jose maria mesa jaramillo

Por: Amelia Sánchez Durango, Historiadora y Miembro de número

Nació en el Distrito de El Envigado, Antioquia, en un paraje llamado “El  Palmar” el día 8 de febrero de 1862. Su padre fue don José María Mesa Ruiz, descendiente de don Antonio de Mesa[1], minero de  Osos y de acuerdo a los datos de este mismo autor “fue dueño del terreno donde hoy está el parque de Bolívar” de Medellín. Y su madre fue doña Martina Jaramillo y Velilla, descendiente del español don Juan Jaramillo, casado a su vez con doña Juana del Centeno Hidalgo.

Sus primeros estudios los recibió de su abuelo materno don Juan Ignacio Jaramillo, quien lo crió, luego del fallecimiento de su madre, cuando apenas contaba con pocos años de edad. Es posible que este aprendizaje temprano que le inculcó su abuelo de crianza, le sirviera al joven José María para mostrar su inclinación por los libros y no aventurarse a entrar al ramo de los negocios, emulando así a su abuelo paterno.

De entre la limitada gama de posibilidades profesionales que existían para la época referida, José María se mostró inicialmente atraído por la carrera docente, manifestando esta vocación desde niño, luego de algunos descalabros económicos que sufriera su padre y que obligaron al joven estudiante a dictar clases a un grupo de jóvenes en su propia casa, donde fundó una escuela donde enseñaba a unos 12 niños[2].

En 1880 el presbítero Jesús María Mejía, canónico de la catedral Metropolitana fundó el colegio de Santa Gertrudis, en Envigado, cuyo fin esencial era contrarrestar las doctrinas laicas que se habían impuesto en los colegios oficiales, por el gobierno de la época[3]. Este colegio era auxiliado mensualmente con cincuenta pesos ($50.00) por el Obispo de Medellín, José Ignacio Montoya (1816-1884)[4].  Fueron profesores: Marco Fidel Suárez, Alejandro Vásquez, el Pbro. Alejo Marulanda y Juan Pablo Bernal.

En esta institución continuó estudiando el joven Mesa Jaramillo, actividad que alternaba dictando clases de castellano y geografía en el mismo colegio y paradójicamente aplicando el método “lancasteriano”, diseñado por Joseph Lancaster (1778-1838) en Inglaterra, quien innovó la educación, modelo en el que Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander mostraron profundo interés[5] y el cual consistía en que los alumnos más aventajados le impartieran clases a los principiantes, supliendo de esta manera, la carencia de maestros.

Es de advertir que el método lancasteriano reforzaba las ideas liberales, contrarias a la doctrina de la Iglesia Católica. Durante el devenir del siglo XIX, este método fue reemplazado por el del suizo Heinrich Pestalozzi (1740-1827).

Siguiendo una costumbre colonial de la élite antioqueña –Antioquia carecía de Centros de Educación Superior-,  como era la de enviar a sus hijos y parientes a continuar sus estudios fuera de la provincia, fue así como José María se trasladó a Santa Fe de Bogotá, para completar su educación en el Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, en donde -se afirma- brilló por sus capacidades intelectuales. Al culminar sus estudios se dirigió al Departamento de Santander donde continuó desempeñándose como educador en la población de Piedecuesta, por algún tiempo, para luego dirigirse a Venezuela, patria de Bolívar, de quien se declaró, ferviente admirador.

Al parecer, José María Mesa, tuvo la oportunidad de viajar fuera del país, de ahí que al encontrarse en México en 1885, le llegaran noticias de la guerra civil y por tanto, como miembro activo del partido conservador participó en ella.

De fuertes raíces conservadoras, consideraba un deber defender la religión católica, por lo que partió rumbo a su país para hacer parte de la guerra político-religiosa que se desató entre los radicales de Santander y el gobierno central que presidía Núñez, quien triunfó sobre los radicales tras el combate de la Humareda en donde participó el joven José María, al mando de Quintero Calderón, donde obtuvo el grado de Coronel, el cual no quiso reclamar, quedándose con el de Sargento Mayor.

Al restablecerse el orden público[6], Mesa regresó a Antioquia, donde nuevamente se dedicó a la instrucción pública como director en las escuelas de Concordia y Caldas, de donde fue llamado por el doctor Marceliano Vélez para ocupar el cargo de Jefe de Estadística de Antioquia.

El 17 de noviembre de 1892 fue nombrado Director del Archivo Departamental –cargo que ocupó hasta el final de sus días- y el 27 de febrero de 1903 se posesionó en la cátedra de historia en la Universidad de Antioquia, del cual se dice fue el primer profesor de esa disciplina.

Sus actividades archivísticas lo indujeron hacia la investigación labor que ejecutó con dedicación y que más tarde fue fundamental para dedicarse a remover escritos y documentos ignorados y que lo llevaron a aprender paleografía de la mano de su amigo íntimo, el doctor Manuel Uribe Ángel.

Monseñor Samuel Álvarez Botero, cura de la catedral de Rionegro y Presidente del Centro de Historia de esa ciudad, en un discurso que pronunció en 1975 con motivo de un descubrimiento del retrato al óleo de José Miguel de la Calle, se refirió a Mesa Jaramillo, en estos términos: “Vienen Uds., señores envigadeños, de la tierra fecunda que ha dado no sólo a su terruño sino a la patria colombiana, tantos hombres ilustres y grandes historiadores como José María Mesa Jaramillo, quien en su cerebro acopió vastos conocimientos de toda índole, pero especialmente los históricos”[7].

Indudablemente, Mesa Jaramillo fue un destacado estudioso y hombre de variadas facetas que lo llevaron a desempeñarse tanto en el campo de la instrucción pública, el militar, el político, el de funcionario público, el historiador, entre otras importantes actividades, como el de escritor.

Con su trabajo en ese archivo, el cual creó, José María Mesa Jaramillo rehizo en parte la Historia de Antioquia. El informe que presentó como archivero, al Secretario de Gobierno de Antioquia y el cual fue reproducido por la Revista Forense en los Nº 4 y 5 en 1898, fue objeto de grandes elogios por parte de esta revista, exaltando con ello el trabajo paciente y minucioso del otrora ilustre profesor.

En el periódico “Colombia” fundado en Medellín por don Alejandrino Cárdenas en septiembre de 1906 y hasta el 15 de junio de 1909, Mesa Jaramillo, escribió muchísimo sin revelar nunca su nombre.

Entre los trabajos que realizó, tenemos los siguientes: “Ascendientes del Historiador José Manuel Restrepo”; “El Padre y la casa de Girardot”; “Reseña Histórica de la ciudad de Medellín, capital del Departamento de Antioquia”; “Retoques históricos”; “Minas de Antioquia: catálogo de las que han titulado en 161 años desde 1739 y hasta 1900”[8]. “José Miguel de la Calle”, donde hace una corta reseña de la vida a quien le tocó sancionar la “Ley sobre Libertad de los Esclavos”.

Mesa Jaramillo, en referencia a las obras que trabajó el doctor José Manuel Restrepo Vélez, anotó lo siguiente: “no contento con haber consagrado a la República todo el poder de sus talentos, de sus ciencias y de sus energías, guardó en su historia, como en una urna santa, las glorias venerandas de la Patria y las glorias de todas las naciones creadas por el gobierno de Bolívar”[9].

También hizo una reseña histórica de la Universidad de Antioquia, enviada por él mismo al Ministerio de Relaciones Exteriores.

Otro de los cargos que ocupó fue el de Secretario de la Academia Antioqueña de Historia, que dirigió inicialmente con don Januario Henao y don Sebastián Hoyos y más tarde dirigió las publicaciones de la Revista Repertorio Histórico, de esta misma Academia.

De entre las tantas disciplinas a las que se dedicó don José María, su pasión, al parecer, la afincó en la docencia: “Aquello era para verlo y oírlo, no para contarlo. Desde la tribuna ilustraba y ante todo educaba; ese era su centro; allí, transformado, en olvido absoluto de sus recónditos pesares, el maestro difundía luz, desdoblaba su espíritu que, cual manto ideal, cobijaba a sus hijos espirituales…”[10]

Sus estudios por la historia lo llevaron a conocer otras civilizaciones y culturas, como Egipto, Grecia y Roma. Amante del arte, recitaba versos y en sus ratos libres fabricaba objetos de arte.

Se casó don José María Mesa Jaramillo con doña María Josefa Mesa, de cuyo matrimonio nacieron cuatro hijos, de los cuales no se conocen más datos.

Con respecto a su personalidad y aspecto físico algunos de sus biógrafos comentan que don José María Mesa Jaramillo fue un hombre simpático y de delicados modales, “de talla regular cabeza aunque abultada bien puesta y cubierta de cabellos crespos; ojos oscuros, vivos, que denunciaban al investigador tenaz; de músculos vigorosos y frente espaciosa y noble”[11].

Falleció en la fracción de El Poblado el 10 de julio de 1918 a los 56 años de edad, como consecuencia de las graves dolencias que afectaron su salud los últimos diez años de su vida, aunque  no le impidió desempeñar las funciones de archivero y docente en la Universidad de Antioquia, pero sí impidiéndole escribir otras obras donde constaran “sus profundos conocimientos históricos y geográficos”.[12]

Sus exequias estuvieron revestidas de mucha solemnidad, a la que concurrieron muchas personas de diversa índole; tomando la palabra importantes personajes como el rector de la Universidad de Antioquia, doctor Miguel Calle, entre otros.

Como un homenaje al ilustre hombre, su fotografía aparece en el Concejo y en el Centro de Historia de Envigado, además, un barrio de esta ciudad también lleva su nombre.

[1]CADAVID RESTREPO, Tomás. Varones Ilustres de Antioquia, Biografías de los Académicos fallecidos 1903 -3 de diciembre- 1978, Editorial Universo, Medellín, p. 131 y ss. Según este autor, don Antonio era procedente de Jerez de la Frontera, quien al parecer, formó parte de la junta de vecinos notables en 1649, convocados por el primer cura de Medellín, Juan Gómez de Ureña, ante la solicitud del visitador del Obispado, don Pedro de Herrera Gaitán.

[2]Ibíd.,  p. 132.

[3] Entre 1880 y 1900 se desataron algunos de los conflictos más sonados de la historia de Colombia, luego de las cuatro guerras civiles que se iniciaron en 1876, año en que la guerra se da “en defensa de la religión y como protesta contra la tiranía docente del Estado” interrumpiendo la reforma de ésta, donde escuelas y universidades fueron cerradas por dos años y convertidos sus locales en cuarteles de guerra. La modernización de la educación que empezó a imponerse en 1870 luego de un esfuerzo del gobierno, se vino al traste por las reacciones religiosas y las contradicciones políticas en que se vio envuelto el radicalismo, luego de la guerra del 76. JARAMILLO URIBE, Jaime. El proceso de la Educación en la República (1830-1886) en Nueva Historia de Colombia, Planeta Editorial S. A., 1989, Bogotá, D.E., p., 223-250.

[4] “Montoya fue un obispo para afrontar la guerra”, dirigió una circular a los sacerdotes de Antioquia, acerca de los males que amenazaban a la Iglesia y a la patria. En: “Mitras, sotanas y fieles en la guerra civil colombiana de 1876-1877, de ORTIZ MESA, Luís Javier. Profesor asociado. Departamento de Historia, Facultad de Ciencias Humanas y Económicas, Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín, documento impreso, s.f. ARBOLEDA M., Carlos. Pbro., opina que “el partido conservador se apropia de los símbolos religiosos católicos, como representante del partido de la religión. El partido liberal, por principios ideológicos, no asume los símbolos religiosos católicos…” Lo que rechazan es la ingerencia de los curas en política a favor del partido conservador…abogando por una mayor educación del pueblo. Dios, Religión y Política, documento impreso, s. f.

[5] CF. GARCÍA, Julio César. Historia de la Instrucción Pública en Antioquia, Medellín, 2ª edición, 1962, editorial Universidad de Antioquia, p. 59-60.

[6] La Constitución de 1886 estableció (artículo 38) “La Religión Católica, Apostólica, Romana, es la de la Nación: los poderes públicos la protegerán y harán que sea respetada, como esencial elemento del orden social”.  TIRADO MEJÍA, Álvaro. El Estado y la Política en el siglo XlX, en Nueva Historia de Colombia Planeta Editorial S. A., 1989, Bogotá, D.E., p., 155-183.

[7] Semblanzas de los Vicarios Superintendentes José Jerónimo, Alberto María y José Miguel de la Calle. Homenaje del Concejo de Envigado en el Bicentenario de la Fundación de la ciudad, Medellín, editorial Argemiro Salazar & Cía. Ltda., abril, 1977, p. 140.

[8] Medellín, Imprenta Oficial, 1906.

[9] Instrucción Pública de Antioquia, año IV, Nº 37-38, Medellín, julio de 1911, p. 853.

[10] CADAVID RESTREPO, Tomás. Op. Cit. P. 136.

[11] Ibíd., 140.

[12] Op. Cit., Pág.134.

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