BERNARDO AGUDELO BOHORQUEZ

Por: Carlos Enrique Jurado Giraldo, exmiembro del Centro de Historia 

El martes cuatro (4) de noviembre de dos mil tres (2003), luego de padecer  una dolorosa enfermedad, falleció en esta ciudad don Bernardo Agudelo Bohórquez, uno de las figuras más destacadas de la sociedad, del civismo y la política de Envigado, en la segunda mitad del siglo XX.

Nació, don Bernardo,  en el municipio de  Jericó el primero de septiembre de 1915, pero desde los veinticinco (25) años se vinculó, en forma indisoluble, a la vida pública de Envigado.

Concejal desde 1943, impulsó con entusiasmo obras de singular trascendencia para el progreso municipal, como el Hospital Manuel Uribe Ángel, el Instituto Nocturno de Bachillerato, el Liceo La Paz, el Colegio de La Salle, la Normal de Señoritas y el Colegio Femenino de Envigado, ocupando en reiteradas oportunidades la presidencia de la corporación edilicia.

Diputado principal  a la Asamblea de Antioquia, en el período de 1962 a 1964, Personero de Bello, Secretario del Consejo Administrativo de Envigado en 1954, Personero Municipal de Envigado en dos oportunidades y Contralor de la Ciudad en 1979.

Durante su fecunda existencia fue un promotor entusiasta de proyectos culturales de tanta significación como la adopción del Himno de Envigado y la creación de la ‘Coral Ciudad de Envigado’.

Fue fundador del ‘Comando de Juventudes Conservadoras’, miembro del Directorio Conservador Municipal y su Presidente en varios ocasiones, distinguiéndose por su lealtad inquebrantable a esa ideología, actuando siempre en el sector ospinopastranista de ese partido,  pero, también, profesando especial  respeto y consideración por sus adversarios en las difíciles lides políticas.

Presidente del Centro de Historia de Envigado, por espacio de nueve años, posición en la cual desarrolló una fructífera tarea de rescate de los valores culturales de nuestros mayores, presidió la IX Asamblea de Centros de Historia de Antioquia, promovió la fundación de corporaciones académicas de este tipo en otras localidades del departamento  (como el centro de historia de Itagui) y organizó un excelente Fondo de Publicaciones, que incluyó la tercera edición de la incomparable “Monografía de Envigado”, escrita por don Sacramento Garcés Escobar,  la obra del padre Julio Jaramillo titulada “Lo que tú no sabes de Envigado” y cinco (5) números del “Boletín Histórico del Centro”.

Escritor prolífico, con documentados estudios históricos y literarios, recogidos en periódicos y revistas locales;  autor, además, de dos (2) libros autobiográficos: “Retazos de una Vida” y “El Diario de Un Viejo”.

Ciertamente su paso por la administración pública y por las posiciones más destacadas de la vida social en Envigado, no le significó bienes de fortuna, como se acostumbra en el enrarecido mundo contemporáneo, pero sus lecciones de ética, de servicio comunitario y de trabajo solidario, nos permiten afirmar, sin vacilación, que don Bernardo se ha constituido en un baluarte de la raza antioqueña y un faro hacia el que, indefectiblemente, deben mirar los buenos envigadeños si se quiere rescatar nuestra identidad y el respeto de todos nuestros compatriotas.

A quienes tuvimos el privilegio de contarnos entre sus amigos y colaboradores, siempre nos sorprendía con su calidez humana, con el dinamismo que imprimía a todas sus empresas y actividades, con su honestidad a toda prueba y con un entrañable amor por esta Ciudad Señorial de Antioquia.

Su partida nos dejó en la orfandad.  Como no recordarlo  hoy, con gratitud y admiración. Como olvidar su extraordinario  elogio de Envigado,  cuando afirmó: “a este puerto espiritual que sería tan amado por mi corazón me trajo un día la marea de la vida: llegué a su plaza que aún no tenía asfalto y bajo la sombra verde de una ceiba inmensa sacudí el polvo de mis sandalias de peregrino sin posada.  Miré arriba y las palomas cruzaban un cielo azul. Al frente tenía las torres blancas y toscanas de su templo de Santa Gertrudis y atrás, más arriba, estaban las montañas verdes y azules que el maestro León Posada pintaría después en un óleo de Fernando González ….Y desde entonces ésta es mi querencia; aquí quiero vivir junto a mis amigos queridísimos a cuyo lado he envejecido casi sin sentirlo; aquí quiero seguir al lado de mis amigas, mujeres adoradas que han hecho dichosa la parábola febril de mi vida de luchador. Aquí quiero seguir, caminando por estas calles historiadas que me recuerdan mis tiempos de joven amor y de gloriosa bohemia juvenil; aquí quiero recordar las veces que he desfilado hasta su camposanto para despedir seres queridos e inolvidables; aquí quiero seguir entrando reverente a su templo para pedir a Dios que me ayude en mis años otoñales, porque nada como la vejez necesita el báculo divino. Y aquí quiero, por último, dejar la liviana carga de mis huesos, y como dijo el poeta de mi tierra, Julio Galán, en su hermoso poema ‘La Elegía del Retorno’: Aquí quiero morirme, dormir bajo esta bruma, dormir bajo esta luz, y que tan sólo graben en mi piedra una pluma, un libro y una cruz”.

Con motivo de su fallecimiento, el Centro de Historia de Jericó, envió una bella misiva recordando al ilustre desaparecido, en la cual se consignaron estas reflexiones:

“Un faro dejó de alumbrar, pero la nave tenía ya la ruta segura para llegar a puerto. Es lo menos que el Centro de Historia de Jericó le dice a su homólogo de Envigado, con motivo de la desaparición de ese creador de cultura que palpitó con el nombre de BERNARDO AGUDELO BOHÓRQUEZ, de honra raíz jericoana que Envigado acogió con aquel amor que esa ciudad brinda al llegado, sin contraprestación de nada.  Y decimos que a pesar de apagarse su luz,  la nave con ese gran bagaje de realizaciones que Bernardo dejó para la posteridad en esa Paisa-Hidalga ciudad, surca las aguas sin riesgo de tormenta. Este hombre que deja sus vivencias escritas en los libros ‘Retazos de una vida’ y ‘El Diario de un Viejo’, constituyen su testimonio para que lo asimilen la juventud y los congéneres de caminos ya recorridos pero que aún les corre la sangre por las venas. Jericó se honra con el aporte de una de sus raíces a esa sin igual Envigado de querencias perennes por todo lo que es antioqueñidad pura”.

Gracias, don Bernardo. Su tesón, su recia personalidad de noble servidor público, su dinámica consagración a las mejores causas de Envigado, lo hace merecedor de la gratitud perenne de sus conciudadanos.  Gracias, en suma, por ser un antioqueño integral.

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