La banda El Trianón de Envigado

Artículo tomado de: 29 de julio de 2013. Vanguardia.com.

http://www.vanguardia.com/actualidad/colombia/218419-asi-infiltraron-a-la-banda-el-trianon-de-envigado

Los dos policías redujeron la velocidad de la moto, cerca a un gimnasio del municipio de Envigado. Afuera, en un automóvil Twingo gris, los esperaba el concejal Carlos Mario Obando Vélez.

“Venga que le voy a presentar a una persona ‘bien’”, le habría dicho el patrullero Mauricio Marulanda a su compañero, sin sospechar que este era un agente encubierto que estaba grabando.

El político les entregó $400.000, según el infiltrado, y contó que eso era para los dos, “un cariñito para los policías nuevos que llegan a Envigado”.

En esas llegaron otros dos uniformados y le entregaron una botella de whisky al corporado, “porque los asistió en un proceso y salieron exonerados”.

Este testimonio es una de las pruebas con las que cuenta la Fiscalía para procesar a Obando, quien fue capturado el pasado 12 de julio con 25 personas en la Operación Dólar, una acción contra la banda “el Trianón”, que controla los expendios de droga en la localidad.

El Colombiano tuvo acceso a 30 horas de grabación de esos elementos probatorios enseñados en las audiencias de control de garantías, donde ocho policías implicados negaron su responsabilidad, le imputaron cargos a un supuesto cocinero del capo Pablo Escobar y hasta un detenido se atrevió a pedir matrimonio en el estrado.

El concejal

Después de recibir el dinero, los patrulleros se reunieron en un parqueadero, de acuerdo con el relato de la fiscal 27 especializada, adscrita a la Unidad contra las Bandas Emergentes.

Marulanda, presuntamente, le confesó al agente encubierto que la plata era para que dejaran trabajar a los jíbaros de la plaza denominada “la Oficina de San Mateo”. Le habría advertido que al recibir los billetes quedó comprometido, porque el concejal, que al parecer administraba esa plaza, tenía videos de la transacción.

En la madrugada del pasado 7 de marzo, otro infiltrado hacía la ronda cerca a la iglesia de San Mateo, cuando se encontró con el político y alias “Media Luna”, el supuesto propietario del negocio clandestino. Ambos parecían borrachos.

“Este señor es mi papá, yo soy hijo de él”, repitió varias veces Obando. A juicio de la fiscal, esto implica una subordinación del concejal con ese cabecilla.

En el diálogo, Obando les ofreció a los policías sus servicios como abogado y les recordó que trabajó ocho años en la Procuraduría. “Lo que necesiten allá, me dicen”.

Agregó que el mayor Gómez, en ese entonces comandante de Envigado, era “parcero” con ellos. En otro aparte de la grabación, otros uniformados contaron que ese oficial recibió un reloj de 4 millones de pesos y un juego de alcoba de parte de Obando, aunque no ha sido judicializado y carece de requerimientos penales.

Este diario quiso conocer la opinión del oficial, quien ya trabaja en otra estación, pero no fue posible ubicarlo.

La fiscal narró que Obando sabía de antemano que lo estaba investigando, pues una solicitud de documentos al Sisbén llegó a sus manos. Allí estaban los nombres de varios sospechosos y una copia de esa solicitud judicial apareció en un allanamiento.

Otros videos e interceptaciones dan cuenta de conversaciones del vicepresidente primero del Concejo (2012/2015) con otros capturados, como “Gelatino” y “Lina”.

En la casa de esta última incautaron un cuaderno en el que, según el ente acusador, se llevaba la contabilidad de las plazas “la Queens” y “la Virgencita”. En algunos apartes, se lee: “primero de cada mes: mesada del Diputado, $1 millón; 15 de cada mes, mesada del Diputado, $2’100.000”.

De acuerdo con la investigación, “Diputado” es la chapa con la cual los miembros de la banda se referían a Obando.

Uno de los señalamientos realizado por el general Santiago Parra, inspector General de la Policía, es que el concejal prestaba asesorías jurídicas a los integrantes de “el Trianón”.

Una supuesta evidencia es la llamada del 25 de febrero de 2013, realizada por “el Zarco”, un presunto expendedor capturado con droga.

– “Aló, ¿Diputado?”.

– “Qué hubo, Zarquito”.

– “Niño, es que estoy aquí en la URI, a ver si me vas a colaborar. Me cogieron unos bareticos”.

– “Yo no puedo litigar, Zarco. Si quiere le mando un abogado que trabaja conmigo”.

– “Pero deme un empujoncito, que me cobre suave”.

La defensa

Para Carlos Orozco, defensor de Obando, esta fue una interceptación ilegal, pues la asesoría de un abogado con un cliente es privada; además, su cliente actuó de manera responsable al sugerir a otro jurista, pues él no podía litigar por su cargo.

El ente acusador le imputó concierto para delinquir agravado en concurso con tráfico de estupefacientes, cohecho por dar u ofrecer y financiación de grupos de crimen organizado.

Su representante expresó en el estrado que las evidencias de la Fiscalía eran insuficientes para probarlo, pues en varios casos eran “testimonios de viciosos” y en los videos del agente encubierto y las interceptaciones “nadie hace referencia directa a que mi defendido administre una plaza de vicio”.

Sobre su presencia en sitios donde funcionan esos negocios (barrios Obrero, San Mateo y La Magnolia), Orozco argumentó que él se había criado allá y conocía a sus habitantes, “y eso no constituye un concierto para delinquir. Los concejales viven de los votos y el contacto con la comunidad”.

El presidente del Concejo, Ricardo Gaviria, dijo que mientras no haya un fallo en firme, la corporación no tomará decisiones, o sea que Obando sigue figurando en la mesa directiva.

Chef de escobar y la boda

“Dólar”, “Lina” y “Chichi” fueron tres presuntos cabecillas de arrestados en la operación.

En su relato, la fiscal contó que “Chichi” sería el dueño de la plaza “el Polaco”. Su nombre es Rubén Darío Arango Restrepo, de 55 años y chef de ocupación, quien se mantendría observando a su gente desde una legumbrería.

La información de Fiscalía sugiere que “Chichi” habría sido el cocinero de confianza de Pablo Escobar, cuando él pernoctaba en Envigado.

Su representante Juan Camilo Avendaño pidió, sin éxito, que no lo enviaran a la cárcel, porque padece el síndrome Guillain-Barre, asma, hipertensión y enfermedad pulmonar obstructiva crónica.

A Arango le imputaron las mismas conductas del concejal, las cuales rechazó ante el Juzgado Tercero Penal Municipal Ambulante de Antioquia: “No acepto, soy inocente”, precisó.

Lo mismo declaró el imputado Alexánder Ossa García, alias “el Míster” (supuesto administrador de plaza), aunque agregó una declaración que sorprendió a los presentes en la sala: “No me regañe, señora jueza: ¡Laura, cuando salga de esto, si Dios quiere, quiero casarme con usted, ¿oyó, mamacita?”. Una risa generalizada se esparció por el recinto.

De los 26 procesados, a 25 les dictaron medida de aseguramiento en la cárcel El Pedregal, aunque ninguno aceptó culpas. La jueza concedió la libertad inmediata al mecánico Juan Fernando Cadavid Jaramillo, a quien la Fiscalía señalaba de suministrar armas a la banda.

Fue detenido en flagrancia y en su casa hallaron 189 cartuchos de calibre 9 m.m., un visor nocturno, una mira óptica y 34 millones de pesos.

Su defensor Nelson Sánchez demostró que tenía permisos para la munición y que la plata era de una sucesión familiar.

Los policías

Un policía de la Sijín y siete patrulleros de la estación local fueron imputados por concierto para delinquir agravado, concusión y prevaricato.

La investigación arrojó que al parecer colaboraban con la banda permitiendo el libre expendio y no registrando las capturas con las cantidades incautadas, sino con menos, para evitar la judicialización de sus miembros.

A cambio de eso, cada uniformado recibía, presuntamente, droga para presentar “positivos” y cuotas quincenales de $150.000 a $200.000.

El dinero les era entregado en requisas (“la vuelta está en el bolsillo de atrás”, les indicaban) o dejado en materas y dentro de cajas de cigarrillos.

La Fiscalía mostró videos y conversaciones en las que unos y otros pedían rebajas y aumentos de la cuota, “porque la situación estaba muy dura”.

Varios fueron denunciados por consumidores de drogas y quedaron en las grabaciones de los agentes encubiertos, cuyas labores comenzaron el 18/7/12, cuando un policía, tras una charla de sensibilización, confesó en el comando de la Policía Metropolitana “lo que estaba pasando en Envigado”.

Una de las denuncias indica que los servidores públicos les vendieron alucinógenos a los jíbaros en una oportunidad.

En sus diálogos, los miembros de la cofradía se referían a los uniformados como “las pelaítas”, “niñas” o “chimbitas”.

El 23/4/13, por ejemplo, el supuesto expendedor “Cataliski” se comunicó con su jefe “Dólar”, en estos términos:

– “Las pelaítas que se parquean arriba en el carrito le dijeron a Judas que querían platica. Piden 500 por mes”.

– “Que rebajen o esperen hasta el viernes, ¡la chimba, parce…, si no dejan trabajar. ¡Chílleles…”, respondió “Dólar” o “el Viejo”.

El general Parra acotó que los uniformados fueron separados de sus cargos.

El patrullero Mauricio Marulanda Restrepo, señalado de recibirle los $400.000 al concejal Obando, reiteró en el Palacio de Justicia que era inocente. Sin embargo, les dijo a la jueza y a los presentes: “En caso de que haya fallado, le pido perdón a mi familia, a mi mamá y a la Institución”.

Los 26 procesados por la fiscalía

Las 26 personas procesadas en la Operación Dólar, cuya responsabilidad aún no ha sido definida: Felipe David Marulanda (oficios varios), el mecánico Luis Bolívar Tamayo (“Pepe”); el desempleado Jonathan Arroyave Correa (“Mono”); vendedor informal Rigoberto Ramírez Marín (“Gelatino”); mecánico Fernando Cadavid Jaramillo (liberado); microempresaria Lina Alzate Beltrán (esposa de “Dólar”); comerciante Carlos Velásquez Duque (“Dólar”); el chef Rubén Arango Restrepo (“Chichi”); concejal Carlos Obando Vélez (“Diputado”); desempleado César Duque Galvis (“Cataliski”); latonero John Molina Osorio (“Judas”); panadero Alexánder Ossa García (“Míster”); Carlos Giraldo García (“Zarco”); comerciante Carlos Tobón Mejía (“Cabezón”); comerciante Jairo Cano Echavarría (“Jairito”); Ricardo Arbeláez Restrepo (“Tío”); alistador Brayan Soto Muñoz (“Piraña”); conductor Diego Agudelo Carmona. Y los patrulleros: Jonathan Espinosa Rodríguez, Mauricio Marulanda Restrepo (“Care Rata”), Fernando Avendaño Monsalve (“Ñaño”), Jonathan Peláez Echeverry, José Álvarez Barrios (“Costeño”), Julián Sánchez Hurtado, Óscar Zapata Díaz y Jonathan Patiño Henao.