Historias del Fútbol Femenino en Envigado

Geraldin, la heredera de la dinastía Cardona

Geraldin heredó de sus hermanos Edwin y Mateo el amor por el fútbol. El primero es volante de selección Colombia y el segundo juega en el Caldas. Ella ya compite con Envigado en la primera Liga Femenina.

Geraldin Cardona lleva tres goles con Envigado en la Liga Femenina y se convirtió en la primera jugadora en anotar en este equipo. Envigado

Una estrecha habitación en el barrio Belén Buenavista de Medellín se convirtió en la cuna de grandes futbolistas. La droga y la violencia que estaban en el entorno fueron vencidas por la única arma que usaron los Cardona Bedoya: el fútbol. La falta de dinero no fue impedimento para que Andrés, quien trabajaba como maestro de obra, lavador de carros, barrendero, conductor de taxi y vendedor, apoyara los sueños de sus hijos Edwin, Geraldin y Mateo, que decidieron escoger a la pecosa como compañera de vida, y de Yeison, quien prefirió dedicarse al estudio. (Puede ver: María Camila Reyes, la “crack” de Equidad)

A una cuadra y media de la casa de los Cardona Bedoya quedaba una cancha que, aunque no estaba en las mejores condiciones, sirvió para que los tres se forjaran como futbolistas. Edwin, el mayor, fue el encargado de abrir la puerta grande al éxito y poco a poco dejó atrás las necesidades en las que vivía con su familia y, a medida que ascendía en las divisiones menores, la suerte empezó a cambiar, mejorando la calidad de vida de los cinco. (Lea: Leicy Santos, la 10 de Santa Fe)

Mientras Edwin entrenaba en esa maltrecha cancha, su hermana Geraldin, la única mujer de la dinastía Cardona, lo observaba con admiración, a tal punto que en la actualidad es su ídolo. “A los 10 años yo me iba con él solo a verlo, pero después me motivó a que pateara el balón y poco a poco fue despertando en mí pasión y amor por la pecosa”, cuenta la actual jugadora de Envigado a El Espectador.

En ese momento la paisa de 23 años se dio cuenta de que quería seguir los pasos de su ídolo, sin embargo, sabía que no iba a ser un camino fácil, porque en Colombia ni siquiera había una liga que avalara el balompié femenino. Aunque nunca descartó la idea de seguir con los guayos puestos, dejó su sueño en un segundo plano y se puso a estudiar.

Geraldin, mientras estudiaba servicio farmacéutico y se hacía un cupo en Deportivo Formas Íntimas, en Medellín, gritaba eufóricamente cada vez que sus hermanos Edwin, del Monterrey de México, y Mateo, quien había llegado hace poco al Once Caldas, anotaban un gol en sus equipos. Ella con alegría los observaba anhelando que le llegara su momento de brillar y ver cumplir los sueños que concibió de pequeña en la cancha del barrio.

Con el equipo de Medellín logró clasificar a la Copa Libertadores de 2009. “Mi primera experiencia en este torneo me tocó vivirla desde el banco. Había partidos en que contaban conmigo cinco o diez minutos, pero yo estaba contenta porque hacía parte de este proceso”, narró la única mujer de la dinastía Cardona. (Lea: La historia de Lisseth Moreno, defensa de Santa Fe)

Poco a poco se fue haciendo un puesto en la titular y su buena actuación la llevó, nuevamente, al torneo internacional. Para esta edición logró tener una destacada participación. “Aunque en la primera copa no tuve tanta competencia, no desistí y quise dejar un granito de arena para esta segunda oportunidad que me estaban dando el equipo y la vida. Me fue bien, tanto así que me llamaron para conformar la selección colombiana sub-17”, cuenta orgullosa Geraldin.

El fútbol femenino en Colombia comenzó a crecer como la espuma, a tal punto que para este año decidieron inaugurar la primera liga. El sueño de muchas superpoderosas que como Geraldin escogieron el fútbol como profesión, estaba a punto de cumplirse.

El 17 de febrero el país, por primera vez en su historia, vio en sus estadios un partido oficial del balompié femenino. Dos días después, Geraldin debutó con su equipo Envigado, mientras su familia, desde diversos puntos, miraba con orgullo como su niña estaba cumpliendo su sueño. (Puede leer: Oriana Altuve: la leona que más ruge en Santa Fe)

El encuentro estaba a punto de terminar y sentenciaba que el equipo paisa empataba 0-0 ante Bucaramanga por la primera fecha. Sin embargo, a los 90 minutos una jugada extraordinaria de Geraldin le dio los tres primeros puntos a su cuadro. Era el debut perfecto.

“Ese día estaba muy feliz. Cuando llegué al camerino y revisé mi celular, había un mensaje de Edwin, el primero en felicitarme, decía: “Felicitaciones, mi niña, qué gran inicio de campeonato. Así es como es, con responsabilidad, ganas, amor por el fútbol y goles”. Luego me llegaron los mensajes de Mateo, de Yeison y de mis padres”, recordó emocionada Geraldin.

No guarda elogios para el que le enseñó a amar este deporte, su hermano Edwin. Además de compartir un parecido físico notable en sus rostros, usan el mismo número en sus casacas: el 8. Geraldin tiene tanta admiración por su ídolo que lleva en su brazo derecho su nombre y en el izquierdo su hora de nacimiento. (Lea: Liana Salazar, la capitana de Las Leonas)

“A pesar de la distancia, porque son muchos los kilómetros que nos separan, siempre hemos tenido una relación muy cercana. Siempre tratamos de estar pendientes, tenemos una conexión especial. Además, he contado con el apoyo y acompañamiento de él y me hace críticas constructivas. Para mí es de gran satisfacción que él esté 100 % pendiente de mí”, confesó la futbolista.

Para ella es difícil tener el apellido Cardona, porque dos de sus hermanos, según ella, han dejado un legado en el balompié colombiano, legado que está tratando de seguir con la historia que está escribiendo con Envigado, mientras se proyecta como una excepcional lateral derecha, con salida y llena de talento, al igual que ellos. “Yo quiero ser reconocida como Geraldin Cardona, no por ser la hermana de ellos, sino porque me he destacado con mi talento”, concluyó con efusividad. (Le puede interesar: “Queremos ser los primeros campeones de la Liga Femenina”, Germán Morales)