Las fincas que les dieron nombre a los barrios de Envigado

Andalucía, La Magnolia, Bucarest, Pontevedra, La Paz, Alcalá y Milán fueron algunas de ellas. Conozca este capitulo de la historia envigadeña.

Hasta principios del siglo XX nuestro municipio se dedicó a producir comida para astronautas. Sí, leyó bien. “¿Como así?, si tú guardas bien empacada una panela y la sacas a los 2 años, sigue intacta, o un plátano puede aguantar de 2 a 3 semanas. En esa época estos eran productos muy deseados porque duraban mucho y eran parte de la base de la alimentación de la frontera minera”, comenta Carlos Gaviria, historiador de la Dirección de Cultura de Envigado.

Además de los cultivos, la ciudad fue reconocida por el levante de mulas. Estas actividades económicas impulsaron la consolidación de fincas de gran extensión. Precisamente desde la casona Andalucía (que hoy es la Casa de la Cultura), Carlos cuenta que los terrenos de esta finca iban desde la quebrada La Ayurá hasta lo que hoy es el Colegio La Presentación y desde la carrera 43 hasta el río Medellín, formando un gran rectángulo.

En las tierras que constituyeron esta propiedad hoy en día hay 5 barrios: Bosques de Zúñiga, Villagrande, Jardines, El Portal y San Marcos. Gaviria explica que por mucho tiempo al sector aledaño a la edificación de paredes blancas y techos de tejas de barro se le llamó barrio Andalucía por el nombre de la finca. “Fue posteriormente con la instauración del primer sistema de planificación del Municipio que varios de esos nombres se perdieron y fueron reemplazados por otros que englobaban terrenos más grandes. Por ejemplo, ahora en lugar de llamarse Andalucía el barrio se llama San Marcos”.

El historiador afirma que con el tiempo la hacienda se fue disgregando en parcelaciones que a su vez se lotearon y dieron origen a los sectores actuales. El proceso terminó en la década del 70 con la venta del lote donde se construyó el barrio El Portal.

Es importante aclarar que, según Gaviria, los primeros terrenos que cambiaron su vocación para albergar viviendas están ubicados en lo que hoy son sectores como La Sebastiana, Las Casitas y Primavera. “Son barrios que comenzaron con un loteo esporádico. Lo mismo sucedió con los alrededores de Rosellón o El Guáimaro, pues son conatos de urbanización que se dieron por la facilidad de estar cerca de la empresa. Pero no es que hubiera existido una finca San José o El Guáimaro”.

No había casa pa tanta gente
La demanda de viviendas en nuestra ciudad entre las décadas del 40 y el 60, en palabras de Gaviria, “era impresionante. Fue una dinámica de construcción barrial muy fuerte y con diferentes frentes”. Y es en esa época en la que los privados aprovecharon las fincas que quedaban en la zona plana para levantar barrios. La Magnolia fue una de ellas.

Carlos aclara que el barrio fue construido a mediados de los 50 en los terrenos de 3 fincas (La Magnolia, Córcega y Villa Sol) que la urbanizadora unió en un solo lote. Se conservó el nombre de la primera “por ser la más grande y por la historia que tenía, allí vivió Fernando González mientras construía Otraparte“. Actualmente es difícil establecer el sitio en el que se encontraba la casa, pues, a excepción de Andalucía, que se salvó porque la Alcaldía la compró para celebrar los 200 años de Envigado, todas desaparecieron para darles paso a las nuevas viviendas.

Otra finca que corrió la misma suerte fue la vecina Bucarest, que no entró en el negocio de La Magnolia. “Quedó por fuera pero solo para ser urbanizada unos 5 años después, por eso ese barrio es tan pequeñito, porque fue conformado por una sola finca”.

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De igual manera le pasó a Pontevedra que, según el historiador, tenía algunos potreros dedicados al levante de mulas. “Entre más cerca estaba la propiedad al camino que conducía de Medellín a Caldas, mayor era el valor de la tierra porque era más fácil sacar los productos”, anota.

En la misma década de los 50 el Instituto de Crédito Territorial construyó los barrios El Dorado, El Oasis y La Paz. Este último tomó su nombre de María Paz Correa, la dueña de la finca en la que fue levantado. La casa principal de la propiedad, según le contó a Gente Aurora Orozco, quien vive en el sector desde 1971, fue donada por la constructora a la comunidad. Allí los vecinos instalaron la escuela Leticia Arango, cuya estructura original se conservó hasta el 2014, cuando fue remodelada.

Otra de las fincas que también sucumbió ante la gran demanda de vivienda fue Alcalá. Gaviria afirma que la Virgen de Lourdes que hay subiendo al parque “marcaba el camino de entrada de la finca, cuya casa quedaba aproximadamente donde hoy es la parte trasera del colegio José Manuel Restrepo”.

Finalmente otro de los sectores que surgió en los terrenos de una propiedad rural fue Milán-Vallejuelos, de la que se conservó el Milán. De todas las fincas que le dieron nombre a un sector solo quedó en pie Andalucía, pero aún siguen vigentes las historias de esos primeros pobladores que transformaron Envigado.

Por Santiago Castro V.   santiagocv@gente.com.co