: “Capri”, propietario el señor Javier Gómez; “La Cueva”, del señor José Velásquez; “El Rosario de mi Madre” del señor Javier Ramírez; “El Detalle”, propietario Iván Arango y “La Tienda de Manuelito” del señor Manuel Hernández. Estos lugares, fueron, y aún algunos son referentes del barrio, puntos de encuentro en que los vecinos se encontraban para compartir, tomar un tinto, comprar las arepas, tal vez “fiar”, en aquellas épocas económicas por las que por temporadas, atraviesan algunas familias, y son los tenderos quiénes se vuelven cómplices y hasta paño de lágrimas de los vecinos que acuden a ellos.

También recuerdan con cariño a doña Alba y doña Aurora, modistas del barrio. A Beto que acompañaba con su traje de cachaco los velorios y entierros. Bernarda Restrepo, quien inyectaba a los vecinos enfermos que requerían sus servicios[8].

Fue tal vez este sentido de pertenencia y cohesión entre los vecinos, lo que posibilitó que en las décadas de los 80’s y 90’s, la violencia generada por el narcotráfico en Envigado no golpeara de forma aguda al barrio. Así lo expresan sus vecinos, coinciden en que los problemas eran entre otros barrios y que Las Flores quedaron en medio de los enfrentamientos sin ser partícipes de ellos.

Espacios deportivos. Primera cancha de fútbol

La quebrada la Ayurá corría por detrás de las residencias que se encuentran en la transversal 33 A sur. Esta quebrada con el paso de los años se fue secando, y la poca agua que quedaba tomó otro rumbo dejando un trayecto ancho y profundo, el cual fue aprovechado por la comunidad y se le solicitó a la administración municipal que hiciera en este lugar una cancha de fútbol. La mano de obra fue ofrecida por la comunidad en cabeza de la Junta de Acción Comunal, quien administraría el espacio deportivo[9].

Edilma Vanegas residente por más de cuarenta años en el barrio, recuerda que “en la cancha se hacían los convites, se jugaba un partido de fútbol y luego se vendía el sancocho y también había mucho derroche de aguardiente. A mí me tocó hacer mucha empanada para hacer capital”. El dinero se recogía para las necesidades que tuviera la acción comunal.[10]

Con el tiempo la cancha se fue convirtiendo en el lugar de encuentro de viciosos y de quienes generaban disturbios. Por tal motivo, la alcaldía tomó la decisión de demolerla y utilizar el predio para la construcción de apartamentos de vivienda de interés social, lo que al día de hoy se conoce como Multifamiliar de Las Flores[11].

Placas Polideportivas

Placa polideportiva La Raíz, ubicada en el barrio Las Flores. 2022

Poco a poco, la comunidad de las Flores vivía un profundo vacío por falta de la cancha o de un lugar donde se pudieran reunir a practicar algún deporte o actividad de sano esparcimiento. Fue entonces cuando se crea la necesidad de formular una segunda propuesta a la administración para la construcción de una segunda cancha.

Este nuevo proyecto sería construido en la diagonal 30 A, con un presupuesto de 90 millones de pesos.

En el año de 1995 se dio inicio a la construcción de la placa polideportiva conocida como La Raíz, ubicada junto a la Iglesia Pentecostal, en la cual también estaría la estructura física de la Junta de Acción Comunal, al interior de la placa. La obra no fue terminada sino hasta el año 2001.

Y también la placa conocida como La Verde, ubicada en la portería número tres, al frente de la urbanización Villa Nueva de La Ayurá.

Organizaciones comunitarias

Junta de Acción Comunal

Asamblea Junta de Acción Comunal barrio Las Flores, [1980ca] Archivo personal Alfonso Quirós

La Personería Jurídica N° 068 fue dada el 31 de mayo de 1967 a la Junta de Acción Comunal del barrio. El primer líder fue el señor Juan Castañeda y luego Alejandro Marín, que permaneció durante un tiempo de cinco años. Durante su periodo fue construido el primer puente peatonal del barrio Las Flores[12].

 Cuenta el actual presidente de la Junta, señor Wilfer Urán que “al principio los miembros recogían plata semanal para ellos mismos autosostenerse, les cobraban una cuota a las casas que había. O hacían los convites y con esa platica hacían sancochos, compraban cerveza para darle a la gente”.

Desde su creación, la Junta de Acción Comunal ha trabajado por el mejoramiento de la calidad de vida del barrio, con la participación de la comunidad y de la administración municipal, han construido: Juegos infantiles, pavimentación y repavimentación de las calles, recuperación de andenes con antejardín y guía para discapacitados, cordones y arborización, arreglo del pasaje peatonal de la iglesia de Santa Bárbara, Mural en la diagonal 31, semaforización, cámaras de seguridad.

La parroquia Santa Bárbara ha sido fundamental en el accionar de la Junta “nosotros nos mantenemos más en contacto con la parroquia, porque es pilar de la comunidad y qué mejor difusión que la parroquia”.

La Junta tuvo una sede en la cancha de La Raíz, allí realizaban sus reuniones, pero también la prestaban para clases de manualidades, clases de guitarra, grupo de Alcohólicos Anónimos, se alquilaba para la celebración de cumpleaños.

Reinado de belleza organizado por la Junta de Acción Comunal [1990ca]. Archivo personal Alfonso Quirós
Ganadora del reinado de belleza, organizado por la Junta de Acción Comunal [1990ca]. Archivo Alfonso Quirós

Parroquia de Santa Bárbara[13]

En el barrio Las Flores se encuentra la parroquia de Santa Bárbara de estilo neocolonial barroco, que fue construida en el año 1975.

El presbítero Francisco Daniel Restrepo González (Envigado. 1932 – 2017). Junto al padre Eduardo Toro concibió el diseño de la Ermita de Santa Bárbara en Envigado. El padre Toro se especializó en arquitectura paleocristiana, arte sagrado y bellas artes, estudios adelantados en las ciudades de Roma y Medellín. Con su saber ayudó a diseñar iglesias tan representativas en Envigado como La Niña María (barrio Bosques de Zuñiga), Santa Bárbara de la Ayurá (Uribe Ángel) y la Santa Cruz de Alcalá, lastres con el estilo arquitectónico del neo-barroco hispanoamericano.

Sirve a los barrios Alto de Misael, La Sebastiana. Urbanización Santa Bárbara, Villa Nueva de la Ayurá, Uribe Ángel parte Plana y parte Alta.

Fue creada por el arzobispo de Medellín Tulio Botero Salazar el 27 de febrero de 1975, cuando el Párroco Andrés Toro prestaba sus servicios a la comunidad.

Había una señora adinerada y soltera que se llamaba Graciela Vásquez, le decían La Mona Vásquez quien era muy devota de Santa Bárbara. Ella heredó sus bienes para hacer una parroquia en Envigado; inicialmente quisieron construirla en Alcalá, pero el arzobispo Tulio Botero investigó cuál era el barrio más pobre de Envigado que estuviera en ese momento necesitando una parroquia y por eso decidió construirla. El padre Eduardo Toro fue designado por el arzobispo para esta misión.

Inicialmente el padre Toro pensó en construirla en una loma, quería que quedara en la parte alta, pero los miembros de la junta no estuvieron de acuerdo y pensaron que nadie iba a ir hasta allá para asistir a las eucaristías. En esto hubo una falta de visión a futuro, menciona Toro “porque en este momento sería más estratégico que la parroquia quedara allá en la loma donde ahora hay muchas unidades residenciales que en la parte donde está, que es muy cerca de la Iglesia de San Mateo» (Entrevista con el padre Eduardo Toro, agosto 2021).

La Mona Vásquez dejó una junta encargada del dinero, entre los miembros estaba un señor de apellido González, otro de apellido Trujillo, entre otros. La junta compró el lote donde ahora está la parroquia y el que continúa hasta la quebrada La Ayurá donde ahora están las Torres de Santa Bárbara.

La construcción comenzó en 1973. El padre Eduardo pensó en ese momento en la importancia de que Envigado tuviera una parroquia de estilo colonial a modo de réplica ya que estaban destruyendo el patrimonio urbanístico del municipio derribando casas de tapia y otros lugares patrimoniales.

Toro y Restrepo hicieron un viaje por algunas regiones de Colombia en el que recogieron un promedio de 2000 fotografías de parroquias que fueron decantando hasta que dieron con la inspiración para los planos de Santa Bárbara de La Ayurá. Las primeras eucaristías se realizaron en el corredor de la casa de Doña Lola y Don Modesto Bustamante, casa que aún se conserva al costado izquierdo de la parroquia, una casa grande de amplio corredor en la entrada. Don Modesto era jornalero en la Loma de los Rave y doña Lola tenía un puesto de verduras en la plaza de mercado junto con sus hermanas Tulia, Eloísa y Rosa. «En este corredor se celebraron matrimonios, primeras comuniones, confirmaciones… recuerdo a unas matronas que eran Carmen Bolívar, Maruja Bolívar, mi tía Rosa Edilma Bustamante, Domitila García, Elvira García, Genoveva Gómez.» (Entrevista con Fredy Bustamante. Barrio Uribe Ángel.)

La construcción se hizo con la ayuda de la junta designada y de los habitantes del barrio, quienes muy entusiasmados colaboraban arduamente. Los estudiantes de las escuelas María Poussepin, Darío de Bedout y José Miguel de la Calle se reunían y hacían largas filas hasta la quebrada para ir llevando la piedra para hacer las bases y los muros. Los más jóvenes del barrio pelaban la caña brava para hacer el techo, la conseguían en Envigado o en cultivos cercanos. Además, se realizaban convites y se hacían empanadas para conseguir algunos fondos.

«Cuando traían los camiones con caña brava amanecíamos ahí pelándola y doña maruja, doña Teresa la mona y doña Dora nos traían aguapanela caliente con bizcochos» (Entrevista con Fredy Bustamante. Barrio Uribe Ángel).

Los habitantes del barrio recuerdan al padre Toro como un gran motivador y precursor de la parroquia:

“El diseño de la parroquia lo hizo el cura Eduardo Toro, pintó, esculpió e hizo todos esos detalles que pueden verse en la construcción. Él se subía a los andamios. Las cañas que se usaron para el techo se fueron para Girardota a orillas del río Medellín abajo porque en Envigado ya no había caña, por la urbanización. Fue a los ferrocarriles a buscar madera para la estructura y armonizar la construcción muy colonial. Puertas viejas, piedras para la casa cural, etc. El cura se vinculó con la gente y sabía llegar a la gente, la gente lo siguió» (Entrevista con Darío Álvarez).

Parroquia de Santa Bárbara de La Ayurá, 2022.

“Los constructores y albañiles del barrio pusieron su granito de arena, unos porque colaboraban los fines de semana y otros porque les pagaban. Entre ellos estaban Pedro Mejía quien hizo el decorado que hay en el Santísimo en la piedra. Me parece ver al viejito fumando, ¡tráeme agüita John!, me decía (Entrevista con Fredy Bustamante).

Como mencionan algunos vecinos del barrio la construcción de la parroquia desencadenó la pavimentación de la vía principal, la construcción en los años ochenta de las Torres de Santa Bárbara y la ampliación y mejoras en las casas. La forma como veían al barrio cambió, ya había más movimiento y acciones para mejorar la vida de sus habitantes que con la llegada de algunas empresas nuevas al municipio dieron un mejor panorama económico a las familias de Buga.


[1] Alfonso Quirós, Historia del barrio Las Flores. Sf. [Documento inédito].

[2] Alfonso Quirós. Historia del barrio Las Flores. Sf. [Documento inédito].

[3] Entrevista Alfonso Quirós. 30 junio 2022.

[4] Carlos Gaviria Ríos. Historia de los Barrios y veredas de Envigado, Secretaria de Educación, Dirección de Cultura, Área de Patrimonio, 2015 [Texto inédito].

[5] Alfonso Quirós, Historia del barrio Las Flores. Sf. [Documento inédito].

[6] Entrevista Edilma Vanegas. 28 junio 2022.

[7] Revista Bitácora Urbano Territorial, vol. 31, núm. 3, 2021; Universidad Nacional de Colombia, Colombia. Planificación urbana, barrios y creación de comunidad,[1] Guanajuato, México.

[8] Alfonso Quirós, Historia del barrio Las Flores. Sf.  [Documento inédito].

[9] Alfonso Quirós, Historia del barrio Las Flores. Sf. [Documento inédito].

[10] Entrevista Edilma Vanegas. 28 junio 2022

[11] Alfonso Quirós, Historia del barrio Las Flores. Sf. [Documento inédito].

[12] Alfonso Quirós, Historia del barrio Las Flores. Sf. [Documento inédito].

[13] Parroquia de Santa Bárbara de la Ayurá, Envigado. Centro de Historia de Envigado, 2021. Recuperado de:  https://www.centrodehistoriaenvigado.com/parroquia-santa-barbara/

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