Sergio Quiroz Ochoa: un faro en el coleccionismo musical de Envigado

Es oriundo de Envigado, y llegó al mundo cuando sus padres vivían en el barrio La Magnolia. Su papá don Javier Quirós fue abogado, hoy en día está pensionado y su mamá la señora Consuelo Ochoa está dedicada al hogar. Tuvo como hermanos a Marco, Hugo, Aydé, Braulio y Alejandro. Pasó su niñez en el barrio de San Mateo y estudió la primaria en la institución educativa Jorge Ortiz Rodríguez en Medellín. Terminó su bachillerato en el Liceo Nacional Marco Fidel Suárez. Se graduó de zootecnista  en la Universidad Nacional en 1989. Luego obtiene el título de médico veterinario de la Universidad de Antioquia en 1993. Desde hace 20 años es docente en la Facultad de Ciencias agropecuarias de la Universidad de Antioquia. De igual manera está en La Corporación de Altos Estudios Equinos de Colombia (Caequinos), y siempre ha ejercido su práctica profesional como asesor en la crianza de caballos y pesebreras.

Desde el inicio de la Corporación de Coleccionistas de Envigado «Daniel Uribe Uribe», fue llamado a pertenecer a ella como socio y en el 2016 fue nombrado presidente de la Junta directiva, con el voto afirmativo de la mayoría de sus miembros[1].

Sergio Quiroz, con Gabriel Ochoa, en la fonda de su mismo nombre en El Salado, foto La Vitrola #19 agosto 2017

Su afición por el coleccionismo inició cuando tenía 3 años (1967), e iba de paseo donde sus abuelos paternos, y a todo el frente de la casa había un café El Maipú, con un piano M-100, para discos de 78 rpm. Igual cuando escuchaba las emisoras La Voz de las Américas y la Voz de la Independencia al lado de su madre en la cocina[2].  La radio fue un objeto sagrado en la vida de la familia pues su tío Darío y quien lo inició más en la afición y el gusto, escuchaba en La Voz de la Independencia a Carlota Gómez realizaba su programa “el álbum de los recuerdos”, también otros programas inolvidables fueron los de Eduardo Villalba en La Voz de las Américas, Hernán Restrepo Duque con Radiolente y Gustavo Escobar con Romance, canciones y recuerdos o Evocación.  La influencia fue mayor cuando sus tías le llevarón una vez un tocadiscos marca Opera de los años 1950 y quince discos “entre los que se encontraba la danza de las libélulas, polvo de los caminos, marcelino pan y vino, igualmente el dueto de Antaño donde cantaba baladas de la montaña, campesina ingenua y pura…”[3]

Desde esa complicidad del gusto, su tío Darío Ochoa lo acompañó a conocer diferentes templos de la música antigua como el el bar Idilio, en Barbosa, propiedad de don Gilberto Berrío, el Bar Malaga de Gustavo Arteaga, la Fonda del Kaiser Guillermo León Hernández, en Caldas y la Fonda de Chepe Bravo en el Retiro.

Sergio en 1997, con su colección y piano heredado de su padre. Foto Álbum No. 47 Lo que Piden mis amigos.

 Su pequeño grupo de discos iniciales se fue incrementando con los préstamos de discos de larga duración de sus tías y que nunca los reclamaron. Sergio entonces descubre a sus 13 años la extensa discoteca de su otro tío materno Jorge Ochoa. Allí encontró para su sorpresa a la cantante Pilar Arcos y la Orquesta Internacional. De la mano de su tío Darío Ochoa se fue encaminando  por el acontecer de ese tipo de música, lo hacía al mismo tiempo contactando con los coleccionistas de esa época; 48 años coleccionando lo concretan todo. Así fue yendo amorosa y paulatinamente por los caminos musicales, indagando, estudiando y adentrándose de forma particular y deslumbrante hasta el día de hoy.

Sergio se estableció en la Fonda de Gabriel Ochoa, debido a un convenio con el coleccionista Gabriel Ochoa. En un primer momento Sergio guardaría y organizaría la voluminosa colección que existía en la Fonda, pero con el paso del tiempo se quedo enamorado del lugar y luego de arreglar los asuntos legales con su amigo ahora es el nuevo dueño de la Fonda. Es por eso que Sergio utiliza el lugar como un deleite para recrearse con la extensa colección, la cual quiere disfrutar y compartir.  Es un apasionado de la música vieja, enfatiza su gusto en Perla Violeta Amado, de esta cantante tiene la mayoría de sus discos a 78 rpm; del mismo modo de Margarita Cueto, Sarita Herrera y Pilar Arcos, José Moriche, Luís Álvarez y Fortunio Bonanova.

Sergio en compañía de Horacio Villa e Iván Rodríguez.  Foto Álbum No. 47 Lo que Piden mis amigos.

La colección está organizada según cada género musical, en su mayoría son discos de 78 rpm y que estima en una cantidad aproximada de 12,000 ejemplares. De igual forma hay otra suma considerable de discos de 33 rpm (Lp), 2000 de 45 rpm, un lote amplio de discos compactos y  también un número alto de cassettes. Tiene entre otros dispositivos un piano Wurlitzer 800 que le regalo su papá don Javier hace ya 40 años y  un M 100.

Vitrola de 1906
Placa que certifica el modelo de la vitrola y el año de producción.

María Isabel, su hija, ha venido siguiendo sus pasos y vive escudriñando acuciosamente el mundo de la música en la amplia colección familiar. Considera que ella es su heredera digna. Le encanta en general la música colombiana

Sus colecciones están distribuidas en los dos sitios de El Salado, donde vive, una parte en la bodega de la fonda, y otra en los dos cuartos de su apartamento, que queda arriba de la misma.

En sus estantes está distribuida la música así: música tropical colombiana, y de los países de las Antillas. Discos de cartón y del sello Edison. Tiene varios de Enrique Rodríguez y su orquesta, que le gusta mucho. Música popular la mayoría de consuelo Pérez, tres estantes de José Moriche, tres de margarita cueto. Tiene música de las orquestas antiguas de la rumba criolla, Milcíades Garavito y Emilio Sierra, Guty Cardenas, el arpa colombiana.  En otro estante de su cuarto, esta su colección discos de Perla Violeta Amado, cantante guatemalteca. Destaca el único bolero que grabo llamado el amor de mi bohío, en dúo con Johnny Rodríguez y José Morán y su orquesta. No tiene catálogo, solo su memoria para ubicarlos y saber que lo tiene. Muestra otro de Perla Violeta y Jorge Escudero con orquesta llamado Rosa de Papel, y comenta que Enriquito Henao lo tenía en su piano y le cambio el nombre original por Me volverás a ver para que nadie lo encontrara.

Colección de discos de 78 en uno de los cuartos.

Perla Violeta Amado, Sarita Herrera y Margarita Cueto, son las tres voces femeninas que le gustan mucho. Continúa mostrando los 150 discos de Briceño y Añez. Ha tratado de obtener el primer disco que sacaba cada empresa de discos como el primero de Sonolux, de Silver, de Odeón, tiene los himnos de Colombia de la banda Pryor, de Emilia Sanchez, Jaime Miret. Igual de éste último barítono el himno Antioqueño. Tiene discos de publicidad que pasaban por las emisoras locales como la cerveza costeña de Bavaria, en esta cantaba Teresita Rendón. En su saber dice que todo coleccionista de discos de 78 debe tener de todo, de acetato, vinilo de todos los materiales, de himnos, de propaganda, de los discos primeros grabados con la primera máquina traída al país. La mayoría de los discos los ha obtenido en intercambio. Y para su profundización posee libros especializados de géneros musicales.

vitrola de 1906

En su afán por capturar  y preservar las reliquias del pasado, tiene objetos como sus vitrolas de la marca RCA Víctor de febrero de 1904 y enero de 1906 (según placas originales en los dispositivos), una silla donde se sentó Juan de Dios Aránzazu, el gran empresario de la colonización del eje cafetero, dos pianos antiguos en su fonda, monturas de caballo, fotografías de sus idolos como Margarita Cueto, y la Zoilita Suarez, las hermanas Padilla, entre otras. Posee una biblioteca de historia de la música que ha venido incrementando de diferentes temas musicales y cantantes. Pero especialmente reconoce que posee unos archivos que posibilitarían escribir y complementar mucho más la historia y el patrimonio de la música en Antioquia. Son los archivos que compró en vida de Carlos Serna, del periodista de farándula y futbol, compuesta de cartas, fotografías, discos, libros, LPS y discos de 78; del programador de música en el sello Silver Oscar Octavio Peláez, conoció la farándula antigua que venían a grabar a Medellín. acerbo compuesto de discos de 78, casetes, libros y documentos, en cartas. Otro personaje que llego a sus manos por medio de sus hermanas, fue gustavo Yépez. Y por último tiene los archivos de una coleccionista famosa de Itagüí Leonila Muñoz. Su hermana Marielena lo llamó y le ofreció sus documentos, fotografías, cartas, discos, cuadros.

Sellos discográficos y avisos publicitarios de vitrolas.

Las colecciones de Sergio, son un gran aporte al patrimonio de Envigado y Antioquia. Y lo esta haciendo al frente de una Corporación que mantiene vivo y difundiendo estos grandes tesoros de la historia sentimental y de la mentalidad colectiva del país y del mundo.  Son luces que permanecen encendidas porque como dijo Buda: “Si enciendes una luz para alguien, también iluminará tu camino”.


[1] Revista La Vitrola, No. 19, agosto de 2017.

[2] Vol 47. De la serie Lo que piden mis amigos,  Hechele cinco al piano. Con la discoteca de Sergio Quiroz.

[3] Ibid.

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