Carolina Fernández Montoya

Por: Blanca Ruth Álvarez González, Miembro de Número del Centro de Historia de Envigado

Nacida en Amagá Antioquia, el 29 de mayo de 1897, en el ejemplar  hogar de don Pedro Antonio Fernández y de doña Ana julia Montoya.

Conocida con el nombre de MAESTRA DE LAS JUVENTUDES.

Cuando dejan las hermanas religiosas la educación privada para jovencitas, en el convento, es escogida esa edificación, para abrir la instrucción pública a las niñas, desde 1836, cuatro años más tarde que la escuela Pública para niños, que estaba abierta desde 1832, con niños en edades entre 8  y 14 años, era una obligatoriedad, que todo niño o niña en  edad escolar asistiera a los Centros públicos a aprender las primeras letras, al menos a leer y a escribir con algo de matemática, retórica, historia, entre otras materias; entonces, es nombrada por decreto No 156, del 29 de marzo de 1937, la señorita María Dolores  Carolina Fernández Montoya, de 2da categoría, meritoria y competidísima maestra; para ocupar la dirección oficial de la escuela MARCELIANO VÉLEZ  BARRENECHE,  con un sueldo de 80 pesos, en reemplazo de Margarita Gómez quien pasó a otro puesto.

El 12 de febrero de 1938, nuevamente es ratificada en el puesto, ya  en primera categoría, mediante decreto No 70,  con un sueldo de 85 pesos. La señorita María Dolores Carolina Fernández Montoya, inició su carrera en el magisterio siendo muy joven, el 20 de enero de 1917, es  nombrada   para Amagá,  su tierra natal,  luego para Venecia  y Titiribí; fue trasladada para Envigado, pueblo que la recibió bondadoso, al que  entregó los mejores años de su existencia, se dedicó de lleno a la educación de las niñas  con mucho amor, inculcándoles una sólida moral  y religiosidad, única defensa para enfrentarse a la vida con decoro.

Esta educadora era feliz con su labor, de la cual decía: “Le tengo en mi corazón un altar, donde diariamente rindo tributo de mi gratitud, mi labor ha sido placentera, y si algunas amarguras he tenido, diré como el poeta: “Las espinas que me clavaste, por las rosas que te cogí”.

Le tocó el gran salto de la ESCUELA ANTIGUA TRADICIONAL, por la FUNCIONAL O ACTIVA, combinaba  muy bien las dos, aprovechando las ventajas de la una y de la otra, de las que sacaban muy buenos resultados en su labor, conceptuaba, no se debe desechar la primera, ni adoptarse incondicionalmente la segunda,  es conveniente que las jóvenes adquieran una variedad en sus conocimientos; pues la ignorancia en una mujer es causa de aburrimiento, es necesario crear en ella una personalidad, acostumbrarla a decir SÍ o NÓ  a saber porqué lo dice; criticaba con gran acierto LA EDUCACIÓN MODERNA diciendo que en ella veía muchas deficiencias, dejando en libertad a las jóvenes, para buscar las amistades, la diversión, los amigos, las salidas entre otros.

En cuanto al papel de la mujer en los destinos  gubernamentales del estado, opinaba: Las leyes sociales que nos excluyen de las escenas de la vida pública, nos corroboran más en la soberanía de la vida doméstica y privada; la familia es nuestro imperio, nosotros cuidamos de satisfacer sus necesidades, de dirigir sus ocupaciones, de mantenerla en paz y de mantener en el hogar el sagrado depósito de las buenas costumbres.

Opinaba sobre la educación de la mujer: la educación en la mujer debe ser más intensa, porque si ella no está bien educada, la base de la educación moral de los ciudadanos, será tan  falsa como los cimientos de una casa edificada sobre la arena.

Lo anterior son algunos apartes tomados de una entrevista que le realizo el inolvidable don Sacramento Garcés Escobar, para el periódico  AYURÁ, septiembre 30 de 1944, Edición No 2, página 7.

Ya jubilada, fue llamada por las directivas de la empresa COLTEJER, para ejercer la docencia, en la ESCUELA ROSELLÓN, que era para la enseñanza de los hijos de los trabajadores de dicha empresa, donde prestó sus servicios incansablemente y cariñosamente por 20 años más, donde la honraron con el “BOTÓN DE ESMERALDA”,  mención que otorgaba la empresa a sus eminentes servidores.

Una vez ya, en su retiro del magisterio y al final de su vida, en su casa del Envigado que tanto amó, dedicó sus esfuerzos al cuidado de los enfermos terminales por varios años, rodeada del afecto de los suyos quienes vieron en ella una fuente de entrega inagotable a los demás, pero muy en especial a los más necesitados.

La ciudad de Envigado por medio del H.H. Concejo Municipal, hizo un reconocimiento MERITORIO a su larga y servicial entrega por el bien de la comunidad envigadeña, en diversos campos,  concediéndole la MEDALLA DEL CIVISMO.

Muere ésta benemérita maestra y educadora, el 2 de agosto de 1977, dejando un vacío, no sólo en los suyos, sino también en una sociedad agradecida, que despidió conmovida, a la inolvidable  MAESTRA DE LAS JUVENTUDES, MARÍA DOLORES CAROLINA FERNÁNDEZ MONTOYA.

FUENTES BIBLIOGRÁFICAS:

Sacramento Garcés Escobar. Monografía  de Envigado. Tercera Edición. 1985.

Jaime Fernández Montoya. Exmiembro de Número del Centro de Historia de Envigado. “Ensayo”. Carolina Fernández, presentado el 23 de abril del 2.001.

Total Page Visits: 22 - Today Page Visits: 1