Monumento a la madre

Inaugurado el 12 de octubre de 1943, se ubica sobre la calle 37 sur, en la pequeña plazoleta, fue producto del impulso de la Sociedad de Mejoras Públicas, quien recogió dinero para contratar la escultura con el Taller de la familia Carvajal. El costo fue de 250 pesos del pedestal ( pagados por la alcaldía) y 500 pesos de la escultura, pagados con la recolección de fondos: vendiendo claveles rojos y blancos, rifas dominicales y colectas, veladas lirico-literarias (periódico CEIBAS, agosto 17 de 1940 No. 16).

La placa desaparecida hoy, decía:
SOCIEDAD DE MEJORAS
PÚBLICAS
DE ENVIGADO
Bajo la administración
Del alcalde
Sr. Carlos Zuluaga P.
Y el Concejo Municipal de
1941 a 1943
Envigado, octubre 12 de 1943

Con anterioridad, la Sociedad que aglutinaba a diferentes sectores sociales de Envigado, había realizado la Fiesta de la Madre con apoyo del Concejo Municipal y el cura parroquial José Piedrahita, el cual exaltó “las virtudes de la maternidad e hizo la apología de las madres desaparecidas”.

La Fiesta conto con un programa de misa solemne por el descanso de las madres muertas y el mejorestar de las vivas, peregrinación al cementerio, con asistencia de la escuela de niñas Santander, de la SMP y de centenares de personas, se realizó la Bendición de la primera piedra para el monumento, en oración fúnebre el presbítero José Piedrahita, cura de la parroquia, “quien exaltó las virtudes de la maternidad e hizo la apología de las madres desaparecidas”.
Decía la Sociedad de Mejoras Públicas:“alrededor de este monumento, se agruparán todos los corazones envigadeños; será el lazo de unión de todas las clases sociales; al pie de la estatua de la madre, evocaremos el grato recuerdo de las madres idas y aguijonearemos el amor a las que hoy existen, ese monumento será el símbolo de nuestros dolores, el bálsamo de nuestras penas, el monumento a la Madre, será el tributo de nuestro cariño a ese ser cuasi divino que a su paso por la tierra sembró amor y cosechó lágrimas, prodigio ternuras infinitas y recibió crueles ingratitudes, derramó sabias enseñanzas y amargó su existencia…”


El monumento a la madre fue pensado por la Sociedad como un sitio de reunión de todos los envigadeños, que fuera el emblema del pueblo, “el sumum del amor a nuestras prolíficas mujeres”.
La inauguración inicialmente se retardo, por las diferencias en los nombres de los patrocinadores en la placa del pedestal. Al saber la SMP que en la placa mandada a hacer por el alcalde, no aparecía su nombre, mostró su desacuerdo e inconformismo. Intentó solucionar el impase en varias ocasiones, invitandolo a una sesión ordinaria, pero se negó, en vista de lo cual, la Sociedad aprobó por unanimidad aplazar la inauguración del monumento indefinidamente. Al otro día, en las horas de la noche y luego de una reunión entre diferentes miembros de la sociedad, el personero y el alcalde se llegó a un acuerdo. Por la sociedad estuvieron Gonzalo y Alberto Robledo, Mario Gómez, Jorge Lalinde, el doctor Francisco Restrepo Molina y el director de Ceibas Bernardo Jaramillo Correa; por la parte oficial, el señor alcalde Carlos Zuluaga, el personero Pedro Quiroz y el medico oficial doctor Julio Uribe Uribe.

El taller de los Carvajal, fue creado en Medellín por Alvaro Carvajal Martínez, quien tuvo 11 hijos y uno de ellos Gabriel Carvajal Pérez, (nació el 21 de agosto de 1916) se distinguió como fotógrafo de la ciudad de Medellín. Los demás hijos se destacaron por sus habilidades manuales para la talla en madera, cemento y bronce, tanto de esculturas religiosas en diversas iglesias católicas de Antioquia, como de bustos de personajes importantes en la escena militar.

Esta efervescente actividad artítica y familiar del taller entró en decadencia con la llegada de unos escultores de yeso provenientes de España, de quienes sólo se conoce que el manejo de dicha técnica aceleró el proceso de producción de santos, elaborándolos en serie.
Diferente al trabajo realizado en el Taller Carvajal, pues cada imagen que tallaban se diferenciaba de la anterior y la siguiente, en gestos y posturas, estilo que demandaba mayor cantidad de tiempo. Razón por la cual, los escultores españoles empezaron a ser más solicitados en tanto podían hacer un santo a menor tiempo y precio.

Total Page Visits: 13 - Today Page Visits: 1