Guillermo Tamayo Botero, coleccionista y difusor de la música vieja.

Guillermo Tamayo Botero

Guillermo hijo es un hombre que ronda los 60 años, alto y de semblante calmado, hijo de guillermo Tamayo Cardona, uno de los pioneros del coleccionismo en Envigado y que continuo su afición por reunir música de varios generos: el tango, la parrandera, pasillos ecuatorianos, mexicana, entre otros.

Considera que los jovenes si quieren continuar con este hobby deben aprender más, conocer más y tener una capacidad económica, porque el mercado de los discos es cada vez alto, por la escasez de los discos de 70 rpm. «Hace poco compré 10 discos que pedi a Argentina por internet, me costaron 370 mil pesos, y de solo impuestos pagué 78 mil». Música de Fernando Diaz con Francisco Lomuto, Libertad Lamarque, Mercedes Simone, Diana Durán, Francisco Canaro. Y es que el mercado del coleccionismo desde hace unos años viene en alza. Hay algunos que darían lo que fuera por conseguir determinado disco, así sea en regulares condiciones de deterioro.

El bambuco El Enterrador, de Pelón y Marín, del año 1908

Su padre Guillermo Tamayo Correa desde jóven se enamoró de la música al comenzar a comprar música cuando fabricaba y vendía bocadillos de su padre, luego consiguió una radio que cogía emisoras del Ecuador, Venezuela, Cuba y el gusto le fue creciendo hasta el mundo que a su muerte en 2005 tenía más de 5 mil discos.

En 1991 un grupo de amigos le hizo homenaje a Guillermo padre sacando el album No. 9 de la selección «Lo que piden mis amigos», que incluía 12 temas, entre los que están: un pasillo llamado Perdona de Briceño y Añez, Anhelos del duo Angelita Loyo y Perla Violeta Amado, Promesera un bambuco de Moriche Patiño con orquesta, Eduardo Santos de la estudiantina Tucci, Ibagué Social de la misma agrupación.

Caratulas del album «Lo que piden mis amigos», volumen No. 9, agosto de 1991, foto CHE.

En una parte del albúm, el escritor Oscar Sotero, exalta el aporte de don Guillermo padre al coleccionismo: «Y traemos en este florilegio de música del ayer, el aporte invaluable de Guillermo Tamayo Correa, considerado el primer coleccionista de música ecuatoriana que tiene Colombia y una autoridad en lo referente al parnaso músical de América. Su nombre es sinónimo de respeto en todo lugar donde se comenta de tesoros discográficos. Don Guillermo Tamayo es el propietario de una valiosa colección de joyas músicales, conservadas con amoroso gusto y sin egoismos de ninguna especie. Su establecimiento «Recuerdos Viejos», situado en Envigado, diagonal al Asilo de Ancianos, es un suntuoso lugar dedicado a la divulgación de la auténtica música antigua. Este elepé, seleccionado con mano sabia y exquisito criterio, lleva, pues, varias páginas de la colección envidiable de Guillermo Tamayo Correa, y a todo Señor, todo honor».

Guillermo Tamayo Correa (1932-2005)

Guillermo padre como pionero del coleccionismo, se relacionó también en diferentes circuntancias con otros aficionados conformando un grupo importante y dando origen a la Corporación de coleccionistas «Daniel Uribe Uribe» de la ciudad. Él se jubiló en el municipio de Envigado y desarrolló tres negocios en la ciudad: El Idilio (Ver libro Cafés, Bares y música en Envigado, página 338), Salón El Retorno, y la heladería Boston, junto a la alcaldía. Luego puso el bar «Los Recuerdos Viejos», ubicado actualmente en el sector Los Almendros, y que continuaron sus hijos. De la alcaldía «nos venimos para acá, hace 36 años (1986).  Me dediqué a documentar más la historia de la música con libros antiguos, con pastas y catálogos. Le aprendí a mi papa el conocimiento de géneros musicales, compositores e interpretes» (Entrevista junio 23 -2022).  La Corporación se ha preocupado por mantener viva esta pasión, a través de eventos de apreciación musical, convocando a los coleccionistas con sus joyas, interpretes, agrupaciones y géneros, como por ejemplo el festival de la música parrandera en Diciembre, donde los coleccionistas participan con sus colecciones de este género que ha marcado los gustos de los antioqueños y su historia de alegría en esta época del año.

Grupo de coleccionistas reunidos en el bar La Cumbre de Gustavo Ospina (Cusco) en el municipio de Caldas (Antioquia)
Eduardo Villalba, periodista del barrio El Dorado, Francisco Londoño «Pescaito» y Guillermo Tamayo Correa. Foto colección particular de Guillermo Tamayo Botero, en un evento de los corporación año 2003.

Guillermo Tamayo Botero hijo ha continuado con la pasón de su padre, enriqueciendo la colección a su gusto, también a igual que su padre a viajado a Ecuador, Perú y Venezuela, buscando piezas músicales de interés, además ha establecido contactos en Argentina y México, y subastas en España con otros compañeros coleccionistas, donde le ofrecen melodías y discos diversas para su compra. Su colección sigue un rango de tiempo que va desde 1920 hasta 1950 con interpretes y grupos a su gusto.

Igualmente su acerbo musical nutre la musica andina colombiana, un patrimonio de creación en las artes músicales. Por ejemplo en la música ecuatoriana, destaca su preferencia por el pasillo y todo el folklor de ese país como las hermanas Mendoza Suasti. Posee discos con sellos discográficos como el Sello Condor, Sello Ifesa, Ónix, Discos Ecuador. También resalta a su parecer a uno de los mejores compositores Francisco Paredes Herrera. Posee un conocimiento sobre los pasillos ecuatorianos y la música méxicana, gusto igual de su padre. Además de los estantes visibles en su «santuario» músical, posee aparte más de 5 mil lps, y muestra con orgullo el último volumen de una colección que hemos mencionado, «Lo que piden mis amigos», y lee los aportantes para ese monumento al gusto: Sergio Quiroz, Gerardo Rave, León Acosta, Francisco Londoño, Orlando Rodríguez, Guillermo Hernández, Iván Correa «Carpanta», y Guillermo Tamayo Correa, entre otros.

Entre sus valiosas colecciones tiene el primer disco impreso con la canción El enterrador, interpretada por Pelón Santamarta y Adolfo Marín, ambos antioqueños, y cuenta: «llegaron a Yucatán Mérida, grabaron con Colombia Records, en 1918 trajeron la máquina portátil a Colombia para grabar, porque era difícil llevar los cantantes y grupos a Nueva York por los costos».  

Guillermo Tamayo Botero mostrando una pieza de su colección, un disco de 70 rpm que contiene canciones patrioticas alusivas a la guerra con el Perú en 1933.
Guillermo Padre (centro) e hijos, en el bar Los Recuerdos Viejos, año 2000. Foto Caratula «Lo que piden mis amigos», volumen No. 25

Don Guillermo hijo se siente feliz, si la felicidad se puede materializar, al estar rodeado por sus colecciones que disfruta en compañía de sus amigos, invitados y conocidos en el segundo piso del bar Los Recuerdos Viejos, con un mueble que tiene dos consolas supermodernas, y para demostrar la importancia de la fidelidad y calidad del sonido, reproduce dos o tres discos, «es mucho mejor utilizar estas consolas a diferencia de las viejas consolas con sus dificultades técnicas». Además de las consolas, tiene amplificadores y como decoración una vitrola en un costado de la alcoba.

Finalmente coincidimos con don Guillermo, coleccionar es una emoción permanente, el disfrute de aprender, apreciar y sentir, de conocer todos los días. Como dice Platón: «La música da alma al universo, alas a la mente, consuelo a la tristeza, vida y alegría a todas las cosas».

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