Maquinarias que resisten y otras que se rompen

Maquinarias que resisten y otras que se rompen

En cuatro municipios del Área Metropolitana las maquinarias tradicionales funcionaron, en los otros cinco lograron el cambio de mando de las dinastías que han gobernado por varios periodos.

En Envigado, Itagüí, La Estrella y Copacabana se mantienen las casas políticas. En Bello, se rompió el linaje de los Suárez Mira, en Sabaneta perdió el uribismo y en Girardota se abrieron espacio los liberales y conservadores. Barbosa y Caldas tienen nueva línea de mando.

Para la vicepresidenta de la Asociación Colombiana de Consultores Políticos (Acopol), Nury Gómez, a pesar de tener unidad territorial, el Área Metropolitana no tiene un dominio fijo, en esta convergen distintos clanes políticos de todos los colores e ideologías.

Fortalezas políticas

En Copacabana, el exalcalde, Héctor Augusto Monsalve, quien fue apoyado por el grupo dominante y tuvo coavales, se impuso con el respaldo del 29,33 % de la ciudadanía. Los resultados fueron ajustados, Aníbal Díaz Montoya, el aspirante de una alianza entre conservadores y liberales, perdió con el 26,97 % del apoyo de los electores.

Por su parte, en Envigado, el Partido Liberal ratificó su poder, en el municipio que gobierna hace 47 años. El candidato de la continuidad, Braulio Espinosa, tuvo el espaldarazo de 41,14 % de los envigadeños. El Centro Democrático no logró poner en riesgo su dominio.

El uribismo, que era su competidor, se dividió antes de las inscripciones y minó su camino. Carlos Manuel Uribe y Andrés David Torres, partieron cobijas, Uribe fue apoyado por el 23,97 %, y Torres el 10,58 %.

El grupo conservador, liderado por el senador Carlos Andrés Trujillo, sigue en Itagüí. José Fernando Escobar, quien ondeaba las banderas del clan, es alcalde con el apoyo de casi la mitad de los votantes: 48,96 %. A su competidora, la misma que en 2015, Rosa Acevedo, no le alcanzó y obtuvo solo el 19,25 % de los sufragios.

En La Estrella, el ganador fue Juan Sebastián Abad, quien tenía la bendición del exalcalde Juan Diego Echavarria. Abad tuvouna victoria apabullante. El 61,28 % de los siderenses siguió la línea dominante. Su escolta fue Charles Figueroa, con el 15,2 %.

Parala Vicepresidenta de Acopol, lo que le permite a estos fortines mantener el poder, es conservar el control político, económico y territorial. “Esto define el rumbo y los resultados de la administración local”, dijo.

Nuevos poderes

En Barbosa, Edgar Augusto Gallego, quien perdió con Édison García en 2015 –suspendido por presuntos delitos de corrupción– logró el giro en las urnas y ganó con el apoyo del 41,03 % de la ciudadania. Por los problemas de la actual administración no hubo candidato para la continuidad.

En Bello, Óscar Andrés Pérez, a pesar de los escándalos por presunta corrupción, con el 28,75 % de respaldos derrotó a la casa Suárez Mira que gobernaba hace 20 años. A Hugo Builes, el protegido de ese clan familiar, no le alcanzó ni para ser segundo lugar, tuvo 12,57 %. Bello se convirtió en el único municipio del Valle de Aburrá que ganó el Centro Democrático.

En Caldas, donde gobernaba el liberalismo del grupo del senador Julián BedoyaMauricio Cano Carmona se quedó con la elección con el 29,36 %. Carmona no logró el aval del uribismo y por eso se refugió en el partido de la U con el respaldo del senador Germán Hoyos.

Una alianza impensada en Girardota, entre la máquina liberal y los conservadores de Trujillo, le quitó el mando a La U, que gobernaba hace 8 años. El 39,50 % le dio la victoria a Diego Agudelo, frente al exalcalde Luis Fernando Ortiz, de La U, quien logró el 22,83 %.

Santiago Montoya, ungido por el liberalismo en Sabaneta, le quitó la única alcaldía al Centro Democrático que había ganado en 2015. Con una diferencia de 556 sufragios, tuvo el 45,24 % de la población, sobre el 43,94 % de Carlos Mario Cuartas. Montoya ganó 19.384.

Para el analista político y politólogo de la Universidad Nacional, Guillermo Henao, el gran ganador es el voto de opinión, ya que “logró derrumbar espacios en los que parecía imposible y además posiciona a candidatos donde la campaña negra fue más notoria que las propuestas”.