Juan Molina, comerciante de discos y coleccionista

Proseguimos con estas crónicas de los coleccionistas. Conversando una vez con Gabriel Ochoa,  me refirió una anécdota o mejor episodio donde un hombre en esa galaxia de los amantes del coleccionismo se escucha: por allá en los años 1970 un  hombre había traído de Pereira y del eje cafetero una camión mil seiscientos de siete toneladas cargado todo con discos, y venía como un gran comerciante mayorista de música. Ese hombre le vendió a sus amigos, conocidos e interesados. Su venta tenía una gran variedad de discos, obtenida en negociaciones y regateos con diferentes personas. En ocasiones, los amigos al saber de su debilidad por el aguardiente, lo invitaban y en ese clima, obtenían mejores precios.

Ese hombre me decía Gabriel vivía todavía en el Salado, en un alto, en la otra montaña, de la quebrada la Ayurá. Todas las mañanas, en un ritual religioso, baja al billar Landini a jugar cartas con sus amigos. Una distracción en su vida de pensionado. Efectivamente, busque el lugar y le pregunté al administrador, allí lo conocí, me presente y me saludo con cordialidad, sin prevenciones. Él es Juan José Molina Arcila, de 77 años, alto, delgado con una camisa de manga larga, ojos pequeños y rostro tranquilo.

Le comento mi propósito y se pone a la orden, incluso me dice que puedo subir a su casa más tarde. Le digo que Gabriel Ochoa me lo referenció y me dijo donde podía ubicarlo. Sigo con la referencia de William Ponce, muy respetado en el medio, y la entrevista realizada. Nos tomamos un tinto, y luego de hacer el compromiso de visitarlo, vuelve a la mesa para continuar la partida de naipe.

Juan en uno de sus cuartos con sus montañas de colecciones.

Al día siguiente subo por la tarde al sector de la Primavera, en el Salado, donde se divide el camino: una vía para la catedral y la otra para el Bar la última copa. En esa pequeña terracita que mira el sector, lo encuentro ayudándose de un bastón. Despúes de un corto saludo, y a pesar de su condición, subimos la cuesta empinada a su casa principal porque sus colecciones están allí. En el trayecto me admiro de su capacidad. Me dice que por un accidente está durmiendo en la parte baja. Juan fue atropellado por un motociclista y tuvo que ser intervenido de su pierna derecha con una operación y platina. Además, también fue operado del corazón. Y esto me confirma su fortaleza física. Ante la fachada de su casa dice que es oriundo de El Salado, y que en tierras de su suegro, quien le cedió un terreno, construyó su casa hace 30 años. Es una vivienda de dos niveles con un sótano donde almacena música. “era una debilidad mía cuando estaba más joven que estaba en Pereira mucho tiempo y salía a los pueblitos a pasear con la familia y comprar música. Circasia, Armenia, La Virginia, Manizalez. Recuerda que en La Virginia donde vivió el Caballero Gaucho, un cantante famoso, fue mucho a que le vendiera, pero no lo hizo, “muy apegado a la música”, dice, solo su mujer le regalo 6  u 8 LP. Estos discos obtenidos de diferentes formas con sus contactos, los vendía luego a sus amigos coleccionistas como Guillermo Tamayo (padre), Enrique Henao, a biscocho, Francisco Londoño “Pescaito”, al papa de Carlos Mario, Gabriel Ochoa, Germán Higuita, Luis Arango, entre otros. Traía discos cuando venía de visita donde la familia. Cuando se vino del todo, trajo un camión de siete toneladas, lleno de “pura música”. Al frente de su casa esta la tienda de Primavera y un lote y casa de sus padres. En uno de esos sotanos vivió Gabriel Ochoa, amigo y coleccionista, quien recuerda haber habitado el lugar en 1978, cuando trabajaba en Coltejer. Juan nació en Envigado en 1945, en una finca detrás de la escuela La Pava, estudió primaria en la escuela Santo Domingo Savio, luego en la Fernando González, y más tarde comercio en el Ateneo Comercial. 

Juan exhibiendo tres albumenes especiales de Michael Jackson

Abre la puerta y nos dirigimos a la sala, que ha cedido su lugar a las montañas de discos de 78, puestos sobre el piso, al par de anaqueles. Tiene aproximadamente siete mil discos de 78,  de las hermanas Padilla, de Lydia Mendoza, Pepe Aguirre, Alfonso Ortiz Tirado, Andrés Falgás en 78, Daniel Santos con el sello Silver (colombiano), Pedro Infante en 78 y LP, Castañeda y Alvarez, Lucho Gatica, Andrez sargaz. Su preferida es de Lydia mendoza, de los madrugadores.

Vamos al sótano donde tiene su gran colección de discos LP. Es Una alcoba de grande con una ventana, y a igual que en el lugar anterior, los grandes discos están encarrados, solo hay un mostrador pequeño, de donde extrae uno de Miguel Fleta, el duo envigadeño Hernando y Yezid, del trío matamoros, uno de ballet “Night the ballet”, varios bultos de casete y lee lamparilla, amémonos como antes, tan mía y tan ajena, tu duda y la mía”. Me fijo en uno de 78 de Gardel, la caratula en inglés. Una rareza. Después despliega un álbum doble de Rocío Durcal.

otros lps emblemáticos: Miguel Fleta y el duo envigadeño Hernando y Yezid.

Luego de ser descontinuados los discos de 78, él siguió coleccionando de todo, música variada en el nuevo formato de LP, y describe varios: de Ligia Mayo, La canción del regreso y la Primavera en Medellín, álbumes de Obdulio y Julián, las Jilgueriñas, entre varios. Piensa organizar la colección en forma, ahora que esta mejor de salud.  Esta colección del sótano fue adquirida por Juan a una señora en Manrique. Un amigo le aviso: “ve, hay una señora que tiene una pieza llena de música, la mayoría son de LP, de 78 también hay, te lo vende todo porque se le murió el esposo y eso es basura para ella”.

Sello Silver, creado en Medellín por los hermanos Jesús y José Ramírez Johns, en 1949, contribuyeron a la difusión de los vallenatos y la orquesta de Lucho Bermudez

En el tramo final del encuentro Juan me refiere su experiencia en la fonda La Primavera, un lugar emblemático del Salado, donde se disfrutaba la música campesina y nació parte del coleccionismo.  De joven atendió a los arrieros y otras personas de Arenales y la Catedral quienes compraban víveres, cuido para animales, debía surtir la fonda cada dos veces en el mes, “tenía una venta tremenda” . Se tomaba cerveza y se escuchaba en un traganíquel marca Burles, luego salió el mil cien, más grande.

En esa época, Juan se caso y se fue a vivir a Pereira, donde nacieron sus tres hijos varones, y cuando retorno a Envigado, las dos hijas. En esa ciudad puso tres restaurantes (San Juanero 1, 2 y 3) y le iba muy bien, pero los hijos crecieron y decidió regresar, especialmente para que estudiaran más facil.

Juan Molina Arcila es un hombre que alimento con su comercio de discos el anhelo de los coleccionistas más reconocidos, trayendo desde Pereira y otros pueblos, música y piezas escasas, en grandes volumenes como lo atestiguan otros como Gabriel Ochoa y Sergio Quiroz. Él es parte de la leyenda y de la circunstancia especial de Envigado como centro principal del sur en el coleccionismo.

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2 comentarios

  1. Gran personaje y muy querido por mi padre Francisco londoño ( pescadito).
    También un buen cliente para nosotros y difusor de la música Antigua
    Aprecio grato

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