Oscar Meza Ramírez: el bendecido por Dios en el coleccionismo de música.

“Cuando empecé en el coleccionismo en 1958, tenía unos diez discos, y  yo le pedía a mi Dios que me diera siquiera 50 disquitos y Dios me escucho, y hoy en día no tengo 50  sino diez mil o más. Le doy gracias a Dios por ser tan generoso conmigo”

Así se refiere Oscar Meza Ramírez uno de los grandes coleccionistas de Envigado de su actual situación en medio de sus miles de discos de 78, LPS, casetes, cintas y cds, en su casa de la urbanización Luna Verde, en el Barrio jardines, al lado de la manzana de la Buena Mesa. Nacido en la ciudad de Manizales en 1938 , está por cumplir 85 años. Es un hombre atento, abierto y dispuesto a compartir su colección a todo el investigador que quiera saber de la música antigua.

Emigro de la ciudad cafetera porque sus afectos crecieron por Antioquia, en sus viajes de vacaciones y visitando su familia.

“Fui cogiéndole cariño y consiguiendo amigos de la música, y decía: el día que me pensione, el vividero mío será Medellín. Y efectivamente así lo hice, igual la esposa mía también me siguió los pasos”, dice. Luego se radicó en Envigado, donde lleva 23 años, después de vivir unos pocos en el barrio Las Cabañitas de Bello, y ha conformado una linda familia fruto de dos matrimonios con ocho hijos.

Su gran colección se encuentra en el sótano. Allí posee un amplio espacio, en el cual distribuye con los anaqueles de discos adheridos a las paredes de un cuarto con baño y un patio. En el primero ubica las pastas extranjeras, las más valiosas, y sus diferentes equipos electrónicos para escuchar la música; y un segundo espacio que combina como patio y taller con los discos de pastas nacionales y LPS de diferentes géneros. El lugar está aislado y dispuesto de esta manera porque Oscar desea evitar molestias con el volumen y al tener sus colecciones cerca de los cimientos, evita daños en la estructura de la vivienda.

En medio de su «mina» como él llama a su gran colección, lo encontramos compartiendo con el investigador de la música y abogado Mauricio Restrepo, quien no se cansa de hurgar entre toda esa gran discoteca, los intérpretes, conjuntos y raras piezas de patrimonio. Mauricio escribió y publicó en el 2012 la biografía de Hernán Restrepo Duque, por el fondo editorial de la Universidad Eafit, una importante contribución de uno de los principales estudiosos de la música antigua, locutor y periodista del país.

En ese compartir, Oscar ayuda a ubicar a Mauricio los discos apetecidos de su gran colección. Se ayuda de sus cuadernos, donde ha escrito cada uno de los discos identificando cada artista, grupo e interprete con un número y su nombre, en orden alfabético.

Da un ejemplo con Adolfo Carabelli, y explica que fue un director de la orquesta Típica Víctor de Argentina que se formó para grabar música de tangos para la discográfica RCA Víctor. Los integrantes fueron variando y sus 441​ o 445 registros ​se extienden entre 1925 y 1944; era llamada “la orquesta invisible” porque nunca realizó presentaciones en público. Una pieza valiosa sin duda.

reconocimiento en el año 2002

Otros discos coge Oscar al azar sea por el nombre o  el número de sus rótulos que sobresalen: el Duo Acosta Villafañe, el Quinteto Pirincho (es un conjunto musical argentino de tango por Francisco Canaro); Guty Cárdenas; Valente y Cáceres; Francisco Lomuto y su orquesta, considerado una importante figura dentro de la música tanguera; Alfonso Ortiz Tirado famoso tenor mexicano. Igualmente posee lps de los primeros movimientos de la salsa, porque también Oscar es aficionado a este genero musical y en un rincón están los discos clásicos de Héctor Lavoe (1989), Charlie Palmieri y su Orquesta, el primer disco de Rubén Blades como solista llamado El que la hace la paga (1983), el trompetista cubano Alfredo Armenteros conocido como Chocolate, el ritmo portoriqueño de la Charanga; varios de Daniel Santos prensados en Venezuela; y albúmenes de la famosa Orquesta de Venezuela Billo’s Caracas Boys.

En su patio tiene las pastas nacionales como de Alberto Rosi, el Conjunto Castrillón, Antonio Posada, Ventura Romero, las hermanas padilla, un LP de Adamo, algunos de los Beatles como A Hard Day’s Night, rock´n Roll Music, volumen 2, entre otros. Tiene colecciones completas de música colombiana como la de Rufino Naranjo. Bambucos variados como El Testamento de Carlos y Mercedes con el sello Columbia, el Rionero de los hermanos Ramírez; álbumes de música argentina, peruana, según el sello de Odeón, Silver, RCA Víctor. Y nos quedaríamos enumerando valiosas piezas musicales que tiene ordenado en el aparte de la historia musical del país.

Su asistencia al encuentro nacional de coleccionistas, en la ciudad de Bucaramanga, 1998.

Oscar también participa como miembro activo de la Corporación de Coleccionistas de Envigado «Daniel Uribe Uribe», donde fue una vez el tesorero. Con ellos ha compartido tertulias, encuentros, intercambios, amistades y el profundo amor por la música de antaño, como lo atestiguan las escarapelas y fotos colgadas, en especial en la ciudad de Bucaramanga (1998, 2007).

Y como parte de esa misma fraternidad ha mantenido fuertes lazos de amistada y colegaje con otros importantes coleccionistas como Darío Encinales, Carlos Pinto, Francisco Londoño Pescadito y  William Ponce, entre otros.

Su participación en el XVII encuentro nacional de coleccionistas 2018.

Sin embargo, existe un aspecto de la personalidad de Oscar Mesa que pasa desapercibida para sus colegas, continúa siendo un técnico eléctrico consumado. Todos sus aparatos de reproducción musical que ha acumulado, los conoce completamente, los desbarata y, por su puesto, los repara. Contaba que hace poco se le daño un aparato de carretel grande y aunque estuvo bregando por dar con el daño, no pudo y entonces recurrió a un técnico, “y hasta luego porque cuando menos pensé, desocupó el taller y se llevó el aparato, se perdió”. Hoy tiene varias cintas sin tener en qué reproducirlas.

Y a igual que nos llevo a ver sus diferentes discos y colecciones, Oscar nos mostró sus distintos aparatos de reproducción de música, que a continuación describimos: grabadora de carretel de marca parasonic, otra de marca Webcor, tornamesas para discos de 78 y LP marca Lenco, Sony y Fisher, una maquina de escribir marca Underwood, equipos grabadora de casetes marca Akai y Sony; uno para grabar cartucho (antiguos casetes primeros) y tornamesa marca Panasonic. La “joya de la corona” en la colección de aparatos es una planta marca Sansui de 200 vatios de potencia junto a tres amplificadores de la misma marca, otro dos de la marca Marantz y Yorx para doble casetera, cartucho y radio;  tres aparatos de carretel marca Akai, un ecualizador, un tornamesa para 78, una tornamesa de marca audio technica con un aguja sofisticada; una grabadora para tres cds y reproductor marca JVC; uno para minicd; dos consolas marca Gemini, un amplificador de tubo, una planta Kenwood; grabadora dvd marca Panasonic; una reproductora betamax, cuatro parlantes de 15 pulgadas; finalmente un equipo Aiwa, un equipo Sansui, un mezclador, las cintas para los carreteles de música antigua. Toda una panoplia  de tecnología dedicada a afinar el arte del sonido. Aspecto que afirma la idea de que Oscar obtuvo lo mejor para escuchar con fina perfección sus colecciones musicales.

Encuentro nacional de coleccionistas en Bucaramanga, 2007.

Según Mauricio Restrepo: “Don Oscar es uno de los coleccionistas más completos que conozco. Le gustan todos los géneros. No se casa como el coleccionista tradicional con Briceño y Añez, Valente y Cáceres, y unos específicos sino que él más universal y eso me parece que es muy importante y valioso en el coleccionismo. Hay que tener de todo un poco. Tiene boleros, tangos, salsa,  es un salsomano quien lo creyera increíblemente, es una persona generosa con lo que tiene y con lo que conoce. A los encuentros de los coleccionistas, él siempre lleva buenos discos, no lleva el disco más conocido, sino que lleva discos raros y desconocidos. Y eso me parece valioso. Y otro de los grandes tesoros que tiene don Oscar en su discoteca son los discos nacionales. En el coleccionismo históricamente se ha mirado desdeñosamente el disco nacional porque se dice que no fueron grabados en Estados Unidos, Argentina, Chile o España sino que son discos que se grabaron en Colombia. Esos discos tienen un valor grandísimo porque fueron nuestra música autóctona, los pasillos, los bambucos, los porros, las cumbias, los tangos hechos en Colombia y eso fue importante para el desarrollo de la industria fonográfica y empezaron a generar una serie de empresas como la Fuentes de Cartagena que se fundó hacia 1934 y en adelante siguieron adelante otras como Codiscos, Sonolux, Vergara, Victoria y Tropical en Barranquilla. Estas empresas generaron una competencia comercial pero con el tiempo se empezó a crear  un gran repertorio, legado y patrimonio para nuestro país. Don Oscar Meza es uno de esos hombres que los atesora, los conserva, los tiene clasificados además y poco a poco va haciendo ese patrimonio musical de Envigado, de Antioquia y del mundo entero”.

Oscar Meza Es un señalado del destino porque tiene al alcance de su mano, lo más selecta música patrimonial del país, de un valor incalculable, que está a la espera de su divulgación y conocimiento, pero especialmente de ser conservado en ese sueño llamado La Gran Fonoteca de Envigado.

Y así como pidió hace más de 50 años la realización de un sueño, Oscar puede decir como San Agustín:

«Dios provee el viento, el hombre debe izar la vela».

Vea el video sobre Oscar Meza y su afición del coleccionismo musical:

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