Historia Política de Envigado

La Anapo en Envigado

    

Por Edgar Restrepo Gómez, historiador, Presidente.

La Anapo se constituye como partido político alrededor de la figura del General Gustavo Rojas Pinilla, quien compitió en las elecciones por la presidencia con Misael Pastrana Borrero, candidato del Frente Nacional (liberales y conservadores), siendo presidente Carlos Lleras Restrepo.

Desde 1970, la Anapo se tomó las corporaciones públicas en cada departamento y municipio. Especificamente en Antioquia, en 1972,  obtuvo 187.247  votos, el 40% del  total para la Asamblea y con 13 de los 30 diputados electos.  Para Concejo eligió 225 concejales de 1073.  Sin embargo, para 1974, su caudal electoral entraba en crisis y en descenso al solo obtener el 10% en ambas corporaciones( Ver: Sanchez Martinez, Oscar Anapo: del triunfo a la crisis, 1970-1974, trabajo de grado, Pontificia Universidad Javeriana, 2010).

El debilitamiento continuo de la ANAPO a partir de 1972 tuvo muchas causas entre ellas: las disidencias y el retorno de anapistas a los partidos tradicionales, la ruptura del partido con la deserción de los diesiete parlamentarios y la nueva organización política el MAC constituido por éstos.

En el Concejo Municipal de Envigado (1970-72), fueron concejales anapistas: Cecilia, Pacho Salas, leonardo molina (padre del concejal actual, 2017), Carlos Alberto Arango (Alias La Vaca). Su principal dirigente fue Orlando Correa Flórez, quien provenía de una familia con presencia política en Antioquia, pues su hermano Horacio, fue Secretario de Educación del Departamento y Pascual fue cafetero del Suroeste. El Principal alcalde de la Anapo fue José J. Zuluaga. Después del descenso de la Anapo, el equipo liberal liderado por  Rene Mesa, alcanza el control de la alcaldía en 1971, al ser nombrado su líder en 1971.

El balance de la Anapo, según opositores del liberalismo, en el desarrollo del municipio fue de poca ejecución, por lo corto del presupuesto y el derroche de sus dirigentes. Para marzo de 1972 se eligió nuevo Concejo (13 concejales), quien se posesionó en noviembre de mayoría liberal con cinco miembros, y estuvo integrado entre otros: Israel Rendón, Lilian Mejía Ramírez, Héctor Gómez y el mayor Upegui.

La revista Lanzadera de Coltejer informó de los preparativos de la ciudad de Envigado para el recibimiento del Presidente General Gustavo Rojas Pinilla el 15 de agosto de 1953. Para “rendir el homenaje de gratitud que en lo íntimo lleva cada colombiano para el Presidente, que terminó con la anarquía reinante” (No. 232, agosto 8/53). Entre los eventos, estaba la entrega de una llave de oro simbólica por parte del Alcalde, copa de champaña en el concejo municipal, escudo de oro y diploma como miembro honorario del Centro de historia, título e insignia de la orden del Carriel en el rango de Gran Caballero por la Sociedad de Mejoras Públicas, además de un “hermosísimo y fino carriel” elaborado en los talleres de Carlos Calle y por los “tres ases de la guarnielería”: Jesus M. Estrada, Gerardo Meza y Gregorio Rivillas. El carriel llevaba el escudo nacional en relieve y grabado del nombre del General, en “finísimo cuero de nutria”. Además, inauguró la clínica Santa Gertrudis, de propiedad de los Seguros Sociales, y recibió los homenajes de la industria, el comercio, el obrerismo y los educadores de Envigado. El sindicato de trabajadores de Rosellón ofreció un pergamino. Los dos periódicos de la época, “Vigías” y “bocetos”, lanzaron ediciones extraordinarias como expresión de adhesión al General. Se reiteraba y se advertía en la revista que la ciudadanía no debía portar insignias o vivas a partido político alguno, con el fin de reafirmar que su gobierno servía a “los intereses ciudadanos, a los del progreso y de la Patria”. (No.233, agosto 14/53)

    

         

LOS COMIENZOS DE LA SEGUNDA ALCALDÍA POR ELECCIÓN POPULAR DE JORGE MESA RAMIREZ

Jorge Mesa Ramírez fue cinco veces alcalde de Envigado. Por primera vez en 1972 cuando se le ofrecieron el puesto por parte del presidente del Directorio Liberal Departamental de Antioquia Fabio Echeverry Correa y Hernando Agudelo Villa. En esa época Mesa Ramírez tuvo una pequeña industria de calzado en Envigado, la cual fue propietario por veinte años, y alternaba su dirección con el estudio de Dereco en la Universidad Autónoma Latinoamericana en Medellín y la política. Estuvo 25 meses en este primer reto de alcaldía, luego  dos veces m{as, del 80 hasta 1982 y de 1984 a 1987.  En la reforma política de descentralización administrativa y elección popular de alcaldes fue elegido por voto popular, y luego de nuevo en 1992, siendo el tercer alcalde popular.

Uno de sus banderas de gobierno, fue los subsidios de desempleo y de la tercera edad, a la salud, a la vivienda y a la educación. Como parte de los principios de justicia social que tenía, decía: “en Envigado estamos acabando con los pobres vergonzantes y hacemos un poco más digna la vida de los ancianos”.

Oposición al megaproyecto del Metro

Se opuso a que Envigado hiciera parte del proyecto y del trazado del tren metropolitano o metro, así como de su contribución monetaria al megaproyecto, pues pensaba que existían prioridades más urgentes “para asegurar una supervivencia digna a sus gentes”. La revista semana resumía así:

Un duelo de poderes regionales está poniendo a prueba los alcances de la autonomía municipal en Colombia. Ante la renovada amenaza del municipio de Envigado de impedir la continuación de las obras del Metro de Medellín dentro de su jurisdicción, el gobernador de Antioquia, Juan Gómez Martínez, jugándose tal vez su más arriesgada carta política, ha resuelto ofrecerle al consor cio hispano-alemán Metromed, ejecutor de los trabajos, una fuerte protección militar”.
El Gobernador Juan Gómez Martínez respondía así a las acciones de desalojo emprendidas por el alcalde Jorge Mesa Ramírez, y a las primeras protestas de oposición de varios ciudadanos envigadeños al que llaman proyecto “indeseado e inconsulto” sistema de transporte masivo para el Valle de Aburrá, cuyos dueños son el departamento de Antioquia y el municipio de Medellín. La oposición se hizo también de forma jurídica, al demanda la obra, lo que obligó a la Empresa de Transporte Masivo del Valle de Aburrá, ETMVA, y el consorcio Metromed  a eliminar no solo la estación de Envigado sino desviando el curso del viaducto para pasar directamente a Itagüí.

La REvista Semana aclaraba que aunque la ETMVA había informado a los municipios del Valle de Aburrá sobre las generalidades del proyecto, nunca les detalló, con cifras y argumentos de fondo, las implicaciones económicas o ambientales, ni sometió a sus fueros el estudio del plan. Aspecto que para el alcalde Mesa Ramírez violaba el debido proceso administrativo y por eso Envigado se oponía desde un principio.

Y para enfrentar la situación, el entonces gobernador Antonio Roldán Betancur expidió, en mayo de 1989, una resolución departamental que concedía el permiso necesario para construir la obra en los municipios de Bello, Medellín, Envigado e Itagüí por considerarla de alto interés social. Mesa entabló querella contra la resolución, pero tanto el Tribunal Administrativo de Antioquia como el Consejo de Estado se pronunciaron en favor de la decisión departamental. Y con esas herramientas en la mano, la ETMVA y Metromed se creyeron con carta blanca para pasar por Envigado.
Pero el problema no había terminado. Después de promulgada la Ley de Metros, que obligaba el pago de valorización para sufragar parte de los empréstitos, Mesa la demandó, alegando que el Metro “es una aspiración del municipio de Medellín, y éste no tiene ningún poder para hacer obras de interés en otro municipio” que no sea el suyo. La Corte Constitucional apoyó la posición de Envigado por estimar que a un municipio no se le pueden imponer cargas ni obligaciones “sin la participación popular, o, al menos, institucional, de la localidad”.
La ETMVA prefirió acogerse a la resolución departamental y a los pronunciamientos del Tribunal Administrativo de Antioquia y del Consejo de Estado, y prosiguió con los trabajos. Pero expertos consultados por SEMANA aclararon que el Tribunal de Antioquia y el Consejo de Estado emitieron fallos que pueden o no ser acogidos, mientras que el pronunciamiento de la Corte Constitucional posee categoría de fallo superior.
A principio de agosto, y amparado por la garantía jurídica de la resolución departamental, el consorcio Metromed inició tareas dentro del terreno en conflicto. Pero cuando Mesa y el Concejo Municipal de Envigado se percataron del hecho, se expidió una orden de desalojo para sacar del lugar maquinaria y trabajadores.
Enfurecido, el gobernador Gómez, presionado ya por la cercanía de los plazos de entrega, contraatacó, e impuso al final de la semana un cordón militar para garantizar la continuación de las labores. Consciente dcl riesgo asumido, el gobernador dice en público y en privado que no cederá, especialmente porque la actitud de Mesa puede conducir a nuevos y onerosos ajustes en los plazos de entrega y en el presupuesto.
El lío de Envigado puede llevar al consorcio a presentar otra reclamación por trabas locales, que se sumaría a las 18 ya pendientes, cuyo monto supera los 300 millones de dólares. La última alternativa sería modificar el curso del viaducto para evitar los 640 metros dc terreno en jurisdicción de Envigado.
Pero la solución costaría más de 1.7 millones de dólares, solo en etapa de diseño. “Desviar el viaducto está, para nosotros, fuera de toda consideración”, dijo a SEMANA Patricia Duque, secretaria general de la Empresa.
Con las salidas jurídicas y administrativas actualmente bloqueadas, y el cordón militar y policial en pleno vigor, se entra en una fase de posible agitación del orden público, en una zona que, por haber sido cuna de numerosas células del narcotráfico, ya ha conocido las incomodidades de la intervención militar. Sin embargo, Mesa confesó a SEMANA que “aquí no vamos a promover el desorden porque somos un municipio de la paz”.
Lo cierto es que llegar al punto de imponer un proyecto de las dimensiones del Metro de Medellín por la fuerza, activa una señal de alerta en un país como Colombia, donde gobernadores con poderes reducidos pueden violar los derechos consignados en la nueva Constitución. Pero en el caso de Envigado surge también la pregunta de hasta dónde llega la autonomía municipal en un Estado unitario y no federal, porque, ciertamente, según dijo a SEMANA una fuente de la ETMVA. ‘ este no es el principado de Mónaco”.
La última encuesta de opinión realizada en Envigado, entre 2.500 personas, encontró que el 100 por ciento de la población piensa que el Metro no es una obra fundamental. Pero fuera de Envigado, a Mesa se le ve como víctima de un extraño capricho personal, y como alguien en cuya conciencia reposa el juicio -bueno o malo de haber torpedeado uno de los proyectos más ambiciosos de Colombia . Y tal vez por eso, aunque quisiera, ya no puede dar marcha atrás.

atentado contra su vida

el 26 de febrero de 1993, sufrió un atentado contra su vida,cuando Oscar Iván Rave Corrales, de 29 años, entró disparando a su despacho. El Alcalde salvó su vida por no encontrarse en su oficina en el momento. El diario El Tiempo, que reportó el hecho: “Según testigos, cuando Rave iba saliendo de la edificación se metió en la boca varias cápsulas, llegó hasta el carro, pero, mareado, fue incapaz de huir. Desmayado, fue transladado al hospital Manuel Uribe Angel de Envigado, a donde llegó en estado crítico. Cuando lo recibimos en urgencias estaba suspirando o vegetando porque ya el mundo se había borrado de su mente. Clínicamente estaba muerto , dijo uno de los médicos. Posteriormente los médicos legistas descubrieron que Rave había ingerido cianuro. Un familiar que identificó el cuerpo en la morgue de Envigado dijo que Rave estaba residenciado en el barrio Aranjuez, comuna nororiental de Medellín y trabajaba como vendedor de frutas en el centro. El hecho, supuestamente, fue planeado por la organización Perseguidos por Pablo Escobar Gaviria, Pepes , ya que en la maleta del automotor en que se movilizaba Rave, fue encontrada la leyenda: Atención, políticos serviles de Pablo Escobar“.  (https://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-55546)

Mesa falleció el 30 de julio de 1998, a la edad de 60 años, por una falta de irrigación sanguínea al cerebro. En la prensa nacional se le recordaba por que: “llegó a la alcaldía tres veces por designación y tres por elección popular, A sus 60 años, había sido diputado de Antioquia, Representante a la Cámara y fundador de su propio movimiento político, hoy representado en el congreso por su hijo, José Ignacio Mesa. Por su gestión, Envigado fue el primer municipio del país en subsidiar los servicios públicos y la salud a los estratos 1 y 2, incluso antes de que fuera una disposición legal. Sin embargo, una de sus facetas más controvertidas, fueron sus relaciones con Pablo Escobar“. (El Tiempo, 31 de julio de 1998, Murió el polémico Jorge Mesa, https://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-805647)

¿El alcalde de Escobar?: la historia de Jorge Mesa

Por: Casa de las Estrategias. (fuente: https://lasillavacia.com/elblogueo/narcorama/32010/el-alcalde-de-escobar-la-historia-de-jorge-mesa)

¿Una exageración?

La respuesta es no. En la reflexión del narcotráfico la mejor forma de ocultar es mostrando. Se teje tal manto de duda sobre Envigado que se nos vuelve un retrato folclórico de una realidad de manejo político y partidista que era mucho más compleja y, en muchos sentidos, superaba el tejido que logró agarrar por la fuerza y por la plata Escobar.

Nos atrevemos a formular la pregunta alrededor de la vida de Jorge Mesa porque en el imaginario colectivo quedó retratado así. Entrevistamos a personajes que estuvieron en la administración de Envigado cuando Escobar gobernaba sobre el tráfico de cocaína desde este municipio.

Mesa fue un hombre que llegó a ser protagonista local por carambola, en la década del 70. Los alcaldes eran designados por el presidente, en esta oportunidad, en concordancia con el directorio Liberal, habiendo dos personajes que generaban polarización por representar sectores en competencia dentro del Partido.

Dicen sus defensores que aprovechó muy bien la oportunidad y que un hombre que nunca hubiera sido un político carismático logró el favor popular al trazar una administración que saneó el presupuesto, disminuyó la burocracia, controló el gasto público y llevó a cabo un programa de inversión social. A partir de eso, primero por nombramiento, y luego por elección popular, Jorge Mesa fue varias veces alcalde y, cuando no, “por interpuesta persona o presidente del concejo”.

El político profesional

Hasta aquí nos hacemos una idea del personaje, pero a través de una gran simplificación. Jorge Mesa llevaba “haciendo fila” 10 años en el directorio municipal del partido liberal cuando fue designado para ser Alcalde.

En esos diez años no se dedicó a ser popular mientras trabajaba de supervisor en una fabrica, su tarea entre bastante licor, fue ser obediente con su Partido y hacer buenas relaciones con la clase política local, muchas veces diluida con los ricos de pueblo de los cuales no hacía parte. En una de ésas fue que conoció a Escobar.

Andaba sin suficiente plata para tomar tinto y el dueño del lugar donde se reunían los políticos le dijo que hiciera las reuniones que quisiera y que lo de él se lo apuntaba. El lugar se llamaba Carta Blanca y el dueño, le decía a Jorge Mesa que cuando fuera jefe político de Envigado le pagaba lo que le apuntaba, se llamaba Jorge Tabares.

Cuando a Jorge Mesa lo vuelven a nombrar alcalde de Envigado dos o tres años después, le declara “la guerra” al bazuco, lo que lo llevaría luego a fundar lo que se convertiría en su gran lunar negro: el Departamento de Seguridad y Control. “Envigado tuvo un momento tan especial en el que en el Parque de Envigado no se conseguía un taxi, porque todos los taxistas estaban al servicio de la distribución del bazuco.”

Entonces Jorge Mesa, en el marco del Estado de Sitio, organizó un esquema de vigilantes y reguladores al servicio de la Alcaldía de Envigado, que progresivamente se iba pareciendo a un grupo paramilitar “doméstico” y que existió mucho antes de lo que en Colombia se hizo popular como Convivir (un grupo que terminaría ddicado a “la limpieza social”).

Sin ánimo de defensa, hay que resaltar acá que este tipo de programas de seguridad y orden calan en la cultura política de sus habitantes, por lo que no es una exageración referenciar que la gente vivía bastante contenta con unos hombres armados que además de regular drogadictos, atendían quejas entre vecinos y entre familiares. Algo que los hacía particularmente populares, nos cuentan, que ante una queja por el volumen de la música de un vecino, decomisaban el equipo de sonido.

El concejal Escobar

La primera elección popular de Jorge Mesa fue sin contrincante, porque su competidor, Rene Mesa, fue asesinado. Éste fue uno de los muchos homicidios en la época más cruda de Envigado que tuvo lugar en la buñuelería los Naranjos. Y esa historia nos remonta a la administración anterior donde Escobar era concejal.

Escobar fue elegido por el equipo de William Vélez que como disidencia Liberal siempre lograba poner un concejal por residuo. Esta vez habían logrado (seguramente con el musculo financiero y los controles de Escobar) elegir tres concejales con lo cual se dieron en la tarea de conformar una coalición de gobierno con liberales y conservadores no oficialistas y terminaron, entonces, por repartirse la burocracia con un alcalde de su amaño.

Con esas condiciones René Mesa se volvió el principal contradictor de Escobar en una época en la que el narco no tenía ningún proceso judicial serio en su contra. Mientras tanto, Jorge Mesa guardó silencio y se marginó de la discusión, sin tampoco volverse un defensor de Escobar.

Parece ser que en medio del horror otra vez el azar favorecía a Jorge Mesa y dentro del azar los intereses de Escobar beneficiaron al Mesa sobreviviente. Más adelante, en la época en que un personaje como Gustavo Upegui se paseaba por los corredores de la Alcaldía de Envigado, los hombres abiertamente delincuenciales de Escobar invitaban a al Alcalde Mesa, probablemente ya como concejal, a invertir en una exportación de cocaína.

Nos referencian una conversación de Mesa con un hombre de toda su confianza, donde manifestaba el cuidado para no decirles que no y tampoco participar del negocio. Hizo todo para no tenerlos que rechazar frontalmente, pero todo apunta a que este hombre no participó, con lo que él explicaba que era una estrategia para “untarlo” (involucrarlo) del todo en los asuntos del cártel.

Melcocha y amalgama

Más adelante, con un Pablo Escobar desenmascarado en todos los renglones de la opinión pública y ya en la Catedral, el Alcalde de Envigado redactó un acuerdo municipal para comprar una planta eléctrica para la Catedral, que Mesa, ya no como alcalde, sino como presidente del concejo, rechazó. El emisario argumentó que es “que aquel manda a decir” y la respuesta de Mesa fue: “dígale a Escobar que él manda allá y que aquí mando yo.”

Poco después Mesa se volvería a lanzar a la Alcaldía para su cuarto periodo, quedando electo cuando también se daba una intervención judicial al Departamento de Seguridad y Control y afrontando, a los pocos días de su mandato, una Jefatura Militar en Envigado que restringía profundamente sus competencias como Alcalde.

Su popularidad ya había mermado y empezó a afrontar protestas con el antecedente de que el voto en blanco casi le gana esta vez. La debacle de Mesa se volvería jurídica cuando fue capturado y enviado a Bogotá. Un rasgo trascendental narrado ya con la distancia histórica de los agentes de esa época que ya no tienen intereses creados en el asunto, es que Jorge Mesa, alcohólico y mujeriego, no tenía dinero para pagar 10 millones de un abogado.

Jorge Mesa que se había vuelto objetivo judicial de la nación era un político tradicional profundamente obsesionado con el poder, deleitado con el control de su lugar de nacimiento, pero bastante despreocupado por el dinero.

Mesa sigue siendo recordado por la gente del común en Envigado como un buen administrador y nosotros con ciertas categorías que parecen no importar mucho a sus coterráneos lo vemos claramente como un hombre bastante iliberal responsable (probablemente por omisión) de la abominación de la limpieza social del Departamento de Seguridad y Control.

La reflexión del final

Uno de los hombres que trabajó con él y lo recuerda con cariño, nos dice que murió como mueren los dictadores latinoamericanos: “sólo, enfermo y muerto del miedo.” Presuntamente, Jorge Mesa se suicidó en su despacho con unas pastillas al comienzo de su periodo como alcalde.

Envigado queda a escasos minutos de la Comuna 14 (El Poblado) de Medellín donde está ubicada la zona bancaria, hotelera y donde vive buena parte de la dirigencia paisa, sin embargo, parece tan distante de Bogotá, por momentos, como Urabá.

La propuesta es que el Estado central debe mantener aceitado su aparato de juzgamiento y condena, pero debe crear un mecanismo de seguimiento y de acompañamiento a la clase política de los municipios “periféricos” más oportuno (y temprano) ante los recursos y presiones del narcotráfico (hoy muy vigente) y de la privatización del poder”.

 

Hace 25 años, el 13 de marzo de 1988, se realizó la primera elección popular de alcaldes en Colombia, luego de la expedición del Acto Legislativo 01 del 9 de enero de 1986 que ordenó que: “Todos los ciudadanos eligen directamente Presidente de la República, Senadores, Representantes, Diputados, Consejeros Intendenciales y Comisariales, Alcaldes y Concejales Municipales y del Distrito Especial” .

Dos años después de esta reforma, aprobada bajo el gobierno del presidente Belisario Betancur y cuando ejercía como Registrador Nacional del Estado Civil el Dr. Humberto de la Calle Lombana, se realizó esta primera elección de alcaldes, en la cual estuvieron habilitados para votar 11.700.000 colombianos y se eligieron un total 1.009 alcaldes quienes ejercieron por un periodo de dos años.

Antes de la elección popular de alcaldes, los mandatarios locales eran designados por el gobernador del departamento, quien a su vez era escogido por el Presidente de la República. Con la Constitución de 1991 se extendió el periodo de los alcaldes a 3 años y se permitió la elección de gobernadores por voto popular. Luego, mediante el Acto Legislativo 02 de 2002 los alcaldes pasaron a tener periodos de 4 años. Los primeros mandatarios con período de cuatro años fueron elegidos en octubre de 2003 y se posesionaron el 1 de enero de 2004.

Las elecciones de alcaldes hoy
Actualmente las elecciones de mandatarios locales se desarrollan cada cuatro años, en el último domingo de octubre, y además se adelantan con frecuencia elecciones atípicas de alcaldes para suplir vacancias definitivas en sus cargos.

En las elecciones para autoridades locales del 30 de octubre de 2011, estuvieron habilitados  30.669.020 ciudadanos para ejercer su derecho al voto. Esta jornada electoral se convirtió en la más votada en la historia del país, con un total de 17.386.263 sufragantes que equivalieron al 56.78% del censo electoral para la época.

En octubre de 2011 los colombianos acudieron a las urnas para elegir 1.102 alcaldes entre 4.437 candidatos. Del total de aspirantes 583 fueron mujeres y resultaron elegidas 107 alcaldesas. Luego de la elección de octubre de 2011, se han realizado 12 elecciones atípicas de alcaldes, para suplir la vacancia definitiva en el cargo.

Tanto las elecciones de 2011 como las elecciones atípicas celebradas después de esa fecha, han contado con el uso de sistemas biométricos para lograr la plena identidad del elector, medida que ha demostrado ser de gran utilidad y brinda garantía a los procesos electorales, como ha quedado demostrado a través de la aplicación de esta tecnología que ha realizado la Registraduría en 32 eventos electorales, desde el año 2009.

Por su parte, en las elecciones de autoridades locales celebradas en 2007 se eligieron 1.098 alcaldes en una elección en la que se registraron 14.425.090 votos válidos. Las próximas elecciones de autoridades locales, de acuerdo con la Ley 163 de 1994, se realizarán el 25 de octubre de 2015.

En octubre de 2015, las votaciones para alcaldía de Envigado, fueron así: Raul Cardona González, del partido liberal, 37.930 votos; Jhony Velez Quintero, del centro democrático, 27.103 votos; Andrés Torres Gómez, del partido de la U, 23.948 votos. “Esta elección no fue fácil, la diferencia fue de 10.500 votos, pero también se vio mucha participación. No crea que gané porque soy de la continuidad, gané por las propuestas, por el conocimiento, la experiencia y por las cosas buenas que queremos hacer por Envigado”, sostenía Raùl Cardona en noviembre de 2015. (la dinastía liberal en envigado completa 43 años en el poder,  05 de noviembre de 2015, periódico El Colombiano)

Esas elecciones del 2015, fueron muy reñidas, como comenta Héctor Londoño, líder del liberalismo de Envigado: “Tenemos muchos enemigos que quieren regir los destinos de Envigado. Se vio en las elecciones donde hubo muchos candidatos a la Alcaldía. Ellos se descuidaron en toda la campaña. Nos decían corruptos, que 30 años de hegemonía, una cantidad de barbaries, insultos, atropellos y calumnias. Raúl en la campaña no hizo sino proponer cosas, en cambio los otros se dedicaron por completo a atacarlo y eso no está bien visto por la comunidad” (Ibid. la dinastía liberal en envigado completa 43 años en el poder)

Según la votación, existen tres partidos  dominantes: un partido político local, el liberalismo, un partido político de oposición a nivel nacional, el centro democrático y un partido político de gobierno nacional, el partido de la U. Siendo así las cosas, a nivel de Envigado se refleja en parte las tendencias políticas del país. El liberalismo demostró en la elección de asamblea departamental que sigue fuerte con los 19.151 votos al exconcejal Braulio Espinosa Márquez, sucesor en esa entidad de Rodrigo Mesa Cadavid, incluso aumentando la votación en más de cinco mil sufragantes, con respecto a la última elección de 2011, pues Mesa obtuvo 13.908 votos.

En la elección de gobernador, Envigado se inclinó más por el candidato del partido centro democrático, Andrés Guerra, al obtener 36,266 votos, seguido del movimiento de coalición “Pensando en Grande” de Luis Pérez, con 30.807 votos, solo un partido y movimiento independiente liderado a nivel nacional por Sergio Fajardo, y su candidato en el departamento Federico Restrepo, obtuvo en tercer puesto la cifra de 22.624 votos.

Desde 1972 con la administración de Jorge Mesa Ramírez a la Alcaldía de Envigado, el destino político realizó un cambio a una hegemonía liberal, en los últimos 43 años.  Es un sistema que ha repetido cuatro y hasta seis veces periodos, que ha sorteado todos los conflictos sociales, desde la época del cartel de Medellín hasta “la Oficina de Envigado”. Sus líderes destacan sus buenos resultados, como fórmula ganadora, en especial lo social como la superación de la pobreza, la salud, la educación, la infraestructura y las finanzas.

Diferentes estudiosos de la política caracterizan el desarrollo político de la ciudad. Según Miguel Silva Moyano, politólogo y director del Instituto de Estudios Metropolitanos y Regionales de la UPB, lo que pasa en Envigado es la unión de la administración pública con las elecciones. “Ellos lograron montar una administración pública que les da resultados en términos electorales. Pero también que va validada por los buenos resultados. Es un grupo político que logra mantener buenos resultados en la administración y esto les sirve para apalancar su siguiente elección. Es tal vez la casa política más enquistada en todo el Valle de Aburrá. Esa es la dificultad de cambiar ese panorama político”.

Como una “dictadura perfecta” la califica Jorge Giraldo Ramírez, decano de la Escuela de Ciencias y Humanidades de Eafit. “En Envigado hay una alianza política antigua que gira alrededor de un mecanismo muy sofisticado de clientelismo político, por el cual hay una red de privilegios, empleos, subsidios, programas de vivienda, por el cual los distintos directorios mantienen un caudal electoral muy estable”, afirma el analista.

Según Giraldo, esta dictadura se basa también en no tener una oposición auténtica, sino en nuevas caras que juegan un papel de oposición pero que terminan siendo aliados del gobierno de turno. “Son unos grupos que se presentan para que haya una competencia electoral. Para que no quede un solo candidato como en alguna ocasión ocurrió. Pero que luego también ganan porque mantienen alguna participación en la burocracia y obtienen los ingresos por reposición de votos. Entonces es un sistema bastante sofisticado, en el que ganan muchos y pierde la ciudadanía, porque en Envigado lo que hay es una dictadura perfecta y los derechos de la ciudadanía se van perdiendo”[1].

Percepción de sus líderes

Héctor Londoño, decía en el 2015, a punto de salir de la alcaldía y luego líder del liberalismo local y Raúl Cardona, alcalde electo, explican desde su perspectiva el dominio político local con la victoria en las elecciones. Consideran que conocen el municipio, sus calles y sus necesidades, en especial de los sectores màs vulnerables como son los estratos bajos, que requieren salud y educación. Ante la visión de Jorge Giraldo Ramírez, consideran que no es una dictadura, sino que hace parte del juego de la democracia, pues “Cuando los gobernantes hacen las cosas malas también la gente los castiga. Es una democracia que la comunidad ha visto que hemos invertido, que la plata sí se ve, que no la robamos, que la plata es invertida en todas las necesidades del municipio. Es como Robín Hood, quitarles a los ricos para darle a los pobres. Quitarles en el buen sentido de la palabra, se les cobra impuestos, pero hacemos énfasis en los pobres porque los ricos lo tienen todo”.

Londoño comentaba que Envigado tenía según los diferentes indicadores de mejor calidad de vida, “de los mejores vivideros del país”, según planeación nacional. En materia de administración tiene los primeros puestos en transparencia del Índice de Gobierno Abierto (IGA) de la Procuraduría. Es el municipio que menos pobreza tiene, pues es del 14 por ciento y en Colombia del 73%. Es el municipio con menos necesidades básicas insatisfechas (DNP), uno de los municipios con mejor manejo fiscal (Minhacienda), el que más invierte en educación (Mineducación). El mismo alcalde recibió la medalla Simón Bolívar al municipio que más había progresado en educación.

Según el reportaje del periódico: “Para el caso de Envigado, no es que tengan buenos resultados, pero tampoco es que sean unos pésimos gobiernos. Estas élites se reeligen porque logran mantener unas estructuras políticas muy minuciosas, milimétricas. Unos esquemas de relevo casi que determinados, que pasan por concejales. Y con buenos resultados, eso les permite no generar mayores polémicas, que son muy fuertes como en otros municipios”, dice Silva Moyano, politólogo de la UPB. También para el profesor Giraldo, los resultados no son tan confiables, son “mero maquillaje”, comentaba que “Las buenas cifras están basadas en el hecho de que Envigado expulsó a los pobres. Los sectores más pobres del municipio fueron expulsados por presión tributaria y económica a otros municipios, especialmente a Medellín, con los viejos proyectos de valorización en los barrios que hoy quedan en la avenida de Las Vegas, que en tiempos anteriores eran uno de los sectores más pobres”.

Lo mismo piensa Andrés Torres, excandidato a la Alcaldía y concejal de Envigado, y que ha sido uno de los grandes críticos de esta hegemonía que se ha instalado en Envigado. “Hemos venido siendo gobernados por constructores. Entonces el secretario de Planeación es constructor, Héctor Londoño es dueño de depósitos y se dedica al comercio en materia de construcción. Ellos han venido favoreciendo a través de impuestos, valorización y de intervenciones a que Envigado se desarrolle en las zonas suburbanas con viviendas de estrato 5 y 6 y eso genera desplazamiento urbano. Una familia a la que le llegue una contribución de valorización de 4 a 20 millones de pesos, está prácticamente obligada a vender su vivienda para pagar ese impuesto y con lo que le queda no le alcanza para comprar otra vivienda entonces se tiene que ir”, explica sobre cómo se estaría registrando esa dinámica hoy en día.

Y Giraldo agrega que ya los ciudadanos han comenzado a protestar. “Ya cuando los abusos son sistemáticos y excesivos como ha pasado en la Loma del Esmeralda, el Túnel Verde, y en otros casos como el tema del desplazamiento que ha ocurrido por la autorización para crear urbanizaciones de lujo en la zona rural del corregimiento Las Palmas, es un asunto callado porque no hay ciudadanía ni hay quien ejerza una veeduría o un control ciudadano sobre lo que pasa en el municipio”, asegura Giraldo.

En materia de educación, el experto dice que pasa exactamente lo mismo. La administración celebra indicadores que no hacen parte de su gestión, y que se deben al programa robusto de colegios privados de élite, que se ubicaron desde hace algunos años en Envigado. “Los buenos resultados en educación, en la mayor parte de los casos, no tienen que ver con la educación pública. Con excepción del colegio La Paz que es público, las grandes instituciones que le dan esos indicadores a Envigado son instituciones privadas, que no tienen nada que ver con la gestión del municipio. Hablemos del Colombo Británico, el Columbus School o los colegios de élite que se ubicaron en Envigado en los últimos 20 o 30 años”, sostiene el analista.

Un bastión liberal

El liderazgo del liberalismo, según Héctor Londoño, inició con René Mesa, quien acabó  con el poder conservador en Envigado: “Desde los tiempos del médico René Mesa ha estado muy fuerte el partido Liberal. Porque Envigado era realmente muy Conservador. René Mesa era un hombre muy carismático e impulsó mucho el partido”, afirma Londoño. Otros piensan que el modelo administrativo y político que consolidó la hegemonía liberal fue durante las seis alcaldías de Jorge Mesa. “Fue él el responsable de ese modelo que le ha permitido a esta clase política sobrevivir a todo lo que ha pasado en 35 años de historia, empezando por Pablo Escobar concejal, hasta la entrada del Envigado Fútbol Club a la Lista Clinton”, afirma Jorge Giraldo Ramírez.

Y es que esta casa liberal ha salido bien librada de escándalos como la supuesta relación de Jorge Mesa (seis veces alcalde de Envigado) con el Cartel de Medellín. “Jorge Mesa dijo que era amigo de Pablo Escobar y eso realmente le deterioró su imagen. Pero nosotros hemos sido muy imparciales, yo nunca conocí a Pablo Escobar, porque además cuando yo ingresé a la política Escobar estaba oculto, escondido. Yo en ese tiempo no era del grupo de Jorge Mesa sino del grupo de William Jaramillo Gómez, un líder departamental muy importante que fue alcalde de Medellín y senador”, afirma Londoño.

Por su parte, el alcalde electo Raúl Cardona, comenta que los malos comentarios sobre Mesa siempre vinieron solo de sectores de la prensa y contradictores. “Comentarios siempre hay pero a Jorge Mesa se le reconoce mucho, obviamente era un alcalde muy polémico, pero ayudó mucho a la gente más necesitada de Envigado. En los medios de comunicación fue muy estigmatizado pero el pueblo lo elegía con una cantidad de votos impresionante. Reconocían en él una persona muy organizada, que manejaba muy bien el presupuesto, era cero burócrata”, reitera Cardona.

Por otro lado, el liberalismo y algunos de sus líderes han sido relacionados con personajes como Gustavo Upegui y miembros de “la Oficina” como alias “Danielito”, por mencionar algunos casos. Cabe recordar, que el mismo Gustavo Upegui fue velado en cámara ardiente en las instalaciones de la alcaldía cuando Londoño (cuatro veces alcalde de Envigado), se desempeñaba en su cargo en junio de 2006. Otra polémica, fueron los contratos de José Diego Gallo (alcalde 2008 – 2011) a un hermano de la contralora del municipio, de los cuales salió bien librado pues Fiscalía, Procuraduría y Contraloría lo absolvieron de todo.

“Siempre los que no están contentos con la administración pues hablarán. El tema de José Diego Gallo salió exonerado de todo su problema. El doctor Álvaro Jobanny ha sido contratista como cientos de personas que han sido contratistas del municipio de Envigado. Él es hermano de la contralora actual, pero no volvió a contratar”, asegura Raúl Cardona.

Polémica en las elecciones

“Tenemos muchos enemigos que quieren regir los destinos de Envigado. Se vio en las elecciones donde hubo muchos candidatos a la Alcaldía. Ellos se descuidaron en toda la campaña. Nos decían corruptos, que 30 años de hegemonía, una cantidad de barbaries, insultos, atropellos y calumnias. Raúl en la campaña no hizo sino proponer cosas, en cambio los otros se dedicaron por completo a atacarlo y eso no está bien visto por la comunidad”, argumenta Londoño sobre como ganaron las elecciones.

Y mientras tanto este gobierno de partido único, muy bien diseñado, que ha durado más de 40 años no parece que vaya a estar amenazado en el corto plazo. “Una de las cosas inteligentes es que estos señores han logrado modificar los nombres. Tienen unos nombres que van cambiando en las alcaldías, pero si usted mira los nombres de la burocracia clave del municipio son nombres que se repiten a lo largo de 30 años. Cambia la figura que está en la alcaldía y da apariencia de alternancia y renovación”, afirma Giraldo.

Y esto se ve con en el alcalde electo Raúl Cardona, con 20 años como funcionario y casi 15 como secretario de Obras Públicas, y que ganó con 37.693 votos, por encima de Jhony Vélez con 27.142 votos y Andrés Torres con 23.927 votos..

Pero han sido muchas las polémicas que han rodeado las elecciones en Envigado a nivel del tiempo, desde trashumancia hasta compra de votos. “El censo electoral de Envigado es más grande que el número de habitantes (el censo dice que hay 217.343 habitantes y pueden votar 225.101). Eso ya de por sí es una imprecisión, es una deformación de la democracia. Como pasó en algún momento el directorio liberal de Envigado movilizó muchos votos de otros municipios, incluyendo unos tan lejanos como Fredonia o Venecia, a votar en Envigado para mantener el poder político”, denuncia Giraldo Ramírez.

Para Silva Moyano, la cosa se complica más cuando los mismos ciudadanos ven en el cambio un riesgo innecesario. “Es cierto que la democracia está limitada, que hay problemas de representatividad y de acceso a las decisiones, pero el ciudadano hace el cálculo y dice esto es malo pero no nos podemos arriesgar a que venga una administración peor. En el caso de Envigado es en el Valle de Aburrá es uno de los más difíciles para la transición. Porque son décadas de perfeccionar y adaptarse, porque eso es lo más asombroso de esa élite, se adaptan ante cualquier cambio en el sistema político. Se adaptaron a las elecciones populares de alcaldes de 1988 y se adaptaron a la reforma política de 2003”, explica el experto.

Para Londoño, por su parte, la victoria se decidió en la calle, con la gente. “La gente en Envigado no vota por colores, ni por gente desconocida o que no haya hecho labor social. Tiene que ser una persona que se haya fogueado, que haya servido a la comunidad y que confíen en él. Para llegar aquí hay que lucharla. Nosotros no compramos votos. La gente aquí vota por opinión. Envigado es un municipio donde hay gente que ha estado toda su vida, mínimo 20 o 30 años, entonces son muy tradicionalistas, desconfían del que llega de un momento a otro”, asegura.

Según la posición del candidato perdedor Andrés Torres, la victoria de los liberales no se debe a esto sino una maquinaria con concejales y líderes comunales que ajustaron los votos para mantenerlos en el poder.

“En Envigado las listas que apoyaron al candidato del continuismo sumaban más de 50.000 votos. Sin embargo Cardona no sacó eso, estuvo muy lejos. Ellos logran endosar ciertos votos. Y los concejales que apoyan el continuismo son los mismos que en el gobierno participarán de la coalición, se verán favorecidos con la participación en las instancias de poder. Entonces esto de alguna manera se vuelve un círculo vicioso que hace que acabar con ese tipo de manejo no sea una cosa fácil”, argumenta.

Según él, la gente tiene un descontento generalizado con la administración. “La gente tiene una percepción de que en Envigado tiene que haber un cambio, que los recursos no se manejan con transparencia, que todos estos impuestos, la contribución de la valorización son injustos y que la administración debe cambiar. Y la dinámica política está cambiando lo vimos en Sabaneta y Medellín. Lo que considero es que Envigado ya llegó hace mucho tiempo el momento del cambio. Esa política fundamentada en la maquinaria ya está mandada a recoger”, concluyó.

Pero parece que ese no es el caso de Envigado. Un municipio que sigue apoyando a un partido que se reparte el poder desde hace 40 años, un alcalde electo que ha trabajado más de 20 años en la administración, pero también un Gobierno que seguirá medido por la dictadura de los resultados y que según la Encuesta de Calidad de Vida, es “el mejor vividero del Valle de Aburrá”.

[1] la dinastía liberal en envigado completa 43 años en el poder.  fuente: el colombiano. Santiago cárdenas herrera | publicado el 05 de noviembre de 2015