historia de Iglesia de San Jose

Por Johana Osorio, historiadora

La Iglesia y Templo de la parroquia de San José, es hija mayor de la Parroquia Santa Gertrudis La Magna de Envigado,  la cual fue erigida canónicamente por la Arquidiócesis de Medellín, mediante Decreto Arzobispal 693 del 16 de diciembre de 1955.

Fue declarada como bien patrimonial de valor histórico – arquitectónico del Municipio de Envigado en el Plan de Ordenamiento Territorial, aprobado por el Concejo Municipal según Acuerdo 015 del año 2000. Técnicamente está construida con una arquitectura muy sobria, sin ornamentación, en un estilo neogótico con arcos ojivales y pórticos que le dan estabilidad estructural. Con una sola torre y tres naves: central, derecha e izquierda y, en la parte exterior, posee contrafuertes a cada lado que soportan toda la estructura (Arquitecta María Isabel Velásquez, agosto de 2018)

Su origen se remonta a 1945, cuando el templo de la Iglesia de Santa Gertrudis se estaba quedando pequeño para el creciente número de su población que asistían fervorosamente a las celebraciones litúrgicas, especialmente en Semana Santa y fiestas patronales. Desde la prensa de la época se hacía eco de la necesidad de construir un nuevo templo en Envigado, a razón del aumento de la población que estaba cerca de 25.000 personas.

Para uno de los colaboradores de Ceibas, órgano de la Sociedad de Mejoras Públicas, el  templo de Envigado no tenía la capacidad de albergar a este número alto de feligresía y por eso “las fiestas patronales y de Cuarenta Horas y las mucho más concurridas de la Semana Santa, tiene que pasar desapercibidas para un gran número de personas que, aunque quisieran asistir, se ven cohibidas por lo bochornoso, antihigiénico y aun anticristiano que resulta el permanecer una y una y media horas en lugar completamente atestado de gentes, en número mayor al que puede alojar el recinto sagrado”[1].

Para el padre de la Parroquia Santa Gertrudis, Jesús Antonio Duque Rivas, el aumento de la población de la ciudad era notorio y el templo cada vez se quedaba más pequeño para los feligreses, por eso consultó con la población la posibilidad de ensanchar la iglesia del parque. Muchas fueron las personas que aseguraron que la idea de ensanchar el emblemático recinto religioso era descabellada, puesto que sería arruinarlo por completo y su costo se elevaría casi a la suma con la que se podría construir uno nuevo[2].

Para “Estanislao”, seudónimo del autor del artículo y feligrés de la Parroquia de Envigado y colaborador de Ceibas, el argumento de que el templo se quedaba pequeño para la feligresía no era válido, puesto que “aun cuando tuviera Envigado varios templos las fiestas patronales tendrán que celebrarse en el que está dedicado a la patrona, como también las principales funciones de Semana Santa por ser este, el templo parroquial”[3].

Además, argumentaba que Envigado pronto tendría la Capilla del Asilo, la Capilla del nuevo Hospital del Municipio, la Capilla del Colegio de las Reverendas Hermanas y muy posiblemente, la del Patronato de la Fábrica de Rosellón. A cambio, Estanislao sugería al Padre Duque que “para comodidad e higiene de los fieles, se sirva hacer abrir las ventanas del Templo en esas funciones de mayor concurso, para que el aire se renueve, como también hacer retirar el reclinatorio en forma de vería que rodea el altar del Sr. De la Piedra para que los fieles puedan con mayor amplitud entrar y salir por la nave del Resucitado”[4].

A finales de noviembre de ese año, varios ciudadanos, entre ellos personalidades de Rosellón, Grulla, Rey Sol, La Bota del Día, Talleres de don Jorge Álvarez y otros como don Luis Palacio, don Jorge Sánchez, don Jacob Jaramillo, artesano de zapatos; don Esteban Carmona y don Misael Osorio, imaginero, concejal y miembro de la junta de fábrica de Santa Gertrudis; además del Alcalde, Antonio Foronda y los funcionarios de la administración municipal, enviaron un memorial al padre Duque, con el fin de que este intercediera ante el arzobispo de la arquidiócesis para que se aprobará la construcción de un nuevo templo en Envigado. Los firmantes de esta misiva ofrecieron con entusiasmo su apoyo al padre Duque y prometieron ayuda moral, material y pecuniaria[5].

El 20 de mayo de 1947 la junta de la Iglesia de la parroquia Santa Gertrudis envío al Arzobispo, el memorial de los vecinos acompañado de una resolución donde se expresaba que por el aumento de la población no estaba demasiado lejos la necesidad de dividir la parroquia en dos. Además, se hizo alusión al terreno donde se pensaba construir el nuevo templo y se pidió aprobación para que Francisco Restrepo Molina, médico y filántropo de Envigado; Julio Uribe Estrada, propietario de la Farmacia Colombia; Aquilino Saldarriaga Ochoa, personaje ilustre del municipio. Nemesio Álvarez, ilustres concejales; y Pastor Garcés Londoño, comerciante, literato, miembro de la sociedad Jesús de la Buena Esperanza y periodista empírico de Envigado conformarán la Junta de construcción. Este último como tesorero[6].

El 29 de mayo de 1947, la Curia dio licencia para la construcción de un nuevo templo y aprobó todos los puntos expuestos por la junta de la iglesia, como fue el terreno y la junta de construcción.

Uno de los aspectos importantes para construir el nuevo templo fue la consecución del sitio y los terrenos para su construcción. En 1945 la familia González Arango ofreció un terreno en la finca el Guáimaro (cerca de la fábrica de Tejidos Rosellón), pero fue rechazado debido a que no tenía espacio suficiente para la plaza y la casa Cural[7].

El padre Duque y la junta de la iglesia decidieron entonces construir el templo en un terreno llamado el Llano, que las señoritas Elvira y Lucrecia Rendón Bolívar habían cedido en muy buenas condiciones[8] en  1944, quienes, según don Iván González, eran fervientes devotas de San José, por lo cual el nuevo templo lleva el nombre del santo[9]. El señor González fue por varios años concejal de la ciudad, miembro de una de las principales familias pobladoras y benefactor de la iglesia Santa Gertrudis.

Las razones expuestas por la junta para construirlo allí eran que dicha “propiedad es suficiente para una gran iglesia con sus dependencias y comodidades necesarias, casa cural y otras obras más”. Además, “está situada a unas doce cuadras del actual templo parroquial y a unas cuatro cuadras de la fábrica de Rosellón que tiene alrededor de tres mil trabajadores y con tendencias de seguir aumentando cada día, y que es el barrio donde más casas se construyen y hacia donde más se extiende la población”[10]

Del nombre San José

La ubicación del terreno de las señoras Rendón fue el más adecuado para la construcción del templo, la casa cural y la plaza, porque se encontraba cerca de la Fábrica de Tejidos Rosellón, que para el momento de los inicios de la construcción contaba con más de 3000 trabajadores entre empleados y obreros que demandaban abrigo espiritual, pues tenían largas jornadas de trabajo y la parroquia Santa Gertrudis quedaba muy lejos de la fábrica.

La iglesia y las costumbres católicas se convirtieron en aliados de la industria para obtener un mejor control sobre los obreros. De acuerdo con Londoño (2004) se realizó una constante campaña moral, social y religiosa, con ayuda de las diferentes organizaciones católicas, en especial de la Acción Social Católica y los órganos de prensa como El Obrero Católico, además de la labor de varias comunidades religiosas como los Jesuitas, las Hermanas de la Presentación, los Hermanos Cristianos o Lasallistas. Esta labor era complementada con la acción de la Juventud Católica, la cual preparaba a los jóvenes varones para la defensa de la Iglesia y la propagación de la Doctrina Social Católica entre el medio obrero[11].

Estas acciones de la Iglesia, combinadas con las medidas de los empresarios, que se centraron en los “beneficios sociales y laborales”, y un paternalismo empresarial y un asistencialismo comunitario; dieron como resultado una serie de prestaciones sociales y unas obras de infraestructura como los barrios obreros, la clínica o centro de salud, el Patronato de Obreras, las Cooperativas de trabajadores, las escuelas públicas, los periódicos y las revistas; con el fin de mantener a los trabajadores sumisos y optimizar la producción, así como para prevenir la infiltración de las ideas y partidos comunistas. Por otro lado, se introdujo una ideología del trabajo, de naturaleza religiosa, en la cual, la responsabilidad, el deber y el amor por la empresa y el patrón (como familia y comunidad cristiana) primaban en las relaciones laborales y sociales[12].

Para don Fernando Rojas, colaborador de la Parroquia San José, la cercanía a la Fábrica también influyó en nombrar como patrono a San José, por ser el abogado de los obreros[13]. Sacramento Garcés, el historiador local y de la época, se atribuyó la idea del nombre a la parroquia nueva en su monografía de Envigado, debido a su “calidad de secretario y archivero de la Parroquia y amigo personal del sr. Cura (Duque)”[14].

Su primer párroco, Antonio José González, comentaba en 1956 sobre su labor en el medio obrero y sus creencias religiosas: “solo me resta por decir que anhelo, con todas mis fuerzas, el mejoramiento permanente de la vida espiritual de la parroquia, así como el mejoramiento material de varios miles de obreros que componen mi grey y cuyo fervor y entusiasmo religioso me ha llenado siempre de satisfacción y de orgullo”[15]

 

Construcción del templo

El diseño del templo de San José estuvo a cargo de la firma de ingenieros y arquitectos “Colombiana de Construcciones”, entre ellos Aníbal Ochoa Mejía y Orlando Hurtado Restrepo[16]. Si bien se desconocen las razones puntuales por las cuales fue construida en estilo neogótico, diferentes estudios resaltan que este estilo estaba de moda. De acuerdo con Checa-Artasu (2012), en Latinoamérica el estilo neogótico en la arquitectura religiosa, fue una constante entre el último tercio del siglo XIX y primera mitad del siglo XX, convirtiéndose en un símbolo del equilibrio entre la jerarquía católica y el gobierno[17] Esta afirmación se explica, porque los templos construidos en este estilo se convirtieron en hitos urbanos por su monumentalidad, lo que se relaciona con la importancia que se le dio al papel de la iglesia en la construcción de los estados nacionales y como lo eclesiástico se incorporó a los gobiernos con el fin de mantener unos valores cívicos y políticos sustentados en la doctrina católica[18].

Varias son las Parroquias en estilo neogótico que se construyeron en Medellín y Antioquia, en especial a principios del siglo XX, entre ellas están la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario (Don Matías) (1926-1970), la Iglesia Nuestra Señora de las Misericordias (Barrio Manrique) (1921-1931), la Basílica Menor de Nuestra Señora del Carmen (Frontino) (1922-1941), la Iglesia Sagrado Corazón de Jesús (“Barrio Triste”) (1923-1930), la Iglesia Jesús Nazareno  (1941-1953) y la Iglesia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro (Barrio San Diego) (1945-1951) entre otras.

Los ingenieros de Colombiana de Construcciones midieron el terreno, pusieron cuatro estacas, una en cada esquina, y entregaron los planos a Jesús María Vélez (alias “Suso” Vélez), para que empezara la construcción del templo. Don Suso era un albañil de origen campesino que había participado en diferentes trabajos en la ciudad de Envigado como la Capilla del Señor Sacramentado de la Parroquia Santa Gertrudis la Magna y aunque “no tenía capacidad para hacer esa iglesia, no se equivocó en nada”, según su hijo Israel [19].

Cuenta Fernando Rojas que al principio hubo lo que se llamaba convites que traían piedras de la Quebrada la Ayurá para hacer los cimientos. Los adobes y tejas los trajeron de Tejares San José, ubicado en Guayabal y de propiedad de Manuel Londoño, quien también era dueño de la Ferretería de Envigado. El adobe que se producía, de un quemado especial, con medidas de 42 cm y otro de 40 cm, que ayudaba para unirlos mejor con la mezcla[20].

Los métodos de construcción fueron muy rústicos, no se utilizó hierro y los andamios eran hechos en guadua, regalada de don Félix y don Norato Correa (los famosos locos correa), amarradas con alambre. Los muros eran grandes y las columnas eran de 80 con 1,20 mts. Los trabajadores de la obra no superaban las diez personas, entre ellos don Suso y su hijo Israel, a los cuales les pagaban los sábados cada ocho días en el Almacén El Ideal de Don Pastor Garcés, gran colaborador de la Iglesia.[21]

En la construcción fue fundamental las donaciones amplias y constantes de los feligreses, especialmente de los obreros y administradores de la Fábrica de Rosellón. Cuentan que el Padre Antonio José González Arango subía todos los viernes a pie, desde la Iglesia Santa Gertrudis, a recibir las donaciones que los obreros de Rosellón daban cuando recibían su salario[22]. Así lo recuerda don Iván, que su tío (el padre González) madrugaba para San José y se sentaba en un taburete con una ponchera a tres metros de distancia de la Portería de Rosellón.  De igual forma, las ventas de empanadas y bocadillos en un kiosko que hacían las señoras devotas como su tía Margarita González, Lorenza Uribe, Josefa Montoya, Ana Rojas (tía de don Fernando Rojas), Ramón González y otros de apellido Vasco y López[23].

Otra fuente de financiación del templo fue la entrega a la parroquia de san José de la mitad del dinero de la venta del edificio del Colegio que tenía santa gertrudis a la comunidad de los Hermanos de la Salle, por medio del decreto del arzobispo Caycedo. (Entrevista al padre Jesús Antonio Duque, julio de 1956, Revista cultural “Envigado”, No. 1, pág. 22)

Aun sin estar terminado el templo, algunos padres de la Iglesia Santa Gertrudis como el padre Jaramillo y el padre Fabio Arango decían misa en un altar que hacían en un corral con canes y una mesa[24]. Una vez terminadas las naves laterales, el padre Duque solicitó a la Curia el permiso para celebrar misas los domingos y días festivos. Dicho permiso fue concedido el 7 de noviembre de 1952[25].

El primer párroco de la Iglesia San José fue el padre Antonio José González Arango, quien se posesionó el 29 de enero de 1956[26]. Perteneciente a una ilustre familia envigadeña que estuvo vinculada al progreso y bienestar de la ciudad, el padre González hizo su carrera sacerdotal en el Seminario de Medellín y fue ordenado por Monseñor Manuel José Cayzedo el 17 de marzo de 1923. Fue sacerdote de Angelopolis y Sabaneta, antes de pertenecer a la Iglesia Santa Gertrudis, donde se desempeñó como padre hasta que Monseñor Joaquín García Benítez, Arzobispo de la Arquidiócesis de Medellín, lo nombró como sacerdote de la Parroquia San José el 16 de diciembre de 1955[27].

El padre González comenzó a celebrar misas los domingos a las cuatro y treinta de la mañana para los trabajadores de Rosellón del turno de la noche, según don Fernando, “para que se fueran a dormir tranquilos y no se tuvieran que preocupar por nada, ni por levantarse para misa”[28].

Su terminación

Después de haber sido erigida en parroquia (1955), la Iglesia San José pasó legalmente a ser poseedora de los terrenos donde estaba construida, incluso de otras propiedades, mediante la Escritura 3261 del 4 de julio de 1956 de la Notaría Tercera de Medellín. Por medio de ese título, la Parroquia Santa Gertrudis traspasó los terrenos adquiridos de las hermanas Rendón, una casa de habitación situada en el barrio Uribe Ángel (escritura 34 de 1952) y un lote de terreno de 10 varas de frente por 20 varas de centro situado en la manzana cinco del barrio Uribe Ángel (Archivo Parroquia San José, escritura 621 de 1954 /Envigado).

Según escritura 1507 de 1962, la parroquia San José adquirió terrenos de la urbanización el Guáimaro de la familia González Arango. De acuerdo con la Tesorería de Rentas del Municipio, la Parroquia San José tenía a su nombre los siguientes inmuebles en 1968: Loma San Rafael, La Sebastiana y 4 lotes del Guáimaro (Archivo Parroquia San José)[29]. En 1989, el padre Enrique Bonilla Arenas, vendió a los señores Hernán Gómez y Harivadan Shar el terreno de forma triangular ubicado al lado izquierdo de la Parroquia San José, hoy Urbanización Villas de San José (Escritura 4.530, Notaria Sexta de Medellín)[30].

Con la ayuda del padre González y la generosidad de los envigadeños, el templo de San José fue terminado totalmente más o menos en 1960. Las puertas fueron hechas en cedro por el ebanista envigadeño Don Alfonso Carmona, los vidrios de las ventanas los trajeron de España, los arcos de las puertas principales fueron hechos en piedra bogotana, lo mismo que los confesionarios, la cruz del altar, el púlpito y el comulgatorio. Las campanas fueron donadas por la Fábrica de Rosellón en 1953[31] y la maquinaria del reloj fue traída del taller de mecánica industrial San Rafael de Medellín[32].

Con el nuevo templo, en especial desde 1952, los habitantes de aquella parte de la ciudad tanto urbana como rural, ya no tenían que bajar a Santa Gertrudis a recibir los servicios litúrgicos. Sin embargo, la atracción del viejo templo seguía, pues según cuentan los vecinos de la zona seis de Envigado: “los habitantes continuaban bajando a misa descalzos, con los pantalones remangados y las batas levantadas” [33].

La casa cural

Entre 1965 y 1967 se construyó la casa Cural. El padre González quería una casa grande, de dos pisos, con corredor, muy bonita, al lado izquierdo del templo (donde hoy está la Urbanización Villas de San José), pero por razones desconocidas, fue construida al lado derecho por Don Iván Vélez (hijo de Suso Vélez). Dicha construcción fue hecha en un terreno con poca firmeza, porque allí habían tirado toda la tierra sobrante del terreno donde construyeron el templo, por esta razón se empezó a deslizar la tierra una vez se abrió la carretera para San Rafael, hoy carrera 30 Sur. En los años noventa, la casa comenzó a ceder y se tarjaron sus paredes (entrevista personal con don Fernando Rojas, 31 de julio de 2018). Por lo anterior, en 1999, el padre Carlos Mario Ochoa Gómez reconstruyó la casa cural poniéndole unas columnas de 30 mts para que cogiera firmeza, además la administración municipal construyó el muro de contención alrededor de ella, sobre la carrera 30 Sur [34]. Doña Marta Rosa Rendón de Bolívar y su esposo Libardo Antonio Bolívar, vecinos de la parroquia, donaron un lote de terreno situado en el paraje la Tablaza en el Municipio de la Estrella, para ayudar económicamente al padre con la reconstrucción de la casa cural (Notaría Primera de Envigado, Escritura 4064 del 23 de diciembre de 1999)[35]

Reformas al templo

Si bien la Iglesia San José ha sido admirada por su belleza y solidez arquitectónica, a lo largo del tiempo se le han hecho algunas reformas en su interior. Después del temblor de 1979 el padre Hernando Escobar le hizo poner vigas y columnas de amarre a la cúpula de la iglesia para darle mayor firmeza[36]. Alrededor de 1993, cuando estaba el padre Enrique Bonilla, se cayó el techo del Altar principal, porque se deterioró por los múltiples nidos de paloma que había encima. Esto ocasionó un daño en el comulgatorio que debió ser remodelado al igual que el techo[37]. Dicha remodelación fue empezada por el padre Bonilla y terminada por los padres Guillermo Zuleta y Fabio Carmona[38].

En tiempos del padre Bernardo Restrepo (2012-2014) se cambiaron las lámparas del interior del templo. Cuenta don Fernando que lastimosamente estas no duraron mucho y a la llegada del padre Nazareno Sánchez Rivera “se nos apareció un ingeniero, el padre le comento y le hizo poner unos reflectores para iluminar el altar”. Así mismo, el padre también hizo poner los vidrios faltantes en las ventanas e impermeabilizó las terrazas de los costados izquierdo y derecho, porque se estaban presentando filtraciones que afectaban los muros del interior del templo y en el 2017 se instaló nuevamente la cruz de la cúpula que se había caído. En este momento se adelantan las remodelaciones de la cafetería, un espacio que tiene la iglesia al lado izquierdo y que puede generar recursos para el manteniendo de la parroquia.

 

Urbanismo e inserción de la Parroquia en la comunidad

El terreno donde se construyó el templo estaba al lado de la calle que conducía a Rosellón, rodeado de fincas de plataneras y pasto con ganado, había muy pocas casas, en su mayoría muy rusticas. Al occidente, bajando para la Parroquia Santa Gertrudis, estaba el Barrio Mesa Jaramillo, el cual fue impulsado por accionistas de la Fábrica de Rosellón desde 1923 para dotar de vivienda a los empleados (Restrepo, 2017, p.106). Según cuenta don Fernando, Rosellón había hecho un barrio para los encorbatados (los empleados). En la actualidad, las casas de los empleados están en la manzana comprendida entre las calles 39 y 40 sur y las carreras 34 y 34 A (Ángel, Gente, 17 de marzo de 2017).

Al oriente se encontraban los sectores de La Última Copa, El Socorro, Los Chorritos, El Chispero, Primavera y la Pava que conformaban la vereda el Salado (hoy el barrio El Salado), además lo que se conoce ahora como Chinguí con sus fincas de agricultura y de recreo. Un paisaje muy rural, con caminos estrechos y de herradura.[39] Al Sur se empezaban a poblar, de forma más masiva, los terrenos cercanos a la orilla de la Quebrada la Mina y las fincas aledañas a esta que estaban siendo loteadas y vendidas a bajo costo, principalmente a los obreros y trabajadores de Rosellón, Grulla, Rey Sol y la Bota del Día.[40] Así mismo, en una loma, se encontraba un paraje de caminos entre matorrales, hoy San Rafael, el cual empezó a poblarse y crecer al mismo tiempo que la Parroquia San José. Y al frente o norte habían cultivos de platanares que iban hasta la Quebrada la Ayurá y el barrio “El Guáimaro”, también propiedad de los González Arango.[41]

La parroquia San José contribuyó, de manera significativa,  al desarrollo urbanístico de Envigado, especialmente a la conformación del Barrio San José y a la expansión de la parte Suroriental de la ciudad que desde antes de empezar el templo, se mostraba como un lugar para habitar, principalmente por los trabajadores y obreros de las diferentes industrias. Una vez terminada la construcción del templo, en 1960, se empezó a construir una urbanización al frente de la Iglesia y los vecinos del sector de San Rafael emprendieron la misión de hacer una carretera para comunicar a su comunidad con la carretera a Rosellón (hoy es la carrera 30 Sur).[42]

Entre las décadas del cincuenta y sesenta, la vereda El Salado y los sectores de la Mina, San Rafael y Chinguí se empezaron a organizar, primero en Centros Cívicos y después en Juntas de Acción Comunal, que les permitieron aunar esfuerzos para construir carreteras, acueductos, casas y escuelas, además de encementar vías y realizar obras sociales.[43]

Para los años ochenta y noventa el paisaje alrededor de la Iglesia había cambiado notoriamente, atrás habían quedado las mangas y los árboles frutales. Los sectores rurales se integraron a la zona urbana de la ciudad y sus habitantes ya no vieron la necesidad de bajar a recibir misa a San José, pues se habían construido dos nuevas iglesias: la Iglesia Santiago Apóstol por Decreto 34 del 31 de julio de 1986 en el barrio El Salado y la iglesia Santa María de Nazaret por Decreto 27 del 5 de agosto de 1996 en el barrio La Mina- parte alta (Directorio de parroquias de la Arquidiócesis de Medellín [en línea])

Con la construcción del parque San José a principio de los años ochenta, la parroquia se consolidó como un centro para el encuentro de la comunidad, tanto para las celebraciones religiosas como  culturales y recreativas. El lugar estaba ambientado con árboles, bancas y una estatua de San José muy cerca al atrio de la Iglesia. Así permaneció hasta el año 2014, cuando la administración municipal lo intervino notablemente.

El parque fue remodelado entre el 2014 y el 2015 con una inversión de 3800 millones de pesos y entregado a la comunidad en un acto conmemorativo el 5 de marzo de 2015. De acuerdo con el Alcalde del Municipio de Envigado, Héctor Londoño Restrepo “el parque da todas las condiciones para que la familias puedan venir a sentarse, a disfrutar”[44]. Con la remodelación se quitó la estatua de San José Obrero que estaba en la parte cercana al atrio de la iglesia y se colocó al costado izquierdo de la calle principal que sube para la Universidad de Envigado, gracias a la generosidad de la Familia Agudelo Salinas, vecina y colaboradora de la Parroquia.

Durante los trabajos de remodelación del parque cambiaron un poco las dinámicas del barrio y las fiestas religiosas se vieron afectadas. En palabras del padre Nazareno: “muchos feligreses dejaron de asistir a la parroquia de San José, porque fueron a otras parroquias ya que era muy difícil la entrada por el pantano, la incomodidad y el templo solo podía abrir una puerta”[45]

La remodelación del parque San José se hizo pensando en mejorar y modernizar la infraestructura  pública, con el fin de recuperar espacios que estaban siendo invadidos por carros, parqueaderos, negocios y ventas ambulantes. El objetivo de la administración municipal fue recuperar y propiciar el disfrute de la comunidad en este sitio[46].

Los diseños de la remodelación estuvieron a cargo de los arquitectos Alexandra Urrea y Javier Vera y el arquitecto John Jairo Henao fue el director de obra. En las medidas nuevas estaba el cambió de los pisos y enchapes del atrio, la plazoleta central y las escalas; la construcción de rampas para garantizar la accesibilidad de población con limitaciones físicas; iluminación LED, instalación de dos cámaras de seguridad, amoblamiento del espacio público con bancas,  basureras, jardines y arborización. Además se creó un nuevo espacio denominado la “Estancia de San José” conformado por andenes, bancas, bolardos, iluminación, arborización y jardín, donde se resaltó el pedestal y la escultura del santo (San José Obrero).[47]

 

Ornamentos, imágenes y fiestas religiosas

A la llegada del padre González, el templo estaba construido a medias, pues faltaban los arcos, el techo y todos sus acabados. Además, era necesario dotarlos de los ornamentos e imágenes propias para las celebraciones litúrgicas y para que fuera un templo digno como morada de Dios. El padre González dotó a la Parroquia de imágenes sagradas, ornamentos y trajo el sagrario que reposa en el altar derecho de la Iglesia.

Las imágenes religiosas de la Parroquia San José, en su mayoría fueron hechas en el taller de los Osorio, especialmente por don Pedro José Osorio y traídas a ella a partir de 1956, fecha en la que el templo se inauguró como iglesia parroquial.

Entre ellas están: El señor del triunfo, el Buen Pastor, María Magdalena, un Nazareno, La Inmaculada (donada por don Guillermo Tamayo), María Auxiliadora, Santa Gertrudis, San José Obrero, el pesebre y todos los apóstoles. Don Faustino Ruiz Correa, primer mayordomo de fábrica de la Parroquia, regalo el burrito y el asno; el Resucitado fue elaborado por el escultor Pedro Raduá y regalado por Don Julio Uribe; Uno de los Nazarenos y el Señor del Sepulcro (donado por don Guillermo Tamayo) fueron hechos por el escultor de Envigado Pablo Estrada, al igual que los retablos de las estaciones del Santo Viacrucis. El señor Guillermo Tamayo también donó el Cristo de la Cruz.[48] Cuenta don Iván que su familia pagó la restauración de dos o tres Jesús Nazarenos que eran muy feos, con rasgos muy bruscos[49].

En los últimos años se adquirió la imagen de la Madre Laura, idea impulsada por un grupo de oración devoto de la Santa, quienes mandaron a hacer la estatua a Ecuador, según Don Fernando, es la primera imagen de la Madre Laura tallada en madera que entró a Colombia[50].

Por el estilo sobrio del templo, el altar siempre ha sido muy rústico, sin ornamentos. Hace 10 o 12 años se construyeron unos retablos en madera para los altares laterales y en la parte central, construyó un altar en mármol de color crema[51].

En el 2013 se adecuó el salón detrás del altar como oratorio, en el cual se expone al Santísimo todos los jueves. Los decoradores de la parroquia adecuar on el espacio con un retablo hecho de madera e icopor con un ángel a cada lado del Sagrario y la imagen del Sagrado Corazón de María, quien fue obsequiada, hace 5 años, al padre Bernardo Restrepo por los descendientes de la señora Alicia Muñoz, vecina y colaboradora de la Iglesia. El sagrario del oratorio, que está hecho en madera, lo elaboró el padre de uno de los colaboradores de la Iglesia[52].

La mayoría de las imágenes religiosas que posee la Parroquia permanecen guardadas durante gran parte del año en los salones del templo, pues muchas de ellas solo salen en los días de fiestas patronales o en Semana Santa, donde los fieles las pueden admirar y venerar. En la Parroquia, la fiesta patronal se realiza todos los 19 de marzo en honor a San José y el 1 de mayo a San José Obrero. También se celebra la fiesta de la Virgen del Carmen, la Inmaculada y la Santa Madre Laura.[53]

La Semana Santa es una de las celebraciones más concurridas de la Parroquia. De acuerdo con don Fernando, “inclusive, lo que es jueves, viernes y sábado puede venir más gente que en Santa Gertrudis”. Según él, esta celebración es muy parecida a la de Santa Gertrudis, “las procesiones salen del mismo lugar, una arranca para arriba y la otra para abajo”.[54]

En las procesiones se cargan los diferentes Santos representando la pasión y resurrección de Cristo. De acuerdo el jesuita Alberto Múnera, las procesiones tienen por fin evangelizar el pueblo, a través de las imágenes que pasan por las calles y son veneradas por los fieles, quienes mantienen la firme convicción de que estas bendicen sus casas y familias.[55]

En el templo de San José llegan numerosos fieles a celebrar la Semana Santa, según don Fernando, “Llenar esta Iglesia es difícil, difícil, pero se llena”.

 

Consideraciones finales

Con una arquitectura muy sobria, sin ornamentación, la Parroquia San José es la única en su estilo neogótico con que cuenta la ciudad de Envigado. En casi sesenta años de su existencia ha contribuido de manera notable al desarrollo urbanístico de la localidad, pues gracias a su presencia en el sector se conformó un barrio con el mismo nombre y se expandió la frontera urbana de la parte Nororiental del Municipio.

Sobria, pero imponente, por su estilo y organización, sobresale en el paisaje urbano del oriente de Envigado como testiga del desarrollo de los barrios, los cambios económicos, sociales y culturales de su alrededor. Sin lugar a dudas, la Parroquia San José se ha logrado vincular, con su religiosidad y espiritualidad, a las prácticas, eventos y actividades significativas para la comunidad.

Referencias

Archivo

Archivo Parroquia San José

Notaría tercera de Medellín, Escritura 3539 del 27 de diciembre de 1944.

Notaría Sexta de Medellín, Escritura 4530 del 29 de septiembre de

Notaría Principal de Envigado, Escritura 1507 del 2 de septiembre de 1966

Notaría Tercera de Medellín, Escritura 3261 del 4 de julio de 1956

Notaría Primera de Envigado, Escritura 4064 del 23 de diciembre de 1999

Notaría Primera de Envigado, Escritura 87 del 16 de enero de 2004

Entrevistas

Entrevista personal con don Fernando Rojas, 31 de julio de 2018.

Entrevista personal con don Iván González, 8 de agosto de 2018.

Entrevista personal con don Israel Vélez, 27 de julio de 2018

Entrevista personal con don Luis Arturo Mejía, 17 de septiembre de 2018

Periódicos

“Envigado necesita otro templo”. Ceibas, órgano de la Sociedad de mejoras Públicas, 25 de agosto de 1945, p.4

“Más sobre el nuevo templo”, Ceibas, órgano de la Sociedad de mejoras Públicas, 1 de septiembre de 1945, p.3

“Algo más sobre el nuevo templo”, Ceibas, órgano de la Sociedad de mejoras Públicas, 15 de septiembre de 1945, p.7

“Más sobre el nuevo templo”, Ceibas, órgano de la Sociedad de Mejoras Públicas, 29 de septiembre de 1945, p.1

“Sobre el nuevo templo”,  Ceibas, órgano de la Sociedad de Mejoras Públicas, 24 de noviembre de 1945, p. 4

Ángel, L. “El Barrio Mesa es el paraíso de Envigado”, Gente, 17 de marzo de 2017 [En línea] Recuperado de http://gente.com.co/historia-del-barrio-mesa-de-envigado/

Audiovisual

“El parque San José tiene nueva cara. Noticias Tele Medellín, 9 de marzo de 2015 [Video de YouTube] Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=8T1Zx30HKr8

Alcaldía de Envigado, “Transformación del Parque San José, uno de los sitios más emblemáticos de Envigado”, 6 de marzo de 2015

Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=S8RTPyM8otk

En red

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Libros y Revistas

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[1]  Periódico Ceibas, 25 de agosto de 1945, p. 4

[2] periódico Ceibas, 25 de agosto de 1945, p. 4.

[3] Periódico Ceibas, 29 de septiembre de 1945, p. 1.

[4]  Periódico Ceibas, 29 de septiembre de 1945, p. 1

[5] Ceibas, 24 de noviembre de 1945, p. 4

[6] AAM, Fondo Diócesis de Medellín, Correspondencia, Solicitud de licencia para construcción de la parroquia San José, 1947

[7] Periódico Ceibas, 1 de septiembre de 1945, p.3.

[8] Ibíd.

[9] Entrevista personal con don Iván González, 8 de agosto de 2018

[10] AAM, Fondo Diócesis de Medellín, Correspondencia, Solicitud de licencia para construcción de la parroquia San José, 1947

[11] Londoño, P. (2004). Religión. Cultura y sociedad en Colombia. Santa fe de Bogotá: Fondo de Cultura Económica, pp.85 y 129

[12] Restrepo Gómez, E.  (2017). Historia de Rosellón (1912-1943).  Centro de Historia de Envigado.

[13] Entrevista personal con don Fernando Rojas, 31 de julio de 2018.

[14]Garcés, S. (1964). Monografía de la ciudad de Envigado. Medellín: Academia Nacional de Ciencias de Bolivia,  p.43).

[15] Ibíd., p.116

[16] Sánchez Bustamante y Mejía Martínez, Tomo 2, 2002, p.581

[17] Checa-Artasu, M. (2012). Catedrales neogóticas y espacialidades del poder de la iglesia en las ciudades del occidente de México: una visión desde la geografía de la religión. Revista electrónica de geografía y ciencias sociales Vol. XVI, núm. 418 (49), p.1

[18] Ibíd., p. 2

[19] Entrevista personal con don Israel Vélez, 27 de julio de 2018.

[20] Ibid. entrevista a Vélez.

[21] Garcés, M., Garcés, G. y Palacio, S. (2015). Tras la senda de Pastor. Bogotá: Ediciones Mi Libro.

[22] Entrevista personal con don Fernando Rojas, 31 de julio de 2018.

[23] Entrevista personal con don Iván González, 8 de agosto de 2018.

[24] Entrevista personal con don Fernando Rojas, 31 de julio de 2018.

[25] Garcés Escobar, S (1964). Monografía de la ciudad de Envigado. Medellín: Academia Nacional de Ciencias de Bolivia p.45.

[26]Envigado entre la Montaña y el rio, Tomo 2. Envigado: Editorial Lealon, p. 792.

[27] Jurado Giraldo, C (2016), Semblanzas de los Envigadeños más destacados. Envigado: Centro de Historia. p.270

[28] Entrevista personal con don Fernando Rojas, 31 de julio de 2018.

[29] Se desconoce en qué momento y a quienes fueron cedidos o vendidos los terrenos  de la Loma de San Rafael, La Sebastiana, los lotes del Guáimaro y las propiedades en el barrio Uribe Ángel, pues no se encontraron documentos alusivos a ello y las personas entrevistadas no tenían conocimiento del asunto.

[30] Los señores Hernán Gómez y Harivadan Shar vendieron esta propiedad al señor John Osorio Hoyos, gerente y representante legal de la constructora  de Edificios Ltda. –Conedil, por Escritura 2888 del 29 de noviembre de 1989 de la Notaria 17 de Medellín.

[31] De acuerdo con la semblanza del padre González, las campanas fueron fundidas en la propia Fábrica de Rosellón por el señor Alberto Bolívar en instaladas en la torre en el tiempo pastoral del padre González (Jurado Giraldo, C. (2016), Semblanzas de los Envigadeños más destacados. Envigado: Centro de Historia,  p.271

[32] Entrevista personal con don Fernando Rojas, 31 de julio de 2018.

[33] Gómez, 2010, p. 31.

[34] Entrevista personal con don Luis Arturo Mejía, 17 de septiembre de 2018.

[35] Esta escritura de venta fue revocada por un Acta del 29 de marzo de 2007, firmada por la señora Marta Rosa Rendón, en la cual se aclaraba que el terreno fue donado a la Parroquia San José y no vendido como se expresa en la Escritura. Posteriormente, este terreno fue vendido al señor Honorio Alberto Vélez García por Escritura Pública N° 87 del 16 de enero de 2004 de la Notaria Primera de Envigado.

[36] Entrevista a Luis Arturo Mejía, 17 de septiembre de 2018

[37] Entrevista personal con don Fernando Rojas, 31 de julio de 2018).

[38] Entrevista personal con don Luis Arturo Mejía, 17 de septiembre de 2018.

[39] Gómez, M. (2010).  Tejidos de Memoria. Medellín: Divergráficas Ltda, p.25

[40] Gómez, M. (2010).  Tejidos de Memoria. Medellín: Divergráficas Ltda, p.29

[41] Entrevista personal con don Fernando Rojas, 31 de julio de 2018

[42] Gómez, M. (2010).  Tejidos de Memoria. Medellín: Divergráficas Ltda, p.53

[43] Gómez, M. (2010).  Tejidos de Memoria. Medellín: Divergráficas Ltda, pp.31-52

[44] “El parque San José tiene nueva cara”. Noticias Tele Medellín, 9 de marzo de 2015 [en línea] Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=8T1Zx30HKr8

[45] Alcaldía de Envigado, “Transformación del Parque San José, uno de los sitios más emblemáticos de Envigado”, 6 de marzo de 2015

Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=S8RTPyM8otk

[46] Estudios Previos. Interventoría en la Remodelación del Parque San José de Envigado, 27 de noviembre de 2013.

[47] Boletín de Prensa N° 052, 2 de marzo de 2015 [En línea] Recuperado de https://www.envigadoteinforma.gov.co/el-parque-san-jose-recupero-su-brillo-gracias-a-la-inversion-de-3-800-millones/

[48] Entrevista personal con don Fernando Rojas, 31 de julio de 2018

[49] Entrevista personal con don Iván González, 8 de agosto de 2018

[50] Entrevista personal con don Fernando Rojas, 31 de julio de 2018.

[51] Entrevista personal con don Fernando Rojas, 31 de julio de 2018

[52] Entrevista personal con don Fernando Rojas, 17 de septiembre de 2018

[53] Entrevista personal con don Fernando Rojas, 31 de julio de 2018.

[54] Entrevista personal con don Fernando Rojas, 31 de julio de 2018

[55] “Un patrimonio sagrado” Revista Semana, 4 de diciembre de 2014 [en línea]) Recuperado de https://www.semana.com/cultura/articulo/las-procesiones-de-mompox-popayan-un-patrimonio-sagrado/383411-3[/vc_column_text]