oTRAPARTE

Por Edgar Restrepo Gómez y  Pedro Nel García Arroyave

Esta fotografía acompaña el reportaje “Fernando González me dijo…” de Luis Enrique Osorio, publicado en la revista Cromos en marzo 7 de 1942.

Sus primeras habitaciones

Otra parte no es en verdad su casa, es su intimidad, es su interior, es el espacio que llena y da significado y valor a su vida, como lo corroboran sus escritos. La casa de Otraparte con sus múltiples atributos físicos, pero sobre todo personales y que Fernando construyó con su habitar constante, es decir, con su construcción de su ser en su entorno y con los demás, es el centro de su morada, de su vivir. Su casa hace parte de un adentro, él con todas su dimensiones y un afuera, un espacio de la memoria[1]. “Otraparte” es su adentro, envigado su afuera, lo uno no puede estar sin el otro, es una relación reciproca, ambas se necesitan en una relación y vínculo, en un manantial que se derrama en sus orígenes y se constituye en su trayecto. ¿qué es la filosofía de Fernando sino de un fluir del adentro y del afuera?.

Envigado es su casa realmente y sobretodo un lugar espacio-temporal. ¿Qué son los espacios habitados sino lugares que se llenan de profunda significación?. La infancia de Fernando es un cumulo de experiencias que se depositan en su memoria pero que salen aflote para recordarle quien es, de donde viene, como fue y cómo ha sido su vida, su pensamiento.

Su infancia está llena de múltiples significados, de esos ingredientes que han moldeado su ser moldearon. Nacio en la casa denominada “casa de la calle con caño”, es decir, una habitación que tenía desaguadero de aguas, reconocidas en la nomenclatura como la calle 20 #15-44, donde hoy tiene una placa del centro de historia, que dice: “aquí nació el maestro Fernando González”. Fue parte de la descendencia de su madre Pastora y Daniel, maestro de escuela y negociante,  de 15 hijos, donde solo sobrevivieron siete y él era el segundo:  Alfonso, Fernando, Sofía, Graciela, Jorge, Alberto y Ligia.

En la siguiente larga cita, se reconoce la gran casa, la casa grande de Envigado, como el arquetipo que funciona en un nivel simbólico como proyección de su corporalidad y de su psique humana. Cada una de los espacios habitados y conocidos por él reflejan su forma de percibir el mundo, de proyectarse en él, de resguardar su intimidad, de establecer un espacio de creación personal:

“me dice mi madre que nací a las cuatro de la mañana; que fui muy llorón durante los primeros días, “el que más lloró en la casa”, que era rosado, cabezón y orejón…la conciencia solo me apareció a los 10 años. Viví la niñez y la primera juventud asustado, sin comprender nada, admirado”[2].

“Cuando nací, por allá en 1895, Envigado era una de esas repúblicas andinas que tenían plenitud de vida, precisamente porque vivían aisladas.

¡Qué época tan llena de misterio y encanto…! Para ir a Medellín a pie se gastaba un día, y el premio que nos daban a los niños era llevarnos allá a conocer la feria… En la calle principal de hoy no existían sino la casa de mi bisabuelo, construida por don Lucas Ochoa con un balconcito para atisbar a los peones; luego, una manzana más allá, la de mi abuelo, y después la nuestra. Tres casas solariegas en tres cuadras. Cada cual, al casarse, construía la suya, y la tribu iba creciendo.

Carrera 42, calle principal de Envigado

Todo esto lo recuerdo como una nebulosa… Echábamos cometas, jugábamos trompo con el mono Marceliano, que era un perverso; pescábamos con dinamita y anzuelo, aprendiendo a preparar carnadas de aguacate, guayaba y lombriz, y con la ilusión de cocinar una “viuda” pasábamos todo el día empelotos a la orilla del río… El río era grande, porque había selvas, y esas arboledas misteriosas nos separaban del resto del mundo… Por eso un pueblecito antioqueño tenía más vida propia que una república italiana del Renacimiento: había tendero, carpintero, herrero, boticario, cada cual con una personalidad tan robusta, tan inconfundible, que ofrecía más consistencia que cualquier organismo de un Estado moderno… Salir de allí, de ese pequeño mundo, era como expatriarse para vivir una Odisea…

Muchas veces, al andar descalzos por las selvas, cazando con caucheras, tropezábamos a la orilla del río con los niños de Itagüí, y empezábamos a disputarnos a piedra esa frontera sagrada. Hasta las hermanas venían a la guerrilla, y a una de las mías le hicieron con una pedrada la cicatriz que tiene todavía en la cara… ¡Qué bárbara es una república…! Pero así se explica que Antioquia haya producido a Carrasquilla, a Rendón, a Samuel Velásquez, al autor de Manuela; así se explica que aquí esté la cuna de la novela realmente regional.

¿Sabes lo que pienso, ahora que recuerdo estas cosas…? Que hoy no hay nada de eso, y que nosotros vivimos la niñez en un universo originalísimo que se va a perder, porque no lo hemos escrito… Sólo La María logró recoger algo de toda esa poesía, y a ello debe su triunfo… Captando tanta tradición agonizante, con su colorido regional, y universalizándola, sin ir a plagiar franceses, haríamos obra de arte… La historia además no es el cuento de reyes y héroes, sino de nuestros padres, nuestros maestros, la azada que empuñó una generación, el paisaje que se transforma…

Y en ese otro lugar, de afectos y aprendizajes, donde se estructuró su personalidad, reflejaban su forma de percibir el mundo, de proyectarse en él:

“Pero mi verdadera escuela fue Envigado. Pío el boticario, que era a la vez médico y dentista y sólo se quitaba la ruana para ejercer cualquiera de sus profesiones; Chunga el tendero, que vendía multitud de cosas de origen desconocido, y no tuvo ni competidores ni víctimas; Jesús Restrepo, el abogado de ruana y descalzo, con unos pies blanquísimos, que honraba la profesión y hacía memoriales a cambio de tragos… El juez era un gamonal que no sabía ni escribir; y el verdadero juez, don César, era sordo; pero nadie les puso jamás en duda su autoridad… Zapatero no había sino uno: se llamaba Chito; se dedicó a la política y hoy es jefe del partido liberal… ¡Y el herrero! Ese valía un platal. Hacía instrumentos para que jugaran los niños… A casa de Néstor el carpintero íbamos en peregrinación a conocer el misterio del imán; a la vista asombrada de todos nosotros lo pasaba por sobre los clavos, y quedaba erizado como un árbol sin ramas… Aquello era como ver la Gioconda, y ahí empezó a formarse mi admiración y mi afecto por Francisco Antonio Mesmer, el mago del magnetismo animal, el hombre más raro que ha tenido la humanidad, despreciado a causa de la ciencia oficial.

Todo aquello era vivo, palpitante, lleno de encanto. Era una escuela de que no se habla en pedagogía, pero que hizo de nosotros lo que somos: ¡hombres tan distintos de los que viajan en avión desde antes de aprender a caminar…!”[3].

Uno de sus principales biógrafos cuenta que en su personalidad jugaron destacado papel su madre Pastora y su abuelo materno Benicio Ochoa, pues recibió un temperamento reservado, meditativo casi siempre, y de su abuelo, el ingenio satírico y burlón, de él recitaba una de las frases mas repetidas: “somo cagajón aguas abajo…”[4].

(. Cualidades adquiridas en su casa, de sus padres y abuelos.

Se gradua de bachiller de filosofía y letras por la U de A en 8 e febrero de 1917.

Se casa en 1922 con margarita Restrepo, en manizalez, allí vivió su primeros días de matrimonio. Allí era juez del tribunal. Tenía su sueldo, sus ingresos. vivieron en ¿?

En Villa Bucarest (década de 1934 a 1940)

De su regreso de Europa, y luego de ser expulsado de Italia, por sus críticas al régimen de Mussolini, arrienda una casa al médico Ramon Jaramillo Gutiérrez, llamada Villa Bucarest. Fue grande su actividad intelectual en aquella casa, produjo cuatro libros: el Remordimiento y Cartas a Estanislao en 1935; los Negroides en 1936 y la revista Antioquia; finalmente Santander, a principios de 1940.  El remordimiento y Cartas a Estanislao fueron publicados por la Editorial Arturo Zapata, de Manizales, gracias al apoyo de su hermano Alfonso.

Esta casa se ubicaba por la carrera 43 que entraba al parque principal, mas arriba de la bota del día, cerca de la casa de Manuel Uribe Ángel. “dos cuadras más arriba, estaba el Café de don Jorge (hoy Georgia), donde F.G. solía ir casi diariamente, en sus últimos años, a paladear un aromático café negro (tinto) y conversar con algún amigo” [5].

A continuación traemos una descripción de la casa y del paisaje, hay que detallar la relación entre su sentir íntimo, que es confesado por Fernando, y su pensamiento:

“Es en Envigado, en Villa Bucarest, en donde habito. Es un vallejuelo formado por un río y circuido de altas montañas. La villa mira para occidente, limitada la visión por la cercana cordillera. A la derecha y al frente, lejos, está el boquerón, cortada, en forma de media luna, que tiene la montaña, y hacia él se dirigen mis ojos cuando recuerdo a mademoiselle Tony… Pero… ¡alta y difícil salida de esta prisión! ¿Cómo volver a mi consulado, si mandan los comemocos?

La casa es de corredores que la rodean separados del prado por baranda de un metro de alta. Al frente del corredor delantero, por donde me paseo recordando, y soñando con la juventud que voy a crear, hay un prado de sesenta metros en donde organan los mayos y en donde le doy de beber a la vaca. Ahí estoy, sentado en el brocal del pozo, revolviendo la aguamasa. La vaca bebe y bebe, despacio, y de vez en vez levanta el testuz, saca la lengua áspera y la introduce en las húmedas fosas nasales, me mira y me suelta el vaho que huele a leche, a ternero, y yo me acuerdo de mademoiselle Tony… La vaca es de fondo blanco, y tiene grandes manchas amarillas; el testuz y las patas finas; por el cuello se va yendo la energía vital, chorreando por el cuerpo hacia la ubre; ahí está su esencia. Toda vaca lechera tiende a la ubre.

¿Qué pienso? Pasan los tranvías, y la gente mira y yo pienso: aquí soy un desterrado que vive al lado de su vaca y que no tiene vergüenza de estar dedicado a revolver la aguamasa.

Del prado sigue la carretera y luego una casa con huerto lateral, en donde hay un balso, árbol alto, ramas separadas, hojas grandes, sinvergüenza como un hermano cristiano en las colonias, o como mi alma cuarentona(…) Al otro lado de tal casa hay un madroño, cono verdioscuro, árbol religioso, que produce frutos amarillos, agridulces y de corteza amarga. Mira usted esos dos árboles y le sale involuntariamente esta pregunta: ¿Por qué no hay hombres bellos en Colombia?

Los dos árboles emergen de las tapias del huerto y también emergen copas de arbustos, y hay uno que resolvió en este mes de abril, para festejar mis cuarenta años, echar en la extremidad una flor roja que me hace cosquillas, y me hace resistir y protestar.

Siga usted con la vista y ve los solemnes sauces, cañabravas y guaduas que se balancean religiosamente en las riberas del Aburrá. Luego se va empinando la montaña… Son infinidad de verdes, muchos verdes, y, por último, me sucede que, acosado por recuerdos de amistades, atrevimientos y bellezas, giro los ojos a la derecha, en busca del boquerón, y exclamo: “¡Virgen del Perpetuo Socorro, devuélveme al Mediterráneo, que me comprometo a no volver a acostarme con la mujer única de la calle de Roma!”[6].

En Villa Bucarest, Fernando que había concebido el Remordimiento en su papel de cónsul en Marsella, en Villa Bucarest escribe y termina el libro, a través de la Editorial Arturo Zapata, de Manizales, donde es patrocinado por su hermano Alfonso, quien realiza unas correcciones en su edición y que le comunica desde Manizales, en carta del 2 de marzo de 1935:

“Querido Fernando:

Al sacar en limpio los originales de El remordimiento hice supresión de escenas y cambios de vocabulario en las dos primeras partes, es decir, en la confesión a manera de penitente escrupuloso”.  La respuesta de Fernando escrita desde Villa Bucarest, no se hace esperar

“Marzo 19 de 1935. Envigado (Villa «Bucarest»).

Querido Alfonso:

Ayer recibí la copia extracto del libro «Mademoiselle Toní», desde páginas 35 a 53 inclusive, y fue como si me hubieran dado garrotazo en el cerebro. Inmediatamente sentí congestión y profunda tristeza (…) Te puse telegrama en que impruebo el trabajo. Vamos a las supresiones: ¿Crees tú que la escena de la olida de los calzoncitos de Toní es inmoral? ¿Es mala? Entonces eres moralista, has perdido la inocencia vital. ¿No gozabas tú oliendo la ropa de nuestro padre? ¿No me deleito yo con el olor de las cabezas de mis hijos?”[7].

En Villa Bucarest recibe la visita del expresidente ecuatoriano, exiliado en Colombia, José María Velasco Ibarra. Surge una cálida amistad. Admiración recíproca. Fernando dedicará unos capítulos de Los negroides a quien llega a considerar sin ambages “el primer político-pensador americano”. Y Velasco Ibarra, en el libro Conciencia o barbarie, al ser publicado por la Editorial Atlántida, de Medellín, llamará a Fernando González, “el más original y penetrante de los sociólogos suramericanos”[8].

En 1936, la editorial Atlántida de Medellín publico los negroides y “Conciencia o barbarie” de Velasco Ibarra (Henao p.150-151). Durante algunos meses, Velasco Ibarra regentó en la universidad de Antioquia, las cátedras de filosofía e historia…y en Villa Bucarest enseño historia y ortografía, teniendo como únicos alumnos a fernando y simón, los hijos menores del maestro Fernando González, quienes no podían ser más afortunados, por esta circunstancia y otra adicional: disfrutaban también de lecciones de piano. La profesora era la esposa de Velasco Ibarra.

Como fruto de esa noble amistad, Velasco Ibarra y F. G. se definieron mutuamente, según frases que merecen destacarse. El primero llamo al segundo “el más original y penetrante de los sociólogos suramericanos” (Conciencia o barbarie, p. 157), y este, en los Negroides, dijo que aquél era “el primer gobernante discípulo del libertador”.

Velasco Ibarra, tenía 43 años y había estudiado derecho en Quito y Paris. Era alto, delgado y de anteojos, talante de intelectual, político de pura sangre, orador fogoso y convincente.

En 1937 salió del país para reconquistar la presidencia, fue elegido en cuatro ocasiones, aunque los militares lo derrocaron en tres, solo termino el período 1952-56.

Huerta del Alemán.

Otro espacio habitado por Fernando fue en los terrenos de lo que sería Otra parte, unos terrenos que habían sido conocidos como la Huerta del Alemán. Según el padre Alberto Restrepo González, en una de las libretas de Fernando, se dice:

“Abril 27/61. Estoy reviviendo eso de hace 23 años, la casa y finca de Maximiliano y Ana Tamayo, bajo el puente viejo de la Ayurá, a lindes con la que yo compré al Banco Alemán, que la administraba en nombre de la hijita y la mujer de Niederheiser, el hortelano que se mató al caer un bus de pasajeros en esa hoyada que hay en Aguacatala, en donde la viuda de don Alejandro Ángel hizo una gruta a la Virgen de Lourdes”[9].

Desde septiembre de 1957, de su regreso de Europa como cónsul en Roterdam y Bilbao, se instala en la Huerta a escribir su obra definitiva, de contenido místico: Libro de los Viajes o de las presencias (1959). Este regreso a Envigado es el inicio su obra y en ella recoge segú Ernesto Ochoa Moreno:

“su experiencia de noche oscura, esa vivencia infernal del «Hoyo de los Animales Nocturnos» y su inmersión en el misterio de la Intimidad. Explica Fernando González: «En este libro expresé dramáticamente, dialécticamente, partiendo de mí y de mi Envigado, cómo se hace el viaje desde sus raíces, desde su yo hasta el Cristo y el Padre y el Espíritu Santo»[10].

Foto en blanco y negro de un grupo de hombres con traje formal

Descripción generada automáticamente

Antigüedad del predio

Simón, Álvaro, Ramiro, Margarita Restrepo, Fernando González, Fernandito y Luis Enrique Osorio. Esta fotografía de Jorge Obando acompaña el reportaje “Fernando González me dijo…” de Luis Enrique Osorio, publicado en la revista Cromos en marzo 7 de 1942.

Los terrenos correspondientes los adquirió Fernando González en 1937, tres años después de su regreso del primer viaje por Europa, con los dineros obtenidos de la herencia que obtuvo su esposa Margarita Restrepo, hija del expresidente Carlo E. Restrepo.

“Desde el punto de vista material de apreciación, es casa campestre situada en Envigado, en la margen izquierda de la carretera que une a este municipio con Medellín. En una pequeña casa de zinc y paredes de bahareque que tenía junto a su huerta, vivió allí durante varios años de las décadas del veinte y treinta un alemán llamado Walterio Niederheiser, al parecer refugiado de la Primera Guerra Mundial. En día en que se movilizaba en un bus de escalera entre Envigado y Medellín, murió en accidente de tránsito con su cargamento de hortalizas.

Otra parte era una finca ubicada sobre la margen izquierda que lleva de Envigado a Medellín. Primero fue conocida como “La Huerta del Alemán”, luego, en 1951, un nuevo propietario, Fernando González Ochoa, tras la muerte de uno de sus hijos la llamaría “La Colmena de Ramiro” y, finalmente, en 1959 recibiría el nombre que aún lleva. En las obras literarias del escritor y filósofo González, esta casa campestre puede encontrarse con el nombre de “Progredere”, que significa proseguir para recordar que es vivir. Por ejemplo en La Tragicomedia del Padre Elías y Martina la Velera: “[ … ] El huerto del Padre Elías es denominado Progredere, para indicar los progresos del entendiendo, que es la Inteligencia en gerundio; pero el día del entierro de quien fuera cura de Entremontes, el padre Restrepón.

“Doña Margarita Restrepo de González con Fernandito y Simón, ante el pozo de la Samaritana”, hizo un apartado del rincón del cementerio, prohibió que ahí se hicieran nuevos entierros, y en la puertecita traída de Progredere inscribió la palabra Otraparte”[11]

Las tierras serían compradas por el escritor en 1937 al alemán Walterio Niederheiser en un remate judicial. Anota el mismo Fernando González: “Esta era la huerta del alemán [ … ] el que hizo aquella casita de bahareque y teja metálica, cerca a ese maravilloso puente de arco que hoy nadie aprecia. Su sombra protectora era aquella ceiba [ … ] El alemán vivía ahí con su mujercita y su hija, sembraba hortalizas e iba a venderlas a Medellín [ … ] Un día, no sé por qué, se suicidó [ … ] Y dejó esa casita, hombre, que es una belleza [ … ] Yo no he querido tocarla [ … ] Le compré la finquita a la viuda Jhan Stephanía Johana María Raush de Niederheiser, para hacer mi casa; pero conservo la huertecita, tal como él la dejó”[12].

El nombre de Otra parte según el biógrafo Henao Hidrón “se refiere a sí mismo, a su convicción acerca de los peligros del yo”; es un signo de rebeldía, evocación del vivir a la enemiga, actitud de independencia, de distanciamiento social y de búsqueda de sí mismo; “e inclusive, en lenguaje metafísico, el escenario escogido para continuar la realización existencial de ese “irse yendo”, que por lo demás define de modo tan preciso la vida del hombre”

  • Por su parte, anota Simón González, hijo de Fernando: “Mi padre, quien soñaba con Otraparte como una escuelita de solitarios, decía que sólo cuando uno se siente solo vive y tiene fuerzas para dar”
  • Para Fernando González sus viajes pasional y mental se explicaban bajo el mayor valor de Otraparte: la intimidad de su finca. En su libro de los viajes o de las presencias anotaba: “Ahora, a las 6 a.m., muy decaído, con miedo y disgustos que rumié toda la noche. Son: Que Alberto sacará a mi finca el desagüe; que tengo ansia de cercar el ochave y temo disgustarlo; que Los Tamayitos venderán la faja que hace parte física de mi finca, a otros. Me atormenta todo esto, y siento mal el hígado, el pulmón, el ciego y la circulación toda[ … ]

Yo quiero entender. Esto me produce siempre libertad. Lo mejor es no cercar el ochave. Todo este bunde es por haber ido ayer con el mayordomo a dar un rodeo a la finca. No. Dame tu presencia a cambio de todo6

Desde el año de la compra hasta 1940 reconocidos personajes participaron en la construcción del inmueble, la cual fue pensada con detalle. Tales personajes eran amigos de Fernando González y jugaron un papel importante en la modernización arquitectónica tanto de Medellín como de varios pueblos antioqueños. El encargado de la obra sería el ingeniero Félix Mejía Arango, conocido como Pepe Mexía, ingeniero de la Escuela de Minas, arquitecto, escritor, artista, caricaturista y político; “trabajó la arquitectura independiente, en un principio, proyectando y construyendo las casa de sus amigos en el barrio Prado” y posteriormente, para la década del diez, organizó una oficina que llamó Félix Mejía y Cía. en la que trabajaron Gabriel Montoya como dibujante y esporádicamente el belga Agustín Goovaerts7. Sobre este personaje y Otraparte anota Osario: “Allí le ha construido, el gran arquitecto Pepe Mejía, con el fruto de la labor literaria, una preciosa residencia estilo misión, donde los sauces y naranjos comienzan apenas a crecer, y la vaca grávida pasea por el llano con sagrada mansedumbre indostánica”8

El tercero y último, el pintor, ingeniero y arquitecto Pedro Nel Gómez estuvo encargado de diseñar el patio exterior, “el hermoso patio que semeja una alfombra adornada por un pozo circular construido de cemento y piedra [ … ) enladrillado a la antigua, con dibujos de piedrecitas, y centralizado por una cisterna rústica que evoca a la samaritana caritativa”10

En la escritura de los herederos de Fernando González aparecen los linderos antiguos de Otraparte: por el Oriente o frente, con la carretera Medellín Envigado; por el Sur, con el cauce antiguo de la quebrada Ayurá ; por el Norte, con una calle de servidumbre o el camino antiguo de Envigado; y, por el Occidente con el mismo arroyo o quebrada Ayurá 11

La casa fue ocupada a finales del año 1940, pero antes de ello, el 12 de diciembre, en su afán de habitar la finca, Fernando González se dirigió al Concejo de Envigado: Estoy edificando una casa en el predio situado al lado izquierdo de la carretera que va a Medellín, en donde tuvo huerta un alemán, precisamente desde el antiguo puente de la Ayurá hacia el norte. El acueducto municipal

llega hasta el frente de la Villa denominada Pontevedra. De ahí a mi predio hay unas 300 yardas, poco mas o menos. La tubería es de pulgada y cuarto. Solicito al Honorable Concejo con todo acatamiento que se sirva ordenar la prolongación de ese acueducto hasta mi predio. Con ello se favorece a los habitantes de ese trayecto y se instiga la urbanización de los lotes en que se divide la finca llamada de los Escobares, en donde están las grandes ceibas. Mi solicitud es pues de utilidad social; si yo fuera rico, haría la obra, no sólo para beneficiarme, sino por el amor a m1  pueblo; pero apenas si tengo con que poner habitable la casa.

Dicen me que el Municipio posee una tubería que ha sido desenterrada ahora cuando hacen la obra del alcantarillado de una de las calles. Quizá ella podría servir.

Como necesito ocupar la casa a fines de este mes, pido muy respetuosamente al Honorable Concejo que se considere benévolamente mi solicitud”[13].

Sobre el decorado del inmueble, el de la casa y la huerta se hicieron con ornamentos de diferentes dueños y lugares. Decía Fernando González: “[ … ] Deja que crezcan los arbolitos y verás [ … ]Allí vamos a poner esa pila de hierro que le quitaron a la plaza de Caldas[ … ] Me la regaló el cabildo, y aquí va a quedar más buena, ¡eh hombre, por Dios!13

  • También estaba la puertecita que encontró tirada en la pesebrera 14

; los vitrales de Cali, obra del artista Leandro Velasco; las lámparas de la capilla de Envigado; el capitel tallado en piedra caliza, revelando la figura mitológica de un sátiro, escultura importada

de Centroamérica, obsequio de su hermano Jorge; la banca del corredor que perteneció a la Iglesia de Cartago 15 ; y la verja de hierro en el pórtico, elaborada por su sobrino Javier Restrepo González.

La descripción de Otraparte se completa con los recuerdos de Luis Enrique Osorio:

“La observamos de lejos, con su sinfonía de ventanas, barandales y tejados; y de cerca vamos descubriendo todas las maravillas de un relicario: allí se coordina todo lo que el ímpetu del cemento armado y el mal gusto del nuevo nco van desalojando: las rejas de hierro que fundiera Francisco José de Caldas al construir la antigua Casa de Moneda; las minúsculas balaustradas que velaban, en el siglo XVIII, la fisonomía de las mozas rionegrinas; la pequeña imagen de madera desprendida de un púlpito colonial. El salón, amplio y sobrio, coordina tallados de madera muy españoles, hechos por un carpintero de La Ceja que aún no sospecha el modernismo, y el precioso mesón que perteneció al padre de doña Margarita y suegro de Fernando: el presidente Carlos Restrepo. Subimos por la escalera conventual, al mirador del piso alto, ante cuya baranda se destacan, abajo los geranios rojos que engargolan la fachada, y al fondo las faldas salpicadas de alamedas y residencias, que en vez de apiñarse se dispersan dando la más wata sensación de holgura[14].

Luego de la muerte del “Brujo de Otraparte”, el Concejo Municipal de. Envigado, por Acuerdo N° 9 de mayo 22 de 1964, con el fin de honrar la memoria de-Y Fernando González determinó  contratar la erección de un busto vaciado en bronce y la ejecución de un retrato al óleo con dineros del erario municipal. El busto sería -colocado en la Avenida que conduce a Medellín, contiguo a la portada de Otraparte, y el retrato en un sitio prominente del recinto del cabildo. Además el acuerdo convenía denominar oficialmente para efectos de la nomenclatura urbana a la vía llamada Avenida Zúñiga como Avenida Fernando González. También disponía “activar las gestiones tendientes a obtener del Congreso de la República, la aprobación de una ley por la cual se declarara la residencia del Escritor como Monumento Nacional”[15]. Para 1979  otraparte fue declarado por la Asamblea de Antioquia Monumento Departamental, por medio de la Ordenanza N° 76 del 23 de noviembre; precepto no cumplido pues la casa nunca fue adquirida por el Departamento de Antioquia. Posteriormente, según consta en la Escritura Pública N° 245 del 18 de febrero de 1984, otorgada ante Cecilia Augusto Echeverri Arroyave, Notario Segundo de Envigado, los herederos González Restrepo hicieron transferencia a título de venta de la propiedad a Inversiones y Proyectos Ltda., que dividió el terreno en dos lotes, transfiriendo a título de cesión uno de ellos, con una superficie de 1.260 metros cuadrados, correspondiente a la casa con su zona de retiro al Municipio de Envigado con derecho de dominio y posesión efectiva, según los  herederos como “aporte fundamental en beneficio de la comunidad” que “contribuye a perpetuar la memoria del maestro Fernando González Ochoa”; y que como linderos contaba: “Por el frente u oriente, en una línea curva de 24.50 metros de longitud aproximada con la cariara 43A (carretera que de Medellín conduce a Envigado); por el sur, en una línea quebrada de 49 metros de longitud aproximada, con propiedad de “Inversiones y Proyectos Ltda.” (antes Inversiones OTRAPARTE LTDA); por el occidente, en una línea quebrada de 28.30 metros de longitud aproximada, con propiedad de Inversiones y Proyectos Ltda.; y por el norte, en una línea quebrada de 43.65 metros de longitud aproximada con el lote número 2 de propiedad de los señores González Restrepo”.

Imagen en blanco y negro de una señal

Descripción generada automáticamente con confianza mediaOtraparte, la casa campestre de estilo colonial, con su alcoba y   el segundo piso, desde el 7 de marzo de 1984 tendría como nomenclatura urbana asignada por el Departamento Administrativo de Valorización y Planeación del Municipio de Envigado, la carrera 43A N° 27 A sur 11, según informe de Rubén Da río Sierra Ángel, como director de dicho departamento. Desde que la casa dejó de ser habitada por la familia González Restrepo, la entrada que siempre había sido por un camino en dirección diagonal cambió por una línea recta, camino de piedra que divide en dos el jardín, con su fuente de agua en el centro y árboles a su alrededor.

Fernando González. Foto © Guillermo Angulo (1959)

En febrero de 1986 se inauguró la constitución de una Junta Asesora de la Alcaldía Municipal de Envigado, encargada de promover la restauración de la casa y su adecuación como Museo biográfico y filosófico. El 25 de marzo de 1987 se realizó un contrato de comodato precario entre el Alcalde de Envigado, Jorge Mesa Ramírez, y Darío Arcila Montoya, como comodatario. Sólo  hasta el 6 de agosto de 1987 abrió sus puertas al público como Casa Museo Fernando González, un museo abierto y casa de estudio que tenía como objetivo propiciar la creación filosófica y literaria alrededor de la obra de Fernando González.

Otraparte fue inaugurada el 16 de febrero de 2000, en el trigésimo sexto aniversario del fallecimiento del maestro, luego de arreglos como el mejoramiento de su planta interior y el  cambio de la fachada de entrada al antejardín, por otra más alta, segura y de estilo colonial. Fernando González Restrepo, admirador de la obra de su padre, y su hermano Simón habían considerado la posibilidad de crear una institución que se encargara de preservar y difundir la memoria de su padre, luego de un viaje a Chile, en donde conocieron una entidad dedicada a la memoria de la escritora Gabriela Mistral; sin embargo, el proyecto no se realizó debido a la muerte de Fernando, el1 O de abril de 2001. Pero fue gracias a la conservación que hiciera Fernando hijo de los escritos de su padre y a la gran abundancia de recortes, fotografías, libros y objetos sobre la historia familiar, como a la decisión tomada por Simón de crear una entidad encargada de administrar y difundir el legado del Escritor.

El 3 de septiembre de 2002 fue firmado el contrato en el que la Administración Municipal permitía a la Corporación reabrir las puertas de la casa museo como sede, por un espacio mínimo de cinco años. Hoy Otraparte es un reconocido centro cultural en donde se desarrollan múltiples actividades académicas y culturales que reúnen desde la proyección de películas, lecturas y talleres literarios, tertulias, asesorías a estudiantes e investigadores, hasta visitas guiadas, el envío por Internet de boletines informativos y culturales y la actualización de la página electrónica. Simón González, sus sobrinos Lucas González Flórez y Pedro Ángel González, y Gustavo Restrepo, participaron en el proyecto y comenzaron una serie de reuniones que dieron su primer gran fruto el 1 O de abril de 2002, día del primer aniversario de la muerte de Fernando hijo. Ese día se reunió en Otraparte la asamblea de constitución de la Corporación Fernando González Otraparte, conformada por 57 miembros fundadores. Como objetivo, en palabras de Simón dicha Corporación pretendía ser “una vacuna, algo que construya, que a ella vengan los niños y sientan que están solos y tienen que conquistar el mundo, y las ideas, y la vida, que es lo que Dios nos dio”[16].

Tradición de propiedad

Años atrás la propiedad de la cual de esta haciendo relación, fue adquirida por el maestro Fernando González Ochoa, comprado a un ciudadano de origen alemán, representante de la familia que moraba la casa, también de origen alemán que la había comprado tiempo atrás como veremos luego.

Indagando en las escrituras en el Archivo Histórico de Antioquia, en el fondo notarial, se transcribió algunos pormenores de ésta transacción comercial.

La escritura es la correspondiente al número tres mil cientos ochenta y dos, que dice de la siguiente manera:

“En el Distrito de Medellín, Departamento de Antioquia, República de Colombia, a 30 de noviembre de 1939, ante mí Agustín Villegas, Notario Segundo del Circuito de Medellín y los testigos Henao Alzate G. y Jaime Villegas… comparecieron los señores REINBRAND GUNDLACH obrando en su carácter de apoderado general de la señora STEPHANIA JOHANNA MARÍA RANSCH V. de NIEDERBEISER, mujer viuda vecina de la ciudad de Frankfurt S/Main (Alemania), según aparece del instrumento número diez y seis (16) de diez y siete (17) de Abril de mil novecientos treinta y nueve (1939), otorgada ante el cónsul de Colombia en aquella ciudad, poder que contiene cláusula especial para el acto que informa la presente escritura, el cual fue protocolizado en la Notaría Segunda (2ª) de Medellín, el primero de Junio de mil novecientos treinta y nueve (1939) con el número mil quinientos cuarenta y tres (1543), que el suscrito notario ha tenido a la vista, de la cual da fe, y Domingo Jiménez A; obrando en su propio nombre, ambos varones, mayores de edad y vecinos de este municipio, a quienes conozco personalmente y dijeron: Que obrando el primero en su carácter ya expresado, de apoderado de la señora STEPHANIA JOHANNA MARÍA RAUSCH V. de NIEDERBEISER y el señor Domingo Jiménez A; en su propio nombre venden y transmiten en posesión y propiedad a la señora Margarita Restrepo de González, mujer casada, mayor de edad y de este mismo vecindario un lote de terreno, con toda sus mejoras y anexidades, situado en el municipio de Envigado, en la carretera pública que de esta ciudad conduce a dicha población, que en general linda así: Por el frente u Oriente con la expresada carretera pública, que de Medellín conduce a la población de Envigado; por el sur, con la quebrada Ayurá (cauce antiguo); por el Norte, por una calle de servidumbre o camino antiguo de Envigado; y por el Occidente, con la misma quebrada Ayurá. Segundo: Que la poderdante señora STEPHANIA JOHANNA MARÍA RAUSCH V. de NIEDERBEISER, representa en la propiedad de que se trata: Acción de trescientos cincuenta y cuatro pesos, diez centavos (354,10) en relación a un avalúo de ochocientos pesos (800$) dado al total, por una parte, y acción y acción de noventa y un pesos ochenta centavos (91,80) en la misma relación, por otra por adjudicación en la partición de bienes de la sucesión de su finado esposo WALTER L. NIEDERBEISER protocolizado en la Notaria Segunda de Medellín el 15 de marzo de 1934 con el número (618) títulos registrados así: Uno, en el libro Primero, impares al folio 414, con el número 621 el 23 de Marzo de 1934, y uno registrado en la misma fecha y en el mismo libro al folio 414 con el número 622; y el otorgante Domingo Jiménez A; representa un derecho de 354 pesos 10 centavos también en relación a 800 pesos dado al total que hubo por adjudicación de la diligencia de remate de 11 de septiembre de 1939 del Juzgado Segundo en lo Civil de este Circuito, en la solicitud de la señora STEPHANIA JOHANNA MARÍA RAUSCH V. de NIEDERBEISER para vender bienes de su hija menor HELENA NIEDERBEISER, diligencia registrada en el libro primero impares el 29 del mismo mes de Septiembre en el tomo tercero al folio 360 con el número 2664 y en el libro de matrículas el 3 de Octubre último, tomo sexto de            Envigado folio 141 con el número 121, títulos que entregan a la compradora. Tercero: Que el precio en que venden y trasmiten la totalidad de la propiedad de que se trata es el de cuatro mil quinientos pesos (4500$), que los otorgantes vendedores declaran recibidos de la compradora, por conducto del doctor Fernando González, en dinero efectivo a satisfacción… Quinto: Que trasmiten a la compradora la propiedad en general, con todas sus mejoras y anexidades y con todos sus usos, costumbres y servidumbres activas y pasivas que legalmente tengan constituidas o consten en títulos anteriores. Sexto: Que el otorgante RAINBRAND GUNDLACH obliga a su mandante y Domingo Jiménez A; se obliga por su parte al saneamiento de lo vendido, sea porque la compradora… Séptimo: Que ya la compradora ésta en posesión material de lo que por este acto se trasmite con las acciones consiguientes. Presente la señora doña Margarita Restrepo de González de las condiciones dichas, a quien también conozco expreso: Que acepta esta escritura y lo que por ella se le trasmite. Ambas partes dejan constancia de que mediante este instrumento, queda cumplida la promesa de compraventa firmada por el señor RAINBRAND GUNDLACH por una parte y el doctor Fernando González, por la otra, el 25 de Mayo de 1939…” [17]

Como se expresa en la anterior escritura pública, la compra que se realizó por parte del maestro Fernando González de la propiedad descrita, constaba únicamente de un lote, en que no se especifica sus dimensiones, dando a entender que era un globo de terreno a la cual se le construiría casa años después.

El señor Walter Niederheiser falleció a la edad de 31 años, en un fatal accidente de tránsito, como se dejó testimonio en el año de 1933, en el juicio de sucesión :

“Juicio de sucesión del señor Walter L. Niederheiser, mayo de 1933.

El suscrito Director de Catastro Municipal certifica:

Que en los libros de defunción de ésta oficina existe constancia del fallecimiento del ciudadano alemán Walter L. Niederheiser, de 31 años de edad, el cual falleció por consecuencias de un traumatismo causado en un accidente de tránsito el día 20 del mes de marzo del año en curso. La muerte fue certificada por el doctor Carlos Fernández Quevedo[18] . Medellín, 18 de mayo de 1933” [19]

Investigando en los Fondos documentales que disponemos, especialmente en la Archivo Histórico de Antioquia, se ha hallado algo de información sobre la historia del predio que se investiga, quienes fueron sus propietarios anteriores, las dimensiones reales del predio, y otros elementos que nos brindan una idea de lo que fue el otrora espacio geográfico y cultural donde se encuentra la propiedad actual.

El terreno que habitó el señor Niederheiser, fueron adquirido en 1929 por compra a Juan Bautista Escobar Isaza:

“Esta propiedad la hubo el señor Walter Niederheiser por compra al señor Juan B. Escobar, según escritura pública Número 2975 de 22 de Julio de 1929, de la Notaría Segunda de Medellín, título registrado el primero de agosto siguiente. En el libro primero impares, al folio 11, en el número 524, tomo 2 de la oficina respectiva de registro, fue avaluado este lote de terreno por los dos peritos principales, obrando de común acuerdo, en la cantidad de 80 pesos oro,…” [20]

La propiedad no poseía alguna construcción, pues en este fragmento de la escritura no se relaciona nada con respecto a esto, aunque debió construir posteriormente una casa para habitar con su esposa e hija.

Esta propiedad que fue comprada al señor Juan B. Escobar, quien a su vez la adquirió por parte de un remate realizado en aquellos años y por herencia paterna.

Sobre esto, se lee en la escritura:

“Escritura No. 2975. En el Distrito de Medellín, Departamento de Antioquia,… a veintidós de Julio de 1929, ante mí, Clímaco Romos Notario Segundo… compareció el señor Juan B. Escobar, varón, mayor de edad y vecino de este Distrito a quien conozco y dijo: Primero: Que vende al señor Walter Niederheiser, ciudadano alemán, mayor de edad y residente en el municipio de Envigado, un lote de terreno con sus mejoras y anexidades, situado en Envigado y que linda: Por el frente u Oriente con la carretera que conduce de Medellín a Envigado; por el Sur con la quebrada Ayurá; por el Norte, con una servidumbre o camino antiguo de Envigado; por el Occidente, con la quebrada La Ayurá. Se advierte que en el terreno vendido existe una caña de azúcar la cual puede retirar el vendedor en el término de 60 días. Segundo: Que adquirió este inmueble así: Una parte por herencia paterna, otra parte o sea una pequeña faja de terreno, por remate verificado en el Distrito de Envigado, el 31 de Diciembre de 1916, ante la Junta Municipal de Caminos, obrando por delegación de la Departamental del mismo ramo, título que entrega al comprador y otra parte por permuta celebrada con el señor Rafael Antonio escobar, según escritura número 955 de 9 de Junio de 1908, de la Notaria Tercera de éste Circuito…” [21]

La alusión al camino antiguo, que es recurrente a lo largo de las diversas escrituras, al parecer era una antigua vía, diferente al Carretero actual o sea la carrera 43 A, camino que existió y del cual no quedan algún vestigio material, pero que se reseña en algunos documentos de interés documental, cerca de la quebrada Ayurá. Veamos esta relación en el que se pide la apertura de un camino en un sector de la población.

“Vecinos de Envigado del lado de la quebrada Ayurá se quejan por el cierre de un camino. En este estado comparecieron en esta sala capitular varios vecinos del Curato de Envigado, todos los de este lado de la Yurá exponiendo… impedido el camino de servidumbre de muchos años, por donde transitan al Curato…” [22]

Se entrevé que eran diferentes los caminos que enmarcaban la propiedad, que indica una ubicación estratégica como cruce de caminos en este sector. Podría ser el camino de servidumbre antiguo que se referencia a lo largo de las escrituras, que creemos cruzaba por inmediaciones de la actual Avenida Las Vegas.

Otro elemento interesante en la anterior escritura es lo referente al cultivo de caña de azúcar, producto vegetal del cual el municipio fue gran productor y el cual se beneficiaba para comercializarlo especialmente en las zonas de extracción aurífera. El lote tenía una tradición de cultivo de diversos productos, siendo la caña de azúcar uno de los productos insignes en la industria de la elaboración de la panela.

La historia de la propiedad tuvo varios propietarios entre los cuales, creemos había varios hermanos, como se nota en la siguiente escritura, en que se relacionan además algunas otras personas de la localidad. El predio tuvo varios propietarios, con nombre y apellidos comunes en el municipio.

En 1908, se celebra un contrato de permuta de dos propiedades, por parte de los hermanos Escobar. Tenemos:

“Escritura No. 955, en el Distrito de Medellín, a nueve de Junio de  mil novecientos ocho (1908), ante mí, Julio Villa R. Notario Tercero del Circuito de Medellín… comparecieron los señores Juan bautista Escobar y Rafael escobar… y dijeron: Que de su libre y espontánea voluntad han celebrado un contrato de permuta de dos fincas raíces, cuya situación, procedencia, precio, linderos y demás condiciones de este contrato se expresan más adelante. El primero de los compradores da al segundo o sea al señor Rafael escobar J. un pedazo de terreno que tiene una cabida de cinco mil varas (5000) cuadradas, situado en el Distrito de Envigado en el paraje “Zúñiga”, con todas sus mejoras y anexidades, alinderado así: Por el frente o pie con la carretera que de esta ciudad conduce a Envigado y con una calle de servidumbre; por el costado Sur, con propiedad del señor Félix A. Escobar; por la cabecera u Oriente, con terrenos de Miguel Molina y hermana y por el costado Norte, con propiedad del permutante señor Rafael Escobar J. Este inmueble lo adquirió Juan B. Escobar J. por compra hecha al señor Eusebio Arango, según la escritura número 2517 pasada ante la Notaría Segunda de este Distrito el día 6 de Agosto de 1901” [23]

En esta permuta, notamos que en la escritura se nombra el topónimo Zúñiga, nombre de un sector del municipio en límites con la ciudad de Medellín, y su vez, el nombre de una fuente hídrica que marca el límite con la ciudad capital.

La venta de Eusebio Arango a Juan B. Escobar, dice así:

“Venta de Eusebio Arango a Juan B. Escobar Isaza. Número dos mil quinientos diez y siete…ante mí Clodomiro Ramírez Notario Segundo Interino del Circuito de Medellín, en 1901…compareció el señor Eusebio Arango… y dijo: Primero: Que vende al señor Juan Bautista Escobar Isaza… un pedazo de terreno que tiene una cabida de cinco mil varas (5000) cuadradas situado en Envigado, en el paraje “Zúñiga” que linda: Por el frente  o pie con la carretera que de ésta ciudad conduce a Envigado y con una calle de servidumbre; por el costado Sur, con propiedad de la señora María del Carmen Álvarez; por la cabecera u Oriente con terrenos de Manuel S. Montoya y por el costado Norte con propiedad de Juan B. Escobar. Segundo: Que hubo esta finca por compra hecha a la señora María del Carmen Álvarez según escritura 586 pasada en esta notaria el 18 de Marzo de 1898… carga con una servidumbre pasiva de acueducto a favor del predio vecino de la señora María del Carmen Álvarez…”  [24]

La transacción comercial se remonta al siglo XIX, 1898 como se escribió en la escritura, y aparecen algunas otras personas que son vecinos de la propiedad.

La última escritura que pudimos obtener del fondo documental, es la venta de doña María del Carmen Álvarez a Eusebio Arango, y como expresa la vendedora, no registra nombre de escritura de su compra, por ser esta “títulos de otros bienes”.

“Escritura No. 586 venta de María del Carmen Álvarez a Eusebio Arango … a diez y ocho de Marzo de 1898 ante mí Liborio Echavarría Vélez Notario Segundo del Circuito…compareció la señora Mará del Carmen Álvarez, mujer viuda…y dijo: Que vendo al señor Eusebio Arango…un pedazo de terreno que tiene una cabida de cinco mil varas cuadradas…Segundo: que la vendedora hubo este terreno por adjudicación que se le hizo en la sucesión de su finado esposo señor Rafael Arango Vélez, según escritura que no entrega al comprador porque es título de otros bienes…” [25]

Hasta aquí la historia en tiempo y espacio, de la propiedad del maestro, que aunque quisimos poder remontarnos a épocas más atrás, no fue posible por la imposibilidad de investigar a fondo, pues ya habría que realizar una pesquisa más larga y dispendiosa.

Como primera medida, se tiene a disposición la escritura original expedida en el año de 1984, en la cual algunos miembros de la familia González Restrepo sienta su precedente sobre el predio de la finca donde vivieron en el municipio de Envigado, con la matricula inmobiliaria Número: 001 – 0236644 cuya descripción, cabida y linderos, según relata en los documentos de adquisición y en el folio de matrícula inmobiliaria son los siguientes:

“Un lote de terreno denominado “Otraparte” (antes La Huerta del Alemán) con casa de habitación y otras mejoras y anexidades, situada en el municipio de Envigado sobre la carretera que conduce al municipio de Medellín y que linda: Por el frente u oriente, con dicha carretera; por el sur, con cauce antiguo de la quebrada Ayurá; por el norte, con una calle de servidumbre o camino antiguo de Envigado y por el Occidente con el mismo arroyo o quebrada Ayurá. Tiene una cabida aproximada de 3601 metros. Segundo: Que los linderos actualizados son los siguientes: Por el frente u oriente, con una línea curva de 98 metros de longitud aproximada, con la carrera cuarenta y tres A (43 A) (carretera que de Medellín conduce a Envigado); por el sur, en una línea quebrada de 49 metros de longitud aproximada, con propiedad de “INVERSIONES Y PROYECTOS LTDA.” (antes inversiones OTRAPARTE LTDA); por el occidente, en una línea quebrada de cuarenta y ocho (48) metros de longitud aproximada con propiedad de “INVERSIONES Y PROYECTOS LTDA.” (antes “INVERSIONES OTRAPARTE LTDA.); por el norte, en una línea quebrada de 66 metros de longitud aproximada, con la calle 27 sur. Tiene una cabida aproximada de 3674 metros cuadrados…”

La propiedad descrita fue realizada por adjudicación que se hizo en el juicio de sucesión del doctor Fernando González Ochoa, según sentencia proferida por el juzgado Sexto Civil del Circuito de Medellín el día 5 de Septiembre de 1964, protocolizada según escritura número 491 del diez de febrero de 1965, otorgada en la Notaria Sexta de Medellín, sentencia registrada el 18 de noviembre de 1964, en el libro primer pares, serie B, Tomo 10, folio 35, número 5668/74, y en el juicio de sucesión de la señora Margarita Restrepo V. de González, según sentencia proferida por el Juzgado Civil del Circuito de Envigado, el día 18 de Enero de 1980, protocolizada en la Notaria Segunda de Envigado, según escritura número ciento sesenta y siete (167) de febrero 16 de 1981, sentencia registrada el 24 de octubre de 1980.

Continúa el resumen de la escritura, recordando que

“… la casa de habitación existente en el lote, fue declarada MONUMENTO NACIONAL por haber sido la residencia del ilustre escritor y filósofo MAESTRO FERNANDO GONZÁLEZ OCHOA según la ordenanza número 16 de 1979, del Concejo Municipal de Envigado, se hace necesario desenglobar el inmueble ya mencionado …

en la cláusula Primera, en dos lotes de acuerdo con el área que la oficina de Planeación Metropolitana ha definido como entorno inmediato para la casa del maestro, lotes éstos cuya descripción y linderos aproximados son los siguientes

A continuación, se realiza un deslinde del terreno con las especificaciones del área en que quedara conformada y los límites del mismo. Prosigue la escritura en éstos términos:

“Lote 1. Terreno urbano con casa de habitación que fue del maestro Fernando González Ochoa, con una cabida actual aproximada de 1260 metros cuadrados, localizado en el municipio de Envigado y que linda: Por el frente u Oriente, en longitud aproximada de 24.50 metros con la carrerea 43 A (Avenida El Poblado – Envigado); por el Sur, en línea quebrada de 49 metros de longitud aproximada, con terrenos de “INVERSIONES Y PROYECTOS LTDA.” (Antes INVERSIONES OTRAPARTE LTDA.); Por el Occidente, en una línea de 28.30 metros de longitud aproximada, con terrenos de “INVERSIONES Y PROYECTOS LTDA. (Antes “INVERSIONES OTRAPARTE LTDA”); por el Norte, en longitud aproximada de 43.50 metros, con el lote número 2 de propiedad de los señores González Restrepo que se describe a continuación…”

El lote número 2 tiene un área  aproximada de 2414 metros cuadrados y tiene los siguientes límites:

“Por el frente u Oriente, en longitud aproximada de 73.50 metros con la carrera 43 A (Avenida El Poblado – Envigado); Por el Sur, en longitud aproximada de 43,65 metros con el lote Número 1 de propiedad de los señores González Restrepo ya descrito y en longitud aproximada de 24.40 metros con terrenos de “INVERSIONES Y PROYECTOS LTDA.” (Antes INVERSIONES OTRAPARTE LTDA); POR EL Norte, en longitud aproximada de 66 metros con la calle 27 Sur”

Renglones adelante, se solicita al señor registrador de Instrumentos Públicos de Medellín para que se proceda a abrir folios de matrícula del desenglobe, tal como lo proscribe el artículo 50 del Decreto No. 1250 de 1970.

En el numeral sexto se dice que por medio de este instrumento, transfieren a título de venta pura y simple y como cuerpo cierto a “INVERSIONES Y PROYECTOS LTDA” antes “INVERSIONES OTRAPARTE” el lote número 1 resultante del fraccionamiento que consta en el numeral quinto de esta escritura,

“dejando clara constancia de que con esta transacción la familia GONZÁLEZ RESTREPO hace en realidad un aporte fundamental en beneficio de la comunidad y contribuye a perpetuar la memoria del MAESTRO FERNANDO GONZÁLEZ OCHOA”

En el séptimo numeral dejaron constancia que el precio de la venta es la suma de VEINTE MIL PESOS MONEDA CORRIENTE ($20.000) los cuales declaran recibidos en dinero efectivo y a entera satisfacción, de manos de la sociedad compradora. Se aclara también que el lote no ha sido enajenado por los vendedores a ninguna otra persona, y se halla libre de todo gravamen, pleito pendiente, embargo judicial, condición resolutoria etc, excepto por la constitución o declaración de Monumento Nacional proferido según la ordenanza citada… y que de acuerdo con  la ley, asumen  el saneamiento de esta venta y responden por cualquier “gravamen, limitación, acción o pretensión real que contra lo vendido resulte distinto de lo mencionado en este numeral”.

En otro aparte en el numeral décimo, en virtud de la declaratoria de MONUMENTO NACIONAL para la casa del MAESTRO y su entorno inmediato, emanada del Honorable Concejo de Envigado, tanto el municipio de Envigado y su Departamento Administrativo de Valorización, como la JUNTA DEL ÁREA METROPOLITANA DEL VALLE DE ABURRÁ y su Departamento de Planeación Física han asignado el lote número dos (2), producto del fraccionamiento detallado en el numeral cuarto y como contraprestación para los señores González Restrepo sus propietarios, una reglamentación especial que se resume así:

“Índice de ocupación permitido: 0,50; índice de construcción: 2,5: área construida total: 4.670 M2; densidad máxima: 150 unidades de vivienda por hectárea; altura máxima a construirse: 11 pisos; retiros así: sobre la carrera 43 A: a plataforma 7 metros en el 50% del frente y 9 metros en el 50 % del frente; a torre 10 metros; sobre la calle 27 Sur: a plataforma 4 metros y a torre 6 metros; sobre el lindero con residencia del maestro Fernando González 0.: a plataforma 5 metros y a torre 10 metros; Parqueaderos privados y públicos sin restricciones; todo lo cual consta en comunicación oficial que se adjunta al protocolo”

Se presentan una reglamentación en general que se debe tener presente al momento de empezar algún tipo de construcción. Luego se plasmó en el documento la declaración de Enrique Gutiérrez Castaño representante legal de la sociedad compradora INVERSIONES Y PROYECTOS LTDA. Antes ¡INVERSIONES OTRAPARTE LTDA; según se acredita con el certificado de existencia y representación expedido por la CÁMARA DE COMERCIO DE MANIZALEZ, el cual se protocoliza en la presente escritura …que obrando en la calidad invocada

“transfiere en este mismo acto jurídico y a título de cesión a favor del DEPARTAMENTO ADMINISTRATIVO DE VALORIZACIÓN MUNICIPAL DE ENVIGADO, el derecho de dominio y la posesión efectiva (de los cuales la sociedad que representa es titular, según la cláusula sexta de esta misma escritura), del lote número uno (1) con la Casa de habitación que fuera la residencia del MAESTRO FERNANDO GONZÁLEZ OCHOA de acuerdo con la cabida, descripción y linderos ya anotados en el en el numeral cuarto anterior”

Este fue un convenio con el señor alcalde del municipio de Envigado, tal como lo propuso la JUNTA METROPOLITANA DEL VALLE DE ABURRÁ por medio de su resolución número 11 de marzo 22 de 1983, como sustitución por las cesiones del 10% del área bruta (para parques y recreación), del 5% del área bruta (para equipamiento educativo y de salud) sobre el lote del terreno con un área bruta de 11.755 metros cuadrados posee “INVERSIONES Y PROYECTOS LTDA.” EN EL MUNICIPIO DE Envigado entre las calles 27 Sur y 29 Sur y las carreras 43A y 45, a lindes con la propiedad de los señores GONZÁLEZ RESTREPO de que trata éste documento.

En el numeral cuarto se dejó constancia

“que estas cesiones del 10%, 5%, y 0.5 metros cuadrados, por vivienda, que por normas municipales obligan a “INVERSIONES Y PROYECTOS LTDA.”, como requisito para construir en el precitado lote, se consideran cumplidas con la entrega a municipio de la CASA DEL MAESTRO y de su predio, quedando por lo tanto y de una vez por todas, liberando el lote de “INVERSIONES Y PROYECTOS LTDA.”, de todo compromiso municipal o metropolitano, pudiendo entonces sus propietarios acometer los programas de construcción propuestos para el mismo, según se estipula en el oficio No. 106 de Octubre 20 de 1983, emanado del Departamento Administrativo de Valorización de Envigado, cuyo original se adjunta así mismo al protocolo, para que su texto se incluya en las copias que de esta escritura lleguen a producirse. Presente por último el señor ALCALDE DE ENVIGADO, Doctor HUMBERTO MONCADA MORALES, varón, mayor de edad, vecino de Envigado e identificado con la cédula de ciudadanía número 70.503.394 de Itagüí”

El alcalde se expresó en los siguientes términos con respecto a esto:

“Que acepta para el Departamento Administrativo de Valorización Municipal de Envigado la cesión que se le hace en base a este acto notarial y que ratifica los términos que en cuanto a reglamentación especial, liberación de compromisos sobre cesión de áreas, aprobación de proyectos de vivienda y comercio, etc.; que se ha enunciado en esta escritura y sus anexos, en favor de las personas naturales o jurídicas que han tomado parte en este acto”

Hipoteca de la huerta del Alemán

Según la matricula inmobiliaria, ésta nos remite a la escritura número 1270 del dos de mayo de 1942, en que los esposos González Restrepo se comprometen con una hipoteca, que dice, según la escritura

“Primero: Que los exponentes son deudores del Banco Central Hipotecario, sociedad anónima domiciliada en Bogotá, de la cantidad de cinco mil pesos ($5.000) que confiesan haber recibido del mismo banco…”

Este préstamo fue respaldado por varios bienes inmuebles, entre los cuales estaba “La Huerta del Alemán”, con una extensión aproximada de 4 fanegadas con su casa de habitación de dos pisos,

“su casa para los trabajadores, sus aguas, sus cultivos de pastos naturales, todas sus mejoras, anexidades y dependencias presentes y futuras y que se halla demarcada dentro de los siguientes linderos”.

Construcción de Otraparte

“Los planos para la construcción fueron realizados por Carlos Obregón, arquitecto y artista que se destacó profesionalmente por su “habilidad sorprendente para manejar los estilos y las soluciones constructivas” ; estudió por correspondencia en las escuelas internacionales para luego ser maestro en Bellas Artes y socio fundador de la Sociedad de Arquitectos de Medellín”

Fue también conocido el señor Obregón entre el círculo de intelectuales artistas del maestro, quien tuvo el honor de realizar los planos de tan especial y recordada casa.

Otro artista de fama regional, nacional e internacional, fue el maestro Pedro Nel Gómez, del cual son famosos los murales y frescos que se encuentran en algunos edificios gubernamentales y en la Casa Museo que lleva su nombre. De éste artista, comenta el autor:

“El tercero y último, el pintor, ingeniero y arquitecto Pedro Nel Gómez estuvo encargado de diseñar el patio exterior, “el hermoso patio que semeja una alfombra adornada por un pozo circular construido de cemento y piedra (…) enladrillado a la antigua, con dibujos de piedrecitas, y centralizado por una cisterna rústica que evoca a la samaritana caritativa”

La casa fue ocupada a finales del año 1940, pero antes de ello, el 12 de diciembre, en su afán de habitar la finca, Fernando González se dirigió al Concejo de Envigado, en los siguientes términos:

“Estoy edificando una casa en el predio situado al lado izquierdo de la carretera que va para Medellín, en donde tuvo huerta un alemán, precisamente desde el antiguo puente de la Ayurá hacía el Norte. El acueducto municipal llega hasta el frente de la Villa denominada Pontevedra. De ahí a mi predio hay unas 300 yardas, poco más o menos. La tubería es de pulgada y cuarto. Solicito al Honorable Concejo con todo acatamiento que se sirva ordenar la prolongación de ese acueducto hasta mi predio. Con ello se favorece a los habitantes de ese trayecto y se instiga la urbanización de los lotes en que se divide la finca llamada de los Escobares, en donde están las grandes ceibas. Mi solicitud es pues de utilidad social; si yo fuera rico, haría la obra, no solo para beneficiarme, sino por el amor a mi pueblo; pero apenas si tengo con que poner habitable la casa.

Dicenme que el municipio posee una tubería que ha sido desenterrada ahora cuando hacen la obra del alcantarillado de una de las calles. Quizá ella podría servir.

Como necesito ocupar la casa a fines de este mes, pido muy respetuosamente al Honorable Concejo que se considere benévolamente mi solicitud”

La casa como un archivo y expresión de su trabajo

“Al maestro le llamaron la atención las palabras que tuve para sus libros, y me invitó a visitarlo unos dos días a la semana, en la tarde, con el fin de ayudarlo en su trabajo con la biblioteca de Otraparte. Examinaba los estantes, escogía un libro, y se sumergía en él sentado en su escritorio, tomando notas en una hoja que sacaba de un arrume que tenía en un extremo. Luego dejaba la hoja de notas entre las páginas consultadas, lo depositaba en una mesa, y hacía lo mismo con un libro diferente. Al caer la tarde, sobre la mesa quedaban cinco o diez libros. Mi trabajo consistía en transcribir la hoja que reposaba en cada libro, era un borrador con tachones, y luego regresar el libro a su lugar en los estantes. A veces tenía algo que decirle sobre esas notas, a lo que él respondía invitándome a escribir mi comentario como pie de página. Todo el tiempo la pasábamos escuchando los sonidos del silencio” .

“Qué suavidad la suya allá en esa banca del corredor de Otraparte, cuando Lucas de Ochoa —burlón y alegre y sarcástico y triste y placentero— iba nombrando las cosas y la vida. Doña Berenguela era la firmeza impalpable: qué presencia tan aguda la suya. Nos envolvía, y parecía que no estaba con nosotros. Por Margarita Restrepo se ve la grandeza de Fernando González” .

La Corporación ha establecido diferentes elementos importantes en la significación y la topofilía de la casa: el archivo de prensa y fotográfico, biblioteca, colección de documentos varios; la exhibición de objetos relacionados con la vida y obra del maestro, fotografías, el uso de los muebles originales como vitrinas y la instalación de placas con textos explicativos. Además, han instalado diversos dispositivos electrónicos que enriquecen la experiencia del visitante, tales como el audiolibro, el teléfono con la voz de Fernando González, la máquina de escribir que se activa con la presencia del visitante y la sala del segundo piso, que estará dedicada a Pensamientos de un viejo. Se instaló, así mismo, el botiquín homeopático del maestro en el arco de la pared del salón principal, y la iluminación del mueble empotrado en la pared, en donde se exhiben las ediciones príncipes y los libros disponibles para la venta. Se destaca la restauración del vitral del artista plástico caleño Leandro Velasco, realizada por su hermano Alfonso, gerente de Casa Velasco, quien viajó desde Cali en compañía de un ayudante para realizar el trabajo. Aunque Leandro diseñó el vitral, fue Alfonso el que lo hizo a finales de los años cincuenta. Siendo muy joven, Leandro Velasco se instaló en Estados Unidos, país donde ha desarrollado una exitosa carrera como vitralista, pintor y escultor.

La Corporación posee abundantes documentos, fotografías, libros y objetos relacionados con Fernando González Ochoa, su familia y otros personajes. La mayor parte de este material ha sido entregado por los herederos del maestro, pero también se han adquirido otros o recibido en donación a lo largo de los años. En 2017 se continuó el inventario, registro e investigación de los numerosos documentos y libros, lo cual es una labor permanente. El archivo ha permitido que investigadores y periodistas puedan realizar consultas sobre Fernando González, revisando documentos y fotografías para artículos de prensa y revistas, o para investigaciones de pregrado y posgrado en diversas universidades del país. Lukas Gómez y María Camila Tejada han presentado informes periódicos sobre su labor en el archivo, y estos son algunos apartes: “Se continúan encontrando tesoros en el archivo: artículos que no se han publicado, anotaciones inéditas de Fernando González; los documentos hallados siguen contando sobre el proceso de escritura y la actividad editorial, y poco a poco nos damos cuenta del tamaño real del archivo mediante una depuración que resalta los documentos valiosos e importantes”. “Durante el proceso de inventario se ha encontrado varios documentos de terceros en propiedad de Fernando González, lo que demuestra un aprecio tanto por los personajes como por la valoración de la información. Una carta como la de Miguel de Unamuno indica el reconocimiento a la figura y el aprecio por su vida. Vale la pena resaltar la existencia de la carta que le enviaron a Daniel González del colegio San Ignacio, donde le informan de la expulsión de su hijo Fernando. Se conserva así la prueba de este anecdótico hecho, algo que posiblemente uno pensaría que quedaría como un amargo momento.

Otros documentos, como el Diario del padre Elías, forman parte de esos curiosos escritos de Fernando González que solo aparecen en ciertas épocas. También encontramos lo que al parecer es un ejercicio de traducción hecha por Fernando González de un texto en italiano”. “Nos seguimos encontrando con cartas de agradecimiento a Fernando González por el envío de sus libros, pero a partir de diciembre de 1932 ya no son solo por Mi Simón Bolívar, sino también por Don Mirócletes. Esta parte de su correspondencia da cuenta, primero, de su producción intelectual, y segundo, de su vida y su entorno, pues este periodo es de alta actividad epistolar por su trabajo como cónsul en Marsella y su dinámica actividad intelectual como escritor. Siguen apareciendo cartas en francés y en portugués, y cartas de escritores destacados, tanto nacionales (Vargas Vila) como internacionales (José Vasconcelos)”.

En el registro y transcripción de la correspondencia se tienen algunas cartas muy particulares, escritas en francés. Las primeras pertenecen a Auguste Bréal, quien pretendía traducir algunas obras de Fernando al francés, especialmente El Hermafrodita dormido. Los dos autores construyeron una relación de amistad, pues encontramos algunas cartas de Fernando haciendo referencia a un tiempo compartido en Lamardetodo, la casa del artista en Marsella. También, dentro de las novedades encontramos una carta de Jean Grenier, profesor de filosofía del Liceo de Albert Camus. Investigando un poco, nos enteramos de que fue una gran influencia para Camus y su estudio de filosofía. Aparentemente fue Auguste Bréal quien le compartió los libros de Fernando”. Visitas guiadas Entre el 1.º de octubre de 2002 y el 31 de diciembre de 2017 la Casa Museo Otraparte ha sido visitada por 325.885 personas.

Margarita, Fernando, Luis E. Osorio, Fernando y Simón

Un elemento importante de la casa es la vieja mesa que sirvió de comedor y lugar de encuentro de la familia de Fernando,”una mesa antañona del comedor de Fernando González Ochoa, que había sido de su suegro, el presidente Carlos E. Restrepo, y en la que el escritor apaciguaba, en torno a su esposa Margarita y sus hijos, las fatigas de su viaje y de sus búsquedas”.  Y como objeto cargado de profunda significación simbólica esta una pequeña “ceiba envigadeña”:

“Ahí estaba, regresando del pasado, la Y ahí, al lado, tímida y silenciosa, una ceiba envigadeña, plantada en un matero, a la que habían traído cargada en brazos como a una niña. Las dos presencias, convertidas en cruce de caminos de un largo viaje que venía de antes, y de un viaje que apenas comienza, se convirtieron en un símbolo de la Corporación Fernando González – Otraparte, cuya junta directiva, con la presencia de Simón González Restrepo, se reunió el pasado jueves en la casa del maestro.

Fue Simón el de la idea, mágica como todas las suyas, de madrugar a traer la vieja mesa que, tras la salida de la familia de Otraparte, acompañó por tantos años la soledad de Fernando, hijo, y estaba guardada tras su muerte, a la espera de esta inesperada parábola del retorno. Era, repito, una presencia densa, sólida, adusta, paternal.

De repente, Sergio Restrepo, director del centro cultural Stultifera Navis, de Envigado, y presidente de la junta directiva de Otraparte, depositó en la sala el matero en que estaba plantada la pequeña ceiba que, en principio, parecía una intrusa muchachita ruborizada. Pero resulta que el arbolito tiene su historia. Es, tal vez, la última descendiente directa de las viejas ceibas de la Plaza de Envigado, que agonizan irremediablemente por el desgaste del tiempo.

La semilla brotó en el techo del templo de Santa Gertrudis, llevada allí por el viento, por una paloma (¿o sería un ángel?). El padre Eugenio Villegas autorizó a Sergio para que se arriesgara en las alturas y poder trasladar la incipiente ceiba. Él la cuidó por años y ahora, todavía en crecimiento, ha sido sembrada al frente de los sueños de lo que será Otraparte. Perdura así, a la sombra de Fernando González, la simiente de las centenarias ceibas de Rengifo.

Se llaman así las ceibas ya casi desaparecidas del Valle de Aburra, entre las cuales las de La Playa, las de Envigado y otras más que murieron de pie en la ciudad, porque, según cuenta la historia, cuando Antioquia, entre 1877 y 1880, vivió bajo el régimen del general Tomás Rengifo, de ingrata recordación en las guerras de la última mitad del siglo XIX, una plaga de langostas se abatió sobre esta región y, para contrarrestarla, el gobernante militar, que no creía en milagros ni en rogativas, decidió pagar a los campesinos por cada bulto de langostas muertas que le trajeran. Mandó entonces abrir hoyos en puntos claves de la ciudad, hizo vaciar allí los montones de bichos muertos y sembró una semilla de ceiba en cada hueco. De entonces datan las ceibas de Envigado, que tanto amó Fernando González y una cuyas descendientes, niña todavía, ha sido plantada ahora en la tierra que sintió sus pasos de viajero a pie” .

Por igual el gran escritor Manuel Mejía Vallejo, subrayada la relación entre la naturaleza y Fernando:

“Hace pocos días Fernando González Restrepo, hijo del maestro, me trajo a Ziruma unos arbustos de guayacán —retoños del que en su huerta sembrara el filósofo— y dos cedros y dos palmas de corozo y una matica de espuma-de-mar. Mirándolos crecer siento que algo del espíritu de aquel hombre extraordinario recibirá el viento y el sol y la lluvia en estas parcelas de montaña alta” .

También se encuentran las figuras religiosas que tuvieron para Fernando un valor especial, así en su anotación de la semana santa de 1941, dice: “Sobre el arco de entrada a la biblioteca coloqué un Santo Tomás de Aquino, de medio bulto en leño, de unos 40 centímetros de largo. Me lo regaló Jorge y dizque lo trajeron los franciscanos cuando la Iglesia de San Benito era pajiza”.

Visitantes

El padre Andreu Ripol, fundador de la abadía de los benedictinos, con sus primera impresiones de Fernando, se estableció una profunda amistad, evidenciada en el libro Cartas a Ripol.

“Recuerdo con mucho cariño al padre Ripol, que lo visitaba en esos días. Los benedictinos quedaban cerca de Otraparte, y bajaba caminando a visitar a su querido amigo. Venía del Ecuador, donde vivió un tiempo entre los indios de la Amazonía, y una tarde, mirando su álbum de fotos, viendo esos indios maravillosos que parecían de otro mundo, y escuchando los comentarios de su vida entre ellos, decidí ser antropólogo”[26].

Pero los que sí eran de otro mundo eran los Nadaístas, que lo visitaban a menudo. Bulliciosos, rendían tributo a quien consideraban su padre, conversaban sobre todas las cosas posibles e imposibles, y el maestro gozaba con ellos como un muchacho. Yo los miraba en silencio, celoso de esos intrusos que llegaban de Medellín, del Centro, de Versalles y del Metropol, nombres que escandalizaban las buenas y solapadas conciencias de la época. Mi venganza fue una tarde en que estando en el establo, mientras él ordeñaba, escuché el bullicio venir por el jardín:

—Maestro —le dije para que me oyeran—: llegaron las moscas.

Se pusieron furiosos, ese mocoso entrometido salirles con esas. El maestro tuvo que intervenir para calmar los ánimos. En mi interior los admiraba, y a Gonzalo Arango lo idolatraba”[27].

“Hace poco —nos dijo— vinieron a visitarme varios jóvenes: Mejía Vallejo, el novelista; Quevedo, político; Guillén, marxista y Oscar Hernández, poeta bueno como pocos, y conversamos de Marx, de los rusos, de Jean Paul Sartre y de otras cosas, y resulta que Guillén y Hernández hicieron “reportajes”, sendos “reportajes”, y cada uno dio la imagen del diálogo, sin mentir, pero resulta que en el uno aparezco marxista-leninista, y en el otro algo como de la O. N. U., y que maldigo de Sartre, que está muy cerca de mi corazón. ¿Qué pasó? Pues que no supieron que yo soy viajero; lo que les quise insinuar fue que el mundo de Marx es amplio y bello mundo; que allí se pasea como un dios ese poderoso señor barbudo, pero que hay otras presencias o mundos, de mayor realidad; que a ellos se llega viviendo y pasando el mundo de Marx, y del mundo que sigue se pasa a otro, y a otro, y que el guía o resorte dialéctico es el Sucediendo, que es el Hijo de Dios y que es la intimidad en cada uno: “Toma tu cruz (no la cruz, sino tu cruz) y sígueme”, o sea, sigue a la Intimidad. Así pues, ni Guillén, ni Hernández mintieron…, pero yo soy un viajero en la Presencia. Porque desde muy antiguo se sabe que somos en la Presencia: Somos en la casa infinita del Néant o Padre. Sí, yo habito a ratos el mundo de Sartre y el de Marx también…; pero hace años que no desciendo al mundo (real, existente) de los periódicos colombianos, Laureano, Ospina Pérez, Alfonso López, los Santos, El Tiempo y El Colombiano. No maldigo este mundo, porque también es criatura del Padre, pero los mundos son infinitos en jerarquía de presencia, y el mundo colombiano de hoy es, si así pudiera decirse de los infiernos, como el culo de la manifestación, casi la ausencia de presencia”[28].

Otro visitante de la Casa, atraído por la lectura de sus libros, fue  Thornton Wilder, quien en carta del 21 de marzo de 1941, le decía: “Querido Señor González:: El Departamento de Estado de los Estados Unidos me ha enviado en una visita a Colombia, Ecuador y Perú bajo una misión de buena voluntad en lo referente a las relaciones culturales. Soy novelista, dramaturgo y profesor de Literatura Comparada en la Universidad de Chicago. Hablo francés y alemán, y diariamente estoy haciendo avances en la lengua castellana.

He leído con una gran admiración sus libros: El remordimiento, El Hermafrodita dormido, y Los negroides. No tengo que decirle con cuánto interés espero tener una conversación con usted, ni cuántas preguntas me gustaría ofrecer a su consideración, en materias literarias y filosóficas, nacidas de la lectura de esos volúmenes.

Espero estar en Medellín —en el Hotel Europa— el domingo 30 y el lunes 31 de marzo. ¿Sería posible para usted acompañarme a tomar el té uno de esos días, o me permitiría visitarlo en Envigado?

Su libro Los negroides ha arrojado tanta luz sobre los problemas y el genio de la naturaleza colombiana, que sólo me ha servido para aumentar la admiración y el respeto por los hombres y las cosas que veo a mi alrededor, y debo reconocer que incluso bajo presión usted expresa el mismo afecto y esperanza apasionados que Colombia inspira en todos quienes la aman.”[29].

Gonzalo Arango:

“En la época que leí sus libros me hice a la idea de que un hombre tan grande —del que nada se sabía— tenía que estar muerto. Sin embargo, vivía a 50 centavos de bus de Medellín, en una casita a la orilla de la carretera de Envigado, entre pisquines umbríos y naranjos enanos: “Otraparte”.

Era un escritor increíble, porque en un mundo falso, sólo la verdad es increíble. Así, la verdadera inmortalidad de un escritor no está en las estatuas que petrifican su ser y su errancia, sino en los libros que le sobreviven, esas hojas de vida que se abren —abriendo el camino.

Fundó una escuelita rural para enseñarnos a vivir, a ser lo que somos con orgullo, sin complejos europeos, sin alma ajena, sin mistificaciones. Era una escuelita de auto-expresión latinoamericana (lat-indo-americana). Nunca dijo: el que no está conmigo, está contra mí. La esencia de su escuelita fue: el que no está consigo mismo, no está conmigo. Usó el método de enseñar caminando, mostrando el camino. No su camino, el camino de uno mismo, de cada uno. Una vez encontrado el camino había que abandonarlo y seguir solos, ése era el examen, la prueba final. Si uno era capaz de continuar sin él el viaje de las presencias, el maestro concedía a su discípulo el título de Caminante, única meta a la que se podía aspirar en su escuelita andariega.(…)

Una tarde en enero bajo el pisquín de “Otraparte”, me dijo modestamente que esta etapa del camino había terminado, que se iba a morir pronto. De esa extraña declaración estaba ausente la tristeza o la nostalgia del mundo; era una afirmación llena de júbilo, la serenidad de la plenitud”[30] .

[1] Yory García, Carlos Mario  Topofilia o la dimensión poética del habitar,  segunda edición, Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá D.C., 2007.

[2] Anotación del 24 de abril de 1942 (47 años) Libreta inédita

[3] Osorio, Luis Enrique Fernando González me dijo…  https://www.otraparte.org/fernando-gonzalez/vida/osorio-luis-1.html

[4] Henao H., J. Fernando González, filosofo de la autenticidad.  Edición sexta (ampliada) 2014, p. 46

[5] Henao H., J Ibid, p. 143

[6] Cartas a Estanislao, F.G., pp.196-198

[7] El Remordimiento, p. 3,

[8] Henao H., J Ibid, p.20

[9] Restrepo González, Alberto. “El alemán de Otraparte”. El Colombiano, viernes 5 de septiembre de 2003, página 5A, columna de opinión Escuelita.

[10] Libro de los viajes o de las presencias. Tercera edición: Medellín, Universidad Pontificia Bolivariana, agosto de 1995. Prólogo de Ernesto Ochoa Moreno.

[11] ‘Javier Henao Hidrón. Fernando González, filósofo de la autenticidad. Medellín, Editorial Universidad de Antioquia, 1988, pág. 228

[12] Osorio, Luis Enrique Fernando González me dijo…  https://www.otraparte.org/fernando-gonzalez/vida/osorio-luis-1.html  Revista Cromos, marzo 7 de 1942, pp. 42 – 44 / 58 – 61.

[13] Archivo Corporación Fernando González Otra parte

[14] Luis Enrique Osorio. Op. Cit.

[15] Archivo Corporación Fernando González – Otraparte. Acuerdo N° 9 de mayo 22 de 1964

[16] Simón González. Op. Cit.

[17] AHA. Fondo: Notarías. Notaria Segunda del Circuito de Medellín, Agustín Villegas, Notario. Escritura Número tres mil cientos Ochenta y Dos.

[18] En la Guía Ilustrada de Medellín de 1916, editada por la Biblioteca Básica de Medellín, aparece el doctor Carlos Fernández de Quevedo con su consultorio en la calle de Calibío, marcado con el número 50. Página: 255.

[19] AHA. Fondo:Notarias. Notaria Segunda de Medellín, marzo de 1934. Sin foliaciòn.

[20] AHA. Fondo: Notarias. Notaria Segunda. Marzo de 1934. Sin Foliación.

[21] AHA. Fondo: Notarias; Escritura Número dos mil novecientos setenta y cinco, de la notaría Tercera de Medellín. Notario Clímaco Ramos. Julio de 1929. Sin Foliación.

[22] Archivo histórico de Medellín. Fondo: Concejo de Medellín: Año: 1806; Depósito: 1; Vagón: 13; Cara: A; Estante: 1; Entrepaño: 5; Tomo: 71; Título: Acta sobre convento y camino.

[23] AHA. Fondo: Notarias. Notaria Tercera del Circuito de Medellín. Notario: Julio Villa R. Nueve de Julio de 1908.Sin Foliación.

[24] AHA. Fondo: Notarias. Notaria Segunda Interina del Circuito de Medellín, Diez y ocho de Marzo de 1898. Sin Foliación.

[25] AHA. Fondo: Notarias. Escritura Número: 586 del 18 de marzo de 1898. Notario: LIBORIO Echavarría Vélez. Sin Foliación.

[26] El filósofo, Por Gustavo Mejía Fonnegra, https://www.otraparte.org/fernando-gonzalez/vida/mejia-gustavo-1.html

[27] Ibid.. ”. El filósofo, Por Gustavo Mejía Fonnegra.

[28] Henao Hidrón, J. Conversando con Fernando González. Al Ritmo del Tiempo – Testimonio de una afición por el periodismo. Javier Henao Hidrón, Editorial Marín Vieco Ltda, Segunda edición (aumentada), Medellín, febrero de 2002.

[29] Archivo Corporación Otra parte, correspondencia recibida.

[30] Fuente: Periódico El Tiempo, Lecturas Dominicales, 11 de septiembre de 1988, página 13.

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