La Fonda de Kaiser, un referente del coleccionismo musical en Caldas (Antioquia)

Un lugar emblemático del coleccionismo musical e importante referente cultural e histórico, que añadimos a las anteriores crónicas, es la FONDA DE KAISER.

Es un sitio muy relacionado con los diferentes coleccionistas, con Envigado y el universo de  las historias de la música de antaño.  Es un lugar de encuentro, tertulia, conversadero en el imaginario del municipio de Caldas, desconocido por las nuevas generaciones y que por su trayectoria y contribución a la divulgación del acervo musical, merece su conservación y declaración de patrimonio.

Al frente de la Locería de Caldas, se encuentra ubicada la Fonda.

La fonda fue creada por Ramón Hernández el 30 de junio de 1953 y desde esa época se ha convertido en un importante referente del municipio de Caldas, al principio para los trabajadores de la Locería y luego para los habitantes en general.

El nombre del negocio proviene del apodo que le dio un profesor a Ramón por la forma del peinado y el bigote que era parecido al aspecto del dictador alemán Adolfo Hitler.  Su hijo Guillermo heredó el lugar y el apodo.

Fachada actual con diferentes fotografías. 2022.

Jorge Humberto Restrepo Gallego, director de la Revista La Vitrola,  comenta que fue Miguel Correa, alias La Vaca, que tenía un estadero llamado el Sistiadero, donde Kaiser iba de niño para que le hablara de música y lo fuera metiendo en el cuento. Así fue comprando discos de 78 rpm, afición de los coleccionistas de entonces.

Un momento especial, la visita de la artista Débora Arango .

A partir de 1978 heredó la fonda y también el apodo. La música que recibió de su padre la ha ido enriqueciendo con sus propias compras y  de asesorías de su amigo, Gustavo Escobar Vélez, quien es locutor e investigador de la música de antaño.

Guillermo Hernández, conocido también como Kaiser junior, se volvió coleccionista  no solo de la mano de Gustavo Escobar sino de Miguel Correa, alias La Vaca, que tenía un estadero llamado el sestiadero. Allí de joven iba para que le hablara de música y lo fuera metiendo en el cuento. Eso ocurrió en el bar Idilio, que quedaba en la avenida primero de mayo, al lado del teatro Metroavenida.

El Kaiser con sus colecciones de música de antaño

Cuenta que su colección se avivó más en una tertulia de 1979, en el bar de Francisco Londoño «Pescadito» El Ensueño:

Estaba invitado Hernán Restrepo Duque y pusieron un canción de Guty Cárdenas Prenda del alma, entonces Hernán dijo que estabamos en pañales en la música, que quién iba a creer que Guty había grabado Prenda del alma. Entonces yo le dije que tenía un disco muy raro de Guty Cárdenas Corazones partidos, entonces se paro y me dijo: no puede ser. A lo que le añadi que si Guty Cárdenas había grabado tangos, pasillos ecuatorianos, inclusive canciones colombianas, entonces ¿por qué no grabaría esa canción de Saúl Salinas?. Y me respondió: tendría que ver el disco para creer. Y yo le sentencié: Mañana nos vemos si dios quiere en el bar El Colón y le llevo el disco. Me encontré con Gustavo Escobar y al ver Hernán el disco, exclamó: !no puede ser¡, ¿cómo hago para tenerlo?¡, grábelo don Hernán, y comentó: voy a matar a los chilenos con esto. Allá tenían una tertulia que se llamaba lo bueno es eterno, y Hernán descrestó con eso”

Kaiser y su amigo Gustavo Escobar Vélez, julio 2022.

A partir de este suceso, Kaiser tomó impulso y comenzó a conocer más coleccionistas Bernardo Rendón Arango en la ciudad de Bogotá, Edison Molano en Cali, Diego Giraldo quien publicó una serie de discos que llamo Pasión Gaucha. Conoció en la ciudad de Pereira a Fernando Pérez, en Anserma a Augusto Chica, hasta que conoció al mayor coleccionista de discos  Carlos Pinto, quien andando todo el país, compraba discotecas enteras. Otros coleccionistas que conoció fueron Juan de Dios Flores, Nelson Jaimes de la ciudad de Cúcuta. Sergio Quiroz Ochoa, Luis Carlos Lopera, William Ponce, Héctor y Rubén Darío Londoño, Carlos Mario Restrepo y su padre.

Y con ese mismo afán, ha enriquecido su colección viajando a otros lugares como la Habana, Santiago de Chile y  Buenos Aires en compañía de otros coleccionistas de fama como Carlos Pinto de la ciudad de Bucaramanga y Darío Encinales de la ciudad de Cali. En su primera visita en Buenos Aires, en Argentina visitó la tumba de Carlos Gardel en 1996, y en un segundo momento y en compañía de Ovidio Restrepo Restrepo la de Agustín Magaldi en el cementerio de La Chacarita.

interior de la fonda

También aprendió de música de antaño escuchando programas en la emisora de la Voz de la Independencia como Mañanitas Cuyanas, La hora de la escoba,  el cancionero del Recuerdo, entre otras. Además de Voz de la Américas con El Correo Musical. Se asesoró

En sus paredes además de artistas, se encuentran diferentes momentos de encuentro nacionales y locales de los coleccionistas, en Cali (2009,2010,2020), Bucaramanga (1994, 1997, 2009), Envigado (2005), entre otros.

La relación de la Fonda de Kaiser con los coleccionistas de música de Envigado, ha sido permanente porque desde hace 30 años  que su padre creó la fonda y su hijo Guillermo conoció a varios de ellos como Enrique Henao, Francisco Londoño Pescadito y Miguel Correa La Vaca. Iban al lugar a escuchar música y hacer tertulias casi cada ocho días. Porque dice:

Juan de Dios Flores, Carlos Pinto, Hernán Restrepo Duque y Hernando Pinto.

“Casi siempre he tenido un buen sonido, porque el negocio es pequeño y forrado en tablilla como lo ven”

Terminamos esta referencia en estas crónicas del coleccionismo en Envigado con un texto de Hernán Restrepo Duque Lo que es y significa la fonda Kayser;  escrito un mes antes de fallecer el 13 de octubre de 1991:

“Está en Caldas. Funciona en Caldas. Resuena en Caldas, ese pedacito de Antioquia que tiene una larga tradición en torno a la música “vieja” porque antes, por allá, veinte años antes, tuvo sus fondas en donde la gente se regodeaba escuchando antiguos discos que, grabados para los gramófonos o victrolas, se reproducían maravillosamente en los tocadiscos eléctricos de la nueva era.

Estamos hablando de la fonda Kaiser, exactamente en frente de la Locería y orientada, relacionada, por un muchacho que siente como los “viejos” la música de antaño y que regenta una de las colecciones musicales más valiosas del departamento. Hecha poco a poco, primero con los valiosos 78 de su colección familiar. Luego con copias cuidadosamente grabadas y “filtradas” en casetes que han ido conformando una de las más interesantes antologías musicales del país en materia de sonido musical.

los coleccionistas de Envigado en el negocio de Francisco Londoño Pescadito

La música, la buena música, se hizo para gozarla. Y eso entendió desde muy tierna edad, Guillermo León Hernández. Entendió que en el negocio de su progenitor se escondía un tesoro que él tenía la obligación de conservar y hacer conocer de las gentes de su región. Al encargarse y prácticamente tomar posesión de la fonda Kaiser, Guillermo León tomó contacto con gente que sabía de “esas cosas” y se prometió a sí mismo, no solo conservarlas sino enriquecerlas, averiguar y aumentar ese patrimonio.

Es así como la Kaiser es uno de los auténticos atractivos turísticos de Medellín y sus alrededores. Porque vienen desde lejos personas y hasta “personajes” que quieren saber en qué consiste esa fama de nuestra tierra de mantener la vigencia de personajes que hace rato se fueron y que ya no son nadie en el mundo artístico que algún día de hace muchos años -1920 a 1940- los tuvo como idolos. Y las efigies de Juan Pulido y Margarita Cueto, de Moriche y de Marina y Sarandi ocuparon sus paredes. Y tuvieron sus altares, Los Trovadores del Cuyo, Los Valente y Caceres y todos esos tipos que algún día cantaron sin saber que con ello compraban la inmortalidad. Por lo menos estre nosotros.

Guillermo León Hernández, quién además ha descubierto importantes grabaciones de Jorge Escudero y de la Perla Violeta. Y se ha dado el lujo de “paralizar” a Caldas con un festival de música de antes, ha colaborado a programar discos famosos como la música campirana, que a los mexicanos los ha descrestado porque tiene cosas de Los Madrugadores y de las Padilla que ni el diablo conocía, es de por sí uno de los atractivos de la Kaiser, uno de los lugares del pueblo que lo ennoblece y lo hacen considerar importante en la vida diaria y parrandera del país”.

Kaiser es un buen amigo, acoge a todas las personas que llegan a la fonda Sus colecciones son compartidas con quien quiera y mantiene este importante referente cultural e histórico del municipio de Caldas, con quien Envigado a tenido lazos de camadería con el coleccionismo regional y nacional.

¡Larga vida a la Fonda de Kaiser!

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