Las Antillas

Es un barrio ubicado en la zona 7, en el costado sur del Municipio de Envigado. Las Antillas es un barrio que aun se encuentra en proceso urbanización y poblamiento, para el 2012 tenía únicamente 1.033 habitantes representando el 4% del total de población de la zona 7. En términos generales cuenta con cuatro escenarios de esparcimiento colectivo: la placa polideportiva Gimnasio Integra Santa Ana que pertenece al colegio Santa Ana; la placa polideportiva Urbanización Bosques de San Carlos de naturaleza privada perteneciente a la urbanización homónima; el Hogar Helena y Juan de naturaleza social; y placa polideportiva Helena y Juan que también es privado.  En los últimos años el barrio se ha posicionado como una opción excelente para vivir lo que se refleja en el crecimiento poblacional, en 2016 el barrio tenía 1.142 habitantes, es decir 100 más que en 2012 (Alcaldía de Envigado, Secretaria de Salud. Situación de salud 2016 del Municipio de Envigado. No. 13, 2017).

El proceso de urbanización del barrio Las Antillas es tardío si se compara con otros barrios del municipio de Envigado, tal vez por sus características topográficas y su carácter agrícola. El proceso de poblamiento urbano del barrio comenzó de manera importante en la década de los años de 1980 cuando las fincas que lo constituían comenzaron a ser loteadas por herederos o compradas por constructoras con el fin de edificar urbanizaciones de grandes dimensiones.

Los inicios

El barrio Las Antillas era conocido en un principio como Loma de San Rafael que es diferente del barrio San Rafael con el cual colinda, también se ha nombrado José Miguel de la Calle porque es el nombre que se le puso a la Acción Comunal con el objetivo primario de distinguirla de la Acción Comunal del barrio San Rafael.

La Junta de Acción Comunal tuvo un papel determinante en Las Antillas principalmente en la construcción del acueducto, de gran importancia no solo por su uso doméstico sino por la vocación agrícola del sector, y en la construcción de las vías de comunicación que permitieran el acceso desde y hacia el centro del municipio, pues antes los habitantes del barrio debían caminar hasta bandera roja que era una zona de tolerancia del municipio ubicada en la calle 45 sur entre las carreras 46 y 46 A, o hasta Rosellón, para lo que debían atravesar todo el barrio La Mina para coger una escalera que llegaba hasta dicha empresa, tenía un costo de 5 centavos.

El primer presidente de la Acción Comunal fue Roberto Calle Acosta conocido como “El Mocho” quien según cuentan los vecinos perdió una de sus extremidades superiores intentando coger un mico que se le voló a una vecina, el animal lo mordió provocándole una infección tal que tuvieron que amputarle el brazo.

En ese punto el barrio Las Antillas todavía era un lugar principalmente rural, era un poblado lleno de fincas donde se cultivaba principalmente café, plátano y yuca. Algunos de los dueños de esas fincas eran familia Calle Acosta, familia Acosta Calle, familia Santamaria, Obdulio Ruiz, Victoriana Acosta, Eduardo Lopera – dueño de la finca Bosques de San Carlos –, Heliodoro Londoño, personaje muy recordado porque en sus terrenos fue construida la primera etapa de la Urbanización Las Antillas que en cierta medida determina el comienzo de la urbanización, poblamiento y constitución del barrio en sí mismo. Cabe resaltar que muchos de los pobladores de ese barrio en construcción fueron en su mayoría los mismos vecinos que habían vendido sus parcelas.

El patrón de poblamiento del barrio, como se dijo anteriormente, se dio por medio de la construcción de grandes urbanizaciones cerradas que hicieron que la dinámica comunitaria y social del barrio cambiara drásticamente. Una de esas urbanizaciones es Bosques de San Carlos que fue construida en el lote correspondiente a una finca de mismo nombre perteneciente al presbítero Eduardo Lopera quien era monseñor en Santa Rosa de Osos y visitaba la finca solo una vez al año, en diciembre, cuando llegaba con su familia para las festividades de fin de año, momento que era esperado por todos los niños y muchachos del barrio porque era la oportunidad para ganar algo de dinero pues la costumbre era que esta familia los llamara para que hicieran mandados a cambio de unos centavos.

Al frente de esa la urbanización San Carlos hay un árbol de mangos muy recordado por todos los vecinos porque se acostumbraba que los hombres del barrio jugaran naipes y juegos de mesa debajo del palo hasta altas horas de la noche, quienes además les pagaban a los muchachos del barrio para que les alumbraran toda la noche con velas. La relación de los habitantes del barrio con los árboles es importante, hay en los límites con La Paz un guayacán que servía como punto de encuentro de los habitantes que iban y venían del barrio Las Antillas: “nos vemos en el guayacán, si pasa primero me deja una piedrita, si estaba la piedrita era que ya había pasado. Más que todo eso se usaba en la escuela. Si usted pasa primero me deja la piedrita ahí, sino esta yo lo espero.” (Entrevista a Luis Alfonso Hernández Cardona, mayo 2022)

Otra de las grandes urbanizaciones es Altos de Aragón que fue construida sobre el lote de una finca del mismo nombre propiedad de Alfonso López, un hombre rico y generoso, dueño de la fábrica Cartera La Moda y habitante del barrio Laureles de Medellín. El empresario visitaba la finca cada ocho o quince días siendo recordado por los vecinos como un hombre humanitario; cuando don Alfonso murió sus herederos vendieron la propiedad a un alemán llamado Umberto a quien asesinaron un domingo cuando regresaba de misa en el barrio La Paz; según cuentan los habitantes del barrio el móvil del asesinato fue que el germano comenzó a lotear la propiedad y a vender lotes poco convenientes para los compradores pues carecían de caminos y agua, lo cual hacia con la intensión manifiesta de que los compradores pagaran esos atributos por aparte. Después de ese acontecimiento, el lote fue adquirido por la urbanizadora que construyó dicha unidad residencial. Los pobladores del barrio recuerdan que en la finca había muchos árboles frutales de naranjas, mangos, madroños, entonces los muchachos emprendían la travesía de meterse a robar frutas, tarea que se dividían: unos entretenían al mayordomo mientras los demás se subían a los árboles.

Una más de esas urbanizaciones, tal vez la más importante por su nombre es: Urbanización Las Antillas que nació de un hotel homónimo ubicado, en ese momento en la Loma del Barro en el barrio San Rafael, específicamente en la calle 45B sur #36-04, que nació a su vez de una finca que era propiedad de don Heliodoro Londoño quien toda la vida vivió de un granero que tenía en la plaza de Cisneros en Medellín, en la finca había pesebreras, caballos, café y principalmente yuca de la cual se sacaba cosecha cada 15 días, siendo la delgada para pan coger y la gruesa para ser vendida en el mercado. Los vecinos recuerdan con sentimiento que el primer televisor que hubo en el barrio, a blanco y negro, fue en esa finca, “los niños hacían fila pa’ ver televisión hasta las 10 u 11 de la noche” (entrevista a Luis Alfonso Hernández Cardona, mayo de 2022).  En el presente es posible ubicar algunos lugares característicos de la finca como sitio de la casa, la entrada a la finca y el lugar donde quedaba el tanque de repartición de agua.

Después de que don Heliodoro murió sus herederos decidieron mudarse a la parte urbana del municipio y vender el vendieron el terreno donde se construyó y fundó el Hotel Las Antillas en la década del 70.

Lugar donde comenzaba el cercado de la finca de don Heliodoro Londoño

Como se mencionó anteriormente, el acceso al barrio y la calidad de las vías de comunicación fue siempre un pendiente tanto de la administración municipal como de la comunidad, las obras de construcción se llevaban a cabo con materiales que el municipio daba y con fuerza de trabajo de la comunidad, fue así como en un primer momento se logró cementar y ensanchar la vía que comunicaba con San Rafael por la parte alta de Las Antillas y ésta con la parte baja del barrio, logrando hacer una especie de circunvalar que integro a los habitantes Antillanos con el resto del municipio. Tal era la dificultad que representaba el desplazamiento que las personas iban por el mercado a la plaza en bestia, atravesando todo el barrio La Mina por camino de herradura (Entrevista a Gildardo Montaño, mayo 2022).

El Hotel Las Antillas: germen del nuevo barrio.

 En este mismo sentido se pudo establecer que en 1996 la forma de llegar hasta el hotel era por la vía pavimentada que comunica a Envigado con Sabaneta, la carrera 43 A a la altura del cementerio donde se desvía a mano izquierda por vía que conduce al barrio El Dorado, se sube toda la colina hasta llegar a la urbanización Bosques de San Carlos, se continuaba por carreteable hasta llegar al Hotel Las Antillas. El lote tenía una extensión de 84.533 metros cuadrados, y contaba con todos los servicios públicos, energía y teléfono suministrados por las Empresas Públicas de Medellín y el acueducto veredal suministrado mediante dos tanques de reserva. El inmueble acondicionado como Hotel tenía parqueadero, recepción, restaurante, salón de reuniones, bar, área de recreación con piscina, juegos para niños, dos casas para mayordomos, nueve cabañas para hospedaje, área administrativa y pesebreras para 10 animales.

La Secretaría de Valorización de Envigado expidió en 1995 el oficio No. 272 en el cual estableció las normas de construcción que podría tener el inmueble en caso de ser urbanizado, estas fueron según el área y ubicación: 70 viviendas unifamiliares por hectárea y la ampliación de la vía de acceso disponible en el momento que sería desde la Urbanización Bosques de San Carlos hasta el inmueble además de la apertura de la circunvalar oriental o carrera 25 que pasaría por el costado sur oriental del lote. Se estableció además que el lote podía ser usado de diferentes maneras, ya para el desarrollo de vivienda, ya para continuar con su negocio de servicios o para establecer sedes e instituciones. Se consideró que uno de los factores negativos al ser urbanizado era el requerimiento de servicio de acueducto porque se incrementarían los costos para instalar un sistema de bombeo.

instalaciones del hotel Las Antillas
Piscina del hotel Las Antillas

Lugares comunes: deportivos, educativos y religiosos

El barrio Las Antillas no tiene una iglesia barrial, los habitantes feligreses deben desplazarse a templos cercanos como San Ignacio de Antioquía del barrio El Trianón o, a Santa María de La Paz del barrio La Paz o, un poco más retirado a San Rafael del barrio El Dorado. Sin embargo, es posible encontrar referencias religiosas en el barrio como la virgen del Carmen que fue instalada hace más de 50 años y que está ubicada en el costado sur del parque central. La virgen fue instalada por doña Margarita Cardona vecina y propietaria de la tienda principal del barrio – ver imagen 8 – y, doña Maruja Franco, vecina también del barrio quien estaba casada con un trabajador de Coltejer.

Los escenarios deportivos o recreativos tampoco han sido abundantes en el barrio, tal como se señaló anteriormente, existen en el barrio cuatro escenarios deportivos, canchas, tres de ellas son de uso privado y una de uso público. Esta ubicada en el parque central del barrio junto a un parque infantil y un gimnasio al aire libre. Sin embargo, el uso deportivo de este espacio no es nuevo, ya desde antes los niños y jóvenes lo usaban como cancha, aunque estaba mucho menos adecuada para tal fin llegaban al lugar niños de La Mina y San Rafael a jugar “picaitos” porque era el único espacio en el sector que hacia las veces de cancha.

Colegio Santa Ana que cuenta con 25 años de existencia, fue fundado en 1996. El lote sobre el cual esta edificado pertenecía a Victoriana Acosta “La Mocha” mujer que la comunidad recuerda por ser amplia.
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