Aburrá Sur, con más adultos y hogares pequeños

Aburrá Sur, con más adultos y hogares pequeños

fuente El Colombiano.com.co, 4 de septiembre de 2019

Varios son los pendientes para los mandatarios y futuros alcaldes del Aburrá Sur que están consignados en el último Informe de Calidad de Vida 2018, que presentará hoy el programa Aburrá Sur Cómo Vamos.

Al desglosar las cifras del año pasado que entregan las administraciones de Caldas, Envigado, Itagüí, La Estrella y Sabaneta para elaborar el estudio, las conclusiones apuntan a que deben mantenerse las inversiones en educación, fomento al empleo y políticas de calidad de vida para el adulto mayor.

Los resultados están basados en el análisis de 160 indicadores sobre aspectos como composición poblacional, salud, educación, seguridad, empleo, medio ambiente, pobreza y desigualdad.

En relación con el diagnóstico demográfico, uno de los ejes transversales del estudio, el informe mostró que la tendencia en el sur del Valle de Aburrá coincide con lo que ocurre en el resto del país: en la subregión prevalece la población adulta sobre la población joven (ver gráfico).

El Índice de Envejecimiento Subregional pasó de 33,81 en 2017, a 35,11 en 2018 (es decir, 35 personas de 65 años o más por cada 100 menores de 15 años de edad).

“La población está envejeciendo y eso significa que las administraciones de turno deben enfocar sus programas en atender sus necesidades. El municipio con el Índice de Envejecimiento más alto es Envigado”, indica Jorge Coronel López, coordinador del programa Aburrá Sur Cómo Vamos.

Juan Daniel Oviedo, director del Dane, puntualizó en que el fenómeno de envejecimiento en el Valle de Aburrá es, incluso, más acelerado que en el resto de Antioquia y está lejos del total nacional.

“Muchas de estas personas mayores seguramente quieren seguir siendo activas y hay que buscar cuáles son las nuevas formas de trabajo que la población adulta mayor va a poder desarrollar”, explicó el director.

Un dato revelador, al comparar las condiciones de los hogares en el sur del Aburrá es que son habitados cada vez por familias menos numerosas. Coronel agregó que esto también obliga a las administraciones a plantear alternativas de ocupación para los jóvenes y evitar su migración hacia otros lugares y con ello su fuerza laboral.

Información escasa

Una de las dificultades que se tuvo en la elaboración del informe, en su parte metodológica, es que indicadores como pobreza y desigualdad se recogen directamente del Dane, cuyas encuestas no dejan desagregarse por municipios.

“Ahí hay una dificultad y por eso debimos tomar la información de la encuesta de calidad de vida del Área Metropolitana (Amva), que se aplica cada dos años. Por eso los datos de pobreza y desigualdad están a 2017”, dijo.

Con respecto a la inversión en población vulnerable, el informe destaca que este indicador creció en Caldas (pasó del 3% en 2017 al 5% en 2018) y Sabaneta (del 7% al 9%). En contraste, disminuyó en Itagüí (del 9% al 3%) y La Estrella (del 7% al 4%). Se mantuvo estable en Envigado (6%).

Según Coronel, esto permite deducir que son evidentes las privaciones para los hogares en temas como educación y salud, como lo reflejan los indicadores. Y la pobreza se acentúa aún más en la ruralidad, puesto que con el crecimiento de las viviendas en la zona urbana es allí donde se ha concentrado la mayor inversión pública.

Empleo: el dolor de cabeza

Uno de los principales retos para el Aburrá Sur sigue siendo el empleo. Coronel enfatizó en que el ítem de desarrollo económico y competitividad es una gran preocupación y que la información de este parámetro coincide con los resultados de la Encuesta de Percepción de abril de este año, en la que los ciudadanos se refieren al trabajo como una de sus mayores inquietudes (al 43% de los habitantes del Aburrá Sur, según esta encuesta, les pareció muy difícil conseguir trabajo).

“El empleo en esta región está sujeto a lo que pase con Medellín, que lidera en sectores como comercio, servicios e industria manufacturera. Mientras no se amplíe la capacidad productiva, vamos a tener grandes problemas de empleo”, señaló Coronel.

El Aburrá Sur, según el análisis, cuenta con 30.000 unidades productivas, de las cuales el 88% son microempresas. El coordinador detalló que la población, por ende, se está ocupando en estas microempresas, por lo que la apuesta es aumentar las grandes y medianas unidades productivas (hoy estancadas en el 1% y 2,8%, respectivamente).

“Para eso necesitamos pensar nuestros Planes de Ordenamiento Territorial. Si vamos a tener un POT centrado en vivienda, nos vamos a convertir en un área metropolitana dormitorio”, concluyó.

Cobertura en salud

Como el tema de la salud está asociado con el indicador de pobreza, las bajas inversiones en el sector reproducen las inequidades sociales. La recomendación entonces del programa es que no se bajen las coberturas y los programas de prevención de enfermedades.

En ese aspecto, Caldas fue el municipio en el que más creció la inversión (pasando del 38% en 2017 al 41% en 2018). La Estrella, en cambio, fue la localidad con mayor decrecimiento (del 28% en 2017 al 22% en 2018).

La tasa de mortalidad general por cada 100.000 habitantes (ver gráfico), según el informe del Aburrá Sur, se mantuvo estable. También se detuvo en 2018 el incremento de las muertes no violentas, que en los últimos tres años venía al alza (pasó de 3.548 muertes no violentas en la subregión en 2017, a 3.522 en 2018).

Las principales causas de mortalidad en estos cinco municipios las lideraron las enfermedades isquémicas del corazón, con el 16%.

¿Y en seguridad?

Y frente al tema de seguridad, la tasa de homicidios por cada cien mil habitantes expuso un incremento: del 18,8 en 2017 (107 homicidios en estas cinco localidades) al 18,7 (112 casos). El municipio con mayor alza es Caldas (36 para 2018).

De acuerdo a las conclusiones del estudio, uno de los ítems que más subió con respecto a 2017 en cada municipio fue el de hurto en espacio público. El registro más alto fue en Envigado que del total de hurtos en la localidad, el 62% ocurrió en la calle, seguido de Itagüí (61%) y Sabaneta (58%).

Para Coronel, este problema “lesiona el patrimonio de las personas y atenta con su calidad de vida, que es lo que nos interesa. La solución, en todo caso, no puede ser solo el aumento del pie de fuerza o la tecnología”.

Recursos para educación

De otro lado, la inversión en educación (como proporción de la inversión pública total) cayó en todos los municipios, menos en Caldas.

El informe, por lo tanto, señaló entre los retos combinar las inversiones tanto en infraestructura, como en procesos que garanticen la calidad y permanencia. Además, asegurar la cobertura educativa, especialmente en los niveles de primaria y media.

En servicios públicos, señaló Coronel, hay un margen de tranquilidad debido al aumento de la cobertura en acueducto y alcantarillado (hoy es de 97,2% en acueducto y 95,2% en alcantarillado).

En este sentido, los pendientes están en promover campañas para reducir los niveles de consumo de agua y energía.

Carlos Viviescas, director de Prosur, corporación empresarial que agrupa a 42 empresas de la zona, destacó que esta información es entregada en época de elecciones regionales y constituye un insumo clave para los candidatos que están formulando sus propuestas: “Es la oportunidad de hablar en términos de las preocupaciones de las personas” .

Antioquia envejece, ¿qué retos existen?

el colombiano.com.co, 29 de sep. 2019 Mientras en 1985 había 11 adultos mayores de 64 años por cada 100 niños en Antioquia, 33 años después ese indicador se disparó a 49. Así lo reveló el censo poblacional del Dane de 2018, que confirmó la tendencia de envejecimiento en el departamento, que se avizoraba en las mediciones de 1993 y de 2005.

En contraste, el índice de juventud del departamento decayó: Antioquia pasó de tener 32 jóvenes de entre 15 y 29 años por cada 100 habitantes en 1985, a 26 el año pasado.

Los efectos de estos dos indicadores se ven reflejados en un decrecimiento de la población laboralmente activa (ver gráfico), que según el censo de 2018 se sitúa en 41. Es decir, mientras que en el año 1985 de cada 100 antioqueños 61 estaban en edad de laborar, hoy son 41 de ellos. Además, si se sitúa la lupa en la capital del departamento, esa cifra es aún más baja: 38.

Ante este panorama, Juan Daniel Oviedo, director del Dane, dijo que la atención dirigida a los mayores de 64 años es una tarea que no da más espera: “La política pública debe propender por la inclusión de esa población adulta mayor en los ejes de desarrollo de los planes de las administraciones locales y la departamental”, expresó.

Además, el encargado del departamento estadístico expuso que la consigna debe ser dirigida por los gobiernos locales, pero requiere de una apropiación social para atender de forma efectiva a ese segmento poblacional creciente.

“Hay que generar consciencia sobre la responsabilidad intergeneracional que tienen los jóvenes en garantizar que haya esquemas de solidaridad que sean sostenibles en el mediano y largo plazo y que les garanticen una calidad de vida a los adultos mayores”, complementó Oviedo.

En ese contexto, EL COLOMBIANO consultó a un grupo de expertos para conocer los retos que tiene el departamento para atender de forma integral a su población adulta mayor, conformada por 585.529 personas del total de 5’974.788 habitantes, según el censo del Dane de 2018.

Pensiones, primer pendiente

Para Doris Cardona Arango, doctora en Demografía, el incremento que presenta la población adulta mayor en el departamento es el reflejo de una situación que debió atenderse con anterioridad.

“Después del censo de 2005 ya veíamos venir ese panorama. Además, en el caso de Medellín, el porcentaje de la población mayor de 50 superó a la menor de 15 años desde 2014. El censo de 2018 terminó de confirmar que esta es una situación que se debe atender porque, como todos los fenómenos poblacionales, presenta sus implicaciones a futuro, y resulta que ya llegó el momento en el que se empiezan a hacer evidentes”, expuso Cardona.

En cuanto a las acciones a implementar, destacó la formalización laboral y la afiliación de los jóvenes trabajadores a fondos de pensiones como una intervención que garantizaría efectos que se prolonguen en el tiempo. Esto teniendo en cuenta la baja cobertura pensional actual, que de acuerdo con el estudio de envejecimiento de Fedesarrollo (2015) apenas llega a uno de cada tres colombianos mayores de 64 años, y en el caso de Antioquia, a 212.029 personas, es decir, el 3 % del total de su población.

En virtud de lo anterior, Cardona precisó que respecto a quienes no accedieron a una pensión durante su vida laboral, las acciones que se pueden emprender actualmente desde las administraciones son de carácter paliativo y deben aumentar su alcance.

En el caso de Medellín, según datos de la Secretaría de Inclusión Social, Familia y Derechos Humanos de la Alcaldía, los programas enfocados en la atención de los mayores de 50 años han alcanzado a cerca de 130.000 habitantes desde 2016 (ver informe). Sin embargo, la población que supera esa edad en la ciudad es de 806.637 personas.

Como propuesta que se proyecte en el mediano y largo plazo, la doctora Cardona dijo que se debe propender por la incorporación de un enfoque demográfico en las políticas públicas que permita prever, desde la juventud, los efectos que conllevará la llegada a la tercera edad.

“Las proyecciones del censo permiten determinar con bastante precisión cómo vamos a estar en diez años o más. Esa información tiene que ser aprovechada para crear consciencia en las personas acerca de la importancia de cotizar desde jóvenes”.

Esta intervención adquiere más relevancia al tener en cuenta que el aumento de la población adulta mayor coincide con una disminución en la cifra de nacimientos del departamento (pasó de 94.620 según el censo de 2005 a 74.393 en el del año pasado), por lo que asegurarse el sustento económico futuro a través de la pensión haría frente a la falta de una descendencia que cuide y dé sostén a los habitantes de mayor edad.

Infraestructura

De acuerdo con Jairo Clopatofsky, consejero en Discapacidad de la Presidencia de la República, la infraestructura accesible es un reto de carácter nacional que debe ser pensado como una transformación que no beneficia de forma exclusiva a un rango de edad, sino que tiene potencial para beneficiar a toda la ciudadanía.

“Después de los 60 años, toda persona empieza a generar discapacidades. Estas intervenciones deben realizarse teniendo en cuenta que todos nosotros vamos a ser personas adultas mayores que vamos a padecer esas limitaciones”, precisó.

En consecuencia, Carlos Alberto Sánchez, médico y gerente hospitalario, expuso que es prioritario incorporarles la gerontoarquitectura a las instalaciones de salud de la región, y que este concepto debe llevarse progresivamente a las calles y convertirse en un requisito para la aprobación de los diseños de construcción de edificaciones públicas.

“Históricamente, la arquitectura y el urbanismo no han pensado en las personas mayores como un grupo poblacional importante. En Medellín estamos atrasados en diseñar una ciudad en la que podamos vivir todos, y eso incluye a la tercera edad, porque una ciudad amigable con ellos lo es con toda la población”, expuso Sánchez.

Al revisar esta situación en la capital antioqueña, la secretaria de Inclusión Social, Familia y Derechos Humanos de Medellín, Paulina Suárez, reconoció que la ciudad presenta “barreras arquitectónicas” que dificultan la movilidad de los adultos mayores con dependencia física.

Sin embargo, destacó la intervención de 100 parques públicos que actualmente realiza la alcaldía con el programa “Parques para vos”, en el que invierte $147.000 millones para renovarles el mobiliario e incorporarles un diseño accesible a esos espacios públicos distribuidos en las 16 comunas y cinco corregimientos de Medellín, y resaltó los avances en el metro, que cuenta con diseños para mejorar la accesibilidad en 10 de las 21 estaciones que tiene su línea A del sistema de trenes.

Ordenanza marca el camino

El Ministerio de Salud actualizó en 2015 la Política colombiana de envejecimiento humano y vejez, que trazó la ruta al año 2024 para atender a los adultos mayores en el país.

Con ese documento como guía se creó la denominada “Política antienvejecimiento de Antioquia”, que fue convertida en ordenanza por la Asamblea el 14 de junio del año en curso.

Ofelia Velásquez, directora del departamento administrativo de Planeación de Antioquia, expuso que esta regulación “define que cada dependencia del orden departamental debe identificar cómo puede aportar a mejorar las condiciones de vida de la tercera edad en Antioquia”.

En adición, la directora Velásquez planteó que la ordenanza tendrá como insumo la Encuesta de calidad de vida de Antioquia 2019, que precisará las regiones del departamento en las que se debe actuar con mayor celeridad frente a la población adulta mayor. Esto teniendo en cuenta, más allá de la cantidad de habitantes que superen los 64 años, las condiciones en que residen.

Además, estableció que el documento será uno de los insumos que determine el Plan Operativo Anual de Inversiones de la Gobernación para 2020, por lo que se aseguraría la financiación de esas acciones para el año siguiente.

Ahora, el reto principal está en que la ordenanza se traduzca en acciones que impacten a las 585.529 personas adultas mayores que tiene el departamento.