Mesa Jaramillo

Por Edgar Restrepo. En Envigado, el establecimiento de Rosellón propició principalmente el desarrollo del sector oriental de la ciudad, entre otros y la ampliación de su sector tradicional, alrededor del parque, abrió nuevas calles y zonas futuras de expansión urbana, como el barrio Mesa Jaramillo (1923-1926), el Barrio Obrero, la margen nororiental de la quebrada La Ayurá, las lomas del Escobero y las Brujas, La Mina y Chinguí. De igual manera, en el sector de El Salado, la fábrica requirió la apertura del camino que conducía a sus instalaciones, lo que propició el surgimiento de casas a lo largo del mismo y la urbanización de las tierras aledañas (Gómez, 2010, p.29).

El Barrio Mesa Jaramillo, fue impulsado por la casa comercial Heliodoro Medina y Cía, accionista de Rosellón, con el fin de dar vivienda a sus empleados y ensanchar la calle que conducía a la fábrica. Para tal efecto, se aprobó un contrato entre el Municipio de Envigado, a través de su Personero Pedro Pablo González y la casa comercial, mediante acuerdo del Concejo No. 26 del 24 de julio de 1923. El acuerdo estipulaba los siguientes aspectos:

  1. Urbanización del Barrio “Mesa Jaramillo”, en honor del educador e historiador José María Mesa Jaramillo, fue director del Archivo Departamental de Antioquia, docente de catedra de la Universidad de Antioquia y miembro de la Academia Antioqueña de Historia.
  2. Urbanizar o sea construir casas, ensanchar la calle de Rosellón, cesión y venta de las calles y carreras del barrio, a igual que la apertura, arreglo, encascajado, arborización, suministro de agua y alcantarillado.
  3. La casa comercial cedía la propiedad y posesión de las calles y carreras que estaban demarcadas y las futuras: la “Avenida Central”, “Carrera de Camilo Torres”, “Carrera de Nariño”, “Carreras Sucre, Policarpa y Caldas”.
  4. Venta de faja de terreno de “once varas y cincuenta centímetros de anchura, en toda la extensión en que su dicho terreno bordea el camino de Rosellón, y cuya área total es de 3.499 varas cuadradas, de ochenta centímetros cada una.
  5. El precio del terreno, según el valor de la vara a 40 centavos de oro legal, fue de $1.399 pesos, los cuales debió pagar el Municipio con sus intereses del 12% anual, en 48 mensualidades, contadas a partir de la firma de la escritura.
  6. En cuanto al municipio, este se comprometía: a la variación o el desvío del acueducto, a dar en arrendamiento a sus habitantes hasta media paja de agua por cada edificio, a arreglar las calles y arborizar en un año, a iluminar eléctricamente el barrio, construir el alcantarillado.
  7. El valor total del contrato fue estimado en $3.500 pesos oro legal.

La creación del Barrio Mesa Jaramillo obedecía también a la implementación del Plano de Envigado Futuro, según ordenanza departamental No. 15 del 2 de abril de 1918 y donde se establecía el ensanche futuro de Envigado, con proyecto de nuevas vías, plazas y bosques, y especialmente avenidas (Acuerdo No. 23, del 29 de septiembre de 1919). Y en ese proceso de planeación del municipio, cercano al Barrio Mesa Jaramillo, se emprendió la tarea de proyectar por cuenta del municipio la construcción de “habitaciones para obreros”, por eso mediante acuerdo No. 16 del 10 de julio de 1921, se declaró de utilidad pública la adquisición de la finca de propiedad de Luis Felipe Pareja y su señora Mercedes Restrepo de Pareja, situada en el costado oriental o sureste de Envigado (Archivo Histórico del Concejo de Envigado, acuerdos, 1921 y No. 13, junio 2 de 1923, Se reforma el acuerdo No. 16 el julio 10 de 1921).

El Plano fue diseñado por la firma de arquitectos Olarte, Vélez y Cía, quienes remodelaron el famoso Teatro Bolívar, que se ubicaba en la calle Ayacucho, con jardines interiores, una magnifica acústica y con una capacidad de 1278 personas.  En el Teatro Bolivar concurrían estudiantes y personas de la élite a conferencias, recitales poéticos y conciertos.   Los aficionados al teatro, la ópera y el ballet pudieron apreciar en el Teatro Bolívar orquestas, concertistas, compañías de ópera y zarzuela y grupos de teatro extranjeros y del país.

Acuerdo que da vida al Barrio Mesa Jaramillo

Mediante acuerdo No 26 del 24 de julio de 1923, se aprobó un contrato entre los señores Pedro Pablo González Personero Municipal y Heliodoro Medina E. representante de la Compañía Rosellón, con el fin de crear la urbanización del barrio “Mesa Jaramillo”, y ensanchar la calle Rosellón. Además de ceder las calles y carreras, y darles la apertura, arreglo, encascajado, la arborización y el suministro de aguas potables y alcantarillado para las habitaciones y edificios que se construyeran en el barrio.

El Concejo estudio tres proyectos de contrato que elaboraron los señores Medinas, y de los cuales se adoptó y se aprobó en las sesiones reglamentarias, el que se elevó a escritura pública por medio de este instrumento. (Actas del Concejo Nos. 75 y 77 de fechas 1º y 15 de julio de 1923).  

en cuanto al acueducto municipal que cruzaba el predio,  Heliodoro Medina E. se obligaba «a desviar el curso de las aguas potables de la ciudad Envigado, que atraviesan actualmente el predio denominado “Mesa Jaramillo”, en el punto que estimaren conveniente y en un lugar cualquiera de los predios de don Gabriel Arango o de don Víctor Calle, comprando para tal efecto las fajas de terreno que sean necesarias para la desviación del acueducto, y quedando tantos dichos pajas como el acueducto variado,  de propiedad del municipio de Envigado». Este desvío se realizó por la cabecera del terreno, y atravesaba la Avenida central del barrio o Cristo Rey. Se sugería que se hiciera en toda su extensión y con «tubería de barro de atanores de 5ª clase y a completa satisfacción de quienes representan al municipio contratante».

Como se dijo, en el acuerdo No. 26 se contemplaba que Medina E. sedía en propiedad  y posesión al municipio de Envigado, las calles y carreras que estában ya demarcadas y las que en adelante se demarcaren dentro de la propiedad, alinderada en esta cláusula así: por el sur con la calle de Rosellón, por el Occidente con propiedad del municipio de Envigado, de la señora doña Domitila Estrada de Ochoa y herederos de Lucas Pareja, por el norte con propiedad de los señores Lino Uribe y Valeriano Ramírez, y por el Occidente con propiedad de los señores Lisandro Ramírez y de jazmín González».

Las calles y carreras que se demarcaron fueron las siguientes con sus respectivos linderos:

Avenida central de 412 varas de longitud por 20 de ancho. Esta avenida principia donde termina la calle Alejandro Vélez y terminan la carrera de Caldas.

Carrera de Camilo Torres, de 100 varas de longitud por 8 de anchura. esta carrera empieza en la calle Rosellón y termina en la avenida central. carrera de Nariño, de 196 para de longitud por 15 de anchura, empieza en la calle Rosellón y termina al encontrar el terreno de propiedad del señor lino Uribe.

Carrera Sucre, Policarpa y Caldas cada una de 195 varas de longitud por 15 de anchura, empiezan en la calle Rosellón y terminan al encontrar terreno al señor Valeriano Ramírez.

Todas estas carreras atraviesan la avenida central y linda con propiedad del otorgante Medina E., por el norte con propiedades Lino Uribe y Valeriano Ramírez y por el sur con el camino de Rosellón.

En el mismo acuerdo municipal, Medina E. vendió al municipio por el presente instrumento una faja de terreno , una faja de 11 varas y 50 centímetros de anchura en toda la extensión que su dicho terreno bordea el camino de Rosellón y cuya área total es de 3.499 varas cuadradas y 80 centímetros cada una. El precio de esta es el de 40 centavos oro legal la vara cuadrada o sea un total de $1.399,70. Este precio se obliga a pagar el municipio de Envigado es decir el comprador en forma mutuaria con sus intereses a la rata del 12 por ciento anual, en 48 mensualidades, principiadas a contar de la fecha de la escritura en adelante y en la proporción de $26, $30 y 4 por cada 1000, es decir $36,87. El municipio se obliga a entregar al vendedor un documento privado para garantía del precio de esta venta. La municipalidad de Envigado declara por el presente instrumento que ha recibido a su completa satisfacción la faja de terreno de que se trata. Es entendido que en el área total de la faja de terreno no se incluyó la de las bocacalles pues éstas las cedió el otorgante Medina E., en virtud de la cláusula B de este contrato.

En el mismo contrato de urbanización del barrio, el municipio de Envigado se obligaba correlativamente a:

1.  a construir para el desvío del acueducto de qué se trató en la cláusula A, con la suma de $300 pesos oro legal, que pagará el día en que Medina se termine la obra de variación o desvío del acueducto.

2.  dar en arrendamiento a los habitantes del barrio mesa Jaramillo hasta media paja de agua tiene borrachos pasando cada rato por acá xo que en él se construya, agua que se tomará del acueducto de qué se trató en la cláusula A.

3.  A ovalar, arreglar, encascajar, arborizar y ornamentar convenientemente las calles y carreras del barrio mesa Jaramillo.  Etas obras se efectuaran y llevaran a termino en el plazo de un año, contado de la fecha de la escritura, y su ejecución queda a cargo del señor Personero Municipal de Envigado y de los señores Medinas, quienes obrarán de acuerdo. En ese entendido que el valor de los gastos que está ahora ocasionare al municipio se compromete a suministrar los al distrito de envigado el otorgante Medina E., y el municipio contrae la obligación de pagárselos en la misma forma mutuaria de qué se trató en la cláusula C de este contrato. con los mismos plazos de interés y contando la (¿…?) de aquel  desde la terminación de la obra.

4. a iluminar eléctricamente las calles y carreras del barrio Mesa Jaramillo, en la forma acostumbrada, cuando el municipio tenga los fondos necesarios para ello.

5.a construir cuando lo soliciten los habitantes del barrio, un alcantarillado que atraviese en toda su extensión, la avenida central del barrio “Mesa Jaramillo” y la calle de Rosellón desde la cabecera hasta encontrarse con el alcantarillado que existe frente a la escuela Modelo del municipio de Envigado. Para la construcción de esta obra, el Otorgante Medina e, se obliga a suministrar al municipio contratante los fondos que fueron necesarios, en caso de que el dicho municipio no tenga fondos disponibles para ello, y en tal caso, el municipio se obliga a pagar los fondos suministrados a él por Medina E., en la misma forma determinada en el anterior numeral.

6. es entendido que el municipio contratante renuncia a los derechos que actualmente tiene en el acueducto que atraviesa la propiedad de Medina E., y qué sirve para conducir las aguas de la población o municipio de Envigado. esta renuncia a sus derechos es condicional a la desviación de dicho acueducto de qué se trató en la cláusula A de este contrato, es decir, La renuncia cara perfecta el día en que esté terminada la referida desviación.el fondo del otorgante Medina e que atraviesa actualmente el acueducto de qué se trata está situada en envigado y de marcado por los linderos ya expresados en este contrato el municipio tiene actualmente en derecho de servidumbre de acueducto sobre el citado terreno para conducir las aguas a la población. a estas el PRI nombre de acueducto y es la que el municipio de envigado renuncia del modo condicional antes dicho.

7. el fondo del otorgante Medina E., en donde se halla el barrio mesa jaramillo a qué se refieren las cláusulas de este contrato, se halla situado en Envigado por los linderos ya expresados.

8. Medina E. responde del saneamiento por erección de los terrenos que por el presente cede en propiedad al municipio de Envigado.

9. el otorgante Pedro pablo González, personero municipal del distrito de Envigado, acepta todas las clausulas de este contrato y da por recibidos los terrenos que por el presente cede en propiedad el otorgante Medina E., al municipio de Envigado.

10. que el valor total de este contrato lo estiman en la suma de $3.500 pesos.

11. Es entendido que las fajas de terreno que Medina compré para el desvío del acueducto de qué se trata en la cláusula a, las comprara para el municipio de envigado, es decir que a favor de éste se otorgarán las respectivas escrituras de compra venta y Medina e pagará el precio de dichas fajas.

12. la causa de las obligaciones contraídas en el presente contrato por cada parte contratante son las obligaciones de la otra.

13. los señores Medina E. ceden también y darán Profesional municipio de la parte de terreno que en lo que será continuación de la avenida Giraldo, cuando el municipio usted en posesión de la faja necesaria para complementar la construcción de dicha avenida.

Monumento a Cristo Rey

En 1931 se levantó el Monumento a Cristo Rey,  situado en su avenida principal, convirtiendose en uno de sus más importantes simbolos y referentes culturales y urbanos del barrio. Igualmente, es el testimonio, entre otros, de la formación religiosa de los habitantes de Envigado.  Fue una iniciativa de los obreros de Rosellón y de la juventud católica, un grupo ferviente de creyentes que deseaban establecer entre el medio obrero una mentalidad profundamente religiosa.  Desde la creación de la Doctrina Social de la Iglesia, el cristianismo católico había iniciado una serie de programas y estrategias para imponerse sobre la población y los nuevas corrientes de progreso industrial. Sacerdotes y diferentes grupos y comunidades religiosas, como los Hermanos Lasallistas, las Hermanas de la Presentación, los grupos Marianos, así como la Juventud Católica, permearon la cultura, la mentalidad, la moral y el pensar de los obreros.

La Juventud Católica se fundó en Medellín en 1913 para estimular y fortalecer en los jóvenes varones la doctrina católica y prepararlos como baluarte y vanguardia en defensa del catolicismo, en tiempos de profundas transformaciones sociales y económicas. Era difundir el mensaje cristiano entre los obreros «por medio de la pluma y la palabra». Los diferentes grupos de jóvenes católicos estaban inscritos y centralizados en la gran Asociación de la Juventud Católica Colombiana (Londoño, Patricia. Religión, Cultura y Sociedad en Colombia. Medellín y Antioquia, 1850-1930, p.129.)

El Guáimaro en la huelga de 1936

En casa de campo denominada El Guaimaro y cercana a la fábrica funcionaban las oficinas del sindicato y en sus alrededores, al aire libre, los obreros han montado cocinas donde las obreras preparan constantemente alimentos para proporcionarles a los obreros, los cuales permanecen atentos a los mandatos de sus directivas. De forma adicional, los huelguistas recibieron apoyo de los campesinos y el gremio de los matarifes (Alfonso Diez, Desiderio Montoya, Luis y Alberto Ochoa) con el suministro gratuito de los víveres durante el tiempo de duración del movimiento. También se organizaron bazares con el fin de colectar fondos con destino a los obreros. A los reporteros del Heraldo les aseguraban que el sindicato poseía fondos suficientes para sostener el paro hasta por tres meses. También habían recibido auxilio de las poblaciones de La Estrella, Itagüí y Caldas, en donde funcionaban comisiones de propaganda encargadas de levantar el entusiasmo en favor de la huelga.

Los huelguistas organizaron una manifestación ante el Concejo Municipal, en número de dos mil personas, según la prensa, hizo que la corporación manifestara al gobernador “el descontento que reina en la población por los atropellos que han cometido algunos funcionarios públicos; y haciéndose interprete del sentimiento popular sin distinción de clases, solicitar por su digno conducto del señor Ministro de Industrias, el envío de un funcionario de la Oficina General del Trabajo, que contribuya a solucionar la huelga con equidad, ya que el movimiento que llevan a cabo dichos obreros no es de carácter comunista y está causando graves perjuicios a la sociedad”. (El Heraldo de Antioquia”, Medellín, Lunes 20 de enero de 1936, año X, número 3032, páginas 1 y 4.)

En el contexto del conflicto laboral, el gobierno nacional  de Alfonso López Pumarejo (1934-1938), en cabeza de su ministro de gobierno Alberto  Lleras Camargo, planteaba la necesidad de reprimir o contener por lo menos la agitación comunista, dado su posible influencia en el movimiento obrero y la amenaza de un levantamiento con participación de este sector social. Por ello, el gobernador comenzó a impulsar una nueva etapa de negociación. Primero visitó el campamento de los obreros en el Guaimaro, en Envigado, donde conversó con ellos de la necesidad de acercarse de nuevo a la mesa de negociación.

El martes 28 de enero de 1936, luego de 16 días de paro general en Rosellón, las partes se sentaron junto con la mediación del gobernador J. Echeverri Duque, para acordar las bases de la negociación, especialmente con la mediación del concejal de Envigado, Pedro Nel Santamaría. Y entre el miércoles 29 y jueves 30 en las horas de la noche se realizó el acuerdo amigable: “en virtud del cual, los empresarios de Rosellón acceden a casi todos los puntos contenidos en el pliego de peticiones primitivo» (Periódico “El Heraldo de Antioquia”, Medellín, viernes 31 de enero de 1936, año X, número 3043, páginas 1 y 3.)

Urbanización el Guáimaro (1952)

Un sector del barrio Mesa Jaramillo  se levantó cuando la familia González Arango dueños de los terrenos decidieron fomentar su urbanización con el nombre de Urbanización El Guaimaro. Fue creada mediante escritura No. 5173 de 27 de junio de 1952 de la notaria cuarta de Medellín. Pedro Pablo González, con poder de su hermano el Presbítero Antonio[1], es quien comienza la comercialización. El terreno fue comprado en mayor extensión a Faustina Arango de González[2]. La Urbanización fue dividida en cuadro manzanas con sus lotes enumerados: la A con tres lotes, la B con 10, la C con 18 y la D con 23[3].  Otro parte del barrio Mesa Jaramillo, fue el sector de “La Escuadra”, donde se levantaron casas para los empleados de la fábrica. Según entrevista al presidente de la Sociedad de Mejoras Públicas, Leoncio Oquendo, las personas que vivieron en este sector fueron: Martín Mejía, Roberto Álvarez, Guillermo Ramírez, Heriberto Uribe, Gabriel Pajón, Nicanor Posada, Ricardo Oquendo, Ricaredo Uribe, Jaime Lotero, Darío Jaramillo, entre otros[1].

[1] Entrevista a Leoncio Oquendo, presidente de la sociedad de Mejoras Públicas, 27 de octubre de 2020. Comenta que la cooperativa Rosellón inició enseguida de la portería Rosellón, y luego en el sitio actual, donde está el CEFIT. Al lado quedaba la tienda de Jesús María zapata. Finca el consuelo detrás de la cooperativa, al lado de la finca del canónigo Marceliano Ochoa, al lado quedaba la finca del doctor Luis navarro Ospina (Almacenes Navarro Ospina en el centro de Medellín). El padre de Leoncio, Ricardo, vivió también en la escuadra y era revisor fiscal de Rosellón.

Algunas ventas e hipotecas fueron encontradas en el archivo de la notaría de la Urbanización para su posterior investigación y profundización de su historia, fueron:

-cancelación de hipoteca por valor de $1.500 pesos de marco Aurelio López #541 del 18 de mayo de 1956), hipoteca registrada en Medellín, según escritura de la notaria cuarta #4269 del 28 de mayo de 1954;

-venta en hipoteca (# 731, abril 17 de 1964), sobre tres lotes situados a Cipriano Antonio Giraldo Mejía, distinguidos con los números 4, 5 y 9 de la manzana C, del plano respectivo que se protocoliza con esta escritura el valor de la venta fue de $45,136 y que tiene recibidos de contado $9.136 pesos, el resto de los $36,000 pesos se pagarán en 30 meses, al 1% mensual;

-cancelaciones de dos personas a urbanización El Guáimaro Juan de J. Montoya y Gilberto González, escrituras #112 y 113 de 1960;

– escritura #72 de enero 20-1958, urbanizadora El Guáimaro Ltda. a municipio de Envigado, pago de $18,474,74 mil pesos un pagaré comercial de 90 días; de acuerdo a la clausula 5ta de la escritura #1031 del 3 de septiembre de 1956, notaria 1era de envigado, el municipio se constituyó deudor de la urbanizadora El Guáimaro Ltda.;

-escritura #1836, octubre 23/61, Lázaro, Juan y Rosa Angela Brand Echavarría venden en hipoteca a Marino de Jesús Gutiérrez Zapata, lote de terreno con casa de habitación de material y tejas, en la urbanización El Guáimaro, marcado con el lote #3, con un área total de 382 varas cuadradas, por valor de $18 mil pesos. Este bien inmueble fue comprado a la urbanizadora según escritura #5879 de julio 23/53, notaría cuarta de Medellín.

[1] Escritura #267, feb 14 de 1964, era un poder general para que “administre sus bienes, recaude sus productos y celebre contratos; para que exija, cobre o recauda sus productos; para que pague a los acreedores del poderante”.

[2] Escritura # 828 del 10 de junio de 1959 de la notaria primera.

[3] Planos en la escritura # 731, abril 17 de 1964.

Actualmente

Historia del barrio Mesa de Envigado.

Carlos Mario Correa, Mario Hernando de Jesús Uribe, Johny, John Jairo Uribe, (apodado Perico), William Uribe y Jesús Alberto Tirado, entre unos 6 más que se turnaban llegando y yéndose, son amigos de toda la vida, estudiaron juntos en la antigua escuela Carlos J. Echavarría, patrocinada por Coltejer y su filial en esta zona: empresa textil de Rosellón. (información obtenida a partir del articulo tomado del periodico gente: http://gente.com.co/historia-del-barrio-mesa-de-envigado/)

Para Carlos Mario y gran parte de los pobladores del barrio Mesa, la vivienda obrera fue impulsada y financiada en parte por las directivas de la empresa, como comenta:

“Casi todo el barrio trabajaba allá. El 80 % de los trabajadores de Mesa era de Coltejer (entre Rosellón, la Corporación Educativa para el Desarrollo, Cedeco, y Planta de Acabados). A la empresa se le atribuye todo el impulso no solo de sus empleados, sino de esto por acá”.

Existió  además una manzana llamado ‘el barrio de los empleados’, a los alrededores se levantó la Cooperativa de Rosellón, que se dió su espacio al CEFIT, entre las calles 39 y 40 sur y las carreras 34 y 34 A.  Las antiguas mangas y casas fincas dieron paso a los nuevo barrios. Eran mangas y calles empedradas, que utilizaban los chicos como «patio de recreo»,  en galladas de amigos, agarrando mangos, naranjas, mandarinas y pomas de cada árbol.

El otro parche era ver televisión en blanco y negro, pero tocaba pagarle al que tuviera televisor en casa, y si no era eso, pegaban para la quebrada La Mina a pescar y asar corronchos, aunque lo mejor casi siempre era jugar fútbol. La primera cancha (aparte de la que les montó Coltejer en la escuela) que adaptaron fue la de la manga de El Consuelo, luego en la JJ (actual hospital MUA) y la más sofisticada fue la de Grulla (hoy, Éxito de Envigado).

Eran muchos los recuerdos que iban llegando a la mesa en la que estábamos en Cristo Rey. Y sobre ese nombre nos mostraron fotos viejas de cuando fue ubicada la estatua de Cristo Rey en la vía principal del barrio: la calle 38A sur. Eso fue el 25 de octubre de 1931 y en una placa hoy todavía se puede leer: “La juventud católica del pueblo envigadeño a Cristo Rey, como homenaje de gratitud y amor”.

Coltejer tuvo que ver con la salud y la alimentación, a propiciar la creación de la clínica de Santa Gertrudis y la proveeduría y el comisariato (tipo tienda y almacén de carácter cooperativo). El médico de los seguros sociales y de la fábrica realizaba visitas a las familias en sus casas, donde  recetaba la adquirían por medio de la cooperativa de Rosellón. En diciembre los niños recibían su aguinaldo en diciembre, y el festejo especial en el día de la niñez y la mediamañana en la escuela. Las madres  vestían a los hijos con telas de Rosellón, adquiridas a bajos precios en el almacén.

Viven en el paraíso
Entre esas mismas fotos antiguas que nos dejaron ver, y que hoy están colgadas en las paredes del bar que los recibe cada tarde, señalaron las primeras vías que pasaron de ser de piedra a carreteras delimitadas, pero sin pavimentar. Y recordaron algunos de los barrios que los rodeaban cuando el de ellos estaba tomando cara y cuerpo: Guáimaro, el centro, Los Naranjos, San Mateo y Obrero (este obtuvo el nombre por ser el barrio creado para los obreros encargados de las calles y otras obras aledañas a la empresa).

Varios pobladores coinciden en que: “Vivimos en el mejor barrio del municipio. Sí, Envigado es un paraíso, Mesa es el paraíso de Envigado”.

testimonios de algunos habitantes barrio Mesa Jaramillo

Por Johana Diosa, historiadora.

María Magdalena Ángel Tamayo «Magola» habita el barrio hace más de 80 años. Vive a una cuadra arriba de La Cabaña del Recuerdo, pero sus padres vivieron toda su vida en el Mesa Jaramillo. E lla fue criada en una casa que aún se conserva donde viven algunos de sus hermanos, en la calle 37 sur, donde ahora queda el restaurante La Gloria debido al nombre de su propietaria.

Su padre se llamaba Pedro Luis Ángel Vélez, vivían en la Loma de las Brujas y cuando los hijos empezaron a estudiar compró por $200 pesos la casa donde vivirían hasta la actualidad. Don Pedro era arriero y cuando Magola estaba pequeña viajaba con sus 17 mulas a lugares como Bogotá, Manizales y Buenaventura, cuando él llegaba de sus viajes le contaba a la familia le tocaba encargarse por turnos de hacer la comida de los arrieros en las posadas donde se alojaban. 

Las bestias que tenían las alimentaban con caña de azúcar picada en troncos y una miel que traían de las azucareras de Manizales, también les daban cebada que compraban en la Cervecería Unión. Cuando Magola estaba más grande ya su papá no tenía las mulas sino un carro de bestia y una carbonería, el carbón se lo traían de Amagá y era el sustento para los fogones de la época que se prendían con leña y carbón de piedra. En Envigado había 3 carboneros que eran: Joaquín Cardona, Luis Giraldo y el papá de Magola, recuerda Magola.

Por muchos años fue la única hija mujer en su casa y por lo tanto sus hermanos le alcahueteaban enseñándole a manejar y prestándole el carro para que se fuera con sus amigas a comer paleta a Sabaneta “Aquí vendiendo paletas, pero yo chicaniando en carro Ford 38, metíamos hasta 6, 8 o 10 personas en ese carro y eso que era un coupé”.

“El barrio Mesa ha sido siempre así de amplio toda la vida porque estas casas nunca las han corrido, las casas tenían antejardines muy grandes y las familias parecían una sola. En navidad se preparaba el natilla, el arequipe, los buñuelos y los repartían de casa en casa y de las otras casas también mandaban a mi casa. Las casas del barrio Mesa variaban de tamaño, pero eran grandes, tenían solares donde cultivábamos plátanos, zapotes, naranjos, limones…”

La mamá los hacía ir a misa cada domingo, al Rosario de Aurora los primeros sábados del mes y a las procesiones de Semana Santa que eran muy lindas, comenta Magola. En esos días se iban con amigos y amigas a visitar los monumentos. Los juegos de la época de la niñez de Magola eran la pirinola, el yoyo, trompo, materilerilerón, escondidijo y fútbol. 

Los hermanos de Magola se dedicaron también al transporte, como su padre, Hernando y Carlos empezaron a trabajar en transporte después de terminar la escuela, Hernando compró una flota que se llamaba Monterrey y a Carlos su mamá le prestó $100 para comprar su primera Escalera. Después fue comprando más buses y tuvo una empresa que se llamaba Transmayo y luego le cambió el nombre a transportes Carlos Ángel y por último tuvo el nombre Sotrames. 

Magola no terminó los estudios porque fue una niña muy consentida y algo rebelde, pero recuerda que las materias que más le gustaban eran geometría y matemáticas, además, fue voluntaria en el Hospital General de Medellín Luz Castro, hizo clases de floristería, decoración y se considera una mujer a la que le gusta un poco de todo. Por ejemplo, la música es uno de sus hobbies, iba a las zarzuelas que se presentaban en Medellín en el Teatro Junín y en el Teatro Pablo Tobón Uribe, iba a corridas de toros, hacían paseos a Caldas a un bailadero llamado Primavera, iban en tren hasta Porce, a Guarne y el Retiro, pero no frecuentaban bares o lugares típicos de Envigado, recuerda La Puerta del Sol y La Macarena que eran unos cafés que quedaban en el parque, en el barrio no había cafés sino tiendas.

Don Orlando Álvarez es el dueño del Bar La Leña, ha sido habitante del Pasaje Jaramillo desde que nació. Orlando recuerda a su Envigado antiguo y comenta que: “era muy pequeño, llegaba hasta los límites de lo que hoy es el Éxito, centro comercial Viva, llegaba hasta donde está el Hospital Manuel Uribe Ángel y hasta la calle Guanteros, en los años 50 y principios de los años 60. Aun no existía el barrio El Dorado, no existía El Trianón, La Paz, lo que llaman ahora unidades cerradas. Estaba el barrio Mesa, Guáimaro, La Sebastiana, Obrero, Envigado era muy pequeño, pero era espectacular en todo el sentido de la palabra, musical, ambiental, de heladerías, con un ambiente espectacular. El parque en los años 50 era lleno de lugares como: La Puerta del Sol, La Vendimia, Jardín Pilsen, Café Victoria, Balalaica, La Yuca y muchos más que enmarcaban el parque. A estos lugares venían grandes artistas de Colombia como El Dueto de Antaño, Lucho Ramírez, etc. Estaban los merenderos de Envigado que aún existen, pero están en vía de extinción. En aquellos años se podía amanecer en el parque tranquilamente.” 

El Pasaje Jaramillo fue un sitio de una tradición única donde se compartía todo, en la esquina, y en la casa de Orlando donde se hacían torneos de cartas, dominó, pin pon, ajedrez, fútbol, la vuelta a Colombia con tapas y un montón de juegos que inventaban con caramelos, tapas, tarros, cajetillas de cigarrillos. “Jugábamos hula hula, tacos, lazo, escondidijo, chucha”. Junto con los vecinos y amigos realizaban caminatas pasando por las fincas que no tenían linderos hasta llegar a La Fe, almorzaban y se devolvían para la casa y llegaban a las 9 o 10 de la noche. Siempre se sintieron seguros de recorrer estos lugares.

El Bar la Leña tiene más de 40 años de tradición y es de los pocos que quedan junto con La Cabaña del Recuerdo, Atlenal, Pájaro Loco, El Portal y el negocio de los Tamayo en Alcalá. Son unos sobrevivientes y si se acaban hasta ahí va a llegar la parte tradicional de Envigado. Dice Orlando:“Ya no quedan aguardienteros, baladistas, boleristas, románticos, y si los hay no hay lugar a parte de La Leña para presentarlos”.

La familia de Orlando estaba conformada por 7 hermanos, su padre y su madre. Su familia era conocida en el Municipio en el área cultural. Su padre fue un sastre muy conocido por la fabricación de trajes a medida para hombres. Recuerda a sus vecinos del Pasaje Jaramillo: La Mona Pérez, la familia González, Zapata, Correa, Rodas, Girales, Londoño, Hernández, Arango, Tirado, García. Considera que eran una sola familia y un barrio hasta que pavimentaron la vía. Su casa fue donde se fundaron los primeros equipos de fútbol y basquetbol, organizaban caminatas, era el lugar de salida y llegada de todas las actividades que hacían. Allí tomaban aguardiente a altas horas de la noche en medio de la soledad del barrio. Se podían sentar afuera a cualquier hora de la noche con tranquilidad. 

Este barrio tuvo un origen muy humilde, tenía solo entrada, “teníamos una cancha grande donde jugábamos fútbol y cuando jugábamos en la noche pintábamos el balón con pintura blanca para poderlo ver. En ese hueco hondo que llamábamos el Hoyo creamos el estadio con el nombre Maracaná, era exclusivamente un lugar lleno de todo, enmarcado en frutales de naranjas, piñuelas, mangos, guayabas, manzanas, toronjas, ciruelas, etc. Esa manga era nuestra y separaba al barrio el Dorado del nuestro”.

Escuela Superior Tecnológica de Artes Débora Arango

En la frontera entre el barrio Mesa y el barrio Central se encuentra la Escuela Superior Tecnológica de Artes Débora Arango y fue fundada en 1995 por algunos profesores de la Casa de Cultura junto con Amalia Gómez quien era Secretaria de Educación en ese momento. 

Inicialmente se llamó Escuela Superior de Artes Débora Arango y lo que buscaba era formar a las personas en las artes sin necesidad de profesionalizarlas, era como una Escuela Popular de Artes, nos cuenta John Mario Montoya, quien hizo parte del plantel de profesores de la Casa de la Cultura entre 1999 y 2001. Allí trabajaba con niños ofreciendo talleres de plastilina, origami, pintura, entre otros que pasarían posteriormente a ofrecerse en la Escuela. 

En el año 2001 se empezó a pensar en a posibilidad de formalizar la institución y de titular a las personas que estudiaran allí como técnicos o tecnólogos. En el año 2003 se fundó la Escuela como una institución de educación superior y después de mucho trabajo, menciona Jhon, hacia el año 2008 se empezaron a obtener los registros calificados de los programas en técnica y tecnología en artes visuales, en artes escénicas y en música, constituyéndose así los primeros 6 programas con que inició la institución.

El profesor John Mario comenta que los últimos 10 años la institución ha tenido un crecimiento exponencial que la posicionan a un nivel muy parecido a las otras instituciones que ofrecen programas de artes. En la actualidad trabajan en busca de los ciclos propedéuticos para llegar a los títulos profesionales. 

La Escuela llegó al barrio Mesa en el año 2001, formando un vínculo tanto del entorno cercano como del municipio logrando un reconocimiento de los vecinos quienes se ven beneficiados a nivel comercial por la gran cantidad de estudiantes que todo el tiempo están allí. John nos dice que la fisionomía del barrio ha cambiado mucho ya que se han venido construyendo muchas bodegas en espacios donde había casas de las más antiguas. Estas casas cada vez son más sustituidas por edificios altos que cambian mucho el aspecto del barrio. 

Próximamente la Escuela cambiará su sede y el espacio que actualmente ocupa pasará a ser un espacio urbano, como un parque, un espacio para las personas. 

Escuela Fernando González

Las consecuencias que dejó La Guerra de los Mil Días, ocurrida entre 1899 y 1902, fueron muy graves, entre ellas la pérdida de 100.000 vidas tanto por los enfrentamientos como por las enfermedades contraídas en las campañas. Los hombres que combatieron en la guerra eran campesinos, por lo que fue la población que se vio más afectada por el cese de las actividades productivas del campo e igualmente por el abandono de sus tierras, la pérdida de sus cosechas y el cese de las exportaciones de café y tabaco, y además, por los impuestos que para fines de la guerra les fueron forzosamente solicitados. 

Cuando fue terminando la guerra las autoridades de las provincias dieron prioridad a la construcción de escuelas en las cabeceras municipales y por medio de varios decretos del año 1901 se solicitó: restablecer las escuelas elementales de algunos distritos, entre ellos Envigado, con el mismo personal y salario de antes.[1] El 11 de marzo del mismo año se nombró al prefecto presbítero Jesús María Mejía para Envigado y el 10 de abril se solicitó la evaluación de los estudiantes faltantes en escuelas y colegios y la revisión de las necesidades ocasionadas por la guerra. Además, se ofreció una ayuda económica en calzado, medicinas, uniformes y alimentación escolar.[2]  

El proceso de construcción de la escuela se remonta al año 1913 cuando el Concejo municipal acordó conseguir un terreno adecuado para destinarlo a la instrucción pública, por medio de la escritura 1290 del 14 de junio se selló la compra de un terreno de 7.614 metros cuadrados en lote de la finca llamada Llanos de San Cayetano. El lote tuvo un costo de $1.546 que el municipio debía pagar a su propietario, señor Pedro Pablo González, entregándole $50 el día de la firma del documento y lo restante se lo pagaría a 20 cuotas mensuales de $20 más intereses. Al parecer este terreno estuvo destinado a ser utilizado para la educación de los envigadeños puesto que los descendientes del propietario así lo mencionaron.[3]

Se contrató al arquitecto belga Agustín Goovaerts[4] “para que estudie, mida unos terrenos y elabore los planos para construir la Escuela Modelo».5 La profesora Blanca Ruth Álvarez menciona en su libro que fue el municipio de Envigado quien pidió a la Dirección Departamental de Instrucción Pública que fuera el arquitecto del departamento quien se encargara de la creación de este edificio para dar cumplimiento al decreto 419 de 1910, con el cual la Gobernación del departamento ordenó la creación de escuelas en todos los municipios, ya no solo en cabeceras.

La Escuela Fernando González está límite del Barrio Mesa y el Barrio El Centro en el cruce de las calles 38 A sur con Carrera 40. Anteriormente a la nueva nomenclatura las calles Pedro Uribe con Alejandro Vélez. Este importante edificio fue declarado Monumento Nacional en el año 1995 gracias a personas que apoyaron su supervivencia y su importancia en la historia de este municipio. 

Las referencias a procesos educativos en el Municipio de Envigado pueden encontrarse en los archivos locales desde el año 1832, fecha en la que se nombra a los maestros Alejo y José María Escobar Correa como los primeros instructores públicos. La Escuela Urbana de Varones del Centro funcionaba donde hoy es el Palacio Municipal.  

Surgió como Escuela Modelo ya que seguiría la línea pedagógica que llevarían las demás escuelas que se crearían en el departamento. Esta obra patrimonial marcó en su momento un punto de partida de la urbanización de Envigado que empezaba a dar importantes cambios. 

El arquitecto Agustín Goovaerts llegó a Antioquia en 1920. Fue contratado por la Gobernación para ser el arquitecto oficial del gobierno tanto en obras locales como nacionales. El presidente Pedro Nel Ospina y Goovaerts se habían conocido cuando Ospina fue cónsul de Colombia en Bélgica y pudo conocer la obra de éste, quien había sido un estudiante aplicado y había realizado algunas obras importantes.[5] 

Para la época, Antioquia vivía un momento próspero por el crecimiento de las industrias y de las exportaciones, el aumento del empleo y de los salarios conllevaron a una acelerada urbanización y crecimiento demográfico que fue aprovechado para construir obras de infraestructura importantes, tanto públicas como privadas. Dentro de la lista de Escuelas Modelos del departamento estaban las de los municipios de Fredonia, Rionegro, Marinilla, Caldas, San Félix, Puerto Berrío, Andes, Itagüí, etc. 

el arquitecto belga Agustin Goovaerts del espacio de la Escuela.

Abajo   izquierda:        Foto     actual Escuela             Fernando         González. Tomada para esta publicación el año 2021.

A mediados de 1920, con la nueva sede finalizada, Sacramento Garcés se traslada con sus alumnos y enseres aun con el piso en tierra, a la nueva sede en la cual se impartían clases        de        gramática,       historia, geografía, ciencias naturales, ortografía, urbanidad, sintaxis, religión, música, retórica y agricultura. [6] 

En el libro de la profesora Blanca Ruth Velásquez puede conocerse la totalidad de la historia de la Escuela, ella incluye allí entrevistas a exalumnos para reconstruir los momentos más relevantes. El exalumno Jaime Mesa a sus 77 años relató que en el año 1921 “estaban edificados los cimientos, muros y cubiertas del ala norte, que abarca seis salones de clase, servicios sanitarios y oficina de dirección”.[7]

Por varios años los pisos y el patio de recreo permanecieron en tierra, cuando llovía se formaban barriales y además se llenaba de niguas, pulgas y piojos por falta del piso. Más adelante se pusieron unas tabletas de ladrillo y en el centro del patio una fuente con surtidor, recuerdan los alumnos que sacramento pedía a los niños silencio y decía: “que no se escuche ni el murmullo de la fuente”. En los años 1922-1923 fue ampliada la infraestructura y se agregó un local para la tienda, ropero y enfermería, además de habitación para el celador, una oficina administrativa, aula para educación de adultos, cocina para la sopa y salón para actos. En estas líneas descriptivas podemos visualizar la Escuela en aquellos años: 

“El salón de actos de la Escuela Modelo carecía de paredes de cerramiento en los costados. La cubierta a dos aguas de teja de barro, tendido de caña brava enlucido con tierra de boñiga, alfardas de madera y cerchas consolidadas con tirantes en reyes y medio reyes del mismo material. El techo se apoyaba en seis pares de columnas gruesas de ladrillo macizo. El escenario elevado se comunicaba con un aula que cumplía con la doble función de camerino y salón de clases”.[8] 

El 21 de febrero por medio de acuerdo del Concejo Municipal se creó una nueva sección de la Escuela de Varones del Centro ya que, por la cantidad de niños matriculados, un total de 350, se consideró complejo para seis maestros seguir atendiendo a tan alto número de alumnos. Siendo así se creó una séptima sección de la Escuela con $79 pesos mensuales para sus gastos.[9]

Comedor de la Escuela Modelo en 1930. Tomada de: Envigado en un momento.

Una parte del lote de la Escuela no se construyó, sino que se utilizó para el trabajo agrícola, como parte de la formación que recibirían los alumnos. Aprendieron cómo sembrar diferentes productos y participaban de la cosecha de frutas y verduras como parte importante del proceso de aprendizaje. El municipio en 1928 con el fin de fomentar los trabajos manuales de la Escuela destinó $100 para “la compra de herramientas y utensilios más indispensables para el funcionamiento de los talleres de carpintería y encuadernación y la práctica de agricultura que se establecerá en dicho plantel” 11

La escuela contaba con un comedor donde los estudiantes compartían los alimentos que se les suministraba durante la jornada; el municipio destinaba los recursos para el ropero y la sopa escolar. 

La construcción de la piscina de la escuela fue una decisión que involucró a padres de familia, profesores, alumnos y a la comunidad en general ya que ésta sería usada por deportistas locales, además en la escuela era donde ser llevaban a cabo diferentes eventos deportivos del municipio ya que contaba con instalaciones adecuadas como 2 canchas amplias de basquetbol, equipo completo de tenis de mesa y para el año 1967 se estaba construyendo también una cancha de voleibol. Los maestros le solicitaron apoyo a la administración local para terminar de construir la piscina, enviaron una carta argumentando la importancia que tenía esta para la práctica de deportes tan importantes como la natación, que era un deporte integral y el waterpolo. Empresas locales como Cerámicas Sabaneta donó a la escuela 80 metros de baldosín. Había algunas personas dudosas de lo peligrosa que podía ser la piscina y por tanto en este documento anunciaban que la escuela se encargaría de dar un curso de primeros auxilios para que los alumnos se sintieran seguros de usarla y disfrutarla.[10]

Profesorado de los años 60. Escuela Fernando González. Tomada de Fotografías Antiguas de Envigado en Facebook.

A mediados de 1996 la Escuela empezó su proceso de restauración; la empresa Civilec Ltda fue contratada para este fin y elaboraron planos del estado del edificio y planos de codificación, estudio fotográfico, estudio del suelo y revisión de instalaciones eléctricas. El inicio de la obra de restauración se da el 9 de diciembre de 1996. La obra duró 10 meses y fue entregada el 11 de octubre de 1997.[11]

Preventorio de menores

A partir del 1 de noviembre de 1967, según un acuerdo del concejo, empezaría a funcionar de manera provisional y de emergencia el Preventorio Municipal para menores en el municipio de Envigado. Su creación surgió por la alta vagancia y delincuencia de menores de edad. Este funcionaría hasta que el Departamento y la entidad Municipios Asociados del Valle de Aburrá resolvían la situación a escala regional. 

Por medio del acuerdo 19 de agosto de 1967[12] se autorizó el arrendamiento de una casa en zona suburbana para su funcionamiento con un alquiler mensual de $1.500 y se estimaba que

su sostenimiento general mensual sería de $21.000 La pensión mensual de un interno que no fuera enviado por el Municipio de Envigado tendría un costo de $500 

Los empleados que se contratarían para este lugar, sus sueldos mensuales y sus funciones serían:

  • Director pedagogo $1.700 se encargaría de mantener la disciplina, la moral, el orden, el cumplimiento del deber de todo el personal, procurar su capacitación y tomar las determinaciones necesarias de la mano del alcalde para la buena marcha del plantel. 
  • Subdirector ecónomo $1.100 se encargaría de suplir las faltas del director, le colaboraría a este en las labores y proveería todos los elementos necesarios al establecimiento. 
  • 2 guardianes de primera categoría $900 debían mantener el orden, la moral, la vigilancia y la seguridad del preventorio. 
  • 3 guardianes de segunda categoría $750
  • 3 guardianes de tercera categoría $650
  • 1 sirvienta $300 debía preparar los alimentos de los internos, cuidar la economía y el buen estado de los alimentos y los utensilios de la cocina. 

En el año 1968 el municipio decide adquirir una finca para la construcción de un Preventorio de Menores de edad. Los preventorios fueron establecimientos que se crearon con la finalidad de prevenir enfermedades como la tuberculosis infantil y la lepra. Se buscaba que este tipo de lugares quedaran aislados de las zonas urbanas. En España se crearon varios de estos lugares en la posguerra y algunos de ellos eran más parecidos a campos de concentración que a lugares para el cuidado de menores. 

Esta propiedad se adquirió en el Barrio Mesa y durante el primer año fue pensada como preventorio, pero a partir del segundo año sería un centro de Enseñanza femenina. A partir de 1970 el Preventorio cambió su nombre a Hogar Juvenil Municipal, tendrían acceso menores llamados delincuentes o predelincuentes y también menores que fueran vistos como indóciles con problemas que fueran susceptibles de corregirse.[13]

Escuela Pío XII

La Escuela Pio XII fue construida en 1958 por iniciativa de algunos habitantes del barrio El Guáimaro. Lleva el nombre en honor al papa, quien murió el mismo día de su fundación. Las maestras Maruja Ruiz, Soledad Londoño, Mariela Cano, junto con el padre Antonio José González tuvieron la iniciativa; empezó dependiendo administrativamente de la Escuela Marceliano Vélez y en el año 1960 se independizó. En 1962 por medio de un convenio con la Normal de Señoritas de Envigado se convierte en lugar de prácticas de los estudiantes de docencia. En 1970 los grados 5° se habían pasado a la concentración Mesa y Posada. Hasta 1974 fue institución de solo niñas y pasó a ser mixta.

Por resolución 143 del 9 de marzo de 1978 se decretó anexa a la Normal de Señoritas hasta que en 1980 fue nombrada como Escuela Piloto de Experimentación Curricular. El regreso de los grados 5° se da en 1979 y ese mismo año se creó el Preescolar. 

Maruja Ruiz, Mariela Cano y Mariela Correa han sido algunas de sus directoras.[14]

Cefit

En el lugar actual del Cefit, se levantó la Cooperativa Rosellón, para beneficio de los trabajadores de la fábrica textil. Los créditos para vivienda fue uno de sus fuertes. además de credito de libre inversióny auxilios, forjando un importante capital que pervivió durante más de 40 años de servicio.

la institución de educación superior y de tecnología CEFIT, se inició sus labores en la sede de San Mateo con varios programas y cursos de extensión como ebanistería, talla en madera, e igualmente estaban los jóvenes de la media técnica del colegio La Paz y El Salado (entrevista a Claudia Alexandra Mora Gil, 17 años de labores en la institución). A partir del 2007 la Alcaldía adquiere el edificio de la sede Mesa, anteriormente estaba allí la Remington y antes la cooperativa Rosellón. Cuando este edificio fue entregado en comodato se empezaron a impartir allí los cursos que tenían en convenio con el SENA ya que eran muchos y no se daba abasto con una sola sede. Se empezaron a trasladar en ese momento todos los programas para la sede nueva y a hacer el proceso de trasteo y definir cuáles programas quedarían en San Mateo y cuáles en esta nueva sede. 

La antigua cooperativa textil de Rosellón, en el barrio Mesa Jaramillo. Fuente: Archivo fotográfico de la Biblioteca Pública Piloto, Medellín.

A partir del trasteo definitivo a la sede el Barrio Mesa el CEFIT comenzó a crecer, se empezaron a realizar los trámites con la Secretaría de Educación para los nuevos programas y algunos programas lastimosamente dejaron de ofrecerse porque no había suficiente demanda. Por ejemplo, ebanistería y talla en madera, que fue tomada por la Escuela de Artes Débora Arango. 

La sede nueva empezó a ser habitada totalmente y a apropiarnos de lo que fue el espacio como tal. De ahí en adelante empezó a crecer la institución, empezaron más programas, más capacidad, más estudiantes, hay muchos estudiantes egresados que son técnicos laborales por competencias. También se dictan cursos de extensión, en convenios con instituciones se dictan cursos a la medida, por ejemplo, lo que la empresa necesite y se imparten los cursos de bioseguridad y manipulación de alimentos en convenio con la Secretaría de Salud. 

Claudia comenta que los estudiantes son la esencia de la institución porque gracias a ellos crecieron de esa manera, ellos hacen que los profes y administrativos tengan empleo, hacen que la institución tenga vida, que estemos creciendo cada día más y como prueba de ello el centro de innovación que se va a construir próximamente en inmediaciones de la Universidad de Envigado. Es un orgullo ver y escuchar a los chicos contentos porque hacen parte de la institución, porque se están formando. Ver la alegría de los chicos el día de la graduación y poder compartir eso con ellos y las familias es muy gratificante.

La zona aledaña al Cefit en el barrio Mesa es una zona muy comercial, pero los vecinos que tienen al lado del parqueadero dice Claudia que han sido siempre muy amables con ellos y han adoptado a los estudiantes como parte de su entorno. Cuando el CEFIT llegó allí el barrio en esa zona era mucho más residencial, ahora hay muchos lugares comerciales donde ir a comer o caminar. Se han tomado los espacios públicos del Barrio y los han acogido muy bien. Claudia menciona a Manolo, un vecino del barrio que desde que se cambiaron de sede empezó a visitarlos a diario, y hacía parte del Cefit, después de inicio de pandemia no pudo regresar porque su familia lo cuida mucho, pero asegura Claudia que el Cefit le cambió a la vida a este personaje. 

Jorge Correa, actual director de la institución menciona que hace poco comenzó su cargo en el CEFIT, después de 17 años de dirección de Lina Restrepo que actualmente es Secretaria de Bienestar Social. 

Jorge comenta que “la educación técnica en la actualidad es subvalorada y se cree que el que no tenga un título profesional pues… que una es mejor que la otra” pero lo que nos está demostrando el tiempo es que no es tan cierto, porque de cada 7 personas que están en el mercado laboral, 1 es profesional y 6 son técnicos o tecnólogos. “Nosotros venimos revisando en el contexto nacional, local, en lo regional, que tiene que llevar a la institución a repensarse. Entonces hemos venido trabajando en el cambio de imagen corporativa, en el cambio del chip de lo que es la educación. La nueva sede se pensó inicialmente como un edificio anexo a la sede del Mesa, al lado del parqueadero, pero hubo un convencimiento de no deteriorar el patrimonio del barrio y se decidió buscar otro lote cerca a la I. U. de Envigado donde estaban los tanques de Acuantioquia. En un lote perteneciente al municipio se va a construir la sede de innovación y tecnología, un espacio pensado no para la educación tradicional sino como espacios que permitan los encuentros y la cocreación. Espacios que permitan que el aula de clase pueda ser adaptada en cualquier momento según la necesidad, y que nos permita alinearnos con empresas ancla de la ciudad y de Envigado que podemos aprovechar para hacer conexiones en el tema del empleo. 

Monumentos Cristo Rey

foto actual 2021
primera época 1931

iniciativa de la Juventud Católica de Envigado “conformada por jóvenes de espíritu católico”, como ellos mismos se llamaban, que en el año 1931 mediante una solicitud realizada al Concejo municipal piden permiso para erigir el monumento a Cristo Rey en la Avenida Central del Barrio Mesa Jaramillo. El permiso es concedido y el monumento se levantaría en el extremo sur-este de la Avenida Central en todo el centro de la misma siempre y cuando no ocupara más de 4 metros de ancho para que los pasajes de lado y lado queden de 6 metros cada uno.[15]

En esta solicitud la Juventud Católica pedía también que la Avenida Central del barrio Mesa fuera llamada de en ese momento en adelante Avenida Cristo Rey y también les fue dado el permiso; La Juventud se comprometió a arborizar la Avenida y el municipio solo aportaría los cercos para los árboles. 

La imagen fue hecha en la técnica de cemento vaciado y fue elaborada en el taller religioso de Emiliano Álvarez y Cía., considerada en su momento como la casa de fabricación de imágenes escultóricas más importante de la ciudad de Medellín.[16]

Monumento A la Madre 

imagen de su inauguración, 1943. fuente: Periódico Ceibas.

Esta obra fue iniciativa de la Sociedad de Mejoras Públicas de Envigado, quienes recogieron el dinero necesario para la elaboración de la escultura y el gran pedestal sobre el cual la pondrían. El costo total de la obra fue de $750 en el taller de la Familia Carvajal. Fue financiada con la venta de claveles rojos y blancos, rifas dominicales y colectas. [17]

El monumento fue pensado como un sitio de reunión de los envigadeños, inaugurado en octubre de 1943 fue posteriormente movido de lugar para su restauración y reubicada de nuevo.

Parroquia Santa Bárbara de la Ayurá

Foto de Gonzalo Santamaría. Tomada de Fotos antiguas de Envigado. Facebook.

La Ermita Santa Bárbara de la Ayurá se encuentra ubicada en el barrio Manuel Uribe Ángel parte plana, o como siempre lo han llamado, Buga, nombre que hace referencia al agua jabonosa que sale al lavar la ropa en las quebradas o ríos. El barrio está cruzando la quebrada La Ayurá, al otro lado del Barrio San Mateo y la gente pasaba de un lado al otro del barrio por un puente de madera colgante. Sus habitantes lo describen como un barrio nacido de la nada, “esto por acá era un potreros y lagunas, jugábamos en lo que ahora es la iglesia, ahí cogíamos pescados, más allá había una ciénaga que vivía llena de garzas y patos”.[18] 

La gente del barrio era humilde, hacían morcilla, las morcilleras más conocidas se llamaban Aurora Bustamante, Virgelina y doña Lía. En ese momento la quebrada no estaba canalizada y en ella se dedicaban a oficios como lavar ropa ajena y sacar material de playa. Otras personas vivían de trabajar con carretas de animales, oficios domésticos en otros barrios de Envigado, algunos padres de familia trabajaban como zapateros o eran empleados de Rosellón, Grulla o la Bota del Día. 

El barrio tenía mucho malevaje y mucho vicio; había una banda llamada los Zungos, en un punto del barrio que llamaban La Raíz había un palo de naranja agria, ese era el lugar de encuentro de los muchachos que se reunían a fumar, tomar alcohol y pepas y jugar dados. “En la noche cuando ya estaban muy borrachos y drogados se ponían a pelear y se daban puñaladas. En la taberna de Chaverra también se mantenían, ahí vendían el licor y había billar.”[19] 

Entre los personajes más relevantes del barrio se destacan Aniceto, quien era policía y cuidaba mucho el barrio, se preocupaba por la gente más pobre que en algún momento se quedaba sin casa por culpa de un aguacero o una crecida de la quebrada. Hugo, le dicen Verruga, es un personaje muy importante para el crecimiento del barrio, él animaba a la gente a hacer combites, a hacer las reuniones de diciembre, empujaba a la gente a sembrar los árboles y a hacer actividades en pro de la parroquia. Ahora se encuentra muy enfermo.

El barrio tenía un punto de venta del carbón de piedra, en la casa que llamaban de Los Tambores, allí se abastecían para cocinar sus alimentos. 

Había una señora adinerada y soltera que se llamaba Graciela Vásquez, le decían La Mona Vásquez. Era muy devota de Santa Bárbara. Ella heredó sus bienes para hacer una parroquia en Envigado; inicialmente quisieron construirla en Alcalá, pero el arzobispo Tulio Botero investigó cuál era el barrio más pobre de Envigado que estuviera en ese momento necesitando una parroquia y se decidió construirla en Buga. El padre Eduardo Toro fue designado por el arzobispo para esta misión. 

Inicialmente el padre Toro pensó en construirla en una loma, quería que quedara en la parte alta, pero los miembros de la junta no estuvieron de acuerdo y pensaron que nadie iba a ir hasta allá para asistir a las eucaristías. En esto hubo una falta de visión a futuro, menciona Toro “porque en este momento sería más estratégico que la parroquia quedara allá en la loma

donde ahora hay muchas unidades residenciales que en la parte donde está, que es muy cerca de la Iglesia de San Mateo”.[20]

La Mona Vásquez dejó una junta encargada del dinero, entre los miembros estaba un señor de apellido González, otro de apellido Trujillo, entre otros. La junta compró el lote donde ahora está la parroquia y el que continúa hasta la quebrada La Ayurá donde ahora están las Torres de Santa Bárbara.

La construcción de la parroquia empezó en 1973, el 4 de diciembre se puso la primera piedra para sus bases. Los planos los hicieron los padres Eduardo Toro y Daniel Restrepo González, sobrino del filósofo Fernando González. El padre Eduardo pensó en ese momento en la importancia de que Envigado tuviera una parroquia de estilo colonial a modo de réplica ya que estaban destruyendo el patrimonio urbanístico del municipio derribando casas de tapia y otros lugares patrimoniales.

Toro y Restrepo hicieron un viaje por algunas regiones de Colombia en el que recogieron un promedio de 2000 fotografías de parroquias que fueron decantando hasta que dieron con la inspiración para los planos de Santa Bárbara de La Ayurá. 

Las primeras eucaristías se realizaron en el corredor de la casa de Doña Lola y Don Modesto Bustamante, casa que aún se conserva al costado izquierdo de la parroquia. Don Modesto era jornalero en la Loma de los Rave y doña Lola tenía un puesto de verduras en la plaza de mercado junto con sus hermanas Tulia, Eloísa y Rosa. “En este corredor se celebraron matrimonios, primeras comuniones, confirmaciones, recuerdo a unas matronas que eran Carmen Bolívar, Maruja Bolívar, mi tía Rosa Edilma Bustamante, Domitila García, Elvira García, Genoveva Gómez.” [21]

La casa de la familia Bolívar fue la casa cural antes de la construcción de la parroquia, allí Carmen le arreglaba la ropa al padre, le cocinaba y Ester y Maruja apoyaban en la parroquia con la recolección de las limosnas y tocando las campanas antes de casa misa. 

Foto de Gonzalo Santamaría. Tomada de Fotos antiguas de Envigado, Facebook.

La construcción se hizo con la ayuda de la junta designada y de los habitantes del barrio, quienes muy entusiasmados colaboraban arduamente. Los estudiantes de las escuelas María Poussepin, Darío de Bedout y José Miguel de la Calle se reunían y hacían largas filas hasta la quebrada para ir llevando la piedra para hacer las bases y los muros. Los más jóvenes del barrio pelaban la caña brava para hacer el techo, la conseguían en Envigado o en cultivos cercanos. Además se realizaban combites y se hacían empanadas para conseguir algunos fondos.

“Cuando traían los camiones con caña brava amanecíamos ahí pelándola y doña maruja, doña Teresa la mona y doña Dora nos traían aguapanela caliente con bizcochos”. [22] El padre Eduardo Toro describe cómo era el diseño de la parroquia interna y externamente: 

“Las ventanas y puertas están hechas en madera de comino, se mandaron a hacer a Copacabana con el carpintero Carlos Díaz quien era pariente de Antonio Díaz, el alarife contratado. Las alas de las ventanas fueron tomadas de la casa de Miguel de Aguinaga en Santa fe de Antioquia. La parroquia tiene una nave lateral que es la capilla del Santísimo, la división se hizo con 3 arcos de medio punto con muy buen espesor. La pila bautismal la conseguí en un anticuariato de Popayán. La mona Vásquez donó una Virgen Dolorosa que fue traída de Barcelona. En la torre hay una leyenda que dice: Esta iglesia se hizo con dineros de la Mona Vásquez, fueron alarifes sus constructores. 

El campanario tenía una campana de 1697 que estaban vendiendo en un anticuariato de Medellín y había pertenecido a la Iglesia de Santa Clara en Cartagena, tiene una leyenda que dice: Esta campana dio de limosna a mi Madre Santa Clara el señor Don Diego de los Ríos y Quesada. Año de 97”. Los pilares del coro los labré yo mismo y son copias de los de una casona de Santa Fe de Antioquia. 

El retablo era blanco, humilde, como era mi intención inicial. Igualmente, el retablo de la capilla del Santísimo contiene sobre el sagrario una imagen de comienzos del siglo XVII que pertenecía a la Iglesia San Juan de Dios de Medellín.[23] 

Había una imagen quiteña de Santa Bárbara, del siglo XVIII, que conseguí con el cura Mario Sierra, después fue cambiada por otra. Sobre una de las columnas que divide uno de los arcos de la capilla del Santísimo de la nave principal hay un San José pequeñito del siglo XVIII. En la espadaña hay una Santa Bárbara en madera vieja de Envigado labrada por mí.

El piso es de barro y piedra. Las cerchas del techo son de madera rolliza. Las paredes son de cal”. [24]

Los habitantes del barrio recuerdan al padre Toro como un gran motivador y precursor de la parroquia: 

“El diseño de la parroquia lo hizo el cura Eduardo Toro, pintó, esculpió e hizo todos esos detalles que pueden verse en la construcción. Él se subía a los andamios. Las cañas que se usaron para el techo se fueron para Girardota a orillas del río Medellín abajo porque en Envigado ya no había caña, por la urbanización. Fue a los ferrocarriles a buscar madera para la estructura y armonizar la construcción muy colonial. Puertas viejas, piedras para la casa cural, etc. El cura se vinculó con la gente y sabía llegar a la gente, la gente lo siguió”.[25]

Como alusión a las actividades religiosas los vecinos recuerdan la procesión de prendimiento que salía del Alto de Misael, pasaba por el barrio con una cantidad de velitas. La gente ya tenía hábitos de vinculación con las actividades de la iglesia en este caso la de San Mateo que era la más cercana entonces su proceso de vinculación con la nueva parroquia fue muy positivo y muy participativo.

“Los constructores y albañiles del barrio pusieron su granito de arena, unos porque colaboraban los fines de semana y otros porque les pagaban. Entre ellos estaban Pedro Mejía quien hizo el decorado que hay en el Santísimo en la piedra. Me parece ver al viejito fumando, ¡tráeme agüita John!, me decía.[26]

En al año 1975 se pavimentó la calle principal del barrio. La empresa de transporte de Carlos

Ángel empezó a hacer ruta por allí, “el letrero del bus decía: San Marcos-La Magnolia-San

Mateo-La Plaza-Rosellón y cuando abrieron la nueva ruta decía: Avenida El Poblado-San Marcos- La Magnolia-San Mateo- Sebastiana”, era la última porque la terminal quedaba en La Sebastiana. 

Como mencionan algunos vecinos del barrio la construcción de la parroquia desencadenó la pavimentación de la vía principal, la construcción en los años ochenta de las Torres de Santa Bárbara y la ampliación y mejoras en las casas. La forma como veían al barrio cambió, ya había más movimiento y acciones para mejorar la vida de sus habitantes que con la llegada

de algunas empresas nuevas al municipio dieron un mejor panorama económico a las familias de Buga. 

Finalizada la construcción en 1975, se acordó destinar un total de $300.000 para la edificación de un parque que estaría ubicado al frente de la Ermita, los costos de los planos irían por cuenta de la parroquia. [27]

En 1997 el padre Eloy Velásquez solicita a la administración municipal una donación para la restauración del techo de la parroquia, desde el mes de junio del mismo año la junta directiva del concejo comunal había solicitado la revisión del tema ante el alcalde. El ingeniero civil Fernando Betancur efectuó en septiembre un análisis de la estructura y recomendó “diseñar y construir una unión, probablemente en acero que garantice la transmisión de cargas del par a la tiranta para poder realinear el techo y vaciar la sobrecubierta de hormigón” en las fotografías que aporta el estudio se puede ver cómo el techo está soportando un peso que puede llevar a su desplome y estaba causando daños en las cerchas principales y mostrando zunchos reventados.  La restauración del techo la realizó el arquitecto Carlos Alberto Molina Londoño y tuvo un costo aproximado de 68 millones de pesos


[1] Blanca Ruth Álvarez. Escuela Fernando González. 1832-2010. Editorial Lealon. Envigado. 2010. Pág. 43

[2] Ibíd. Pág. 45

[3] Ibíd. Pág. 49

[4] Arquitecto belga 1885-1939 contratado por la gobernación de Antioquia para la construcción de diversos edificios emblemáticos de Antioquia y Colombia; por ejemplo el palacio de la Gobernación de Antioquia, antiguos teatro Junín y Hotel Europa donde actualmente está ubicado el edificio Coltejer. Casas de campo, iglesias, escuelas, hospitales, entre otros. Vivió 8 años en Colombia y se le atribuyen 70 obras.  5 Blanca Ruth Álvarez. Escuela Fernando González. 1832-2010. Editorial Lealon. Envigado. 2010. Pág. 55

[5] Luis Fernando Molina Londoño. Agustín Goovaerts: representante de la arquitectura modernista en Colombia. En: Boletín Cultural y Bibliográfico. Vol 30, # 34, 1993. Pág 3.

[6] Álvarez. Escuela Fernando González. Pág. 71

[7] Ibíd. Pág. 85 

[8] Ibid. Pág. 86

[9] Archivo Concejo Municipal de Envigado. Acuerdo 11 del 21 de febrero de 1928. Folio 15.  11 ACME. Acuerdo 18 del 10 de abril de 1928. 

[10] Archivo del Concejo Municipal. Acuerdos 1967. Folio 181. 

[11] Álvarez. Escuela Fernando González. Pág. 90

[12] Archivo Concejo de Envigado. Acuerdo 19 del 29 de agosto de 1967. Folio 35 y 36.

[13] Archivo Concejo de Envigado. Acuerdo 2 del 28 de enero de 1969. 

[14] https://www.iece.edu.co/index2.php?id=33376&idmenutipo=965&tag=col  

[15] Archivo del Concejo de Envigado. Acuerdo 51 del 7 de septiembre de 1931. Folio 146. 

[16] Medellín en 1932. Biblioteca Básica de Medellín. L Vieco e hijas LTDA. Instituto Tecnológico Metropolitano. 2004. Pág. 325

[17] https://www.centrodehistoriaenvigado.com/monumento-a-la-madre/

[18] Entrevista con Fredy Bustamante. Barrio Uribe Ángel. 

[19] Ibid.

[20] Entrevista con el padre Eduardo Toro.

[21] Entrevista con Fredy Bustamante. 

[22] Ibid.

[23] En las crónicas de Lisandro Ochoa llamadas Las Cosas Viejas de Medellín se relata que esa imagen era llevada en procesión desde San Juan de Dios hasta la iglesia de La Candelaria. El padre Toro era muy cercano al padre Daniel Restrepo Uribe quien era el maestro de ceremonias de la Catedral de Medellín y se la dio a Toro para la parroquia. 

[24] Entrevista con el padre Eduardo Toro. 

[25] Entrevista con Darío Álvarez. 

[26] Entrevista con Fredy Bustamante. 

[27] Archivo Concejo de Envigado. Acuerdo 36 del 12 de septiembre de 1975. Folio 112. 

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