La juventud del coleccionismo: Juan Esteban Sierra Correa

Con 29 años,Juan Esteban se ha iniciado en el coleccionismo desde hace 7 años y en comparación a los más “veteranos”, apenas esta iniciando en este maravilloso arte. Sin embargo, tiene esa pasión de todo coleccionista, de apreciar, estudiar y valorar las piezas musicales de la música antigua. No se considera un coleccionista (palabra grande y que implica grandes colecciones y años) sino un amante de la música.

Como vicepresidente de la Corporación de coleccionistas “Daniel Uribe Uribe” participa e impulsa cada uno de los certámenes como es el Encuentro Nacional de Cleccionistas que se realizará este sábado 24 de septiembre en la escuela Fernando González.

En su casa del barrio El Dorado se encuentra su colección compuesta por varios géneros, pero especialmente se ha dedicado a coleccionar los discos de 78 de su ídolo y cantante barítono Juan Pulido Rodríguez. Desde el año 2018:

“Mis oídos se enamoran de él y estoy en la tarea y el pensamiento de un día reunir su discografía completa. Hasta el momento tengo 106 pastas a 78 rpm”

Destaca su figura por la calidad de su voz. Reconoce lo difícil que es obtener este tipo de música, por la escasez de su producción, especialmente porque grabo en los Estados Unidos, en la sede de la RCA Víctor en Brooklyn.

Desde niño le llamó la atención la música antigua porque en casa de sus abuelos y bisabuelos, siempre se escuchó: tangos, balses, pasillos, entre otros. De hecho, recuerda que en primero de primaria se atrevió en un acto cívico de la escuela John F. Kennedy del barrio El Dorado, a cantar una canción de este género, una expresión inusual a su edad y en medio de las modas musicales.

Su afición comenzó en el 2014, “debido a un amigo Jairo Álzate, en alguna ocasión le dijo: -¿a vos te gusta la música vieja y no tenes un tocadisco y disquitos para escuchar? -le conteste que yo los escuchaba de forma digital por un cd o por internet. Entonces me ofreció en venta muy barato un tocadiscos y unos disquitos para que tuviera”.

En esa ocasión su afición por el coleccionismo empezó con 50 discos en LP, pero lentamente que fue conociendo y gustando cada vez más paso al formato que por excelencia es de colección, el de 78 rpm. Considera que el coleccionista busca siempre lo primigenio, con la forma en que se dio a conocer el arte grabado de la música. En el arte de coleccionar discos considera  que es “un acto de amor y paciencia por el mismo arte. Un espacio musical no se hace de la noche a la mañana. Se necesita esfuerzo, inversión económica, amor por la misma, entonces es algo que se hace paso a paso”.

Empezó escuchando lo más común y típico como los boleros de los Panchos, las canciones más conocidas de Margarita Cueto y Juan Arvizu. En el año 2017 que fue invitado por la Corporación para reafirmar su inclinación, entró en contacto con las voces líricas, de ahí le empezó a gustar la zarzuela, la ópera, y la música popular en voces cultas, Tito Esquipa, Juan Pulido y Gregorio barrios y muchos más.

Nos muestra parte de su colección de Juan Pulido con ejemplos de algunos discos: Anda y vete a navegar en dúo entre la soprano cubana Pilar Arcos y Juan Pulido; el bambuco Selva Oscura, el tango Julian, la típica canción del leprocomio Las noches de Agua de Dios, en dúo con Moriche; la canción El Reo; Todo por ti (canción que gusto mucho en los bares de los años 1930 en Medellín); Palpita corazón; vuelve a Guayaquil, un Fox Trot; el tango Galleguita (una grabación antigua Victor Murcielago, o sea hecha en los años de 1920); los tangos Cierra esa Puerta, A la luz de un candil y Le Tango Du Reve; el bambuco Ella me dice, entre otros.

En otras colecciones que nos exhibe a un lado del comedor, esta la música argentina: tangos, candombes, milongas, música de los payadores argentinos; en otro espacio están los pasillos y balses colombianos, o lo que llaman pasillos cantineros, luego esta su tesoro de Juan Pulido; sigue la música antigua como José Moriche, Margarita Cueto, otro espacio de LPS variados de diferentes géneros, discos de 78 de boleros, música colombiana de Garzón y Collazos  dueto de Antaño entre otros, las recopilaciones en LPS de los antiguas melodías de grabaciones de  lo máximo de música antañona como    Lo que piden mis amigos (recopilación impulsada por Horacio Villa y su esposa, canciones antiguas grabadas por RCA Víctor, en definitiva son reproducciones de discos de 78 rpm que hoy son difíciles de conseguir.

En un cuartico al lado de su comedor y centro de operaciones esta la música lirica de ópera y zarzuela como Tango Negro  de la soprano cubana Pilar Arcos con el sello Brunswick; La Fiesta de los Majos es una rondalla Usandizaga, gestora del movimiento musical de las rondallas y de las tunas precursora, es una grabación de los año 1920; un pasodoble flamenco Por fin Toros,  música instrumental antigua de la orquesta nacional rusa acompañada de castañuelas;  boleros, tangos como Noche de Ronda interpretado por las Hermanas Padilla; el trío Garnica-Ascensio con la canción Tristes Recuerdos. En el mismo estante tiene tres espacios de música cantinera, y otro de música parrandera paisa. En otro, a manera de closet, hay una recopilación de lps. En un gabinete tiene apilados varios discos de 78 en lo que Juan Esteban llama “música y temas de los pianos o traganíqueles de las cantinas, como el Conjunto América, Los Cuyos, Los Reliquiarios, Los Pamperos, etc”, desgastados y rayados por el uso y el abuso.

El papel de Juan Esteban como socio activo de la Corporación se enfoca en las actividades para recuperar la música antañona  desde hace más de 20 años. Una evidencia está, dice él, en el ingreso de una nueva camada de coleccionistas jóvenes a la Corporación a partir del año 2020-21, desde su amor y curiosidad por esa música. Se juntan pues dos generaciones que tienen un propósito común como es el de difundir, aprender y conservar tan importante patrimonio de Envigado. Aunque bien reconoce que por egoísmo se puede truncar ese propósito.

“Si yo no permito que nadie lea las páginas de un libro es imposible que se conozca algo sobre el libro que nadie conoce. Por eso estamos haciendo una tarea de difusión desde el principio de este año (2022) en la página de YouTube de la corporación, regalándole a la humanidad la posibilidad de escuchar y disfrutar estos fonogramas de 60, 80 hasta 100 años de antigüedad, de una excelente calidad de sonido,”.

Esta labor de difusión viene apoyada por los socios coleccionistas que han compartido las grabaciones, permitiéndose así, un esfuerzo mancomunado entre “expertos señores de larga tradición y las ansias de nosotros los jóvenes por conocer y devorarnos ese espacio musical”. Confiesa que ha sido en ocasiones difícil por el recelo que despiertan en algunos y la reacción de los jóvenes al preguntarse porqué existen esas actitudes. Pero es indudable que el resultado será que no se perderá el gusto “por lo que ellos tanto han amado por tantos años y que les ha costado sudor y esfuerzo”.

Porque Juan Esteban es consciente que, sin la labor de preservación y difusión, el destino de esa recopilación de 30, 40 o 60 años puede terminar tirados y quebrados en la basura porque la familia o allegados no valoren en su real dimensión estas piezas de patrimonio musical.

Para terminar este encuentro con el joven coleccionista quisimos indagar su parecer por la idea del Centro de Historia de la creación de la fonoteca de Envigado como manera de preservar y mantener este importante tesoro patrimonial de la ciudad:

“Es un proyecto interesante, tener esa fonoteca. Porque sería poseer un espacio en que las antiguas y nuevas generaciones se familiaricen con esta música de antañona que cada día tiene menos espectadores, porque las tendencias musicales varían. Ya no hay locos como yo que se involucran tan afondo. Hay otros que también lo hacen como Juan Camilo Castañeda, Fabio Nelson Ortiz y muchos jóvenes menores de 35 años. Pero la Fonoteca tendría un riesgo, según mi parecer, como ha pasado con otras importantes como las de Hernán Restrepo Duque y Antonio Cuellar, que están guardadas, chupando polvo, inaccesibles para ser disfrutadas y estudiadas. Un disco guardado no presta ningún servicio. Además, estos espacios requieren veedores especializados, en organizar, cuidar y darle manejo. La música se hizo para compartir, y no para competir”.

Juan Esteban con su afición expresa de forma perfecta lo que el novelista español del siglo de oro Mateo Alemán dijo:

“La juventud no es un tiempo de la vida, es un estado del espíritu”.

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