El sabio de la historia musical de antaño: Gustavo Escobar Vélez

En el mundo de los coleccionistas de Envigado, hay un personaje que escuchaba mencionar con reverencia y admiración: Gustavo Escobar Vélez. Es una de las pocas autoridades vivas de la historia de la música. Para continuar el presente trabajo, fui a un evento de Cortiple en el Parque Biblioteca Débora Arango, era un conversatorio del bambuco Yucateco. Cortiple, la corporación que rescata melodías, intérpretes y sonoridades del tiple y la guitarra en nuestro medio. Fue allí donde, William Ponce, destacado coleccionista, al mencionarle a Gustavo Escobar, en un gesto de deferencia y ayuda, me lo presentó. Desde ese día quedamos en volver a vernos y conversar de la pasión del coleccionismo en Envigado.

Es así como me recibió amablemente en su apartamento localizado en la unidad Torres del Sur en Envigado. Lleva 15 años viviendo en nuestra querida Ciudad Señorial. Antes estuvo viviendo la mayor parte de su vida en el barrio Belén de Medellín. Está muy amañado, nota las bondades de vivir en esta ciudad, además considera, como bien dicen: “Envigado es el mejor vividero de Antioquia”.  A sus 78 años se encuentra activo, satisfecho y contento con lo que ha realizado. Después de saludar y presentarme a su señora esposa, docente, licenciada en español y literatura, nos dirigimos al estudio y cuarto donde tiene todo lo relacionado a su actividad como investigador e historiador musical. En ese agradable lugar comenzó a contarme su trayectoria:

biblioteca personal en su casa, 2022.

Empecé, dice, a investigar la música popular en 1962 desde chile hasta México, con énfasis en Colombia, Cuba, Puerto Rico, México, Argentina, Ecuador, Chile y Perú. Comencé en la radio en 1973, cuando funde el programa Evocación dedicado exclusivamente a la difusión de la música de antaño. Lo hice con coleccionistas que me colaboraron, además con la ayuda de un locutor. Inicialmente fui el libretista del programa, luego, de dos años, me inicié como locutor. Estando en la emisora de Envigado, Radio Metropolitana, en 1984 obtuve la licencia en la ciudad de Bogotá.

Cuenta que luego a la Emisora Cultural de la Universidad de Antioquia, en una programación de una hora y paralelamente en radio Sutatenza con treinta minutos. Estando en esa actividad, pasó a Radio Visión en 1978. Su desempeño en la radio fue una afición y un hobby, al margen de su trabajo formal y fijo en el banco de la República. Del tiempo libre entre semana y fin, sacaba un espacio para grabar los programas.

Recomendación de Hernán Restrepo Duque en 1984

Comenta que, al estar radicado en Envigado, mucha gente lo distinguía por su experiencia en Radio Metropolitana. Recuerda que, en esa emisora, en 1981, al lado de su amigo, también coleccionista Alonso Rendón Arango, inicio un programa de homenaje a Emilio Sierra Baquero, compositor de Fusagasugá, iniciador conjuntamente con Milcíades Garavito, de la Rumba Costeña, ritmo que era la combinación de la rumba cubana con el bambuco fiestero. El programa se llamó A Juerguiar tocan, tomado del nombre de una melodía del compositor, posteriormente se transmitió el 24 y 31 de diciembre con una duración de cuatro horas.

Portada del libro La Música Popular en Colombia de Hernán Restrepo Duque

Tuvo presencia en otras emisoras, como la Voz del País, en la ciudad de Cali. Durante cuatro años estuvo en Radio Nutibara, donde entre otras cosas llamativas, fue relojero, o sea que daba la hora, hasta en las madrugadas.

Después de estar 25 años en la Emisora Cultural de la Universidad Pontificia Bolivariana (donde orientó siete programas), retorno y en la actualidad se desenvuelve en la Emisora cultural de la Universidad de Antioquia.

Su trayectoria en la radio lo absorbió de un todo y por todo, sumado a la investigación y el coleccionismo. Empezó a conseguir discos estando muy joven, porque reconocía su importancia. Así lo describe uno de sus amigos Jorge Taborda Restrepo: “Gustavo, es un glosador aún de vericuetos históricos a punto de borrarse, investigador sin agobios, un inquieto que no cede hasta el conocimiento último y gratuito, es un revelador de extinguidas y costosas piezas fonográficas” (colección de LPS: “lo que piden mis amigos”, Vol. 16)

Gustavo como hombre de radio

Desde pequeño lo atrajo la música. Nació en Belén, a tres casas del teatro Mariscal. Los domingos escuchaba radio en la mañana, y guardaba el dinero del matinal (30 centavos), hacía las tareas y se ponía a escuchar desde las seis.

Su mamá le echaba cantaleta recordándole que no estudiaba bien por oír las mismas canciones cada ocho días. Evoca los programas de la Voz de las Américas, y menciona a su locutor amigo que tenía una voz muy bonita y una colección impresionante, nada más y nada menos que Arturo Restrepo Rendón, natural del municipio de Carolina que tenía el mejor almacén de discos de Medellín, en Bolívar con Boyacá.

Continúa diciendo: Mi papa también me jodía, era zapatero, y me decía:

-yo sé que a usted le gusta investigar todo eso y mucho más, pero primero el colegio”.

Con Horacio León Villa, en Radio Bolivariana

Fue el único bachiller de la casa de 23 hijos, siendo el menor de todos. Cuenta que sobrevivieron diez y como costumbre le ponían el nombre del niño difunto, al recién nacido. Fue así su caso. A pesar de las reconvenciones de sus padres, Gustavo culminó sus estudios en el Liceo San Rafael de Belén.

Confiesa que sus inclinaciones por la música vienen reforzadas por que en su casa una hermana era soprano y un hermano tenor. Pero también por sus frecuentes visitas a los bares de la calle Maturín: el Kalamarí, el Pony Bar, el Málaga, El Idilio (donde fue disc jockey, de viernes a sábado, de 8 a 2 de la mañana). Era toda una red de bohemia y tangos. Y como toda autoridad, complementa el recuerdo personal con sus referencias históricas:

El Antaño y el Idilio fueron del mismo propietario, Gustavo Montoya. En esa calle también se inició el Málaga, en 1957. Roberto Mejía creo el Kalamarí y el Poni Bar, el primero fue una especie de gruta simbólica, una tertulia permanente, con una selección de las voces de antaño como Margarita Cueto, Pilar Arcos, José Moriche, Juan Pulido, que eran las voces mayores, casi no se oía Valente y Caceres. En el segundo dice, se escuchaba lo mismo que en el Málaga y otros ritmos más populares, más cantineros”. Esa zona fue llamada el Guayaquilito, eran pocas cuadras que iban desde San Juan hasta Palace, y de Junín hasta Maturín, así mismo en el antiguo Pasaje Coltejer (Pichincha con Bolívar). Todas estaban plagadas de cantinas y bares. Fue una escuela para los jóvenes y un complemento a las programadas de la radio, especialmente la Voz de las Américas, y en una emisora que nació en Envigado, la Voz de la Independencia.

Cronica de Camacho y Cano, en el periódico El Colombiano, febrero 19 de 1977.

No puedo pasar la oportunidad de preguntarle por la radio en Envigado, y los fundadores de esa emisora. Contesta emocionado con su memoria prodigiosa que fueron Tulio Vélez Montoya, Carlos Cardona Valencia y Enrique Hincapié. Prosigue con otra emblemática emisora que también la conoció en 1972, la famosa Voz Katia, donde estuvo Eduardo Villalba poniendo música antigua.

Con entusiasmo y alegría recuerda que en esa conoció a Sarita Herrera, cuando se presentó en Envigado. La había invitado Roberto Mejía el dueño del bar Kalamarí.

Otra de las modalidades de aprendizaje e investigación de Gustavo, fueron las entrevistas por correspondencia que publicaba el periódico El Colombiano, también las hacía Carlos Emilio Serna. Gustavo empezó a leer esas crónicas cuando estaba en Cali, un hermano le enviaba por correspondencia los recortes de esas entrevistas. Esa fue la forma como se fue aficionando a esa manera de contactar a los artistas. Sigue contando que hizo contacto con el historiador Heriberto Zapata Cuéncar que había escrito un libro sobre los compositores colombianos, asimismo en 1967 sacó un folleto sobre “Vida y andanzas de Pelón Santamarta”, autor de la famosa canción Antioqueñita, esa relación afianzó el deseo de seguir investigando con más afán y conseguir algunos libros.  Con revistas argentinas, enriqueció más el acopio y el banco de datos que lo siguen nutriendo cada día.

Reconocimiento en 1983

Otra influencia importante en su vida fue la figura del gran historiador y gran coleccionista musical, Hernán Restrepo Duque, representante de la RCA Víctor y trabajó muchos años en Sonolux, ocasión que en la industria aprovechó, creando varios programas muy documentados, apoyados por una memoria prodigiosa.

Gustavo comenta que se hizo amigo de él, porque vio su pasión en Radio Visión y más cuando leyó la entrevista que le hizo a Ángel María Camacho y Cano.  Gustavo recuerda que afianzó más esa amistad con el gran historiador debido a una anécdota:

En 1972 Restrepo Duque público Lo que cuentan las canciones, fue su primer libro donde había algunas imprecisiones que Gustavo encontró como el desfase cronológico en la vida de Tartarín Moreira, y para ello fue a Valparaíso para encontrar su partida de bautismo.

 “Eso le gustó mucho a él, aunque siempre se enojó un poquito, pero le gusto, y me dijo: yo creo en usted por esto, porque es el único que me ha demostrado con un documento irrebatible, que yo estaba equivocado”. Y Gustavo sonríe con una satisfacción inmensa.

De hecho, muestra como prueba de su respaldo, una referencia escrita por Restrepo Duque en 1984, tiempo en que Gustavo buscaba su licencia de locutor de radio, reza así:

 “Sabemos de él que durante más de diez años viene realizando programas de radio y publicaciones escritas sobre la música colombiana y sus autores. Que es investigador meticuloso de los asuntos que a ellos atañen con responsabilidad y eficiencia en empresas como la Emisora Cultural Universidad de Antioquia, Radio Visión de Caracol y Radio Metropolitana, entre otras”.

Revista argentina Cantando

Los vericuetos del destino lo llevaron después de la muerte de Restrepo Duque a reencontrarse con su acervo musical, en la época en que se creó la Fonoteca de Antioquia, durante la administración de Fernando Gómez Martínez, localizada en el cuarto piso del Palacio de la Cultura Rafael Uribe Uribe.

Fue contratado junto a otros estudiosos, como Germán Rodríguez Velásquez con el propósito de organizar tres mil volúmenes de música popular; más de dos mil discos de 78, 119 mil discos de larga duración, cientos de casetes, incluso, unos que le había prestado. En ese trabajo, por demás atractivo por su pasión, se atreve afirmar que hubo un saqueo, porque le toco hacer de nuevo el inventario y se dio cuenta que faltaban cuatro mil. En indagaciones posteriores, y luego de sortear sospechas sobre su equipo de trabajo, se descubrió que habían sido unos trabajadores que aprovechando la encomienda de traslado de un piso a otro, y con complicidad de los vigilantes, habían robado esa importante cantidad.

Esa organización de la fonoteca de Restrepo Duque, semilla de la Fonoteca de Antioquia, impulso a la realización de un ciclo de conferencias que se llamaron Suena la fonoteca. Dicho ciclo empezóen 1998 con un selecto grupo de investigadores como Hernán Caro, lo relacionado a tango; Alberto Burgos Herrera, en música parrandera y bailable; Gustavo Escobar en música antigua y folclor.

Otro episodio con el gran historiador musical fue cuando hizo la edición, la presentación y  prólogo de uno de sus libros póstumos llamado La Música Popular en Colombia, publicado por la gobernación de Antioquia en 1998. El libro se encuentra agotado, se vendía antes por diez mil pesos.

De su autoría, Gustavo ha sacado un folleto sobre Garzón y Collazos. “Reminiscencias” con otros investigadores como Fernando Arbeláez, Hernán Restrepo, Carlos Serna, que le hizo recibir unas felicitaciones del gran maestro a quien se le otorgó la orden del arriero, Hernán Escobar Escobar. Otras publicaciones editadas han sido unos “libritos”, dice Gustavo, de música antigua, con tirajes cortos, están también sus crónicas en el periódico El Colombiano. Pero lo que más lo encarretó fue integrar un comité encargado de las conferencias sobre Tartarín Moreira y una crónica extensa sobre este gran compositor, a quien admira mucho y le llevo a entablar amistad con el historiador Manuel Bernardo Rojas quien sacó un libro interesante llamado El rostro de los arlequines: León Zafir y Tartarín Moreira dos mediadores culturales (Universidad de Antioquia, 1997).

En los 50 discos LPS y álbumes de la colección exquisita Lo que piden mis amigos, escribió varias reseñas, con el seudónimo Gregorio Soria. Está pendiente de publicar un libro que recoja todas sus crónicas e historia de la música popular. Mientras tanto, sigue en la radio de la Emisora cultural de la Universidad de Antioquia, de gran recepción en la audiencia antioqueña. El programa es documental y recreativo, donde se dan datos breves de las canciones, autores, compositores e intérpretes. Dice que seguirá en la radio hasta cuando Dios quiera.

Gustavo pertenece por igual a la Corporación de Coleccionistas de música en Envigado Daniel Uribe Uribe. Desde la presidencia de William Ponce, ayuda en la organización y en la presentación de sus eventos. Conoció a importantes coleccionistas y dueños de bares.

En Medellín a Roberto Mejía del bar Kalamarí y el Pony bar, a Gustavo Arteaga del Málaga. En Envigado conoció a Enriquito Henao en 1970, en su negocio Músico bar, localizado en aquel entonces diagonal a la plaza de mercado.

“En aquella época tenía 25 años, una vez que me paré afuera a observar el lugar, a Enriquito le llamó mucho la atención que yo observara bastante los cuadros y entonces me invito a entrar. Cuando vi el traganíquel me emocione mucho porque ya estaba muy metido en la investigación, y el amor a la música vieja. Le caí muy bien, y se sorprendió de que a mí tan joven me estuviera gustando esa música, luego empezó a mostrar los discos, sin dejarme tocarlos”.

Luego conoció a otro gran coleccionista Francisco Londoño, “Pescadito” le decían de cariño,  y su bar El Ensueño, a media cuadra del parque principal. También intercambiaba discos con Gustavo Montoya propietario del bar Antaño, El Idilio y el Castillo en Medellín.

Al Ensueño, llegó a ir Hernán Restrepo Duque, se hacían tertulias interesantes.  Otros que ha conocido: Jairo Pineda, coleccionista de tangos, Hernán Caro que tuvo el famoso programa Una hora en Buenos Aires que se inició en la emisora la Voz de la Independencia en Envigado. Luego pasó a otras emisoras más renombradas.

También conoció a Jaime Moscoso, Eduardo Restrepo, Rafael Agudelo, Juan Molina, William Ponce, Guillermo Tamayo, Luis Carlos Lopera y a otros socios de la Corporación.

Ya el sol está desapareciendo en aquella habitación que es el centro de su saber. Entonces le pido a Gustavo me muestre su colección. Está almacenada en grabaciones de cds, aunque muestra varios discos de 78, sus más preciadas piezas musicales. Varias están ligadas a su actividad radial, por ejemplo, Allá en la sierra, el tema musical de un programa que tuvo en Radio Bolivariana durante 13 años y que se llamaba Romance, canciones y recuerdos, lo guarda como un tesoro. Otro disco que saca de su estuche es una curiosidad de Alfonso Ortiz Tirado “Nunca te olvidaré”. También uno de una orquesta argentina: Francisco Lomuto y su orquesta típica que grabó tangos europeos “violín gitano”; uno muy conocido de Tartarín Moreira, “Rosario de besos” realmente llamado “Quimera”; un tango de Juan Pulido tus besos fueron míos. Uno de los Panchos, el mejor trío que ha existido, según él, en toda la historia de los tríos con Ni que sí, ni quizá, ni que no y Maldito corazón.

Gustavo reconoce que no son muchos, pero los que tiene son muy seleccionados. Mientras abre un cajón donde guarda siete biografías de Gardel, dice que ha salido de muchos lps por falta de espacio.

Me muestra uno de Camacho y Cano Yo soy aquel y En el cafetal. Al lado tiene un montoncito de discos sueltos de zarzuela La Revoltosa, Molinos de viento, El Bohemio Elegante.

En un estante con varios cajones tiene grabaciones de música en cientos de cd, formato que utiliza para facilitar sus emisiones radiales. Ese mueble tiene un origen especial, fue fruto de una negociación con Rubén Darío Londoño, coleccionista importante de Envigado, cambio que hizo por un piano 1.100 que tenía en mal estado y requería de una reparación costosa.

Como prestidigitador extrae de un compartimiento una preciosa revista argentina de música popular dedicada a Gardel: Cantando, con información y fotografías del personaje. De hecho, la abre en un capítulo Gardel en Medellín. Su pasión musical lo ha llevado a centrarse en una admiración profunda por el cantante y actor argentino, hasta el punto de tener una colección de libros y biografías como un número especial de la Revista Proa 120 años de Carlos Gardel; Carlos Gardel: el Morocho del Abasto; Enrique Santos Discepolo, el poeta del cambalache; Gardel del historiador argentino Felipe Pigna; el voluminoso texto Gardel: la biografía de Julián y Osvaldo Barsky.  Pero el que más destaca por ser muy completo a su parecer es el de Simón Collier Carlos Gardel: su vida, su música, su época.

La investigación del Zorzal Criollo lo llevo a descubrir un dato inédito: Gardel había grabado un mensaje publicitario, algo que llamó la atención del escritor envigadeño John Saldarriaga, quien escribió en una columna un artículo “El jingle que grabó Gardel” en el 2018.

Reconocimiento del Salón Malaga, 1998.

Otro libro que alimenta su saber es uno de la vida y música de Luis A. Calvo El Dolor que canta de Sergio Ospina Romero. Todos estos libros son una pequeña muestra de la riqueza de su “biblioteca de Alejandría” que alimenta su conocimiento de la historia de la música y sirve de tierra nutricia a su trabajo cultural e histórico.  

Y para rematar, pone a tocar en una ortofónica marca Columbia Viva Tonal, línea Kolster,  una de sus canciones preferidas de Jaime R. Echavarría “Serenata de amor”: “Se va llenando la noche/Con rumores de canción/Y se enreda en tu ventana/Mi serenata de amor./ Las estrellas quedamente/ Empiezan a parpadear/ Y va llenando la noche/ Mi serenata de amor”.

Gustavo es un ser humano hermoso porque nos guía como un faro en el mundo musical de antaño, con sus programas de radio que atraen el oído, y porque vuelve a revivir como un demiurgo, a esas portentosas figuras de la música.   

Y como diría nuestro amigo Séneca:

“Si me ofreciesen la sabiduría con la condición de guardarla para mí sin comunicarla a nadie, no la querría”.

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6 comentarios

  1. EXCELENTE TRABAJO SOBRE EL «GRAN PATRIARCA! DE LA MUSICA DE ANTAÑO Y SU GRAN AFINIDAD CON ENVIGADO.HEMOS REALIZADO VARIOS ESPECIALES CON EL MAESTRO GUSTAVO ESCOBAR EN EL INFORMATIVO «ENVIGADO AL DIA 21 AÑOS» LAS COSAS POSITIVAS DE LA TIERRA MIA . ASI MISMO EN LA ICONICA CABAÑA DEL RECUERDO DE OTRO GRANDE DE LA MÚSICA DE ANTAÑO:CARLOS MARIO RESTREPO. DESTACO QUE GUSTAVO ESCOBAR GUARDA UN GRATISIMO RECUERDO Y CARIÑO POR TODA LA FAMILIA DEL DR HECTOR LONDOÑO RESTREPO, OTRO GRANDE Y MECENAS DE LA MUSICA DE ANTAÑO,CON SU HERMANO RUBEN DARIO.Y,EN FIN TODA SU FAMILIA INCUYENDO LOS Y LAS QUE SE HAN MARCHADO A LA ETERNIDAD.HERNANDO CORREA SEVILLANO.DIRECTOR-FUNDADOR INFORMATIVO «ENVIGADO AL DIA».

  2. Gracias por tan bonito, agradable texto y excelentes imágenes.
    En medio de tanto avance tecnológico , da gusto leer estas notas que lo llevan a uno a tiempos pasados.
    Felicitaciones al maestro investigador Gustavo Escobar Vélez, por su trayectoria vivida y por todo lo que nos acerca a la música de antaño, aquella que aprendimos a escuchar, sentir, leer y hasta cantar sus hermosos sonidos y versos.

  3. Muy merecido este reconocimiento para este ser tan integro como lo es el señor Gustavo Escobar Vélez. Ha dedicado toda su vida a conservar y divulgar con sus conocimientos este arte mágico como lo es la música. Le guardamos inmensa gratitud pues ha sido pionero en preservar viva la obra y legado de nuestro padre Luciano Bravo P. (De el dueto Luciano y Concholon* ) y cómo lo calificaba nuestro padre (Definitivamente es un Biblia.*).
    Nos quedaríamos cortos en calificar el profesionalismo y potencial que lo caracterizan.

  4. Gustavo es un Maestro.
    Fue muy amigo de mi hermano Luis Fernando Sierra Campuzano -fallecido el 06 de enero de 1990- .
    Mi hermano Luis F., a quien le gustaban los tangos y la música latinoamericana, coincidía con Gustavo en todo.
    Recordamos y admiramos a Gustavo con especial cariño, tanto mi familia como yo.
    Jorge

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