josé manuel restrepo vélez

Nació en Envigado el 30 de diciembre de 1781 y murió en Bogotá el 1 de abril 1863. Fueron sus padres, don José Miguel Restrepo Puerta y doña Leonor Vélez Calle, ambos oriundos de familias antiguas y que dominaron el panorama social y económico de la colonia en el valle del Aburrá: Los Restrepo, los Vélez y los Calle (recordar los padres José Miguel de la Calle, y sus tíos Jerónimo y Alberto de la Calle), dueños de extensiones importantes del territorio, comercio y minas. Su padre fuera agricultor y dueño de minas de oro, en cuyos trabajos se ocupó siempre.

En su autobiografía refiere su constitución física, su carácter y sus estados emocionales: “concediole la naturaleza un cuerpo alto y siempre delgado, un color blanco entre pálido y rosado; cabellos rubios en la juventud, castaños en la edad media y blancos en la vejez; rostro aguileño, nariz larga y recta, boca regular y barba poblada…un buen estómago y excelente digestión”; “metódico, ordenado; regular en sus actividades”. ( Autobiografía,  Apuntamientos sobre la emigración de 1816 e índices del “Diario Político” (Bogotá: Presidencia de la República, 1957. Obra que fue escrita entre 1855 y 1862).

El Historiador Humberto Barrera ampliando la virtud de Restrepo de ser un hombre metódico dice: su traje era siempre igual, de riguroso color negro, de corte idéntico. cada año, sin falta, en la misma fecha, mandaba a hacer uno nuevo, y regalaba a un necesitado el más viejo que tuviera. Regla invariable era ejecutar cada cosa a determinadas horas. Después del trabajo de la tarde salía a dar un paseo, a una hora prevista”. ( prólogo al libro de Restrepo: “Ensayo sobre la geografía..”, editorial Eafit, Medellín, 2007, pp. 8-9)

Por las ocupaciones familiares de la agricultura, se explica que su primera infancia transcurre en una hacienda remota y que su educación temprana fuera, por fuerza, descuidada. En su autobiografía cuenta que su educación estuvo a cargo de su familia materna, su madre, sus tios, Gertrudis y José Ignacio y su abuelo, Don Cristobal Vélez.  De su tío José Ignacio cuenta que: “era muy aficionado a leer, especialmente historia. (y por ello) comenzó a leer en aquellos libros, y en breve tuvo pasión por la lectura de la historia“.

José Ignacio le comentará al sacerdote Alberto María de la Calle, tío de doña Leonor Vélez, madre de José Manuel, la afición del niño por la lectura: “El doctor
Calle, que era un eclesiástico ilustrado y de mucha virtud, lo examinó y quiso saber su opinión sobre el mérito de algunos generales, cuyos hechos de armas refieren los comentarios del marqués de San Felipe. Es de inferirse que las respuestas de José Manuel gustaron al doctor Calle, y que deduciría de ellas que tenía su sobrino alguna inteligencia y juicio. Inmediatamente dijo a don José Miguel Restrepo “que sería lástima que su hijo José Manuel no siguiera la carrera de estudios y cultivara su inteligencia más bien que ser agricultor o minero”; se ofreció al mismo tiempo a dirigir sus estudios y a cuidar de su educación. El padre de José Manuel convino gustoso en este arreglo y dejó a su hijo en el Envigado, en la casa de su abuelo. Su amor a la lectura decidió de su profesión y ejerció un grande influjo sobre el resto de su vida; tenía entonces doce años, o trece”. (Autobiografía, p. 7 y 8)

De 1793, a sus trece años hasta que cumplió 19 ( 1799),  se entregó a los estudios de gramática latina y de los principales poetas y clásicos latinos en compañía del padre Alberto María de la Calle, quien tenía a su cargo otros jóvenes.  En el desarrolo de estos primeros estudios, intervenía el acceso  a las bilbiotecas que poseía el padre de La Calle, su tío José Ignacio y de sus tíos paternos: Cristóbal y Carlos Restrepo. Estas pequeñas bibliotecas además de contar con libros de la catequesis religiosa, tenían algunos ejemplares que el despotismo ilustrado permitía circular en el continente. Uno de aquellos autores fue Benito Jeronimo Feijoo, un monje benedictino quien escribió su obra más importante Teatro crítico universal, una colección de opúsculos polémicos que llamó discursos (de discurrir, esto es, disertar libremente) y que fueron publicados entre 1726 y 1740. A esta circunstancia se refiere José Manuel: ” La lectura
de las obras críticas de Feijóo le fue muy útil y lo estimuló en el estudio, dándole algunos principios de crítica y despejando su entendimiento de muchas rancias preocupaciones de aquel tiempo”.

Estos principios de crítica que menciona Jose manuel, es el avance del Racionalismo en la producción del conocimiento, es la exigencia de distinguir entre lo falso y lo verdadero:

Aunque mi intento solo es proponer la verdad, posible es que en algunos asuntos me falte penetración para conocerla y en los más fuerza para persuadirla. Lo que puedo asegurarte es que nada escribo que no sea conforme a lo que siento. Proponer y probar opiniones singulares sólo por ostentar ingenio téngolo por prurito pueril y falsedad indigna de todo hombre de bien. En una conversación se puede tolerar por pasatiempo; en un escrito es engañar al público. La grandeza del discurso está en penetrar y persuadir las verdades; la habilidad más baja del ingenio es enredar a otros con sofisterías. (Feijoo, «Prólogo» al Teatro crítico universal, vol. I)

Estudios en Bogotá

A la edad de diez y nueve años, viaja a Bogotá, donde comienza estudiando un curso de Filosofía o ciencias naturales, “cuando ya su juicio estaba un poco maduro”, que duró tres años (octubre de 1799 a octubre de 1802), con el “doctor don Crisanto Valenzuela, luego siguió otro curso de derecho civil; después derecho canónigo, de don Frutos Joaquín Gutiérrez, finalizando sus estudios, obtuvo el grado de Bachiller, licenciado y doctor en derecho canónigo, conferidos
en la universidad dominicana de Santo Tomás de Aquino. “Todos sus estudios los hizo como colegial de San Bartolomé, estimado siempre por sus superiores porque era exacto en cumplir sus deberes” (Autobiografía, p. 9).

El ambiente de la capital del virreinato estaba agitado por las diferentes tertulias de jóvenes inquietos de la generación de José Manuel: una sociedad  de pares para compartir y obtener el buen gusto, a partir de aprender los principios de la literatura. Esta agrupación dio origen a la tertulia “El Buen Gusto”, dirigida por el padre del periodismo don Manuel de Socorro y Rodríguez, con quien realizaron diferentes escritos y “memorias sobre diferentes puntos que les daba y corrigiéndoles sus escritos”.  Fueron miembros de esta sociedad, los jóvenes J. María Grueso, Francisco López Aldana, José María Gutiérrez, José María Salazar y José Manuel Restrepo. Al mismo tiempo, Jose Manuel no se limitaba a los cursos de derecho, “Un año estudió francés, otro italiano, otro geografía y otro principios de literatura “.

Arreglo su matrimonio mediante poderes en enero de 1811, con doña Mariana Montoya, hija de una de las familias más poderosas y ricas de Rionegro, la del patriarca y hombre influyente en este importante centro urbano del oriente de Antioquia: Don José María Montoya. (Ver: “La familia Montoya y su figuración política”.  Historia de Antioquia, editorial suramericana, edición de 1991, página 103)

Estudió jurisprudencia en el Colegio de San Bartolomé. Fue colaborador de la Expedición Botánica, asesor interino del gobernador Francisco de Ayala y miembro y secretario de la Junta Suprema Provincial.

Formó parte de la Junta Suprema de Gobierno, entre 1811-1812, fue representante por Antioquia en el Congreso de las Provincias Unidas, en 1813 asesor de la gobernación, secretario de gracia y justicia en el gobierno del presidente dictador, Juan del Corral. Junto con los representantes de otros gobiernos revolucionarios neogranadinos, Restrepo y Corral participaron en la discusión y redacción del Acta de Federación, que fue suscrita finalmente el 27 de noviembre de 1811 y dio origen a las Provincias Unidas de Nueva Granada.

Pocos días después, y ante la oposición de Antonio Nariño al proyecto confederativo, viajó con sus compañeros a la ciudad de Ibagué. Allí intentó promover y consolidar la Unión y propugnó por la adopción de diferentes medidas para asegurar la defensa del Reino. Cansado muy pronto de las adversidades que impedían la instalación de un gobierno general, renunció a la diputación y retornó a su provincia natal junto con Juan del Corral.

En su regreso a la provincia se estableció formalmente con su esposa doña Mariana Montoya  en 1812, hija del primer presidente del Estado de Antioquia (29 de julio a 11 de octubre de 1811), se estableció con ella en la ciudad de Rionegro.  En mayo de 1813 sufrió la perdida de su primer hijo, por falta de un “médico facultativo”.
No obstante, habiendo sido nombrado su padre José Miguel Restrepo a la cabeza del poder ejecutivo, el joven José Manuel intervino activamente en la administración, aconsejando y “ayudando privadamente a su padre con sus consejos”( Autobiografía… p.14)

Con la designación de Juan del Corral como presidente dictador el 31 de julio de 1813, Restrepo fue nombrado secretario de gracia y justicia,
cargo que continuó desempeñando después del fallecimiento de Juan del Corral (7 de abril de 1814) durante la administración del brigadier Dionisio
Tejada.

En 1815 fue miembro secretario del Colegio Constituyente, que se reúne en Envigado, y produce una constitución política de poca duración y vigencia.

Hasta ese momento se esforzó Restrepo con la mayor actividad por frustrar la invasión, excitando el patriotismo de los ciudadanos y estimulándolos a enrolarse en el ejército, discutiendo las medidas más indicadas para la defensa del territorio, ordenando la conducción de pertrechos, la fabricación de sombreros, el recaudo de las rentas y el internamiento de las mercancías almacenadas en las bodegas. Finalmente, y temeroso por la suerte que podría corresponderle en virtud de sus comprometimientos, tomó la decisión de emigrar hacia Popayán con el propósito de ganar los Andaquíes y el Brasil

Se escapa de la provincia de Antioquia en 1816 hacia Popayán en compañía del padre José Miguel de la Calle y Sinforoso García.

“Estaba Restrepo en Ansermaviejo con sus compañeros de viaje, uno de ellos el señor Sinforoso García, cuando recibieron cartas de Rionegro llamándoles, alegando que los realistas que ,’habían ocupado la provincia de Antioquia “no manifestaban intenciones malas contra los patriotas”. Esta noticia y la persuasión de que no había puerto ni camino alguno por donde escapar, obligaron a Restrepo y a sus compañeros a tomar la arriesgada resolución de volver a Rionegro, donde se presentaron al comandante español don Francisco Warleta. A pesar de que tenía un carácter duro y cruel, según lo manifestó después, le hallaron afable; hasta entonces, que era el mes de mayo, había tratado bien a la provincia; temía exasperar a los pueblos, y que la fama de sus hechos le cerrara la entrada a la provincia de Popayán, para donde debía seguir muy pronto.”

En la conmutación de la pena, intervino la influencia y la mediación de su familia política, lo cual también determinó su regreso y la disposición de recibir el castigo de Warleta, de participar y dirigir los trabajos de caminos en las montañas de Sonsón para comunicar a Mariquita junto al ingeniero Manuel Antonio Jaramillo y  1.500 peones.  Durante esos meses de 1816, abrieron el camino hasta Mariquita y lo mejoraron en lo posible,fabricando puentes de madera en los ríos San Pedro, Samaná y Moro. ( Ver: Gutiérrez Ardila, Daniel El arrepentimiento de un revolucionario..”)

A pesar de la conmutación de la pena y la zozobra por el posible fusilamiento, José Manuel desconfiando de los gobernadores españoles Enrile y Lima, decide escapar al extranjero por el río Cauca, de Yarumal a Cáceres, luego a Magangué, y después a Santa Marta, donde llegó el 26 de noviembre de 1816 y con la ayuda de don Pedro Sáez, concuñado, se ocultó en casa de Lucas Medivil. El 1 de diciembre se embarcó en el bergantín Lord Rodmey con destino Kingston.  Ingreso al barco pasadas las ocho de la noche, “vestido de marinero y asociado con otros de la misma clase. Había el riesgo de que el gobernador, malicioso ya, mandara registrar el buque, cuya carga era de asnos y caballos. Estos recelos no eran vanos, pues de las nueve a las doce de la noche fue registrado dos veces: la primera, por un oficial, y la segunda, por un comisario de policía”.

El Exilio

En Kingston vivió con sus hermanos políticos Francisco y Juan Antonio Montoya, y con el señor Joaquín Mosquera, su antiguo amigo. El apoyo económico de la familia Montoya fue crucial para sostenerse en la isla pues con la toma de Cartagena por el general Morillo, perdió cinco mil pesos en mercancías inglesas.  Solo contaba para todos sus gastos y los de su familia con igual suma, que tenía en poder de don Pedro Sáenz, y que este le salvó añadiendo un nuevo servicio a los demás que le había hecho. Su vida en Kingston comenta él mismo: “fue monótona y cansada”, alternada en el estudio del francés e inglés. “Vivía con amigos y compatriotas, y su franca y amena conversación era su única distracción. Cansado de esta vida y debilitada un poco su salud, determinó Restrepo hacer un viaje a los Estados Unidos para fortificarla a ver si podía aprender algo que le fuera útil mientras que duraba su emigración,o en lo venidero, que se le presentaba muy oscuro”.
El viaje a Estados Unidos fue financiado por su cuñado Francisco Montoya, quien le facilitó el dinero necesario para “vivir seis meses” de forma austera.  En el paso del bergantín por la Habana, Jose Manuel estuvo a punto de ser capturado, pues la marina española de la isla interceptó el barco y realizó un registro en busca de armas para los corsarios: “Un marinero conoció que Restrepo era español y le obligaron a que pasara a bordo del bergantín. El comandante, que era un
joven fino, le trató bien y después de examinarle y de reconocer los papeles del barco que llevó el capitán de nuestro buque, les permitió regresar a su bordo y que continuaran su viaje”.

Llegó el 25 de julio de 1816 a Nueva York, donde se maravillo de la bahía . Allí  continuó sus estudios del idioma, y para ello, contrato un maestro, leía los periódicos, y busco conocer la ciudad y sus alrededores.  No podía viajar mucho, dado que contaba con una suma a penas para sus mínimos gastos. En  agosto realizó un recorrido por el río Hudson, en un bote de vapor, “El río es hermoso y pobladas sus márgenes. En septiembre visitó a Baltimore, y quiso también llegar a Washington, pero se desanimó pues se enteró que el congreso no estaba reunido.  En Bristol buscó el apoyo del ministro español Luis Onis para su regreso a la Nueva Granada. No se sabe el resultado.

En los días siguientes se interesó en estudiar las manufacturas de  las telas y el “arte de teñirlas”, para lo cual viajó a Wilmington, ciudad situada a la derecha del río Susquehannah; en sus cercanías estában los célebres establecimientos de Brandiwine. Esperaba de su aprendizaje, instalar algún tipo de industria en el país.
En su balance del viaje, José Manuel comentò: “Gastó en su viaje siete meses completos (habla en tercer persona). Conocer un poco el país; aprender a hablar regularmente el inglés, y haber pasado una vida más variada que en Jamaica, fueron las únicas ventajas que obtuvo”.

Regreso a la Nueva Granada e indulto en 1818

Seis meses vivió en Kingston, desde donde comenzó a gestionar el indulto de las autoridades españolas en cabeza del virrey Montalvo. Y para ello,  otorgó en un poder general a favor del comerciante español Don José Iglesias,  quien confió el caso cinco días más tarde al procurador Matías Carracedo. El procurador escribió una interesante representación siguiendo las instrucciones del propio Restrepo. En ella se presenta al principal revolucionario de la provincia de Antioquia como una víctima de las conmociones del Nuevo Reino. Veamos qué decía ese alegato a favor de José Manuel:

En primer lugar, aquella gobernación solo se había contagiado de los desórdenes en último momento. En segunda instancia, la junta allí erigida había obedecido a la remoción de las autoridades legítimas en Santa Fe y había sido presidida por el magistrado legítimo, por lo cual la secretaría asumida entonces por Restrepo no podía reputarse como infidencia. En cuanto a la diputación al Congreso del Reino asumida por el prófugo, esta no podía constituir tampoco un delito, pues se había desarrollado “con la expresa condición” de que aquella asamblea se reuniese “bajo los auspicios del soberano ausente” El ejercicio de la secretaría de gracia y justicia a partir de julio de 1813 había sido, según la representación de Carracedo, fruto exclusivo de la coerción y del apremio, lo mismo que la suscripción por parte de Restrepo de la declaración de independencia: “Todos los actos, pues, que signó y autorizó en adelante como tal secretario, fueron obra de la fuerza del dictador (Juan del Corral), y en que no intervenía con más responsabilidad, que la que es de imputarse a un escribano, notario o todo otro secretario público que es obligado a dar simplemente fe de que el juez dictó aquella providencia por inicua e ilegal que sea.” (Gutiérrez Ardila, Daniel El arrepentimiento de un revolucionario)

Regresa pues, al país, a Cartagena, donde residió por varios meses, desde junio de 1818. Fue bien recibido por el brigadier y gobernador español don Gabriel de Torres y por “los demás españoles”, donde se ocupó de ejercer su profesión de abogado y realizar transacciones comerciales desde Jamaica, apoyándose en su cuñado Francisco Montoya.

Para recuperar sus labores de abogado, emprendió nuevos trámites y gestiones en Santa Fe,  a cargo del procurador José Antonio Maldonado y del abogado Estanislao Vergara, quienes consiguieron la rehabilitación a comienzos de septiembre de 1818.59 Comunicada tal resolución a las autoridades de Cartagena, estas la dieron por buena el 21 de octubre del mismo año (Ver: Gutiérrez Ardila, Daniel El arrepentimiento de un revolucionario, En: Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura,  vol. 40, n.º 2 – jul. – dic. 2013 * issn 0120-2456 (impreso) – 2256-5647 (en línea) * colombia * págs. 49-76 )

Después de la batalla de boyacá, el 7 de agosto de 1819, el teniente coronel José María Córdova es encargado por Bolívar de recuperar la provincia de Antioquia, el 22 de agosto. Nombra a José Manuel el 31 de agosto, que al principio se niega a aceptar debido a la desconfianza por el curso de los acontecimientos. Sin embargo, Cordova insistió ya que como le decía a Bolívar: “el doctor Restrepo es el hombre que más se estima en esta provincia, es muy patriota, muy hombre de bien y lo adornan mil bellas cualidades, lo que digo a V.E.,para que si lo tiene a bien apruebe mi elección en cualquiera forma que se le dé al gobierno”. (Duque Betancur, Francisco Historia de Antioquia, Editorial Albon Interprint, segunda edición corregida, 1968, p.543)

Como gobernador de Antioquia, José Manuel se preocupó por obtener recursos monetarios y proveer así a las tropas de Cordova; posicionar los ideales republicanos entre la población  para contrarrestar la influencia negativa de los clérigos críticos.  Según el historiador Jaime Sierra García, esta labor fue dificil en sus inicios: “todavía no había prendido el entusiasmo por la independencia, y Restrepo encontraba difícil obtener recursos y reclutar voluntarios. Le escribió a Bolívar: “si usted cuenta con el paisanaje para defender esta provincia, deseche semejante pensamiento: todo o la mayor parte son muy cobardes y hay pocos hombres decididos a morir o ser libres; cada uno emigra a los montes y nadie es capaz de juntar una guerrilla de veinte y cinco hombres en momentos de peligro”. ( Melo, Jorge Orlando (coordinador), Historia de Antioquia, Editorial Suramericana, 1996, reedición, pág. 96)

Durante su gobernación, se realizó la elección de los diputados al Congreso de Cucuta de 1821.  Los quince electores se reunieron en Medellín donde eligieron a: Francisco Antonio Zea, Felix de Restrepo, Vicente Borrero, Pedro Francisco Carvajal y nuestro personaje, José Manuel Restrepo. En su reemplazo estuvo Don Avelino Uruburo, aunque no ejerció, por lo que en el comandante coronel Pedro Acevedo, estuvo el poder civil y militar de la provincia.

También fue administrador de la Casa de Moneda, director general de estudios, miembro del Consejo de Estado de Bolívar. En 1851 se retiró de la vida pública.

Obras

Su primera obra: “Ensayo sobre la Geografía, Producciones, Industria y Población de la Provincia de Antioquia en el Nuevo Reino de Granada”, publicada, en 1809, en el Semanario del Nuevo Reino de Granada que dirigía Francisco José de Caldas.

Sus siguientes trabajos, se elaboraron entre 1819 y 1858, como el diario detallado de los hechos políticos y militares del país durante la independencia, la cual tomó el nombre de “Historia de la Revolución de la República de Colombia”; luego publicaría  “Historia de la Nueva Granada”.

otros trabajos fueron:

En 1807 redactó “Ensayos sobre la geografía, producciones, industria y población de la Provincia de Antioquia, en el Nuevo Reino de Granada”.

Autobiografía, apuntamientos sobre la emigración de 1816, Bogotá, 1957.

En 1822 fundó una sociedad literata en Medellín, llamada “Sociedad de amigos del País”.

Escribió y publicó artículos de promoción industrial, como: “Fabricación de los sombreros de jipijapa”, “cultivo del café”, “cultivo del sorgho”, “cultivo del para”. Otros ensayos, como: “Barra de oro y Platino”, “Contribuciones directas”, “La Federación de la Nueva Granada”, “Constitución del Estado de Mariquita”, “Cuestión religiosa”, “El 15 de junio de 1828”, “Ramo de Industria para Bogotá”, “Los Partidos”, “El clero Católico”, “Diario de un emigrado”, “Método para enseñar a leer y a escribir a los niños”, “Memoria que el Secretario de Estado y del Despacho del Interior presenta al Congreso de Colombia sobre los negocios de su Departamento”, “Memoria sobre la amonedación  de oro y plata en la Nueva Granada”.

De su vida privada: “Datos biográficos”, “Cartas de mis padres”, “Cartas escritas a Francisco Montoya”, “Atlas, librería americana”, “Correspondencia política y privada”.

José Manuel Restrepo en algunas ocasiones fungió como comerciante y fue así como junto a otros inversionistas del país en 1824 adquirieron la mina “el Zancudo” y al no obtener buenos resultados la vendieron en 1844. Sus nuevos dueños hallaron plata y oro y se constituyó en la empresa más grande de Antioquia con 1600 empleados hasta 1887.

Referencias

Melo, Jorge Orlando  José Manuel Restrepo : primer historiador de Colombia.  En: Revista Credencial No.3, marzo – 1990.

“Ensayo sobre la geografía..”, editorial Eafit, Medellín, 2007.

La familia Montoya y su figuración política“.  Historia de Antioquia, editorial suramericana, edición de 1991

Autobiografía,  Apuntamientos sobre la emigración de 1816 e índices del “Diario Político” .Bogotá: Presidencia de la República, 1957

Gutiérrez Ardila, Daniel El arrepentimiento de un revolucionario, En: Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura,  vol. 40, n.º 2 – jul. – dic. 2013 * issn 0120-2456 (impreso) – 2256-5647 (en línea) * colombia * págs. 49-76 )

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