No hay bancada antioqueña: Julian Peinado

No hay bancada antioqueña: Julian Peinado

Aunque el 4 de febrero, el gobernador de Antioquia, Aníbal Gaviria, recibió la confirmación de la cita en presidencia de la república, para la bancada antioqueña, la lista fue escogida por Duque, excluyendo a los liberales.

El Presidente se reunió solo con una parte de la bancada antioqueña, aquella que es más cercana a él: los congresistas de su coalición, el Centro Democrático y el Partido Conservador, y aquellos a los que se ha venido acercando con ministerios y acuerdos a nivel nacional: Cambio Radical y el Partido de la U.

Los liberales, sin embargo, quienes apoyaron a Gaviria en las elecciones a la Gobernación, no estuvieron en la reunión. Al ser consultada al respecto, la alta consejera para las Regiones, Karen Abudinen, dijo a EL COLOMBIANO que todos los congresistas fueron convocados a través de llamadas telefónicas: “No sé si no les llegaron las invitaciones”, apuntó sobre los liberales.

Pero los congresistas de ese partido no dicen lo mismo. El representante Julián Peinado, señaló que “recibimos con extrañeza esa exclusión, pues representamos a un electorado”. Por su parte, el representante John Jairo Roldán, aseguró que fue una decisión de la Presidencia: “Invitó al gobernador que nosotros elegimos para decirle que no nos reconociera”.

Parte del malestar tiene que ver con los temas del encuentro, en el que Duque habló de los recursos de la Nación para el Túnel del Toyo –que se proyecta como el más grande del país–, el segundo tramo de las vías 4G y el avance del acuerdo de Punto Final para resolver las deudas del Estado con el sistema de salud.

El mensaje desde el poder nacional, o al menos el que asumieron los parlamentarios liberales, es que quedan excluidos de esos temas, con el costo político que eso conlleva.

Un bloque en peligro

La movida del Gobierno fue, de acuerdo con Roldán, una cuenta de cobro por la posición del partido frente a la reforma tributaria: en diciembre, los liberales decidieron votar en contra la iniciativa, que finalmente fue aprobada gracias al respaldo de Cambio Radical, cuyo único representante en Antioquia, Mauricio Parodi, sí estuvo en la reunión de la semana pasada.

Fue la última en una lista de tensiones entre Duque y los liberales, cuya relación durante el Gobierno contrasta con la alianza que tuvieron en campaña.

El partido liderado por el expresidente César Gaviria ha sido, cuando lo ha querido, un obstáculo. Un ejemplo fue la presidencia de la Cámara de Representantes de Carlos Chacón, quien usó su poder para terminar de hundir la reforma a la Justicia en diciembre de 2018. Otra evidencia fue la oposición férrea de la bancada liberal a las objeciones presidenciales a la ley estatutaria de la JEP en 2019.

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Para Néstor Julián Restrepo, coordinador de la maestría en Comunicación Política de la Universidad Eafit, el reciente desplante a los liberales “traslada la lógica política nacional a la regional. Lo que ha hecho Duque es dividir a la bancada antioqueña”.

En efecto, de acuerdo con Roldán, en este momento “no hay bancada”. Otros congresistas del partido consultados por este diario expresaron sus dudas sobre si la idea de sacarlos de la reunión pudo partir de la bancada antioqueña del Centro Democrático.

Sin embargo, Juan Espinel, representante del CD por Antioquia, respondió que la convocatoria la hizo Presidencia. “Dentro de la lógica política, el presidente se sienta con su bancada de Gobierno”, agregó.

En cualquier caso, la fractura en la bancada antioqueña no es un asunto menor. Con 17 representantes y 11 senadores, Antioquia tiene más presencia en el Congreso que varios partidos –la Alianza Verde suma 9 congresistas en Senado y Cámara, por ejemplo–; y está cerca de bancadas como la de los conservadores, que suma 35 escaños.

Hasta ahora, en temas del departamento como las grandes obras de infraestructura o coyunturas como la disputa limítrofe con Chocó por el municipio de Belén de Bajirá, la bancada había actuado en bloque.

Su influencia histórica en el Congreso le ha permitido que 9 de los 29 proyectos de las autopistas 4G estén en el departamento, una cantidad superior a la de cualquier otra región.

El Gobierno, de acuerdo con Restrepo, ha roto ese “pacto sin firmar”, y las consecuencias, en principio, debilitan los números de Antioquia –restándoles los 5 congresistas liberales, dos senadores y tres representantes– ante futuras coyunturas a nivel nacional.

La lista de perdedores también incluye, evidentemente, a los propios liberales, que pese a haber apoyado a Duque en 2018 quedan en una posición similar a la de un partido de oposición.

No participar de discusiones sobre proyectos como el Túnel del Toyo implica, a la larga, no salir en la futura fotografía de la inauguración de la obra. Es decir: poner en riesgo sus votos en los municipios de influencia del proyecto, principalmente de Urabá, que hasta ahora es un fortín político liberal: en 2018, el congresista más votado en esa región fue el senador liberal Julián Bedoya, con 10.087 votos.

El mensaje político, intencional o no, ha dejado un malestar que, de acuerdo con Roldán, “le va a costar al Gobierno. Porque nosotros no estamos pintados, y no vamos a volver al Congreso el 16 de marzo con buen ambiente”.