barrio bucarest

Por Carolina Bentham, historiadora.

“… Es en Envigado, en Villa Bucarest, en donde habito. Es un vallejuelo formado por un río y circuido de altas montañas. La villa mira para occidente, limitada la visión por la cercana cordillera. A la derecha y al frente, lejos, está el boquerón, cortada, en forma de media luna, que tiene la montaña (…) La casa es de corredores que la rodean separados del prado por baranda de un metro de alta. Al frente del corredor delantero, por donde me paseo recordando, y soñando con la juventud que voy a crear, hay un prado de sesenta metros en donde organan los mayos y en donde le doy de beber a la vaca. Ahí estoy, sentado en el brocal del pozo, revolviendo la aguamasa. La vaca bebe y bebe, despacio, y de vez en vez levanta el testuz, saca la lengua áspera y la introduce en las húmedas fosas nasales, me mira y me suelta el vaho que huele a leche, a ternero, (…) La vaca es de fondo blanco, y tiene grandes manchas amarillas; el testuz y las patas finas (…) ¿Qué pienso? Pasan los tranvías, y la gente mira y yo pienso: aquí soy un desterrado que vive al lado de su vaca y que no tiene vergüenza de estar dedicado a revolver la aguamasa.Del prado sigue la carretera y luego una casa con huerto lateral, en donde hay un balso, árbol alto, ramas separadas, hojas grandes, sinvergüenza como un hermano cristiano en las colonias, o como mi alma cuarentona. Produce un fruto de cinco cápsulas, grande, que contiene lana, con la que fabrican colchones (…) Al otro lado de tal casa hay un madroño, cono verdioscuro, árbol religioso, que produce frutos amarillos, agridulces y de corteza amarga (…) Los dos árboles emergen de las tapias del huerto y también emergen copas de arbustos, y hay uno que resolvió en este mes de abril, para festejar mis cuarenta años, echar en la extremidad una flor roja que me hace cosquillas, y me hace resistir y protestar. Siga usted con la vista y ve los solemnes sauces, cañabravas y guaduas que se balancean religiosamente en las riberas del Aburrá (…)”[1].

Así describía el filósofo envigadeño Fernando González, la finca Villa Bucarest en el año 1935.

Bucarest fue el último espacio que se loteó en el sector comprendido entre el barrio La Magnolia y la quebrada La Ayurá. Cuando el barrio estuvo terminado se le confirió ese nombre, el cual ha permanecido hasta la actualidad. Sus primeros habitantes fueron obreros que obtenían préstamos de las fábricas donde laboraban para adquirir el lote y construir sus viviendas. Como anécdota se puede mencionar que es el barrio más pequeño de Envigado, pues cuenta con solo nueve manzanas. El barrio Bucarest no posee referentes barriales en su territorio. Pero sus habitantes usan los de los barrios vecinos para orientarse; el principal de ellos es el sector “la Chinca”, con el monumento a la Inmaculada Concepción, pues marca una de las entradas al barrio cerca de Casa Blanca (Casa de Débora Arango)[2].

sector de la Chinca

Mapa Envigado, acercamiento sector “La Chinca”[3].

En la década de 1950 inició el loteo de Villa Bucarest, este fue realizado por la urbanizadora Ángel & Cía Ltda, propiedad de Bernardo Ángel, como se evidenció en la venta de Horacio Ruiz Díaz a Teresita Jaramillo de Arango en el año de 1966, del lote número 3 por un valor de $30.000 pesos, Ruiz informó que “…adquirió el dominio del citado inmueble por compra a Urbanizaciones Ángel & Cía Ltda., según consta en la escritura número mil quinientos noventa y uno de 12 de mayo de 1961 en la notaría séptima de Medellín”[4].

Ángel era hijo del acaudalado Alejandro Ángel, y poseía varios terrenos en los municipios de Envigado y Medellín.

Posterior a la venta de lotes, la Junta de Valorización del municipio comenzó su intervención con el trazado de las calles. Esto trajo como consecuencia, la compra de diferentes lotes por parte de la administración para el ensanchamiento de las calles y el empalme de las aceras[5]:

“… El jefe de valorización expone el problema que se presenta con el empalme de las urbanizaciones La Magnolia y Bucarest, cuyos planos generales y de loteo fueron aprobados en años anteriores. Aunque las obras de Bucarest se habían suspendido, el urbanizador desea terminarlas. El problema consiste en que mientras las calles de la Magnolia tienen un ancho total de paramento a paramento de 14 mts, el de las de Bucarest es solo de 12 mts. Con la que los andenes de la última quedarían obstruyendo parte de las calzadas de La Magnolia en la unión de las dos urbanizaciones; fuera de que el alineamiento de las calles de Bucarest no es el mismo que el de las calles de La Magnolia, a pesar de estar situadas las urbanizaciones una a continuación de la otra.

La junta aprueba el anteproyecto del nuevo plano del loteo de Bucarest, elaborado con el fin de darles a las calles el mismo ancho en las dos, pues en cuanto a la modificación del alineamiento no es posible para el urbanizador por afectar una serie de lotes que ya se encuentran vendidos”.

La proximidad de La Magnolia y Pontevedra con respecto a Bucarest, y su tardía urbanización, generó algunas tensiones entre los vecinos de estos barrios. Por ejemplo, entre los años 1962 a 1963, se presentaron ante la Junta de Valorización varios habitantes del sector, para exponer su inconformidad con respecto a:

“… un memorial presentado por el señor Oscar Uribe y otros vecinos de la Urbanización Pontevedra en el cual piden a la Junta que, en la próxima reunión, ser admitida la presencia de solo uno de ellos, con el fin de explicar, las razones por las cuales consideran más conveniente la construcción de un parque en dicho sector, en lugar de la calle que ha de unir la mentada urbanización con la de Bucarest”[6].

En mayo de ese mismo año, la Junta aprobó la prolongación de la calle 27 que uniría a Bucarest con Pontevedra[7]. Los habitantes de los barrios mencionados no resolvieron si era más adecuado construir un parque de niños o la prolongación de una vía pública que los empalmaría, por lo tanto, los miembros de Valorización aprobaron “una comisión integrada por el ingeniero jefe don Iván González para estudiar el problema”[8]. Luego de estudiado el caso, se resolvió que la vía ya estaba decretada y que por lo tanto había que hacerla[9].

En la década de 1970, inició la pavimentación del barrio Bucarest realizada por la empresa “Pavimentadora Nacional” según el contrato número 36 del 22 de octubre de 1971[10]. Dicha obra, tuvo una duración de dos años y un costo aproximado de $520.000 pesos[11].

Para concluir, la urbanización del barrio Bucarest estuvo estrechamente ligada con el barrio La Magnolia: las calles, la arquitectura de las viviendas y la configuración barrial fueron similares.


[1] Fernando González. Cartas a Estanislao. Tomado de: https://www.otraparte.org/fernando-gonzalez/ideas/1935-estanislao/

[2] Carlos Gaviria Ríos. Reseña barrio Bucarest. Texto inédito.

[3] Moreno & Villa Ingenieros. Mapa Envigado 1963. Archivo Central de Envigado.

[4] Escritura número 346 del 21 de febrero de 1966. Notaría 1° de Envigado.

[5] Acta 147 del 7 de septiembre de 1954. Archivo Central de Envigado, Caja 405. Carpeta 165. Folio: 274r-274v. Junta de Valorización.

[6] Acta 10 del 8 de agosto de 1962. Archivo Central de Envigado, Caja 405. Carpeta 165. Folio: 260r-260v. Junta de Valorización.

[7] Acta 5 del 28 de mayo de 1962. Archivo Central de Envigado, Caja 405. Carpeta 165. Folio: 265r-265v. Junta de Valorización.

[8] Acta 26 del 27 de marzo de 1963. Archivo Central de Envigado, Caja 405. Carpeta 165. Folio: 234r-234v. Junta de Valorización.

[9] Acta 28 del 17 de abril de 1963. Archivo Central de Envigado, Caja 405. Carpeta 165. Folio: 230r-230v. Junta de Valorización.

[10] Contrato 36 del 22 de octubre de 1971. Archivo Central de Envigado, Caja 630. Carpeta 40. Folio: 286r-286v.

[11] Archivo Central de Envigado. Caja 630. Carpeta 40. Folios: 299r-313v.

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