Los monjes que le dieron el nombre a un sector de Envigado: La Abadía

DIEGO ZAMBRANO BENAVIDES | PUBLICADO EL 06 DE ABRIL DE 2018
 En medio de las tranquilas unidades residenciales repletas de árboles del barrio Zúñiga, en Envigado, hay un monasterio en el que viven 14 religiosos. De su existencia saben algunos, quizás los habitantes de más edad en la zona, pero muchos ni se imaginan que por ellos es que este sector se conoce como La Abadía, y la loma en la que se levantó suele ser llamada con el nombre de la orden de los monjes que la habitan: los benedictinos.

Fue en 1953 cuando los padres Andrés Ripoll y David Pujol, provenientes del monasterio de Montserrat en Cataluña, España, llegaron a estas tierras para buscar un sitio donde establecerse. Habían sido invitados por dos sacerdotes de la Diócesis de Santa Rosa de Osos, pero allí no encontraron las características del terreno que deseaban y continuaron su búsqueda en el Valle de Aburrá.

“Llegaron a este sitio y se encontraron con una finca a la venta, donde estaba la casa del difundo Bernardo Mora Mesa, el industrial que gestionó la apertura del Hotel Nutibara, y el padre Pujol dijo: de aquí no me muevo, esta es”, relató el monje Guillermo Jaramillo.

Abadía de los benedictinos en la loma del barrio Zúñiga, Envigado. FOTO SANTIAGO MESA

Abadía de los benedictinos en la loma del barrio Zúñiga, Envigado. FOTO SANTIAGO MESA

El colegio de los monjes

En total fueron compradas 11 hectáreas y el monasterio se fundó oficialmente en 1954. Solo tres años después comenzarían con los trabajos de construcción del edificio que les serviría de habitación y, a petición de la Junta del barrio que apoyó su llegada a la zona, se decidió la apertura de un colegio.

San Benito, fundador de la orden benedictina, en sus escritos había consignado que cuando los religiosos llegasen a una comunidad para abrir un monasterio debían preguntar a la comunidad cuál era su necesidad. El padre Jaramillo explicó que en este caso los habitantes de Zuñiga precisaron la necesidad de un sitio donde educar a sus hijos.

También recordó los inicios del barrio, en el que creció y vivió con su familia antes de convertirse en religioso, como uno poblado por gente humilde. Familias de apellidos Ossa, Vasco y Gallego, y varios albañiles que construyeron sus propias casas. En la parte alta, la loma, las fincas de los más adinerados.

En 1974 el monasterio fue erigido como abadía, un rango más alto que el priorato. Desde entonces y con la construcción de las unidades residenciales que se fueron asentando a su alrededor, la zona comenzó a ser relacionada con el nombre de La Abadía y la loma, que era de Zúñiga, se quedó como Los Benedictinos.

Entre los estudiantes más célebres que han pisado las aulas del colegio se destacan políticos como el senador Álvaro Uribe Vélez, sobre quien recordó el padre Jaramillo que ya desde bachillerato declamaba un discursos de Gaitán y anunciaba que se convertiría en presidente de Colombia.

También pasaron por el colegio el exalcalde Sergio Fajardo, Óscar Duperly, de la empresa de fotoservicios Oduperly, o Juan José Echavarría Soto, actual gerente del Banco de la República.

El colegio está conectado al monasterio, por lo cual los monjes están construyendo un nuevo edificio lejos de las aulas de clase. FOTO SANTIAGO MESA

El colegio está conectado al monasterio, por lo cual los monjes están construyendo un nuevo edificio lejos de las aulas de clase. FOTO SANTIAGO MESA

No conocían a los monjes

Estela Restrepo vive a menos de 100 metros del sitio donde duermen los monjes y nunca se había enterado que con solo pasar una cerca se encontraría con la orden de los monjes benedictinos y su famosa abadía. Nunca le había prestado atención a esos nombres para referirse al sector, aunque quizás los ha usado hasta el cansancio.

“No sabía que habían monjes ni que este sector se conocía así por ellos. Uno sabe que a la loma le dicen de los Benedictinos pero hasta ahí”, comentó Estela.

Por otro lado, Clara Agudelo que vive cerca de la canalización de La Frontera, expresó que no sabía nada de la orden religiosa ni del colegio.

“Creo que la Abadía comienza más arriba, en donde quedaba una glorieta virtual que recientemente desapareció por las obras de valorización. Ahí hay un mall que se conoce con ese nombre entonces supongo que a partir de ese punto comienza ese sector”, anotó.

Hoy en día los monjes están construyendo un nuevo edificio en el mismo lote del actual monasterio, más alejado de la algarabía de los 814 estudiantes del colegio para vivir en soledad y reflexión. Aunque hace tres años hubo un proyecto de trasladar la orden a Jericó, e incluso se compró un terreno, la abadía continuará asentada allí donde los padres catalanes encontraron su refugio ideal.

“Cerezos de la Abadía”, “Abadía del Campo” o simplemente “La Abadía”, son algunos nombres que han tomado unidades residenciales aledañas al monasterio. FOTO SANTIAGO MESA

“Cerezos de la Abadía”, “Abadía del Campo” o simplemente “La Abadía”, son algunos nombres que han tomado unidades residenciales aledañas al monasterio. FOTO SANTIAGO MESA

ESCENA: UNO DE LOS SIETE CANTOS BÍBLICOS
 Un sonido que emula un órgano acompaña las salmodias (canto de los versículos de los Salmos) que los monjes benedictinos llevan a cabo siete veces al día. En esta ocasión, antes de pasar al comedor, al mediodía. Mientras entonan “no se apartan de su plaza la crueldad y el engaño”, en los vitrales de la capilla, ubicada en la planta más baja del monasterio, el sol hace un efecto de contraluz sobre la imagen de la Virgen Morena de Montserrat. En diez minutos terminan los cantos y los monjes, luego de una venia de respeto en el altar, salen del templo