Alcalá

Este sector de la ciudad se desarrollo primeramente a través de la iniciativa pública del Ferrocarril de Amága al construir la estación «Manuel Uribe Ángel», y que dió origen al barrio La Estación. La otra iniciativa fue privada con el empresario Pedro Luis Restrepo fundador de Peldar y dió origen a la urbanización Mantellina, luego Alcalá.

Barrio La Estación

La estacion se inauguró en 1911 y posteriormente se construyó la vía que la unía al centro urbano de Envigado. Se llamó avenida «Victor Escobar», que junto a la calle 38A conformó dos cuadras de casas en sus cercanías, hacia el sur. Alrededor de la estación, igual que en Medellín, se formó una interesante dinámica, toda vez que se convirtió en un puerto seco con gran movimiento de mercancias y pasajeros, que estimularon diferentes negocios y bares, donde se comerciaba, se divertían, se amaba y se pasaba el rato a la escucha de una piano con tangos. Y como suele suceder en lugares donde se consume alcohol se originaban conflictos y peleas entre los asistentes, así como tambien robos, como atestiguan las diferentes denuncias y querellas encontradas en el archivo central.

Especialmente frecuentaban la zona los trabajadores de las fábricas como Grulla, Coltejer o Peldar. Don Octavio comenta el ambiente: «Tres bares: monterrey, en la marquetería y el de la esquina en la devora, en la 37 hasta 1960, se paraba uno en la esquina y escuchaba música en el uno o en el otro. Era muy bueno y sano, uno salía los sábados en la tarde de trabajar, se sentaba y tomaba una o dos cervezas, porque yo nunca fui bebedor» (entrevista a Octavio Cordoba, septiembre 2021)

El barrio se convirtió en epicentro de la dinámica obrera en la primera parte del siglo XX con la instalación de Calzado Rey Sol, que aprovechaba su cercanía a la vía del ferrocarril para su aprovisionamiento de insumos y la exportación de sus productos (José J. Hoyos (director) Antioquia Industrial (1931), tipografía Bedout, Medellín). Fue un sector de casas de primer piso, en construccion tradicional, albergaban a familias humildes y de recien venida a Envigado. Posteriormente en la década de los años 40 se fundaron las empresas Grulla y Peldar. La primera creada en 1939, llegó contar hasta 1000 trabajadores  en tres turnos de trabajo, que producía  16.000 pares de zapatos diarios, de las «acreditadas marcas»: Wellco, Midas, Proceso 82 y Grulla Europeo. La segunda, de Pedro Luis Restrepo, estableció el futuro desarrollo urbano en las decadas de 1960 y 1970, al facilitar la construcción de la Urbanización Alcalá o la compra de lotes y levantamiento de casas en los terrenos aledaños al barrio La Estación y que se extendían hacia el sur, revasando la quebrada La Mina.

Por sus cuadras y casas se cruzaron también importantes figuras de la música, como Miguel Canciello, quien vivió por 22 años en Envigado. Su padre había creado el grupo Los Trovadores de Cuyo, en 1928, en la provincia de Mendoza (Argentina). «En las cantinas del barrio, el 80% de la música eran tangos o musica del folclore argentino, como los Cuyos, y en Colombia se oía más su música» (Entrevista a Mario Vélez).

De igual manera, vivió Hernán Caro, locutor de radio, quien tuvo un programa, por más de 50 años, llamado «Una hora en Buenos Aires». De su madre, Carlina Caro, aprendió su amor por el tango, en la casita de Los Molinas ( donde esta hoy Tamales Exquisitos) «De niño, la escuchaba cantar canciones porteñas —”Dónde estás corazón, El pañuelito, Mocosita, Padrenuestro, en fin, temas de la recordada época del veinte”— mientras planchaba,”. (Ver libro El Arca de Noe, de John Saldarriaga, Editorial Lealón, en 2004).

También en la tienda de don Domingo, se vivieron tertulias musicales y grupos de cantantes, en especial de sus sobrinas (que estudiaron en el colegio La Presentación), y donde llego la famosa cantante conocida como «Vicky», una intérprete y compositora colombiana del género balada;​ se la considera como una de la representantes de la canción protesta de Colombia​ y una de las líderes de la época de La Nueva Ola colombiana.

De igual suerte, vivió varios años en el barrio La Estación, el cantante de bolero y conocido como El Zorzal Criollo, Oscar Agudelo. Desde Envigado salía a hacer presentación a Medellín y Pereira. A partir de 1959 se da a conocer en Argentina, Perú, Uruguay y posteriormente en Centroamérica hasta llegar a Norteamérica. Ha grabado treinta y seis LP, trece CD y un DVD llegando a ser reconocido como un destacado intérprete de la canción sureña; entre sus trabajos más populares se encuentra «La cama vacía» de Olimpo Cárdenas y «Desde que te marchaste» de Julio Jaramillo, «China Hereje» entre otros.

Detalle del sector La Estación, foto Gonzalo Santamaría
la esquina del movimiento, casa entre el cruce de la avenida Simon Bolívar (calle 37sur) y la avenida Las Vegas. Foto Gonzalo Santamaría

Sector La Mantellina

La otra iniciativa fue del fundador de Peldar Pedro Luis Restrepo, constituida en 1949 (escritura No. 34535, notaría tercera de Medellín), quien compró los terrenos de la zona, a lado y lado de la vía ferroviaria y donde construiría posteriormente la fábrica de vidrio.

En 1959 se formalizaron la Sociedad “Pedro Luis Restrepo e hijos, Ltda.” (se constituyó en 1959 mediante la escritura 8.396 del 31 de diciembre de la notaría tercera de Medellín) y la Corporación Caritativa Bernarda Uribe de Restrepo. La primera para dirigir la construcción e instalación de la fábrica y la segunda con el fin de llevar a cabo acciones de solidaridad y asistencia social, con arriendo “simbólico” de casas o repartiendo mercados a las familias pobres.

El 16 de diciembre Pedro Luis Restrepo había protocolizado la creación de la corporación con estatutos donde él, su esposa junto con sus seis hijos, sus yernos Rodrigo Mora y Alberto Arcila, Javier Bravo y Guillermo Posada formaban la junta directiva y los socios de esta .

Desde 1962, Pedro Luis y su esposa, Bernarda querían establecer un refugio de ancianos y un barrio obrero. Y para ello, aprovecharon los dividendos de la venta de acciones de Peldar al Multinacional norteamericana Owens Illinois por $43.022 dólares y una donación de la familia Restrepo Uribe para iniciar el proyecto planteado. 

En 1963, la Sociedad dirigida por su yerno Rodrigo Mora Montoya, y con el aporte de un terreno de Bernarda Uribe de Restrepo, esposa de Pedro Luis, se iniciaría la urbanización de Alcalá, inicialmente llamada Mantellina.

plano de la Urbanización, fuente: escritura #1744, del 5 de septiembre de 1963, notaría primera de Envigado (Biblioteca José Felix de Restrepo)

El lote estaba comprendido así: “por el norte, con la calle 19, de la nomenclatura municipal de Envigado en parte, y con terrenos del Ferrocarril de Antioquia; por el oriente con terrenos de los sucesores de Bernardo Vélez Isaza y con predios de los mismos Pedro Luis Restrepo e hijos Ltda.; por el sur, con la calle 15 del municipio de Envigado; y por el occidente, con la línea y terrenos del Ferrocarril de Antioquia en parte, y con predios de la misma sociedad “Pedro Luis Restrepo e hijos Ltda.”  .

La oficina de valorización del Municipio al estudiar los planos decidió hacerles las siguientes exigencias: » la canalización de la quebrada, la construcción de la vía de acceso, fijar antejardines y las calles de mínimo 12 metros». (Acta de la Junta de Valorización, # 71, abril 29 de 1964, Archivo Central, caja 405, carpeta 166)

Las áreas para vías públicas y zonas verdes fueron transferidas al municipio, mediante escritura # 1744, de septiembre 5 de 1963, así:

Para la carrera sexta se cedió 309 metros; para la carrera sexta A, 351 metros; para la carrera séptima, una faja de 93 metros; para la calle 15, dos fajas de 126 metros cada una; para la calle 16, una faja de 99 metros; para la calle 17, dos fajas de 82 metros cada una; para la calle 18, una faja de 77 metros; para la calle 19ª, una faja de 59 metros.

Finalmente, en los terrenos cedidos, la Sociedad cedió un lote de mil varas cuadradas en la misma zona para la construcción exclusiva de un establecimiento de educación o de otro fin. Para ello, debió contar con la aceptación de la Sociedad . Se llamó la Escuela La Mantellina, luego con su ampliación y con el apoyo del Municipio se prestaron todos los grados hasta convertirse en la Institución Educativa Alejandro Vélez Barrientos.

Durante el año 1963 fue iniciado la construcción del barrio obrero y la canalización de la quebrada La Mina y como su propietario tenía un taller de madera en Miraflores hizo avanzar rápidamente la construcción de 41 casas. Inicialmente, se dieron en arriendo lo que permitió unos ingresos constantes a la Corporación, pero cinco años después, en 1968, se decidió venderlas y comprar acciones de compañías sólidas y fortalecer sus finanzas . Para el refugio de ancianos fue necesario cambiar el lote, y se trasladó a otro, donde está en la actualidad, se llama “Refugio Bernarda Uribe de Restrepo” (calle 39ª sur).

En la década de los 60, cuando construyeron las primeras casas en Alcalá, los vecinos se conocían por los nombres de las empresas donde trabajaban. Estaban los de Coltejer, los de Peldar, los de Grulla y algunos de Pilsen; muchos de ellos con una idea común: la voluntad de unirse para consolidar su barrio.

La historia la recuerda bien Renato García, que llegó a vivir a este sector en 1951, cuando tenía 10 años. En aquella época existían solo unas cuantas casas en un barrio llamado La Estación, ubicado cerca a la estación Manuel Uribe Ángel del ferrocarril, y un camino empedrado que subía por la calle 19 o calle nueva (hoy 38A sur), a la que le decían la Calle de la Gruta (fuente: Periódico Gente, Alcalá creció con la unión de sus vecinos, junio 28 de 2019).

Origen de sus pobladores

Alcalá tiene origen obrero, las empresas como Coltejer, Cervecería Pilsen, Grulla, Fabricato y hasta el Ferrocarril de Antioquia, favorecieron la compra de los lotes y la construcción de las casas. Dice doña Lilian Restrepo, habitante de Alcalá desde 1972, comenta sobre el proceso: «El barrio pilsen, casas todas igualitas, muy bonitas y cómodas, terminadas. La empresa (Cervecería Pilsen Unión) compró una cuadra para sus empleados. Coltejer hizo como seis o siete manzanas, estan originales como eran al principio. Fabricato también compro casas a sus trabajadores al frente de la avenida. En la calle de los tamales de ahora (empresa Tamales Exquisitos), vivieron trabajadores de Grulla» (entrevista a doña Lillian Restrepo mayo 19-2021, en su casa) .

Otro habitante del sector La Estación, don Octavio Cordoba, extrabajador de Coltejer y exarbitro de futbol aficionado dice: «Porque antes de empezar la ley 50, las cesantías se las daban al trabajador, y usted cada dos años las sacaba y decía yo voy a construir la casa, la plancha. Cada dos o tres años, usted sacaba las cesantías y construía una o dos casas, entonces la empresa era muy benéfica con eso. El objetivo de la empresa era ayudarle a los trabajadores, que todos progresaran. Hasta que se acabo Coltejer, en el 2008 hubo una reestructuración y ya salimos todos. Pero ya teníamos 50, 55 y 60 años y llegamos a la pensión..El barrio estaba poblado con personal de Coltejer, Peldar y Grulla. Varios compañeros mios viven aquí porque Coltejer les presto para comprar el solar. Cuando vino sofasa hizo lo mismo.» (entrevista a Octavio Cordoba, septiembre 14 de 2021).

En el levantamiento del barrio también participaron constructores privados como Humberto Gallo (padre de Diego Gallo, exalcalde), quien compraba el lote y armaba la casa. «También estuvo el barrio Pilsen (por el nombre de la empresa), casas todas igualitas, muy bonitas y cómodas, terminadas. La empresa compró una cuadra para sus empleados. Coltejer hizo como seis o siete manzanas, esta original como era. Fabricato también compro casas a sus trabajadores al frente de la avenida. La calle de los tamales de ahora, vivieron trabajadores de Grulla» (entrevista doña Lillian Restrepo, mayo 2021).

En 1963 la cooperativa de empleados de Coltejer, Sedeco, compró una parte del lote ubicada donde hoy está la carrera 47A, que era propiedad de don Pedro Luis Restrepo (fundador de Peldar) y ofreció préstamos de vivienda a sus empleados.

Uno de los beneficiarios fue Francisco Javier García, hermano de Renato, a quien le prestaron $ 2500 para comprar el predio y $ 9000 para construir su casa. Como don Pedro Luis le llamaba a este lugar La Mantellina, ese fue el primer nombre que tuvo el sector que se extendió hasta la calle 40, conocida también como Calle Basura.

Los sitios de diversion, música, y baile

Si hay algo que demuestra el cambio en una comunidad son las diversiones y la utilización del tiempo libre. Así en la infancia, la mayoría de sus habitantes vivieron en un «paraiso del eden», al disfrutar la naturaleza que tenían a su alrededor, libres de contaminantes, como las quebradas, las mangas, los arboles. Eran juegos que combinaban el ingenio propio de los niños con las posibilidades del lugar. La mayoría se divertió de diferentes maneras: ir a coger mangos y guayabas en los predios de las fincas cercanas, jugar futbol en las canchas de Grulla o del club de Polo, bañarse en los charcos de la Ayurá o de los Peñas, columpios en los arboles de la canalizacion de Peldar pero especialmente montar en el tren: «También en esa época de vacaciones pasábamos muy delicioso porque me toco conocer el tren viejo lo que llamábamos la negra, y luego conocimos la eléctrica. Ese tren venía y hacia el cambio para entrar el algodón a Coltejer y materia prima a Peldar, ahí paraba y nos poníamos a subir y nos íbamos hasta el poblado o hasta caldas, pegados del planchón del tren. Se acabó en 1970 cuando fue el derrumbe de chirapoto, en La Pintada. Ya empezó a fallecer el tren que bajaba por toda la avenida Las Vegas. En esa época por las travesuras Jorge Mesa se caño y perdió una pierna. En varias fincas abandonadas, íbamos a coger naranjas, y varios se iban a bañar en los charcos de La Ayurá. Esa caída que hay sobre las vegas, data de hace muchos años. Era delicioso porque el agua era muy limpia» (Entrevista a Octavio Cordoba).

Cuando se volvieron jóvenes, las diversiones cambiaron, y los lugares de socialización y diversión fueron otros, como cuenta doña Margarita Vélez: «Los bailes se hacían en mí casa, a los ocho días en la casa de los Lenis (familia Giraldo) y luego donde los Torres, después en los Pérez». Complementa don Hugo González, con tienda en Alcalá, en la carrera 47A: «Sacaba uno a la sardina para amasisarla. Y cuando bailaba en una sola baldosa y le daba un piquito en la boca, entonces se podía decir que había coronado». Los noviazgos en los adolescentes y jóvenes eran furtivos y los bailes de familia propiciaban el encuentro: «como los papas no nos dejaban tener novios, lográbamos en los bailecitos encontrar al pelao que nos gustaba, aunque sin nada de confianzas» (Margarita Vélez).

Mas creciditos, los jóvenes de Alcalá trascendían sus limitadas manzanas y ampliaban sus horizontes de diversión: «En la famosa Heladería Las Vegas, en la Heladería Bertulfo, y para rumbear estaba el parque, con la 37, la Fania, donde se mantenían los mafiosos, la pequeña Fania, el sol latino. Con las noviecitas era en Sabaneta» (Entrevista a Henry Alberto Acosta 20 septiembre-2021).

Existieron bares famosos como El Monterrey (quedaba en una esquina de la glorieta del Exito), donde iban los obreros a la salida de Peldar o Grulla a escuchar tangos. «El bar fue primero de Pablo Correa conocido como Pablo Yuca, luego de Ernesto Vanegas y Jorge Gaviria «Ñeril» o «El Gordo». Tenía unas diez mesas, se jugaba a las cartas, había billar y en el piano unicamente sonaba las melodías argentinas…allí llegaba todo el malevaje de Envigado, todo el «empastre», todos los marihuaneros de malas costumbres y toda la baja calaña..claro que también iban buenas personas. Si alguna vez sonaba un bolero, tenía que ser de «El Jefe» Daniel Santos, era el único con «permiso» para sonar en aquel templo del tango. En diciembre había un espacio para la música parrandera paisa y para Guillermo Buitrago y esto era porque el malevaje también estaba de fiesta. Las únicas mujeres que asistían pertenecían al «empastre» o eran las amantes de algún teso…y había que respetar al teso y a su hembra» (Alberto Burgos Herrera Cafés, Bares y Música en Envigado, 2011, página 78). otros bar famoso fue el de Alirio Bedoya (en la esquina de Grulla). Esas cantinas el 80% de la música eran tangos o musica del folclore argentino, como los Cuyos (de Mendoza, argentina)» (entrevista a Mario Vélez, octubre de 2021).

Cruzando el puente hacia Itagui, estuvo el estadero El Pandequeso, por sus ventas de panadería, y fue un gran sitio de baile. «tuvo mucho auge, fue un bailadero espectacular. Quedaba en la curva actual donde gira la autopista sur. Tuvo mucho auge de los años 70 y 80 porque todas la niñas del servicio, se venían a bailar ahí». En la casa de doña Edilma, una pequeña vivienda que quedaba en el terreno de la estación actual de energía, se alquilaba alcoba a ratos para los amantes ocasionales del famoso bailadero.

Ya en los años 70 y 80, surgieron otros sitios como «fue la famosa Heladería las Vegas, el estadero y piscina Invegas, la Heladería de Bertulfo. Ya para rumbear estaba el parque, con la 37, la Fania, donde se mantenían los mafiosos, la pequeña Fania, el sol latino. Con las noviecitas era en sabaneta» (entrevista a Henry Alberto Acosta).

El límite sur del Barrio: calle basura.

Según varios pobladores del barrio antiguos y los nuevos de hace unos años, el nombre de esta calle, identificado hoy como la calle 40 Sur, se debió a la recolección de basuras por parte de la empresa de aseo, y por ser la única entrada al barrio y donde las personas llevaban sus desechos para ser recogidos. en el imaginario popular se le conoce así, aunque otros prefieran llamarla «Calle Hermosura», en un intento por cambiarle el apodo como el presidente de la Junta de Acción Comunal don Ricaurte Sanchez. «Un vecino me dijo: que se llamaba así porque era la única parte donde pasaba el carro de la basura, no era porque botaban la basura o era mugroso. Se seleccionaba ese lugar para que la gente sacara la basura y donde el carro la recogía. Fue la primera ruta para recoger la basura en el barrio, sugiere Ricaurte» (entrevista a Ricaurte Sanchez, 6 de agosto 2021).

En este sector el municipio adelantó un proyecto de apartamentos para sus trabajadores con apoyo del Fondo obrero, llamada posteriomente Urbanización Los Almendros. Al principio su ambiente estuvo marcando por los conflictos entre los vecinos y la delincuencia dado su aislamiento, y porque aún no se había construido la avenida Las Vegas y otras obras que transformarían todo el sector occidental de la ciudad. Dicen los vecinos que en la decada del 80, se alojaron jefes de atracadores que hicieron de las suyas, hasta ser desmantelados. Hoy la urbanización tiene una ubicación envidiable por la cercanía con patidronomo y zonas verdes en lítes con els ector de Milán Vallejuelos, además de su cercanía con el complejo polideportivo sur con sus canchas de beisbol, futbol, y coliseo, entre otros.

La calle se legalizó y se incorporó a la malla vial del municipio, es decir, paso de ser una servidumbre a ser una vía pública, cuando la junta directiva de Henares Ltda cedió a «título gratuito» al municipio. Fue una iniciativa privada para cambiar impuestos por espacio público, conocido hoy como compensaciones. Fue un área de 7.365 metros cuadrados, aun valor de $60 mil pesos, y con los siguientes linderos: “por el sur, en longitud  de 461, 37 metros, con terrenos de Henares Ltda., prometidos en venta a la Sociedad de Fabricación de automotores S.A. “Sofasa”; por el norte, en longitud de 458,91 metros, con terrenos que restan a la Sociedad cedente Henares Ltda.; y por el oriente, en 16 metros con terrenos de los ferrocarriles Nacionales División Antioquia; y por el occidente, en longitud de 16 metros con el río Medellín”. (Escritura # 1799, octubre 29 de 1969). .

Henares Ltda fue una firma comercial conformada por la familia de Pedro Luis Restrepo e hijos, su esposa Bernarda Uribe, sus hijas Sonia Restrepo de Mora, Gloria Restrepo de Hoyos y Rocío Restrepo de Arcila, y sus hermanos Iván y Darío Restrepo Uribe, quienes adquirieron los terrenos en 1959 (escritura # 8.396 y #8.397 de la notaría tercera de Medellín, por compra a Cornelia Uribe de Londoño, escritura #2.031 de 1960 de la notaría primera de Envigado; por permuta con la Cooperativa de Trabajadores de Sedeco, escritura #2.739 de 1963, notaría sexta de Medellín; por compra a la Fábrica textil de los Andes, Fatelares, escritura #1.149 de 1963, notaría segunda de Medellín; por compra a Joaquín Acosta Vélez, escritura #2.019 de 1964, de la notaría primera de Envigado; y compra a Honorato y Félix Antonio Correa V. escritura #2.271 de 1964 de la notaría primera de Envigado.

Otro límite al sur: la quebrada La Mina

La quebrada la mina fue un elemento natural y un referente social y cultural, que marcó a sus habitantes ya que fue un paso obligado para cruzar y transitar por la parte sur, donde chicos y estudiantes de la época se divirtían en sus aguas tratando de coger peces, de saltar en sus orillas. Algunos con mala fortuna porque o caían al lecho por accidente (en especial en temporada de verano) o perdían su calzado, como cuenta doña Margarita Vélez: «Cuando salíamos de la escuela (john F. Kennedy en el Dorado) nos pasábamos jugando en  la quebrada de lado a lado, la que más avanzara. Una vez perdí un zapato, que mi papa me había comprado el día anterior. Me gane una pela» (entrevista, 20 septiembre 2021). Cerca de allí estuvo otro sitio de diversión. Los charcos de los Peñas, donde iban los chicos a bañarse porque existían «piscinas» artificiales, excavadas para obtener material para el tejar (donde es ahora la urbanización Alquerías del Tejar, cra. 43ª No. 45B sur-81).

La Mina posteriormente fue canalizada en los años 80, en parte por la iniciativa de los constructores del barrio, en parte por las exigencias y demandas de la comunidad porque se había convertido en un riachuelo y una cloaca, desprendiendo olores nauseabundos y haciendo invivible a sus vecinos. La Junta de acción comunal misma impulsó su canalización definitiva para que se convirtiera en el bulevar de hoy.

«Me toco conocer la quebrada La Mina, canalizada en v, la cubrieron porque no había salido la ley que prohibía taparlas y además la quebrada huele muy feo, baja agua negra, bañaba todo Envigado y es toda una cochinada ahí, en verano huele feísimo, y al urbanizarse bastante alcala, decidieron taparla totalmente» (Entrevista a Octavio Cordoba, septiembre 2021)

Nace la Junta de Acción Comunal

En 1965 sus habitantes decidieron conformar la junta de acción comunal, en un lote baldío montaron una caseta como sitio de reunión de la junta. Algunos eran empleados de la Coltejer Frank Holguín Ortiz como presidente, señor Arenas como vicepresidente, Francisco Javier García como tesorero y Renato García como secretario, con personería jurídica # 757 septiembre 20 de 1966, hacían rifas y bailes y los sábado vendía empanadas y otras comidas, y cobran por las canciones para recoger fondos de la construcción de la escuela, posteriormente los constructores donaron un lote en la Cra 45B con calle 39 sur y en 1969 se da inicio la construcción de la escuelita La Mantellina, hoy escuela Alejandro Vélez Barrientos. Fue de una planta, dos salones y un solar, empezó con 25 estudiantes, fue primera profesora fue la señora Margarita (Relato de Fidel Arias Mejía, líder y secretario de la JAL ( https://www.youtube.com/watch?v=PHTKmQDPONo). El ingeniero civil fue Frank Holguín Ortiz, presidente de la JAL, hermano de Alonso Holguín promotor de la iglesia Santa Cruz de Alcalá.  

Para 1973 Frank Holguín fue contratado por Pedro Luis Restrepo para construir el asilo, hoy llamado Refugio Bernarda Uribe de Restrepo, en predios donados por esta familia.

La escuela la Mantenilla, luego Colegio Alejandro Vélez Barrientos

Para esa época Benjamín Londoño y Humberto Ochoa ya habían comenzado a urbanizar entre las careras 46 y 45 y como Frank Holguín trabajaba con Ochoa, le pidió un lote para levantar el centro educativo.

Cuenta don Renato García que él les asignó una zona muy pendiente (entre la carrera 45B y la 45A) y ellos, como el señor casi no visitaba el barrio, se tomaron otro lote más abajo, donde hoy está la Institución Educativa Alejandro Vélez Barrientos. Se ganaron entre 20 y 25 metros con un muro de contención que le hicieron a la quebrada La Mina (para ese momento estaba destapada), con residuos que trajeron de la caldera de Coltejer. El urbanizador llegó al lugar cuando ya tenían puestos los primeros ladrillos del colegio, así que no le quedó más remedio que escriturarles ese lote.

Hacia 1969 se concretó la Escuela Rural La Mantellina, que era de una planta (2 salones y un solar) y comenzó con 25 estudiantes, mediante el decreto del gobernador Jorge Pérez Romero, No. 045 del 25 de enero de 1969.

Como anécdota curiosa, Renato recuerda que los miembros de la Jac le pidieron al gerente de Proquicol, una fábrica de productos químicos que se ubicó en la zona, que les diera los primeros pupitres y tiempo después los mismos vecinos pidieron retirar la empresa por causa de la contaminación. “Ellos se fueron sin rencores” (fuente: Periódico Gente, Alcalá creció con la unión de sus vecinos, junio 28 de 2019).

Para 1971, los vecinos solicitaron el cambio de nombre, por Escuela Alejandro Vélez Barrientos, y el alumnado había crecido, extendiendo su influencia en la comunidad. (decreto 0901 del 28 de julio de 1971). En 1998, mediante resolución 2004, es convertido en colegio, con estudios hasta noveno grado. Y de forma definitiva se convierte en Institución Educativa Alejandro Vélez Barrientos con resolución No. 15420 del 8 de noviembre de 2007.

En el yunque del trabajo

En la zona del barrio se levantaron varias industrias que marcaron su dinámica:

A) Fabrica de Calzado Rey Sol: ubicada en la actual urbanización Vegas de Alcalá. De gran influencia en la modernización de Envigado, porque sus accionistas Eduardo Vásquez Jaramillo, Pedro Vásquez Uribe, Banco de Sucre de Alejandro Ángel y los hijos de Félix Correa y Cía; impulsaron la creación de la Compañía de Instalaciones Electricas que trajo la energía eléctrica. Producía seis mil pares de zapatos mensuales, y laboraban 70 obreros, entre mujeres y hombres.

Fachada de la fábrica de Calzado Rey Sol, creada en 1919

B) Fabrica de Calzado Wellco Grulla: Su dinamismo marcó el barrio desde su creación en 1939,  con más de 1000 obreros de diferentes ramas y una producción de 16.0000 pares de zapatos diarios. Para 1985 llegó a tener un capital de $4.500.000 de pesos para 300 accionistas.

D) Proquicol (Productos químicos Colombianos S.A): creada en 1956, (escritura #2.444 del 10 de octubre, de la notaría segunda de Medellín), fue una empresa polémica debido al derrame de sus productos en las calles del barrio, la contaminación y el malestar que generó entre sus vecinos, quienes presionaron a las administraciones municipales para prohibir su continuidad en el sector. Así lo cuenta Barbara Vélez: «en Proquicol, fabrica que contaminaba mucho, se hizo protestas para que saliera, Jaime R. Echavarría, uno de sus propietarios, hizo reunión en su casa para decirle que no se podía seguir con esa contaminación, por las enfermedades de los vecinos» (Entrevista a Barbara Vélez, octubre de 2021).

Para los años 70 Proquicol estaba en liquidación, de tal manera que fue adquirida por la sociedad Productos Alkalinos S.A., creada en 1957 por diferentes socios como Jaime R. Echavarría Villegas (apoderado de Juan Arango Ángel, Luis E. Camacho y Gabriel Camacho), John Gómez Restrepo (apoderado de Mario Uribe U.) y Vicente Alberto Echavarría (apoderado de Ramón Atalaya), Luis Fernando Echavarría y Guillermo Mesa Saldarriaga. La compra incluía el edificio marcado en la puerta con el #7-56, que daba a la calle 20 del municipio; y tres globos de terrenos, por un precio total de $900.000 pesos.

De los socios de Alkalinos, destacamos a Jaime R. Echavarría era hijo de (José) Jaime Echavarría Echavarría, presidente de la empresa textilera Fabricato, y nieto de Rudesindo Echavarría Isaza. Estudió ingeniería química en la Universidad Pontificia Bolivariana. Durante su vida se destacó como Gobernador de Antioquia, embajador de Colombia en Suiza y Etiopía, columnista de opinión del diario El Espectador, y director nacional de Comercio Exterior.

Malevaje y narcotráfico

Los años 60 y 70 ve surgir personajes llamados malevos, nombre argentino con el cual se nombraba a hombres que vivían del robo y el atraco, que escuchaban tango en los bares, fumaban mariguana y eran temidos por su osadía, bravura y temeridad. Su presencia, sus disputas y muertes le daban al sector La Estación la fama de zona peligrosa: «la estación tenia mala fama,  porque tenía mariguaneros, se iban a fumar por la carrilera, había un palo de mangos grande, y allá se iban a fumar los sábado y domingos, hacían unas sancochadas hasta media noche, tomaban alcohol, y pasaban bueno. Nosotros los veíamos desde lejos. La otra gente decía: “ombee, es que uste vive en la estación, ave maría hermano, eso es una olla”, y sí en realidad hubo dos o tres muertos en esa época, en la calle de la 37 sur, al frente de la biblioteca Debora Arango, enfrentamiento entre uno y otro por la novia» (entrevista a Octavio Cordoba, sep-21).

Las peleas a cuchillo y machete eran frencuentes y existían familias que tenían rivalidades ancestrales. Los niños menores, mayores hoy, recuerdan esos enfrentamientos como una diversión. Asi comenta Henry Alberto Acosta: «como los benjumeas, los tabares, los niños disfrutaban de esa peleas que eran protagonistas por peleas a machetes». Igual recuerda las peleas a cuchillo de los malevos agrupados en diferentes barras: «los mariposos, los capuchinos, los vampiros, los carne en polvo (los duros de bandera roja), los arenas, el chiqui, Luisito (los chachos)».

En la década de los 80, el barrio sufre la influencia del narcotráfico, y rápidamente familias y jóvenes se involucran en el lucrativo negocio, atraidos por el enriquecimiento rápido. Alcalá a partir de ese momento vivió una dinámica de cambio en su cultura de trabajo, rompiendose sus convencionalismos sociales, sus valores, su convivencia. Como lo relata doña Lillian Restrepo: «Ha sido un barrio de vecinos tranquilos, pero luego llego una época brava, en los años 76 al 78 y 80, época del narcotráfico, mucho dinero de por medio, los nuevo ricos. Incluso le decían a uno: “doña Lilian salga de pobre, mire vea, usted con esa terrasota ahí, guarda caneca”. Yo decía: no, no,no gordito, yo para eso no sirvo. El que me decía eso porque fue conductor de Pablo Escobar, luego lo mataron. Aquí enseguida vivía leticia Restrepo, que la mama se llamaba Gilma Gutiérrez, profesora y compañera de la mama de Pablo, le hacía la visitaba. Consiguió mucho dinero, construyó una mansión hermosa en Zúñiga. Caso a dos hijas con capos del narcotráfico. Vivió de vecina durante 23 años» (entrevista 19 de mayo 2021).

Doña Lillian llegó al barrio hace 49 años, es oriunda de Cisneros, su padre fue jefe de estación del ferrocarril, y su esposo Omar Ruíz Vélez fue maquinista. Don Omar vió una oportunidad de tener casas en los nuevas construcciones, y . El vió el proyecto, el barrio la estación con sus cantinas, casitas viejas, vio los lotes con las casas de Pedro Luis Restrepo, con la firma Eriban. La casa les costo $100 mil pesos, estaban entre 80, 90 y 100. Ambos levantaron dos hijos y han sido testigos de las transformaciones del barrio.

Los hijos de los obreros se involucraron, formaron las barras que luego derivaron en las bandas y combos al servicio de los capos y lugartenientes, muchos de ellos fueron asesinados.

«Fue época bastante difícil para levantar mis hijos.. por esa época inauguraron El Éxito. Familias enteras se desangraron, jóvenes muy queridos, que bebían licor y tiraban vicio, de día y de noche, no dejando dormir, hablando paja, se reunían en grupos y barras. Eran hijos de trabajadores de Peldar» (Doña Lillian Restrepo). El barrio se volvió centro de visitas de diferentes capos donde se divertían en discotecas como la Fania, financiaban la fiesta de los niños con la complacencia de vecinos locales, cerraban calles y armaban sancochos

Iglesia de Santa Cruz de Alcalá

La construcción de la iglesia fue otro de los hitos memorables. Antes los vecinos asistían a la eucaristía que se desarrollaba en una rama en la cra. 46ª y calle 47 con calles 39ª sur, quebrada la Mina, cada uno llevaba su propio taburete. El sacerdote Eduardo Toro arquitecto y pintor, los habitantes y el gran líder Alonso Holguín, impulsaron su construcción con la recolección de fondos a través de ventas de empanadas y donaciones. Lograron reunir dos millones de pesos para el lote y posteriormente con bazares, ventas, donatones de ladrillo recolectaron otros ocho millones de pesos para los pilotes.

Primera ramada o lugar de oración antes de la construcción del templo.

Para el diseño del templo, el Padre Eduardo Toro se inspiró en tres lugares emblemáticos de la cultura antioqueña: el beneficiario del café, el tejar y la molienda. Así comenta cuando dice que: «en esa tradición cafetera, hay una beneficiario del café, que conocí de niño porque soy de esa región, y apartir de ese efiicio, que estaba formado por pilastras de ladrillo macizo que sostenían varios pisos. Para allí beneficiar el café, secarlo, etc, igualmente me inspire en un tejar que había en el barrio Alcalá y en otro edificio que era de molienda, de la caña de azúcar para volverla panela, me inspire en esos tres edificios para hacer esa iglesia» De igual manera, y respondiendo a su vocación arquitectónica, el pade realizó la maqueta del templo con la ayuda de dos arquitectos Rafael Saldarriaga y Gloria Duque (entrevista, 14 de octubre de 2021)

Fachada en obra negra del Templo, años de 1980, fotografía Gonzalo Santamaría.
Algunos vecinos de la la junta Pro-capilla con el cardenal Alfonso López Trujillo
Sacerdote Eduardo Toro

Don Alonso y el padre Eduardo Toro (apasionado de la arquitectura y la pintura), junto a los habitantes del barrio realizaron diferentes actividades para recoger fondos pro-construcción del templo. entre bazares, ventas de empanadas y donaciones lograron reunir dos millones de pesos para el lote. La construcción duro 5 años más o menos, dice el padre Eduardo Toro. Y la inauguración se hizo para mediados de la década de 1980 del tempolo de Santa Cruz de Alcalá.

Comenta el padre que a su llegada encontró un comité pro-parroquia y varios sacerdotes como Fabio Carmona, Guillermo Gómez y Álvaro Molina y hasta de la iglesia de Santa Gertrudis que iban a celebrar misa y celebrar el culto.  Este grupo contribuyeró de forma importante a construir de forma simbólica el lugar y con el apoyo del comité empezo el Padre Eduardo a trabajar y hacer eventos como la rifa anual para obtener fondos para la construcción del templo. «Hubo un tiempo que la gente decía que me estaba visitando Pablo Escobar y eso es absolutamente mentira. Ningún particular me ayudó a hacer la iglesia sino que me ayudó la gente. Con una casetica de empanadas como en casi todas las iglesias, eventos y rifas, actividades todas que junto con la donatón del ladrillo, el cemento y al arena, ayudaron a la obra» (entrevista, 14 de octubre de 2021).

Adicional al desarrollo espíritual de la comunidad, el templo y la cobertura de la quebrada La Mina, sirvieron en dos sentidos, dice el Padre Eduardo Toro: «Es un sitio donde puede la gente estar en entrar y salir de la Iglesia con calma sin pensar salir precipitadamente a una calle llena de vehículos». Además se integraron dos sectores del barrio que tenían su distanciamiento y diferencias, separados por la quebrada.

A comienzos de los ochentas, la Junta de Acción Comunal gestionó la cobertura de la quebrada porque era maloliente. Después a comienzos de los años 90, el municipio hizo una remodelación de la cobertura, moderna y resistente, y surgió el Bulevar sendero peatonal. La JAL en 1991 gestiono y promocionó su propia antena parabólica para el bienestar de su comunidad y de otros barrios y surgió el Telenvigado. La mayoría de sus habitantes es de estrato tres, la mayoría de sus viviendas son de 1, 2 y 3 pisos. Sus edificios son de hasta cinco pisos. De buen diseño y construcción, sus habitantes son de cultura y dinamismo ciudadano. El barrio cuenta con 7 instituciones educativas: Alejandro Vélez Barrientos, Manuel Uribe Ángel, José Manuel Restrepo, colegio la presentación con su auditorio, y centro infantil del Club El Rotario. A nivel universitario tiene algunas sedes como de La universidad cooperativa de Colombia, de la universidad de Antioquia, y un politécnico.

Otros referentes son: Parque la Mantellina situada en 39 sur con cra. 45, la última estación o casita roja, la JAL de Alcalá, la ludoteca Alcalá. La Corporación de Bienestar Social Comunitario CORSEN, Cra 44 #38 B SUR 36,

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