Arrieros y arriería en Envigado

Por Jorge Andrés Suárez Quirós, Historiador, Magister Ciencias de la Administración, Miembro correspondiente del Centro de Historia de Envigado

Introducción

Dar cuenta de la historia de los arrieros y la arriería en Envigado es una tarea que se hizo posible gracias a la revisión de documentos de archivo, información bibliográfica y entrevistas. A través del material del Archivo Histórico de Antioquia, se mostrará el estudio de caso de Miguel María Uribe Vélez quien de arriero pasó a ser uno de los principales comerciantes de la época colonial y quien ejemplifica a los arrieros de Envigado de aquel momento, él fue  padre de Miguel Uribe Restrepo prócer de la independencia, de Pedro Uribe Restrepo médico graduado y conocido por la fundación del Cementerio San Pedro de Medellín, y José María Uribe Restrepo propietario de la Mina del Zancudo. Miguel María hizo fortuna trayendo mercancías desde los puertos de Honda y Mariquita en el Río Magdalena, y productos del sur de país como Nariño y de la ciudad de Popayán principalmente. De esta última ciudad introdujo a Antioquia mercancías en asocio con José Félix de Restrepo.[1]

Monumento al Arriero por Pablo Estrada (diciembre 11/1976), al frente de Lamparas Pavezgo. Fotografía del 2008.

También en lo referente al material de archivo se pudo precisar, a través del censo de población, el nombre de los arrieros que existían en Envigado en 1864. Este listado fue complementado para principios del siglo XX con los nombres aportados por Restrepo Mesa quien en su Elogio a los arrieros menciona a los envigadeños dedicados a la arriería. Estos nombres sirvieron para realizar una búsqueda en el Archivo Central de Envigado y encontrar información de estos personajes en pleitos por juegos prohibidos como el dado y con problemas uso de caminos en terrenos privados o como se les dice en materia jurídica en pleitos por derechos de uso de servidumbres.

Con respecto a la bibliografía escritos como los de Robledo[2] describe los caminos principales utilizados por los arrieros, la división de trabajo que hay al interior del grupo, cuadrilla o mulera que emprenden el transporte de mercancía; también los textos de Ferro Medina[3], quien resalta el papel de la arriería en el desarrollo de la economía antioqueña, al conectar las zonas de producción agrícola, minera y comercial. El texto de González Salazar[4], quien también en pocas páginas resalta la importancia de los arrieros, a la par con los cargadores y caminos en desarrollo comercial de Antioquia desde la época colonial hasta nuestros días.

Existen también otros escritos que más que textos históricos o que den cuenta de su devenir en el tiempo, son más una glorificación o reivindicación de los arrieros por su trabajo, valores éticos y morales, y por su forma de vestir. Si bien estos textos contienen una amplia gama de elogios, también dejan entrever la mala fama que han tenido algunos arrieros por su afición al licor, al robo de mercancías y a los juegos de dados con trampa al estar estos cargados. Algunos de estos textos que dan cuenta de lo anterior son los de Jaramillo Londoño[5], Santa[6], Restrepo Mesa[7], Solórzano[8], y Sánchez y Mejía[9].

Similar situación de glorificación ocurre con los diferentes artículos de periódicos y revistas que presentan notas sobre los arrieros y la arriería. Por ejemplo los periódicos de Envigado como La Opinión de 1962[10] nos habla del proyecto del monumento al Arriero en Envigado. El boletín del Centro de Historia de Envigado, da cuenta de la inauguración del Monumento[11]. Ceibas de 1997[12] da cuenta también del monumento al arriero, resaltando también la figura de Pacomio Vélez fundador de industrias Pavezco, quien antes de ser empresario de lámparas y cristalería fue arriero. La Piedra de 2005 refiere a una celebración de la arriería con el evento arriero somos, en el que participaron arrieros provenientes de diferentes lugares del departamento y quienes llegaron al Valle de Aburrá por los antiguos caminos.[13] y en 2020 periódicos zonales como La Voz de la 6, han mostrado a los últimos arrieros de Envigado.[14]

Existe también otro material bibliográfico de la historia de económica de Antioquia que dan  cuenta en la época colonial de los arrieros, como los libros de Twinam [15]y Patiño Millán [16]; para la  independencia y república estan los libros de Brew[17], Ospina[18], Botero[19] y se acudió también a textos de escritores reconocidos de Envigado como Uribe Ángel[20] y González Ochoa[21] para indagar sobre un aspecto más descriptivo y humano de los arrieros y su oficio.

Mulada que entraba por la vía de Sabaneta a Envigado, año 1998, colección Jorge Enrique Buitrago

La Arriería en Colombia y Antioquia en el desarrollo social y económico

Los arrieros son personajes dedicados al trasporte de productos y mercancías mediante el uso de animales destinados a la carga. Dependiendo de la época y lugar fueron utilizados los asnos, caballos, mulas y bueyes. El arriero y sus recuas, como se le dice al grupo de animales a su disposición, conforman la arriería que como forma de trasporte fue importante en el desarrollo económico latinoamerica, desde la época colonial hasta la consolidación de los medios de trasporte de locomoción o mecánicos impulsados por combustibles fósiles u eléctricos en el siglo XX. Si bien la arriería, a un persiste en el siglo XXI en Colombia y en Antioquia, está reducida en cantidad y destinada a lugares que por las condiciones topográficas de alta inclinación impide la llegada a bajo costo de otros medios de transporte.

La arriería y los arrieros son ampliamente mencionados en los diferentes trabajos que dan cuenta de las actividades económicas princípiales a las que se ha dedicado los antioqueños desde la época colonial. Se encuentran menciones a ellos en los textos sobre minería, agricultura comercio, vías de comunicación y en escritos sobre la cultura antioqueña. Han sido plasmados en dibujos, grabados pinturas, fotografías, canciones y demás expresiones artísticas. Son parte la literatura y se han convertido para algunos en figuras míticas. Hay quienes resaltan la labor y las cualidades de los arrieros.

El monte de la agonía”, Dib. de Maillart según bosquejo de Edouard-François André, Acevedo Latorre, Eduardo, compilador. Geografía pintoresca de Colombia. La Nueva Granada vista por dos viajeros franceses del siglo xix. Bogotá, Litografía Arco, 1971, p. 150

En Antioquia, la arriería fue introducida en la época colonial para transitar las grandes montañas que hasta el momento, como lo menciona Ferro Medina: “solo había sido superado por la fuerza humana, de los cargueros o silleteros, que sorprendieron a más de un viajero y fueron plasmados en dibujos y grabados en la amplia literatura de viajes de Colombia.”[22]

La arriería se convierte en la época colonia en la forma de comunicación efectiva entre las zonas mineras y las zonas agrícolas para su abastecimiento y también para la exportación e importación de todo tipo de mercancía. Los caminos eran muy malos por lo que el desarrollo del comercio estuvo determinado en buena parte por las exigencias del transporte llevado a lomo de mula. [23]

Han existido dos tipos de modalidades de arrieros. La primera forma es de quienes son dueños de sus propias mulas y la segunda de quienes manejaban grandes recuas cuyo propietario era un gran comerciante. Era frecuente que un arriero empezara a trabajar como aprendiz de otro y con el tiempo, luego ganar buen nombre, de ahorrar y comprar sus propias mulas, se convirtiese en arriero independiente o trabajase para algún comerciarte, incluso existieron los casos en que arrieros se convirtieron en comerciantes y en empresarios. Al respecto el Viajero Saffray dijo que este forma de ascenso social era común porque el dinero en Antioquia es lo “único que da a cada cual su valor”

Pérez Ángel, Gustavo. Colgado de Las Nubes, Historia de Los Cables Aéreos En Colombia. Santafé de Bogotá. D.C.: Editorial Nomos S.A., 1997. p. 55

Pérez Ángel, Gustavo. Colgado de Las Nubes, Historia de Los Cables Aéreos En Colombia. Santafé de Bogotá. D.C.: Editorial Nomos S.A., 1997. p. 55

El dinero es el único que da a cada cual su valor. El muletero enriquecido llega a ser Don Fulano de tal, y si pierde su fortuna, no ha de imponerse privaciones para conservar un rango adquirido por casualidad, vuelve a vestir su antiguo traje y adopta de nuevo sus primeras costumbres.[24]

De la vestimenta del arriero en la poca colonia no hay descripciones salvo a las descripciones que hay de la población en general que vestían con telas del reino, es decir producidas en algunas regiones del país, la imagen que se conoce hoy de los arrieros corresponde especialmente a los de finales del siglo XIX y a principios del XX cuando la arriería antioqueña alcanzó el máximo de extensión en sus operaciones y el mayor nivel de su significación económica.[25] Al respecto de la forma de vestir de estos últimos arrieros se tiene la descripción de Agustín Jaramillo Londoño publicista de profesión quien dedicó tiempo a la investigación y publicación de lo que considero la cultura antioqueña.

El arriero vestía sombrero aguadeño copón o sombreo de caña de ala grande; en este caso era común que prendiera la punta del ala de la copa, por medio de una gran aguja de arria en la cual enrollaba una cabuya en dos o tres varas para remendar un fardo, si hubiere necesidad, al cuello iba su pañuelo rabuegallo – que en su nombre está descrito – y que el arriero cerraba bajo su barbilla pasando dos puntas por una argolla de oro, que muchas veces era la de matrimonio. La franela era de manga larga y color rosa pálido o blanco, crudo. Llevaba un delantal de telas a rayas de corte semejante a la casulla del sacerdote, pero que por la parte posterior no bajaba más de los omoplatos; o bien un talego de los que usaba el gobierno para el correo, al cual le abrían agujeros para sacar los brazos y la cabeza. Muchos arrieros ostentaban sobre el hígado las iniciales C.N. de los correos Nacionales; el pantalón era de dril a rayas, o de manta cruda, recogido casi hasta la rodilla para andar por los pantaneros. Pendiente del hombro izquierdo iba el carriel de nutria en el que muchas veces viajaba grandes fortunas y en el que no faltaban la barbera que su dueño usaba, no para pelear, sino para rasurarse, cosa que no dejaba de hacer en la última quebradita antes de llegar al pueblo. También había en el carriel, fiera de cartas y papeles, un pañuelo, la uña de la gran bestia, la punta de la cola de gurre para el dolor de oído, dados, una baraja, un espejito de tapa, semillas, etc. Los pies iban calzados de quimbas a prueba de agua y de piedra y, al lado izquierdo, pendiente del cinturón, la peinilla larga para defenderse de cualquier animal, para dar plan a algún importuno o para despejar el camino de ramas y troncos caídos. [26]

Organización de la arriería

Los arrieros estaban organizados en cuadrilla conformada por el caporal o capataz responsable del viaje y la carga, algunas veces era el dueño de las mulas. Estaban los arrieros propiamente dichos o “piones” expertos en el manejo de la carga para no maltratar las mulas, sabían dónde parar, qué camino escoger, cuidar que si encontraban otras recuas de mulas en los caminos estas no se chocaran, y de manejar todos los implementos necesarios para las jornadas de 10 o 15 días.  También estaban los sangreros quienes eran muchachos que todavía no tenían la fuerza para poder alzar el bulto, y desempeñaban el oficio de cocinero y otras actividades necesarias de las jornadas,[27]

De acuerdo con el número de mulas o bueyes, la cantidad de arrieros piones aumentaba o disminuía, generalmente el que arriero que tenía mulas no superaba de 10 por lo que se agrupaban con otros para hacer muladas grandes para emprender grandes recorridos y manejar mayor carga.  Igualmente existían los que tenían más de 50 mulas pero eran casos excepcionales. Las jornadas arrancaban a las 4 o 5 de la mañana y terminaban a las 5 o 6 de la tarde, intentando de cuidar el paso de mulas y llevarlas en lo posible con paso cómodo y en procura y procura de estaderos o fondas para el descanso cuando era posible sino levantar campamento al lado del camino.

Para el investigador Ferro medina la arriería requería mucha previsión y saber mucho de cuidado de la carga. Sobre este asunto resumió los componentes de la carga y su forma de transporte: 

La mercancía transportada a lomo de mula debía acomodarse en dos bultos, con un peso de 75 kilos cada uno, el equivalente a 6 arrobas. La carga debía estar protegida por un lienzo que los arrieros llamaban encerado, y de acuerdo con la forma de mercancía, la carga se llamaba: redonda, cuadrada, angarillada, tureguiada o de rastra.

[Uso de turegas] La arriería transportó mercancía con un peso mayor de 12 a 15 arrobas, que era el peso que resistía una mula. Para esto, la carga se repartía en dos mulas o hasta cuatro mulas, conducidas en fila y en columna, y llevando la carga en forma de camilla, soportada en unas varas de aguada, resistiendo así el peso de 30 a 40 arrobas.[28]

Los arrieros y comerciantes en la época colonia, el caso de Miguel María Uribe Vélez

Arriero Miguel Uribe, archivo fotográfico Bpp

Para la época colonia, libros como los de  Patiño Millán [29] y de Twinam [30] argumentan que para conseguir riqueza en el valle de Aburrá se debía dedicar principalmente a labores de arriería y comercio[31]. Pero  para ser comerciante se necesitaba tener una recua a su cargo o tener a alguien de confianza para que guiando sus mulas transportara la mercadería. En otras palabras para ser comerciante se debía saber de arriería o ser arriero directamente, esto debido a la posible pérdida de la mercancía por robo o por el mal estado de las vías. Esto hacía que los comerciantes en la mayoría de casos acompañaran las mercancías que introducían o comerciaban en Antioquia.

El comercio de larga distancia no era para los débiles, pues considerables riesgos y penalidades físicas acechaban a los antioqueños que transportaban mercancías desde los centros mayoristas hacía la Provincia. Aunque los comerciantes no siempre acompañaban personalmente estos cargamentos, la necesidad de seleccionar las mercancías adecuadas y negociar términos favorables del crédito, significaba que continuamente se encontraban viajando desde sus ciudades de residencia hacía Santafé de Antioquia, Popayán, Quito, Cartagena o Santafé de Bogotá.[32]

La mayor parte de los grandes propietarios en el valle de Aburrá eran blancos y algunos poseían un importante número de mulares y de esclavos para sus actividades comerciales, ejemplo de lo anterior está el caso de doctor de la iglesia Sancho Londoño Piedrahita quien para 1776 era el mayor propietario de esclavos al poseer 230 esclavos, de los cuales “42 estaban destinados a los oficios de arrieros, pajes, cocineras y dentroderas, acompañando a este sacerdote a donde quiera que se desplazara.”[33]

También estaban los casos de mestizos quienes adquirieron fortuna con la arriería y el comercio, Como el mestizo Juan Hernández Zapata, vecino de Copacabana, quien tenía un voluminoso patrimonio constituido en 8 derechos de tierras, 22 esclavos, 75 vacas, y 90 cabezas de ganado caballar, su caudal fue avaluado en 9.100 pesos de oro[34]. “Otros mestizos, como Antonio Muñoz, Mateo Molina y Francisco González, figuran entre los grandes comerciantes identificados por Twinam, Estos individuos, aunque adquirieron poder económico, tuvieron limitaciones para ascender socialmente, debido a su sangre mezclada y a su carácter de hijos ilegítimos.”[35]

Las medianos propietarios del valle de aburra eran blancos y mestizos, y sus tierras en tamaño variaban de 21 a 100 cuadras y  estaban  dispersas y dedicadas a la producción de maíz, frijol, caña, yuca y otros frutos, con ganado y algunos con cría de potros y muletos. Al parecer siguiendo datos de censo de 1786 la población libre de Copacabana se dedicaba a las labores de la arriería. Situación que también describió el visitador Mon y Velarde en 1788.[36]

El sitio de Copacabana, conocido comúnmente por el nombre de Tasajera desde su antigüedad, es uno de los mejores y más numerosos de toda la provincia…hay algunos sujetos de caudal, y se hace bastante comercio, pero el principal tráfico a que se dedican es de la arriería para sacar cargas desde el Puerto de Nare, así para S(u) M(ajestad) como para los particulares, [E. Robledo, Bosquejo Biográfico del señor oidor Juan Antonio Mon y Velarde,.. tomo 2, p. 308. ]

Los más importantes comerciantes se ubicaban en Medellín como su principal centro de actividades, entre esos está Miguel María Uribe Vélez, quien aunque blanco y de notable familia con tradición en cargos y títulos, solo consiguió fortuna haciéndose arriero para después convertirse en comerciante introductor de mercancía de Honda, y de Popayán, en este último sitio en alianza con José Félix de Restrepo. Miguel María una vez hecho fortuna se instaló en Envigado donde siguió con sus negocios y formó familia. [37] Su nombre ha trascendido poco en la historiografía, solo se le ha mencionado por ser el padre de destacados personajes de la historia antioqueña. Miguel María es el padre de Miguel Uribe Restrepo, (prócer de la independencia), de Pedro Uribe Restrepo (Médico) y de José María Uribe Restrepo (dueño de la mina de El Zancudo).[38]

Sobre este personaje, narra el médico, Manuel Uribe Ángel, quien es a su vez sobrino nieto Miguel María, en el cuento de tío a negociante, el recuerdo que le trasmitió Francisco Vélez Velázquez sobre el importante comerciante de la época colonia que fue Miguel María.

[Dice de Francisco Vélez Velásquez (Pacho Vélez)] Mi primo Miguel María nació en noble, pero menesterosa cuna; porque su señor padre, Don Antonio Uribe y señora madre doña Bárbara Vélez, mi tía, que vivieron mucho tiempo en la casa que hoy forma esquina con el puente de Junín, fueron siempre sumamente pobres.[39]

La niñez de mi pariente fue por tanto bastante precaria, pero cuando llegó la juventud se consagró al trabajo con alma y vida. Mi comadre María Isabel Uribe, abuela de U. doctor [Manuel Uribe Ángel], mujer que tanto tenía de brevedad en el cuerpo como de amplitud en la inteligencia, era hermana mayor de mi primo, y, como dicha señora hubiera dedicado con fruto todas sus fuerzas a la adquisición de alguna riqueza, resolvió proteger al hermano, suministróle algunos centenares de pesos y lo animó a que emprendiera operaciones de tráfico entre las provincias de Antioquia y Mariquita: negocio que por entonces producía no poca ganancia, pues el tabaco y el cacao se compraban baratos en aquella parte y se vendían a crecido precio en ésta en que vivimos.

Avigorado en sus negocios con la base de lo adquirido, trabajó asociado al difunto Dr. Don José Félix de Restrepo, y dicha asociación no fue desgraciada; antes por el contrario, don Miguel llegó a ser bien pronto acaudalado y respetado en el doble punto de mira de la riqueza y de la virtud.

Mi primo vivía en el pueblo de Envigado, en donde llegó a ser propietario de la más bella porción de tierra de esa feraz y privilegiada parroquia. Su casa de habitación daba frente al río de Medellín y dominaba todo el cortijo, por manera que en ella llevó siempre vida de patriarca y de hombre feliz. Todos los viernes por la mañana, mandaba ensillar un caballo de color castaño que tenía, manso sobre modo y aficionado a su dueño. Ensillado el caballo, colocaba sobre la silla pellón pastuso de color verde, empuñaba su látigo, vestía chaqueta azul, se tocaba con sombrero de jipijapa, ceñía su cuello con blanquísima corbata calzaba botas largas, y seguido de su esclavo Vicente, tomaba el camino de la Villa, para venir a la feria, conservar un rato  con Juancho Uribe, con Tomás Becerra, con Juan Santamaría y con otros amigos, y volvía por la tardecita a su tranquilo hogar, en donde pasaba vida regalona y sosegada. [40]

Del anterior relato se destaca la relación comercial con José Félix de Restrepo, y que le trajo fortuna, cabe resaltar que esto hecho, al ser muy apreciadas entre los antioqueños las ruanas y productos traídos del sur del país, e incluso desde la ciudad de Quito. También en el anterior relato se describe la propiedad en Envigado de Miguel María, que después de diferentes etapas constructivas se transformó en la hacienda Andalucía hoy Casa de la Cultura de Envigado que lleva el nombre de su hijo Miguel Uribe Restrepo. Esta casa es producto de la arriería.

Más allá del relato y de las referencias actuales, lo cierto es que Miguel María Uribe Vélez se puede resaltar como un importante comerciante de la época colonial, debido al valor de las mercancías que introdujo a la región desde el centro y sur del país en el periodo de 1779 a 1810 cuyo monto asciende a la respetable cifra de más 80.500 pesos oro en polvo. Además su nombre no solo estuvo asociado a José Félix de Restrepo, también figuran otros hombres de negocios como José Antonio Uribe, Miguel Vasco Alvarado, José Antonio Soto, Manuel Arando y Esteban Antonio Abad, quienes además de ser socios, les sirvieron de fiadores a la hora de pagar los impuestos de las mercancías (ver anexo).

Don Miguel María trajo a Antioquia todo tipo de mercancías, entre las principales resalta las telas burdas o sencillas, hasta la costosa seda, igualmente trajo ollas de cobre desde el Sur, ruanas pastusas, y ejemplares mulares para aumentar sus recuas y hacer comercio también con ellas. Actividad que después adquirió trascendencia a mediados del siglo XIX en Envigado donde la feria de ganado cobro notoriedad en la región. También se ven productos del sur como el Cacao procedente producto que también creció en cantidad en el comercio en envigado durante el periodo republicano e incluso en el siglo XX cuando en envigado sin ser un pueblo productor, se estableció una chocolatería también con el cacao del sur del departamento y del país.

La arriería envigadeña del Siglo XIX

Si bien la arriería en la época colonial sirvió para conectar las zonas mineras con las agrícolas y con el mercado exterior a través del río Magdalena, también sirvió en el siglo XIX para proveer a los pueblos creados en lo que se ha llamado el proceso de colonización del occidente colombiano. Envigado situado al sur del valle de Aburrá empezó a tener cada vez mayor importancia en este proceso de colonización al ser parte inicial de dos vías que salía de la capital Medellín hacia el suroeste y el sur del departamento o los pueblos del viejo Caldas como se les ha denominado hasta su separación en lo gubernamental de Antioquia.

De Medellín, pasando por envigado subiendo la cordillera en busca de El retiro, se podía seguir a la Ceja y de ahí tomar hacia Sonsón o tomar el camino de Abejorral hacia los pueblos de sur, también por esta vía se podía tomar el camino del retiro a Santa Bárbara y de ahí a los pueblos de suroeste.

La otra vía de Medellín a Envigado y siguiendo para caldas, daba un camino directo a los pueblos del suroeste, en especial de Amagá, titiribí, Venecia y Fredonia, donde envigadeños terminaron siendo parte de la historia de estos municipios.

Con la incorporación de esta nueva frontera de colonización y el aumento poblacional de entonces, hizo que la red de caminos se ampliara y que los arrieros tomaran mayor importancia para suministras de bienes de consumo a estos nuevos pueblos. Es así que Envigado desde 1864 ya superara en cifras de arrieros identificados como tal a los pueblos de Copacabana que la época colonia tenían la preponderancia por estar en medio de los caminos que conducía hacia al río Magdalena.

Para 1864 en datos comprobados a través de los censos poblacionales, Copacabana contaba con 22 arrieros mientras que en Envigado se registraron 76. Pueblos como Abejorral con 3, Jericó contaba con 8, Pueblo Rico, cuando era parte de Concordia con 11.[41]

Por los apellidos de los arrieros de Envigado pareciera que en cada familia del lugar tuviera algún pariente dedicado a la profesión de la arriería a finales del siglo XIX. Los que menciona el censo son los Álvarez, Arango, Betancur, Bolívar, Cano, Castrillón, Córdoba, Correa, Díaz, Echeverri, Escobar, Fernández, Garzón, González, Isaza, Londoño, López, Martínez, Mazo, Mejía, Mesa, Montoya, Ochoa, Olaya, Pareja Quintero, Ramírez, Rave, Rendón, Restrepo, Suarez, Tirado, Uribe, Vanegas, Vasco, Velázquez, Vélez Vergara, Villa  y Zapata.

La mayoría de los arrieros de Envigado tenían un promedio de edad de 34 y medio  años al momento del censo. 48 estaban casados y 24 solteros y 4 viudos. Llama la atención la presencia de algunos jóvenes mejores de 20 años y sobre todos llama la atención la presencia de Marceliano Pareja de tan solo 13 años  quien se presenta con arriero junto con su padre. Esta familia Pareja estaba ubicada en Chingüí conformada por Antonio Pareja (arriero), su esposa Joaquina Pareja (administradora del hogar) y sus tres hijos, Encarnación de 16 años, Marceliano de 13 (arriero) y Gertrudis de 10. Lo anterior confirma el comienzo en la arriería a temprana edad, que en muchos casos es orientada por el padre o parientes. Seguramente Marceliano se inició como sangrero mientras adquirió destreza con los nudos y fuerza para cargar las bestias para considerase verdaderamente un arriero. 

A continuación se presentan los arrieros de Envigado en 1864.

Arrieros de Envigado 1864

(AHA, C y E., 2703, D.13)

No.ArrieroEdadEstado CivilNo.ArrieroEdadEstado Civil
1Alvarez Alzate, Juan Francisco24Casado39Montoya, Policarpo39Casado
2Arango Restrepo, Sixto23Soltero40Ochoa, Alejandro22Casado
3Betancur Córdoba, Magín10Soltero41Ochoa, Jorge21Casado
4Betancur, José Antonio40Casado42Olaya, Victorino29Casado
5Bolívar, Gregorio36Soltero43Pareja Pareja, Marceliano13Soltero
6Bustamante, José Antonio30Casado44Pareja, Antonio60Casado
7Cano, Jacinto50Casado45Pareja, Emigdio30Casado
8Cano, Rafael45Casado46Pareja, Gabriel25Casado
9Castrillón, Salvador35Casado47Pareja, Lucas28Casado
10Córdoba Vasco, Matias30Soltero48Quintero, José María40Casado
11Córdoba, Raimundo36Casado49Quintero, José María20Soltero
12Correa, Rafael38Casado50Quintero, Víctor26Casado
13Díaz Montoya, Joaquín22Casado51Ramírez, José49Casado
14Echeverri, José María20Soltero52Rave Taborda, José36Casado
15Escobar Montoya, Juan15Soltero53Rendón García, Alberto28Soltero
16Escobar Montoya, Wenceslao21Soltero54Rendón García, Domingo22Soltero
17Fernández Piedrahita, Gregorio22Soltero55Rendón García, Francisco José18Soltero
18Garzón, Paulino70Casado56Rendón García, Rafael25Soltero
19Garzón, Raimundo18Casado57Rendón García, Saturnino28Casado
20Garzón, Vicente40Casado58Restrepo Isaza, Carlos17Soltero
21González Ochoa, Manuel Antonio19Soltero59Restrepo, Bernardino24Casado
22González, Antonio40Casado60Restrepo, Pedro Antonio60Viudo
23González, Bernabé70Viudo61Suárez Rendón, Joaquín30Soltero
24González, Joaquín32Viudo62Suárez Rendón, Juan José25Casado
25González, Rafael42Casado63Tirado, Bautista24Casado
26González, Ramón25Soltero64Uribe Ochoa, Nancianceno16Soltero
27Isaza Lalinde, Juan17Soltero65Uribe Soto, Valentín35Casado
28Isaza Lalinde, Ramón14Soltero66Uribe, Joaquín41Casado
29Londoño Ochoa, Basilio22Soltero67Vanegas, Ramón35Casado
30López, Jesús55Casado68Vasco, Juan Antonio54Viudo
31López, José María30Casado69Vásquez Palacio, Santos30Casado
32Martínez, Antonio40Casado70Velásquez Rave, Antonio15Soltero
33Martínez, Rafael45Casado71Velásquez, Cristóbal24Casado
34Mazo, Juan Crisóstomo40Casado72Velásquez, Rafael45Casado
35Mazo, Rafael33Casado73Vélez, Aparicio28Casado
36Mejía, Liborio40Casado74Vergara, Bartolomé42Casado
37Mesa, Manuel35Casado75Villa Londoño, Pablo15Soltero
38Molina, Francisco36Casado76Zapata, Indalecio45Casado

Es posible que muchos de estos arrieros se fueran de las tierras de Envigado, otros permanecieron allí y conservaron su profesión hasta avanzada edad como algunos que se presentan en la lista. Otros posiblemente cambiaron de actividad. Lo cierto es que a través del listado se evidencia la importancia de la actividad en Envigado a finales del siglo XIX. Que como se ha dicho, apoyaron el desarrollo económico y comercial y ayudaron al proceso de la colonización del occidente colombiano al llevar y traer toda clase productos, incluso noticias, canciones, cuentos y leyendas como bien lo han referenciado en algunos libros que destacan los valores de la antioqueñita. No obstante, también traían de sus correrías enfermedades contagiosa que se propagaban con rapidez debido a la realización de ferias donde se comercializaba las bestias. Envigado fue un importante centro de este tipo e incluso los arrieros traían mulas del sur del país desde la época colonial como se ve en los productos introducidos por Miguel María Uribe Vélez. Con respecto a la feria de ganado, arrieros y enfermedades, el doctor Manuel Uribe Ángel, encontraba que esta era la causa de la propagación del Sarampión en el Valle de Aburrá, que afecto significativamente a los infantes de Envigado en 1890.

Envigado es un lugar que celebra, con bastante frecuencia, ferias para la venta de bestias traídas de algunos de los pueblos del Sur del Departamento. Ahora bien: en los últimos días del mes de junio y en los primeros del de julio, varios negociantes en ese artículo de tráfico, trajeron su mercancía a este sitio, y como venían de Manizales y Salamina, lugares infectados a la sazón, y como parece averiguado que entre los conductores había algunos que acababan de padecer el mal o que lo traían en incubación, la epidemia tardó poco en aparecer, ofreciendo como fenómeno notable el haberlo hecho como de salto, dejando a la espalda varios puntos inmunes, como La Ceja y el Retiro.[42]

Esto de las enfermedades es algo fortuito y casi que inevitable dada la actividad de los arrieros y al establecer contacto con personas de diferentes pueblos y departamentos. Nadie los culpaba de manera discriminatoria o peyorativa por esta razón. Sin embargo por el actuar de unos pocos, alcanzaron a tener mala fama al ser bebedores, jugadores y conflictivos.

Pleitos de arrieros y la mala fama

Si bien la Mayoría de los arrieros eran personas confiables pues no a cualquier persona se le encarga el transporte de mercancías de un lugar a otro. Algunos casos discrepaban de esto y se presentaron pleitos y querellas judiciales contra ellos, no obstante, estos problemas no eran por su actividad de arriería sino por actividades en los periodos de descanso.

Se ha documentado el gusto que tenían algunos por el aguardiente, y en algunos casos se llevó a juicio a algunos por el contrabando de licor, como lo presenta lo menciona la historiadora Natalia Tabares:

El aguardiente, al igual que el tabaco, se convirtió en producto de contrabando al ser rematado a particulares que ejercían su monopolio. Hubo una alta producción de aguardiente casero llamado “tapetusa”. Se transportaba en barriles y en damajuanas, conduciendo especialmente a los centros mineros donde el consumo de licor era muy alto. Carga pesada y delicada. Algunos arrieros, grandes bebedores, ¡portaban un clavo especial para abril pequeños agujeros a los barriles y chupar del licor![43]

En Envigado los pleitos o querellas que tuvieron los arrieros fueron principalmente por el uso de servidumbres. Esto debido a que no había una delimitación clara de los caminos como de los linderos de las propiedades. Se les acuso de transitar por lotes y fincas por donde no tenían derecho de transitar, incluso ellos mismo fueron víctimas de esta práctica la denunciar el paso por sus fincas cuando no había camino por esta. Situación que los jueces sancionaban con el establecimiento de un cerco, el cual, algunas veces no se respetaba luego de ser instalado por lo que también existieron querellas al respecto.

En caso de los juegos dados que estaban prohibidos aparecen algunos nombres de arrieros vinculados querellas por apuestas de este tipo que eran castigadas luego de averiguaciones de reincidencia con multas onerosas o leves. En los casos que se presentan en la siguientes tablas las multas no superaban los 20 pesos para los reincidentes.

Pese a la existencia de este tipo de casos, no representan una tendencia en cuanto a que los arrieros recurrieran en este tipo de faltas, no difiere mucho de otros oficios.

Querellas por servidumbres, arrieros de Envigado

Arrieros identificados por el censo de 1864 y por la lista aportada por Restrepo Molina

FechaAsuntoFuente Archivo Central de Envigado Ubicación
CajaCarpetaFolios
1878/12/20Querella civil por remate en contra de camino de servidumbre perteneciente a finca rematada en el paraje de Zuñiga, ofendido Jesús Sierra, sindicado Salvador Castrillón133237
1878/12/20Querella civil por  uso de servidumbre  de camino que atraviesa una finca de propiedad privada, ofendido Nepomuceno Vásquez, sindicado Indalecio Zapata1435819
1881/05/18Querella civil  por daños y perjuicios con uso de camino de servidumbre, ofendido José María Cardona Valencia, sindicado Pedro Antonio Garzón y Emigdio Pareja112484
1881/05/25Querella civil por servidumbre de transito que son del ofendido pero que los sindicados están impidiendo el paso, ofendido Joaquín Molina y vecinos: pedro, Martín y Jesús María Arango, Pastor Londoño, Manuel Salvador Montoya, Juan Ramón Arango, Ricardo Restrepo, Ramón Restrepo, Cesario Ruiz, Julián Ángel, Pedro Pablo Ruiz, Luis Isaza, Manuel Escobar, Fernando Londoño, Pascual Uribe, Elías Antonio Arango, Ricardo Ochoa, Eliseo Vásquez, Aquilino Ángel y Félix Antonio Ochoa, sindicado Aniceto Jaramillo, Constantino Tamayo y Juan José Tamayo13317104
1889/04/27Petición al alcalde de Aniceto Jaramillo para que obligue Celso Tamayo y Waldino Tamayo para que no transiten por sus propiedades92162
1889/11/14Petición al alcalde de Rafael Martínez para que se conmine a Julián Cardona y familia para que no entren a la finca del peticionario92031

Querellas por linderos, arrieros de Envigado

Arrieros identificados por el censo de 1864 y por la lista aportada por Restrepo Molina

FechaAsuntoFuente Archivo Central Ubicación
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1880/12/03Diligencia interpuesta por Valentín Uribe por una multa de veinticinco pesos de los cuales alega equivocación de cercado de finca ante el juez del distrito de envigado81524
1882/07/04Querella civil por linderos de una finca (los sindicados destruyeron la cerca divisoria), ofendido Ramón Vanegas Silvestre, sindicado Lucio Ramírez y Valeriano Ramírez1125731
1888/10/31Querella civil por uso de un camino de servidumbre que el sindicado no lo deja transitar en paz, ofendido Cesario Uribe, sindicado Indalecio Zapata1332828
1891/08/08querella civil por daños y perjuicios en la destrucción de cercas medianeras, ofendido  Rafael Martínez, sindicado no identificado164061
1894/01/03Querella civil por linderos casa de vivienda, ofendido Abelino Henao, sindicado José Ramírez133262
1898/10/19Querella civil por linderos, ofendido Magín Betancur, sindicado José Antonio Gómez898935
1994/03/31Querella civil  por usos de agua y perjuicios de la quebrada Ayurá, ofendido Aniceto Jaramillo, sindicado Ubaldino Tamayo107135321
1918/03/23querella civil  por linderos (problemas con el cerco caído y los animales pasan y causan daños en el terreno), ofendido Aniceto Jaramillo, sindicado Emilio Arango10613364
FechaAsuntoFuente Archivo Central Ubicación
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1890/09/21Querella civil  por practicar juegos prohibidos con dados, ofendido la sociedad, sindicado Manuel María Bustamante, Miguel Carmona, José Calle, Gabriel Jaramillo, Pastor Jaramillo, Félix Calle, Rafael Correa, Francisco Calle, Aparicio García, Miguel Carmona y Manuel Antonio Bustamante143673
1891/01/10Querella civil por practicar juegos prohibidos con dados, ofendido la sociedad, sindicado Cesario García, Antonio González, Lucas González, Francisco Jiménez, Isodoro Mejía y Cipriano Uribe174354
1891/08/20Querella civil por juegos prohibidos (dados) en la tienda del señor Bernardino Atehortua, ofendido la sociedad, sindicado Jesús Martínez, Joaquín Chaverra, Paulino García, Isidoro Mejía, Raimundo Garzón, Benigno Escobar y Joaquín Castañeda184677
1891/08/20Querella civil por juegos prohibidos (dados) en la tienda del señor Bernardino Atehortua, ofendido la sociedad, sindicado Jesús Martínez, Joaquín Chaverra, Paulino García, Isidoro Mejía, Raimundo Garzón, Benigno Escobar y Joaquín Castañeda184677
1925/11/21Querella civil por practicar juegos prohibidos (dados), ofendido la sociedad, sindicado Lucas Pareja10212313
1925/08/10Querella civil por juegos prohibidos (dados) en la tienda de Antonio Restrepo, ofendido la sociedad, sindicado Juan Montoya, Pascual Ramírez, Rafael Sánchez, Lucas Pareja y Antonio Restrepo120167421
1925/09/15Querella civil por juegos prohibidos, ofendido la sociedad,  sindicado Pascual Ramírez, Juan Montoya, Lucas Pareja, Rafael Sánchez y Antonio Restrepo14121789

Los arrieros del Siglo XX en la Ciudad Señorial

Con la llegada del siglo XX y la transformación del Valle de Aburrá de agrícola y comercial a industrial, con el avance del ferrocarril, los caminos carreteables y transporte en vehículos mecánicos, el transporte de productos y mercancías a lomo de mula declinó en importancia en el siglo XX dejando relevados a los arrieros quienes otrora fueron los eslabones comunicativos en la economía. La arriería participó en tres grandes momentos de la historia regional en Antioquia; desde principios de la colonia en la economía aurífera, el comercio de importación y la agricultura centrada en el café en el siglo XIX y hasta los años 30 y 40 del siglo XX trasportando las primeras maquinarias de naciente proceso industrial. [44]

En Envigado no fue ajeno a este proceso y empezaron a instalarse en su territorio una serie de factorías que hicieron cambiar a Envigado de pueblo de dinámica rural a una ciudad industrial con fábricas de textiles, zapatos, tinturas, y alimentos. Rosellon, La bota del día, Calzado Rey Sol, la chocolatería por mencionar algunas de principios de siglo dieron paso a a otras como Peldar y Grulla que cambiaron la dinámica de los pueblerinos convertidos en obreros y empleados. Lo que hizo que los arrieros empezaran a cambiar de oficio. Es conocido el caso de arrieros que se volvieron obreros y algunos comerciantes y empresarios, otros se transformaron en conductores dueños de buses y taxis, otros pocos siguieron su oficio ayudando con el trasporte de suministros y materias primas desde la estación del ferrocarril hasta las factorías.  Testimonio de lo anterior dejó constancia Luis Restrepo Mesa en su elogio a este oficio ante su disminución significativa desde mediados del siglo XX.

En destaca los nombres de los arrieros de Envigado y sus habilidades en uso de las turegas, y la cría de mulas. Dice Restrepo Mesa:

Desde la montaña plácida hasta el río y en la parte plana del Valle de Aburrá, está el territorio de Envigado, donde nacieron los mejores arrieros, hombres musculosos y honrados que se que se identificaron con su tierra, con sus costumbres ancestrales y con su historia, y contribuyeron a la transformación de Envigado y el progreso de Colombia.

La palabra arriero, según la Academia de la Lengua, viene de arria, que es el conjunto de acémilas y significa el que se dedica al transporte de carga en mulas o bueyes.

Los arrieros de Envigado figuran en la historia como los mejores de la República y merecen alto elogio porque en los siglos pasados y comienzos del anterior, prestaron grandes servicios al comercio y a la industria e igualmente al desarrollo del Departamento y del país.

La arriería era una de las profesiones u oficios más importantes y fue ejercida por personas muy distinguidas, entre ellas parientes muy cercanos de los próceres y hombres ilustres de Envigado, y también por personas que después fueron sacerdotes de la Iglesia, como entre nosotros el virtuoso Padre Martiniano Velásquez García, quien empezó siendo arriero y después cambió la camiseta o mulera por la sotana.

Innumerables fueron los envigadeños que ejercieron ese noble oficio. Por ahora, quiero recordar y rendir cálido elogio a los siguientes: Don Arsenio Jaramillo, don Aniceto Jaramillo, don Miguel Restrepo, don José Dolores Rendón, don Carlos Rendón, don Lázaro Restrepo, don Joaquín Arango, don Antonio Arango, don Rafael Ramírez, don José Julián Ochoa, don Benjamín Ochoa, don Manuel García, don Carlos García, don Agapito Londoño, don Ruperto Correa, don Vicente García, el Pbro. Martiniano Velásquez García, don Olegario García, don Joaquín Quintero, don Víctor Pareja, don Luis Eduardo Restrepo. Todos ellos oficiaron la hidalguía de los abuelos y dejaron como herencia a sus hijos sus nombres honrados.

Arrieros turegueros eran los que transportaban cargas en turegas; colocaban una mula adelante y otra atrás y las unían con dos palancas flexibles para que las mulas pudieran resquebrajar; iban pegadas a las enjalmas con una garra con dos barrotes atravesados, donde iban unidos los tiros para pegar la turuga y encima se colocaba la pesada carga. Así se transportaba cargas voluminosas y muy pesadas, como pianos y máquinas industriales, etc… Así fueron traídos a Envigado el órgano y las imágenes religiosas que el Padre Jesús María Mejía adquirió en Europa para el templo de la Patrona Santa Gertrudis. De la misma manera fueron traídas por los arrieros envigadeños las máquinas para la fábrica de Rosellón, de los señores Medinas.

Muy hábiles turegueros envigadeños fueron don Víctor Pareja, Don Jerónimo Pareja, don Joaquín Pareja, don Antonio Pareja, don José Dolores Rendón y don Carlos Rendón. También tenemos viviendo en Envigado (si ya no han muerto) a dos famosos turegueros, trabajadores de la empresa Grulla S. A., los señores Diodoro Zapata y José Antonio Agudelo, personas que ejercieron ese oficio a través de las montañas de Antioquia y Caldas.

También en Envigado existieron los mejores criaderos de mulas de arriería. Entre ellos, muy notable fue el de la finca “El Escobero”, cuyo dueño era don Valeriano Ramírez. Allí eran compradas muchas mulas por los arrieros de Antioquia y también se sacaban muchas a la feria de Medellín.

Merece especial distinción en este trabajo histórico el honorable ciudadano don Miguel Restrepo (El Gurbio), dueño de la empresa “Tax Restrepo” de Envigado, que estaciona en la plaza principal, quien fue arriero distinguido en el transporte de riquezas en la ruta Medellín- Manizales, y quien refiere que se gastaban doce días para hacer la correría. Don Miguel Restrepo (cuando se escribió esta crónica) era un notable transportador, pero no al frente de recuas de mulas, sino de lujosos automóviles.

La mayoría de nuestros arrieros terminaron sus vidas pobres y enfermos, pero fueron gloria de Envigado y de Antioquia y muchos de ellos fueron los troncos de familias muy distinguidas. Deploro su desaparición  dejo constancia de gratitud, de simpatía y aprecio a todos ellos, porque ayudaron a la entrada del progreso antes de la era del ferrocarril y de las carreteras. Todos ellos viven en los gratos recuerdos de los pobladores de Envigado y de la Antioquia, “grande y altanera”.[45]

Listado de Arrieros por Luis Alberto Restrepo Mesa. “Elogio a Los Arrieros de Envigado.” En Mi Historia de Envigado y Otros Escritos. Centro de Historia de Envigado, 2014.

1Jaramillo, Arsenio15Correa, Ruperto
2Jaramillo, Aniceto16García, Vicente
3Restrepo, Miguel17Velásquez García, Martiniano Pbro.
4Rendón, José Dolores18García, Olegario
5Rendón, Carlos19Quintero, Joaquín
6Restrepo, Lázaro20Pareja, Víctor
7Arango, Joaquín21Restrepo, Luis Eduardo
8Arango, Antonio22Pareja, Jerónimo
9Ramírez, Rafael23Pareja, Joaquín
10Ochoa, José Julián24Pareja, Antonio
11Ochoa, Benjamín25Zapata, Diodoro
12García, Manuel26Agudelo, José Antonio
13García, Carlos27Ramírez, Valeriano
14Londoño, Agapito28Restrepo, Miguel

En consonancia con el Elogio al arriero de Envigado, se han intentado preservar la memoria de este oficio con la ubicación en 1876 del monumento en las cercanías de Pavezgo , cuyo fundador Pacomio Vélez se había iniciado en la arriería, como lo recordó el periódico La Ceiba:

El industrial nacido en Andes pero desde hace muchos años Envigadeño Pacomio Vélez Gómez; sencillo y sin ostentación y a quien todavía no se le han hecho los reconocimientos que merece, tomó la iniciativa, y casi diríamos que su lucha, su trabajo, su constancia, sus civismo y su ejemplo son un trabajo de arriería, y tal vez en ese monumento hizo lo que le dictó su espíritu, quedando allí plasmado, perenne. La placa dice: Monumento al Arriero – Escultor Pablo Estrada, Arquitecto Juan José Grajales, Promotor Pacomio Vélez G.  – 1976.

Nos cuenta Don Pacomio que durante su inauguración estuvieron presentes el poeta de la raza Jorge Robledo Ortiz, con el inolvidable declamador Rodrigo Correa Palacio como Maestro de Ceremonia y el discurso estuvo a cargo de Don Luis Lalinde Botero.

Nada podemos agregar a todo lo ya dicho y escrito sobre la arriería y sus actores, artistas o protagonistas, los Arrieros; se utilizó primero el término de muleros que el vocablo arriero, quizás por la constumbre de las recuas de mulas antes que las de bueyes. La palabra arriería desciende del HARR, grito acostumbrado para incitar a los camellos. Su lenguaje se caracterizó por la rudeza de las palabras.

Fernando González en su libro “Viaje a Pie” hace una sabia presentación del arriero: Don Tomás Carrasquilla en su obra “Frutos de Mi Tierra” describe la presentación física de estos forjadores inigualables, y el Dr. Aquiles Echeverri en su obra “La Arriería en Otras Partes de Antioquia” inicia diciendo que “El Prototipo del hombre colombiano colonizador salió de Antioquia”, y nos va contado en sus páginas tan agradables, ilustrativas y documentadas la lucha del arriero, sus extraordinarias condiciones físicas, salud, arte, honradez y valor por cumplir, por llegar, por volver.

Nuestro poeta Jorge Robledo Ortiz nos dice así en su Oración del Arriero:

Tú que encendiste el sol encima de mis mulas

Y me diste un carriel y unas cotizas,

Y un rústico “ yesquero”

Y un arriador trenzado de paisajes

Y un pan honrado y un amor sincero…

Y el poeta Aurelio Agudelo Castrillón enaltece la raza así:

Y hasta exaltar en victoriosa altura

En un bloque de mármol o granito

Algo que perpetuara la figura

Del arriero de Antioquia con su grito

Siguiendo esta evocación del arriero el concejo de envigado creó en 1997 la Orden de la Mulera para exaltar a los hijos ilustres de Envigado. Cabe llamar la atención que recibió el nombre de orden la mulera, debido a que la orden del arriero ya había sido creada en el Municipio de ciudad Bolívar desde el año de 1953, donde la arriería también se destacó incluso en el siglo XX debido al auge cafetero de la región. [46]

Los últimos arrieros de Envigado

En el siglo XXI, la actividad de la arriería en envigado está limitada a su zona semirural y rural. Tiene presencia en Vallanao, Arenales, El Salado donde transportan principalmente material de playa para las construcciones que empezaron a proliferar en las altas pendientes de estos mencionados sectores y donde los vehículos de carga pesada no entrarían con facilidad o su costo sería alto haciendo inviables las construcciones de fincas recreativas. Así en los últimos años se han dedicado a la extracción de piedra y arena para las construcciones lo que ha permitido la existencia todavía de la actividad del arriero.

En estas veredas quedad muchas familias descendientes de Arrieros, los Arango, los Castañeda, los Restrepo por mencionar algunos, pero en la actualidad solo se ha podido identificar tres arrieros: Carlos Mario Restrepo Montoya, su hijo Calucho y Jorge Alberto Giraldo.[47]

Ellos se les ve transitar por los antiguos caminos que conducían al Retiro compartiendo vía con los caminantes y ciclistas que en plan recreativo recorrer las montañas de Envigado. Caminos que las Mulas van perdiendo para darle la vía con los carros y buses.

Mulas y buseta. Foto Jorge Andrés Suárez. 27 de Noviembre de 2021

Ya no realizan desplazamientos con las recuas de mulas o bueyes a los municipios del Retiro, Sabaneta o Caldas. Su actividad que limitada a las mencionadas veredas, donde los visitantes los pueden encontrar. Ellos amablemente atienden las preguntas de su oficio del que se sienten orgullosos. Con ellos el visitante aprende de herraduras, amarres, machetes, agujas de arria, y de mulas. [48]

Don Carlos Mario Restrepo Montoya y su mula la Rubia. Foto Jorge Andrés Suárez. 27 de Noviembre de 2021
Calucho Restrepo llevando material de playa a una finca las lomas de Envigado. Foto Jorge Andrés Suárez. 27 de Noviembre de 2021

Son los últimos herederos de una tradición de cuatro siglos en tierras envigadeñas.

Bibliografía

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Anexo

Mercancías introducidas por Miguel María Uribe Vélez en la época colonial

FechaProcedenciaTipo MercancíaCantidadUnidadValor UnidadCantidad unidadesValor TotalFiadorFuente
1779.02.27HondaMercadería3arrobas411Uribe, José AntonioAHA. Lib, T. 477. Leg 40
1779.02.27Lienzos, Frazadas y Camisetas3cargas 
1779.02.27Costales3cargas 
1779.02.27Lana de Colchones3,5arrobas 
1779.02.27Pita3,5arrobas 
1779.02.27Cacao2cargas 
1785.08.01PopayánEfectos de Quito13cargas2254Uribe, AntonioAHA. Lib, T. 485. Legajos 165 y 168
1785.08.01Bayeta46piezas10697 
1785.08.01Lienzo de La Tacunga12piezas2387 
1785.08.01Paño de Quito45varas90 
1785.08.01Capisayos18224 
1785.08.01Botas75pares374 
1785.08.01Hiladillas dobles87piezas652 
1785.08.01Ruanas azules pastusas735 
1785.08.01Poncho labrado770 
1785.08.01Frazadas de Cajamarca212 
1785.08.01Ponchos blancos finos28 
1785.08.01Lana5libras10 
1785.08.01Olletas de cobre1845 
1785.08.01Cuerda de Quito1gruesas2 
1785.08.01Cominos35libras562 
1785.08.01Anís75libras186 
1785.08.01Pailitas de martillo4467 
1785.08.01Peines de cacho4docenas4 
1785.08.01Cedazos4docenas9 
1785.08.01Cuchillos flamencos8docenas18 
1785.08.01Soches amarillos1docenas6 
1785.08.01Alfombras210 
1785.08.01Pellón416 
1785.08.01Lienzo abrigo195varas364 
1785.08.01Jerga abrigo195varas607 
1785.08.01Jerga20varas124 
1785.08.01Mulas12240
1787.10.26Santafé y HondaEfectos del Reino y de Castilla25cargas3662Uribe, AntonioAHA. Lib, T. 491. Leg 222
1787.10.26Santafé y HondaCacao14cargas6616 
1787.10.26Santafé y HondaLienzo85piezas680 
1787.10.26Frazadas149149 
1787.10.26Camisetas20docenas120 
1787.10.26Cordobanes chicos7docenas524 
1787.10.26Badanas6docenas134 
1787.10.26Frisa808varas202 
1787.10.26Pellones312 
1787.10.26Botas3docenas18 
1787.10.26Sargas30450 
1787.10.26Navajas surtidas44docenas99 
1787.10.26Hilo de plata12onzas30 
1787.10.26Papel3resmas12 
1787.10.26Crea72varas26 
1787.10.26Espejitos126 
1787.10.26Estameña2piezas40 
1787.10.26Angaripola de Barcelona2piezas25 
1787.10.26Tijeras chicas12docenas27 
1787.10.26Agujas4millares8 
1787.10.26Peines de marfil1libras5 
1787.10.26Hilo de número7libras21 
1787.10.26Listado de Flandes2piezas40 
1787.10.26Sombreros de primera432 
1787.10.26Ruan56varas21 
1787.10.26Damacina15varas262 
1787.10.26Hierro10,5arrobas42 
1787.10.26Acero4arrobas32 
1787.10.26Cera6,25arrobas125 
1787.10.26Rollares6piezas84 
1787.10.26Maná6libras24 
1787.10.26Eterna4piezas100 
1787.10.26Bretañas contrahechas angostas40120 
1787.10.26Listones de Granada, medios50874 
1787.10.26vino8botijas80 
1787.10.26Seda surtida5libras55 
1787.10.26Valencinas2piezas28 
1787.10.26Listado librito4piezas20 
1787.10.26Pañuelos azules ordinarios4docenas30 
1787.10.26Bayeta2,5piezas150 
1787.10.26Tafetán sencillo40varas25 
1787.10.26Cuchillos flamencos7docenas156 
1787.10.26Estopilla lisa2piezas28 
1787.10.26Canela6libras36 
1791.02.11PopayánEfectos de Quito26cargas3637Vasco Alvarado, MiguelAHA. Aguardiente. Tomo 662. Documento 10464
1791.02.11PopayánCobre labrado8arrobas72 
1791.02.11Mulas32576 
1791.02.11Caballo madrino115 
1791.02.11Bayeta65cabos1205 
1791.02.11Capisayos460460 
1791.02.11Lienzo de La Tacunga28piezas4501 
1791.02.11Lienzo azul1piezas192 
1791.02.11Jerga8piezas1184 
1791.02.11Ruanas de Pasto75300 
1791.02.11Pabellón3399 
1791.02.11Cobertor721 
1791.02.11Hiladilla10426 
1791.02.11Reatas1994 
1791.02.11Botas de lana97pares363 
1791.02.11Lana6libras9 
1791.02.11Medias de lana6pares6 
1791.02.11Cedazo12,5docenas25 
1791.02.11Olletas35524 
1791.02.11Rosario de coco5docenas74 
1791.02.11Jerga abrigo260varas65 
1791.02.11Lienzo abrigo520varas65 
1792.03.10PopayánEfectos de Quito20cargas2606Restrepo, Francisco Javier, doctorAHA.Libros. Tomo 502. Legajo 348
1792.03.10Cobre1cargas
1792.10.20PopayánEfectos de Quito13cargas3044Vásco de Alvarado, MiguelAHA.Libros. Tomo 502. Legajo 348
1792.10.20AnsermaMulas40AHA.Libros. Tomo 502. Legajo 348
1792.10.20Cacao19cargas
1793.01.25PopayánEfectos de Quito16cargas2018Vasco Alvarado, MiguelAHA. Libros. Tomo 505. Legajo 395
1793.01.25Cobre labrado2cargas
1794.04.12PopayánEfectos de Quito24cargas5552AHA.Libros. Tomo 509. Legajo 447 
1794.04.12SantaféEfectos del Reino8cargas
1794.04.12Efectos de Castilla3cargas
1795.02.09PopayánRopa de la Tierra19cargas2062Soto, José AntonioAHA. Libros. Tomo 511. Legajo 470 y 471
1795.02.09Mulas25
1795.03.27SantaféEfectos del Reino27cargas1706Soto, José AntonioAHA. Libros. Tomo 511. Legajo 470 y 471
1795.03.27Santafé
1795.07.02PopayánEfectos de Quito15cargas1861Soto, José AntonioAHA. Libros. Tomo 511. Legajo 470 y 471
1795.11.05PopayánEfectos de Quito18cargas2740Soto, José AntonioAHA.Libros. Tomo 516. Legajo 557
1795.11.05Mulas32
1796.05.09TunjaEfectos del Reino8cargas1542Restrepo, José MaAHA.Libros. Tomo 516. Legajo 557
1796.05.09HondaEfectos de Castilla4,5cargas
1796.05.21PopayánEfectos de Quito35cargas4362Soto, José Antonio deAHA.Libros. Tomo 516. Legajo 557
1796.05.21PopayánMulas14 
1796.05.21Popayán 
1796.12.01SantaféEfectos del Reino9cargas664Soto, José AntonioAHA.Libros. Tomo 520. Legajo 604
1796.12.01Santafé
1797.07.24AnsermaCacao44cargas5076Soto, Antonio deAHA.Libros. Tomo 520. Legajo 604
1797.07.24AnsermaMulas23 
1797.07.24AnsermaEfectos de Quito11cargas 
1797.07.24Santafé 
1797.07.24Santafé 
1797.07.24Popayán 
1798.01.05AnsermaCacao15cargas6141Soto, AntonioAHA.Libros. Tomo 521. Legajo 623
1798.01.05PopayánMulas55 
1798.01.05PopayánEfectos del Reino6cargas 
1798.01.05PopayánEfectos de Quito y Pasto21cargas 
1798.01.05Santafé 
1798.08.07PopayánEfectos de Quito y Pasto34cargas5576Soto, Antonio deAHA.Libros. Tomo 521. Legajo 623
1798.08.07PopayánMulas52
1799.05.01AnsermaCacao14cargas525Soto, José AntonioAHA. Documentos. Tomo 609. Documento 9656
1800.05.14PopayánEfectos de Quito y Pasto15cargas2788Soto, José AntonioAHA. Comercio. Tomo 681. Documento 10857
1800.05.14Mulas22
1801.03.13PopayánEfectos de Quito y Pasto18cargas2913Soto, José AntonioAHA. Comercio. Tomo 682. Documento 10875
1801.03.13Mulas25 
1802.03.30AnsermaCacao29cargas1160Arango, ManuelAHA. Comercio. Tomo 683. Documento 10884
1804.03.03PopayánEfectos de Quito y Pasto2cargas3943  
1808.07.21NeivaCacao93cargas3720AHA. Comercio. Tomo 689. Documento 10999
1808.07.21Gigante 
1808.07.21Gigante 
1808.07.21Honda 
1810.06.10SantaféEfectos de Castilla1tercio  110,5 AHA. Comercio. Tomo 689. Documento 10998
1809.06.02GiganteCacao21cargas  420Abad, Esteban AntonioAHA. Comercio. Tomo 689. Documento 10998
1810.06.10BuenaventuraEfectos del Reino165,5cargas13871,5AHA. Comercio. Tomo 689. Documento 10999
Total      80.422  

[1] AHA. Libros. Tomo 527. Legajo 695

[2] Robledo, Beatriz Helena. “Por Caminos de Arrieros.” Boletín Cultural y Bibliográfico 23, no. 8 (1986): 43–56.

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[5] Jaramillo Londoño, Agustín. “El Arriero Tal Como Era.” La Ciudad. Medellín, Abril 1955.

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[15] Twinam, Ann. Mineros, Comerciantes y Labradores: Las raíces del espíritu empresarial en Antioquia 1763-1810. Editado por FAES. Medellín: L. Vieco, 1982.

[16] Patiño Millán, Beatriz. Riqueza, Pobreza y Diferenciación Social En La Provincia de Antioquia Durante El Siglo XVIII. Medellín: Editorial Universidad de Antioquia, 2011.

[17] Brew, Roger. El desarrollo económico de Antioquia de la independencia hasta 1920. 2a ed. Medellín: Universidad de Antioquia, 2000..

[18] Ospina Vásquez, Luis. Industria y protección en Colombia. Editado por FAES. 4a ed. Medellín: Bedout, 1987.

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[21] González Ochoa, Fernando, Viaje a pie, Medellín: Universidad de Antioquia, junio de 1996

[22] Ferro Medina, Herman. “Arrieros antioqueños: Empresarios de a pie”. En Empresas y empresarios en la historia de Colombia. Siglos XIX-XX. Bogotá: Editorial Norma, 2003. p. 1049

[23] Ferro Medina, Herman. “Arrieros antioqueños: Empresarios de a pie”. En Empresas y empresarios en la historia de Colombia. Siglos XIX-XX. Bogotá: Editorial Norma, 2003. p. 1051-1052

[24] Saffray, Charles. Viaje a La Nueva Granada. Bogotá: Biblioteca del Banco Popular, 1948. p. 94

[25] Ferro Medina, Herman. “Arrieros antioqueños: Empresarios de a pie”. En Empresas y empresarios en la historia de Colombia. Siglos XIX-XX. Bogotá: Editorial Norma, 2003. p. 1052

[26] Jaramillo Londoño, Agustín. “El arriero tal como era”. La Ciudad. Medellín, abril de 1955..

[27] Ferro Medina, Herman. “Arrieros antioqueños: Empresarios de a pie”. En Empresas y empresarios en la historia de Colombia. Siglos XIX-XX. Bogotá: Editorial Norma, 2003

[28] Ferro Medina, Herman. “Arrieros antioqueños: Empresarios de a pie”. En Empresas y empresarios en la historia de Colombia. Siglos XIX-XX. Bogotá: Editorial Norma, 2003

[29] Patiño Millán, Beatriz. Riqueza, Pobreza y Diferenciación Social En La Provincia de Antioquia Durante El Siglo XVIII. Medellín: Editorial Universidad de Antioquia, 2011.

[30] Twinam, Ann. Mineros, Comerciantes y Labradores: Las raices del espíritu empresarial en Antioquia 1763-1810. Editado por FAES. Medellín: L. Vieco, 1982.

[31] Patiño Millán, Beatriz. Riqueza, Pobreza y Diferenciación Social En La Provincia de Antioquia Durante El Siglo XVIII. Medellín: Editorial Universidad de Antioquia, 2011, p. 148.

[32] Twinam, Ann. Mineros, Comerciantes y Labradores: Las Raíces Del Espíritu Empresarial En Antioquia 1763-1810. Edited by FAES. Medellín: L. Vieco, 1982, p. 139.

[33] Patiño Millán, Beatriz. Riqueza, Pobreza y Diferenciación Social En La Provincia de Antioquia Durante El Siglo XVIII. Medellín: Editorial Universidad de Antioquia, 2011, p. 244.

[34] Patiño Millán, Beatriz. Riqueza, Pobreza y Diferenciación Social En La Provincia de Antioquia Durante El Siglo XVIII. Medellín: Editorial Universidad de Antioquia, 2011, p. 148.

[35] Patiño Millán, Beatriz. Riqueza, Pobreza y Diferenciación Social En La Provincia de Antioquia Durante El Siglo XVIII. Medellín: Editorial Universidad de Antioquia, 2011, p. 165.

[36] Patiño Millán, Beatriz. Riqueza, Pobreza y Diferenciación Social En La Provincia de Antioquia Durante El Siglo XVIII. Medellín: Editorial Universidad de Antioquia, 2011

[37] Uribe Ángel, M. (2000). Verdad Sabida y buena fe guardada. In D. Tamayo O & H. Botero R (Eds.), Manuel Uribe Ángel Narrador (pp. 249–258). Medellín: Editorial Universidad de Antioquia, p. 252

[38]

[39] Uribe Ángel, M. (2000). Verdad Sabida y buena fe guardada. In D. Tamayo O & H. Botero R (Eds.), Manuel Uribe Ángel Narrador (pp. 249–258). Medellín: Editorial Universidad de Antioquia, p. 253

[40] Uribe Ángel, M. (2000). Verdad Sabida y buena fe guardada. In D. Tamayo O & H. Botero R (Eds.), Manuel Uribe Ángel Narrador (pp. 249–258). Medellín: Editorial Universidad de Antioquia, p. 254

[41] AHA,Censo y E, Vol. 2718,Doc.4, AHA, C y E. Tomo 2714, Doc. 9, AHA, C y E., 2703, D.13, AHA, Censos y E, Vol. 2690, Doc. 13

[42] Uribe Ángel, Manuel, “Apuntamiento, acerca de una epidemia de sarampión maligno que reina actualmente en algunos pueblos del Departamento”, Anales de la Academia de Medicina de Medellín, Medellín, año III, (1), Medellín, octubre 1890.

[43] Tabares Tamayo, Natalia. “El contrabando en Antioquia durante el Federalismo, 1856-1886”. Monografía de grado para optar al título de Historiadora, Universidad de Antioquia, 2018.

[44] Ferro Medina, Herman. “Arrieros antioqueños: Empresarios de a pie”. En Empresas y empresarios en la historia de Colombia. Siglos XIX-XX. Bogotá: Editorial Norma, 2003. p. 1052; Brew, Roger. El Desarrollo Económico de Antioquia de La Independencia Hasta 1920. 2nd ed. Medellín: Universidad de Antioquia, 2000. p. 98

[45] Restrepo Mesa, Luis Alberto. “Elogio a los arrieros de Envigado”. En Mi Historia de Envigado y otros escritos. Centro de Historia de Envigado, 2014.

[46] Sánchez Bustamante, Vheder, y Julio Jaime Mejía Martínez. Envigado, entre la montaña y el río. Tomo II. Medellín: Alcaldía de Envigado, Concejo Municipal – Lealón, 2002.

[47] “Entrevista a Carlos Mario Restrepo Montoya”. Envigado,  27 de noviembre de 2021.

[48] “Entrevista a Carlos Mario Restrepo Montoya”. Envigado,  27 de noviembre de 2021.

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