Historia de la Casa de la Cultura “MIGUEL URIBE RESTREPO”.

Por Julián Londoño, historiador.

La casa de la cultura Miguel Uribe Restrepo es en la actualidad un centro cultural del municipio, destinado a diversas actividades culturales de artes escénicas como visuales. Esta casa tiene su origen en la época colonial del siglo XVIII, lo que quiere decir que se estima su origen y construcción primaria entre 1740 a 1750 aproximadamente, esto se infiere de los materiales y tipo de construcción.

En pleno siglo XVIII, conocido como el siglo de la Ilustración, la casa hacía parte de una gran hacienda de nombre “Andalucía”, que se extendían desde la carrera 43A también conocida como avenida del poblado hasta la margen derecha del Rio Aburra, todo el costado occidental de Envigado. Fue una hacienda-casa con diferentes usos productivos, de finca de ganado lechero y caña de azúcar, situada en lo alto del terreno que dominaba la margen derecha del río Medellín, y con amplios espacios en sus riberas.  Tuvo viviendas para sus trabajadores, ingenio con su trapiche para la elaboración de caña de azúcar y demás enseres y utensilios.

Este inmueble de estilo colonial es una de las construcciones más antiguas que conserva la ciudad de Envigado. Se ubica en el barrio “Andalucía”, nombre con el que fue reconocido desde probablemente mediados del siglo XIX.

Desde la década de 1960, el Centro de Historia de Envigado impulsó la idea de convertir dicho bien en Monumento Nacional, esta idea surgió con el interés de resaltar la existencia en envigado, no solo de bienes de origen colonial, sino además de reivindicar la vida de uno de los próceres de la patria, puesto que:  en dicho lugar había nacido el prócer  y destacado político y orador Miguel Uribe Restrepo, asuntos por los cuales este lugar, además “formaba parte del patrimonio cultural del municipio, de la historia patria, y poseía belleza, antigüedad y tradición histórica, requisitos todos exigidos por las leyes quinta, artículos 107 y 190 de 1946”, como decía René Mesa Arango, presidente y miembro destacado del Centro.

Para la década de 1960, se iniciaron las gestiones en pro de declarar este lugar como patrimonial, y aunque las diligencias ante el gobierno nacional y el Congreso de la República no surtieron efecto, sí se logró impulsar la compra del bien inmueble por parte del municipio, por lo que, en el 11 de septiembre de 1969, el Concejo Municipal aprobó el contrato entre el Alcalde, el Personero y la familia propietaria: Cristian Botero Mejía y las hermanas Botero Restrepo. El precio fue estipulado por el valor de $ 118.240 pesos. El contrato estipulaba que la casa sería dedicada a actividades educativas, culturales, turísticas, de oficinas públicas y Centro de Historia

Origen de la Casa

La casa y la finca Andalucía tiene su origen de construcción desde don Miguel María Uribe Vélez, casado con doña María Josefa Restrepo, pasó a su hijo Agustín la propiedad. Don Agustín Uribe Restrepo, uno de los 22 hijos de la familia, cuando su fortuna vino a menos, pasó el dominio de su propiedad a don José Julián Saldarriaga, “y de este, por herencias y por ventas sucesivas vino al dominio de doña Mercedes Saldarriaga de Botero”.

La posesión de la casa y sus terrenos pasa por manos de la familia Saldarriaga a la familia de los Botero: Botero Saldarriaga, Botero Mejía y Botero Restrepo.

Mercedes Saldarriaga de Botero heredo en 1883, la propiedad de su madre, Doña Antonia Londoño de Saldarriaga, un globo de terreno situado en el Municipio de Envigado cuyos límites hacia el Occidente se extendieron hasta el río Medellín; por el Sur con el camino que seguía de Envigado a ltagüí, y por el Oriente con tierras de Rafael Arango (abuelo de Débora Arango); el lote comprendía 137 cuadras de extensión. Al morir José Julián Saldarriaga, padre de doña Mercedes, se protocolizó su mortuoria en la cual declaró deber a Miguel Botero Pardo, esposo de su hija Mercedes, la cantidad de 1000 piezas de a 8 décimas; para sufragar la deuda solicitó, a su albacea, pagar con un globo de terreno situado en Envigado y que ocupaba: “una casa de tapia y tejas mitad nueva mitad vieja, con una anexidad de pesebrera y de otra casa también de tapia i tejas con su correspondiente ramada, en donde se encuentra la máquina de moler caña y esta con sus anexidades de horno, fondos, pailas i demás enceres correspondientes a su servicio”. Además de la porción de terreno llamada “la manga de las mulas, hasta abajo con el río Aburrá”.

Compras sucesivas y ampliación

La finca en sus terrenos comprendía seis casas pequeñas de habitación, y otra grande que servía de morada para los dueños de la finca, y un edificio para vivienda de los trabajadores, el ingenio con su trapiche para la elaboración de caña de azúcar y demás enseres y utensilios. Sus linderos eran:

“Por el Oriente, con la carrera “Girardot”; por el Sur, con la Calle “Miguel Uribe” hasta la entrada de la finca “Andalucía”, siguiendo la izquierda y lindando con predios de José Vélez y de las Hermanas de La Presentación, hasta la calle que conduce de Envigado a ltagüí; ésta abajo, hasta encontrar un camellón, en línea recta, hasta encontrar el lindero con la finca de Rodolfo Jaramillo; siguiendo este lindero, hacia arriba, hasta el lindero con predio de  la señora Maria J. Arango, Eduardo Escobar, Luisa Arango, y herederos de José Mejía, hasta encontrar la carrera “Girardot”, punto de partida” .

Para los años 80, doña Mercedes se propuso extender los terrenos de su hacienda comprando a su vecinos: a Gonzalo Correa, un lote de terreno de aproximadamente 7295 varas cuadradas de 88 cm cada uno, con los siguientes linderos: “por el Oriente en una extensión de 25 mts, 60 cms. Con la calle Girardot y por el Sur con la casa del vendedor y luego calle del doctor Miguel Uribe Restrepo” . De igual manera, decidió comprarle a José Manuel Arenas, una faja de terreno con los siguientes linderos: “Por el frente con la calle Girardot o sea por la carretera que de Medellín conduce a esta población y por detrás con propiedad de la compradora” .  Dos meses =después compró a Samuel Ochoa y señora una casa de tapias y tejas con su correspondiente solar, con una extensión de 160 varas cuadradas y que lindaba: “por el Oriente y Occidente con finca de la compradora; por el Sur con propiedad de la compradora”, quedando conformada la Hacienda “Andalucía”, con una extensión total de 216.921 m2 con 156 mm avaluada en $38.500 .

Para 1932, doña Mercedes registró la finca a nombre de su hijo Ricardo Botero S. . Posteriormente, en juicio de sucesión de su madre, Ricardo cedería parte a su cuñada, Zoraida Mejía viuda de Carlos Botero, su hermano, por adjudicación .   A Ricardo Botero Saldarriaga se le adjudicó la finca territorial, primer lote del plano hecho por el señor Posada, con un área total aproximada de 86725 m2 con 30 cm de m2, y que consistía en un globo de terreno continuo, con la casa grande de habitación, sus dependencias, muebles, útiles, enseres y herramientas, y una casa pequeña, que daba frente a la calle “Miguel Uribe”.

La finca “Andalucía” fue “objeto” de traspaso legal dos veces durante la década  de 1960, el primer traspaso se realizó en 1962 como parte de una herencia como consta en la escritura publica #2841 de 1962 firmada en la notaría 7° del circuito de Medellín, cuando la Señora Amelia Mejía de Botero:

“que hace donación gratuita e irrevocable de una cuota intelectual de una tercera parte, a cada uno de sus tres hijos anteriormente citados, en una finca de su propiedad denominada “Andalucía”, situada en el municipio de Envigado, con todas sus mejoras y anexiones, entre las primeras, la casa de habitación, de tapia y tejas las demás anexidades y servidumbres activas, las que se deducen de los títulos anteriores relativas al agua captada del riachuelo la Ayurá, con especial mención de lo constante en la escritura numero 1692 de 10 de julio de 1934 de la notaría segunda del circuito de Medellín, y determinada por los siguientes linderos: por el oriente en toda su extensión con la carrera once(11), hasta la calle de miguel Uribe Ángel; de este punto en línea recta hacia el occidente siguiendo la dirección de la calle Miguel Uribe Ángel hasta el mojón B. del plano del Dr. posada, mojón que esta ubicado a 63 metros del extremo de las tapias que separan la finca de la expresada calle Miguel Uribe y el jardín de la casa grande, de dicho mojón B, en línea recta a buscar el mojón C. del citado plano el cual esta situado en el vértice del ángulo recto que forman las rectas del mojón B.  hacía allí, ángulo de 90 grados y la recta que cae a esta del punto D. del plano situado en el lindero común de la finca Andalucía y la de los herederos de Carmen de González y de Teresa Uribe, y del punto D. siguiendo los linderos de la finca Andalucía con los citados herederos de Carmen González y de Rosa Mejía, hasta salir por los cercos existentes a la carrera once (11) antes citada”.[1]

A su vez en la notaría tercera del circuito civil de Medellín reposan las escrituras N° 2183 de 1965, es decir, tan solo 3 años después de la sucesión antes citada, en esta nueva sucesión se describen los mismos linderos de la propiedad, esta vez, el traspaso de esta propiedad se hace del señor Carlos Botero Mejía quien se encontraba entre los herederos anteriores; esta vez la beneficiaria de una nueva sucesión sería María Mercedes Botero, hija del anteriormente nombrado Carlos Botero en dicha sucesión los linderos nombrados son los mismos que en la sucesión de 1962, esto nos lleva a pensar que los espacios y terrenos de la finca “Andalucía” fueron de gran valor para sus últimos propietarios.

Sin embargo para el año 1969, año en el cual el concejo municipal de Envigado aprueba la compra del predio conocido como Andalucía, la extensión de esta es modificada, y sus linderos reducidos al punto de adquirir escasamente los jardines que rodean la casa y que hoy en día componen la casa de la cultura Miguel Uribe Restrepo

Para 1969[2], un periódico de la ciudad destacaba la existencia de esta casa de 220 años, en el año de 1968, el concejo municipal de Envigado tomaba la decisión de transformar la hacienda “Andalucía” que para entonces era un espacio privado, y transformarlo en espacio publico, con un uso específico, el de incentivar el culto de las artes, en sus diferentes expresiones.

Según el acuerdo N° 031 firmado el 11 de septiembre de 1969, el concejo municipal de envigado aprueba contrato de compraventa celebrado entre el municipio de Envigado, representado por el entonces alcalde y el personero municipal (Roger Hersing Villa, y Eusebio Vélez Pérez) con los señores propietarios: Cristian Botero Mejía, María Mercedes y María Cecilia Botero; el terreno adquirido por el municipio fue de 739 cuadras, que comprendían áreas construidas, así como áreas no construida.[3]

Lo importante de estos documentos es que nos permite dimensionar los cambios que ha sufrido la zona alrededor de la casa de la cultura Miguel Uribe Restrepo, puesto que en otro documento que reposa en el Archivo del Concejo Municipal de Envigado, describe no solo los linderos y medidas que tenía la propiedad, además es claro que sus alrededores serían utilizados en el futuro para el crecimiento urbanístico del municipio[4]

Finalmente, en el mismo documento, acuerdo N° 031 de 1969, se establece el precio a pagar por el municipio a cambio de la hacienda “Andalucía”, el montó que se estableció fue de 118.240 (ciento dieciocho mil doscientos cuarenta pesos) que serían pagados en 4 cuotas iguales pagables con diferencia de 6 meses entre cada cuota, que correspondían a un total de 39.413.33 pesos.

El proceso de traspaso de la hacienda “Andalucía” finalizó en el año de 1975, a su vez, este fue el año en el que el honorable concejo municipal de envigado, aprobó por unanimidad la creación de la casa de la cultura, Institución con una partida presupuestal propia que ascendió a 5.000 pesos y que tuvo como objetivo: el organismo de creación municipal con carácter y objetivos puramente culturales, dotado de los instrumentos necesarios para atender el desarrollo de la cultura en el municipio, para promover el iteres colectivo en el cultivo de las letras y las bellas artes y para procurar la conservación y debido aprovechamiento del patrimonio histórico y cultural de la ciudad.[5]

Durante la posesión de la señora Mercedes Saldarriaga viuda de José Miguel Botero Pardo, en la segunda mitad del siglo XIX, se vivió un ambiente de actividad social de la familia por la descripción del ambiente vivido en la hacienda, en una noche de fiesta, en agosto de 1898, citado en el periódico el Montañés de Medellín; allí aparece como anfitriona la señora Mercedes, acompañada de sus hijos: Carlos, Ricardo, Elisa y Elena. Así lo anotaba el cronista: “Amplia, espaciosa es la casa, llena de luz, seductora y sonriente como la tierra de María Santísima; sombréala frondosos árboles, bésale el río los pies, circúyela uno de los más pintorescos y variados paisajes de nuestro valle [ … ] decoraban corredores y salones coquetas japonerías; embalsamaban el aire y recreaban la vista los arbustos florecidos del anchuroso patio( .. .]”[6].

Los trajes vaporosos de las bailarinas medellinenses gozaban de la música de la Orquesta Mondragón, más de 300 personas “bullían gozosas en aquella casa”, entre ellos se encontraba un huésped francés, Victor Azam, como también poetas, comerciantes, músicos, entre otros.

Centro productivo

La hacienda “Andalucía” fue un centro productivo y de trabajo, con cultivos de caña, pan coger, huertas, cría de ganado (equinos) y (vacunos), entre otros, para la subsistencia de trabajadores y habitantes de la hacienda, pero al mismo tiempo, se tenía una producción y explotación más intensiva de los cultivos de caña, evidencia de esto, fueron los molinos y otras construcciones menores destinadas a la fabricación de panela en las zonas bajas de los terrenos que poco a poco se le fueron ganando al rio, así como otras construcciones menores en la zona norte de los terrenos.

Andalucía hizo parte de la gran estructura agraria que se impulso en el siglo XVIII[7], debido fundamentalmente a la crisis minera del siglo anterior que posibilitó a la explotación de la tierra bajo la forma de haciendas, hatos, estancias y huertas con propósitos agrícolas y ganaderos. El Valle del Aburrá era propicio por diversos factores: el despojo rápido de las tierras de los indígenas, abastecimiento de aguas y formas de riego, introducción de nuevos cultivos y ganado, la introducción de negros esclavos y una creciente masa de mestizos en trabajadores, al servicio de los españoles y sus descendientes.  Es por eso que ante el florecimiento de haciendas y estancias sirvió como presión para la fundación de la Villa de la Candelaria de Medellín en 1676.

La ocupación de la tierra por la población española en el Valle de Aburrá había comenzado desde principios del siglo XVII, en especial este proceso de adjudicación de propiedades territoriales tuvo mayor auge con a partir de la empresa conquistadora de Gaspar de Rodas.

Como lo refiere el historiador norteamericano James Parsons: “por venta, herencia y usurpación el Valle de Aburrá fue cubierto por un número comparativamente grande de posesiones. Vásquez de Espinosa lo llama: una de las más fértiles y ricas dehesas en todas las indias, contiene gran número de ganados, ovejas, caballos, yeguas, mulas y produce excelentes vegetales y hortalizas. Ellos consecha ají, grandes cantidades de maíz y cuatro o cinco variedades de frijol, cultivan en abundancia las patatas; tienen colmenas en los arboles; y en la tierra hay cerdos monteses y domésticos y toda variedad de ganado”[8].

Por su ubicación, en el camino hacia el sur del Valle y costado oriental del río Aburrá, la hacienda “Andalucía” se convirtió en un paso obligado del tráfico de comercio, personas y flujo de comunicación en general[9]

En un inventario registrado en la escritura de 1869, se describe la casa como “de tapia y tejas mitad nueva mitad vieja, con una anexidad de pesebrera y otra casa también de tapia y tejas con su correspondiente ramada, en donde se encuentra la máquina de moler caña y esta con sus anexidades de horno, fondos, pailas i demás enceres correspondientes” (Escritura Pública Nº 1212 de 17 de mayo de 1869)[10].

Durante el siglo XIX, y hasta bien entrado el siglo XX, la hacienda “Andalucía” sirvió además como espacio productor y abastecedor de productos para las minas ubicadas en el suroeste antioqueño, (Amaga, titiribí y Marmato) siendo un lugar importante, no solo para el desarrollo cultural sino también para el desarrollo industrial y económico de la región. Para 1932, los planos de la hacienda registraban como poco a poco se reducirán los predios anexos a esta propiedad, pero a su vez contaba con un trapiche para la producción de aguardiente[11].

La finca tomaba su agua de la quebrada “Ayurá”, a través de un acueducto que la conducía desde la toma hasta su destino, donde movía el trapiche, como consta en la distribución del líquido de 1914[12].  El uso de sus aguas limpias, como el verter las aguas sucias a la calle El Palo, hizo que se presentaran litigios con los vecinos y el municipio.

El problema creció por la fuerte demanda de agua por parte de los diferentes procesos industriales y residenciales, pues se habían asentado algunas industrias y la población había crecido. Es así como en 1917, Carlos Botero, hijo y representante de la señora Mercedes decidió arreglar la conducción de las aguas residuales que se vertían en la calle El Palo[13]. A lo cual el Concejo agradecía “la prontitud y los buenos deseos”[14]. De hecho, se hizo un acuerdo entre el concejo, Emilia Ochoa y los hermanos Botero para el arreglo de la calle, en el cual se aceptaban $4,000 pesos y la extracción de piedra de la quebrada Ayurá por cinco años, siempre y cuando se invirtieran en la obra.   Para enero de 1917, Los trabajos se concluyeron parcialmente[15].

.Miguel Uribe Restrepo

La casa de la hacienda “Andalucía”, además de ser el símbolo de un modo de producción histórico de las haciendas productivas del siglo XVIII, que se mantiene en pie, fue el hogar y lugar de nacimiento de Miguel Uribe Restrepo (1792-1841), nombre que lleva hoy como homenaje a este hombre ilustrado que siendo oriundo de Envigado se destacó a nivel regional y nacional por su papel en la política como senador y educador en la universidad de Antioquia.  Por sus dotes intelectuales, se destacó entre 1816 y 1827, época en la cual ocupó un cargo de reconocimiento nacional, siendo senador de la república, y ocupando este cargo, desempeñó una férrea oposición al proyecto político centralista encabezado por Simón Bolívar.

Miguel Uribe Restrepo, era sobrino de José Félix de Restrepo, forjando así una tradición familiar “Los Restrepos”, hombres ilustrados y con gran influencia en la sociedad neogranadina. Gracias a sus estudios en derecho y literatura en el Colegio del Rosario en Bogotá, logró ocupar la presidencia del senado en 1827.

Una vez terminada su labor política, “Miguel” regresó a la provincia para ser docente en la Universidad de Antioquia, donde se destacó por sus cátedras de derecho y literatura, a la vez que contribuyó al teatro, como actor y director. Esto último rasgo de su personalidad, nos permite pensar la casa “Andalucía” como un sitio  donde se realizaron actividades de la cultura y de las artes.

Como colegio infantil Kindergarten

Según registros fotográficos de Melitón Rodríguez podemos afirmar que en”Andalucía”, existió y funcionó en 1918 el Colegio Infantil Kindergarten, de iniciativa privada, como los mas de 30 colegios del país. Las orientaciones pedagógicas a los niños se realizaban en los pasillos con diferentes elementos manuales y pupitres en madera, bajo la supervisión de una joven maestra.

La educación infantil o Kindergarten fue propiciada por la ley 25 de 1917, que creaba la educación de preescolar en el país y el Instituto Pedagógico Nacional en Bogotá.  El instituto centraría sus funciones en “la ciencia pedagógica para maestros de escuela inferior, superior y normal, y profesores aptos para la enseñanza” y en su artículo séptimo decía que debía existir una sección especial para la formación de profesoras de Kindergarten[16].

Uno de los personajes importantes en este proceso histórico fue la Dra. Franziska Radker, quien había llegado al  país  encabezando  una  misión  alemana,  cuya función  era  reformar  y  reorganizar  la  Escuela  Normal  y  el  Instituto  Pedagógico Femenino de Tunja. La Dra. Radker creó, organizó y dirigió la escuela Montessori de Bogotá, que a la postre fue uno de los primeros institutos del país dedicados a la formación de maestras preescolares.

Como Casa de la Cultura

La Casa de la Cultura “Miguel Uribe Restrepo” de Envigado, es un espacio de tradición no solo histórica, por su duración y permanencia a lo largo del tiempo, sino además un baluarte cultural, puesto que en ella, se han forjado hombres insignes para la industria, la economía, la nación y el Estado, de igual manera, en su interior, se han frecuentado actividades de naturaleza cultural, que han servido para el avance cultural e intelectual de la nación, y sobre todo del municipio de Envigado.
Aunque es muy difícil dilucidar la verdadera extensión de la propiedad en épocas coloniales, así como la redistribución de lotes en posteriores traspasos y sucesiones gracias a la compleja ubicación de los documentos históricos o fuentes primarias, sabemos que el municipio de Envigado adquirió la hacienda “Andalucía”, con una extensión menor  a su original, pues fueron vendidos y utilizados a partir de 1975 como espacios para el crecimiento urbano y demográfico de la ciudad Señorial.

Aunque hoy en día tanto la propiedad de origen colonial como la Institución Casa de la cultura, son concebidos como uno solo, es de vital importancia entender que estos 2 baluartes tienen orígenes históricos y temporales diferentes, que se han entrelazado hace aproximadamente 40 años atrás, para fusionarse y ser aprovechados como espacios de desarrollo cultural musical entre otros, inicialmente la casa de la cultura fue pensada como espacio de incentivo de las bellas artes, pero al mismo tiempo lugar para el incentivo de la práctica deportiva, también como sede del Centro Histórico de Envigado, institución encargada de elaborar esta investigación y de promover la declaratoria publica de la casa “Andalucía” como bien público:

El Centro, puede mostrar con orgullo los resultados de muchos años de permanencia, con edición de libros, sus boletines históricos y su representatividad en los diferentes eventos relacionados con centros de historia a nivel departamental y nacional. Entre esos resultados fue su intento de gestionar la declaración de Monumento Nacional, la casa natal de Miguel Uribe Restrepo (hoy sede o Casa de la Cultura), pero no lo pudo lograr. Sus gestiones en Bogotá, sus cartas, conversaciones con los parlamentarios antioqueños y la gestión misma ante el gobierno nacional, no rindieron sus frutos.  Y solo fue posible que la casa del historiador José Manuel Restrepo, fuera declarada mediante decreto No 1519 del 4 de julio de 1956.  Según el presidente del Centro de Historia René Mesa Arango de esa época, la casa natal de Miguel Uribe Restrepo se justificaba porque “formaba parte del patrimonio cultural del municipio, de la historia patria, y poseía belleza, antigüedad y tradición histórica, requisitos todos exigidos por las leyes quinta, artículos 107 y 190 de 1946” (Boletín Histórico, No.3, de junio de 1972).

Aunque las diligencias ante el Gobierno Nacional y el Congreso no surtieron efecto, sí se logró impulsar la compra del bien inmueble por parte del municipio, por lo que en el 11 de septiembre de 1969, el Concejo Municipal aprobó el contrato entre el Alcalde, el Personero y la familia propietaria: Cristian Botero Mejía y las hermanas Botero Restrepo. El precio fue estipulado por el valor de $ 118.240 pesos. El contrato estipulaba que la casa sería dedicada a actividades educativas, culturales, turísticas, de oficinas públicas y al Centro de Historia.

La defensa del Patrimonio material sigue siendo un aspecto importante de los objetivos centrales del Centro hoy, porque está convencido que la mejor forma de preservarlo y protegerlo es divulgando su historia y su valor. Las presente y futuras generaciones deben conocer sus bienes patrimoniales para aprender a reconocerlos y fundamentar una identidad de ciudadano, abierto a los cambios, pero pensando en el pasado[17].

La casa de la Cultura de Envigado, Miguel Uribe Restrepo, es un espacio que albergado diferentes usos, desde la producción agrícola, como actividades ecuestres y fabriles, pero sobre todo, que en su interior, siempre se ha reservado un lugar, y tiempo para el ejercicio de diversas artes como la literatura, y la dramaturgia, hoy por hoy, este sitio, otrora llamado hacienda “Andalucía” es un espacio socialmente aceptado como lugar de encuentro ciudadano y además como el espacio donde se cultivan y practican diversas actividades de índole cultural; actividades estas que siempre han destacado al municipio de Envigado como un municipio de gran importancia dentro de la práctica y desarrollo de actividades ilustradas y culturales en el país.

Destacándose personajes como Manuel Uribe Restrepo, Devora Arango, Fernando Gonzales, Miguel Uribe Restrepo todos oriundos de este municipio, y demostrando así una fuerte tradición por el cultivo de las artes y los oficios letrados.

 Restauración de la Casa

La historia constructiva de la casa “Andalucía” es difícil de componer, ya que sus habitantes no llevaban archivos particulares, pero se vislumbra en instrumentos públicos ubicados en los archivos históricos de Envigado y Medellín, cuando aparece en sucesiones y ventas realizados en notaría, plasmados en escrituras de cada transacción, pero que trata principalmente de los terrenos de la hacienda, no de la casa propiamente. No obstante, la casa cuenta con características constructivas y formales que obedecen a momentos históricos documentados, y que pueden ser usadas como referencia temporal[18].

El origen colonial de esta construcción plantea la inquietud acerca de la forma y materiales que se utilizaron para construir la misma; como cotidianamente se hacía en la época, la casa fue levantada con materiales comunes y fáciles de conseguir en el entorno, suministrados por la naturaleza y forma de vida de la época; barro, boñiga, guaduas entre otros, eran materiales fáciles de conseguir durante la precaria época colonial[19].

Sin embargo, su proceso de ampliación continuó evolucionando hasta el siglo XX, época en la cual le fueron agregadas mayores espacios, decoraciones de paredes, cobertura de rejas metálicas a sus ventanas, de igual manera, las antiguas puertas, fueron restauradas por cerraduras modernas, pero igualmente elaboradas en gruesas maderas acordes al tipo de construcción colonial.

La casa, al ser una hacienda aislada, no contaba con muros medianeros, obedecía el patrón de espacios de forma rectangular, distribuidos en “L”, “U”, o claustro completo, construidos con muros de tierra pisada donde el patio y los corredores se configuran en espacios distintivos, en este caso se presenta una distribución en claustro con habitaciones en galería, comunicadas internamente. Esta arquitectura, incorpora las tradiciones constructivas heredadas de los españoles de influencia morisca y de la tradición indígena y negra, casi siempre asociadas a las clases bajas. Una vez consolidado el proceso de ocupación, las paredes iniciales de bahareque son reemplazados por materiales menos perecederos como los muros de tapia. Lo mismo sucede con los techos de paja, que fueron reemplazados por teja de barro, aunque ambas técnicas aprovechaban la abundancia de material en el sitio, como tierra y madera para la tapia pisada. Esta cubierta de teja, tiene un armazón de tipo par y nudillo, tradición española, de uso común en las construcciones de la época[20].

La arquitectura tradicional de la casa fue adquiriendo con el tiempo, diversos ornamentos en sus paredes ( con papel de colgadura), ventanas, puertas y pasillos, según la capacidad económica de sus dueños y las generaciones de propietarios que hemos reseñado. Se vivieron transformaciones de sus espacios: el patio central donde llegaban las bestias y trabajadores, se convirtió en un jardín de recreo con una pequeña fuente de agua, se anexó una casa para el mayordomo. Luego,  en su existencia como casa de la cultura, varias dependencias y actividades se realizaron en sus espacios. El teatro fue escenario de representaciones teatrales, encuentros de escritores, antropólogos, galería de arte, sede del archivo histórico, sede del centro de historia de Envigado, oficinas administrativas y el origen del museo arqueológico de Envigado.

Referencias

Para el presente trabajo se hizo una larga pesquisa de diferentes archivos y bibliotecas, fue necesario además el uso de otras herramientas como tesis de grado y otras publicaciones que tienen relación con los Bienes de Interés Cultural y Patrimonial:

Bienes Inmuebles Patrimoniales. Municipio de Envigado. Diciembre de 2005.

Archivo Histórico de Antioquia (A.H.A):  fondo Instrucción pública
Archivo Histórico del Concejo de Envigado: Actas del Concejo (diversos años)
Escrituras Públicas:  notaría N° 3 del circuito civil de Medellín, escrituras # 2183 año 1965
notaría N° 7 del circuito civil de Medellín, escrituras #2841, año 1962

[1] Notaria 7° del circuito civil de Medellín, escritura N° 2841 de 1962

[2] Estudio Histórico de la cara de la Cultura “MUR”, Javier Mario Franco Ossa, alcaldía de envigado

[3] Archivo del Concejo de Envigado, 1969, Folio 214, doc.: acuerdo N°031, 11 de septiembre 1969

[4] Archivo del Concejo de Envigado,

[5] Archivo del Concejo de Envigado, libro 1975, acuerdo N° 020 de 25 de mayo de 1975.

[6] Prologus. “Reseña Mensual”. En: Montañés, Vol. 11 , N° 12, Medellín, agosto de 1898, pág. 489. En: Bienes inmuebles patrimoniales municipio de Envigado, página 42

[7]Bonilla V., Gloria E. La Estructura Agraria en el Valle del Aburrá 1676-1730. Trabajo de grado, Universidad de Antioquia, 1984. Biblioteca EAFIT.

[8] Parsons, James La Colonización antioqueña en el Occidente de Colombia. Carlos Valencia Editores, 3ra. Edición, Bogota, 1979. P. 89

[9] Historia Económica y social de Colombia tomo II, cap. VIII carácter general de la economía minera, colmenares German, tercer mundo editores, Bogotá 1999

[10] Estudio Histórico de la cara de la Cultura “MUR”, Javier Mario Franco Ossa, alcaldía de envigado

[11]Historia Económica y social de Colombia tomo II, cap. VIII carácter general de la economía minera, colmenares German, tercer mundo editores, Bogotá 1999

[12] Archivo Histórico de Envigado, en adelante AHE. Actas del Concejo 1914-1915. Acta N• 35 del 24 de Agosto de 1914

[13] AHE, Actas 1915-1917. Acta N° 25, sesión extraordinaria 25 de mayo de 1917.

[14] AHE. Actas 1915-1917. Acta 26 de 12 de junio de 1916

[15] AHE, Acuerdos 1915-1917. Acta N• 50 de 22 de enero de 1917

[16] Ley 25 de 1917

[17] http://www.centrodehistoriaenvigado.co/quienes-somos/proyectos/#1498734503729-8b9af3c3-caa2)

[18] Estudio Histórico de la cara de la Cultura “MUR”, Javier Mario Franco Ossa, alcaldía de Envigado

[19] Estudio Histórico de la cara de la Cultura “MUR”, Javier Mario Franco Ossa, alcaldía de envigado

[20] Estudio Histórico de la cara de la Cultura “MUR”, Javier Mario Franco Ossa, alcaldía de envigado

Total Page Visits: 266 - Today Page Visits: 1