San Rafael

Por Johanna Diosa, historiadora U de A.

Actualmente los límites del barrio son: Por el oriente con la Escuela San Rafael en los límites con el barrio La Mina parte baja; por el occidente con la carrera 30, límites con la urbanización Gualandayes; por el norte con la carrera 40F sur límites con el barrio La Fe; por el sur hasta la quebrada La Seca, límites con el barrio José Manuel Restrepo.

“A principios del siglo XX, no eran claros los límites del barrio, pues existía la finca El Capiro y Nazareth o La Pilarica en límites con La Mina.  A una parte plana la llamaban el plan o el plano. Estaba la casa de Sunchos de Antonio Restrepo, la finca La Siberia, de Moisés Ochoa Posada, la finca La Mireya de Navarro Ospina y La Loyola de Juan Ricaurte” (Gómez Arango, Marilyn Mildred. Tejidos de memoria. Promoción de la identidad cultural a través de la recuperación de la memoria histórica de la zona 6. Fase I. Divergráficas. 2009. Pág. 30)

Los primeros habitantes del barrio recuerdan las fincas La Loyola, cuyo propietario era Alfonso Salazar (actualmente la urbanización Gualandayes) y La Mirella cuyo dueño era Félix Navarro Ospina (su mayordomo se llamaba Jesús Sánchez Palacio, Ibid. Gómez Marilyn, pág. 29).

Rosellón y sus alrededores en 1969 fuente: Libro Imágenes de Envigado, pág. 113, 2006.

La relación de los vecinos con estas fincas impactó su día a día, compartían servidumbres de acueducto y de acceso al centro de Envigado. Además, había un punto de encuentro para jugar fútbol, se ingeniaron una cancha que, aunque era un poco inclinada aun así les servía para jugar. Algunas personas bajaban para sentarse en la piscina de la finca Loyola que quedaba al lado de la pesebrera donde acostumbraban a jugar dados, a comer pomos porque había muchos y también a recoger la boñiga para abonar las matas de las casas.

Los mayordomos o cuidadores de La Loyola eran Juan Hernández Jaramillo, agricultor (Juanito Picacho) y su esposa María Paulina Vélez. Esta era una propiedad con una casa grande donde dormían los dueños cuando iban, y una casa pequeña donde vivían los mayordomos, aunque Juanito dormía en la casa grande para cuidar los enseres que eran de mucho valor.  

Paulina Vélez y Juanito Picacho, atrás la casa de la Finca
Loyola. Mayordomos de la Finca Loyola. Foto facilitada por Humberto Restrepo

Por la misma época de la instalación de Rosellón, se conocen los hermanos Ochoa: Ana Felisa, Justiniana y Moisés. Ellos poseían una gran extensión de tierra ubicada en la llamada Manga de los Escobares. Cada uno con su propiedad lindaban entre sí y tenían frecuentes querellas por el uso que daban a las mangas para tener a sus animales y por la violación de los linderos.

Primeros Pobladores

Francisco Sierra, Héctor Roldan, Eugenio Ochoa y Pedro Luis Mejía fueron algunos de los dueños de terrenos en el barrio que vendieron lotes entre los años 40 y 50. Humberto Restrepo, uno de los primeros habitantes comenta que sus paders, Juan Nepomuceno Restrepo Lopera y Ana Eva Zapata Restrepo, le compraron en 1948 a Francisco (Pacho) Sierra el lote donde actualmente queda su casa. Le iban pagando 50 centavos cada ocho días hasta que cancelaron la deuda y después hicieron papeles de propiedad de la casa. Los vecinos de don Humberto en ese momento fueron comprando también lotes a medida que la familia se les crecía y ampliaban sus casas o compraban en la misma cuadra e iban levantando la casa.

Cuando la familia de Humberto llegó desde San José de la Montaña a Envigado, vivieron en otros barrios de Envigado y finalmente se ubicaron en San Rafael.   Él recuerda que en la zona vivián las familias Cañaveral, Castañeda, Restrepo, Ruiz, Ramírez, entre otras. También comenta que otros fundadores fueron Juan Hoyos, Juan Ricaurte, Emilio Ruiz, Rafael Arango, José Molina, Rafael Urrego, Francisco Ruiz Zapata, Juan Restrepo, Jesús González, Mercedes García, Jesús Rivera, Antonio García, Carmen Cardona, Jesús Cardona, Gabriel Ruiz, Marcos Durango, Gabriel Arboleda, Roberto Arango, Álvaro Vásquez, Adán Salazar, Julio González, Felipe González, Efraín Montoya, Jorge Quintero, Navarro Ospina, Moisés Ochoa Posada, Julio Martínez, Félix Montoya, Francisco Sierra, Los Castañeda, Los Rivera y los Patiño.

Varias de estas familias, venidas de distintas partes de Antioquia, se animaron a vivir a Envigado, atraídos por el trabajo de la empresa textil Rosellón. Su ubicación en el paraje del mismo nombre tiene una gran importancia en el impulso de desarrollo de los barrios de la zona seis de Envigado, en su configuración, relacionamiento y evolución económica. Entre los nuevos vecinos había albañiles, agricultores, artesanos, comerciantes y trabajadores de Peldar. Llego a pasar que, en Coltejer, trabajaban hasta cinco de una misma familia (Gómez Juan Rafael. Periódico Voz de la 6. septiembre de 2016. Edición sexta)

Según el cuadro demográfico, la población de Envigado aumentó considerablemente entre 1912 y 1951 por diferentes olas de inmigrantes de otras regiones del departamento, dada la demanda de obreros por parte de las industrias del Valle de Aburrá, incluidas las de la localidad. Empresas como Grulla, Bota del día, Rey Sol, Peldar fábricas de bocadillos y curtiembres, entre otras, atrajeron nueva mano de obra. Solo Rosellón entre 1915 y 1947 transitó de 120 a más de 1400 empleados y obreros (Restrepo Gómez, Edgar. Historia de Rosellón (1912-1943). En el yunque del trabajo, Envigado se agiganta. Centro de Historia de Envigado. Pág. 34-35)

De servidumbres a vías

Dadas las condiciones geográficas del barrio San Rafael, que eran irregulares y con terreno montañoso y muy empinado, fue complejo empezar a construir las vías que permitirían la conexión de la comunidad entre sí y con otros barrios de Envigado. Vías que ayudarían, entre otras cosas, a mejorar el aspecto del barrio y permitirían la entrada del bus escalera que fue el primer medio de transporte que llegó hasta las zonas rurales. Desde La Fe para arriba había unos rieles que permitían la llegada de personas y carros al barrio, éstos fueron inicialmente hechos con cemento y más adelante se pavimentó la vía con la ayuda de los concejales y políticos que apoyaban la JAC. Esta es la vía principal que actualmente sube al barrio pasando por la JAC y es llamada la Calle de la Cultura. La vía de acceso al barrio era un empedrado estrecho que después se convirtió en unos rieles a los que le ponían cemento, la familia Pajón y Margarita Restrepo cedieron parte de sus terrenos para poder ampliarla. Como comentó un antiguo habitante del barrio “Los viejos trabajaban muy duro con los convites en las vías, con los años se fue viendo la carretera y cuando subió la primera escalera fue un día que no se puedo olvidar” (Relato de Javier Hernández, hijo de Juanito Picacho. Tabares José David. Periódico Voz de la 6. Edición tercera. Diciembre de 2014. Pág. 7).

Y llegó la luz

Según relatan los vecinos del barrio, Santos Rivera, Carmen Cardona de González, Jesús González y Nicolas Orrego fueron los primeros que se unieron para llevar la luz eléctrica a sus casas por medio de la compra de un transformador. Éste proveía de energía a sus casas, pero los otros vecinos aprovechaban y de manera ilegal se beneficiaban del servicio para satisfacer sus necesidades. Salvador Calle, un vecino que junto con Moisés Ochoa decidió maniobrar este aparato tuvieron una mala experiencia muriendo el primero y quedando con graves heridas el segundo. Las viviendas que no contaban con energía eléctrica cocinaban sus alimentos con leña y prendían unas velas que les duraban varios días, pero se utilizaban más especialmente para supervisar las visitas de los novios en las salas o corredores de las casas. “Antes prendíamos velas y planchábamos con esas planchas de carbón, me cortaba las manos machacando ese carbón, poníamos una linterna de gasolina… mi papá mantenía la leña para cocinar” (Entrevista a María Olga Zapata (Orfa). Abril 21 de 2022)

manifestaciones religiosas

La Parroquias de San José y San Rafael (del barrio El Dorado) han sido un punto de reunión para los vecinos del barrio San Rafael ya que no tienen una iglesia propia. Una de las razones es que los terrenos para su construcción debían ser donados por un particular y no por el municipio, y esto nunca ocurrió.

Aunque no contaban con una iglesia propia los vecinos eran muy activos en los temas religiosos, recuerdan que cuando existía el Centro Cívico, que estaba conformado por hombres en su mayoría, pero en el cuál las mujeres tenían una participación articuladora, ellos se encargaban de organizar y animar a la comunidad para la realización de las procesiones de Semana Santa mientras ellas cocinaban empanadas, tamales, etc., para reunir los fondos que les permitía realizar sus proyectos comunitarios.

Siempre del barrio salía las procesiones del Domingo de Ramos y domingo de Resurrección y armaban arcos grandes con guaduas en las calles, por donde éstas pasaban, con flores y ramas naturales que con el tiempo se fueron prohibiendo por temas de protección del medio ambiente.

referentes religiosos

la Gruta de San Rafael Arcángel ubicada donde quedaba el tanque del acueducto comunal, por toda la calle principal. Con el apoyo de Emilio Ruiz, quien también aportó donando el terreno, los vecinos contribuyeron para la reforma de este lugar y para comprar las esculturas.

Gruta de San Rafael Arcángel, Barrio San Rafael (Envigado)

Otro referente es la Gruta a María Auxiliadora ubicada en la vía principal de acceso al barrio. Está desde hace 25 años y fue donada por Manuel Hernández quien era vecino de San José y tenía la imagen en una finca de su propiedad. Cuando Manuel vendió la finca llevó la imagen de la virgen a la parroquia San José para que el párroco en las misas anunciara que la habían donado y que algún vecino se encargara de ponerla en un buen lugar. Fue así como una vecina llamada Nohemí Sanín junto con otros vecinos gestionaron con el alcalde del momento para que apoyara con los materiales necesarios para su construcción. La jardinera que tiene alrededor fue gestionada por un vecino con la Secretaría de Medio Ambiente. A principios del 2015 se le hizo un retoque porque los colores estaban muy desgastados (Periódico Voz de la 6. Edición quinta. Diciembre de 2015. Pág. 7)

Organizaciones comunitarias y sus obras

En la formación de los barrios, las organizaciones comunitarias han marcado el camino de interacción entre vecinos, para solucionar sus necesidades y problemas. El centro cívico del barrio fue creado en 1952, en un kiosco de guadua y tejas en la «calle de la cultura» (Periódico Voz de la 6. Segunda edición, agosto de 2014).

Desde ese lugar se organizaron los vecinos para hacer las obras por medio de actividades que recogieran los recursos: venta de empanadas y refrescos, cuotas por casa, dedicatorias de canciones, entre otras.

Posteriormente el centro cívico conformó convites para distribuir el trabajo y el tiempo de la comunidad, después de la jornada laboral o en los días de descanso

El centro cívico se transformó en Junta de Acción Comunal el 1 de octubre de 1973, al ser otorgada la personería jurídica. Su primer presidente fue Jesús Antonio Areiza y quien gestionó la figura jurídica. El lote donde funciona actualmente fue donado por Efraín Montoya y Jorge Quintero, quienes tenían una sociedad, y los vecinos pusieron la mano de obra y los materiales. Su sede tiene ahora tiene tres pisos (Entrevistas a Humberto Restrepo y Mario Rendón. Febrero de 2022) .

La JAC gestionaba la logística de las obras porque debían tejer redes de apoyo con los concejales para que les apuntalaran con presupuesto o con maquinaria desde la administración municipal.

Fue entre 1961 y 1965 que se realizaron algunas de las obras más importantes para la comunidad, entre ellas el acueducto inaugurado el 16 de agosto de 1961, que tuvo una extensión de 450 metros y un costo de $7.979 de pesos. Fue casi en su totalidad pagado por el Centro Cívico y que además puso la totalidad de la mano de obra para la apertura de las brechas (Periódico Opinión #35. Año 4. 23 de septiembre de 1961).

Las servidumbres de agua

En cuanto a las servidumbres de agua se conoce por historias propias de los vecinos que la bocatoma del acueducto estaba ubicada en la propiedad de Samuel Gil, el recorrido que hacía iba hasta las fincas Loyola y Mirella, mencionadas anteriormente. En esta ruta había varias propiedades que contaban con pocetas, los propietarios de éstas eran:

  • Margarita Restrepo
  • Gabriel y Emilio Ruiz
  • José Molina
  • Jesús María Zapata
  • María Castaño
  • Joaquín Castañeda
  • Ángel Patiño
  • Nando Agudelo

Los vecinos pasaban allí a tomar el agua para llevar hasta las casas o en las mismas pocetas lavaban la ropa. Además, por medio de guaduas la conducían hasta ciertos puntos. También era conocido un vecino llamado Fidel Aguiar quien dentro de su propiedad tenía un nacimiento de agua, él la compartía con los vecinos quienes iban hasta allá a cogerla en baldes. “Abajo donde vivíamos (El Hoyo), había un tanque inmenso y cuando llovía con esa agua nos íbamos defendiendo y los que vivían cerca iban allá a lavar la ropa. Había una poceta donde caía agua de la acción comunal y la gente se iba para allá a cogerla” (Entrevista a María Olga Zapata. Abril 21 de 2022)

El tema del agua siempre fue complejo para los habitantes del barrio, la servidumbre del agua que pasaba por las fincas Loyola y Mirella, mencionadas anteriormente, era frecuentemente contaminada con pantano y excrementos de animales. En los años 60, posterior a la creación del acueducto, se presentaron varias denuncias en las cuales los vecinos manifestaban que había personas que hacían daños en la parte alta de éste derramando excrementos de animales y también obstruyendo la tubería (Archivo Central de Envigado. Caja 268. Carpeta 581.) Este tipo de daños era común que se presentaran cuando los vecinos tenían entre sí alguna rencilla y aprovechaban la importancia del tema del agua para afectarse. En 1975 se organizó el alcantarillado que pasaba solo por la calle principal y que más adelante se entregó a Acuantioquia para su administración (Documentos inéditos reunidos por los vecinos del barrio según la historia oral)

Escuela San Rafael

Escuela San Rafael, 2022.

Fue una obra muy esperada por la comunidad, y se hizo posible en 1968 gracias a la donación de un terreno por parte de la Parroquia de San José. Aunque el barrio contaba con el kínder de doña Concha, muy recordado por los vecinos y de los barrios colindantes, era necesario suplir la necesidad de tener una escuela propia que además beneficiaría a niños de la localidad. El terreno mide 1.139 metros cuadrados y la comunidad se unió para empezar a levantar la nueva escuela mixta y evitaría que los niños fueran a otras escuelas fuera del barrio. Se realizaron aproximadamente 27 convites en los que participaron entre otros Carlos Isaza, Alfonso Ramírez, Humberto Restrepo, Francisco Ruiz y Ramón Serna. Además, existía una junta proescuela que estaba conformada por: Félix Múnera (JAC La Mina) Francisco Luis Zapata (JAC San Rafael) Humberto Restrepo (JAC San Rafael) Juan Castañeda (JAC La Mina) Alberto Miranda (JAC La Mina) (fuente: Periódico Voz de la 6, edición uno, Julio de 2014).

Inicialmente llamada Concentración Mixta San Rafael, fue fundada por resolución departamental en 1970. Inició clases el día 7 de mayo del mismo año, su primera directora fue Rosa Elvira Gallego y la primera profesora fue Laura Gómez. A la escuela asistían niños de barrios cercanos como La Mina, San José, la Florida y José Manuel Restrepo. Elsy Velásquez fue su segunda directora y ejerció esta labor hasta 1998. Para 1979 y dado el aumento en el número de estudiantes el plantel contaba ya con 14 profesores (Periódico Voz de la 6, edición uno, Julio de 2014).

El 19 de diciembre de 2007 se inauguró el nuevo bloque con 12 salones de clase construidos, en ese momento había 619 estudiantes, 19 profesores, un coordinador, una bibliotecaria, una secretaria, 2 profesores del Inder, 2 profesores de inglés en la jornada complementaria y 2 empleadas de servicios generales. Esta ampliación fue realizada por el municipio de Envigado por medio de Obras Públicas. La escuela pasó a llamarse Escuela Urbana Integrada San Rafael y actualmente hace parte de la Institución Educativa Comercial de Envigado.

Personajes recordados del barrio San Rafael

Dentro de los personajes recordados del barrio están: Leonel González a quien le decían Orgullo, era un zapatero, sabía mucho de cultura general y de música, era una persona muy culta, se podía conversar con él de cualquier tema, era un gran conocedor.

Gabriel Castrillón

También recuerdan a Darío Popo, les tiraba piedras grandes a las mujeres, al parecer tenía una enfermedad mental y a las mujeres les daba mucho miedo cuando se lo encontraban en la calle porque las atacaba. Aguantioquia, era el que les ayudaba en el barrio a solucionar todos los problemas del agua porque trabajaba en esta empresa. Han sido muchos los personajes que con el paso del tiempo han tenido una recordación especial en el barrio, sobre todo aquellos que hicieron parte de la fundación del barrio, los líderes y liderezas que impulsaron el crecimiento y creación de tantos proyectos que beneficiaron a la comunidad.

Leonel González
Israel Pajón y doña Angelica
Enrique y Pacho Zapata.

Tipo de vivienda

casa de Daniel Cañaveral, barrio San Rafael (Envigado)

Los primeros pobladores del barrio construyeron la vivienda tradicional de campo de un solo piso, con paredes de tapia o bahareque, techos en madera, tejas de arcilla, patio central, solar y letrinas al fondo de la casa. En algunos casos tenían para ponerle la baldosa y otras veces se quedaba en tierra. Este tipo de casas ya no se conservan, salvo la de don Humberto Restrepo, que tiene la mayoría de sus características iguales que cuando se construyó, aunque se cambiaron las letrinas por unidades sanitarias y ya no cuenta con el solar. Otras han tenido grandes cambios en su estructura, se han ampliado y ahora son casas completamente diferentes pero que siguen conservando la esencia de las familias que las habitaron y les dieron vida.

Otro ejemplo de esas primeras casas es el de la familia Zapata, Orfa nos contó que su papá “… compró un terreno grande en San Rafael y empezó a hacer una casita en El Hoyo. Era una casita de tablitas, era pura tierra, como casa de montañerito como se dice. Y le dijo a mi mamá que él ya había hecho una casita para que nos pasáramos para San Rafael y mi mamá le dijo, a bueno vámonos para allá” (Entrevista a María Olga Zapata)

Los padres de Orfa se llamaban Jesús María y María Mercedes, ellos llegaron de San José de la Montaña y tuvieron su primera casa en El Hoyo, luego se pasaron para una casa más grande, en el mismo barrio, construida con materiales más adecuados por su hermano Francisco Luis, donde podían vivir más cómodamente con sus 7 hermanos.

Con los cambios que ha tenido el barrio y el aumento de sus habitantes puede verse ahora algunas casas con materiales como ladrillo y cemento, tejas de zinc o Eternit de dos o tres pisos, puertas y ventanas que combinan materiales como el vidrio, el hierro y el metal. Hay algunos de los sectores del barrio que tienen un acceso por medio de escaleras porque al ser tan empinado el terreno se dificulta construir caminos pavimentados, por ejemplo, El Hoyo, que fue un sector de un origen humilde.

Actividad económica

En sus inicios, la actividad económica principal del barrio fue agrícola, se cultivaba plátano, yuca, café, frutas, entre otros, para poder alimentar a las familias y en algunos casos se vendía el excedente. No olvidemos que la llegada de una gran cantidad de personas al barrio fue motivada por la actividad económica generada por Rosellón, donde las personas conseguían trabajo como obreros, vigilantes, cocineros, secretarias, etc. Es el caso de María Olga Zapata a quién todos llaman Orfa. Ella a la edad de 22 años empezó a trabajar en la empresa, en el año 1957, se jubiló en 1990. Con el paso del tiempo y el crecimiento del barrio cambia la actividad económica a una más ligada al comercio local, enfocado en satisfacer las necesidades básicas de la comunidad; podemos encontrar tiendas, revuelterías, carnicerías, peluquerías, panaderías, graneros, bares, papelerías, etc. Muchos de los antiguos trabajadores de Rosellón ya están pensionados, algunos tienen alquilada una casa que les genera un ingreso y otros, los más nuevos, trabajan en otras empresas del área metropolitana en todo tipo de cargos.

Como nos muestra el cuadro anterior, para 2015 había 1.978 viviendas, de éstas un total de 1.042 eran arrendadas, 919 eran propias y 53 estaban en otras categorías. De esas 1.978 viviendas solo 11 no contaban con el servicio de acueducto.  Este estudio dejó ver que había más familias que viviendas, y también, que 1.911 de esas viviendas correspondían a casas o apartamentos y un total de 67 eran cuartos.

Cancha de futbol San Rafael

Cancha de futbol San Rafael, 2022.

El espacio que ocupa el Parque Cancha San Rafael es de 26.900 m2. Este lote pertenecía a un vecino llamado Emilio Ruiz, quien era un gran benefactor del barrio donando varios terrenos para espacios comunitarios, otro de ellos, el lugar donde estaba el tanque de agua del acueducto y el espacio donde está la gruta de María Auxiliadora en la vía principal.

La gestión de este espacio inició con una asociación de padres de familia de la Escuela San Rafael a la cual pertenecían, entre otros, Francisco Luis Zapata y Hernán San Pedro. La asociación realizaba festivales y muchas actividades para sostener la escuela. Desde la asociación de padres surge la idea de la cancha deportiva para la comunidad (Entrevista con Alfonso Hernández. San Rafael parte alta. 18 de mayo de 2022.)

El señor Emilio Ruiz pertenecía en ese momento a la JAC de San Rafael (El Plan) y se le propuso que ese terreno, que era suyo, fuera destinado para la cancha y don Emilio aceptó y realizó la negociación con la administración municipal el día 16 de enero de 1986 traspasando la propiedad de don Emilio a la administración municipal en la notaría 2da de Envigado por un valor de $2.300.000.

El pago por parte de la administración fue demorado, pero se logró su construcción que tomó 4 años, los primeros partidos de fútbol se realizaron en 1990 durante un torneo en el que participaron 10 equipos.

Equipo de futbol, años 1980

A partir del año 2015 la cancha fue remodelada con grama sintética y ahora el INDER es el administrador. Esto generó un cambio grande en la manera como este espacio se concebía, ahora los vecinos deben solicitar permiso para el uso de la cancha lo cual cambia por completo las dinámicas barriales en torno al esparcimiento, a la espontaneidad del juego y de apropiación de los espacios comunitarios.

 A nivel deportivo son muchas las actividades diferentes al fútbol, a las que pueden acceder los habitantes del barrio actualmente, ajedrez, baloncesto, fútbol, hidroaeróbicos, lucha, musicoterapia, yoga, tenis, entre otros, conforman una amplia posibilidad de esparcimiento y aprendizaje.

Biblioteca Comunitaria: «Álvaro Velásquez Cano»

La biblioteca surge como una necesidad en el barrio para los estudiantes principalmente, quienes debían ir hasta el centro de Envigado para consultar textos para hacer sus tareas. El concejal Carlos Ossa hizo una gran mediación en este aspecto con el alcalde del momento para buscar los recursos necesarios para tener este espacio. En 2004 fue inaugurada la biblioteca que lleva el mismo nombre del alcalde que propició su construcción (Periódico Voz de la 6. Segunda edición, agosto de 2014)

A nivel cultural el barrio en este momento no tiene grupos artísticos conformados, pero haciendo parte de la gran comunidad de la zona 6, conformada por los barrios San José, El Salado, Chingüí y La Mina, cuenta con una buena representación con la Banda Músico Marcial, la Banda La Mina, la Orquesta Tropical, la Banda Músico Marcial El Salado, además de la realización de Taller de manualidades, Talla en madera, Taller de artes plásticas, Pintura al óleo, Taller de baile, entre otros. Estas actividades buscan fortalecer las capacidades de los habitantes de los barrios que conforman la zona, apoyar sus intereses y permitirles el acceso a programas que estén más cerca del lugar que habitan sin tener que desplazarse hasta la parte céntrica de Envigado.

San Rafael Parte Alta

Este sector del barrio está ubicado en la parte más alta de la montaña. Allá arriba tienen su propia parroquia, su sede de acción comunal y su propio acueducto. Comienza a partir de la escuela para arriba y a diferencia de la parte baja, o El Plan, como le llaman los vecinos al otro sector del barrio, esta tiene unos grandes edificios construidos recientemente que cambian mucho la visibilidad de las casas viejas hacia las montañas y le dan un aire de barrio completamente diferente a ese que nació hace más de 60 años. Mientras que el sector del Plan se conserva como un barrio más tradicional al que aún no se le nota mucho la llegada de las grandes edificaciones de apartamentos.

Don Alfonso Hernández es un vecino de la zona 6, que nació y se crio en Envigado y ha vivido en diferentes barrios y además es nieto del famoso personaje del barrio Juanito Picacho. Vivió en Las Antillas, después en La Mina Parte baja y finalmente en San Rafael. Alfonso ha sido miembro activo de las juntas de acción comunal de estos barrios desde que era muy joven. Junto con Armando Cataño, un periodista, quien fundó el movimiento comunal en las Antillas, anteriormente llamado Loma de San Rafael, hicieron sus primeros movimientos en pro de la comunidad. Como el nombre de los Barrios era parecido decidieron llamar a la Junta de acción comunal de la Loma Acción Comunal José Miguel de la Calle.

Cuenta Alfonso que San Rafael comenzaba en la Iglesia de San José hasta la parte alta de la montaña, unido con La Florida y con San José La Estatua. Cuando se separó el barrio en parte alta y parte baja también cada sector tiene su junta de acción comunal, la de la parte alta lleva el nombre Junta de Acción Comunal José Manuel Restrepo.

Aproximadamente en el año 1972 do Alfonso llega a vivir en san Rafael y poco tiempo después ya era presidente de la JAC y estuvo a su servicio por más de 20 años. Cuando llegó allí la subida principal para el barrio era un camino de herraduras, no había servicios públicos de ningún tipo, solamente había 4 casitas, siendo la suya de las primeras, que llevaban la energía desde La Mina por medio de guaduas.

El barrio era muy atrasado sobre todo por la falta de servicios, pero la Junta se encargó de gestionarlos.  “El agua era muy poquita, bajaba por las fincas y los dueños del agua eran los dueños de las propiedades y vendían los terrenos con el derecho al agua. Aquí no llegaba el que quería sino el que podía, por el tema del agua. Las reuniones de la Junta se volvían una machetera cuando se hablaba de eso” (Entrevista con Alfonso Hernández. Barrio San Rafael parte alta. 18 de mayo de 2022.)

En esa época, cuando Alfonso era presidente de la JAC el municipio le ponía a disposición transporte los fines de semana para hacer visitas a todos los barrios de Envigado, en esas visitas miraban cuáles eran las principales necesidades, cómo se invertían los materiales que aportaba el municipio para obras, conversaban con los vecinos y los demás encargados de juntas.

En algunos documentos de La Junta Coordinadora de Acción Comunal puede verse los diferentes aportes que la administración municipal hacía a las distintas Juntas de Acción Comunal. Al barrio San Rafael en octubre de 1973 se le entregaron 50 bultos de cemento y 10 atanores de 6 pulgadas.(Archivo Central de Envigado. Caja 934. Carpeta 121.)

Fue por medio de estos aportes y a la gestión realizada por las Juntas que pudieron terminar la vía principal del barrio.

Alfonso es uno de los líderes más veteranos y que aún vive, menciona a otros dirigentes como Pedro Nel Botero, Pedro Santamaría, Tiberio Ochoa, Carlos Bolívar y Domingo Muñoz, entre muchos otros. Considera que formó líderes en el barrio que después se encargaron de continuar con la labor del trabajo comunitario. Cuando decidió terminar su labor en la junta, Alfonso sacó Personería Jurídica del acueducto independizándolo de la misma y actúa como su representante legal actualmente.

El barrio cuenta con dos aguas, la de EPM y la del acueducto rural comunitario. Éste viene desde la cordillera hasta cierta parte por cuencas, luego llega a los tanques de represamiento y al barrio llega repartido por tubería. Este servicio lo tienen actualmente 95 propiedades antiguas que además cuentan con el servicio de agua potable de EPM mientras que las viviendas nuevas tienen solo servicio de EPM. Los miembros del acueducto comunitario pagan una cuota mensual que ayuda al sostenimiento del mismo y a pagar mantenimiento y arreglos o imprevistos, esta agua no es tratada y no cuentan con medidores en las viviendas. El agua de EPM es tratada en la planta de Ayurá.

La parte alta del barrio tiene cerca la parroquia santa María de Nazareth, ésta corresponde al barrio La Mina, pero las dinámicas de encuentro de los barrios en sus límites han hecho que sean muchos de los vecinos de San Rafael quienes la frecuenten y participen en ella puesto que no tienen otra parroquia cercana y porque también se sienten identificados con su historia o hicieron parte de su construcción.

Inicios de la parroquia Santa María de Nazareth. Archivo fotográfico parroquial.

En la fotografía anterior puede verse los inicios de la parroquia en el barrio La Mina, se realizaron allí en esta capilla improvisada eucaristías y todo tipo de eventos religiosos hasta que la familia Uribe ofreció un lote de su finca llamada Nazareth para la construcción del templo. En su construcción participó de manera activa la comunidad y de la mano del Pbro. John Arango Tobar quien los acompañó hasta el año 2006.

El Barrio San Rafael es identificado por el Departamento Administrativo de Planeación con el número 4 entre los 39 barrios que conforman el área urbana del municipio de Envigado. El plan de Desarrollo Municipal de 1991, lo integró al listado de 45 barrios que conformaban en ese entonces el municipio, los cuales estaban organizados en 4 comunas. Tras la implementación en el año 2005 del Sistema local de planeación, y su ajuste en 2012, el barrio San Rafael fue integrado a la Zona 6 del municipio de Envigado (Gaviria, Carlos León. Texto inédito Historia del barrio San Rafael.)

Reflexiones finales

  • El barrio San Rafael junto con los barrios que conforman la zona 6 tienen una conexión histórica e interrelacional muy importante desde principios de siglo XX, que casi desdibuja los límites geográficos entre ellos existentes, gracias a una situación común que los une, que fue su llegada allí en busca de trabajo y en busca de lotes económicos para vivir con sus familias.
  • La relación del barrio con la empresa Rosellón es primordial para entender las dinámicas comunitarias que se daban y la interacción que los empleados y obreros tenían entre sí. Esta relación en muchos casos propició la realización de las principales y más necesarias obras con las que cuenta ahora la comunidad.  
  • A las necesidades que no se podían cubrir en el barrio se les buscaba solución en barrios aledaños como es el caso de la asistencia de los habitantes del barrio a la parroquia San José; la asistencia de los niños de todos los barrios aledaños a la Escuela San Rafael y la asistencia al centro de Salud de La Mina, además, las heladerías o espacios de diversión y deporte con los que tampoco contaban algunos barrios.

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