“Vivir e invertir en el sur del área metropolitana es lo mejor”

“Vivir e invertir en el sur del área metropolitana es lo mejor”

periodico gente. com.co. Envigado,Julio 28, 2020

Aunque Raffaella Carrá no se inspiró en el Valle del Aburrá para escribir e interpretar uno de sus grandes éxitos, cuando cantante italiana asegura que en “el sur se pasa mejor”, parecería que hubiera disfrutando de todas las ventajas que estos 3 vecinos le ven al lugar donde viven.

Conozca por qué, entre tantas opciones, ellos decidieron comprar un apartamento en esta zona de la ciudad.

ELIGIERON EL MEJOR VIVIDERO

Desde hace 8 meses, caminar por el Parque Ecológico El Salado, respirar profundo y sentir cómo el viento roza sus mejillas se les convirtió a esta pareja en el mejor pasatiempo.

Antes de llegar a Camino Verde (Envigado) Diego Alberto Ruíz y Sandra Catherine Amezquita vivieron en distintos barrios de Medellín, el último lugar que habitaron fue uno de los tantos edificios de Rodeo Alto (Belén), hasta sus ganas de invertir en propiedad raíz los acercó a la Ciudad Señorial.

“La ubicación, el diseño y la cantidad de apartamentos del proyecto nos llamó la atención. Además, la fama de Envigado como el mejor vividero nos convenció”.

De igual forma, Diego asegura que les encanta estar rodeados de naturaleza, “es como vivir en la ciudad pero en un ambiente campestre donde las costumbres pueblerinas siguen intactas”.

Otra ventaja es que aunque de profesión él es administrador de empresas y ella abogada, ambos trabajan como visitadores médicos y estar ubicados en el sur les permite acortar sus tiempos de desplazamiento.

Ya no se demoran 1 hora para llegar a casa sino media. Esta pareja lo disfruta todo: ir a la tienda, caminar por el barrio o ir a la revueltería, pero no son los únicos, sus 4 gatos son felices asomados en un ventanal divisando el paisaje.

“El sur de la ciudad es la mejor opción para vivir e invertir”, concluye esta par de vecinos.

VIVIR CERCA AL TRABAJO LE CAMBIÓ LA VIDA

Lizette Morato fue vecina del Aeropuerto Olaya Herrera durante mucho tiempo. En Belén vivía con su mamá, pero desde hace un año se independizó e invirtió sus ahorros en un proyecto de unidad cerrada en Sabaneta.

“Busqué mucho, pero me gustó la zona porque es hermosa, tranquila y ofrece muchas posibilidades de precios… El costo de los apartamentos se ajusta a cualquier bolsillo”.

Además del tema económico, esta vecina, que trabaja en el área de gestión humana de una empresa, quería vivir en el sur, “me queda más cerca al trabajo y el transporte público es muy variado… Yo tengo carro pero algunas personas que me visitan no, entonces la ventaja es que llegar es muy fácil gracias al metro y al servicio de buses”.

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Asimismo, Lizette expresa que el ambiente acogedor del municipio y la calidez de los sabaneteños la han hecho enamorarse cada vez más de su hogar. “Me siento como en una finca, miro mi entorno y todo es verde”.

“Ir al parque principal es una delicia, la gente es muy amable, hay variedad de restaurantes y un montón de opciones para entretenerse. Las vías alternativas acortan los desplazamientos y la cercanía de los centros comerciales es una gran ventaja”, afirma, mientras destaca las obras viales que se están haciendo para mejor la calidad de vida de los habitantes.

HAY VENTAJAS PARA TODA LA FAMILIA

Marcela Álvarez se mudó de la Loma de los Bernal, después de 7 años de vivir ahí, por perseguir a su mamá, que había comprado una casa en Envigado.

“Quería estar muy cerca a ella”. Primero llegó a Las Cometas, “pero como caminar el municipio es tan agradable”, en uno de esos paseos conoció un espacio ideal para ella, su hijo y su esposo en la Loma de las Brujas: “Algo campestre, calmado y amplio”.

Compraron sobre planos y con la convicción de que como familia estaban tomando la mejor decisión.

Envigado es como un pueblo grande. Además es un municipio muy organizado y a mi hijo, que estudia en Los Alcázares (Sabaneta), el colegio le queda pegado”.

Aunque Marcela siempre ha visto el apartamento como su vivienda, sabe que adquirirlo fue una gran inversión, ya que el sector (y el sur del Valle del Aburrá en general) se valoriza cada vez más por las mejoras que le han hecho las administraciones municipales.

“Y desde que me pasé sigue siendo un lugar tranquilo, con poco ruido y solo. Pasa una ruta de bus que va a una estación del metro. De igual manera, nada se compara con asomarse a la ventana y no ver otros edificios, sino un montón de árboles y mucho verde”.