PACOMIO VELEZ GÓMEZ

Francia Marietta Garcés Giraldo 

Nuestro mundo actual es un devenir de falsos valores, hoy no se respeta nada,  las virtudes morales enseñadas por los grandes hombres de nuestra tierra se han vuelto solo un recuerdo. La dignidad, la ley, el honor fueron el emblema emplazado dentro de un pedestal en cada hogar que conformaban nuestros ancestros, personajes como don Pacomio Vélez Gómez, nos evoca la vida ejemplar de nuestra raza, un hombre que sin ser envigadeño vivió y prosperó en nuestro municipio.

Nacido el 19 de julio de 1925 en el municipio de Andes (Antioquia), sus padres don Bernardo Vélez y Esther Gómez, sus hermanos Rodrigo y Conrado Vélez Gómez. Termina sus estudios en el Liceo de Andes (Ant.), queda huérfano a la edad de doce años y siendo el mayor de sus hermanos toma la responsabilidad de su hogar.

En el año de 1944 llega con su familia a nuestro municipio Envigado y fija su residencia en el barrio obrero; se le ha considerado como un ciudadano ejemplar, exitoso empresario, hombre cívico por excelencia , concejal de la ciudad, miembro muy activo de la Sociedad de Mejoras Publicas, participo en la fundación del Asilo de Ancianos “Revivir”, por sus méritos, es designado Presidente Perpetuo de la Fundación “Horacio de J. Restrepo” dedicada al cuidado de las jóvenes de escasos recursos económicos,  miembro honorario de El Centro de Historia de Envigado y de la Biblioteca José Félix de Restrepo, así como del Comité Municipal de Cultura y retomando el calificativo que le dio el Excelentísimo Monseñor Luis Augusto Castro Quiroga  Arzobispo de Tunja fue “fundador de vida cristiana en su forma más perfecta”.

De igual manera  incursionó por su propia cuenta y con acierto en el perfil urbanístico de la ciudad, ornándola con grupos escultóricos que recogen valores de nuestra tradición folklórica como “el monumento a los arrieros” y también hizo ejecutar importantes obras de amueblamiento urbano en la Vía Las Palmas, mereciendo por todo lo anterior, unido a su natural sencillez y transparencia, la admiración y el respeto general de la ciudadanía de Envigado.

Don Pacomio Vélez Gómez encontrándose cara a cara con la luz de la Fe contrajo matrimonio con la distinguida dama Leticia Quintero formando un hogar íntegro con sus cinco hijos Armando, Beatriz, Jhony, Conrado y Adriana Vélez Quintero.

Inicia su vida laboral, como trabajador en la fábrica de Rosellón, filial de Coltejer industria dedicada a la incursión textil y en sus ratos libres dedicaba su tiempo a fabricar lámparas para alumbrar imágenes: Utiliza un pequeño taladro manual, un esmeril y una lima triángulo que partió en dos, sacándole  punta y calentándola al rojo vivo en el fogón de su casa, las cuales introduce en aceite para templarlas. Sus primeros trabajos los realiza con el taladro perforando unas coquitas de vidrio que compraba, fabricando con ellas las primeras lámparas, para ser vendidas por docenas en el comercio de Medellín. Posteriormente es trasladado a Sedeco como supervisor pero finalmente termina su etapa de empleado en la empresa Fatesa en Medellín, en esta Compañía sobraban unos conitos plásticos, los cuales despertaron  su interés, los  compra y combina el vidrio con el plástico, para elaborar otras lámparas.

Al retirarse el Señor Pacomio de esta Empresa, empezó en firme a sacar éstas y otros modelos de su imaginación y aprovecha toda esta experiencia laboral para realizar el sueño de ser administrador de su negocio y por iniciativa propia fundó el 17 de octubre de 1946 la cristalería “Pavezgo”.  En un comienzo la empresa se constituyó como un establecimiento de comercio a nombre de persona natural, su inicio fue en forma empírica y con herramientas muy rudimentarias.  De esta manera con un espíritu emprendedor y la permanente colaboración de su esposa, Leticia Quintero, la industria progresó.

Después de tener su empresa, varios años en el municipio de Medellín, exactamente en Manrique Oriental, pero sin perder  contacto con el Municipio de Envigado, puesto que su madre y sus hermanos continuaban viviendo allí,  vendía al por mayor como lo dice la historia y no veía la hora de trasladarse nuevamente a Envigado.

El deseo de ser grande nos invade a todos, pero los límites que en ocasiones nos imponemos a voluntad nos hacen retroceder en la meta, no fue este el destino de Don Pacomio, quien se dedicó con esfuerzo, constancia y dedicación a capitalizarse, cuando logró reunir suficientes recursos económicos, no desaprovechó la oportunidad y compró un terreno pequeño ubicado en el Barrio Jardines de Envigado, donde actualmente se encuentra  la empresa, es así como logra trasladarse a nuestro municipio en donde se le considera pionero en la industria de Lámparas; esto ocurre entre los años 50 – 60 aproximadamente, desde entonces comienza a vender al “detal” y hace publicidad en las agencias de viaje para que le enviaran los turistas que venían de Centro América, Las Antillas Holandesas, Curazao y República Dominicana.

Posteriormente la empresa se transformó como sociedad limitada el 02 de junio de 1975 bajo escritura pública No. 556 de la Notaria Primera de Envigado y por último se convierte en Sociedad Anónima bajo escritura pública No. 350040 de la Notaria Segunda de Envigado del 09 de mayo de 1998. Hoy en día con la participación de sus hijos la fábrica ha seguido floreciendo y consolidándose.

Hoy la compañía se fortalece como una de las empresas familiares más prestigiosas que distinguen y dan fulgor a Envigado, pues no solo ha sido una importante fuente de empleo para los habitantes de nuestra ciudad sino que su proyección se ha extendido a los campos de la cultura, el trabajo social y el civismo, cumpliendo con el mandato constitucional de garantizar que la propiedad privada tenga una verdadera función social.

Es su permanente vinculación con toda buena causa en campos: religioso, social, educativo, cultural, turístico, deportivo y cívico  así como con el patrocinio para la publicación de varios libros de carácter cultural y en múltiples oportunidades el  apoyo brindado a Cortiple para la realización del Encuentro Nacional, en donde la generosidad de don Pacomio y de Pavezgo se hizo presente de manera constante para con nuestra ciudad.

En nuestro mundo moderno existe el riesgo de no conocer el verdadero significado del servicio por el otro, el hombre domina cada vez más el universo material pero el conocimiento de si mismo cada vez menos. Don Pacomio Vélez Gómez alcanzó el desarrollo de sus valores dándole jerarquía a su estilo de vida, y lo que mejor lo identifica es el legado que tenemos en nuestra ciudad: INDUSTRIAS PAVEZGO. El sueño de un hombre consiste en la consecución del señorío absoluto de su existencia y él la logró.

Según sus propias palabras “…me lleno de íntima y profunda satisfacción, por el indudable hecho afortunado para mí, de ver a todos mis hijos laborando unidos hombro a hombro, en este mismo empeño familiar, la vida, es una celebración, y debe ser un acto de compromiso y capacidades, en el noble empeño de construir una patria más amable y justa para todos.”.

En la Monografía sobre Envigado, “Entre la Montaña y el Río” los autores se expresan: “Sin duda en la presencia de don PACOMIO VÉLEZ GÓMEZ tiene Envigado uno de sus indiscutibles pilares sociales y en PAVEZGO un activo bien importante para nuestra Ciudad, lo que les merece sin ambages, bien de la Patria y el reconocimiento de gratitud de sus conciudadanos.”

Fue un hombre de espíritu libre que supo abrir su corazón y fortaleza a Dios, esto le ayudó en su tarea misionera, porque sólo un alma que se conmueve con el dolor ajeno puede comprometerse con la sociedad como lo hizo en vida nuestro ilustre conciudadano.

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