El Presbítero Eugenio Villegas Giraldo

Por: Martín Hoyos Gallo, Miembro de número del Centro de Historia de Envigado

fotografía Colegio “Francisco Restrepo Molina”

Fue un ciudadano y sacerdote ejemplar,  hasta el punto que el papa Juan Pablo II le dio el título de “Prelado de honor”. Fue de prodigiosa memoria, elocuente y convincente predicador del evangelio, además de destacarse como un extraordinario orientador de juventudes, no sólo en el aspecto académico sino también en el campo espiritual. Todo lo cual son título suficientes para catalogar a nuestro personaje, como gloria del oriente antioqueño y orgullo de la ciudad de Envigado.

Nació en El Peñol  en el hogar formado por Don Leocadio Villegas y Doña María Luisa Giraldo, el día 10 de abril de 1926, correspondiéndole el número 13 de sus 19 hermanos entre hombres y mujeres, de los cuales, dos fallecieron siendo aún niños.

el estudiante:

Empezó sus estudios en el Colegio León XIII de su tierra natal y terminó el ciclo de primaria en La Escuela “Joaquín Antonio Uribe” de Medellín a donde se había trasladado con su familia.

En la edad adolescente cursó sus estudios de bachillerato en el Seminario Menor de la Arquidiócesis, en donde además cursó algunas materias propias del ciclo de preparación al presbiterado para luego pasar al Seminario Mayor en donde cursó los estudios de filosofía y teología, culminando esta etapa con la sagrada orden del Diaconado que recibió del prelado Arquidiocesano el 1° de noviembre de 1962.

el sacerdote:

Un año más tarde, es decir en 1953, el Excelentísimo Señor Joaquín García Benítez, titular de la Arquidiócesis consagró al diácono Eugenio Villegas Giraldo como “Sacerdote Eterno según el Orden de Melquicedec” y así, el nuevo sacerdote, antes de iniciar su meritoria misión apostólica cantó su primera Misa solemne con el alborozo de su familia y coterráneos, el 1° de enero de 1954, en el Templo Parroquial de El Peñol, su tierra natal.

Y es así como a principios de 1954 le corresponde iniciar su labor sacerdotal en la Parroquia de N.S. del Rosario de Bello, donde más tarde pasó a la Parroquia principal de Itagüí hasta completar tres años, es decir hasta el año de 1957 cuando llegó por orden superior a Envigado como cooperador del Padre Pablo Villegas López, en la Parroquia de Santa Gertrudis la Magna, con la satisfacción de haber cumplido una misión muy importante a favor espiritual de las dos Parroquias en donde le correspondió iniciar el pastoreo de las almas.

Cuatro años aproximadamente le correspondió ejercer su apostolado en la Parroquia de Santa Gertrudis en donde se destacó no sólo como gran orientador espiritual haciendo gala de su oratoria y su capacidad de convencimiento ante su auditorio, sino igualmente como orientador de la niñez y de la juventud, como quiera que su misión apostólica no se concretó a la Parroquia sino también a la de director del Liceo Restrepo molina.

el fundador:

Su período en Santa Gertrudis no fue muy largo, pues en enero de 1961 la Curia Arquidiocesana expidió el decreto No 232 por medio del cual fueron creadas 29 nuevas parroquias y entre ellas San Marcos, San Mateo y San Rafael en Envigado, y fue entonces cuando el Excelentísimo Sr. Tulio Botero Salazar, Arzobispo de Medellín, llamó al Padre Eugenio Villegas y le encomendó la fundación de la Parroquia de San Marcos cuya jurisdicción fue demarcada en el Barrio La Magnolia y sectores inmediatos y circunvecinos.

Su primer paso en el esfuerzo de la parroquia de San Marcos fue la construcción de una pequeña ramada en una calle, la cual sirvió de primera Capilla en donde se instaló el Santísimo Sacramento y se administraban todos los demás sacramentos eclesiásticos.  Valga la pena sí, tener en cuenta que para la fundación de la nueva Parroquia encontró una comunidad muy entusiasta y muy colaboradora si se tiene en cuenta que entre los hombres se constituyó una junta de caballeros que se dedicaron a colaborar activamente con el nuevo párroco en las distintas actividades y el sector femenino también desplegó su actividad, conformando el famoso Comité de las Empanadas, el cual aportó muchos beneficios a favor de la ejecución de tan magna obra.

En aquel entonces, el padre Villegas se hospedó en la casa de Doña Nena Gómez, al frente de los terrenos donde sería levantada la primera capilla, casa en la que  en un principio se guardaba el Santísimo Sacramento. Viendo el Sr. Carlos Ángel Tamayo, la precaria situación del nuevo Párroco, le ofreció una casa para que viviera en ella. Allí fijó su residencia el Cura Párroco, y un corredor era a la vez comedor, sala de despacho parroquial y salón de clase, en donde un pequeño grupo de chiquillos, bajo la dirección amable de Sor Benita, religiosa de las Siervas de Cristo Sacerdote, dio comienzo a la obra de enseñanza porque en aquel tiempo se carecía de un plantel educativo.

Fueron aquellos días en los que se iba levantando la capilla hasta que fue una realidad el templo parroquial en terrenos cedidos con la generosidad de algunos feligreses, tales como los de la familias Jaramillo, con doña Concha a la cabeza, gran benefactora. También se pudo establecer y construir el colegio o Unidad Educativa San Marcos, obra en la cual el padre Eugenio logró con los políticos de Envigado conseguir los fondos necesarios para su construcción. Igualmente hay que destacar la colaboración muy eficaz de Don Pacomio Vélez, quien donó las lámparas para el nuevo Templo. Este Templo del Señor, y en honor a San Marcos, fue inaugurado el 15 de agosto de 1967.

un cura serenatero:

El padre Eugenio, para conseguir fondos para la construcción del Templo, se ideó un programa para llevar serenatas a las familias pudientes del barrio y de esta manera conseguir los medios que tanto necesitaba.

Su eslogan era: “Escuche esta serenata que otros seguirán su ejemplo. Es San Marcos quien la ofrece para levantar su templo”.

Esta era la primera estrofa de un bambuco compuesta por el mismo padre Villegas y la cual le servía de introducción a las serenatas que durante algunos meses se escucharon por todo el barrio. En una de sus homilías anunció a sus nuevos feligreses que llegaría personalmente a la puerta de sus casas para cantar una serenata con canciones colombianas, por la que cobraría la suma de cincuenta pesos destinada a la obra del Templo. Se acompañaba del tiple, y era para sus gentes una novedad ver a un cura joven cantando bambucos, se dice que muchos de sus feligreses lloraban de emoción y estos empezaron acompañarlo en las noches inclusive si llovía o bajo torrenciales aguaceros.

En esta maravillosa y motivadora labor musical, el Padre Eugenio llegó hasta cuatrocientas serenatas, con un total de dos mil doscientas canciones, lo que le produjo en ese entonces (1961), la no despreciable suma de veinte mil pesos con la que formó el primer fondo para empezar a construir la Parroquia que hoy día, es orgullo de Envigado y sus gentes. Aunque no faltaron quien lo criticaba y llevaron sus notas a la Curia, con acusaciones manifiestas por su proceder, pero ellas fueron desestimadas por las autoridades eclesiásticas.  Una manera de defenderse de sus acusadores fueron sus magníficas palabras: “Dios es música, Reverendísimo Padre, y los párrocos no podemos cruzarnos de brazo a esperar que con solas limosnas, en una Parroquia que inicia, se hagan milagros. Estoy honrando a Dios y procurando que Él llegue en verdad al corazón de mis feligreses, en plan de educación y en música de mi patria.”

Cuando El Obispo Auxiliar, Monseñor Miguel A. Medina fue a visitarlo y conocer de cerca su obra, pudo constatar cómo vivía pobremente y al escuchar sus canciones y sus guitarras, encontró que eran todas, perlas musicales que levantan el espíritu, dignifican el amor y hacían más sólida la unión de la familia cristiana. Reconoció su labor y le dijo que no hiciera caso de aquellas personas que no lo comprenden y continuara con su labor apostólica y cristiana.

el educador:

A la vez que se levantaba la nueva parroquia, se comenzó a gestar la labor educativa y pastoral en bien de la comunidad. El decía: “Soy hijo de un Maestro, de un Educador, de un hombre ungido por Dios, a quien colmó de prerrogativas y de dones especiales, que supo poner al servicio de los demás, para el brillo de las obras que dan gloria a Dios en la vendimia de sus frutos.”  Fue así como se esforzó para realizar su principal legado para la juventud del barrio y que ha de ser siempre recordada.

En acatamiento a la orden de su superior jerárquico, en el mes de febrero de 1998, el padre Eugenio se le traslada a la Parroquia principal de Envigado, Santa Gertrudis la Magna, después de servir durante 27 años en su parroquia de San Marcos. Fue nombrado Párroco principal y allí también dirige los destinos del Liceo Francisco Restrepo  Molina, en una labor educativa envidiable, donde se distinguió por su orientación espiritual para la niñez y juventudes en dicho plantel educativo.

Fuera de ello, se dedica a su labor Pastoral Social, reorganizando el servicio gratuito de mercados y atención médica para las familias carentes de recursos. Se preocupa igualmente el padre Eugenio, en el mantenimiento y enlucimiento del Templo. Dotó a la parroquia de una emisora en estéreo para promover y divulgar el evangelio y para transmitir los actos especiales de la Semana Santa, las fiestas patronales y eventos culturales. Además de realizar múltiples acciones para mejorar las dotaciones educativas con las cuales contaba la parroquia.

 fallecimiento:

Muere el 20 de septiembre de 1996, un viernes a la una de la tarde.  Fue un hábil administrador, visionario. Educador, infatigable en su labor pastoral, emprendedor e intachable levita de Cristo. Uno de los más inspirados oradores, comprensivo confesor, insigne maestro.

El último año del Padre Eugenio al frente de la Parroquia y del Liceo tiene tintes quijotescos: conservó una inquebrantable voluntad de servir, que recogía en una de sus últimas homilías: “Señor, Quiero vivir más. Para servir más” y decía en otra ocasión: “Las personas pasan, pero las obras quedan”. Su obra fue de gran trascendencia para la iglesia, para la educación y para el progreso de la Ciudad Señorial.

Todavía en su lecho de enfermo, alimentaba en su corazón proyectos y luchaba con heroísmo contra el dolor, sin abandonar sus labores, hasta que tuvo que dejarlos por encontrarse casi inmóvil.

Fue una pérdida irreparable para los envigadeños, de este Levita, lleno de amor por su prójimo y dado al servicio de los demás, persona incansable en sus labores y destinado por la Providencia hacer desde sus primeros años la voluntad de su Creador, cuando lo destinó al servicio religioso, para que continuara con una labor apostólica que fue su meta y que conservó hasta el final de su existencia.

títulos y cargos obtenidos.

Sociólogo Universidad Pontificia Bolivariana.

Máster en Educación Administrativa de la Universidad de Antioquia.

Sociología Religiosa en la Universidad de Salamanca, España.

Coadjutor, Vicario Colaborador, Párroco, Monseñor.

Profesor de bachillerato del Seminario Mayor de Medellín

Delegado por la Arquidiócesis para la educación a congresos educativos en varios países.

Decano de bachillerato de la U.P.B.

Director de las Escuelas Eucarísticas de Medellín.

Miembro de juntas de varias instituciones cívicas.

 síntesis cronológica.

Nace en El Peñol, el 10 de abril de 1926.

Es ordenado sacerdote el 1° de noviembre de 1953. Obtuvo el grado de Sociólogo de la Universidad Bolivariana.

Cantó su primera misa el 1° de enero de 1954.

Entre 1953 y 1957, es el Vicario Cooperador en las parroquias de Nuestra Señora del Rosario en Bello y en la Parroquia de Itagüí.

En 1957 llega como Coadjutor del Párroco de Santa Gertrudis en Envigado.

Durante el año de 1961 se crea la nueva Parroquia de San Marcos y es nombrado párroco.

En 1966 viaja a los Estados Unidos y consigue un mimeógrafo para las publicaciones del Templo y del Colegio.

En 1967 se inaugura el nuevo Templo de San Marcos en Envigado.

En 1977, funda el Consejo Pastoral en su Parroquia.

En 1978 fallece su hermano Jairo Humberto Villegas Giraldo, profesor y benefactor de UNESAM.

El 27 de octubre de 1981, fallece su otro hermano el Dr. Arturo Villegas Giraldo quien fue representante a la Cámara.

Durante el año de 1983, fallece víctima de un atentado, el Dr. Oscar Arturo Villegas Giraldo otro de sus hermanos.

En febrero, de 1988 El Padre Eugenio se despide de la Parroquia y asume como Párroco de Santa Gertrudis y de Rector del Liceo Francisco Restrepo Molina.

En 1990, participa en las celebraciones de los 30 años del Liceo Francisco Restrepo Molina con programación especial durante todo el año.

1991, fue director designado por la Iglesia Arquidiocesana, de las Escuelas Populares Eucarísticas. Eran ocho centros educativos con 1.420 alumnos en barrios marginados de Medellín.

Recibe en el año de 1991, de su Santidad Juan Pablo II, el honroso título de “Prelado de Honor de su Santidad”.

En 1996, año de su partida, se despide de su feligresía y fallece, el 20 de septiembre del mismo.

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