Barrio San José

El barrio San José limita al norte con el barrio Mesa; al sur con los barrios San Rafael, La Mina y el Salado; al oriente con Las Brujas y El Chingüí y al occidente con el barrio El Dorado. Actualmente forma parte de la zona 6 del municipio, aunque perteneció durante un tiempo a la zona 9, pero algunos vecinos líderes conocedores de su historia no se sintieron cómodos con esta designación ya que el desarrollo del barrio estuvo más ligado a la franja de la quebrada La Mina y sus barrios aledaños, entonces en el año 2012 fue transferido a la Zona 6 (Acuerdo No. 043 de agosto 11 de 2005).

año de1977, fotografía de página Facebook, fotos antiguas de Envigado.

La zona del barrio se vió marcado por la instalación de la empresa Rosellón, quien empleo a numerosas personas desde principios del siglo XX, y por tanto, tuvo una gran influencia en la conformación de los barrios de la hoy Zona 6 de Envigado, en su configuración, sus relaciones sociales y evolución económica y demográfica

Desde los años 40, existían casas de obreros de Rosellón y otros empleados que se desempeñaban como conductores, estibadores, vigilantes, cocineras, etc. Fue con el inicio de la construcción del templo que más personas se sintieron atraídas por vivir en esta zona y estar más cerca de su lugar de trabajo; es por el templo y por la devoción de sus habitantes, que el barrio lleva el nombre de San José.  

Algunos de sus primeros fundadores del barrio fueron Tista Ramírez, Enrique Rojas, Marcos Álvarez, Faustino Ruiz, Moisés Ochoa y Rafael Arango (Del Valle Francy Ester. Informe del desarrollo y avance de investigación en el desarrollo de la cátedra envigadeña. Secretaría de Educación y Cultura del Municipio de Envigado).

Algunos vecinos recuerdan también como fundadores a los señores Braulio Eduardo Restrepo y Jesús María Román (fallecido). Cuenta Braulio Eduardo que el terreno sobre el cual se construyó el barrio pertenecía a Rafael Londoño (Piquiña) quien empezó vendiendo los lotes en los cuales los primeros habitantes construyeron sus casas (Periódico Voz de la 6. Envigado. Agosto de 2014. Edición 2. Página 4).

Quien camine el barrio, se  dará cuenta de sus calles estrechas e impanadas, con callejones, lo que evidencia su geografía y estilo de poblamiento, como dice el presidente de la Junta de Acción Comunal Oscar Cuartas “donde ahora hay calles repletas de casas y edificios pequeños antes había cañaduzales, pomos, plataneras, frutales, entre otros” (Entrevista febrero 2022)

En los límites jurídico administrativos establecidos en el Acuerdo 043 del 2005, aún no son claros en sus habitantes, para diferenciar las fronteras entre los barrios La Mina y San Rafael, hay confusión porque sus esfuerzos eran de un solo territorio. En los límites con La Mina parte alta hay unas casas viejas de primer piso, antejardín, pisos de colores con los de antes se embaldosaban las casas, corredores con sillas mecedoras y un aire a casa de campo y costumbres de otros tiempos más rurales, donde algunos de los primeros pobladores disfrutan tomando el sol y dando gracias por seguir vivos, como una hermosa señora de 94 años, quien aún tiene muy buena memoria para reconocer, saludar a sus vecinos y recordar viejos tiempos.

Templete del Niño Divino. Foto CHE.

Caminar por estas calles e ir reconociendo parte de su historia es como armar un rompecabezas en el que la mente va tratando de encajar, imaginar, reconstruir las imágenes de esos primeros momentos del barrio. Más adelante pasé por una calle llamada Divino Niño que llamaban Los Tugurios, porque era muy estrecha, pero sus habitantes decidieron ponerle otro nombre, lo llamaron Divino Niño cuando pusieron el templete al fondo de la calle subiendo las escaleras. Estas escaleras llegan a la Estatua de San José.

La calle principal, la 40 sur, era un antiguo camino de arriería y sus actuales calles eran caminos de herradura estrechos por donde se transportaba, en mulas también, el carbón y algunos alimentos. Para entrar al barrio se debía atravesar un puente de madera que había sobre la quebrada La Mina, en esa zona había cañaduzales, cafetales y naranjos. Con el tiempo esos caminos se fueron transformando en calles más amplias por donde empezaron a circular automóviles y el transporte público, el ensanche de las calles y su pavimentación fue un trabajo mancomunado del que se hablará más adelante.[1]

Mapa de 1969, Gobernación de Antioquia. Departamento Administrativo de Planeación. Fuente: A.H.A. Planoteca 23. Salón 3. Código 20040

En el anterior mapa podemos visualizar al Envigado de 1969, delimitado por unas pocas cuadras alrededor de la plaza principal y en las afueras con una gran extensión rural, compuesta por veredas con grandes fincas y barrios pequeños. Años atrás, en 1945, era parecido el panorama, Envigado contaba con 25.000 habitantes y su única iglesia era Santa Gertrudis, ya ésta se estaba volviendo pequeña para albergar a la multitud de feligreses que de todos los barrios se acercaban a diario a participar de las eucaristías. A finales del mes de noviembre del mismo año algunos personajes importantes de empresas como Rosellón, Bota del Día, Rey Sol, Grulla, además de artesanos, el alcalde y algunos funcionarios de la administración municipal enviaron un memorial al padre Jesús Antonio Duque Rivas, quien era el padre de la parroquia en ese momento, para que intercediera ante el arzobispo para que diera su aprobación para construir otro templo en el municipio. Los firmantes ofrecieron apoyo material y moral ante la realización de la obra (Osorio, Johana Historia de la Parroquia San José-Envigado, Boletín Histórico No. 24, noviembre 2018, página 64).

Parroquia de San José

Templo actual de San José, 2022.

Fue hasta 1947 que la parroquia envió al arzobispo la solicitud de los vecinos de Envigado aduciendo el aumento de la población, mencionando el terreno donde se podría construir y relacionando la importancia de la ubicación de la parroquia con su cercanía a la empresa Rosellón que en su momento contaba con 3000 trabajadores, que podían ser potenciales feligreses de la nueva parroquia.

Hermanas Elvira y Lucrecia Rendón donantes del terreno de la parroquia San José. Fotografía facilitada por Mario Rendón, vecino del barrio San Rafael.

Inicialmente se pensó construirla en un lote en la finca el Guáimaro que la familia González había donado, pero fue descalificado porque no contaba con el espacio requerido para hacer la plaza y la casa cural. Se decidió realizar la construcción en un terreno donado por las hermanas Elvira y Lucrecia Rendón, quienes eran devotas de San José, por tal motivo el nombre que lleva la parroquia.

El estilo arquitectónico de la iglesia es neogótico, de origen en el Reino Unido, característico de las iglesias en el país a principios del siglo XX y de otras construcciones no religiosas como el actual Palacio de la Cultura Rafael Uribe Uribe, originalmente construido para ser la Gobernación de Antioquia a principios del siglo XX.  Los materiales que se usaron para la edificación de la parroquia fueron adobe cocido, techos de madera y tejas de barro.

Suso Vélez
Pastor Quiroz

Los planos estuvieron a cargo de la firma de ingenieros «Colombiana de Construcciones», la dirección de la obra, desde su comienzo, a cargo del maestro constructor Jesús M. Vélez (alias Suso). Jesús era un albañil de origen campesino que había hecho parte de la construcción del templo de Santa Gertrudis en Envigado. Junto con Suso también trabajó otro constructor Pastor Quiroz Pabón quien había sido contratado para la construcción de la iglesia de Armenia Mantequilla (Osorio, Johana Historia de la Parroquia San José-Envigado, Boletín Histórico No. 24, noviembre 2018, página 64)

La iglesia se inauguró en enero de 1956 con un evento social y religioso de gran importancia dada la relevancia que tenía para el municipio esta obra, que aún sigue siendo la segunda iglesia en tamaño del municipio.

 Parque San José

Al costado sur de la parroquia pasa la quebrada La Mina, antes de ser cubierta en 1973, corría destapada y el parque aún no existía. Como puede observarse en el plano de 1969, la parroquia en 1977 tenía al frente un lote que fue arborizado en diciembre del mismo año por la empresa Concebir.

Plano arborización del parque San José 1977. Archivo de la Secretaría de Obras Públicas de Envigado. Gaveta 1 Folio 17

En el plano anterior puede observarse la construcción de las jardineras que se harían con ladrillo y revoque, así como una imagen de cómo lucirían los árboles. En los años 80 se realizó su construcción y fue adornado con más árboles y bancas para que pudiera ser disfrutado por los vecinos.

El primer Monumento a San José que se ubicaba al frente del parque, fue de 1959 y se levantó por voluntad de los vecinos y el padre González. En 1993 fue su primera remodelación por la administración municipal (Archivo Histórico del Concejo. Resolución #417 del 6 de mayo de 1993). La tercera intervención inició en abril de 2013, con reuniones del alcalde Héctor Londoño, el parroco de San José Bernardo Restrepo Montoya, la arquitecta Alexandra Urrea Orrego y la comunidad con el objetivo de conocer el proyecto que respondía a un espacio más moderno, amplio y acogedor para el disfrute de las familias. El sitio para la ubicación del monumento a San José fue el conocido como «La Estancia», la mejor perspectiva visual al ingresar al parque.

No se restableció la antigua escultura, se implementó una nueva con apoyo de la familia Agudelo Salinas y la mano del artista Fernando Mesa Ceballos, quien realizó una replica de la original que se encuentra en el interior del templo, elaborada en madera, de los talleres de Misael Osorio y donada por los trabajadores de Rosellón (Historia del Parque de San José y su monumento, por Rocío Agudelo Salinas).

Monumento a San José, Envigado, inaugurado 5 de marzo de 2015.

El 5 de marzo del 2015 fue inaugurado, a pesar del traslado del presbítero Restrepo Montoya, y del desanimo de la comunidad. En la actualidad de 2019 se puede ver un parque limpio, aprovechado y cuidado por la comunidad (Periódico Voz de la 6. Edición 6. Septiembre de 2016. Envigado).

 Primeros pobladores

Don Oscar Cuartas, actual presidente de la JAC del barrio, narra que cuando estaba pequeño hacía algunos mandados en el barrio. Él recogía la leche por los lados de Rosellón, la carne y los granos y los entregaba en las casas que se los encargaban, cuando llegaba lo recibían con desayuno y le daban sus monedas. Su mamá vendía buñuelos y empanadas y se levantaba muy temprano a hacerlos y él le ayudaba; recuerda que salía de la casa muy temprano a venderlos, en las esquinas se juntaba la gente desde la noche hasta la madrugada a jugar machuque con canicas, cartas y a tomar aguardiente y cuando él pasaba le compraban todo lo que llevaba, más tarde pasaban a la casa a pagarle a la mamá de Óscar lo que habían comprado.

De esos primeros habitantes con los que Oscar se relacionaba recuerda a Gilberto Santamaría y Lucila Valencia, a quienes él les llevaba la leche diariamente, y a Eladio Rendón y Alcira Berrío a quienes también les llevaba el mercado.[8] Otros de los primeros pobladores recordados por los vecinos fue la familia Ramírez, Nidia era nieta de Juan Bautista Ramírez quien era dueño de un gran terreno, que según ella, ocupaba gran parte de lo que es el barrio actualmente, “Por eso es que los Ramírez estamos en la Mina parte alta, Mina parte baja, inclusive donde es el Centro de Salud de La Mina, ahí vivía una tía mía”.[9] Su abuelo le dio a cada uno de sus hijos un lote para que edificaran, todos  construyeron la casa a su amaño, en la actualidad quedan 2 de esas fincas, porque los otros vendieron, una se llama Morro Liso y la de Nidia que se llama John Daimer, esta última ubicada en la carrera 29 A. Tanto la familia de su padre como la de su madre nacieron y se criaron en Envigado.

La familia Lopera también fue fundadora del barrio y sigue su tradición de fabricar diversos objetos con guadua. Por casi 100 años, según comentan los vecinos, esta casa ha estado allí en el sector llamado ahora 7 de agosto, ubicado cerca de La Estatua de San José en una loma pronunciada. Actualmente viven allí dos hermanos. Herney Alonso, uno de ellos, menciona que esa zona era antes unos lotes a los cuales se llegaba por un camino de herradura, refiriéndose a la vía principal del sector La Estatua. “En la parte de arriba había una portada y había yuca, papa, todas esas cosas, frutas, cosas así, y se fue construyendo todo esto. Mi papá era de Pueblorrico y mi mamá nació en Envigado. Mi papá había aprendido de un tío que trabajaba con el mimbre”. [10]

 Centro Cívico, Junta de Acción Comunal y obras en el barrio

“Me encontré en un lugar tan inhóspito que se requería   buscar un desarrollo, aquí nos alimentamos porque venían mulas a traernos el carbón para hacer de comer y llegaba la panela, y entonces ahí nació la necesidad y se formó la primera acción comunal en La Mina abajo, cuando esto corría como un riachuelo”, comenta el presidente de la JAC del Barrio Oscar Cuartas (Entrevista febrero 24 de 2022)

Fue por medio del Centro Cívico, creado por algunos vecinos en el año 1957, que se lograron desarrollar diferentes obras de interés y de necesidad primordial para la comunidad. Entre sus fundadores estaban: Rafael Ramírez, Gildardo Rendón, Gilberto Román, Jesús Román, Gilberto González, Rafael Montoya, Félix Múnera y Daniel González.[12] Argemiro Muriel es también uno de los primeros habitantes del barrio, él llegó del suroeste antioqueño con su esposa María Virgelina Molina en 1958, encontró que el barrio tenía muchas necesidades y dificultades y se animó a crear un comité  al que llamó Comité Muriel en el sector donde vivía, a él se unieron Alfonso Álvarez, Antonio Durango, Francisco Hincapié, Horacio Lopera, entre otros.[13]

Los días domingo se realizaban los convites con aproximadamente 30 personas, desde las 6:00 a.m. hasta las 4:00 p.m. convocaban a la gente por perifoneo, tenían un equipo de sonido que conectaban para llamar y convocar a los encuentros. Muchos trabajadores de Rosellón que salían de trabajar en la madrugada se quedaban trabajando en los convites, también participaban las amas de casa quienes aportaban el tinto y don Alfredo Marín les mandaba aguardiente, la cerveza y el fresco.[14]

Años más adelante por medio de la resolución 069 del 28 de junio de 1963, se constituyó la Junta de Acción Comunal San José, su representante legal era el señor Ramón Emilio Montoya Betancur quien quedó en calidad de presidente mientras se elegía a otra persona para ese cargo, en 1969 el señor Alberto Miranda firmaba como presidente de la Junta.[15]

El 20 de julio de 1967 se dio inicio al enrielado de la calle 41 sur, la que pasa por la estatua de San José. Había dos frentes de trabajo para la obra, el comité la Estatua y el comité Muriel. El presupuesto total de la obra era de $300.000 aproximadamente, para 1969 se contaba con un aporte de la Junta de Acción Comunal Central de $55.429 y del barrio por $ 45.104[16]

La continuidad de la obra se dio debido la gran extensión de esta vía y el alto presupuesto que devengaba, en 1969 había otras dos obras importantes en curso en el barrio:

  • Rieles en San José La Playa, obra iniciada en 1967 con un presupuesto total de $121.000
  • Rieles realizados por el comité Muriel, anteriormente mencionado, con un presupuesto total de $60.000[17]

El municipio en 1968 crea el cargo Promotor de Acción Comunal Municipal para atender el incremento de la acción comunal, designó un presupuesto de $150.000 y el encargado, que debía ser topógrafo titulado, recibiría un pago de $2.000 mensuales.  Esta persona debía realizar tareas como recibir solicitudes y reclamos de las diferentes juntas veredales, verificar topográficamente las obras a realizarse, interceder entre las juntas y el municipio para que los materiales que solicitaran fueran entregados rápidamente y mantener entusiasmadas a las personas que hacían parte de las juntas.[18]

Según las versiones de los entrevistados, el municipio dio un gran apoyo tanto moral como económico a la realización de las obras del barrio, o sea que la creación de ese cargo y ese presupuesto asignado para las juntas fue una buena decisión. Una de las obras más significativas y de vital importancia para la comunidad fue cobertura de la quebrada la Mina, desde la parte alta del barrio La Mina hasta la Parroquia San José, obra inaugurada en 1973 con la participación y trabajo de los vecinos y las juntas de acción comunal de estos dos barrios.[19] Esta quebrada que tiene una gran extensión era vital para las personas que vivían cerca pero también se desbordaba cuando había muchas lluvias, llevándose casas en sus crecidas y además se estaba convirtiendo en foco de infección porque todas las aguas de las casas caían en ella.

A partir del 2016 la JAC cuenta con una nueva sede en el Sector La Estatua, esta obra fue uno de los primeros compromisos que adquirió el alcalde del momento. El área construida de 100 metros incluye la Ludoteca, el salón de la JAC, la Tienda, camerinos y la zona deportiva de la cancha y el gimnasio al aire libre.[20]En la presidencia de la Junta estuvieron Alberto Miranda, Rafael Montoya, Antonio Hincapié, Rodrigo Restrepo, Ovidio Osorio, Pedro Pablo Atehortúa, Víctor Montoya y actualmente Oscar Cuartas.

 Acueducto

La obtención del agua se hizo con acequias y servidumbres de manantiales. Su importancia generó conflictos entre las diferentes fincas del territorio. Ese fue el caso de la familia Ochoa, de los hermanos Moisés, Ana Felisa y Justiniana quienes a principios del siglo XX habitaban las actuales tierras de La Mina y San José, y vivían en querellas constantes tanto por los linderos de sus propiedades como por el uso que daban al agua, querellas que dividían profundamente a sus familias y generaban violencia tanto verbal como física (Archivo Central de Envigado. Caja 87. Carpeta 847. Folio 195).

En 1920, el desarrollo de Envigado estaba empezando a darse apenas en la zona urbana, para ese momento eran 9 cuadras las que delimitaban el municipio y las afueras de éste eran consideradas zona rural veredal, aproximadamente había en total de 9.500 habitantes. Era común que los vecinos cuando tenían algún problema entre ellos se vengaran o tomaran represalias haciendo daños en las tomas de agua, cortando el suministro, desviándolo o contaminándolo, ya que sabían la afectación tan grande que podían causar en el otro.

Los habitantes de San José desde hace más de tres generaciones han tomado el agua de los afluentes El Capiro, finca de propiedad de la familia Quintero y de La Palmera, de propiedad de la familia Cardona; inicialmente por medio de mangueras y pocetas que servían como tanques. Fue en los años 40 aproximadamente cuando los vecinos se organizaron por primera vez para hacer un acueducto, complicado en el momento porque implicaba romper calles de piedra, las tuberías eran de barro.[22]

Esta se convirtió en una de las obras más necesaria e importante para el desarrollo del barrio, en San José se logró gracias a los convites que en total fueron 58, con la participación de 98 personas quienes dedicaban sus ratos de descanso a las labores. Participaron de esta obra Severiano Pino, Bernardo Palacio, Gilberto Santamaría, Alfonso Restrepo, Emilio Vásquez quien fue dirigente en las obras, entre otros líderes.

La obra inicia en 1975 cuando el municipio de Envigado, dada la solicitud de los vecinos, se propuso la construcción del acueducto para el barrio, junto con el Servicio Seccional de Salud de Antioquia, asociado con el Instituto Nacional de Salud. En el informe presentado para este proyecto mencionan que el abastecimiento de agua para ese momento era por medio de un precario acueducto con más de 30 años de antigüedad que tomaba el agua de la quebrada La Mina, construido con tubería de barro cocido y que había algunas casas, muy pocas, que contaban con el servicio de Acuantioquia.

Las condiciones sanitarias del barrio en ese momento eran precarias dada la mala calidad del agua que consumían sus habitantes, además el alcantarillado era de mala calidad y los pozos sépticos no tenían buen mantenimiento. A estas condiciones se le atribuían en la época enfermedades como la gripa, la fiebre y la diarrea. El proyecto del acueducto proponía poner un tanque de almacenamiento de 60 metros cúbicos con un difusor de cloro que dotaría a 120 viviendas que debían instalar su propia conexión domiciliaria. 

Se creó una Junta de trabajo, apoyada por la Acción Comunal que se encargaba de mantener la calidad del servicio, las mejoras que se necesitaran y la cobertura. En esta obra fue muy importante el apoyo y la participación de la JAC de La Mina. [23]

El acueducto comunitario había sido administrado por hombres toda su historia, eran ellos de la mano de la JAC del barrio quienes se hacían cargo de proveer el servicio a las casas y realizar los mantenimientos y mejoras necesarias para su funcionamiento. Las mujeres tenían cargos como secretarías o tesoreras. Actualmente es Yesenia Guerra, vecina del barrio, la encargada de éste. Ella vivía con sus tíos quienes han sido toda la vida de Envigado y del barrio, un día uno de ellos le dijo que lo acompañara a una asamblea del acueducto, allí empezó a conocer cómo funcionaba y quiso hacer parte de éste, a lo que los encargados le respondieron que no. Nunca una mujer había realizado esta labor y estaban celosos de que una joven quisiera venir a darle continuidad a su trabajo. En el año 2002, la administración municipal exigió al acueducto contar con una junta y allí entró ella a formar parte de la misma como fiscal, cuatro años más adelante y hasta hoy es la presidenta y persona encargada de administrar y hacer que este bien patrimonial de la comunidad siga funcionando.

El acueducto era una poceta y hoy tiene una bocatoma más estructurada, baja por gravedad, por manguera unos 600 metros aproximadamente y llega a un tanque de almacenamiento con otra bocatoma, aún tiene los dos afluentes El Capiro y La Palmera, no tiene motobombas y puede llegar a abastecer fácilmente a las viviendas que están en los pisos altos.  Las mismas familias que lo empezaron hacen parte aún, como los Osorio, Duque, Mejía, Muriel, Vásquez (Emilio y José Ángel) Restrepo, entre otros.

En 1995 se le pidió a la JAC y al acueducto trabajar por separado, de manera independiente, algunos acueductos comunitarios lo hicieron y otros no, Yesenia piensa que debieron quedarse juntos, porque para la comunidad el acueducto es un apoyo solidario. Aunque la empresa de servicios públicos de Medellín provee de agua las viviendas en algunas ocasiones esta se corta y ahí siempre van a tener el otro recurso, ese que les pertenece solo a ellos, el del agua comunal.  Este trabajo comenta Yesenia requiere de mucha inversión y gasto, el agua, aunque no tiene planta de tratamiento es todos los días revisada y cuidada para que los vecinos puedan darle un uso complementario como es lavar, limpiar, regar plantas, etc., pero no para consumo. En las partes exteriores de las casas tienen las canillas con las que permitan la entrada del líquido a sus casas o en ocasiones para que otras personas que la necesitan la puedan recoger.  

Urbanización San José

Plano de la urbanización San José, año 1963. Archivo Notaría Primera de Envigado. Escritura No.192.

Antes de ser urbanizados estos terrenos, en 1961, sus propietarios solicitaron a la administración municipal la exención del cumplimiento de algunas obligaciones contenidas en el reglamento de edificaciones, porque estaban en proyectos de urbanizarla, no fue posible que les dieran ese permiso y les comunicaron que el código se iba a revisar y a actualizar. Aunque el documento no especifica cuáles eran las exenciones que pedían da cuenta de un proceso de urbanización que estaba iniciando.[24] Los propietarios de estos terrenos, que correspondían a dos fincas, eran Bernardo Flórez V., Amparo Echavarría V. Javier Bravo Restrepo y Ángela Vásquez C. y empezaron a realizar en 1964 trabajos de parcelación y urbanización  y por medio de escritura pública se autorizó a Javier Bravo Restrepo para realizar contratos de compraventa de lotes y todo tipo de trámite relacionado con la nueva urbanización que a partir de la fecha se llamaría San José.

En los planos realizados para el proyecto de la urbanización se detalla que constaba de 11 bloques en total, los bloques más pequeños tenían 6 y 8 lotes y los más grandes 26 y 28, y los tamaños estaban aproximadamente entre 90 y 209 metros cuadrados. En 1972 ya estaba construida la urbanización y la JAC la administración municipal había puesto el alumbrado público (Archivo Central de Envigado. Correspondencia 1972).

Educación

La primera escuela que tuvo el barrio fue el Kínder de Doña Concha quien impartía los primeros conocimientos a los niños y niñas, para cursar la primaria los niños debían ir a diferentes instituciones ubicadas en el centro de Envigado, cuando se construyó la Escuela del barrio San Rafael en 1970, los niños pasaron allí a hacer parte de un proceso educativo formal. Actualmente en límites con el barrio La Mina parte alta está la Institución Educativa Comercial de Envigado, la cual provee a los niños y jóvenes de todos los barrios cercanos una educación de calidad con buena infraestructura.

Referentes barriales

Existen algunos referentes importantes para el barrio, lugares que han visto por años los cambios que éste ha tenido, las conexiones que se han creado entre vecinos, las conversaciones y los encuentros casuales.

Uno de ellos es La Casa Granero 15 Letras que está ubicada en la calle 39 b sur por carrera 32. Hace parte del sector del Guáimaro y es una de las tiendas más antiguas del barrio, fundada en 1943 por Antonio Cardona e Isabel Mesa, la sumatoria de las letras del nombre de don Antonio da 15, por eso su nombre. Este era uno de los pocos graneros de la época donde las familias se surtían de alimentos, don Antonio llevaba mercados a domicilio y les fiaba a los trabajadores, siempre apuntaba en una libreta todos los fiaos que hacía. Era un negocio familiar en el que trabajaban todos.

El Monumento a San José está ubicado en el parque, fue puesto allí en 1959 por los vecinos y la parroquia. En el año 2015, después de una remodelación, se erigió un nuevo monumento a San José, escultura donada por la familia Agudelo Salinas y que lleva la placa que dice San José “Padre de la divina providencia” Ruega por nosotros. Familia Agudelo Salinas.

La Casa de Las Piedritas está ubicada en la calle 40 sur con 30, propiedad del fallecido artista Santiago Rojas, quien desde pequeño le decía a su tía, quien era la propietaria de la casa, que cuando fuera grande se la iba a comprar. La casa gira en torno a la historia de amor de Santiago y Gloria y las piedritas son parte importante de la historia porque cuando Santiago pasaba a visitarla y eran pasadas las 9:00 p.m. y no podía entrar pues tiraba una piedrita a la ventana para que ella supiera que él había pasado a verla.  Ellas las guardó y ahora adornan algunas partes de la casa. Santiago le compró la casa a su tía 10 años después de casarse con Gloria, la entrada aún conserva la estructura original de tapia, pero más atrás la casa está construida con adobe, cemento y piedras “Las hay de todos los tamaños, formas, tonalidades y orígenes, vienen de varias regiones de Colombia y de diferentes países y continentes. Se pueden ver intercaladas con guadua, caña, azulejos, tejas, escombros, restos de iglesias y otras edificaciones, vitrales y hasta lentes de anteojos. Todos, materiales pulidos, tallados, pintados y acondicionados al gusto y buen ojo de Santiago”.[27]

La Estatua de San José, ubicada en el sector llamado La Estatua, por esta misma obra, fue puesta allí entre 1954 y 1958.[28] El lote donde está ubicada lo donó una señora, pero nunca han tenido papeles oficiales de él, los vecinos han intervenido este espacio cercándolo y cubriendo la obra con un techo para prolongar su existencia en el barrio. En la parte superior está la nueva sede de la acción comunal y la placa polideportiva del Inder.

La heladería San José estaba ubicada a una cuadra del parque San José, actual calle 40 sur, cuyo propietario en los años 70 era el señor Alonso Zapata Tobón.[29] Antes de ser construida la parroquia existía en este mismo lugar el Café de Bartolo y fue Jorge Tabares quien la transformó en Heladería San José. En este lugar se presentaban ocasionalmente agrupaciones de música vieja y variada hasta la medianoche.[30] Era un bar frecuentado por los trabajadores de la empresa Rosellón y los novios del barrio y de barrios aledaños lo frecuentaban para tomar el “fresco”, en ocasiones, acompañados por los hermanos menores para que les pusieran cuidado de que se estuvieran manejando bien.[31] Entre algunos de sus dueños estaban Gerardo Rave, Alberto y Gustavo Vásquez.[32]

Vida cotidiana

El barrio en sus inicios al ser de pocos pobladores y las casas quedar alejadas entre sí la interacción era poca, las personas se encontraban en caminos, en rutas hacia el trabajo, cuando iban a lavar la ropa en las pocetas y cuando necesitaban pedir algún favor a los vecinos que contaban con mayores recursos. Para los niños y niñas jugaban escondidijo entre los sembrados de plátano y café y comían frutas silvestres que esta tierra les daba, cuando los grandes iban a lavar el tanque del agua ellos disfrutaban jugando con el agua que corría. “Jugábamos escondidijo, comiditas, empacábamos los almuerzos y nos metíamos debajo de un árbol de café, todos niños, a comernos el almuerzo envuelto en hojas, fue una niñez muy linda”.[33]

La casa de Nidia fue de las primeras que tuvo televisora blanco y negro, esta era una gran atracción que pocos podían tener, la gente del barrio hizo fila en la finca para ver la subida del hombre a la luna… “la sala era llena de gente”.[34] La casa de Nidia se convirtió en sitio de reunión de los vecinos y decidieron recibir a las personas que quisieran ir a ver las películas que transmitían, por ejemplo Tarzán, empezaron a cobrar 10 centavos por niño que llegara a ver la película y esa plata se recogía para la acción comunal. Nidia hacía cofio y minisigüi para venderle a los espectadores.

Don Oscar recuerda que en el barrio se realizaban las romerías y el día de San José se celebraba cada 19 de marzo.[35] Los vecinos, además, coinciden en algo, hace muchos años se veían las riñas a machete o navaja, hubo momentos difíciles en la época de Pablo Escobar, pero ahora eso hace parte del pasado y se consideran un barrio muy tranquilo de una convivencia pacífica donde los muchachos jóvenes no hace parte de delincuencia ni “molestan a los vecinos”. Sin duda este es un barrio sano, tranquilo, al que muchos quisieran recordar como un barrio de mucha convivencia y mutua ayuda entre vecinos, pero concuerdan en que esto se ha perdido mucho, ya no se ve la misma solidaridad, ya de hecho viven tantas personas allí que los extraños son los primeros que llegaron allí. Las nuevas generaciones quizá tienen el reto de no dejar morir estas memorias de fundación del barrio que con el pasar del tiempo le darán vida y sentido a sus realidades, a sus orígenes y a su historia.

Reflexiones finales:

  • El barrio San José y los barrios aledaños que conforman la Zona 6 tienen historias interconectadas desde mucho antes de que se conformaran, por ejemplo, con la creación del sistema de acueducto comunitario que empezó beneficiando a las grandes propiedades y aún después de mucho tiempo se sigue conservando.
  • La relación estrecha que tiene la historia del barrio San José con la empresa Rosellón es significativa para analizar el desarrollo y evolución que a lo largo del tiempo ha tenido el barrio.
  • El agua es uno de los factores más determinantes para que una comunidad se desarrolle, crezca y evolucione, logra unir a las personas en pro de una obra, de un bienestar común. En este momento los acueductos comunitarios son muy importantes para los barrios que tienen el privilegio de disfrutarlos y sostenerlos, eso gracias al trabajo desinteresado de la comunidad que cuida de este patrimonio vivo que hace parte de su historia.

[2] Restrepo, Edgar. Historia del templo San José Obrero. En: https://www.centrodehistoriaenvigado.com/templo-san-jose-obrero/#_ftn3

[3] Ibid.

[4] Para ampliar la información sobre la historia de la parroquia consultar la página web del Centro de Historia de Envigado.

[5] Restrepo, Edgar. Templo San José Obrero. Tomado de: https://www.centrodehistoriaenvigado.com/templo-san-jose-obrero/#_ftn34

[6] Archivo Histórico del Concejo. Resolución #417 del 6 de mayo de 1993.  

[7] La 6. Edición 6. Septiembre de 2016. Envigado.

[8] Entrevista con Oscar Cuartas. Barrio San José. Febrero 24 de 2022.

[9] Entrevista con Nidia Ramírez. Barrio San José. Abril 12 de 2022.

[10] Entrevista con Herney Lopera. Barrio san José. Mayo 27 de 2022.

[11] Entrevista con Argemiro Muriel Ocampo. Barrio San José. Mayo 22 de 2022.

[12] Entrevista con Oscar Cuartas. Barrio San José. 24 de febrero de 2022.

[13] Entrevista con Argemiro Muriel. Barrio San José. Mayo 22 de 2022.

[14] Ibid.

[15] Archivo Central de Envigado. Caja 564, Carpeta 17, folio 79.

[16] Archivo Central de Envigado. Caja 564, Carpeta 17, folio 73

[17] Ibid.

[18] Archivo Histórico del Concejo de Envigado. Acuerdos 1968. Folio 144.

[19] Entrevista con Argemiro Muriel Ocampo. Barrio San José. Mayo 22 de 2022.

[20] La 6. Edición 7 de noviembre de 2016.

[21] Archivo Central de Envigado. Caja 87. Carpeta 847. Folio 195.

[22] Entrevistas con Yesenia Guerra presidenta del Acueducto comunitario y Argemiro Muriel, vecino de San José.

[23] Archivo Central de Envigado. Fondo Obras públicas. Plan Nacional de Saneamiento Básico Rural. San José. 1975.

[24] Archivo Histórico del Concejo. Actas. # 9 del 20 de marzo de 1961. Folio 32.

[25] Archivo Central de Envigado. Correspondencia 1972.

[26] Gaviria, Carlos León. Texto inédito Historia del barrio San José.

[27] Tomada de: https://gente.com.co/historia-de-la-casa-de-las-piedritas-de-envigado-antioquia/

[28] No se tiene fecha exacta ni documento relacionado con este hecho.

[29] Archivo Central de Envigado. Caja 1017. Carpeta 123.

[30] Archivo Central de Envigado. Caja 934. Carpeta 121.

[31] Entrevista con Nidia Ramírez. Vecina de San José. Abril 12 de 2022.

[32] Burgos Herrera, Alberto. Cafés, bares y música en Envigado. Pág. 274.

[33] Ibid.

[34] Ibid.

[35] Entrevista con Oscar Cuartas.

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